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miércoles, 21 de diciembre de 2016

Fin de año en el Calderón sin bocata de jamón


Atleti 4 - Guijuelo 1

Si os queréis cargar la Copa del Rey no hace falta que puteéis al personal, lo decís y punto. Lo digo no ya por la injusticia de las eliminatorias a doble partido, ni siquiera por los enfrentamientos entre grandes y pequeños, ricos y pobres, equipos europeos y segundasbés. Eso ya sé que no tenéis intención de cambiarlo, no sea que flipemos y nos enganchemos a la competición como sucede en Inglaterra, en Francia, en países donde se respeta a todos los equipos con independencia de su tamaño, sus seguidores en redes sociales y su deuda con Hacienda o la Seguridad Social. Lo digo porque poner un partido de vuelta con un 0-6 en la ida, la víspera de invierno, a la orilla del río, un día de diario, a las nueve de la noche, contra un Segundabé en puestos de descenso... pues como que no apetece ir al campo, o llevar a los niños, o quedar para desearse unas felices fiestas y próspero año nuevo con los vecinos de abono. Vamos, que sois un poco gañanes. Los de la Federación y los del club, que os habéis contentado con regalar 10.000 invitaciones para ver si en la tele que tanto preocupa a Tebas y a los del negociete del fútbol moderno no se veía mucho plástico en las gradas (el cemento y su aluminosis no dan bien a cámara).

No pude ir
Tenía toda la intención de acudir al campo. Pensaba que sería el miércoles, víspera de la lotería y primer día de invierno. Pero no. Al finalizar el partido contra Las Palmas, cuando estábamos quedando con los vecinos de asiento para despedirnos en la Copa, como Dios manda, escuchamos que sería el martes. Error. Horror. Agenda ocupada. El martes mi mujer curraba y yo me había comprometido a llevar a mi hija al parque de bolas. Celebraba su cumple un niño de su clase, Eric, y era la primera vez que la invitaba. No podía fallar. A tomar por saco el bocata de jamón. Toda la tarde charlando con las madres de mocos, extraescolares y lactancias varias.

El partido
Llegué a casa, nos pusimos el pijama y tras cepillarnos los dientes me tiré en el sofá deseando que mi mujer llegara. Puse el fútbol, sin contemplaciones. Nada de dibujos animados después de una tarde de gritos, regalos y bolas infantiles. Mis dos hijas se solidarizaron y lo entendieron: "Papá ¿va ganando el Atleti?" Eran las 21:13 y aún no habíamos marcado. Cero a cero. Las gradas con más gente de la que yo imaginaba para tratarse de lo que se trataba. Gol de Gaitán. Gol de Juanfran. Y enseguida otro de Correa. Al final del primer tiempo Torres, de rebote, ponía el 10-0 global antes de irse al vestuario.
Llega mi mujer, me dan un beso antes de irse a la cama para que su madre les cuente el cuento; a mí me no me tocaba.
En la segunda mitad el árbitro quiere convertirse en figura y expulsa a uno del Guijuelo por hablar, por protestar. No por una entrada a media altura para hacer daño y con mala intención. Nada de nada. El Calderón se solidariza y el arbitrucho se lleva la gran pitada. De pena. Y, lógicamente, compruebo que el expulsado no se apellida Ramos. Se quedan los chacineros con diez y aún así marcan un golazo de cabeza. 4-1 final.

Esta primera eliminatoria nos deja varios detalles. Primero, que el Cholo no ha convocado a ningún chaval del Madrileño para disputar el partido. Segundo que Cerci ha debutado y, como dice mi hermano, "si sale el italiano, yo no pierdo las esperanzas de que el Cholo me llame". No, en serio, ojalá recuperemos al delantero transalpino, sobre todo pensando en el tiempo que estaremos sin poder fichar. Sería el mejor regalo para 2017. Tercero, que Juanfran ha vuelto a jugar en el medio campo, de interior, más adelantado. Y que ha marcado. Cuarto, que Torres ha enchufado y, aún mejor noticia, los rebotes le han favorecido. Quinto, que Giménez jugó medio partido en la medular y no lesionó a ningún chaval del equipo salmantino. Y sexto, que nos vamos con diez goles a favor en una eliminatoria trampa, de esas que antes, con Manzano y antecesores, nos costaba sudar tinta china, algún lesionado y hasta caer eliminados.

Dicho lo cual, todo esto no es nada comparado con la gran noticia de ayer. El 20 de diciembre de 2016, la Asociación Peña Atlética Los 50, me comunicó oficialmente que entraba a formar parte activa de la misma. De modo que aquí me tienen, feliz y contento sin necesidad de que me toque la lotería y con el mejor regalo de Reyes en estas Rojiblancas Navidades. Les deseo lo mejor y les aviso que lo del 28 o el 29 en Arabia Saudita no es para ir a visitar a los Reyes de Oriente sino para coger el oro y pasar olímpicamente del incienso y la mirra, Un abrazo y mis mejores deseos para el 2017 de Cardiff, Cerci y la Copa.

El 50 de Los 50.

miércoles, 4 de noviembre de 2015

Siesta entre largueros


Astana 0 - Atleti 0

Madrugué ayer más de la cuenta para entrar pronto al trabajo. La idea era hacer todo lo que tocaba y salir antes de lo normal. Quería ver al Atleti en casa. Sabía que el partido sería complicado. Los kazajos jugaban con todo, en casa, y con la Liga de su país -que tanto les preocupaba cuando vinieron sin seis titulares y con los chicos del juvenil al Calderón- ya encarrilada. Se suponía que los 30.000 aficionados que gritaban como kazajos descontrolados cada vez que los suyos ganaban un metro iban a ver todo un espectáculo. Era de suponer que los asiáticos, o europeos del norte, o del continente que quieran ser los habitantes de la capital de Kazajistán, iban a disfrutar de su equipo en la máxima competición de Europa. Y vaya si lo hicieron.

Conseguí cerrar todos los asuntos del martes en tiempo récord. No tuve tiempo de trastear en internet ni de contestar mensajes al teléfono. Cumplí con mi horario y, sin descuidar el trabajo, pude irme a casa con el tiempo suficiente para comprar una barra de pan en el chino y llenarla de cosas que encontré por la nevera. Encendí la tele y me dispuse a ver un partido de Champions un martes, a las cuatro de la tarde, en el salón de casa, comiendo un bocata de salchichón o algo así. No pintaba bien.

El enviado especial de BeInSports estaba con guantes en el interior de un estadio cubierto y con un césped artificial que el Cholo dijo no serviría de excusa. Al parecer fuera del coliseo la temperatura rondaba los -20 ºC. En el interior, con la calefacción bajo el césped y la cubierta cerrada, decían que se estaba muy bien. Unos +10 ºC. Perfectos para jugar al fútbol.

Y empezó el partido. El bocata casi se me atraganta cuando vi que los kazajos nos jugaban de tú a tú. Sin nada que perder. Al ataque. Intercambio de golpes. Creando ocasiones y generando una cierta inquietud y desconcierto en los nuestros. Me sorprendió que nos sorprendieran cuando estábamos avisados de que nos sorprenderían. Un lío.

Toda la primera parte intentándolo sin demasiada claridad. Teníamos el balón, pero no el control total. Parecía que la pelota iba más rápido de lo normal, que botaba más alto de lo acostumbrado. Y no había manera. Torres tuvo una que no logró embocar por poco. Y cuando la primera parte terminaba Koke lanza una falta desde un lateral y el balón pega en el larguero. A vestuarios. Empezaron los anuncios y doblé. Me dormí. Me quedé cuajado. No sé si fue el salchichón o la falta de tensión. Lo cierto es que no volví a abrir el ojo hasta que escuché las llaves en la puerta y mis niñas vinieron sorprendidas a darme un beso. Después de explicarles que había salido antes para ver al Atleti y constatar que el marcador de la esquina superior izquierda de la pantalla seguía cero a cero me encuentro a Carrasco lanzando un pelotazo que también pega en el larguero.

Poco más pude ver. Bueno sí, una ocasión final del mismo jugador belga que no fue capaz de enganchar, justo antes de que pitaran el final, en lo que hubiera sido un gol muy importante para no perder el liderato de grupo. Empate. Un punto. El equipo correcto pero gris. Le faltó alegría y un poco de suerte. No valen las hipótesis a posteriori. El Cholo lo dijo antes: "este es un partido muy importante, son tres puntos fundamentales". Y nos dejamos dos. Como en Riazor.

Ahora el Benfica tiene 9, nosotros 7 y el Galatasaray 4. Dependemos de nosotros mismos. Contra los turcos en casa se me hace asequible. Lo de los lusos en Lisboa será harina de otro costal. Veremos si somos capaces de pasar primeros de grupo. Dicho lo cual, este está siendo nuestro pecado, ir más allá del partido a partido. Querer hacer planes a medio plazo. Con lo bien que nos iba latido a latido.

El domingo viene mi querido Sporting. Aunque me dé pena, les tenemos que ganar. Y con solvencia.

Vamos, dale, Atleti. Te sigo a todas partes, yo te quiero. Vamos a dar la vuelta a todo el mundo...

lunes, 16 de diciembre de 2013

Raúl selección


Liga 2013 - 2014

Atleti 3 - Valencia 0

El viernes, por cuestiones laborales, me pasé por la "Casa de la Radio", que es el edificio de Radio Nacional de España (RNE). Bajando la escalera me crucé con el "marqués del nabo", o sea, el seleccionador vikingo de la roja, el doble de "Krusty", el bueno del salmantino de Garrido, don Vicente del Bosque. Muy educado me saludó y yo, haciendo como que no le había visto, miré los peldaños al tiempo que susurraba para mis adentros sin atreverme a gritarle: "Raúl selección. Pero Raúl el bueno, el navarro, el del Osasuna y el Atleti, el que se ha ido a vivir hace poco con su novia, el que cariñosamente apodamos en nuestro primer anfiteatro "el chistorra". Ése Raúl, Vicente. El bueno". Pero me da que no va a tener los huevos suficientes para convocar a este futbolista honrado, trabajador, de equipo, con una clase descomunal y que siempre me ha gustado aunque la grada le silbara injustamente. Un obrero del fútbol con un poderío físico (1,84 cm., 80 kgs.) y una visión de juego que le han valido ser el líder de Osasuna en sus dos periodos con los rojillos y que en el Atleti no ha encontrado su sitio hasta que el Cholo le ha dado salvoconducto para convertirse en el segundo delantero (y a veces en el primero). Desde entonces no deja de meter y meter. Suponemos que algo tendrá que ver el hecho de que se haya ido a vivir con su novia de toda la vida, con que ya tiene 27 años y con que el Atleti está haciendo una temporada estratosférica como no recuerdan los más viejos del lugar.

Frío y lío
Ayer en el Calderón hacía un frío de mucho cuidado. Acercarse hasta la orilla del río un domingo a las nueve de la noche con el invierno ya metido en Madrid... es para nota. Lo curioso es que la grada de los ocasionales, la que se llena con las entradas que salen a la venta cada partido, estaba llena. Las calvas en los asientos eran las de los socios más frioleros y, sobre todo, las de los que tienen niños pequeños y no tienen con quién dejarlos un domingo por la noche... que al día siguiente hay que ir a currar y al cole. En fin, que esto de los horarios del fútbol es un poco vergonzoso.
Lo cierto es que mi hermano y yo nos presentamos ayer en el Calderón. Con dos abonos vacíos, eso sí. Y mira que invitamos e invitamos. Pero nada. Los que querían venir no podían y los que podían no querían. Y los que podían y querían tenían pase VIP y nos pedían la vez para la próxima... Está claro que no son muy del Atleti porque vete tú a saber cuándo nos vemos en otra igual. 

El partido
Casi con toda seguridad ayer asistimos a la peor primera parte de la temporada. Hacía tiempo que no veíamos algo así. El contrario, muy bien plantado, nos ganó el centro del campo y nos tapaba las bandas cada vez que Juanfran y Filipe trataban de darles profundidad. Muy bien el Valencia en el aspecto defensivo y muy bien también con el balón. Lo tenían casi siempre. Nosotros no tirábamos un tiro a puerta y ellos lo intentaron un par de veces con peligro. Nos temíamos lo peor. O sea, que el bocata fuera lo único digno de una noche que empezó a ponerse cada vez más y más fría. Y no es una figura literaria. Los dedos se me quedaron Oyarzábal. Pero no. 
Por lo visto el Cholo les dio a los chicos un caldito con algo más en el vestuario. La segunda parte el equipo se quitó la tontería, el frío, la lentitud, el miedo, el no sé qué que recordaba la antigua época de miserias, quieroynopuedos y demás cutreces disfrazadas de metáforas insanas. 
Salieron a comerse al Valencia y se lo merendaron. Diego Costa se inventó el primer gol y después vino el recital del equipo. Raúl García salió y metió. Diego Costa volvió a hacer de trolebús y provocó un penalti que detuvo Alves. Y volvió a provocar otro que esta vez sí marcó. (El árbitro se había comido otros dos penaltis en la primera parte... pero por lo visto en las primeras partes no se pueden pitar penaltis ni sacar tarjetas por perder tiempo). 
Dos detalles: 
1. Es curioso ver un equipo que viene a empatar a cero perdiendo tiempo desde el primer minuto y luego ver a los jugadores corriendo y pidiendo al árbitro que descuente. Me encantó la actitud de nuestros recogepelotas que, una vez por delante en el marcador, se convirtieron en tocapelotas. 
2. Ver al Atleti ganando 3-0 en el minuto 85 y con todo el equipo volcado en campo contrario buscando el cuarto gol (que nos podría haber dado el liderato) dice mucho del Cholo y de cómo su espíritu está interiorizado en el campo y en la grada. La comunión es total. 

Este miércoles Copa de vuelta contra el San Andreu de segunda B. Con un 0-4 de renta. Da igual, seguro que los que salgan lo van a dar todo y no van a especular. Es lo bueno de este equipo.

Y el sábado despedimos el año, en el Calderón también, contra el Levante. Si ganamos serán unas de las navidades más felices de los últimos años. Un tiempo perfecto para preparar el ánimo antes de enfrentarnos en enero al Barça. Pero nada de adelantar acontecimientos. Partido a partido. El San Andreu es lo primero... ¡y sí, nos ha tocado el Milán! TOMAAAAAAAAAAA!!!!!!!! Justo el que yo quería. A por ellos!!!

jueves, 28 de noviembre de 2013

Desde Rusia: "Mi primera vez, a cinco bajo cero"

Champions League

Zenit 1 - Atleti 1




Mi primer día....

A un fan del baloncesto como yo, que en una noche gélida de ya casi diciembre, en Rusia, tiene la feliz ocurrencia de ir a ver un partido de fútbol le pueden ocurrir muchas cosas pero la única que es segura es que a pesar de la ropa de abrigo, de las estuf(ill)as que había en la tribuna, de los incansables intentos de calentarnos con té o vino caliente sin alcohol (oiga, que esto es deporte), el frío tarde o temprano te entra en los huesos y te arrepientes de ese momento en el que te animaste a cambiar el calor del pabellón por el "fresquete" del estadio.
Pasas mil y un controles, alguna que otra cola que los rusos hacen sin rechistar (están muy bien enseñados) y por fin estamos en los aledaños del estadio. Colores por todos los lados, sonidos, cánticos, olores y sensaciones... muchas sensaciones.. Niños, adultos, abuelos, andando, corriendo, en carritos, en sillas de ruedas e incluso con muletas...¡Pasen y vean señores, esto es fútbol!

El partido en sí (quizá porque no fue el mejor que podía haber visto) no me llamó mucho la atención. Bueno, miento, me llamó la atención cómo podían los futbolistas, árbitros y demás familia aguantar el frío que debía hacer allí abajo (aproximadamente -5 graditos). Sobre todo los porteros que según me pareció tienen el trabajo más difícil de todos. ¡El Cholo que no se sentó ni un minuto! Increíble el pibe...

Sin embargo, me gustó mucho el ambiente que se respira en un partido de fútbol. No sé si será sólo en Rusia o si en todos los sitios será igual pero aquí los del fondo de estadio no pararon ni un momento. Todo el rato se les oía cantar, aplaudir, gritar, siempre con las banderas en movimiento y una fe inquebrantable en que su equipo iba a ganar. Me pareció increible cómo apoyaban a los jugadores. En ese momento creo que el jugador se debe sentir el rey del mundo, debe sentir cómo le hierve la sangre y entonces sí, dar todo lo que lleve dentro, y entonces sí, aguantar los -5 y todo lo que venga.

Cuando veía los partidos de fútbol con mis amigos (socializar siempre se me ha dado bien) siempre decían en la tele que el público es el jugador número 12, y creo que no cabe ninguna duda de esto. Eso te tiene que hacer volar. Ver que no sé, veinte mil personas te animan y te apoyan tiene que dar mucha seguridad y coraje para romper las líneas enemigas.

El primer gol del partido me lo perdí porque seguía esperando en la cola para comprar algo con lo que calentar estos 100 y algo kilos que ahora escriben. Oí un murmullo que de repente se convirtió en grito y eso, resultó ser el que iba a ser el primer gol en directo de mi vida. Cuando volví a mi asiento con un té calentito y un hot dog recalentado, resulta que el atlético iba ganando 1 a 0. 

Después de todo, al final resultó que mi primer gol en directo, fue uno en propia puerta ya ves. El pobre portero del Atlético se quedó paralizado (lo entiendo) y se le coló sin decir esta boca es mía. Después de esto, la locura de los fanáticos del fondo fue en aumento y empezaron a quitarse las camisetas (a modo informativo esta es mi vestimenta para el evento, aunque las comparaciones son odiosas: pantalón interno térmico, camiseta interna térmica, pantalón de pana, camiseta de manga larga, sudadera gordita, cazadora de nieve para -20 grados, calcetines polares, botas de nieve, bufanda del partido en el cuello y braga  térmica debajo, gorro de lana, gorro de la sudadera y gorro de la cazadora, guantes finos y encima los gordos) y a brincar como posesos animados por esa fe inquebrantable (y algunas botellas de vodka) en que su equipo ganaría. 

Al final, todo terminó como empezó aunque con más frío, menos dinero en el bolsillo, muchas ganas de volver a casa, recuerdos de la buena compañía y un poco de decepción por no haber visto aquel atlético del que siempre me hablan Santi o Artevic o del que dicen que está ilusionando tanto este año. 


Quizá la próxima...


Aunque si ni Napoleón pudo...



Óscar Rodríguez García y yo estuvimos en el mismo grupo scout, en "La Flecha" de Salamanca. Él es más joven y yo más pequeño. Seguimos en contacto por las nuevas tecnologías. Óscar es licenciado en filología árabe por la Universidad de Salamanca y máster en lingüística aplicada a la enseñanza de ELE por la Universidad Antonio de Nebrija. Se dedica desde hace más de 8 años al mundo de la enseñanza de español como lengua extrajera. Primero sus estudios y después su carrera profesional, no han hecho más que fomentar en él su ya de por sí desbordante deseo de viajar y conocer mundo, culturas y personas que es su principal vicio y necesidad en la vida. Actualmente es jefe de estudios del Centro de Lengua Española y Cultura Adelante, en San Petersburgo, trabajo que simultanea con la elaboración de manuales y materiales de enseñanza de español y de árabe marroquí como lengua extranjera.