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sábado, 23 de septiembre de 2017

Hernández y Fernández



Atleti 2 - Sevilla 0

Hernández y Fernández, Lucas y Gabriel. Dos canteranos. Uno recién llegado con 21 años, otro de salida con 34. Central y medio centro. Dos colosos en la recuperación y generosos en la distribución. Siempre atentos para ayudar al compañero, dos pulmones, columna vertebral. Partidazo ayer de los dos frente al Sevilla. 

El hijo del francés Hernández estuvo soberbio junto a Savic sin que nadie echara en falta al imperial Godín. El gran Gabitán Fernández se metió una carrera memorable para recuperar un balón en un contraataque sevillista sin tocar al delantero para evitar la expulsión. Tenía tarjeta. Impresionante. Casi me rompo las manos de aplaudir. Brutales los dos.

El partido, en horario inusual, porque a las 13:00 uno no sabe si desayunar, comer o hacer una mierda de esas de "brunch" que ni chicha ni limoná. Yo, por si acaso, me apreté un desayuno como Dios manda en casa y, como tengo familia junto al Metropolitano, me invité a comer después del vermú tras acabar el partido. Muy bien. Todo riquísimo.

La asistencia, muy buena, aunque con tanto palco VIP no creo que se llene nunca de aficionados. Quizá este miércoles, en Champions contra el Chelsea, se pete de espectadores. Pero no de aficionados.

Hoy el speaker se contuvo y volvió a sonar la grada. Muy bien el frente y mucho mejor cuando se oía cantar a todo el estadio. Como dicen mis hijas, "el nuevo Calderón" va tomando cuerpo. Nos vamos poco a poco ahormando.

El Sevilla, de negro, (odio eterno al fútbol moderno) plantó cara la primera mitad. Savic casi marca en propia meta. Pegó en el palo. Y es que han cambiado muchas cosas en el Atleti. El estadio, el escudo y esos balones que en tiempos pretéritos entraban y nos ponían el partido cuesta arriba. Pero no entró y el Atleti tuvo la suya, casi de seguido, con un zapatazo de Filipe Luis que casi revienta la cruceta. Una por otra. Empate a todo. Y Luciano Vietto, de titular, con muchas ganas y poco cuerpo, como un juvenil sin confianza, como si tuviera miedo a ser mejor que el resto. Se ve que lleva el fútbol dentro y que el Cholo se lo quiere sacar. Seguiremos esperando. Hoy perdió una nueva oportunidad.

Lo de Oblak es un escándalo que no podemos dejar de destacar. Como dice mi hermano, el día que sonría la va a acabar de liar. Impresionante nuestro portero. Y hoy no iba de blanco (espero que, al menos en casa, nunca más se vuelva a decolorar).

En la segunda parte el Atleti, jugando contra el fondo sur (tres goles en dos partidos en la misma portería), se encontró con el primero tras un regalo de "Chonchi" y la astucia, rapidez y eficacia de Carrasco. El belga, cuando no hay que pasar la bola, es un crack. Gol y celebración con los aficionados subiéndose a la grada. Amarilla. No entiendo el reglamento.
El segundo gol se inicia con una jugada donde el gremlin Antuán se la pasa a Filipe y este, en vez de disparar, se la cede al francés, con el portero tapándole la portería para acabar colándosela entre las piernas. Dos cero. Y casi seguido un penalti a tres metros del árbitro que este no quiso pitar. Ignoramos el motivo. Suponemos que le pareció un 3-0 demasiado castigo.

Y luego los cambios. Entraron Correa, Thomas y Gameiro. Yo quería que marcase el francés. No pudo ser. Correa no estuvo muy fino y Thomas sigue creciendo. 

Diego Costa estuvo en la grada y la nota más graciosa la pusieron los del Frente Atlético (seguidos por todo el estadio) cantándole a Berizzo el "saca a Vitolo, Berizzo, saca a Vitolo" cuando se disponía a hacer un cambio.

El Sevilla tiene un equipazo. Bien plantados en el campo y con futbolistas de mucho nivel. El de hoy es un triunfo muy importante. En el Pizjuán vamos a tener que sudar tinta. 

Y ahora a pensar en el Chelsea. El miércoles. En el mayor atasco que los madrileños vayan a recordar. Va a ser histórico. Yo calculo que hasta el final de la primera parte no se va a llenar. 

Y aúpa Atleti. Que este año sí que sí.

martes, 12 de septiembre de 2017

Convencer sin vencer



Roma 0 - Atleti 0

Salía el Cholo en Roma con una alineación pasando olímpicamente de los que creen saberlo todo. Con Savic y Godín flanqueados por un Juanfran bravisimo en defensa y un Filipe Luis inmenso en todas las facetas. Volvía el Gabitán Fernández a la medular canterana y poderosa con Koke, Saúl y Thomas. Arriba el regreso de un desaparecido y mediático Griezmann y la sorprendente apuesta por Luciano Vietto. 

A los dos minutos Saúl lanzaba el balón al poste y comenzaba el recital del Atleti en su renovado intento por conseguir el trofeo continental que nos falta. Luego fallarían sus ocasiones Vietto, Griezmann y Koke. Oblak haría un paradón y, en el descanso, nadie se explicaba cómo aún el Atleti no la había sabido meter. Cómo no había querido entrar.

Correa, Carrasco y Gaitán sustituyeron a Gabi, Vietto y Griezmann para fallar sus ocasiones. Saúl volvería a tirar al palo en el 90 para terminar como empezamos, con un increíble "Uy!" Y la sensación de que cuando el balón comience a entrar, golearemos.

Muy bien el Atleti en todo menos en el gol que nos impidió vencer después de convencer. Hicimos internacional al portero brasileño del conjunto romano y fallamos ocasiones que un equipo de élite no puede perdonar. Impresionante Filipe Luis en su lateral, poderoso Thomas, incansable Saúl y todo coraje, pulmón y corazón el Gabitán Fernández. Por poner pegas me quejaría de la falta de contundencia y mala leche de Vietto, la desaparición de Griezmann en constante fuera de juego y el exceso de egoísmo de Carrasco en un juego de equipo. De Gaitán, horchata para todos.

Al acabar el partido el Cholo explicó que para acabar con la falta de gol la solución es seguir insistiendo. Y me volvió a conquistar. Una vez más. Y no sé cuántas van. A Correa la entrevistadora le pregunta lo mismo, lo de que falta el gol, y Angelito le suelta que no, que llevamos siete goles en cuatro partidos. Que aún no hemos perdido. Y no le falta razón al pequeño cuervo de corazón atlético. 

Y ahora sí, con el punto romano en el casillero europeo, a empezar a pensar en el reencuentro de afición y equipo en el nuevo estadio, en el Metropolitano. Aunque no esté acabado. Ya estoy nervioso. Si juegan como hoy lo estrenaremos metiéndole al Málaga unos cuantos.

Aúpa Atleti. Siempre.

martes, 21 de marzo de 2017

Gabi y Saúl, que no viceversa


Atleti 3 - Sevilla 1

No es lo mismo que juegue Gabi por delante de Saúl, que Saúl por delante de Gabi. Parece que sí, pero no. Es otro equipo. El capitán brilla mucho más -a pesar de su humildad dentro y fuera del campo- cuando el Cholo le encomienda las tareas creativas en ataque y la presión en defensa. Lo mismo sucede con Saúl. El ilicitano es una auténtica barredora en la recuperación de balones y un seguro apoyando a los dos centrales cuando la jugada a balón parado lo requiere. Es el cinco que tanto echamos de menos, el Tiago que no sabemos si volveremos a ver y el Augusto que pronto reaparecerá. Contra el Sevilla repetía el Cholo una alineación ya conocida, pero cambiaba la posición de nuestros dos mediocentros. Y dio resultado. Mucho y bueno.

Empezaba el partido con Vrsaljco, nuestro querido "Venancio", lesionándose en el minuto uno. Y la cosa parecía seria. Lo es. Ahora ya sabemos que la noticia buena es que no le operan y la mala que tendrá para uno o dos meses. Vamos, que se nos pierde casi lo que queda de temporada. Juanfran recuperó la titularidad que le había ganado el joven croata y volvió a recordarnos por qué le queremos tanto. Partidazo del lateral en defensa y en ataque. Lo mismo que Filipe Luis por la izquierda. Soberbio el brasileño, casi tanto como Godín mandando atrás y enmendando los desajustes de Savic que, poco a poco, se va ganando el puesto en detrimento de Giménez, aunque a mí me guste mucho más Lucas que los dos juntos.

Los primeros quince minutos fueron un recital rojiblanco. Un vendaval del Atleti que no logró marcar por muy poco. Gameiro le pegó al larguero tras una vaselina que tocó con los dedos Sergio Rico, sin duda el mejor del Sevilla. Los andaluces estaban desaparecidos con el lateral, Escudero, jugando de medio centro. Como cuando el Cholo pone a Saúl por delante de Gabi, pero mucho peor.

El sol pegaba de lo lindo en el anfiteatro del fondo sur. Acababa de aterrizar de Honduras y mis hijas me habían recibido con una fiesta sorpresa, se habían venido conmigo al Calderón y estaba con un jet-lag de tres pares de lo que gusten. El Calderón me mantenía despierto con un lleno hasta la bandera, pero el sol... el sol me estaba friendo y el Sevilla comenzaba a plantar cara al Atleti y a meterse en el partido. Con empate a cero empecé a temerme lo peor. Venían los de Sampaoli de quince días nefastos en Liga y arrastrando la eliminación en Champions contra el Leicester (no habrá más remedio que vengarles). Y el encuentro a orillas del Manzanares lo habían presentado como una final para asegurar la tercera plaza. Minuto cuarenta, saca una falta Griezmann al segundo palo, casi sin peligro, y aparece Godín más solo que un madridista en el área del Athletic. Cabezazo y gol. 1-0 y al descanso. A tomar la sombra al vomitorio y a pagar dos eurazos del ala por un botellín con un buchito de agua. Como si fuéramos chinos, o franceses, o norteamericanos. Que de todo había el domingo por mi zona del estadio.

La segunda mitad fue otro derroche de Saúl recuperando y de Gabi repartiendo. Gameiro seguía buscando el gol y fallando ocasiones fáciles (aún así lleva diez tantos en Liga, que se dice pronto). Una jugada de fútbol sala acaba con Griezmann casi en el área pequeña echándola contra el lateral de la portería. Parecía que se había Gameirizado, pero no. Otra falta. Zurdazo del francés que vino primero y golazo. Mucho tiempo sin ver algo parecido. Demasiado. Gol directo, con la izquierda, de Griezmann, tras pegar en el larguero y botar dentro de la raya, no como en Milán. Se acabó el partido. Adiós el miedo al empate.

El Cholo llama a Fernando Torres y el campo estalla cantando a su ídolo y leyenda como había cantado a su entrenador y salvador. La tarde se presentaba redonda. Sólo faltaba el gol del Niño para celebrar sus 33 años por anticipado. Y casi lo consigue. El pase le vino por la banda derecha, pero rebotó en un defensa cuando estaba absolutamente solo y Koke se encontró con el balón en el pie ante la portería vacía. El tercero. Ya nadie se acordaba de Gabi por delante de Saúl. Tres cero y yo tenía un 4-0 en la porra. Ya teníamos asegurados tres puntos que valían por cuatro. Nos poníamos a dos del Sevilla y peleábamos por la tercera plaza. Pero es que aún podíamos ver más goles. El equipo andaluz estaba muerto y el Atleti desatado.

Pero volvimos a fallar. En una oportunidad de Fernando Torres ante Sergio Rico pasamos del posible 4-0 al 3-1. Jugadón de Correa, el del Sevilla, que deja a Savic en ridículo y se fabrica un golazo. Fin del partido. Pudo ser, otra vez, como en Leverkusen, un 5-0, y acabamos con un engañoso y aseado 3-1. No podemos fallar tanto arriba. Sobre todo oportunidades tan claras como el balón que Gameiro intenta controlar dentro del área frente al portero, en lugar de rematar. O como Carrasco intentando hacer el gol de la jornada en lugar de pegar un punterazo y meter el balón con uña y todo. Pareciera que alguno temiera meter goles poco estéticos. O despeinarse y salir mal en la foto. Pero bueno. Que el Atleti llega al final de temporada creciendo, fuerte y apuntando muy alto.

Todos a casa contentos. Mucho. Uno de los mejores días del padre que recuerdo: Llegar de Honduras, que mis hijas me reciban con una fiesta sorpresa y me den sus regalos, comer con mi mujer, las niñas, mi hermano y mi sobrino, cerca del campo y disfrutar de un gran partido del Atleti con victoria sin paliativos ante un rival directo. ¿Se puede pedir más? Sí, ganar en Cardiff este año. Mientras tanto, partido a partido y a disfrutar del camino. Gracias, Atleti.

Dale, dale, alegría a mi corazón...


viernes, 11 de noviembre de 2016

...Y en las malas


Real Sociedad 2 - Atleti 0

Queda tan lejos la última derrota del Atleti que hasta parece feo recordar el dolor que nos causaron los dos penaltis de Gabi y Correa transformados por una Real Sociedad que fue superior bajo la intensa lluvia de Anoeta. Pero uno es del Atleti en las buenas y en las malas, en la victoria y en la derrota. Y aunque me ha costado sacar un rato, tenía que escribirlo. Y dejar constancia de que en Donosti este año se lo van a pasar bien. Que Eusebio ha hecho un equipo muy majo para competir para estar en Europa el año que viene. Que el Atleti pecó exactamente de lo mismo que en la derrota anterior, a orillas del Nervión, contra el Sevilla. A saber: no meter la ocasión clara con el cero a cero. Dicho lo cual, y a pesar de los pesares y de que el equipo no estuvo fino, justo es recordar que queda muchísima Liga. Que ya hemos jugado con casi todos los de la parte de arriba. Que confío ciegamente en este equipo. Que en Champions llevamos una trayectoria inmejorable. Que siempre se puede mejorar. Que no debemos mirar a los demás sino seguir a lo nuestro. Y qué coño, que somos el Atleti. ¿Se puede pedir más?

Este fin de semana no juega el Glorioso. Es un buen momento para descansar. Pero no, resulta que el Cholo y su equipo no dejan de fabricar internacionales. Y las selecciones se nos han llevado a unos cuantos por ahí, de excursión. Crucemos los dedos para que no se lesione ninguno y para que este paréntesis sirva para apretar el acelerador la próxima semana y hacer un muy buen partido contra el líder, el otro equipo de la ciudad. Estaría muy bien recortarles tres puntos y volver a honrar nuestros colores por toda la ciudad.

"Jugadores, jugadores, hemos venido a ganar..."

domingo, 1 de mayo de 2016

Resaca y tres puntos

 

Atleti 1 - Rayo 0

Nada era lo que parecía. Pero coló. El campo estaba lleno aunque no éramos los de siempre. Mucho niño, mucha gente con ganas de disfrutar del sol y el buen tiempo, hasta yo mismo me llevé a un grupo de padres amigos en vísperas del día de las madres. Éramos tres indios, un vikingo del Rayo y un tocayo del Barça que nunca había estado en nuestro estadio. Como en los chistes de antes. 
El Cholo estaba en la grada y el Mono -en el césped- hacía de Cholo, con traje negro y todo. Parecía pero no. Los once del Atleti iban de rojo y blanco, salían para defender el Choliderato, pero siete no eran habituales. Parecían los que habían eliminado al Barca en Champions, los que habían ganado al Bayern el martes, pero no. 
Y el Rayo, y Jémez, no se dieron cuenta a tiempo. Terminó la primera parte entre bostezos de cerocerismo y con preocupación entre los pocos habituales de la grada. Parecía que los de Vallecas nos iban a apartar de la Liga, pero no. 
El Cholo deja en la caseta a Gabi y saca desde el vestuario a Koke para iniciar la segunda mitad. A los Diez minutos y viendo que todo sigue igual, Cholocambio al canto: Torres y Griezmann por Vietto y Oliver. Dicho y hecho. Balón largo de Koke para Torres que arrastra a los centrales obligándoles a un rechace suelto que Griezmann se encarga de rematar al fondo de la red. Gol. Tres puntos. Se acabó.
Y el tocayo del Barça, que estaba encantado en su primera visita al Calderón, en el día del cumpleaños de su santa, va y graba sin pensarlo los únicos 30 segundos de alegría en una tarde de poco fútbol y mucha Liga. Una tarde en que nada era lo que parecía. Una tarde de resaca con la cabeza puesta en Múnich. Una tarde soleada de primavera, de esas en las que, aunque no lo parezca, se ganan tres puntos que pueden valer una Liga. 
Iré preparado a la selva amazónica para celebrarla como indio entre los indios. Espero volver con la Liga ganada y la entrada para la final de Milán ya sacada. 
Si el wifi llega a la Amazonia peruana podré contaros cómo me perdí en un avión el partido contra el Bayern en el Salchicha Arena, y como me desesperé buscando una televisión en la selva para seguir lo de Levante y el final de Liga contra el Celta en el Calderón. 
Ojalá pueda verlo y vivirlo todo. Aunque sea a tanta distancia. Entonces la celebración será apoteósica y digna de una colosal resaca. 

jueves, 21 de enero de 2016

De portería a portería es una guarrería


Celta 0 - Atleti 0
COPA 1/4. Ida

Cuando jugábamos en la calle y sacaba el portero atravesando el campo hasta la otra portería siempre había alguien que gritaba aquello: "De portería a portería es una guarrería". No sé si era una expresión propia del San Blas de los ochenta o si, por el contrario, era de uso común en todas las calles del país, como "no se vale tirar a trallón" o "la ley de la botella, el que la tira va a por ella" y así sucesivamente. Pero no es el caso. Otro día rescatamos frases futbolísticas de nuestra infancia en la calle. Viene a cuento este titular porque ayer, viendo al Celta y al Atleti corretear por el nefasto pasto de Balaídos no paraba de venírseme a la mente la frase en cuestión. Y es que unos y otros jugaron con nervios, con intensidad, con electricidad, dándose un auténtico palizón, corriendo kilómetros con y sin balón, llegando mucho a puerta pero sin encontrar el gol. Y hubo ocasiones. No tantas entre los tres palos (solventadas con acierto por los dos guardametas. Excelso Moyá - y muy atento Gabi sobre la línea al fallo de Augusto-) pero sí en las dos áreas. Por cierto, con penalti de Thomas no pitado en la nuestra después de córner inventado. Todo a cargo del señor Estrada, del colegio catalán. Suponemos que tendría la hora cambiada.

Los "Cholocambios" ayer no surtieron el efecto deseado. Quitó a los tres delanteros que habían salido de inicio: Jackson (al que cada vez esperamos menos y con menos fe), Griezmann (muy desacertado y pelín cansado, a mi parecer) y Carrasco (tan rápido como estéril en sus carreras, regates, pocos pases y menos disparos). Y dio salida a los dos que tenía en el banco: A Luciano Vietto que no pudo, a Angelito Correa que parece querer y no poder y a Thomas Partney que metió la mano donde no debía en un momento crítico.

Al pésimo estado del césped se sumó la lluvia para hacer el campo aún más pesado. Los futbolistas se dieron un palízón de mucho cuidado. Hay que quitarse el sombrero ante todos los que ayer jugaron. De rojiblanco y de celeste. Todos. También del vilipendiado Jackson al que, dicho sea de paso, a mí ayer me pareció verle más involucrado, muy combativo en defensa y con el gol más que gafado. Habrá que dejar de esperarle. Cuando llegue -si lo hace- lo celebraremos. Pero mientras esté en el campo y lleve la rojiblanca, hay que animarle como al resto de los nuestros.

Y dos cositas de la retransmisión. Las cámaras estaban muy lejos y muy cenitales. El sonido era penoso. Los primeros minutos estuvimos únicamente con el ambiente y nos quejamos. Pero es que cuando entró el audio con los comentarios de Rivero y su acompañante echamos en falta que alguien volviese a pisar el cable. Qué tormento. Qué ganas de que perdiera el Atleti. Qué cosa más infumable, rancia y antigua. En fin. La de todos. O casi.

Ahora tendremos que esperar al miércoles o al jueves, a la hora que nos digan (manda cojones cómo castigan esta competición) para sentenciar en el Calderón. No será nada fácil. Tendremos que estar todos empujando. Estos partidos de los aficionados hormiga hacen que luego algunos aficionados cigarra puedan ir a las finales y tal. La vida. Pero ahora, como dice el Cholo, a pensar en el Sevilla. El domingo, a la hora de la siesta. Con un acto de la organización Educación para la Paz apoyado por el Papa antes del encuentro. Habrá que estar. Otro partido para los aficionados hormiga. Otro día de fiesta porque juegan los que defienden nuestros colores. Vamos, Atleti, vamos.

jueves, 26 de noviembre de 2015

Baño turco


Atleti 2 - Galatasaray 0

Ya estamos entre los 16 mejores equipos de Europa, que no es cualquier cosa. Y eso sin contar con que vamos los segundos en la Liga de dos (molestando a tope) y con que la eliminatoria de Copa ante el Reus es bastante asequible (aunque los tarraconenses hayan aprovechado el encuentro para hacer un vídeo simpático y original avisándonos de que ellos son líderes -del grupo 3 de Segunda B, eso sí).

Ayer el partido de Champions era muy importante para nosotros. Necesitábamos un punto. Un empate. Perder nos metía en un lío muy pero que muy serio. Nadie quería ni oír hablar de ello. Venían los turcos sin cabeza. Acababan de cargarse al entrenador y en el banquillo ejercía el de porteros aunque el que daba las órdenes era el segundo, una vieja gloria del equipo de Estambul. Un lío de cojones, vaya. Y en esas condiciones uno no sabe si el rival será más fácil o todo lo contrario. Yo no las tenía todas conmigo. Aunque saber que nos arbitraba el italiano Nicola Rizzoli me tranquilizó un poco. Con este tío ganamos la primera Europa League, eliminamos al Chelsea con aquel legendario 1-3 y siempre había sido justo con nosotros. Ayer lo volvió a ser. Ni una pega al árbitro. Sí, ya sé que está mal hablar de ellos, pero es que en este caso es para bien. Ni se notó su presencia. A ver si nos lo vuelven a poner en la final de Milán.

De la grada no diré nada porque me tuve que quedar en casa. Una sobrecarga muscular o distensión o esguince (que no desgarro) me dejó tumbado con relajante muscular, antiinflamatorios y calor local. Ayudó el tempranero gol de don Antonio tras pase soberbio, medido y limpio del Gran Capitán, Gabriel Fernández, que ayer estuvo inconmensurable, haciendo grande a sus compañeros y abarcando todo el campo con Tiago. Dos gigantes en el centro del campo. Uno robando y otro regalando. Ya digo, que se me relajaron los músculos con el cabezazo del gabacho que, por fin, tiene un corte de pelo aceptable. Justo lo contrario que Fernando Torres. Salió nuestro hombre con un rape extraño. Pelo largo y lacio por arriba y cuero cabelludo a la vista por abajo. Un sindiós. Así es imposible marcar, Niño. Aunque también tengo que decir en su favor que hizo un gran partido. Y que aunque no marque nunca el puto gol 100, el tanto que tanto anhelamos, si juega como lo hizo ayer, yo le pondría todos los días de titular. Partidazo del de Fuenlabrada. Abriendo huecos, llevándose a los defensas, controlando y pasando, dando asistencias. Un fenómeno de los buenos. Sólo le falto el gol. Y a punto estuvo. Muy bien Torres. Derrochando coraje y corazón. Nadie se acordó del colombiano (al que también necesitamos).

El equipo jugó soberbio. El segundo gol de don Antonio fue casi entero del Gran Capitán. Impresionantes los dos caños de Gabriel Fernández, nuestro Gabi, dentro del área rival con pase letal de los que sólo hay que empujar. Brutal. Decía que estuvieron todos a gran altura pero quiero hacer alguna mención especial (amén de Griezmann rematando, Gabi y Tiago apoderándose del balón y marcando el ritmo del juego, y Torres en su mejor versión). Gámez. Lo del lateral fue una exhibición. Físicamente estuvo portentoso, pero es que en defensa no tuvo ni un fallo y en ataque fue un auténtico estilete. Su banda, con Koke más lento, pero saliendo del bache anímico (contra el beticismo el gol le espoleó) fue un auténtico monólogo. Aunque la de Filipe -incansable- y Carrasco -eléctrico- tampoco se quedó atrás. De Godín y Giménez está todo dicho. Ayer estuvieron como siempre: imperiales. Oblak apenas si tuvo que intervenir. En resumen: baño turco.

Y este sábado, a las 18:15, contra los pericos del Espanyol. Que siga la fiesta. Solo nos falta un poco más de gol.

"Dale, dale, alegría a mi corazóooooooooon..."