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jueves, 13 de septiembre de 2012

2010 y 2012: Dos años, dos hijas, dos dobletes.


Otra vez los mejores de Europa. Otra vez Supercampeones del continente. Otra vez damos una lección de fútbol en Mónaco. Si en 2010 repasábamos al Inter de Milán que lo había ganado todo al poco de nacer mi hija María; este año, 2012, al día siguiente de nacer mi hija Lucía, volvíamos a repasar en Mónaco al todopoderoso Chelsea de nuestro querido Fernando Torres. Nada menos que 4-1, con tres golazos de Falcao "maravillao". Ese colombiano del que un día escribí que era el sobrino de Dios y que pegó otros dos tiros al poste y al larguero en una de las mayores exhibiciones de remates que un delantero centro puede ofrecer en un partido de fútbol.

Si en 2010 mi hija María disfrutaba con tres meses del primer título de su equipo, del equipo del que es socia media hora después de inscibirla como madrileña en el Registro Civil, si mi María volvía a ver ganar un segundo título europeo a nuestro Atleti en menos de un año, este 2012 se ha repetido la historia. Esta vez ha sido Lucía, su hermana pequeña, la que siguiendo los mismos rituales que María ha nacido trayéndonos otra Europalí (y van dos) y otra Supercopa de Europa (y van otros dos). En total, mi hija la mayor, en dos años, ha visto ganar al Atleti tantos títulos europeos como yo en mis 41 años. ¡Manda huevos!

Y en estas andamos. Sufriendo, como dice el bueno de Carlos Fuentes en su blog "El rojo y el blanco" Llorando por las esquinas y golpeándonos el pecho porque los del "pupas" somos así, que nos gusta el rollo de perder y tal y tal. Jajajaja. Qué grande es el Atleti, coño. 

Mientras tanto, este domingo celebraremos  en el Vicente Calderón, a las 21:30, frente a un Rayito que ha empezado fuerte (y eso que Diego "Rantamplán" Costa se ha venido con nosotros) que somos los mejores de Europa, el equipo más potente del continente. Qué gustazo. Gracias, Atleti.

Para terminar esta entrada breve de celebración, gozo, felicidad suprema y máxima alegría elevada al doblete, una foto de nuestro delantero centro dedicada a la estulticia de su cérvido progenitor.




viernes, 4 de noviembre de 2011

El señorío del Calderón (casi vacío)


Atleti 4 (lo juro) - Udinese 0
Para mí que no había ni 10.000 personas en el Calderón ayer noche. Normal. Un jueves de noviembre, a las 21:05, contra un equipo de suplentes, junto al río, con amenaza de lluvia, después de unos partidos en los que nadie sabe a qué juega nuestro equipo... Y ojo, que entre los 10.000 estoy contando a los 1.500 italianos que no dejaron de animar a pesar del auténtico repaso que les dio el Atleti y, sobre todo, muy a pesar de la imagen absolutamente blanda, triste, aborregada, cochinera, indolente y sinvergüenza que dio su escuadra (en la que había siete suplentes, dicho sea de paso).

Y digo que el Calderón tiene señorío porque ayer, cuando todo el pescado estaba vendido con el 4-0, el Frente Atlético no tuvo mejor ocurrencia que cantar contra los aficionados italianos. Algo incomprensible por el resto del estadio (que no seríamos muchos más que los del Frente Atlético y que estábamos desperdigados por toda la grada). Fue entonces cuando el Vicente Calderón, el auténtico aficionado rojiblanco, el que lleva sufriendo 24 años de sinsabores con el dúo prescrito, el que ve cómo nuestro CLUB se ha convertido en una AGENCIA DE JUGADORES, comenzó a recriminar a los jóvenes aficionados del Frente Atlético su absurda e incoherente cantinela contra los aficionados del Udinese. Y la pitada ahogó los cánticos de nuestros ultras despistados. La reacción de los más de 1.500 aficionados italianos fue todo un ejemplo de deportividad y señorío futbolístico a la altura de la nuestra. Respondieron a nuestra recriminación al Frente Atlético con una ovación espectacular. Y la cosa no quedó ahí. El Vicente Calderón, que tiene una afición señorial (aunque los Giles y Cerezos sigan siendo nuestra cuenta pendiente) correspondió a su vez con otra ovación. Fútbol y señorío en estado puro. Sí señor.

Tomi y Jose I.
No me voy a enrollar aquí a contar lo que la gran mayoría de vosotros vísteis calentitos en casa a través de la tele. Coincidiremos en que el Udinese vino a pasearse porque tiene la clasificación casi en el bolsillo. Además, los italianos están más preocupados por el Calcio que por esta competición europea de calderilla.
Me acordé del gran Tomi Soprano (uno de los mejores blogueros rojiblancos) al que no tuve tiempo de responder cuando me comunicaba que él tampoco iría al Calderón. Lo siento, amigo Tomi, no pude refrenar mis ganas de Atleti cuando me espera un mes fuera de España sin un cántico que llevarme a la garganta, sin un quiebro que recordar durante la semana, sin ese sentimiento inexplicable e irracional que me sacude cada vez que me siento en la grada. Traicioné mi palabra. Y no sabe usted lo que me alegro.
En el descanso, con un 3-0 y ganas de ver más goles, me apreté un bocata de paleta ibérica con queso de cabra sobre un lecho de tomate y lluvia de aceite entre panes asiáticos (la pistola del chino, vaya). Y en esta ocasión tampoco pude disfrutar de la compañía y el análisis apresurado y preciso de otro de mis blogueros de cabecera, José I. Fernández (Un grande sin memoria). Y sabe Dios que anduve mirando y remirando a ver si le veía en su sector. Apenas a cincuenta metros de mi butaca. Pensé que, a lo mejor, alguien había recobrado la cordura y le habían vuelto a contratar en alguna televisión, emisora o periódico donde pueda volver a informar con imparcialidad, precisión y profesionalidad sobre el acontecer deportivo. Ojalá fuera así.

El partido
A pesar del flojo rival, el Atleti hizo su trabajo con soltura. Sobre todo porque salieron desde el principio con una actitud diferente a la del domingo contra el Zaragoza. El equipo se veía con tensión, con intensidad, con más precisión de lo habitual y, sobre todo, con muchas ganas de disfrutar. Y a Adrián se le notaba. No habían pasado 12 minutos y ya había marcado dos goles el internacional sub-21 que vino gratis y con el que el dúo prescrito pretende hacer negocio vendiéndoselo por 6 kilos al Villarreal (amén de algún chanchullete para cerrar los agujeros económicos por los Diegos uruguayos. A saber: Forlán y Godín).
Me gustó muchísimo Adrián. Un chaval que, como dice Tomi, no tiene tatuajes, ni peinados raros, ni sale en las revistas del corazón, ni baila absurdas canciones junto a artistas de moda, ni celebra los goles con aspavientos, ni busca protagonismo más allá del que le dé ser un hombre de equipo, un pasador excepcional, un segundo delantero que, si sigue progresando, puede llegar lejos. Aunque aún es muy pronto para saber esto.
Me gustó Perea (sí, lo siento, debo de ser el único). El colombiano llegó como lateral al Atleti. Aún recuerdo el partidazo que hizo con Boca Juniors en el Villa de Madrid justo antes de que lo ficháramos. Luego, de central, quitando una temporada, no ha dejado de darnos disgustos y malos ratos. Sí, también lo sé. Todos los partidos hace su "Pereada". Pero ayer (y ya van unos cuantos) hizo un gran partido subiendo la banda llenándose los tacos de cal. Lástima que no sepa ponérsela a Falcao. Pero claro, no se puede tener todo.
Me gustó mucho el otro colombiano. Falcao, el sobrino de Dios, pelea todos los balones, lucha, se entrega, no da una por perdida, derrocha coraje y corazón. Es un delantero centro nato. Muy bueno para el Atleti aunque no esté inspirado (lógico si nadie le pone balones en el área). Ayer demostró que él solo puede fabricarse un gol. Me alegré por él. Lo necesitaba.
Me gustó Arda Turán. No marcó, pero el turco es un auténtico obrero de la pelota. Todos los partidos se los pasa corriendo, ofreciéndose, pasando con criterio, subiendo, bajando, buscando a los medios centros para darles opciones de pase, poniéndosela a los delanteros o al Diego brasileño. Bien el turco.
Y así uno por uno (a excepción de un Godín desafortunado en dos lances). Todos dando lo mejor de ellos mismos ante un equipo indolente, aburrido, soso, blando... pero esto ya lo he comentado más arriba.

La prensa deportiva
Increíble. De vergüenza ajena. Penoso.
Yendo al campo escuchaba Onda Madrid en su previa. Los compañeros estaban entusiasmados porque la UEFA les dejaba entrar en el Calderón (cosa que no permite la LFP). Y hablaron muchísimo de Reyes (ayer nadie se acordó de él) y más aún de Manzano y su situación límite -eso decían ellos-. Incluso comentaron la situación de Antonio López que jugaba de titular y en unos días pasaría por el quirófano. Bien. Eso sí, ni una palabra de la gestión de Gil y Cerezo. Cero patetero. Ni una mención a las bufandas verde y oro. Ni una palabra sobre los cánticos del domingo contra el dúo prescrito (parece que sólo escucharon a los que cantaban contra Manzano). Incomprensible.
Después del partido. Ya en casa. Metido bajo el edredón para sacar el frío del río, puse Onda Cero. Más de lo mismo. Mucho Manzano, mucho hablar de que nos gusta sufrir, de que somos una afición masoquista, de que lo del Atleti es incomprensible. Otro tópico, más topicazos... y ni una sola palabra sobre la nefasta gestión de un equipo que lleva 24 años en manos de unos mafiosos que se dedican a sus labores bajo el paraguas de lo que antes era un CLUB y ahora es una AGENCIA DE JUGADORES. Lo más extraño es que era el gran Santiago Segurola el que esto decía. Y hablaba de los últimos diez años en los que el Atleti no tiene un proyecto deportivo. ¡Coño, si es que lo que prima es el proyecto económico de Gil y Cerezo! Y con el sabor agridulce de los cuatro goles europeos (el tercero sencillamente espectacular) y la complicidad de la prensa deportiva con los capos prescritos, soñé con el Club Atlético de Madrid, con la posibilidad de elegir presidente, con un equipo duradero donde no cambiemos de capitán siete veces en siete partidos, donde los niños puedan aprenderse una alineación tipo y donde los socios no seamos los que subvencionemos los turbios negocios de un par de delincuentes sobreseídos y pidamos a nuestros futbolistas que aspiren cada día a "pelear como el mejor". Pero los sueños, sueños son.

El domingo, en Getafe, a las 22:00 horas, veremos qué Atleti sale. No nos queda otra.

Atleeeeeeeeeti, Atleeeeeeeeeti, Atleeeeeeeeeeti.

lunes, 24 de octubre de 2011

El frío y la lluvia no acaban con la sequía

Udinese 2 - Atleti 0

El jueves me comí con patatas un bodrio de partido italiano en el que el frío de los Alpes dejó congeladas las pocas ideas de un equipo que comenzó como un tifón y ahora mismo es apenas una brisa marina, poco más que un céfiro maloliente. Un pedo. O sea.
Los del Udinese, con mucha defensa y un contraataque efectivo nos endosaron dos pepinos en cinco minutos. Justo al final, cuando los nuestros se daban satisfechos con el enésimo empate a cero. Es otra competición. Es Europa. Aún tenemos muchas posibilidades de pasar de ronda. Pero la imagen internacional y la mala leche que se me pone al evitar dormirme para ver un partido del Atleti... es algo inexplicable. Y todo esto un día de diario a las siete de la tarde. Que digo yo que si no tengo otra cosa más importante que hacer. Con la cantidad de libros que tengo amontonados en la mesilla, con la de papeles sin contestar que hay sobre mi mesa, con la cantidad de correos electrónicos acumulados y con una hija que acabará odiando al Atleti porque, en vez de jugar con ella, me quedo viendo cómo no juegan los jugadores. A la mierda.



Atleti 1 - Mallorca 1

El domingo amanecía en Madrid con un sol que invitaba al optimismo, a ir al fútbol, a convencer a mi chica para que viniera al Calderón y a aprovechar la tarde disfrutando de una goleada que hiciese olvidar los fantasmas, las crisis, los Manzanosveteya y todas esas gilipolleces que nos desvían del verdadero cáncer de nuestro equipo: ELDUOPRESCRITO, el negociete de los Gil y los Cerezo, el maldito negocio de compra-venta de jugadores donde el fútbol, la afición, los triunfos y la historia son meras comparsas y objetivos secundarios. Adornos necesarios. El Atleti, señores.

Parecía que el cielo iba a dejar en ridículo a los hombres y mujeres del tiempo. Los meteorólogos habían anunciado lluvias en Madrid por la tarde y, ya digo, el sol brillaba por la mañana como si estuviéramos en mitad de la primavera. Pero la cosa se torció.

Diego no contesta
A eso de las tres de la tarde el cielo se puso negro, las nubes se apretaron y cayeron las primeras gotas. Mi hermano me lanza un mensaje: "No voy al fúrgol" y yo me sumo a su moción: "Falcao y yo somos duda. Él tiene más posibilidades de jugar que yo de ir a verles". En esto Diego Ribas suelta en Twitter que está con ganas de jugar y que hay mucho ambiente alrededor del campo. Yo no me aguanto y le pregunto si merece la pena ir a verles, si hoy van a hacer algo, si realmente me asegura que lo darán todo y que no me arrepentiré de no pasar la tarde jugando con mi hija. No hay respuesta.

Decido oír llover desde casa y disfrutar de mi enana. Pongo GolTV y me martirizan los comentarios infumables, aburridos, técnicos y coñazos de mi odiado Juanma Lillo. Para llorar. A los veinte segundos ya nos habían pitado un penalti en contra porque Silvio se gira (me da igual que tenga el brazo pegado o sin pegar. Este año la normativa arbitral dice que mano es mano. Pegada o despegada) y en lugar de dejar que el balón le golpee el pecho, pues le golpea el brazo. Penalti, aunque me joda. Pero penalti. Lo lanza el que lanza todos los penaltis en el Mallorca (lleva cuatro de cuatro y sólo cuatro goles) y gol. De lujo. En el minuto dos, casi sin empezar el partido, y ya les hemos dado un gol de ventaja. Y esto contra un equipo entrenado por Caparrós, o sea, el del blues del autobús, el rey de la pérdida de tiempo, el emperador del fútbol de resultados, el magnate del cerrojazo, del no espectáculo y del "lo importante es que no nos marquen, si marcamos, pues mejor".

Nada de nada
Y como es lógico, pasó lo que tenía que pasar. El Atleti buscando sin demasiado tino. Sacando los once córners (¡once! por ninguno del Mallorca) en corto (a pesar de que tenemos a Falcao). Falcao bajando hasta nuestra área a por el balón, Falcao poniendo el balón para que remate Diego (el mundo al revés). Todos pululando a la vez. Diego ocupando los espacios donde ya hay compañeros, Turán metiéndose un palizón para nada, Filipe Luis y Silvio sin poner un balón en condiciones, el centro del campo sin saber muy bien qué hacer. Mario Suárez y Tiago jugando a lo mismo, en el mismo espacio, sin ofrecer alternativas... en serio, un coñazo en el que ni siquiera Adrián sabía muy bien a qué atenerse. Y el bueno de mi suegro, al que le gusta el fútbol como a mí la petanca, me suelta: "Esto es un poco aburrido, no hacen ninguna jugada, ¿no?" "¡Penalti! ¡Penalti descarado!" Acababan de empujar a Falcao cuando estaba en el aire y por poco le mandan contra la valla del fondo sur. Lo lanza y lo marca. 1-1, al vestuario.

En la segunda parte todo fue igual. Manzano se da cuenta que a lo mejor conviene jugar más por las bandas para ponerle algún balón a Falcao (aunque sigue ordenando que saquen los córners en corto. Flipo) y saca a Reyes y a Salvio. Nada de nada. Para colmo quita a Adrián. Y luego le da bola a Pizzi cuando faltaban diez minutos. El chico hizo lo que pudo en el desbarajuste total.

Gracias, Manzano
Al final se oían algunos cánticos por el sonido ambiente de la tele contra Manzano. Y yo, otra vez, vuelvo a recordar que sólo podemos darle las gracias. Aprovecho el blog para hacerlo oficialmente: Gracias, Manzano, por haber venido al Atleti. Gracias por haber sido el único técnico dispuesto a convertirse en el muñeco de paja del duoprescrito, gracias porque cinco entrenadores antes que tú dijeron que no al Atleti esta temporada, gracias por tu alegría, por desbordar entusiasmo, por esa comunión con la plantilla a la que motivas con tu energía, gracias por saber cuáles son los gustos de la afición, por decirles a los chicos que saquen los córners en corto (aunque sean once en un partido sin crear peligro), gracias por poner a Tiago y a Mario Suárez a tocar la bola en horizontal, a volverla a tocar, muchas gracias, Manzano, por apostar por la cantera, por Joel, por Antonio López, por Álvaro Domínguez, por Koke... a no, que ayer no jugaron. Bueno, pues eso, que muchas gracias por prestarte a seguir con esta pantomima de equipo que dos sinvergüenzas utilizan como tapadera para sus chanchullos empresariales. Y seguro que tendremos que darte las gracias porque pronto pondrás la primera piedra (que será la quinta) del nuevo estadio, y de la nueva ciudad deportiva, y de los grandes proyectos que nada tienen que ver con los triunfos deportivos y la gloria de un equipo que, quizá dentro de un par de meses, todos estemos elogiando porque POR FIN se han ACOPLADO tras una pretemporada que nos ha llevado dos meses de competición. Por lo bien que han planificado los directores deportivos, que se me olvidaba mencionarlo.

Somos nosotros, Atleti, somos nosotros...




viernes, 16 de septiembre de 2011

En moto, mucho mejor


Atleti 2 - Celtic 0

Pero muchísimo mejor, dónde va a parar. Uno se sube a la moto un rato antes de que empiece el partido, la deja al ladito del Calderón y entra para ver a un equipo que ayer hizo un partido de los buenos. Y no hay que agobiarse porque el puñetero 18 de la EMT pase cada media hora o esté de bote en bote al acabar el encuentro. Ni te tienes que comer dos transbordos infames sin que refuercen el metro porque somos el equipo "escoria" de la capital. Ni hay que darse un madrugón con el coche para aparcar de mala manera y pasarte los fueras de banda y las pérdidas de tiempo dándole al coco por si al munipa vikingo le han crecido los cuernos y te ha puesto una multa o ha llamado a la grúa. Vamos, que no hay color. En moto, aunque sea una scooter de segunda mano, se disfruta mucho más (y eso que es blanca. Se admiten pegatinas atléticas para decorarla).

Antes
Mi hermano y yo (él también viene en moto, pero desde La Peineta) hacemos nuestras previsiones. "3-0, hoy marca Falcao". Mi hermano Ricar, el mayor, lleva muchos años de Calderón y Atleti visto. Y sabe de qué va esto. Yo, que aún me emociono y me pongo cardiaco cuando cantamos el himno, era muchísimo más optimista: "Hoy va a ser una goleada de esas absurdas que luego echaremos en falta en otros partidos, de cuatro para arriba". En cuanto a las alineaciones mi hermano lamenta que Joel no tenga minutos porque el chaval, aunque inseguro y un poco sobrado, necesita foguearse para que el próximo año no nos pase lo mismo. Yo hubiera apostado por Asenjo, pero los dos estamos de acuerdo en que Courtois es un porterazo como la copa de un pino y en que habría que ficharle ya, antes de que nos arrepintamos y el Chelsea lo recupere rodado y revalorizado... más de lo mismo. Discutimos sobre Miranda. A mi hermano le encanta que saque el balón jugado, a mí se me ponen los pelos como escarpias viéndole regatear en el área pequeña. Y luego convenimos en que estaría bien que el triste y fúnebre Manzano, vestido con su traje de ir de boda, recuperase a Godín. Y nos felicitamos de ver a Perea en su sitio, de lateral. Había esperanzas en Diego, Turán y Falcao, pero no nos creíamos que el brasileño aguantase todo el partido.

Durante
Sorprende la escasa presencia de escoceses. Apenas un millar. Sobre todo si lo comparamos con la última visita de un equipo de ese país al Calderón. Fue el Aberdeen y eran casi más que nosotros. De vergüenza. Aún así el campo no registró una grandísima entrada, ni mucho menos. Parece que los socios no han querido cotizar el extra que supone el abono total para la Copa y la Europa League. El club da números que no concuerdan con lo que se vio ayer en la grada. Unos 30.000 atléticos, calculo yo.
Empieza el partido y Diego saca un córner magistralmente (no como los de Simao, que no llegaba al primer palo) y Falcao entra a rematar como un cabeceador de tronío. Golazo en el minuto 2. Falcao debuta marcando. Los que vinieron en coche ni siquiera lo vieron porque aún andaban buscando sitio para aparcar o subiendo las escaleras del estadio. Locura en la grada, abrazos, gritos, ojos brillantes de alegría y un atlético vecino que grita: "Muy bueno, Colacao, muy bueno". Con lo que el tigre colombiano queda rebautizado en el primer anfiteatro.
En la siguiente jugada Courtois confirma lo que ya sabíamos. Es un porterazo. Le saca un mano a mano a un escocés después de un jugadón del gigante griego de las melenas.
Y el partido discurre con un juego alegre, de toque, de tronío, de paciencia y movimiento. Los nuestros se mueven, se desmarcan, no están quietos. Todos son solidarios, hay coberturas, mi hermano se disgusta con la posición de Perea como extremo derecho cuando tenemos el balón y advierte que cuando la recuperan los escoceses está demasiado lejos del griego para marcarle. A mí me encantó Perea. Lo hizo todo bien (todo lo que sabe hacer) menos poner el balón en el área (que no lo sabe hacer) y hasta regateó (que no sabe y no debe). "Tres toques, Perea, tres toques máximo", gritaba mi hermano y el colombiano parecía hacerle caso.
Bueno, lo cierto es que los nuestros tiraban a puerta desde lejos sin pensárselo mucho. Como si Manzano les hubiera dicho que el portero es muy alto pero que no tiene casi reflejos. Y aún así, el chopo tuvo un par de buenas intervenciones que impidieron que se cumplieran mis previsiones.
No voy a ir jugador por jugador, pero el equipo me encantó.
En la segunda parte Diego siguió demostrando que tiene mucho fútbol, que este año, si no se tuerce, vamos a pasar grandes tardes en el Calderón. Pases al hueco espectaculares, regates increíbles, visión de juego, trabajo, se ofrece, dispara, apoya, la pide, manda, es un auténtico fenómeno. Y lo sabe. Ojalá nos lo demuestre en cada partido. Ayer dio la asistencia del primero y marcó el segundo tras jugadón por la izquierda de Antonio López y Turán que le dio el pase de la muerte desde la línea de fondo para que el brasileño la colocara en el palo izquierdo de un portero más largo que un día sin pan.
Falcao me sorprendió mucho. Muchísimo. El colombiano no sólo remató a los dos minutos un balón a la red. El "Colacao" va a todas. Se pasó todo el partido sacando del área a los centrales que le perseguían dejando vía libre a Turán. No espera el balón, lo busca. Y juega en equipo. Y regatea. Me gustó muchísimo. Más de lo que imaginaba.
El turco no dejó de correr en toda la noche. Muy peleón. "Lástima que Turán y Diego tengan la sangre muy caliente. A estos dos nos los van a expulsar mucho", vaticinó mi hermano. Y yo espero que se equivoque, pero me temo que no.
Y no voy a ser más pesado. El partido de ayer fue espectacular. El Atleti vibró y nos hizo vibrar. Es cierto que el Celtic es lo que es, que el domingo juegan el derbi contra el Rangers y que reservaron jugadores, que ni siquiera usaron su camiseta original (y mira que me gusta), que apenas si tienen al gigantón griego y a un coreano que nos encantó (el tío dio un recital en la segunda parte de control en el medio campo, de llegada y de buen disparo. Muy bueno el tal Ki).

Después
"Un gran partido, y seguro que en octubre jugarán mucho mejor", sentencia mi hermano. "Yo me conformo con que jueguen así todos los partidos". Nos quedamos, como siempre, hasta el pitido final. Esta vez un poco más para aplaudir a los que nos habían hecho un poco más felices.
Salgo, cojo la moto y en doce minutos estoy quitándome el casco en el portal de mi casa, con la bufanda puesta, una sonrisa de oreja a oreja y deseando que llegue el domingo para ir con mi hija María, por primera vez, a ver a nuestro equipo en el Calderón. Ahora sólo falta convencer a su madre para que venga ella también. Seguro que veremos un buen espectáculo. Seguro que ganamos.

Te quie ro Atleeeeeeeti, loro lolo lolo, te quiero Atleeeeeeti....

viernes, 29 de julio de 2011

Arranca la temporada con más de lo mismo


Atleti 2 - Impronunciable equipo noruego 1

Finales de julio. El Kun llorando bajo la lluvia de Manchester y nadando en millones. Aún seguimos currando porque este año las vacaciones nos tocan más tarde. Convenzo a mi mujer, le enfundo la camiseta del Atleti y quedamos con mi hermano y mi cuñada recién llegados de la Costa Blanca para cenar en el descanso del primer partido oficial. Es la tercera ronda previa de la UEFA Europa League contra un equipo de una pequeña localidad noruega a 40 kilómetros de Oslo. El partido es a las 21:00 y en Madrid hace un calor propio de las fechas. Vamos, que pega en serio.

Salgo pronto de trabajar y me hago el orejas para escaquearme de una reunión que no era tal. Mi chica ya está enfrascada preparando la tortilla de patata en la thermomix. Aparco la moto debajo de casa y subo para darle la vuelta a la cena antes de meterla en una barra de pan a la que quitamos la miga. Gran acierto a pesar de que cuaja regular y parece un poco seca.

Llegan mi hermano y mi cuñada y nos recogen. Aparcamos medianamente bien pero hay más gente de la que pensábamos en el Calderón. No nos da tiempo ni a tomarnos una caña porque vamos un poco pegados de tiempo. Entramos y los entusiastas noruegos ya están animando en la grada. Pensábamos que no vendría nadie. Primer error.
Aquí está la muchachada noruega que se desplazó ayer al Calderón para animar a su equipo que, como dice mi hermano, tiene nombre de mueble del Ikea.

Como siempre, pensábamos que esto iba a quedar finiquitado pronto. Saludamos a los compañeros que han renovado abono un año más a pesar de la venta del Kun, de la venta de De Gea y de que nos hemos quedado con bastantes inútiles que será difícil encasquetar: Diego Costa (lesionado toda la temporada), Raúl García, Valera... en fin. Más de lo mismo.

La primera parte acaba con un tristísimo 0-0, con el Atleti dominando y sin tirar a puerta una sola vez. Los nuevos no parecen estar muy entonados. A mí me gusta cómo manda Miranda en el centro de la defensa, pero como estoy gafado, en la segunda parte le expulsan por defender. El árbitro penoso y la grada se repite: "Puta, Platini; puta Platini". Más de lo mismo, lo dicho.

Adrián no se atreve a encarar y las dos veces que supera el miedo no supera al portero suplente de los jóvenes noruegos. "Es un delantero sin gol" le digo a mi hermano, o lo que es lo mismo, un coche sin ruedas. Al menos el chico, viendo su incapacidad para marcar, se dedicó a dar asistencias de gol que Reyes convirtió en la segunda parte. 2-0, faltaba un cuarto de hora y parecía que todo iba a quedar ahí. Pero ya digo que el árbitro se inventó una expulsión y los chavales nórdicos nos clavaron un gol típico de la temporada pasada. La defensa en Babia, todos mirándose como diciendo "¿no marcabas tú a ése?" Desastre. Más de lo mismo.

Vimos a Silvio en el lateral derecho y no le pasaban un balón. El juego estuvo volcado por la izquierda de Filipe Luis y Reyes-Juanfran (que se turnaban), pero al nuevo, ni una bola. También pudimos recordar por qué nunca echamos de menos a Gabi en su largo periplo fuera del Calderón. Más de lo mismo. Y en cuanto Tiago dejó su lugar a Raúl García, con pitada para el navarro antes de tocar un balón y con la temporada recién estrenándose, los noruegos nos clavaron su golito de la esperanza.

Y poco que contar. Que Forlán se quitó la espinita con la afición. Que la grada deseó la peor de las muertes al mercenario y desagradecido yerno de Maradona, que el respetable silbó al Frente Atlético cuando comenzaron a insultar a De Gea dejando claro que el de la cantera se ha ido por el bien de todos. Que el césped nuevo está muy bonito y que pensábamos que habría nuevos videomarcadores y son los mismos. Eso sí, con publicidad de La Caixa en mitad del partido (volumen incluido) para despistar a público y actores.

Un coñazo de partido que no presagia demasiados cambios. Claro que, aún es muy pronto. Yo ni siquiera me he ido de vacaciones.

Aupa Atleti.