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miércoles, 26 de abril de 2017

Y Carrasco lesionado


Atleti 0 - Villarreal 1

El 25 de abril un grupo de estudiantes de ingeniería de Bilbao se reunía en torno a unas viandas y decidía fundar el Athletic Club de Madrid. Al día siguiente registraron lo que hoy es nuestro Atlético de Madrid. De esto hace ya 114 años.

Coincidiendo con la efeméride la Liga de Tebas nos programa un partido contra el Villarreal. Martes a las 21:30 horas. Un horario muy bueno para mi amigo Albertito que deja a sus dos cachorros dormidos en casa, pero fatal para el resto de los mortales que llegamos a casa pasada la medianoche. Ayer, al llegar, estaba mi señora esperándome en el salón. Cosa rara. "¿Qué ha pasado?" fue su saludo. "Hemos perdido". Lo dije así, con naturalidad, y caí en la cuenta de que hacía mucho, pero mucho tiempo, que no venía del Calderón derrotado. Y me metí en la cama con un bullir de momentos del Calderón. No sólo los doce maravillosos éxitos que nos recordaron desde el Frente Atlético (como me siento encima de ellos, sólo pude leer la pancarta grande de abajo que decía: "Momentos del Calderón". Esta mañana he visto las fotos y la crónica con esos estupendos vividos en un estadio con el que los delincuentes del palco se empeñaron en especular sin invertir en serio en su remodelación y adaptación a los nuevos tiempos. Por cierto, a los amigos del Frente se les olvidó esa pancarta: 1987 Gil y Cerezo roban el Atleti y se enriquecen a nuestra costa: condenados y prescritos).

Delante nuestra, como no vinieron ni Fran ni Jose, se sentaron dos norteamericanas guapísimas y simpatiquísimas de New Jersey y Whasington DC. Juraron ante los atléticos del fondo amor eterno a las rayas rojiblancas. No trajeron bocata al descanso, eso no nos gustó. Casi ni echamos de menos a nuestros fieles compañeros de abono. Por cierto, no sabemos si era su sitio, pero mi hermano les dijo que se sentaran ahí y ahí se quedaron felices escuchando barbaridades sin poder celebrar un gol.

El partido nos salió rana. Otra vez. Como la ida en el estadio de la Cerámica. Allí nos metieron tres en la segunda parte. Pero es que el Atleti tiró dos al palo y falló hasta tres mano a mano con Asenjo. La bola no quiso entrar. Y lo que es peor, se nos lesionaron Tiago y Oblak.

Los de amarillo (Luis Aragoneeeeeees, Luis Aragoneeeeeees, Luis Aragoneeeeeees, Luis Ara go neee ee es) nos tienen cogido el tranquillo. Y salieron muy ordenados atrás y con solidez en defensa. Desde Adrián (que recibió una merecida ovación al ser sustituido en la segunda parte) hasta Fernández (el ex portero de Osasuna se crece contra el Atleti y hace auténticos partidazos. Ayer fue clave con intervenciones de mérito ante Gaitán, Griezmann, Saúl y Gameiro). El Atleti generó ocasiones en la primera mitad, pero no se fue descaradamente a por el partido. Decidió esperar. Todos confiábamos en los Cholocambios. Carrasco y Gameiro por Correa y Gaitán. Pero la mala fortuna quiso que el belga chocase contra el lateral de los amarillos (creo que fue Rukavina) y se lesionara el hombro. Tarjeta para el del Villarreal y al hospital. Al parecer no se ha roto la clavícula y se ha quedado en un fuerte golpe. Golpe que le va a tener de baja las próximas dos semanas, o sea, como a mí -aunque yo tengo el hombro perfecto, faltaría plus-. A él le tocará ver a sus compañeros contra Las Palmas, Eibar y Real Madrid desde la banda por culpa de su esguince acromio-clavicular en grado 1. A mí me tocará verlos (con suerte) contra los canarios por televisión desde Bilbao y contra los eibarreses y los ciervos desde cualquier punto del interior de Sudáfrica por culpa de mi trabajo. Que no me quejo, que sólo lo comento. El belga y yo tenemos vidas paralelas, aunque me fastidie (no es santo de mi devoción Yannik Ferreira Carrasco, aunque probablemente sea el que más magia tiene de la plantilla).

Salió el Niño para sustituir a Carrasco que hacía quince minutos había sustituido a su vez a Gaitán. Cánticos, ovación. Alguna casi ocasión, pero nada. En el único fallo de un Filipe Luis en una temporada sensacional, se lo rebañó Bakambú para dejársela a Soriano que, tras semidespeje de Savic, marca Soriano de rebote y rubrica y remacha la noche de infortunio atlético. Ver para creer. ¿Qué más podía salir mal? Pues que el árbitro pusiera en el acta que el Cholo había tocado en el hombro a un auxiliar para comentarle que deberían haber añadido algo más de tiempo. Miedo me da. No porque vayan contra el Atleti, sino porque el arbitraje de Ignacio Iglesias Villanueva fue ayer un auténtico despropósito. Probablemente el peor colegiado que haya pasado este año por el Calderón. De pena. Difícil hacerlo tan rematadamente mal. Y eso que no influyó en el resultado, pero estuvo pésimo. Seis tarjetas al Villarreal y dos al Atleti. Misterios insondables de los que no quieren adaptarse a los nuevos tiempos. Con lo fácil que sería ponerle un monitor al de la banda y que le fuera cantando por el pinganillo lo que es y lo que no.

Por cierto, llenazo en el Calderón. Mucho cántico, las pancartas y ánimos después de encajar un gol a diez minutos para el final. El Atleti achuchó, pero no era el día. También hubo aplausos a los jugadores al final del partido y ánimos para afrontar lo de los pío-pío y, sobre todo, el partido de ida de nuestra obsesión.

"Cabezas en Champions" me escribió mi hermano antes de dormir. Y a mí me dio por pensar que antes tenemos que ir a Gran Canaria, que nos iba muy bien con el partido a partido, que hacía mucho que no llegaba a casa con cara de idiota, de haber tenido las ocasiones y haber perdido por un único error y de rebote, de celebrar con derrota el 114 aniversario, de que me queda un único partido en el Calderón, cuando regrese de Sudáfrica, contra el Athletic Club. Que ojalá el 4 de junio abran las puertas del estadio para celebrar lo que traigamos de Gales. Que a soñar no nos gana nadie y que, aunque no sea mi jugador favorito, me fastidia que justo ahora, Carrasco, se nos haya lesionado.

Vamos, Atleti, vamos.






domingo, 23 de abril de 2017

Cuando llueve hace bueno?


Espanyol 0 - Atleti 1


Salió nublado ayer en Madrid. Pero con temperatura agradable. Primavera pura. Un día de esos que no sabes si hace bueno o malo. Confuso. De esos, en que te salen ratos en que le entran a uno las filosofofias cotidianas y le da por pensar cosas. Y piensa en sí el sol es es bueno y la lluvia es mala. O no, claro. Depende de a quién caliente, a quien moje, del momento y el lugar. Y me dio por pensar (a mis hijas las castigan al rincón de pensar... qué país) y pensé en el Atleti, en su juego, en si brilla como el sol o moja como la lluvia. Y claro, depende de quién te cuente la película, de dónde juegue y contra quién.  Entonces caí en que el Atleti para los contrarios (y la prensa rival) juega mal. Sin brillo. Muy a la defensiva. Llueve sobre mojado. Sin embargo, para mí, es como para los agricultores la lluvia. Pura vida. 


El sábado contra el Espanyol de Quique S. Flowers (lo siento, nunca fue santo de mi devoción el sobrino de la Faraona. Ver posts de este blog correspondientes a aquella época. Aunque le agradezco la Europa League). También es el Espanyol de Jurado, Leo Baptistao y Reyes. Tres futbolistas que pasaron por el Atleti sin que el Atleti pasará por ellos. Por cierto, se vaciaron casi tanto como Gerard Moreno en la brega contra el que fuera su equipo. Parecía que les iba en ello la vida. 


Los nuestros jugaron al más puro estilo Cholo. Ese que nos ha llevado a donde estamos, a vivir los cinco mejores años de los 114 que contemplan la historia del Glorioso. Fuertes atrás, serios en medio y esperando la ocasión adelante. 


Atrás impresionó José María Giménez en el lateral derecho. Este todocampista me ha acabado de enamorar. Como central me generaba desconfianza si no le acompañaba su soberbio e imperial compatriota. En el medio centro me pareció todo un descubrimiento. Lo de ayer hizo que cayese rendido a sus pies. Si a esto le sumamos a Oblak parando balones imposibles con la punta del pijo (literal) y un Filipe Luis que recuerda en cada partido por qué somos filipenses irredentos, a uno se le pone una sonrisa en la cara que se la parte en dos cuando ve al rival tirando desde lejos porque no pueden entrar.


Lo de Gabi merece capítulo especial. El sábado, una vez más, volvió a ser descomunal. Lo del capitán es inenarrable, inconmensurable. Solo podremos calibrar su importancia en este equipo el día que no pueda jugar. 


De Griezmann nada que añadir. Cada vez mejor. Ya no recordamos su nefasto inicio en el equipo cuando el Cholo le tuvo dos meses chupando banquillo. Es un jugadorazo y un profesional comprometido como pocos. Muy Cholo. Ayer, amén de marcar el único gol marcó el camino de las respuestas activas ante las preguntas pasivas. Amigos de BeIn, más fútbol y menos corazón, más periodismo deportivo y menos crónica rosa.


El partido es fácil de resumir. El Cholo se blinda atrás y cuando el Espanyol aprieta hace sus cambios y zas! Cholocambio eficaz para marcar. Gol, tres puntos, jugamos fatal y tal. Que llueva, que llueva, que a mí este juego y este tiempo me encantan. 


Y el martes a alicatar al Villarreal hasta el techo. Esperemos que Adrián nos respete.


Gracias Cholo. 

miércoles, 5 de abril de 2017

Eusebio y un señor entrenador


Atleti 1 - Real Sociedad 0

La temporada 1987-88 fue la primera de Gil como presidente. Tres entrenadores tuvo el equipo ese año (Menoti, Ufarte y Briones) y una plantilla espectacular que, como equipo, no logró nada. Abel, Tomás, Arteche, Morgado, Landáburu, Alemao, Parra, Eusebio, Julio Salinas, Futre, López Ufarte. Pero es que también estaban Quique Ramos, Quique Setién, Goicoechea, Marcos Alonso, Marina, Aguilera, Pedraza, Elduayen y Mejías. Todos eran internacionales, incluido Eusebio, que pasó por el Atleti sin que el Atleti pasara por él. Tan es así que el otro día se despachó con unas declaraciones muy poco respetuosas hacia uno de los equipos que más están logrando con menos. Dijo el tipo de Valladolid algo así como que el Atleti no tenía tantos canteranos como la Real y que por eso el compromiso de los jugadores de la Real era mayor. Ese mismo día el Atleti del Cholo alineó a seis canteranos para ganar al Málaga 0-2 mientras él sacaba a cinco en Anoeta para empatar -y gracias- frente al Leganés. Por estas palabras y otras que no voy a reproducir sobre el trabajo del Cholo y los éxitos del Glorioso club al que tengo la suerte de apoyar estaba deseando que llegase el partido de ayer.

Comenzó la cosa tarde, porque a Tebas le va poner horarios chinos a los equipos sin una directiva que mire por sus aficionados. Los delincuentes del palco, a lo suyo. Uno no va y el otro va para soltar su gracieta y que nos sigan tomando como el equipo de los payasos, confundiendo al presidente con la afición, a la ínfima parte, al infra ser, con el todo. Lo dicho, un martes a las 21:30 y ni una queja. Y el Calderón, que tiene los días contados y que ya sólo necesita una mano para contar los partidos oficiales que se disputarán en él, lleno hasta la bandera.

Desde Cáceres vinieron mi amigo y hermano Antonio -vikingo como pocos y de los pocos buenos- y su yerno Borja que cumplía 27 años de vida en rojiblanco. Vinieron a celebrar el cumpleaños en el Calderón con nosotros (palizón de ida y vuelta que bien mereció la pena. Por el partido, por el ron, por las risas y porque nos vemos mucho menos de lo que la vida nos deja).

Salió el Cholo con un equipo que me encanta. Los de siempre: Oblak, Juanfran, Godín, Savic, Filipe Luis, atrás. Koke, Gabi, Saúl y Carrasco en el medio. Y Torres con Griezmann en ataque. Eusebio tiró de esa cantera que tanto le gusta, pero la puso como excusa. Que tenía muchos lesionados, decía el que pasó por el Atleti sin dejar rastro, como ayer su equipo.

El Atleti no hizo su mejor partido pero generó muchas ocasiones. La Real sólo lanzó entre los tres palos una vez en los noventa minutos. Fue un remate flojo de William José. Es cierto que tenían el control del balón, pero no se traducía en peligro ni en oportunidades. El Atleti, otra vez, mantuvo atrás un orden propio de una maquinaria tan engrasada y precisa que no dejaba ni un mínimo resquicio por el que poder penetrar. Genial el equipo en defensa. No tanto en ataque.

Cuando empezaban los nervios a recorrer la grada Filipe Luis (en un estado de forma alucinante) arrancó con el balón y trazó dos paredes de tiralíneas. Primero con Griezmann y luego con Torres para acabar marcando un golazo de bandera. Y todos nos volvimos a hacer "Filipenses". Y recordamos su debut el 27 de septiembre de 2010. 

Sí, amigos, Filipe Luis está en su mejor momento, y lo estamos disfrutando. Lleva dos jornadas seguidas marcando. Pero es que no deja de correr su banda y tiene hambre de gol. En una de las ocasiones falladas increíblemente por Carrasco, solo, ante Rulli, el belga tira a dar al portero y es el propio Filipe el que intenta un segundo remate sin fortuna que da por zanjada la jugada. Muy bien el brasileño. Muy bien. Casi tan bien como errados nuestros delanteros. En un jugadón del equipo con carrera de Carrasco y pase de primeras que deja a Torres solo ante el portero, el de Fuenla le da al poste en un primer remate. Pero es que controla el rebote, se coloca el balón y la pone en el lateral de la red. Se quería morir nuestro Niño, le queríamos matar. Aún así le cantamos, como al resto de los que visten la rojiblanca, para animarle. Y lo logramos.

La de Griezmann también fue de libro. Y la de Correa. Y la de Giménez al final del partido. No podemos fallar tanto arriba. Que sí, que es la Real, que es el equipo de Eusebio, que es muy emocionante y todo eso, pero hay que solventar los partidos sin necesidad de que el Cholo (qué grande el Cholo, qué suerte hemos tenido, qué pedazo de entrenador total, qué falta de adjetivos para abarcar su inmensidad) tenga que echarse el estadio a sus espaldas durante los últimos diez minutos para que todos juntos empujemos a los nuestros. Fue increíble. Nos tenían los de la Real metidos en nuestro campo y, de repente, el Cholo se vuelve loco en la banda y pide que todo el estadio anime. Y todos nos ponemos a animar. Y su locura nos recuerda la nuestra y los muchachos empiezan a apretar. Se sacuden la presión donostiarra y acaban metiéndoles en su área y obligándoles a achicar balones porque nos los comíamos con patatas. Momentazo rojiblanco. Locura colectiva una vez más. Como la de Borja para hacer un Cáceres-Vicente Calderón-Cáceres para celebrar su cumpleaños. Como la de ser del Atleti. No lo pueden entender. Ganar tres puntos muy ricos y dejar a la Real a doce. Acabar el partido y entonar a voz en grito: "Jugadores, jugadores, hemos venido a ganar..."

Vamos, Lega.

El sábado puede ser un gran día. Espero celebrarlo en Burgos con mi bandera nueva.
Aúpa Atleti. Siempre.

domingo, 2 de abril de 2017

Simeone vuelve a los orígenes

 Málaga 0 - Atleti 2

Fue en enero de 2012 cuando llegó el Cholo al Atleti y se hizo cargo del equipo en La Rosaleda. Ahí empezó todo, hace ya más de un lustro. Con él vino la segunda Europa League en Bucarest, y otra Supercopa de Europa en Mónaco. La Liga frente al Barcelona en El Nou Camp y la Copa frente al Madrid en el Bernabéu. Y Supercopa de España que festejamos contra los mismos en el Calderón al que Los 50 rinden tributo con necesaria exposición (donde se puede ver este trofeo) en el Matadero de Madrid hasta el 8 de abril. Las dos finales de Champions que nos empataron de aquellas maneras arrebatándonoslas en una prórroga y unos penaltis que nos han hecho aún más fuertes. Ya estamos en cuartos. Gracias Cholo.

Comenzábamos la temporada con una plantilla a la que los poetas del balón querían ver bailando ballet y empatamos los dos primeros partidos de Liga contra dos recién ascendidos. Los que no le perdonan al Cholo que haya reventado el duopolio cuestionando el poder de las inversiones y devolviendo la pasión y la fe al fútbol, poniendo al aficionado que va al campo como protagonista del espectáculo. Haciendo posible el milagro de ganar una Liga a los dos mejores equipos del mundo. Esos odiadores apesebrados se frotaban las manos con cada empate del Atleti, con cada titular lesionado, con las pequeñas miserias inventadas y, por supuesto, asegurando la segura marcha del que ha obrado el milagro. Que sí, que algún día se irá, pero que no empujen tanto o les tendrán que dar puntos en el ojete. 

Ayer volvió el Cholo al Atleti de siempre. El que más les jode. El que parece que no juega a nada sin dejar jugar al otro equipo. El que es un reloj de precisión suizo en defensa aunque apenas tenga posesion en el centro del campo. El que tiene a Griezmann y a Torres (increíble partidazo ayer del de Fuenlabrada dando las dos asistencias de gol y defendiendo como un león) sacrificándose por el equipo cuando no tenemos el balón. El Atleti gris que gana, que importuna, que sabe manejar el juego trabado y que es capaz de marcar dos goles en dos jugadas de Koke y Filipe donde Fernando Torres hace una excepcional labor de pivote dando la asistencia que el centrocampista vallecano y el lateral brasileño culminan como si fueran auténticos y experimentados delanteros. Con temple de balón y una frialdad impropia de su demarcación. 

Empezó ayer el Cholo con seis canteranos (que alguien le pase la alineación al entrenador de la Real, por favor). Acabó con cuatro centrales para ver la recuperación de los uruguayos sin quitar a Lucas (siempre cumple sin sobresaltos, me gusta mucho) ni a Savic (me genera desconfianza, como Thomas, pero solventan a su manera). Marcamos dos goles aprovechando al máximo nuestras oportunidades y fastidiando un poco a los listos del balón que andaban erre que erre con que nos falta gol (y nos faltaba). 
Ayer volvimos a dejar la portería a cero. Volvió el Cholo a los orígenes, volvió el Atleti guerrillero y tocahuevos, el que jode a los del duopolio, el que ha dormido tercero. 
Y el martes viene Eusebio. Qué ganitas le tengo.

Vamos, Atleti, vamos.

martes, 21 de marzo de 2017

Gabi y Saúl, que no viceversa


Atleti 3 - Sevilla 1

No es lo mismo que juegue Gabi por delante de Saúl, que Saúl por delante de Gabi. Parece que sí, pero no. Es otro equipo. El capitán brilla mucho más -a pesar de su humildad dentro y fuera del campo- cuando el Cholo le encomienda las tareas creativas en ataque y la presión en defensa. Lo mismo sucede con Saúl. El ilicitano es una auténtica barredora en la recuperación de balones y un seguro apoyando a los dos centrales cuando la jugada a balón parado lo requiere. Es el cinco que tanto echamos de menos, el Tiago que no sabemos si volveremos a ver y el Augusto que pronto reaparecerá. Contra el Sevilla repetía el Cholo una alineación ya conocida, pero cambiaba la posición de nuestros dos mediocentros. Y dio resultado. Mucho y bueno.

Empezaba el partido con Vrsaljco, nuestro querido "Venancio", lesionándose en el minuto uno. Y la cosa parecía seria. Lo es. Ahora ya sabemos que la noticia buena es que no le operan y la mala que tendrá para uno o dos meses. Vamos, que se nos pierde casi lo que queda de temporada. Juanfran recuperó la titularidad que le había ganado el joven croata y volvió a recordarnos por qué le queremos tanto. Partidazo del lateral en defensa y en ataque. Lo mismo que Filipe Luis por la izquierda. Soberbio el brasileño, casi tanto como Godín mandando atrás y enmendando los desajustes de Savic que, poco a poco, se va ganando el puesto en detrimento de Giménez, aunque a mí me guste mucho más Lucas que los dos juntos.

Los primeros quince minutos fueron un recital rojiblanco. Un vendaval del Atleti que no logró marcar por muy poco. Gameiro le pegó al larguero tras una vaselina que tocó con los dedos Sergio Rico, sin duda el mejor del Sevilla. Los andaluces estaban desaparecidos con el lateral, Escudero, jugando de medio centro. Como cuando el Cholo pone a Saúl por delante de Gabi, pero mucho peor.

El sol pegaba de lo lindo en el anfiteatro del fondo sur. Acababa de aterrizar de Honduras y mis hijas me habían recibido con una fiesta sorpresa, se habían venido conmigo al Calderón y estaba con un jet-lag de tres pares de lo que gusten. El Calderón me mantenía despierto con un lleno hasta la bandera, pero el sol... el sol me estaba friendo y el Sevilla comenzaba a plantar cara al Atleti y a meterse en el partido. Con empate a cero empecé a temerme lo peor. Venían los de Sampaoli de quince días nefastos en Liga y arrastrando la eliminación en Champions contra el Leicester (no habrá más remedio que vengarles). Y el encuentro a orillas del Manzanares lo habían presentado como una final para asegurar la tercera plaza. Minuto cuarenta, saca una falta Griezmann al segundo palo, casi sin peligro, y aparece Godín más solo que un madridista en el área del Athletic. Cabezazo y gol. 1-0 y al descanso. A tomar la sombra al vomitorio y a pagar dos eurazos del ala por un botellín con un buchito de agua. Como si fuéramos chinos, o franceses, o norteamericanos. Que de todo había el domingo por mi zona del estadio.

La segunda mitad fue otro derroche de Saúl recuperando y de Gabi repartiendo. Gameiro seguía buscando el gol y fallando ocasiones fáciles (aún así lleva diez tantos en Liga, que se dice pronto). Una jugada de fútbol sala acaba con Griezmann casi en el área pequeña echándola contra el lateral de la portería. Parecía que se había Gameirizado, pero no. Otra falta. Zurdazo del francés que vino primero y golazo. Mucho tiempo sin ver algo parecido. Demasiado. Gol directo, con la izquierda, de Griezmann, tras pegar en el larguero y botar dentro de la raya, no como en Milán. Se acabó el partido. Adiós el miedo al empate.

El Cholo llama a Fernando Torres y el campo estalla cantando a su ídolo y leyenda como había cantado a su entrenador y salvador. La tarde se presentaba redonda. Sólo faltaba el gol del Niño para celebrar sus 33 años por anticipado. Y casi lo consigue. El pase le vino por la banda derecha, pero rebotó en un defensa cuando estaba absolutamente solo y Koke se encontró con el balón en el pie ante la portería vacía. El tercero. Ya nadie se acordaba de Gabi por delante de Saúl. Tres cero y yo tenía un 4-0 en la porra. Ya teníamos asegurados tres puntos que valían por cuatro. Nos poníamos a dos del Sevilla y peleábamos por la tercera plaza. Pero es que aún podíamos ver más goles. El equipo andaluz estaba muerto y el Atleti desatado.

Pero volvimos a fallar. En una oportunidad de Fernando Torres ante Sergio Rico pasamos del posible 4-0 al 3-1. Jugadón de Correa, el del Sevilla, que deja a Savic en ridículo y se fabrica un golazo. Fin del partido. Pudo ser, otra vez, como en Leverkusen, un 5-0, y acabamos con un engañoso y aseado 3-1. No podemos fallar tanto arriba. Sobre todo oportunidades tan claras como el balón que Gameiro intenta controlar dentro del área frente al portero, en lugar de rematar. O como Carrasco intentando hacer el gol de la jornada en lugar de pegar un punterazo y meter el balón con uña y todo. Pareciera que alguno temiera meter goles poco estéticos. O despeinarse y salir mal en la foto. Pero bueno. Que el Atleti llega al final de temporada creciendo, fuerte y apuntando muy alto.

Todos a casa contentos. Mucho. Uno de los mejores días del padre que recuerdo: Llegar de Honduras, que mis hijas me reciban con una fiesta sorpresa y me den sus regalos, comer con mi mujer, las niñas, mi hermano y mi sobrino, cerca del campo y disfrutar de un gran partido del Atleti con victoria sin paliativos ante un rival directo. ¿Se puede pedir más? Sí, ganar en Cardiff este año. Mientras tanto, partido a partido y a disfrutar del camino. Gracias, Atleti.

Dale, dale, alegría a mi corazón...


martes, 7 de marzo de 2017

Honduras rojiblancas

 

Atleti 3 - Valencia 0

El domingo se presentaba estresante. Tenía que despedirme de mis padres antes de mi viaje a Honduras, felicitar a mi suegra por su cumpleaños, hacer la maleta y acudir al Calderón a cantarle al Niño Torres y a animar a los nuestros contra el Valencia para seguir soñando con la tercera plaza quenos dé el pase directo a la Champions de la próxima temporada en el Wanda Panda, en el Nuevo Metropolitano.

Quedé tempranito con mis padres que viven a 40 kilómetros, en Valdetorres del Jarama. Le corté el pelo a mi octogenario progenitor (soy su peluquero particular desde hace más de 25 años) las niñas se dieron unas carreras, saludaron a los conejos, cogieron los huevos de las gallinas y ayudaron a la abuela a hacer la comida prontito porque papá y el tío Ricar tenían que animar al Atleti. Dicho y hecho.
A las tres estaba cambiando el coche por la moto y saliendo hacia el Calderón. Me dio tiempo a una previa al paso con mi hermano antes de especular con la convocatoria de Alessio Cerci. Al final el Cholo le dejó fuera y convocó al jugador del filial Juan Moreno. 

Hacia buena tarde y en la mente de todos estaba el topetazo de Bergantiños a nuestro Niño Torres, la pérdida de consciencia, Vrsaljko y Gabi resucitándole, Giménez como la Magdalena, el grito que di en casa despertando a mi mujer del prematuro sueño en el sofá. Los mensajes de wasá y unas lágrimas espontáneas que no había modo de consolar. Estaba deseando entonar el Fernando Torres loro loló lo lo sin esperar al minuto 9.  Como yo, todo el Calderón. Y arrancó el partido con el Atleti volcándose al ataque desde el inicio. Saque largo intentando repetir el gol de Coruña que nos dio un punto y el susto inolvidable que habíamos venido a conjurar. Y cuando el reloj del videomarcador iba a asomarse el minuto 9, Griezmann la enchufa y gol. 1-0 celebración y el Calderón estalla unánime: FER NAN DO TOOOOOO RRES, LORO LOLÓ LO LO FERNANDO TOOOORRES LORO LOLÓ LO LO FERNANDO TORRES, LORO LO LOLOLOOOOO

Más tranquilos con el marcador a favor nuestros jugadores se hicieron dueños del campo con un Gabi soberbio y un Koke más lento de lo habitual (nunca ha sido rápido) aunque especialmente acertado poniendonel balón a sus compañeros. Suya fue la asistencia del primer y del tercer gol. Suyo el peligro en las faltas y suyos los córners con peligro a pesar de la ausencia de Godín. El Valencia, ausente, apenas inquietó a Oblak.

En la segunda parte los Cholocambios otra vez. Gaitán y Thomas salieron por un Carrasco con exceso de intensidad y sobrado de regates y por un Saúl que me gustaría más ver detrás de Gabi que delante del capi. Roban otro balón en el centro del campo, Gaitán trata de ponerla rasa, Thomas la prolonga a trompicones y Gameiro le arrea un zapatazo que rebota en un defensa y se cuela dentro. 2-0 y se acabó el partido. Pero no. Aún faltaba el soberbio pase de Koke para que la fe de Griezmann, que nunca deja de creer, le hiciese seguir corriendo para sentenciar con el definitivo 3-0. 
El Cholo premia a Gameiro con los aplausos del cambio y da salida a Correa. Un Gameiro que va sumando, que sigue marcando, que no acaba de convencer al personal porque falla ocasiones fáciles a pesar de que no ceja en su lucha y su empeño, a pesar de no escatimar esfuerzos y dejarse la piel en el campo. Los números están ahí y no son nada malos. Las sensaciones que transmite es lo que tiene que cambiar. Y seguro que lo logrará. 

En la parcela defensiva, a pesar de estar acostumbrados a cinco años de muro extraterrestre y de haber vuelto a la tierra y a la cruda realidad, el domingo estuvieron bien atrás. Filipe y Vrsaljko llegando y pasando, recuperando la posición sin apuros. A destacar el partido de Lucas. Un tipo sobrio que hace fácil lo difícil y que ya es toda una realidad. Cuando juega cumple sobradamente. Ya tenemos central de futuro para dar el relevo al inmenso Godín.

Y sí, muy larga la crónica para lo poco que había que contar, pero es que estoy en un avión rumbo a Honduras (llevo siete horas aquí metido y aún faltan otras tres para llegar a Miami, luego dos en el tránsito y otras tres hasta San Pedro Sula). De modo que así pasó un rato y aprovecho para contaros que, como siempre, me traigo la bandera para pasear nuestros colores por las fronteras con Nicaragua y con Guatemala. Estaré en la selva con los miskitos y en Puerto Cortés con los garífunas y los ladinos. El miércoles me pondré la rojiblanca para animar y no confiarnos frente a los alemanes de las aspirinas. Veré si lo puedo ver. Ya os contaré. Y el fin de semana otra vez de rojo y blanco para animar a 10.000 kilómetros a los chicos frente al Granada. 
Llegaré el 19, día del padre, contra el Sevilla. Aún. O sé a qué hora aterrizaré. Si es antes de las 16:15. Os vemos en el Calderón. 

Aúpa Atleti, camino a Honduras, aburrido en el avión, pensando en las cosas increíbles que vivimos los que tenemos la suerte de tener rojiblanco el corazón.
 

domingo, 26 de febrero de 2017

De carambola

 
Atleti 1 - Barça 2

Domingo de carnaval. El invierno se disfraza de primavera a orillas del Manzanares. Y el horario de las 16:15 se pone el traje de las grandes tardes para recibir al Barça que nos eliminó en Copa porque, aunque nosotros pusimos el fútbol, ellos marcaron más goles.
Veníamos de Alemania, de meterle cuatro al Bayer en Leverkusen. Podrían haber sido siete. Ellos nos metieron dos con un solo tiro a puerta. El otro nos lo colamos en propia meta. Y a pesar del buen resultado, acabamos cabreados. Esta tarde, a pesar de los rebotes, las carambolas y el tocabolas de Mateu, acabamos torrados por el sol, pensando en los carnavales y aplaudiendo a nuestro equipo derrotado. Que en este tiempo lo que parece no es y lo que es no lo parece.

La sociedad anónima deportiva sacaba pecho antes del encuentro anunciando a bombo y platillo que habíamos llegado a 100.000 socios. Y los clientes que abarrotábamos el estadio (abonados, simpatizantes y peñistas con el corazón secuestrado por el sentimiento rojiblanco) respondíamos con pitos y palmas el panegirico sobre el crecimiento y la gestión de la empresa futbolística que seguimos queriendo como si fuera nuestro club. No hay más ciego que el que no quiere ver. A todo esto echa a rodar el balón y los del Frente Atlético comienzan sus 19 minutos y 03 segundos de huelga de animación en protesta por el cambio de escudo y porque, al parecer, no se han dado cuenta hasta ahora de que en 1992 nos robaron el Atleti. El resto del campo animó al equipo que jugó la primera parte acorralando al Barça en la portería del fondo norte. Sin gol. Con exceso de pase corto dentro del área. Con el uy instalado en la grada pero con una evidente y prolongada racha de pólvora mojada. Eché de menos a Torres desgastando y desbordando la lentitud de los tres centrales blaugranas. En su lugar salió Gameiro que no estuvo tan acertado. Lo de Mateu es para hacérselo mirar. Los árbitros que se convierten en estrellas solo perjudican el espectáculo. 

En la segunda parte Mateu siguió a lo suyo, a confundir a futbolistas y profesionales con su peculiar, caprichoso y arbitrario modo de aplicar el reglamento. Todos desquiciados. El Barça marcó en una carambola dentro de un barullo dentro del área que el Atleti no supo defender. Luego Godín peinó en su regreso un balón de terciopelo colocado por la mejor versión de Koke a balón parado. El empate nos sabía a poco. Todo el estadio animaba a una mientras Mateu y el saltimbanqui de Neymar se empeñaban en celebrar sobre el césped su particular carnaval. Otro error en El área de Oblak, otro rebote y segundo gol de carambola. No merecimos perder. Como poco, empatar. Al Barça no a  le puede perdonar tanto. Tienen a Messi. Y disfrazado de árbitro también tuvieron a Mateu.

Ahora a ponerse las pilas. A no perder la cabeza en Liga y a no confiarse en la vuelta de Champions. La veré en Honduras. Pero antes hay que jugar el jueves en A Coruña y el domingo (otra vez a las 16:15) contra el Valencia; y los dos están muy necesitados.

Vamos, Atleti, vamos.

domingo, 19 de febrero de 2017

Cholocambios en El Molinón

 

Sporting 1 - Atleti 4

Jugar un sábado a las 13:00 es estupendo para hacerte fuerte en el salón de casa y apoderarte, sin que sirva de precedente, del mando. Partido en pantalla grande. Entre mi Atleti del alma y mi querido Sporting al que le deseo que no baje y que logre echar a su delincuente y que siga jugando con la misma intensidad que derrochó contra los nuestros. Tendrán recompensa porque Cholo sólo hay uno y está en el Atleti. Aunque madridistas, culés y gentes contaminadas de cerebro plano y corazón escuálido deseen con todas sus fuerzas y sus rumores y sus cloacas sacarlo de nuestro lado.

Ayer el partido fue, una vez más, esencia de Cholo. Sacó Simeone de inicio un equipo ofensivo con Correa y Carrasco junto a la cal para asistir, penetrar y percutir con Torres y Griezmann arriba para atacar, rematar y marcar. Pero nada. El belga y el argentino apenas si aparecieron durante una primera parte con solvencia atrás (muy bien Lucas y siempre mejorable Savic en el eje de la zaga con un Filipe poderoso y un Vrsaljko aprendiendo a que no le ganen la espalda) y muy poca chispa adelante. A esto hay que sumar el despropósito de un línea obsesionado con inventarse fueras de juego para evitar los desmarques brutales de Torres y un árbitro berciano que consentía las entradas de los sportinguistas no ya sin tarjeta, sino que ni tan siquiera le merecían la consideración de ser sancionadas como falta. La victoria ha borrado la calamitosa actuación de González González. Al final de los primeros 45 minutos empate a cero y desesperación con el árbitro. Mal.
La segunda mitad empieza con jugada de estrategia en el saque de centro. No sé si hubo cholina pero a los 15 segundos Carrasco había marcado el 0-1 después de 45 minutos desaparecido. Apenas tres minutos después empataba el Sporting en un grave error defensivo. Y en eso llega el Cholo y decide poner cuatro en El Centro del campo. Saúl y Thomas por Carrasco y Correa a lo que suma velocidad dando entrada a Gameiro después de la paliza que se metió Torres. Y funcionó. Vaya si fincionó. El Atleti se apodera del medio del campo, del partido y del balón. Empieza a generar ocasiones y, por fin, a Gameiro se le desatasca la nariz y encuentra su olfato goleador. Tres goles de auténtico nueve en cinco minutos. Tres goles de matador, de rapidez, de precisión, de desmarque, quiebro y definición. Las tres que tiró las coló. Y el que habíamos dado por perdido, el fichaje que tanto dio al Sevilla y por el que habíamos apostado este año como hombre gol, por fin parece que regresó ayer en El Molinón. Tres goles en cinco minutos. "Nos va la marcha" escribía mi hermano en nuestro wasá rojiblanco del primer anfiteatro del Calderón. Y tanto.

Ahora a pensar en Champions. Y a seguir disfrutando de las locuras de este equipo. De los cholocambios y de las inesperadas reacciones de un Atleti desquiciado que sabe lo que quiere y es capaz de conseguirlo por lo convencional o por lo sensacional. Como contra el Celta, como contra el Sporting. Que siga la racha. Y que revisen los desfibriladores cercanos. No olviden sus psatillas. Arriba los corazones. 

Aúpa Atleti.

lunes, 13 de febrero de 2017

Una casa de locos


Atleti 3 - Celta 2

A mis hijas, de 7 y 4 años, cada vez les resulta más difícil coincidir con los dibujos animados. La mayor empieza a ver películas "de personas" y la pequeña acaba de dejar "Peppa pig" aunque sigue enganchada a la "Patrulla canina". De modo que hay que turnarse en la única televisión que hay en casa para ver un rato lo que gusta a cada uno. En este caos de series y dibujos infantiles hemos encontrado algo que nos ha enganchado a todos -y me incluyo-; se trata de la serie animada "Una casa de locos". El protagonista es un niño que vive con sus diez hermanas y tiene que sobrevivir buscando soluciones imaginativas a los problemas cotidianos que se le presentan en una casa donde siempre pasan cosas. Verdaderamente una locura. Como el Atleti ayer.

Porque desde que llegase el Cholo no es muy habitual que nos marquen en el Calderón, y mucho menos que lo hagan tan pronto como ayer el Celta.

Tampoco es habitual ver a Fernando Torres de titular, como ayer, a pesar de su increíble estado de forma y de la "fouteza" y corazón que derrocha en cada partido. Pero menos lógico es verle recibir un melón de espaldas y controlarla haciéndola botar para sacarse un remate de chilena estático consiguiendo un empate por toda la escuadra que nos hizo olvidar la lluvia y nos volvió a todos absolutamente locos.

Más acostumbrados estamos a que los árbitros -en este caso el rubio canario dos veces apellidado
Hernández- se coman penaltis como el que le hicieron ayer al gladiador de Fuenlabrada.

A lo que no acabaremos nunca de acostumbrarnos es a que nos piten un piscinazo como el de Carrasco para compensar. Y sí, a pesar de que Torres le arrancó el balón al belga de las manos para conjurar la locura del error desde los once metros, lo falló.

De psiquiátrico. Así no hay forma de ganar. Mucho menos cuando bajo la incesante lluvia del primer tiempo el indolente Carrasco se queda solo en un mano a mano sencillo y trata de meter el gol del siglo -que ya había metido antes Torres- haciéndole un caño al portero. Resultado: otra vez le pegó al muñeco. Y van... de locos.

En el descanso mi hermano y yo nos apretamos un bocadillo antológico y disparatado. La lluvia se alió con nosotros y la tortilla de patata que nos preparó mi madre nos supo tan rica que, aliñada con el recuerdo imborrable del estratosférico gol del Niño, dábamos por bien aprovechada la noche, el domingo, el fin de semana y la semana entera. A pesar de que no jugábamos a nada. A pesar de que Griezmann se estaba dejando la vida defendiendo y no hubiera aparecido en ataque. A pesar de que Savic y Lucas estuvieran contagiándose mutuamente sus errores. A pesar de que Gabi y Saúl desempeñasen tareas invertida -el que tiene que crear destruyendo y el que tiene que destruir creando-. A pesar de que Carrasco siga regateando y perdiendo el balón con ese gesto final de patada al aire como el que daban los chupones en el patio. A pesar de que Koke no esté en su mejor momento y a pesar de un Filipe desorientado y un Juanfran raro que se quedó en el vestuario porque resultó estar lesionado. A pesar de los pesares, con el bocata de la mamma y el gol del Niño, nos dábamos con el punto del descanso por más que pagados y satisfechos. Qué golazo. Qué bocata.

Pero el Atleti está loco. Como nosotros que, un domingo por la noche, en invierno, junto al río, calándonos bajo la lluvia, seguíamos cantando como auténticos orates sin camisa de fuerza.

Sobre el césped apenas pasaba nada hasta que, poco antes de marcar, el Celta avisó en un mano a mano que no supo solventar Guidetti echándonos el balón a los del primer anfiteatro del fondo sur. Antes ya habían tirado los de Berizzo una al poste. El segundo gol fue con el partido ya avanzado, en un contragolpe de libro. Nuestra defensa no estuvo a la altura. Wass se la dejó atrás a Guidetti que, esta vez sí, la lanzó ajustada al palo de Moyá sin que Savic sacara la pierna para interceptar. Hacía cinco minutos que el Cholo había quitado a Torres para sacar a Gameiro. Era el minuto 80. Perdíamos 1-2. Casi que no había esperanza. Y aún así, como estamos muy locos, seguimos cantando bajo la lluvia. Aunque no se veía mucha esperanza de remontada en la grada. Y menos después de que el Cholo hubiera quitado a Saúl, tocado, para dar entrada a un Correa que sigue igual de alocado.

Pero en un ataque en tromba y después de haber fallado otro claro mano a mano (ayer Carrasco estuvo muy por debajo de lo más bajo que le hemos llegado a ver de bajo. Sin contar el botellazo) le llega un balón rebotado cayendo desde el cielo envuelto en lluvia y el belga le mete un voleón desde fuera del área que atraviesa una amalgama de cuerpos celestes, rojos y blancos hasta sacudir el agua de lluvia que goteaba queda y parsimoniosa en la red de la portería, junto a la escuadra. Golazo. Empate. Minuto 84. ¿Y si ganamos? La locura se apodera de los aficionados empapados y ruge el Calderón.

Fue sacar el Celta de centro y ya estábamos en su portería. Correa la pone desde la derecha, Gameiro la sirve de cabeza y Griezmann dentro del área la clava en el fondo de las mallas. Ahora sí. 3-2 en el minuto 86. Y todavía hubo tiempo para que Kevin Gameiro fallase su gol cantado. Esta vez casi en la misma raya de gol. El ansia viva le llenó de balón y en vez de marcar el 4-2 le pegó con ímpetu al larguero emulando el penalti fallado por Fernando. Estamos muy idos, muy zumbados, muy alterados. Y fin.

El Celta no mereció perder. El Atleti se tiene que hacer mirar muchas cosas. Los lanzamientos de penalti, el centro del campo invertido, el terror de los centrales a hacerlo fácil, algún despeje de Moyá poco acertado - y algún saque -, lo de Griezmann matándose en defensa y agotado en ataque, los Cholocambios que -aunque no me gustaron- funcionaron, los mano a mano fallados de Carrasco, sus patadas al aire cuando se la quitan después de haber regateado y los clamorosos errores de Gameiro cuando el gol parece que ya está marcado.

Ayer llegué a casa empapado. El partido fue de locos, para locos, con un resultado loco. Ayer llegué contento y satisfecho porque aunque no lo habíamos merecido, el Atleti había ganado. Cogí la tablet y cuando iba a ver el resumen, ya metido en la cama, me saltaron los dibujos de mis hijas, "La casa de locos", los once hermanos que viven situaciones increíbles. Y se me puso una sonrisa de oreja a oreja. Como si estuviera loco, muy loco. Como el Atleti. Como todos los atléticos.


sábado, 4 de febrero de 2017

Torres, otra vez

 

Fernando Torres 2 - Leganés 0

Fernando Torres es el Atleti. Llegó con la cara llena de pecas cuando estábamos en Segunda y nos devolvió la ilusión y la categoría. Cuando el "cluz" pensaba más en la cuenta de resultados que en los resultados para echar cuentas y soñar, viendo que con su salida podría beneficiar al equipo de su vida y ganar títulos en un grande, se fue a Liverpool y se convirtió en la estrella del equipo y en el traspaso más caro de la Premier. Ganó dos Eurocopas y un Mundial.Hasta una Champions. En ese tiempo el Atleti fichaba con el dinero de su venta a Forlán, Maxi y Simao. Y entrábamos por fin en Europa después de años de equipos mediocres con Torres más solo que la una. Luego vino el Cholo y empezamos a ganar títulos. Y por fin se unieron los dos para lograr el sueño aún por culminar: Ver a una leyenda viva, en activo, levantar un trofeo en el club de su vida, de su alma. Y está en camino.
Al que muchos daban por muerto parece que ahora está más vivo que el resto. El miércoles sembró la esperanza de la remontada en la grada con una segunda parte soberbia en una semifinal de Copa contra el Barcelona de Messi, Neymar y Luis Suárez. Salió desde el vestuario en la segunda mitad y cambió completamente el partido, el estado de ánimo, el resultado y la eliminatoria.
Hoy ha salido de inicio. Ha errado una que parecía fácil en el primer minuto, ha provocado el penalti que ha fallado Griezmann, lo ha rematado dentro y en la segunda parte ha marcado como antaño, levantándola ante la salida del portero. Ha presionado, ha defendido, se ha desmarcado, ha demostrado que está en forma y que es el nueve que necesita el Atleti, el nueve del Atleti, el Atleti.
Ahora que todos lo hemos visto. Y con todos no me refiero a los medios de intoxicación masiva, sino a los aficionados al fútbol y al Cholo Simeone. Digo que ahora que todos lo hemos visto nos parecerá lógico que se le dé la continuidad que el año pasado tuvo Jackson Martínez, o Correa y que este año han tenido Gameiro o Correa para que nos vuelva a sacar las castañas del fuego otra vez, como el año pasado, pese a quien le pese. Y sin abrir la boca, sin patear botellas, sin malas caras. Siempre sumando, siempre Fernando.

miércoles, 25 de enero de 2017

Hermanos rojiblancos

 
Los seis de Los50 desplazados a San Mamés.

Athletic 2 - Atleti 2

"Habéis venido de Madrid? Pues buen regreso. El partido, bonito, no? Y el empate justo" Todo dicho con el inconfundible acento de Vizcaya. Era el resumen que hacía un orondo y vasco seguidor del Athletic Club después de aplaudir a los jugadores y antes de darme la mano en un gesto espontáneo de hermandad rojiblanca y rivalidad futbolística en la grada de San Mamés.

El partido se nos puso de cara muy pronto con el tempranero gol de Koke que pareció de Griezmann. Pero el equipo sesteó durante 30 minutos pensando que enfrente estaba el Betis y haciendo como que no se daban cuenta de que jugábamos en el maravilloso estadio de San Mamés. El Athletic se percató de la situación y fue adueñándose del partido por la incomparecencia de los nuestros. Hasta tal punto que, en un ataque intrascendente, Filipe se hace daño, se queda cojeando y, cuando arranca para molestar el disparo de Lekue ya era demasiado tarde. Gol. Fin de la primera parte. Un tiro a puerta en cada portería y empate a uno. El nuestro nada más comenzar y el de ellos a punto de terminar.

La segunda parte fue todo intensidad. Comenzó el Athletic muy serio y al Atleti de le veía con posibilidades de remontar. Un fallo en la salida de balón con Godín tratando de echarse el equipo a la espalda hace que Raúl García ponga un balón en el hueco dejado por el uruguayo para que De Marcos remate rodeado de defensas que esperan a Godín como quien espera el 18. Gol. 2-1. Los leones, sin Beñat y sin Aduriz, nos acababan de remontar. El Cholo mueve rápidamente el banquillo y saca primero a Torres por un Gabi amonestado. Al poco, cambio doble,  Gaitán y Correa por un Gameiro al que se le acaba el crédito (aunque le sobra el esfuerzo) y un Carrasco que juega pensando más en su lucimiento particular que en sumar para el equipo. Parecía que los Cholocambios no iban a funcionar pero... Griezmann mete un golazo y se lo anulan por fuera de juego. En el campo pareció más que dudoso, en la repetición no. Gol legal (ay el ojo de halcón, ay el videoarbitraje) Ahí empezamos a apretar. Un crío del Atleti que había venido con su padre y se sentaba dos filas más arriba gritaba sin parar: "presionad más, que acabáis de salir". Y parece que Correa, Gaitán y Torres le escucharon. El de Fuenlabrada recupera un balón, se la pasa al francés y el zurriagazo es tan genial que los seis de Los50, a pesar de haber hecho propósito de moderación, nos levantamos como un resorte y explotamos en gol. Abrazos, celebración y los de La Txapela de Neptuno, (presentes en la zona acristalada de la afición visitante) vuelven a la carga con los cánticos otra vez: "Atleeeeeti, Atleeeeeeti, Atleeeeeti". Estos valientes no dejaron de animar a los nuestros con el consiguiente enfado y respuesta de la afición local. Eran 20 gargantas vizcaínas del Glorioso contra 45.000 del Athletic. Se les oía a los del txoko de Sarriko. Y mucho. 

Valverde se temió lo peor y nosotros deseábamos lo mejor. Hizo un cambio para perder tiempo y el partido terminó. Si llega a durar cinco minutos más nos traemos los tres puntos. Aún así, seguimos sin perder en el nuevo San Mamés, un campo espectacular con una afición ejemplar. Nos traemos un montón de amigos, una experiencia increíble compartiendo mesa y cánticos con nuestros hermanos de La Txapela en su sede (gente increíble), una previa con otros miembros de Los50 y allegados que fueron con la familia (Javi, Carlos Treviño, Rubén Amón...), el ratito de risas con los de Cuatro, los zuritos, un chuletón a la carrera y las confidencias durante el viaje, entre surtido de chistes y regalos flamencos de piel de gallina. Ser del Atleti, es lo que tiene. 

Ya tengo localizada en Jaén la Peña "Los colchoneros" en la Taberna Pepón. A ver si acabo a tiempo para ver a los nuestros contra el Eibar. Ojalá la Copa. Ojalá en el Calderón. Ganarla sería el mejor colofón.

Aúpa Atleti. Siempre.

domingo, 8 de enero de 2017

Otro fútbol es posible

 

Eibar 0 - Atleti 2

En uno de los tejadillos que cubren la grada de Ipurúa se puede leer (lo vi en inglés y en euskera, supongo que también estará en castellano) la leyenda "otro fútbol es posible".  Y viendo la primera parte del Atleti en un campo con el césped recién plantado y hielo suficiente para los cubatas de todos los espectadores del club armero, pues como que sí, que otro fútbol es posible y, si me apuran, hasta necesario. Vale, que son dos niveles distintos de discurso. Lo que el conjunto armero ha rotulado en su estadio es una declaración de intenciones como nuestro "nunca dejes de creer" y lo que sucedió en la primera parte es que el Atleti, con Griezmann y Torres arriba y con Giménez acompañando a Gabi en el centro del campo, no disparó ni una sola vez entre los tres palos de la portería rival. Ni una. Y claro, cada vez que en la tele encuadraban el "Otro fútbol es posible" a mí me daba por completar mentalmente "y necesario" pasando del milagro de una pequeña población guipuzcoana con un equipo saneado, noble y ordenado en la mejor Liga del mundo (ejem) al truño desconectado e inconexo del Atleti que no acertaba a dar dos pases seguidos con coherencia y cierto peligro. 
El árbitro fue protagonista. En el minuto 22 no expulsó a Adrián González, el hijo de Míchel, Míchel, Michel y lo que sigue, por una clarísima mano que era la segunda amarilla. Después perdonó un claro penalti en el área del Atleti a otra mano descarada de Vrsaljko y en la segunda parte concedería un gol en fuera de juego a Saúl. De pena. La primera parte fue penosa arriba aunque atrás hubo cierto orden y contención. Muy bien el Eibar.
En la segunda mitad primer Cholocambio: Juanfran por Vrsaljko. Y el gol de Saúl. 0-1. Otro Cholocambio: Gameiro por Torres y gol de Griezmann tras pared francesa de fantasía. 0-2 final. 
Mención especial a la peña rojiblanca La Txapela de Neptuno con sede en Bilbao que se desplazó hasta Eibar para animar a los nuestros. 
La posición de Giménez como medio centro a mí no me convenció, aunque entiendo que el Cholo no tiene muchas opciones más con Tiago y Augusto lesionados y Thomas en la Copa África. Cumplió el uruguayo aunque le robaron la cartera varías veces.
Y tres puntos para empezar el año en una semana donde dejó encarrilada la Copa en Canarias. Por cierto, en Eibar me parece que esta temporada aún no había ganado nadie.
Y sí, otro fútbol es posible. El de caballeros como los eibarreses que, a pesar del arbitraje, desearon por Twitter al Atleti un feliz regreso, le felicitaron por el triunfo y le emplazaron a la vuelta en el Calderón. Unos señores, como Gárate, el eibarrés del Atleti que fue un ejemplo dentro y fuera del campo. Pues eso, que claro que es posible. 


lunes, 26 de diciembre de 2016

Mi última visita al Vicente Calderón

 
Con @nicolasfabelo (aficionado de la UD Las Palmas y firma invitada del blog)
El pasado sábado 17 de diciembre, el compañero -y, sin embargo, amigo- colchonero Santi Riesco me invitó a ver a la Unión Deportiva Las Palmas en el Vicente Calderón. Allí estuve con él y su compadre desde la adolescencia Alberto, en una tarde fría y ventosa pero muy agradable (tanto por la cálida acogida de Santi y Alberto como por el buen rollo circundante), en la que previsiblemente fue mi última visita al estadio que se levanta a orillas del Manzanares. No era la primera vez que calentaba un asiento del histórico recinto deportivo por cuyo césped han desfilado todas las estrellas del fútbol español y mundial del último medio siglo (incluidas perlas de nuestra cantera amarilla -la de Las Palmas- como Tonono, Guedes o Germán): ya estuve allí en enero de 2000 viendo a los mismos equipos (Atleti y Unión Deportiva) en un duelo de Copa del Rey saldado con victoria local por 1 a 0.

Por desgracia, se me olvidaron las gafas en el coche, así que buena parte de los lances del partido -salvo el juego disputado en las cercanías de la portería de nuestro fondo- me llegaron no tanto a través de la vista como del oído, auxiliado por mis dos anfitriones y a la sazón lazarillos. Ya Santi hizo en su blog un atinado resumen del encuentro, caracterizado por 25 minutos iniciales de dominio agobiante -aunque infructuoso- del Atleti y el resto con Las Palmas tocándola bien (la posesión global de pelota llegó a ser del 70%!) pero sin acierto en la portería contraria en parte por el buen hacer del accidentalmente titular Moya. Un soberbio zapatazo de Saúl marcó el resultado; otro anterior de Lemos, aún más espectacular por lo lejano, pudo haber inclinado el partido a nuestro favor (ya va tocando ganar de nuevo al Atleti en su casa, tras el 1-2 del lejano 21 de septiembre de 1969).

Mi visita al Calderón y la de hace unos meses al Bernabéu (para ver también a la Unión Deportiva contra el Madrid), tras tantos años sin pisar un campo, me permitieron constatar que el fútbol no es solo cosa de energúmenos, aunque estos pocos sean los que hagan más ruido. Lo cierto es que la mayor parte de la gente no va más allá de llamar "cucaracha" al árbitro, pedir mano aunque el rival toque el balón con la clavícula y protestar un fuera de banda aunque el esférico haya traspasado un metro la raya. Pero por encima del sufrimiento por el resultado y de las pullas al trencilla y a algún jugador propio empanado, prevalece el componente festivo: los ganchitos compartidos, las bromas y dichos jocosos, los comentarios estrictamente futbolísticos y también los ajenos por completo a este deporte...

De vez en cuando ascendía de las gradas la cantinela de "El escudo no se toca!". Y es que ese partido no solo era contra Las Palmas sino también contra una directiva que parece divorciada del sentir de los aficionados corrientes, que viven con extrañeza la próxima mudanza a La Peineta (tan lejos del Manzanares!) y no acaban de asimilar el grotesco nombre del nuevo estadio y, ya como guinda, el cambio del histórico símbolo. Lo curioso es que mi equipo sea más fiel al escudo rojiblanco original que la directiva del propio club colchonero: mucha gente desconoce que dentro el escudo del equipo grancanario figura uno del Atleti adaptado (con palmera y perro en vez de madroño y oso), vestigio del antiguo Atlético Club que junto al Arenas Club, el C.D. Gran Canaria, el Real Club Victoria y el Marino C.F. (el de Luis Molowny!) se unieron en 1949 para crear la Unión Deportiva Las Palmas.

En suma, una tarde agradable pese a las condiciones climáticas y la derrota de los amarillos. Por encontrarme con Santi y por reencontrarme con el fútbol a pie de estadio, el que no te ofrece moviola y huele aún a humo de tabaco y bocata de tortilla (recuerdo que en el viejo Insular, ahora convertido en parque urbano, olía a ese pescado salado y desecado que allí llamamos jarea). Por festejar nuestra humanidad, seamos amarillos, rojiblancos, merengues o blanquiazules, siempre teniendo presente la máxima de Santi: "El fútbol es lo más importante dentro de lo menos importante".

domingo, 18 de diciembre de 2016

Fútbol canario, un gol y Moyá

 

Atleti 1 - Las Palmas 0

Vinieron dos mil canariones a despedirse del Calderón en el 50 aniversario del estadio (parece que no tienen mucha fe en que nos cruce la Copa). Uno de ellos fue mi compañero guanche en la cosa digital de la tele Nico Fabelo, el gran Nicolás, que antes de empezar el partido andaba investigando en las redes si en el palco estaría el pequeño Nicolás, seguidor declarado de los Pío Pío y delincuente como los de la SAD que no se presentaron para evitar los cánticos de la hinchada: "el escudo no se toca" y "Atleti somos nosotros". Pero, sobre todo, temiendo que el juego de los amarillos acabase en victoria y el estadio del que nos desalojan estallase contra el único y auténtico problema del Atleti: ellos.

El partido
Alineó el Cholo a Koke con Gabi en el medio centro apoyados por Saul y Carrasco más abiertos. Arriba los dos franceses de pólvora mojada y atrás, con un soberbio Moyá bajo palos (sacó una mano abajo que evitó el desastre sin nadie a quien poder insultar en el palco) protegido por Lucas, Godín, Savic y Vrsajlko. El croata fue el mejor del partido. A este chico le faltan minutos y unas vocales para ser leyenda rojiblanca. Pura entrega y potentes subidas por banda con pase al centro, donde nunca hubo nadie acertado.

Los primeros 25 minutos el centro del campo, y el partido, fue rojiblanco. Gameiro falló sus ocasiones, Griezmann las suyas y Saúl se sacó un remate acrobático que pegó en el palo. Otra vez. Parecía un partido que ya habíamos visto. La única buena noticia era que el equipo de Serién no había aparecido. Pero ante tanto fallo y tanto error de los de casa, los guanches se fueron haciendo grandes y se apoderaron del balón, del centro del campo (ojo a Roque Mesa) y del partido entero. Es cierto que no llegaban mucho pero aún así su central peludo, Lemos creo que se llama, se sacó un zapatazo desde su casa (unos 35 metros) que pegó en la cruceta y enmudeció el estadio. Pintaba mal la cosa.
Ya en la segunda parte, y antes de los Cholocambios, con el Atleti jugando a nada y pegando pelotazos, Saul se encuentra un rechace fuera del área y mete un golazo en la misma portería en que el central canario había hecho saltar la pintura del larguero. Uno cero. A respirar, a dar gracias y a esperar la reacción de los canarios para jugar a la contra. "El partido está para Torres", dice mi hermano. El Cholo, que debe tener un chivato en nuestro sector, saca al Niño. Pero nada. Después saldrían Gaitán (que sigue guardándose todo lo bueno que tiene dentro sólo para él) y Thomas Partney para arañar unos minutos al reloj.

El arbitraje mal, el Atleti igual. Las Palmas, un gran equipo. Tres puntos muy trabajados y un tanto injustos en un partido lleno de errores, desajustes y, sobre todo, falta de acierto de cara al gol. 

El martes a cerrar contra el Guijuelo el trámite de Copa y a esperar que el 2017 nos traiga más goles, más juego, más puntos y un regreso de Gales tan feliz como merecido. Aúpa Atleti, siempre.

martes, 13 de diciembre de 2016

Nos crecen los enanos

 

Villarreal 3 - Atleti 0

Jugar un lunes es lo menos futbolístico que existe para los que amamos el fútbol. Si el lunes es después de un puente como el de la Constitución y la Inmaculada Concepción (para los que los tuvieran) ya es el colmo de los lunes y el antifutbol, la esencia concentrada del odio al fútbol moderno. Y, sin embargo, a pesar de la niebla, el mero hecho de saber que tu equipo juega ese día, te ilumina la jornada.

Llegaba el Atleti a la capital del azulejo con necesidad y urgencia de recuperar la fe y el gol para no desengancharse de la competición de la regularidad, del termómetro de la temporada, de la realidad que va marcando el devenir de la historia cotidiana de nuestra enfermedad rojiblanca. Y salía el Cholo sin Carrasco y con Ángel Correa, sin Giménez y con Savic acompañando a Godín, con Lucas en la banda, Gabi y Tiago en mitad de la cancha y los dos franceses arriba. Koke y Juanfran también estaban en la alineación aunque costase verles en el campo.

Apretamos de inicio pero, de nuevo, no aprovechamos. Ellos se confiaron y se fueron haciendo grandes con nuestros fallos. El primero en un balón atrás de Tiago que se queda corto tras notar un zurriagazo en la rodilla. Godín no llega a tiempo y el Villarreal agradece el regalo. Gol de Trigueros y cambio de Saúl por Tiago lesionado.

El submarino amarillo cada vez se cree más que nos puede finiquitar. Se vuelcan en el área de Oblak y el esloveno, en un despeje impropio, se descoyunta el hombro y le deja el balón en ventaja a Do Santos que mete el segundo. Sale Moyá por el lesionado porterazo que acababa de errar descomunalmente poniendo un borrón que no esperábamos de tan brillante escribano. En treinta minutos dos fallos, dos goles en contra y dos lesionados. El Cholo se sienta en su banquillo por primera vez en cinco años y si ponemos un circo nos crecen los enanos.

En el descanso pienso en aquel Atleti - Villarreal de hace ocho o diez años, con Aguirre o con Abel, no lo tengo del todo claro. Nos fuimos con 0-2 al descanso y remontamos 3-2. Pero el grupo de wasá "Atléticos de fondo" con José, Alberto, mi hermano, la Peña Villaverde y Fran me lo dejan claro: "Está más cerca el 3-0 que el 2-2 anhelado". Tal cual. Mucho Atleti entre pecho y espalda. 

La segunda mitad fue todo corazón. Derroche de esfuerzo sin cabeza y un auténtico recital de errores, imprecisiones y fallos impropios de jugadores profesionales. Parecía un partido de solteros contra casados. Diego Pablo hizo rápido su único Cholocambio: Carrasco por Correa. Calidad belga en lugar de otra titularidad argentina desaprovechada. El Atleti llegaba pero seguía sin cuajar. El Villarreal, a un suspiro del final, marcó el tercero y nos mandó a reflexionar. Todos nos preguntamos qué ocurre, buscamos desesperados la razón de las últimas derrotas y, lo que es más preocupante, el porqué de tan escasa puntería (demasiados partidos sin marcar) y de tantas concesiones atrás (demasiados goles encajados ya). 

Los números cantan en Liga. Sextos a cinco puntos del tercero y a trece del primero. Faltan 21 partidos, o lo que es lo mismo, 63 puntos. No hay que mirar tan lejos, lo que funciona no se debe tocar. Hay que fijarse única y exclusivamente en el próximo encuentro. Contra Las Palmas, el sábado por la tarde. Tres puntos para sumar. Partido a partido. Todo está inventado. Volvamos al cholismo, dejémonos de circos porque no es lo nuestro y nos crecen los enanos.

Aúpa Atleti. Siempre.

domingo, 4 de diciembre de 2016

Así no; y gracias

 

En Badajoz todo era clásico. Dos de mis compañeros vikingos querían verlo. Mala suerte, a esa hora había que trabajar. Grabábamos en una lavandería industrial con 60 trabajadores. Solo había una mujer del Atleti, Cristina. Nos hicimos una foto y echamos unas risas a costa de la vikingada porque nosotros jugábamos a las nueve menos cuarto y si podíamos ver el partido. Y lo vimos. El partido, digo, porque fútbol apenas hubo.
Demasiado homenaje al sobrino de la Faraona al que ahora recordamos con cariño por aquellos dos títulos europeos del 2010 y la final de Copa que perdimos cantando. Ya digo, demasiado premio para el entrenador rival al que hacemos sentirse como en casa. Pero los del Atleti somos así, exagerados para todo. Y no es excusa.
El Espanyol, más rojiblanco que nunca, con Leo Baptistao arriba, Jurado controlando la bola y Reyes en la recámara se posicionó muy bien atrás para esperar su ocasión. Tuvo dos. Oblak dejó la portería a cero con sendos paradones de auténtico porterazo.
El Atleti se atascó. No había modo de entrar. Koke y Carrasco no están en su mejor momento. Gabi y Tiago, viejos conocidos de Sánchez Flowers, estuvieron maniatados todo el partido. Arriba los franceses no rascaban una. Y atrás, con Giménez, ganamos en ilusión y en ímpetu lo que perdemos en precisión y salud mental. No sé si merece la pena.
Hubo Cholocambios. Y no funcionaron. O no del todo. Salieron Correa, Gaitán y Saúl para que el Atleti acabase de encerrar a los pericos en su área. Los Díez últimos minutos fueron un chaparrón de ocasiones rojiblancas. Algunas muy claras. Pero el mejor arriba fue Godín, para que nos hagamos una idea. No fue el día de Griezmann, ni de Gameiro. Y a medida que llegaba el final, con cuatro minutos de descuento, echaba de menos más y más a Fernando Torres que estaba sentado en el palco pero, sobre todo, echaba de menos ese cabezazo de Raul García que nos daba el gol, los tres puntos y la excusa perfecta para olvidar partidos con tantos desajustes y tan poco fútbol.

domingo, 27 de noviembre de 2016

El Atleti vuelve al hogar

 Osasuna 0 - Atleti 3

Gabi y Tiago en el centro, no me canso de repetirlo, es como volver a casa. Te hacen sentir seguro, cómodo, confiado. Si además Godín marca un gol de cabeza a pase de Koke en jugada a balón parado vestido de azul y amarillo... entonces la nostalgia del regreso al hogar se te mete dentro como el clásico anuncio del Almendro. Parece que estoy escuchando la cancioncilla viendo a Tiago cortar y pasar, cortar y pasar, cortar y pasar mientras Gabi hace las labores de escolta y repasa lo que va quedando suelto. Vuelve el Cholo a recuperar el juego aburrido, tedioso y violento. Esa mierda de equipo que tanto jode a los de la prensa pesebrera y a los rivales que ven cómo se les escapa el partido porque el Atleti no perdona un fallo.
Es lo que le ha pasado a Osasuna. Se ha encontrado con un penalti al poco de empezar y lo ha fallado Torres, Roberto Torres (los haters de Fernando se han quedado a medio tuit con el colmillo afilado). Paradón de Oblak, que aunque la caverna mediática se empeñe en desprestigiar, resulta que se ha parado el 50% de los penaltis que le han tirado en el Atleti (sin contar tandas, claro). Y si Osasuna desperdicia el error cometido por un Giménez ansioso más que tenso (ya hemos olvidado los que cometía su paisano el "Guacho" cuando llegó de Villarreal y hoy es un jugadorazo) y no es capaz de meterse en el partido cuando Mateu decide que los paradones de Oier y Unai no son penalti, pues el Atleti no perdona. Bueno, perdona si Gameiro recibe de Griezmann en el uno contra uno. O si Correa recibe de Griezmann en el uno contra uno. Pero si se monta un contragolpe de libro y es Correa el que mete un pase al hueco de toda la vida (ahora es filtrar) y Gameiro se tiene que dar un esprint de 30 metros antes de chutar cruzado a la base del palo, entonces sí que el Atleti es letal.
Vuelve el Godinazo a balón parado de Koke. Regresa el contraataque marca de la casa. Y luego a Carrasco le pasan un balón en clamoroso error defensivo de los navarros y toma del frasco. Seis goles lleva el belga. Seis goles lleva Gameiro (algunos siguen dudando). Los mismos que lleva Griezmann. Y el narrador de BeInSports suelta que el francés es la estrella sin caer en la cuenta de que es Simeone nuestra figura más destacada. Menos mal que Rubén Uría pone un poco de cordura y seriedad, de conocimientos futbolísticos y atleticos con sus acertados comentarios. Hasta sabía que la Peña Atlética Villaverde se había desplazado a Pamplona para animar a los chavales. Y a fe que se les oía. 
Vuelve el Atleti asqueroso, ese que me encanta porque gana luchando.
Vuelve el Atleti aburrido. El que mete 0-3, el que para un penalti, al que no le pitan otros dos, el que sigue vivo en Liga y ahora solo piensa en comerse al Guijuelo. Que preparen el jamón, que nosotros nos ocupamos de las copas.

Vamos, Atleti, vamos.

miércoles, 2 de noviembre de 2016

Un puente bien aprovechado


Arrancaba el Atleti el puente de todos los santos, los difuntos, los halloweens y los holywins jugando el sábado contra el Málaga. Tercer lleno de la temporada en Liga y victoria número cien del Cholo en el estadio con más corazón de toda Europa, el Vicente Calderón donde sus 55.000 gargantas celebran esta temporada, en cada partido, las bodas de oro del templo del fútbol. Junto al río, sobre la M-30, en la ribera del Manzanares, donde se da cita el Madrid más castizo y popular del mundo.

Yannick 
Lo de Málaga nos será fácil de olvidar. Por el 4-2 con doble doblete de Gameiro (os lo dije desde el principio, se va a hinchar a marcar el francés) y Carrasco (que acaba de ser descubierto por los popes del fútbol patrio y que ya el año pasado venía regateando, corriendo y disparando desde cualquier posición). También por un árbitro al que casi se le escapa un partido de guante blanco de las manos por culpa de dos expulsiones injustas. Primero la de Savic y luego la de un malaguista al que le tocó sufrir la ley de la compensación. Muy malo el trencilla, aunque no influyera en el resultado. El Cholo, como siempre, acertó con el planteamiento. En el debe, los dos goles recibidos por una de las defensas más seguras de la Liga. Eso y que descubrimos que Oblak también es humano. Pudo haber hecho algo más en los dos goles en contra. Tres puntos para seguir a otros tres del líder. El 19 de noviembre, en el Calderón, podremos recortárselos.

A octavos
Acababa el puente el martes con el partido contra un Rostov casi desahuciado de la Champions y con problemas económicos y deportivos. Venían los rusos con una defensa esteparia y el deseo de amargarle la fase de grupos a un Atleti que cuenta, en esta edición, sus partidos por triunfos. Llevaba tres de tres. Y casi lo consiguen los del Rostov que apenas si tuvieron el apoyo de unos cientos de aficionados. El equipo no va bien y, por lo que parece, en Rusia no está la economía tan boyante como en Alemania (los del Bayern vinieron en tromba al Calderón y eran más de 4.000 intentando animar -sin éxito- a los suyos).

Don Antonio
El Atleti estuvo espeso y muy tosco durante los primeros compases. Llegaron los rusos, aunque no con excesivo peligro. Carrasco no metió una que parecía fácil. Al final Griezmann remata acrobáticamente un balón enviado en largo al área que despeja defectuosamente con un cabezazo hacia atrás un defensa ruso. Don Antonio repitió el mismo gol en el último minuto del partido -en el descuento- para romper el empate que el Rostov había puesto en el marcador casi inmediatamente después de su primer tanto. Por cierto, los rusos marcaron tras uno de los escasos errores de Godín al perder la posición. Y es que el uruguayo tiene alma de delantero centro. El partido, según mi hermano, fue de "frontón-fútbol" y el gol de los rusos "fallo de Savic porque Godín está de lateral para que suba Filipe". En cuanto a los goles, los resume en un mensaje de whatsapp: "Los defensas habilitan a Griezmann en los dos goles. La tocan y rebotea Griezmann. Parece que empieza a sonreírnos la suerte". Y no le voy a llevar la contraria a mi hermano mayor, que tiene más años que el Calderón y ha visto más Atleti que ni sé.

El líder
Lo del Cholo merece mención aparte. Ayer, después de un partido coñazo (pero con victoria y clasificación a octavos a falta de jugarse seis puntos) va el tío y dice que se ha equivocado. Que su planteamiento ha sido erróneo y que hemos ganado gracias a sus jugadores que han sabido solventar su error táctico. ¿Se puede ser más grande?

La berrea
Llego hoy al curro después de un largo puente rojiblanco. En Liga seguimos en la pelea, a tres puntos de los primeros que visitarán el Calderón el 19 de noviembre. En Champions seguimos invictos, cuatro de cuatro, y clasificados matemáticamente para octavos. Decía que llego al curro y me suelta un compañero vikingo: "Ahora no dices nada del minuto 93, ¿eh?". Qué pena, Señor. Lo que hay que aguantar. Hoy a animar a mi segundo equipo, uno polaco del que no recuerdo ni el nombre, sólo que tampoco me cae nada simpático. Y el sábado a jugar contra una Real Sociedad que esta temporada tiene un equipo sólido y solvente en el que Eusebio parece haber dado con la tecla.

Vamos, Atleti, vamos.

lunes, 24 de octubre de 2016

El Sevilla fue el Atleti


Sevilla 1 - Atleti 0 

Nada que reprochar a los nuestros. El partido se sabía que iba a ser muy igualado. Vengo diciendo desde el inicio de temporada que este Sevilla se parece cada vez más al Atleti. También había pronosticado que el partido se movería entre el cerocerismo y el uno cero, pero pensaba que la suerte nos acompañaría y que sabríamos aprovechar mejor nuestras oportunidades. Sí lo hizo el Sevilla.

Llovió para los dos. El árbitro pasó completamente desapercibido, incluso cuando le sacó la segunda amarilla a Koke después de habérsela perdonado en una jugada anterior en la que agarró de la camiseta a un rival. Hubo ocasiones en ambas porterías. Ellos tiraron un balón al palo y obligaron a Oblak a emplearse a fondo en dos oscasiones. Nosotros marramos las nuestras con un Correa que cree menos en él mismo que cualquier aficionado del Atleti. O de San Lorenzo. Aún así, seguiremos esperando lo mejor del pequeño argentino.

No estuvo el Atleti eficaz, aunque sí jugó con ese toque y esa paciencia que le exigían algunos al equipo del Cholo. El Sevilla aguantó bien la primera parte a un Atleti que atacaba con Griezmann y Gameiro (incomprensible que los sevillistas le pitaran cuando el Cholo lo cambió olvidando los tres años de gloria que les ha dado y los millones que les ha dejado. En fin, la desmemoria del despechado), con Carrasco y Correa entrando rápidos por las bandas. Aguantó el Sevilla y, en la segunda parte, el Atleti no pudo con el vendaval hispalense. Nos ganaron porque son más fuertes, porque físicamente estuvieron más poderosos y porque no había más que fijarse en la cara de Filipe Luis para ver que no podía con su alma. O ver a Godín y Savic trabajar a destajo achicando balones bajo el diluvio sevillano. Lo mismo que Gabi y Koke. Desbordados. La segunda parte nos metieron atrás y ni siquiera la salida de Torres para sorprender con un balón largo; la de Tiago para sujetar el centro del campo o la de Gaitán para encender la mecha empapada dieron resultado. Esta vez no surtieron efecto los Cholocambios.

A nuestro favor está que llevamos once jornadas y tan solo nos separan tres puntos del liderato. Que ya hemos jugado con los equipos de la parte alta de la tabla, que ahora el calendario será más benévolo. Y que este semana no hay partido en día de diario y podremos recuperar fuerzas, colocar la cabeza en su sitio para no perder la perspectiva (somos el Atleti) y recibir el sábado al Málaga en un Calderón que tiene que jugar como ayer lo hizo el Pizjuán, como lo venimos haciendo desde 1903. Vamos, Atleti, vamos.

Jamaaaaaaás, Jamaaaaaaaaás, te dejará esta hinchada, que en las buenas y en las malas, nunca deja de animaaaaaaar, Vamooooooooos, campeooooooooon...

jueves, 22 de septiembre de 2016

Los 'Cholocambios', otra vez


Barça 1 - Atleti 1

Qué grandes se ven los futbolistas en mi tele nueva. Y con qué definición. Hasta la tinta de los tatuajes se distingue nítida, lo mismo que las briznas de césped en el balón y las venillas rojas en el blanco del ojo a consecuencia del sudor. Lo que no se vio en mi tele nueva fue al Atleti avasallador y poderoso que se apropió del balón, del campo y del partido en las últimas actuaciones ligueras contra el Celta (0-4) y el Sporting (5-0). Y no se vio porque el Cholo, que es más listo que todos nosotros, que vive de su trabajo -apasionadamente, eso sí-, que entrena con los muchachos y sabe quién está bien y quien regular, quién tiene el niño malo y quién se está separando, quién necesita unos minutos y quien lo va a dar todo, el Cholo, decía, sabía que enfrente estaba una de las dos selecciones mundiales del orbe balompédico y que si salía dando la cara igual se la partían. Y entonces sí que no habría quien aguantase la berrea de los cérvidos y los ramalazos blaugranas que asomaron la patita -y el colmillo- en las redes sociales durante toda la primera parte.

El Cholo, que es el mejor entrenador del mundo desde que llegó al Atleti, dispuso a los chicos en modo búnker para repeler las acometidas de una delantera de tres futbolistas que valen 300 millones. Y el sistema funcionó como un reloj de precisión suizo. Ver al Atleti defender es también una maravilla. Las ayudas, los apoyos, cómo cierran, cómo se juntan, cómo se cubren... un espectáculo táctico con unos jugadores de altísimo nivel técnico. Aunque para los forofos como yo es peligroso. Se genera un estado de nervios tal que estoy continuamente al borde del ataque al corazón. En el minuto 40 un gilicórner de los de Luis Enrique le llega en corto a Iniesta (partidazo de este tío, no sé cómo no le hemos fichado ya, coño) que pone un balón entre Gabi y Savic en la misma cabeza de Rakitic y sin posibilidad para que llegue el cada vez más impresionante Filipe Luis a impedir el remate, ni al espectacular Oblak a detener el balón. 1-0 y a la caseta.

En la segunda parte la película cambió por completo. El Cholo sorprendió. Y la suerte, en forma de lesiones de Busquets y Messi, se alió con nosotros. Todo pasó en un minuto, el que va del 59 al 60. Se retiran los dos azulgranas por lesión y Diego Pablo hace sus Cholocambios: Salen Gameiro y Saúl para que entren Correa y Torres. En el primer balón que les llega el de Fuenlabrada se inventa un pase que deja a Angelito "corazón" Correa frente a Mascherano al que deja cosiéndose los riñones mientras encara a Ter Stegen para ponerla pegadita al palo donde no llegaría ni aunque se repita la jugada cien veces. Empate y a seguir presionando arriba sin desatender la defensa. En resumen, palizón de todo el equipo que se vio reflejado en un Griezmann defiendiendo con uñas y dientes, en un Filipe descomunal, en un Godín poderoso, en un Juanfran incansable, en un Koke, en un Gabi, en un Saúl, en todos y cada uno de los que ayer salieron a competir sin miedo al otro equipo multinacional que juega en la Liga de Tebas, la del Santander, la de los millones, la que nos tiene hasta los cojones. Porque sí, es verdad que mi tele nueva se ve que lo flipas, pero a las 22:00 ya estaban las niñas durmiendo y a las 23:15 tuve que gritar en bajo el gol de Angelito. Porque acabar de ver el partido a las doce de la noche de un miércoles laborable tiene muchos huevos.

El balance es positivo. Un puntito en casa de uno de los dos monstruos es un buen botín.Ahora a centrarse en el partido del domingo. A las 16:15 otra vez. En casa. Contra el Dépor. A aguantar las estúpidas bromas sobre ríos, ahogados y demás gilipolleces de delincuentes que escudándose en el fútbol logran pasan a la posteridad. Y que no aprendemos. En fin...

Vamos, Atleti, vamos.