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lunes, 27 de agosto de 2018
Atleti, las cosas de casa
Atleti 1 - Rayo 0
El sábado estrenamos la temporada 2018-19 en el Metropolitano. Segunda jornada tras el empate en Mestalla contra un Valencia muy sólido, primera en casa frente a un recién ascendido Rayo Vallecano que se encontró con un Oblak soberbio y con un equipo que, jugando muy mal, tiene a Griezmann arriba y es capaz de meter gol en la única que toca. Así es la vida de los ricos, gastar poco y ganar mucho, esforzarse al mínimo para rentabilizar al máximo. Aunque esto último no es del todo cierto. El Atleti corrió. No le salieron las cosas como otras veces, pero corrió. Y no es una sensación subjetiva, basta con repasar el partido para ver las carreras de Rodrigo y Saúl tras cada pérdida para recuperar el balón. Pero no hay por qué poner paños calientes: mal partido y muy buen resultado. Primera victoria en Liga. Cuatro puntos de seis posibles. Todo por mejorar.
La prensa, que no suele tratarnos nada bien, se ensañó con el césped del José Zorrilla, el campo de otro de los equipos que ha recuperado la Primera División. ¿Raro, no? Pues no. Allí jugaba el actual campeón de Liga y una de las dos multinacionales que copan el fútbol mundial. La verdad es que estaba de pena y es impropio de la que se autoproclama como "la mejor Liga del mundo" y todas esas gilipolleces de Tebas para vender fuera un producto que no cuidan en casa. Piqué lo explicó muy clarito. Pero a lo que iba, que me despistáis con vuestros rollos. Decía que el césped del Metropolitano estaba para llorar. Impropio de un supercampeón de Europa, del campeón de Europa League y del subcampeón de Liga. De pena. Y lo que es peor, el lunes -hoy mismo- el Rayo Majadahonda (que ha subido este año a la Segunda división) jugará en el Metropolitano contra el Real Mallorca para acabar de reventarlo. Veremos si alguien dice algo.
Un detalle que tampoco saldrá en los medios y que tanto mi hermano Ricar como mi vecino de abono Jose, el padre de Darío (que es el que sale en la foto con la camiseta de Fernando Torres), no dejaron de recordar -con una queja amarga, algún grito destemplado y muchos gestos de desaprobación- fue el pésimo funcionamiento de la megafonía del Metropolitano. Fatal. Sólo al final de la yanquicelebreision de la Supercopa alguien tocó el botón y pudimos escuchar la música y, sobre todo, la insoportable e innecesaria voz del tío del micro. En fin... con lo bonito que es ver a los jugadores dar la vuelta al estadio mientras los aficionados aplaudimos y cantamos con un mínimo de naturalidad. Y ya. Cada vez somos menos auténticos y más ridículos.
No saldrá tampoco en las televisiones ni dirán nada los periodistas, pero han puesto unas lucecitas en las tremendas escaleras de cemento que ocupan gran parte de la grada del Metropolitano y, cuando oscurece, al estar los aficionados del Atleti en la penumbra, se ven como si estuviésemos en el plató de Noche de Fiesta o algo así. Muy hortera todo. Aunque, intuyo, será cuestión de seguridad para evacuaciones y todas esas cosas modernas.
Otro detalle novedoso es la retransmisión del partido en las tres pantallas "gigantes" del Metropolitano en tiempo real. Que a mí me despista y me pone nervioso. Pero parece que este es el fútbol del VAR, el que empuja a los aficionados a verlo en el BAR. Y si no, que se lo pregunten a los que vinieron a animar al Rayito, que les calzaron 40 euros por subirles al ático del estadio, junto a una de las tres pantallas, envueltos en una red de pescar. Por cierto, el VAR no vale para nada si el árbitro hace lo que le sale de los cojones.
El sábado estrenamos septiembre y jugamos en Vigo. Espero que de rojiblanco, porque nuestra segunda equipación coincide en colores con la del Celta. Aunque igual jugamos con la tercera, o con la cuarta, o con la que a Nike se le ponga ahí mismo con el consentimiento de los dueños del negocio rojiblanco.
Por cierto, no he dicho nada de la emoción que supone volver al campo y encontrarte, como cada año desde hace dos décadas, a la misma buena gente. Comentar cómo ha ido el verano. Felicitar a Jesús por su paternidad, abrazar a Fran después de demasiado tiempo, comprobar que no eres el único que ha cogido peso, escuchar a Darío que este es su último año con abono infantil, ver a Jose con las mismas ganas de Atleti que tú tus hermanos, acompañar a tu sobrina que estrena abono y peña este año (Peña Mauri, de Valdemoro) y echar de menos a Alberto que desde Tenerife envía dos whatsapp de audio con sus críos Dani y Sergio cantando el himno del Glorioso con acento guanche al tiempo que miramos al Frente para ver si encontramos a Mayte y a Raúl que se han cambiado de sitio para cantar y bailar con su pequeña Saray un poco más abajo.
Cuántas ganas tenía de Atleti.
Aúpa. Siempre.
domingo, 3 de diciembre de 2017
Carta de un Filipense
Atleti 2 - Real Sociedad 1
Hermanos en la fe atlética, os escribo como filipense convencido. De los de antes y después del breve error azul. Como agradecido aficionado rojiblanco del trabajo desplegado por Filipe Luis Kasmirski, el brasileño propietario de la banda izquierda del Metropolitano. Un lugar en el que tanto en ataque como en defensa -y a pesar del despliegue físico y táctico de Odriozola y Eusebio- consiguió salir airoso y triunfante (aunque echásemos de menos las ayudas de Koke, de Saúl y de Carrasco).
Ayer Filipe fue el amo y señor de la izquierda rojiblanca. Fue tal su dominio que se permitió empezar la remontada marcando con la derecha. Es el décimo gol que firma nuestro brasileño, el tercero que le clava a la Real Sociedad de Griezmann a la que el francés acabó de finiquitar en un remate cargado de fe a dos minutos del final.
Se volvió loco Filipe en la celebración, casi tanto como los 50.000 aficionados atléticos (la zona de clientes VIPkingos volvió a registrar una triste imagen) que habíamos visto como el equipo de Ñoñosti nos pintaba la cara durante la primera media hora perdonándonos la vida en tres ocasiones de gol. La de William José solo ante Oblak por encima del larguero nos hizo sentir que no somos los únicos. Fue algo solidario. Un espejo de nuestros delanteros. El gol en un penalti tan innecesario como inexistente (el delantero txuriurdin jamás hubiera llegado a ese balón) fue el revulsivo. El Atleti se puso las pilas cuando vinieron mal dadas. Y empezó el festival de Filipe en ataque. Y las ocasiones falladas por Gameiro y Correa. Otra vez y otra más.
En la segunda parte el equipo parecía otro. Los filipenses dejamos de quejarnos por la falta de apoyos al brasileño en defensa (era un ataque constante de los nuestros). Ellos contraatacaban muy rápido y con mucho peligro, pero nuestra izquierda era un puñal. Filipe volvió a correr la banda y se metió con el balón hacia el centro, en el área, regateó para cambiársela de pie y disparó. Gol. Por fin. El lateral izquierdo era el que marcaba para empatar.
Luego vino el monólogo de errores del Atleti. Los Cholocambios (Torres y Carrasco por Gameiro y Correa) funcionaron desde la primera jugada en u balón que Torres prolonga por la izquierda a Carrasco para que la ponga al área y Griezmann avise de que vamos a por el partido. Y a falta de dos minutos, el gol, el éxtasis, las emociones del Calderón en un estadio nuevo, a cubierto, con un frío de pelotas y recortando dos puntos al líder que había empatado en casa.
Y ahí andamos. A seis del Barça, habiendo jugado con todos los de arriba, sin haber podido fichar y pensando en el error azul de Filipe, de Costa, en ese Chelsea al que tenemos que ganar en Champions aunque sabemos que todos los caminos llevan a Roma.
Los filipenses nunca dejamos de creer.
Aúpa Atleti. Siempre
martes, 7 de noviembre de 2017
El parón, el parado y el paredón
El parón
Se ha consumido el primer tercio de la temporada y, a pesar de las malas noticias que circulan sobre el Atleti y su juego, estamos ahí arriba. Es curioso, pero los que más me hablan de lo mal que jugamos son los que apenas ven dos partidos del Atleti en toda la temporada. Pero bueno, tendrán razón. Como lo dice la prensa... Yo, que suelo ver alguno más, tengo que decir que no jugamos como antes, cierto. También creo que la base del Atleti va cumpliendo años y que la sanción del TAS (porque los del palco no hicieron bien las cosas -y aquí no se oye ni mú-) ha frenado la natural renovación del equipo. Pero el equipo está el cuarto empatado con el transatlántico incoloro a puntos. A ocho del líder e imbatido como él. Así, como suena. Seis victorias y cinco empates. Veintitrés puntos. En puestos Champions. Y hablando de competiciones europeas. Parece que ya estamos eliminados. Algunos medios (y algunos pesebreros periodistas que han visto mermados sus ingresos con la llegada del Cholo y su salida del entorno rojiblanco) confunden sus deseos con la realidad. Que sí, que hace falta un milagro para pasar de ronda. Que sí, que hay que ganar al Chelsea en Londres y a la Roma en el Metropolitano que, por ahora, es comos si jugáramos fuera (los de los pitos a los nuestros se han equivocado de campo, en serio). Que el Qarabaj tiene que puntuar. Que sí, que lo sé. Pero también sé que el Atleti es el equipo de conseguir imposibles. Estos jugadores, con el Cholo, son capaces de ganarle una Copa en su casa a la Central Lechera y una Liga en la suya a los del "prusés". Y, si me apuran, hasta de remontar en Copa al Elche en nuestro estadio aunque algunos se empeñen en que no acabemos de sentirlo como propio. Al rico silbido vikingo.Yo solo digo que el parón nos va a venir muy rico. Que los números ahí están y que ladren los que están rabiosos, porque luego será mucho peor. Para ellos, digo.
El parado
Cuando llegó recuerdo que le llamábamos Antoñito. No estaba fino el chaval. Estuvo hasta Navidad sin rascar bola. Fallón y muy nervioso. Falto de ritmo. No cogía el sistema del Cholo y llegaba siempre un segundo tarde a todo. Chupó mucho banquillo. Era normal que le cambiaran. Y le aplaudíamos y le animábamos en el Calderón. ¡Vamos, Antoñito! Llegó el año nuevo y se hinchó a jugar al fútbol. A defender, a dar asistencias y a marcar goles. Golazos que valían puntos y clasificaciones. Así hasta fallar un penalti decisivo en la segunda final de Champions. Y nadie le reprochó nada a don Antonio, que había dejado de ser Antoñito. El problema llegó después, tras ese robo en Milán, tras ese penalti que pegó en el larguero rebotó en el césped y salió hasta fuera del área. Inolvidable. El problema es que hay jugadores que pasan por el Atleti sin que el Atleti pase por ellos. Y al gabacho le pasa esto. Que él y su entorno son muy de redes sociales, de hablar más de la cuenta, de no respetar la historia del club ni la idiosincrasia de su afición. Que hoy me quedo y hago un bailecito y mañana digo que me voy; que quiero ser como Messi y celebro los goles como Cristiano. Que ahora me enfado y no respiro. Que si seguimos así vamos a Segunda, que yo soy del Atleti pero no tanto. Un delirio.Y es que cuando uno deja de hacer lo que sabe, que es jugar al fútbol, para preocuparse por lo que quiere, que es protagonizar anuncios. Pues como que la cosa no acaba de funcionar. Y más en un juego como el fútbol, que es muy de equipo. De modo que el parón dará para hablar del parado mejor pagado de la plantilla. Porque el Gremlin Griezmann ha dejado de ser de los nuestros, porque se mueve para no salir en la foto.
El paredón
Y lo mismo que el parón liguero dará para llenar páginas y minutos del señor de los peinados, también debería dar para que se hablara mucho y bien del muro defensivo del Atleti donde don Obli Oblak hace que cada día le queramos más. Sólo ha encajado seis tantos en once partidos de Liga. Y hemos jugado contra Barsa y Valencia, que son los más goleadores. Y contra el Sevilla y el siempre peligroso Athletic. Y contra el Villarreal que vuelve a resurgir. Que son once partidos y sólo seis goles encajados, señores. Y con un Atleti sin intensidad y con dos laterales entrados en años a los que ya no les resulta tan sencillo recuperar la posición tras subir a centrar. Un muro, una pared, un paredón. El mismo que tenía yo frente a las narices el otro día, en Ávila, cuando mi teléfono empezó a pitar anunciando el gol de Thomas en el descuento. Un muro. Una muralla. Pero de esto, ya lo veréis, no se hablará. Ni del récord de imabatibilidad del Cholo fuera de casa, ni de que los culpables de que no hayamos podido fichar hayan cambiado de escudo y de estadio sin contar con la masa social. Si acaso se hablará de que Oblak se va al equipo vecino de la capital, que se viene el derbi y, ya se sabe, estas dos semanas darán para que más de media plantilla del Atleti se vaya en enero, para que el Cholo firme por dos o tres equipos diferentes, para eliminarnos de Champions y de Copa sin esperar a milagros ni partidos de vuelta y para darnos por muertos en Liga como cuando el Girona ganó a los vikingos que, entre su hinchada (o lo que sean), sólo se oían juramentos y daban por perdida la competición.
Lo dicho, que aúpa Atleti. Siempre.
domingo, 1 de octubre de 2017
Que marque Oblak
Leganés 0 - Atleti 0
El derbi regional en Butarque fue un coñazo. Tuve fiesta en mi terraza de Villaverde, orientada al ParqueSur. Y no se oía nada. No sé si por la cantidad de cerveza con la que acompañamos los pollos asados, por el vino que vino de Euskadi o por las copas de después. Lo cierto es que mientras mis crías y las de mis amigos veían la tele yo me puse el partido en el móvil. De fútbol, ni hablar.
El Leganés, que sólo había recibido tres goles en seis partidos, ya lleva siete. Partidos, no goles, que es lo que nos hubiera gustado. Pero es que Vietto quiere y no puede (lleva 26 partidos con la rojiblanca sin marcar. Demasiados, Cholo. De verdad....). Griezmann puede y no quiere (gracias, Cholo, por quitarle con empate a cero y demostrarle quien manda. Esto es un equipo, no una acumulación de estrellas mediáticas). Torres quiere, puede, pero no le dejan. Solo recibe melones y tiene pocos minutos y nula continuidad, algo que mina la confianza del más pintado.
Después del encuentro en Leganés mi amigo Youssef me envió un mensaje de voz por guasá con sus impresiones desde Casablanca. Como siempre muy educado y respetuoso, aunque no estemos de acuerdo en el rendimiento de algunos de los futbolistas de la plantilla. De sus palabras me quedo con dos frases que resumen nuestro sentir y lo de ayer en el campo pepinero: "Somos del Atleti, no de tal o de cual jugador" y "Me da igual quién marque, como si lo hace Oblak". Y me pareció fantástico. Imaginé al porterazo que superó a Courtois que, a su vez, había superado a De Gea. Le vi haciéndose los paradones de ayer salvando un punto de oro y marcando un gol. Se me puso la sonrisa que le falta al esloveno. Qué grande es Oblak, coño. Es un gigante.
Del Cholo, una vez más, y a mi pesar, creo que la volvió a cagar. Lo intentó con defensa de tres, después preparando el contraataque con todo. Los cholocambios no surtieron efecto. Y aunque es cierto que el miércoles se dejaron la moral frente al Chelsea y que jugar otra vez el sábado es un agravio comparativo con otros equipos de la Liga que han jugado el martes en Champions y les han puesto su partido el domingo, no es excusa. Eso ya lo sabíamos antes de empezar la temporada. Siempre ha sido así. Dicho esto, siempre con el Cholo. Y con el equipo. Necesitamos como el comer que los de arriba se pongan las pilas (ayer solo dos tiros a puerta: un remate de cabeza de Godín y un lanzamiento de Saúl). Es importante que vuelva Griezmann, que Gameiro sea el del Sevilla, Gaitán el del Benfica y Torres tenga el cariño, el respeto y la continuidad que el cuerpo técnico le escatima. Pocos tan atléticos como él. Será el propio Torres el que decida cuando retirarse porque se dé cuenta de que no puede sumar más. Y si vemos que la cosa no funciona, que marque Oblak.
Siempre Atleti.
sábado, 23 de septiembre de 2017
Hernández y Fernández
Atleti 2 - Sevilla 0
Hernández y Fernández, Lucas y Gabriel. Dos canteranos. Uno recién llegado con 21 años, otro de salida con 34. Central y medio centro. Dos colosos en la recuperación y generosos en la distribución. Siempre atentos para ayudar al compañero, dos pulmones, columna vertebral. Partidazo ayer de los dos frente al Sevilla.
El hijo del francés Hernández estuvo soberbio junto a Savic sin que nadie echara en falta al imperial Godín. El gran Gabitán Fernández se metió una carrera memorable para recuperar un balón en un contraataque sevillista sin tocar al delantero para evitar la expulsión. Tenía tarjeta. Impresionante. Casi me rompo las manos de aplaudir. Brutales los dos.
El partido, en horario inusual, porque a las 13:00 uno no sabe si desayunar, comer o hacer una mierda de esas de "brunch" que ni chicha ni limoná. Yo, por si acaso, me apreté un desayuno como Dios manda en casa y, como tengo familia junto al Metropolitano, me invité a comer después del vermú tras acabar el partido. Muy bien. Todo riquísimo.
La asistencia, muy buena, aunque con tanto palco VIP no creo que se llene nunca de aficionados. Quizá este miércoles, en Champions contra el Chelsea, se pete de espectadores. Pero no de aficionados.
Hoy el speaker se contuvo y volvió a sonar la grada. Muy bien el frente y mucho mejor cuando se oía cantar a todo el estadio. Como dicen mis hijas, "el nuevo Calderón" va tomando cuerpo. Nos vamos poco a poco ahormando.
El Sevilla, de negro, (odio eterno al fútbol moderno) plantó cara la primera mitad. Savic casi marca en propia meta. Pegó en el palo. Y es que han cambiado muchas cosas en el Atleti. El estadio, el escudo y esos balones que en tiempos pretéritos entraban y nos ponían el partido cuesta arriba. Pero no entró y el Atleti tuvo la suya, casi de seguido, con un zapatazo de Filipe Luis que casi revienta la cruceta. Una por otra. Empate a todo. Y Luciano Vietto, de titular, con muchas ganas y poco cuerpo, como un juvenil sin confianza, como si tuviera miedo a ser mejor que el resto. Se ve que lleva el fútbol dentro y que el Cholo se lo quiere sacar. Seguiremos esperando. Hoy perdió una nueva oportunidad.
Lo de Oblak es un escándalo que no podemos dejar de destacar. Como dice mi hermano, el día que sonría la va a acabar de liar. Impresionante nuestro portero. Y hoy no iba de blanco (espero que, al menos en casa, nunca más se vuelva a decolorar).
En la segunda parte el Atleti, jugando contra el fondo sur (tres goles en dos partidos en la misma portería), se encontró con el primero tras un regalo de "Chonchi" y la astucia, rapidez y eficacia de Carrasco. El belga, cuando no hay que pasar la bola, es un crack. Gol y celebración con los aficionados subiéndose a la grada. Amarilla. No entiendo el reglamento.
El segundo gol se inicia con una jugada donde el gremlin Antuán se la pasa a Filipe y este, en vez de disparar, se la cede al francés, con el portero tapándole la portería para acabar colándosela entre las piernas. Dos cero. Y casi seguido un penalti a tres metros del árbitro que este no quiso pitar. Ignoramos el motivo. Suponemos que le pareció un 3-0 demasiado castigo.
Y luego los cambios. Entraron Correa, Thomas y Gameiro. Yo quería que marcase el francés. No pudo ser. Correa no estuvo muy fino y Thomas sigue creciendo.
Diego Costa estuvo en la grada y la nota más graciosa la pusieron los del Frente Atlético (seguidos por todo el estadio) cantándole a Berizzo el "saca a Vitolo, Berizzo, saca a Vitolo" cuando se disponía a hacer un cambio.
El Sevilla tiene un equipazo. Bien plantados en el campo y con futbolistas de mucho nivel. El de hoy es un triunfo muy importante. En el Pizjuán vamos a tener que sudar tinta.
Y ahora a pensar en el Chelsea. El miércoles. En el mayor atasco que los madrileños vayan a recordar. Va a ser histórico. Yo calculo que hasta el final de la primera parte no se va a llenar.
Y aúpa Atleti. Que este año sí que sí.
jueves, 21 de septiembre de 2017
Que Griezmann nos asista
Athletic 1 - Atleti 2
Cuando se te estropea el plan pero todo sale bien, a pesar de los Estradas Fernández de la vida. Mi miércoles, el Atleti. Tal cual.
Porque ayer mi amante, esposa y bilbaína compañera se alargó en sus tareas laborales y no pudo hacerme el relevo, como estaba previsto, con nuestras dos criaturas rojiblancas. Porque ayer salió el Atleti con Giménez y Gaitán por la derecha, Thomas y Saúl mandando en el centro del campo y un Correa que volvió a la titularidad junto a un Griezmann al que se le da bien San Mamés. El Cholo nos volvía a sorprender demostrando que en este equipo todos son titulares, que los planes pueden cambiar pero que, al final, el Atleti es el mismo. O mejor.
Después de los deberes y el parque nos subimos a casa, nos aseamos y nos pusimos cómodos para ver un poco los dibujos en nuestra única tele mientras esperábamos la llegada de mi costilla vizcaína. Puse el partido en el móvil y los del grupo de whatsapp "Atléticos de fondo" no paraban de comentar. Como siempre. El equipo no carburaba y, justo cuando empiezan las críticas a Gaitán, el argentino se inventa una jugada por la izquierda con un balón envenenado que el porterazo del Athletic roza lo justo con la yema de los guantes para que pegue estrepitosamente en el poste. Casi.
Me llama mi señora para comentarme que se alarga la reunión, que si me puedo encargar de las cenas. Pongo la radio en la cocina y empiezo a batir los huevos de las tortillas cuando el árbitro se inventa un penalti (luego lo vi en el resumen. Literal. Se lo inventa). Y Oblak vuelve a parárselo. Desde Milán parece que le ha dado al impresionante muro por ahí. Misterios misteriosos. Como el crecimiento de su pelo y la herida que se hizo en el codo sin que Estrada Fernández la volviese a liar. Porque el árbitro, a pesar de la victoria, fue sibilinamente perjudicial para nuestros intereses. Se inventó este penalti en contra, no pitó uno clarísimo a Griezmann (que se quedó protestando en lugar de seguir con la jugada al ver que no lo pitaba. En su descargo -en el del francés- también hay que decir que le habían anulado un gol legal y no dijo esta boca es mía). Descanso.
Siento a las niñas en la mesa de la terraza y les planto las tortillas francesas en homenaje a un Griezmann que parece enchufado (por fin). Pongo la radio en el móvil y antes de que se lleven el primer trozo a la boca, gol. Golazo. Griezmann sirve un pase de fantasía a Koke que, de primeras, la deja atrás para que Ángel Corazoncito Correa marque su tercer gol en cinco partidos. Este año sí. El cuervo de San Lorenzo empieza a volar alto en el Atleti, a cumplir el pedido del Cholo, a convertirse en el delantero que es y que estábamos esperando. Y don Antuán... madre mía de mi vida y de mi corazón: El pase fantástico.
Comienza la segunda parte y mensaje de la madre de mis criaturas. Que la cosa está complicada, que las acueste porque no llega al cuento. Dicho y hecho. Empieza la segunda mitad y les doy el jarabe de la tos, nos cepillamos los dientes y le curo a la mayor una heridita que le ha salido en la boca. Otra vez los dibujos y yo con el partido en el móvil. Gol. El gabacho de los pelos absurdos y las celebraciones infames, el tipo que va y viene, el crack que dejó de hacer lo que mejor sabe para especular sobre su futuro, lo vuelve a hacer. Pase impresionante para Carrasco que controla de forma magistral y la coloca pegada a la base del palo. Dos cero, hasta luego.
Pero no. Somos el Atleti. Se acaban los dibujos de las niñas. Les doy dos opciones: ir a la cama sin cuento o quedarse conmigo a ver el partido. Como era de esperar nos quedamos los tres en el sofá. Le explico a Lucía que hoy los nuestros son los de azul y rosa, que los de rojo y blanco son los de Bilbao, de los que nacimos nosotros. Y que esos son el equipo de los primos del Norte, que hay que animar a los de azul. María dice que ella va con el Atleti, "por supuesto". Y se quedan dormidas antes de que Ziganda saque a un chaval por banda izquierda, un tal Córdoba, que no deja de meter balones peligrosos al área. Al final, en el descuento, recorta distancias uno de los nuestros, Raúl García, después de que el árbitro anulase un gol en fuera de juego (esta vez sí, acertadamente) a un Iñaki Williams lejos de su mejor versión. 2-1. Final. Las niñas dormidas en el sofá.
Me las llevo en brazos a la cama y me pongo a ver las repeticiones. Llega mi Eva que es Cristina y mientras me cuenta sus complicadas reuniones tengo de fondo a la vikingada. Nada ha salido como había planeado y, sin embargo, ha sido mejor de lo esperado. El Atleti se mete arriba con tres puntos. Oblak vuelve a demostrar que es un porterazo. Griezmann ha dado dos asistencias de escándalo. Correa se confirma. Carrasco cuando no regatea suma y Giménez es como Saúl, un todocampista que cumple de sobra le pongas donde le pongas. Gol del Betis. En el 93. A ver quien se duerme con esta sonrisa que se me ha puesto ahora.
Aúpa Atleti.
domingo, 17 de septiembre de 2017
Los ritmos del Metropolitano
Atleti 1 - Málaga 0
Inauguración del Metropolitano
Por fin nos juntábamos con la familia atlética. Muchos meses a golpe de whatsapp deseando que llegara este momento tras la triste y emotiva despedida de nuestro Vicente Calderón. Cuarta jornada contra un Málaga cerísimo (cero puntos y cero goles) dirigido por un madridista de la Ciudad de los Ángeles (Villaverde) y donde juegan su hijo Adrián y Borja Bastón, canterano del Atleti y vecino del mismo barrio que Míchel, Michel, Michel... (no pudimos contenernos. Y no es homofobia, es tradición e historia. Que le pregunten a Valderrama si no).
Cambio de ritmos y de rutinas. De espacios y tiempos. Era el día de la inauguración del nuevo templo atlético, del Metropolitano que ya sustituye al Vicente Calderón. El partido, uno de los 18 que jugaremos esta Liga en casa, contra un equipo que ni fu ni fa. Horario de bocata. Pero con los nervios, todos bien pronto en los alrededores de la antigua Peineta para inspeccionar, localizar, marcar el territorio y, los más impacientes, a hacer cola para entrar.
La SAD montó atracciones para niños y mayores en la inmensa explanada encementada que rodea el Metropolitano (me niego a usar el Wanda de esta panda). Colas interminables para los baños químicos. Colas considerables para las atracciones infantiles. Colas insoportables para los tickets de las copas y las cervezas que se dispensaban en furgonetas muy hipsters y "modelnas" con nombre anglosajón (food trucks) en sustitución de los bares tradicionales inexistentes en los alrededores. Porque el Metropolitano es acojonante, pero está en un descampado. Hay terreno suficiente para sembrar trigo, cebada, marihuana o lo que quiera que le den al nuevo Indi para tener esos ojos tan espídicos. Nuevos ritmos, nuevas costumbres, nuevos tiempos y odio eterno al fútbol moderno. Que sí, pero que no.
Nosotros logramos escabullirnos porque conocemos bien Las Musas y Canillejas. Fuimos primero de bares, y después a las "fudtrac". Rodeamos el Metropolitano y vimos a Manuel Briñas esperando en la entrada del túnel de los autobuses de las dos plantillas. A Capón con una joven guiándole por entre las atracciones infantiles. Saludamos a algunos miembros de la Peña Los50 implicados en poner ritmo de "rocanrol" en los alrededores del nuevo estadio. Hicimos fotos a la bandera con el logotipo enderezado y a la placa de Arteche después de comprobar que la del traidor mexicano era la que más expectación y residuos concentraba a partes iguales.
Nos encantó el gran aparcamiento para los autobuses de las Peñas rojiblancas junto al Metropolitano. Nos extrañó que no hubiera ni una escalera mecánica para subir a lo alto de la zona de la antigua Peineta. Ni a ninguna de las otras gradas. Tampoco vimos ascensores. Cosa rara en el siglo XXI. Demasiada escalera para mi gusto.
Ya dentro del estadio todos nos quedamos maravillados. Nosotros seguimos en el fondo sur, encima del Frente Atlético. Entramos en cota cero. Cero escaleras. Ni lluvia, ni sol. Baños de sobra y limpios. Asientos amplios y pasillos anchos. Nos han dejado el viento. Y seguro que encontramos pronto algo de lo que quejarnos como los nuevos ricos cuando pasan de un piso de 90 metros sin garaje a un ático con piscina y pádel en urbanización con vigilante privado. El wifi de Wanda ancha, muy bien, pero con la contraseña "madridistashijosdeputa" tampoco funcionaba.
En el asiento abatible e ignífugo una bandera conmemorativa de tela. De tela!!! Nos la llevamos a casa después de agitarla sin descanso al tiempo que aprendíamos, a golpe de golpes, a bajar el asiento del culo para sentarnos después de habernos levantado. Uy!!
Y comenzó el sarao de la inauguración. El campo no se llenó. Y nunca se llenará. Hay demasiadas zonas VIP para un equipo con una afición tan popular (y peculiar). Los huecos que vacíos correspondían a estas zonas de guiris y adinerados, de gente cool y guapa que la SAD quiere traer al Metropolitano que llama. Wanda para llenarse el bolsillo y seguir forrándose el riñón vendiendo una experiencia en la que los aficionados y abonados formamos parte de su espectáculo. Nos convertimos en figuración con nuestros cánticos y danzas para alimentar su negocio con nuestra pasión. Otros ritmos, los mismos timos.
El ritmo de la inauguración fue trepidante. Y como dice Jose, hermano de fondo y padre de Darío, mezclaron churras con merinas, minutos de silencio en recuerdo al fallecido socio número uno con la ovación de agradecimiento al rey colchonero, El Preparado, el sexto. La patrulla Águila pintó la bandera en el cielo redondo del nuevo campo y, aunque somos más de la Patrulla Canina, aplaudimos a los paracaidistas que salían del campo con la bandera de España al tiempo que Gárate, Torres y Hugo hacían el saque de honor y el de la megafonia avisaba que después del partido nos quedásemos justo antes (o a la vez) que su voz era atropellada por el himno del Calderón a un volúmen ensordecedor. Y mira que gritamos. Porque durante toda la previa el Frente y el público del Metropolitano alzó fuerte la voz. Fallaron los ritmos. Abarcar mucho en poco tiempo. Las prisas. Los miedos. Hacer las cosas sin consultar y no dejar espacios ninsilencios no sea que los atléticos se puedan manifestar. La dictadura de la modernidad, de los delincuentes del palco, de los ilegítimos propietarios que cambian escudo, campo y lo que haga falta a fin de engrosar sus ingresos. Y todo sin preguntar.
El partido fue lo de menos. El Atleti salió a no perder. A marcar en el segundo tiempo en la portería del
fondo sur. Los futbolistas estaban más pendientes de la grada que del balón. De si los videomarcadores dejaban otra vez de funcionar que de su par. De si se escuchaban los cánticos en todo el estadio que de presionar. El Atleti tuvo el balón, estuvo en el campo del Málaga, pero no creó peligro. Sólo Correa se mostró con ganas. La defensa, muy sobria y segura ante un equipo inofensivo como el Málaga paralizado ayer ante los fuegos artificiales del estreno del Nuevo Metropolitano. Oblak tuvo dos intervenciones de mérito. Un mano a mano con Borja en la primera parte que sacó con unos reflejos prodigiosos y un lanzamiento por arriba en la segunda mitad que tocó lo justo y necesario para evitar el empate.
El gol lo marcó un desaparecido Griezmann adelantándose a la defensa tras una jugada eléctrica de Angel Corazoncito Correa. Justo cuando Torres estaba en la banda sin la sudadera para entrar por el gabacho. Desconocido, ausente y más centrado en su Twitter y sus anuncios que en hacer lo que mejor sabe: jugar como Dios al fútbol.
Tres puntos. Estadio estrenado en Liga. Me encanta el Metropolitano. Lástima que con estos dueños los aficionados seamos mera figuración a la que seguir exprimiendo. No queda más que resignarse, que coger el ritmo, que adaptarse a los nuevos tiempos. Es lo que tiene estar enamorado del Atleti, que. Onlo pueden entender, que no se puede explicar.
"Muchaaaaachos, hoy viajamos juntos otra veeeeez..."
Aúpa Atleti. Siempre.
martes, 12 de septiembre de 2017
Convencer sin vencer
Roma 0 - Atleti 0
Salía el Cholo en Roma con una alineación pasando olímpicamente de los que creen saberlo todo. Con Savic y Godín flanqueados por un Juanfran bravisimo en defensa y un Filipe Luis inmenso en todas las facetas. Volvía el Gabitán Fernández a la medular canterana y poderosa con Koke, Saúl y Thomas. Arriba el regreso de un desaparecido y mediático Griezmann y la sorprendente apuesta por Luciano Vietto.
A los dos minutos Saúl lanzaba el balón al poste y comenzaba el recital del Atleti en su renovado intento por conseguir el trofeo continental que nos falta. Luego fallarían sus ocasiones Vietto, Griezmann y Koke. Oblak haría un paradón y, en el descanso, nadie se explicaba cómo aún el Atleti no la había sabido meter. Cómo no había querido entrar.
Correa, Carrasco y Gaitán sustituyeron a Gabi, Vietto y Griezmann para fallar sus ocasiones. Saúl volvería a tirar al palo en el 90 para terminar como empezamos, con un increíble "Uy!" Y la sensación de que cuando el balón comience a entrar, golearemos.
Muy bien el Atleti en todo menos en el gol que nos impidió vencer después de convencer. Hicimos internacional al portero brasileño del conjunto romano y fallamos ocasiones que un equipo de élite no puede perdonar. Impresionante Filipe Luis en su lateral, poderoso Thomas, incansable Saúl y todo coraje, pulmón y corazón el Gabitán Fernández. Por poner pegas me quejaría de la falta de contundencia y mala leche de Vietto, la desaparición de Griezmann en constante fuera de juego y el exceso de egoísmo de Carrasco en un juego de equipo. De Gaitán, horchata para todos.
Al acabar el partido el Cholo explicó que para acabar con la falta de gol la solución es seguir insistiendo. Y me volvió a conquistar. Una vez más. Y no sé cuántas van. A Correa la entrevistadora le pregunta lo mismo, lo de que falta el gol, y Angelito le suelta que no, que llevamos siete goles en cuatro partidos. Que aún no hemos perdido. Y no le falta razón al pequeño cuervo de corazón atlético.
Y ahora sí, con el punto romano en el casillero europeo, a empezar a pensar en el reencuentro de afición y equipo en el nuevo estadio, en el Metropolitano. Aunque no esté acabado. Ya estoy nervioso. Si juegan como hoy lo estrenaremos metiéndole al Málaga unos cuantos.
Aúpa Atleti. Siempre.
miércoles, 19 de abril de 2017
El equipo invisible
CHAMPIONS 1/4 vuelta
Leicester 1 - Atleti 1 (1-2 total)
Aunque no lo creáis el martes jugó el Atleti. Lo hizo contra el campeón de la Premier inglesa. Era la vuelta de los cuartos de final de la Liga de Campeones, en Leicester, con un ambientazo espectacular. Pero en España no había modo de encontrar un bar donde poder verlo. El Atleti, pese a llevar cuatro años seguidos en la máxima competición continental, y tras haber disputado dos finales sin perderlas y metiendo los únicos goles legales, tanto en Lisboa como en Milán, no existe. No existe para las televisiones, ni para las radios, ni para los periódicos. Ni siquiera tiene sitio en los digitales. No hay Atleti si a la misma hora juega una de las dos selecciones mundiales del duopolio planetario. El otro equipo de la ciudad que no tiene en su escudo la osa, ni el madroño, ni las siete estrellas de la región; la multinacional del pelotazo dispuesta a lo que sea con tal de conseguir sus objetivos. El único equipo capaz de sacar pecho tras ganar con trampas. Y de reírse de un rival al que acaban de atracar con saña ante el mundo mundial. Y no pasa nada. Llueve sobre mojado. Se quejan los de la otra selección mundial. Medio planeta contento y otro medio deseando que les suceda lo mismo. Mientras tanto, el resto, como si no existiéramos, en el más invisible de los anonimatos. Los medios sólo se fijarán en nosotros cuando nos toque enfrentarnos a uno de los dos dueños del universo balompédico. Y arremeterán contra el Cholo, único entrenador de la Tierra capaz de plantar cara a los dos trasatlánticos y de decir a las claras que no consumamos la porqueria pseudoperiodistica del circo del duopolio. Que también es mala suerte que estén los dos monstruos en nuestra Liga. Un Cholo que, hasta donde yo sé, es el único entrenador del mundo al que la grada jalea en todos los partidos (todos) desde hace cinco años. Y la prensa emperrada en sacarlo del Atleti. Está claro que molestamos. Está claro que somos un grano en el culo, está claro que con sus falsas noticias para desestabilizar al equipo no han podido dejarnos fuera de juego. Ahora la táctica es invisibilizarnos para ver si así les hacemos menos daño. Pero la gente va espabilando. Las redes sociales aún no se pueden controlar del todo. La prensa deportiva fuera de nuestras fronteras se hace eco de nuestras hazañas. Y ahora es más fácil saber que existimos leyendo, viendo y escuchando -vía internet- lo que se dice del Atleti en el mundo real, lejos del circense espectáculo de la prensa patria.
El martes el Atleti logró su pase a semifinales de Champions. Van tres en cuatro años. Con el Cholo. Y aunque en España no se han enterado, en toda Europa nos admiran, nos aplauden y se sorprenden de que en nuestro propio país resultemos invisibles.
domingo, 9 de abril de 2017
Cerci, Gamonal y el bebé Iván
Los otros 1 - Atleti 1
El derbi contra el equipo incoloro de las mocitas lo viví en Burgos. Llegué hasta tierras del Cid a conocer al bueno de Iván, primogénito de mi amigo y hermano Goyo. Y, de paso, a llevarle su primera equipación rojiblanca, no sea que se me adelante algún familiar vikingo, que los tiene, porque en todas las casas cuecen habas.
Llegamos tarde a la cabeza de Castilla y a los postres me puse a ver el derbi en el móvil. Acabamos cero a cero una primera parte de contención con un Atleti derrochando coraje, corazón y oportunidades como el mano a mano de Torres, el remate de cabeza fallido de Griezmann y otra vez Torres con Carrasco y su miedo a despeinarse. Mientras que ellos no podían superar a Oblak y tiraban fuera o redimían a Savic de sus pérdidas de posición dejándole sacar un gol cantado en la raya.
Fue pitar el descanso y subirnos al coche en dirección al barrio popular y resistente de Gamonal, el lugar donde mi amigo y hermano Goyo se ha criado. Allí estaba el bar La Roca, peña oficial del Atleti en Burgos capital. Luego me contaría mi amigo y colega Héctor Jiménez (periodista vikingo del Diario de Burgos) que muy cerca, a la vuelta de la esquina, hay también una peña madridista. De haberlo sabido hubiéramos ido después del partido a ver con ellos las repeticiones de un partido en el que nos llevamos un punto y les burlamos dos. Luego vendría Míchel y la inoperancia blaugrana en tierras de espeto y Cartojal.
Fue llegar a la Peña Gamonal y aparcar en la puerta. Parecía que todo estaba de cara. Entramos y encontramos sitio en la planta baja justo frente a la tele. De lujo. Pedimos unas copas con graduación suficiente para atemperar los nervios y... gol. Un balón parado que se cuela entre los centrales sin que Savic logre despejar para que llegue a los cuernos de Pepe que, casi sin querer, embiste el balón a la red superando a Oblak. Faltaba mucho partido. El Cholo mueve rápidamente el banquillo. Salen Correa y Thomas por Torres y Saúl. Empezamos a controlar el balón, solo falta un rematador, ese nueve que no tenemos en la plantilla. Y el Cholo que se da cuenta y pone a Cerci a calentar. Su efecto en la banda, como el cuerpo inerte del Cid colocado astutamente sobre el caballos antes de la batalla, surtió efecto. Los de blanco se acojonan y los nuestros se envalentonan. Jugada vertical del Atleti con pase espectacular de Angelito "el cuervo" Correa y finalización impecable de don Antonio Griezmann que sigue celebrando los goles de una forma que no me gusta un pelo, a lo gilipollas, sin descartar nada. Empate. El Cholo sienta a Cerci y priva a los comepipas de Concha Espina del disfrute exclusivo de la transalpina magia de Alessio.
Solo puedo recriminarle al Dios Cholo una cosa: no haber ido a por el partido. Creo que, como en Milán (aunque no tan descarado) prefirió el empate a ganar. El pájaro en mano que los tres puntos volando. Pero lo que diga y haga el Cholo es para mí sagrado. De modo que, a callar.
Tras el partido una charla rápida con la buena gente de la Peña Gamonal (gracias Edu por Las fotos y por la invitación). Me enseñaron el santuario de la planta de arriba, un auténtico rincón del Vicente Calderón a orillas del Arlanzón. Sus cánticos sonaban por toda la calle antes y después de empatar. El miércoles viajarán en autobús hasta Madrid para apretarse un bocata rico y empujar ante el Leicester. Me dijeron que hacen la previa en el Dumas. A ver si podemos brindar.
Se nos escaparon vivos los vikingos y seguimos sumando. Ante el líder y fuera de casa. Quedan ocho partidos. Y aunque suene a chufla, yo no descarto nada. El equipo está en plena forma. Y atrás, como la sede De la Peña burgalesa, el Atleti del Cholo, es una Roca.
Bienvenido Iván, has tenido la suerte de que tu padrino oficioso te haya bendecido con los colores rojiblancos del camino difícil pero verdadero. El Atleti, ya lo verás, nos hace más fuertes, nos ayuda a no dejar de creer, a volver a soñar, a ganar y ganar y volver ganar. Aunque empatemos.
martes, 21 de marzo de 2017
Gabi y Saúl, que no viceversa
Atleti 3 - Sevilla 1
No es lo mismo que juegue Gabi por delante de Saúl, que Saúl por delante de Gabi. Parece que sí, pero no. Es otro equipo. El capitán brilla mucho más -a pesar de su humildad dentro y fuera del campo- cuando el Cholo le encomienda las tareas creativas en ataque y la presión en defensa. Lo mismo sucede con Saúl. El ilicitano es una auténtica barredora en la recuperación de balones y un seguro apoyando a los dos centrales cuando la jugada a balón parado lo requiere. Es el cinco que tanto echamos de menos, el Tiago que no sabemos si volveremos a ver y el Augusto que pronto reaparecerá. Contra el Sevilla repetía el Cholo una alineación ya conocida, pero cambiaba la posición de nuestros dos mediocentros. Y dio resultado. Mucho y bueno.
Empezaba el partido con Vrsaljco, nuestro querido "Venancio", lesionándose en el minuto uno. Y la cosa parecía seria. Lo es. Ahora ya sabemos que la noticia buena es que no le operan y la mala que tendrá para uno o dos meses. Vamos, que se nos pierde casi lo que queda de temporada. Juanfran recuperó la titularidad que le había ganado el joven croata y volvió a recordarnos por qué le queremos tanto. Partidazo del lateral en defensa y en ataque. Lo mismo que Filipe Luis por la izquierda. Soberbio el brasileño, casi tanto como Godín mandando atrás y enmendando los desajustes de Savic que, poco a poco, se va ganando el puesto en detrimento de Giménez, aunque a mí me guste mucho más Lucas que los dos juntos.
Los primeros quince minutos fueron un recital rojiblanco. Un vendaval del Atleti que no logró marcar por muy poco. Gameiro le pegó al larguero tras una vaselina que tocó con los dedos Sergio Rico, sin duda el mejor del Sevilla. Los andaluces estaban desaparecidos con el lateral, Escudero, jugando de medio centro. Como cuando el Cholo pone a Saúl por delante de Gabi, pero mucho peor.
El sol pegaba de lo lindo en el anfiteatro del fondo sur. Acababa de aterrizar de Honduras y mis hijas me habían recibido con una fiesta sorpresa, se habían venido conmigo al Calderón y estaba con un jet-lag de tres pares de lo que gusten. El Calderón me mantenía despierto con un lleno hasta la bandera, pero el sol... el sol me estaba friendo y el Sevilla comenzaba a plantar cara al Atleti y a meterse en el partido. Con empate a cero empecé a temerme lo peor. Venían los de Sampaoli de quince días nefastos en Liga y arrastrando la eliminación en Champions contra el Leicester (no habrá más remedio que vengarles). Y el encuentro a orillas del Manzanares lo habían presentado como una final para asegurar la tercera plaza. Minuto cuarenta, saca una falta Griezmann al segundo palo, casi sin peligro, y aparece Godín más solo que un madridista en el área del Athletic. Cabezazo y gol. 1-0 y al descanso. A tomar la sombra al vomitorio y a pagar dos eurazos del ala por un botellín con un buchito de agua. Como si fuéramos chinos, o franceses, o norteamericanos. Que de todo había el domingo por mi zona del estadio.
La segunda mitad fue otro derroche de Saúl recuperando y de Gabi repartiendo. Gameiro seguía buscando el gol y fallando ocasiones fáciles (aún así lleva diez tantos en Liga, que se dice pronto). Una jugada de fútbol sala acaba con Griezmann casi en el área pequeña echándola contra el lateral de la portería. Parecía que se había Gameirizado, pero no. Otra falta. Zurdazo del francés que vino primero y golazo. Mucho tiempo sin ver algo parecido. Demasiado. Gol directo, con la izquierda, de Griezmann, tras pegar en el larguero y botar dentro de la raya, no como en Milán. Se acabó el partido. Adiós el miedo al empate.El Cholo llama a Fernando Torres y el campo estalla cantando a su ídolo y leyenda como había cantado a su entrenador y salvador. La tarde se presentaba redonda. Sólo faltaba el gol del Niño para celebrar sus 33 años por anticipado. Y casi lo consigue. El pase le vino por la banda derecha, pero rebotó en un defensa cuando estaba absolutamente solo y Koke se encontró con el balón en el pie ante la portería vacía. El tercero. Ya nadie se acordaba de Gabi por delante de Saúl. Tres cero y yo tenía un 4-0 en la porra. Ya teníamos asegurados tres puntos que valían por cuatro. Nos poníamos a dos del Sevilla y peleábamos por la tercera plaza. Pero es que aún podíamos ver más goles. El equipo andaluz estaba muerto y el Atleti desatado.
Pero volvimos a fallar. En una oportunidad de Fernando Torres ante Sergio Rico pasamos del posible 4-0 al 3-1. Jugadón de Correa, el del Sevilla, que deja a Savic en ridículo y se fabrica un golazo. Fin del partido. Pudo ser, otra vez, como en Leverkusen, un 5-0, y acabamos con un engañoso y aseado 3-1. No podemos fallar tanto arriba. Sobre todo oportunidades tan claras como el balón que Gameiro intenta controlar dentro del área frente al portero, en lugar de rematar. O como Carrasco intentando hacer el gol de la jornada en lugar de pegar un punterazo y meter el balón con uña y todo. Pareciera que alguno temiera meter goles poco estéticos. O despeinarse y salir mal en la foto. Pero bueno. Que el Atleti llega al final de temporada creciendo, fuerte y apuntando muy alto.
Todos a casa contentos. Mucho. Uno de los mejores días del padre que recuerdo: Llegar de Honduras, que mis hijas me reciban con una fiesta sorpresa y me den sus regalos, comer con mi mujer, las niñas, mi hermano y mi sobrino, cerca del campo y disfrutar de un gran partido del Atleti con victoria sin paliativos ante un rival directo. ¿Se puede pedir más? Sí, ganar en Cardiff este año. Mientras tanto, partido a partido y a disfrutar del camino. Gracias, Atleti.
Dale, dale, alegría a mi corazón...
martes, 7 de marzo de 2017
Honduras rojiblancas
Atleti 3 - Valencia 0
El domingo se presentaba estresante. Tenía que despedirme de mis padres antes de mi viaje a Honduras, felicitar a mi suegra por su cumpleaños, hacer la maleta y acudir al Calderón a cantarle al Niño Torres y a animar a los nuestros contra el Valencia para seguir soñando con la tercera plaza quenos dé el pase directo a la Champions de la próxima temporada en el Wanda Panda, en el Nuevo Metropolitano.
Quedé tempranito con mis padres que viven a 40 kilómetros, en Valdetorres del Jarama. Le corté el pelo a mi octogenario progenitor (soy su peluquero particular desde hace más de 25 años) las niñas se dieron unas carreras, saludaron a los conejos, cogieron los huevos de las gallinas y ayudaron a la abuela a hacer la comida prontito porque papá y el tío Ricar tenían que animar al Atleti. Dicho y hecho.
A las tres estaba cambiando el coche por la moto y saliendo hacia el Calderón. Me dio tiempo a una previa al paso con mi hermano antes de especular con la convocatoria de Alessio Cerci. Al final el Cholo le dejó fuera y convocó al jugador del filial Juan Moreno.
Hacia buena tarde y en la mente de todos estaba el topetazo de Bergantiños a nuestro Niño Torres, la pérdida de consciencia, Vrsaljko y Gabi resucitándole, Giménez como la Magdalena, el grito que di en casa despertando a mi mujer del prematuro sueño en el sofá. Los mensajes de wasá y unas lágrimas espontáneas que no había modo de consolar. Estaba deseando entonar el Fernando Torres loro loló lo lo sin esperar al minuto 9. Como yo, todo el Calderón. Y arrancó el partido con el Atleti volcándose al ataque desde el inicio. Saque largo intentando repetir el gol de Coruña que nos dio un punto y el susto inolvidable que habíamos venido a conjurar. Y cuando el reloj del videomarcador iba a asomarse el minuto 9, Griezmann la enchufa y gol. 1-0 celebración y el Calderón estalla unánime: FER NAN DO TOOOOOO RRES, LORO LOLÓ LO LO FERNANDO TOOOORRES LORO LOLÓ LO LO FERNANDO TORRES, LORO LO LOLOLOOOOO
Más tranquilos con el marcador a favor nuestros jugadores se hicieron dueños del campo con un Gabi soberbio y un Koke más lento de lo habitual (nunca ha sido rápido) aunque especialmente acertado poniendonel balón a sus compañeros. Suya fue la asistencia del primer y del tercer gol. Suyo el peligro en las faltas y suyos los córners con peligro a pesar de la ausencia de Godín. El Valencia, ausente, apenas inquietó a Oblak.
En la segunda parte los Cholocambios otra vez. Gaitán y Thomas salieron por un Carrasco con exceso de intensidad y sobrado de regates y por un Saúl que me gustaría más ver detrás de Gabi que delante del capi. Roban otro balón en el centro del campo, Gaitán trata de ponerla rasa, Thomas la prolonga a trompicones y Gameiro le arrea un zapatazo que rebota en un defensa y se cuela dentro. 2-0 y se acabó el partido. Pero no. Aún faltaba el soberbio pase de Koke para que la fe de Griezmann, que nunca deja de creer, le hiciese seguir corriendo para sentenciar con el definitivo 3-0.
El Cholo premia a Gameiro con los aplausos del cambio y da salida a Correa. Un Gameiro que va sumando, que sigue marcando, que no acaba de convencer al personal porque falla ocasiones fáciles a pesar de que no ceja en su lucha y su empeño, a pesar de no escatimar esfuerzos y dejarse la piel en el campo. Los números están ahí y no son nada malos. Las sensaciones que transmite es lo que tiene que cambiar. Y seguro que lo logrará.
En la parcela defensiva, a pesar de estar acostumbrados a cinco años de muro extraterrestre y de haber vuelto a la tierra y a la cruda realidad, el domingo estuvieron bien atrás. Filipe y Vrsaljko llegando y pasando, recuperando la posición sin apuros. A destacar el partido de Lucas. Un tipo sobrio que hace fácil lo difícil y que ya es toda una realidad. Cuando juega cumple sobradamente. Ya tenemos central de futuro para dar el relevo al inmenso Godín.
Y sí, muy larga la crónica para lo poco que había que contar, pero es que estoy en un avión rumbo a Honduras (llevo siete horas aquí metido y aún faltan otras tres para llegar a Miami, luego dos en el tránsito y otras tres hasta San Pedro Sula). De modo que así pasó un rato y aprovecho para contaros que, como siempre, me traigo la bandera para pasear nuestros colores por las fronteras con Nicaragua y con Guatemala. Estaré en la selva con los miskitos y en Puerto Cortés con los garífunas y los ladinos. El miércoles me pondré la rojiblanca para animar y no confiarnos frente a los alemanes de las aspirinas. Veré si lo puedo ver. Ya os contaré. Y el fin de semana otra vez de rojo y blanco para animar a 10.000 kilómetros a los chicos frente al Granada.
Llegaré el 19, día del padre, contra el Sevilla. Aún. O sé a qué hora aterrizaré. Si es antes de las 16:15. Os vemos en el Calderón.
Aúpa Atleti, camino a Honduras, aburrido en el avión, pensando en las cosas increíbles que vivimos los que tenemos la suerte de tener rojiblanco el corazón.
lunes, 13 de febrero de 2017
Una casa de locos
Atleti 3 - Celta 2
A mis hijas, de 7 y 4 años, cada vez les resulta más difícil coincidir con los dibujos animados. La mayor empieza a ver películas "de personas" y la pequeña acaba de dejar "Peppa pig" aunque sigue enganchada a la "Patrulla canina". De modo que hay que turnarse en la única televisión que hay en casa para ver un rato lo que gusta a cada uno. En este caos de series y dibujos infantiles hemos encontrado algo que nos ha enganchado a todos -y me incluyo-; se trata de la serie animada "Una casa de locos". El protagonista es un niño que vive con sus diez hermanas y tiene que sobrevivir buscando soluciones imaginativas a los problemas cotidianos que se le presentan en una casa donde siempre pasan cosas. Verdaderamente una locura. Como el Atleti ayer.
Porque desde que llegase el Cholo no es muy habitual que nos marquen en el Calderón, y mucho menos que lo hagan tan pronto como ayer el Celta.
Tampoco es habitual ver a Fernando Torres de titular, como ayer, a pesar de su increíble estado de forma y de la "fouteza" y corazón que derrocha en cada partido. Pero menos lógico es verle recibir un melón de espaldas y controlarla haciéndola botar para sacarse un remate de chilena estático consiguiendo un empate por toda la escuadra que nos hizo olvidar la lluvia y nos volvió a todos absolutamente locos.
Más acostumbrados estamos a que los árbitros -en este caso el rubio canario dos veces apellidado Hernández- se coman penaltis como el que le hicieron ayer al gladiador de Fuenlabrada.
A lo que no acabaremos nunca de acostumbrarnos es a que nos piten un piscinazo como el de Carrasco para compensar. Y sí, a pesar de que Torres le arrancó el balón al belga de las manos para conjurar la locura del error desde los once metros, lo falló.
De psiquiátrico. Así no hay forma de ganar. Mucho menos cuando bajo la incesante lluvia del primer tiempo el indolente Carrasco se queda solo en un mano a mano sencillo y trata de meter el gol del siglo -que ya había metido antes Torres- haciéndole un caño al portero. Resultado: otra vez le pegó al muñeco. Y van... de locos.
En el descanso mi hermano y yo nos apretamos un bocadillo antológico y disparatado. La lluvia se alió con nosotros y la tortilla de patata que nos preparó mi madre nos supo tan rica que, aliñada con el recuerdo imborrable del estratosférico gol del Niño, dábamos por bien aprovechada la noche, el domingo, el fin de semana y la semana entera. A pesar de que no jugábamos a nada. A pesar de que Griezmann se estaba dejando la vida defendiendo y no hubiera aparecido en ataque. A pesar de que Savic y Lucas estuvieran contagiándose mutuamente sus errores. A pesar de que Gabi y Saúl desempeñasen tareas invertida -el que tiene que crear destruyendo y el que tiene que destruir creando-. A pesar de que Carrasco siga regateando y perdiendo el balón con ese gesto final de patada al aire como el que daban los chupones en el patio. A pesar de que Koke no esté en su mejor momento y a pesar de un Filipe desorientado y un Juanfran raro que se quedó en el vestuario porque resultó estar lesionado. A pesar de los pesares, con el bocata de la mamma y el gol del Niño, nos dábamos con el punto del descanso por más que pagados y satisfechos. Qué golazo. Qué bocata.
Pero el Atleti está loco. Como nosotros que, un domingo por la noche, en invierno, junto al río, calándonos bajo la lluvia, seguíamos cantando como auténticos orates sin camisa de fuerza.
Sobre el césped apenas pasaba nada hasta que, poco antes de marcar, el Celta avisó en un mano a mano que no supo solventar Guidetti echándonos el balón a los del primer anfiteatro del fondo sur. Antes ya habían tirado los de Berizzo una al poste. El segundo gol fue con el partido ya avanzado, en un contragolpe de libro. Nuestra defensa no estuvo a la altura. Wass se la dejó atrás a Guidetti que, esta vez sí, la lanzó ajustada al palo de Moyá sin que Savic sacara la pierna para interceptar. Hacía cinco minutos que el Cholo había quitado a Torres para sacar a Gameiro. Era el minuto 80. Perdíamos 1-2. Casi que no había esperanza. Y aún así, como estamos muy locos, seguimos cantando bajo la lluvia. Aunque no se veía mucha esperanza de remontada en la grada. Y menos después de que el Cholo hubiera quitado a Saúl, tocado, para dar entrada a un Correa que sigue igual de alocado.
Pero en un ataque en tromba y después de haber fallado otro claro mano a mano (ayer Carrasco estuvo muy por debajo de lo más bajo que le hemos llegado a ver de bajo. Sin contar el botellazo) le llega un balón rebotado cayendo desde el cielo envuelto en lluvia y el belga le mete un voleón desde fuera del área que atraviesa una amalgama de cuerpos celestes, rojos y blancos hasta sacudir el agua de lluvia que goteaba queda y parsimoniosa en la red de la portería, junto a la escuadra. Golazo. Empate. Minuto 84. ¿Y si ganamos? La locura se apodera de los aficionados empapados y ruge el Calderón.Fue sacar el Celta de centro y ya estábamos en su portería. Correa la pone desde la derecha, Gameiro la sirve de cabeza y Griezmann dentro del área la clava en el fondo de las mallas. Ahora sí. 3-2 en el minuto 86. Y todavía hubo tiempo para que Kevin Gameiro fallase su gol cantado. Esta vez casi en la misma raya de gol. El ansia viva le llenó de balón y en vez de marcar el 4-2 le pegó con ímpetu al larguero emulando el penalti fallado por Fernando. Estamos muy idos, muy zumbados, muy alterados. Y fin.
El Celta no mereció perder. El Atleti se tiene que hacer mirar muchas cosas. Los lanzamientos de penalti, el centro del campo invertido, el terror de los centrales a hacerlo fácil, algún despeje de Moyá poco acertado - y algún saque -, lo de Griezmann matándose en defensa y agotado en ataque, los Cholocambios que -aunque no me gustaron- funcionaron, los mano a mano fallados de Carrasco, sus patadas al aire cuando se la quitan después de haber regateado y los clamorosos errores de Gameiro cuando el gol parece que ya está marcado.
Ayer llegué a casa empapado. El partido fue de locos, para locos, con un resultado loco. Ayer llegué contento y satisfecho porque aunque no lo habíamos merecido, el Atleti había ganado. Cogí la tablet y cuando iba a ver el resumen, ya metido en la cama, me saltaron los dibujos de mis hijas, "La casa de locos", los once hermanos que viven situaciones increíbles. Y se me puso una sonrisa de oreja a oreja. Como si estuviera loco, muy loco. Como el Atleti. Como todos los atléticos.
viernes, 20 de enero de 2017
El Atleti no juega a nada y otros efectos colaterales
Atleti 3 - Eibar 0
Ayer publicaban el informe de ingresos económicos, en millones de euros, de los clubes europeos durante la pasada temporada. El Atleti ha subido dos puestos: del 15 al 13. Supongo que algo tendrá que ver el hecho de haber disputado la Champions desde que llegó el Cholo, haber llegado a dos finales, haber ganado una Europa League, una supercopa de Europa, una Copa, una supercopa de España y hasta una Liga en la competición donde juegan las dos selecciones mundiales. Estos éxitos deportivos tienen aparejados, a su vez, dos efectos colaterales que sufrimos los que llevamos el escudo por dentro, los enfermos de las rayas canallas de los colchones, los indios sin remedio.
El efecto colateral más visible es el de los medios. Molestamos, ya lo dijo el míster. Y eso se nota en cómo se refieren a nuestro equipo. Al principio éramos ultradefensivos y aburridos, después éramos muy violentos (curioso que el Atleti sea el equipo que menos faltas ha cometido en lo que llevamos de Champions y uno de los que menos en Liga), luego no sabíamos jugar bonito (que explícame tú lo que es jugar bonito o feo). Ahora es que el Atleti no juega a nada. En fin. Aún así, ahí seguimos, en la pomada.
El segundo efecto colateral viene aparejado al que acabamos de mencionar sucintamente en el párrafo anterior, a la basura a la que resulta casi imposible sustraerse a pesar de la advertencia de nuestro entrenador para que no consumamos. Este segundo efecto no es otro que las nuevas huestes de aficionados que se han apuntado al éxito rojiblanco, que buscan lo que nunca hemos sido y que pretenden hacernos creer lo que vomitan los cuatro bufones pesebreros que ladran envueltos en sus bufandas participando en espectáculos más o menos bochornosos a través de la tele o la radio. Pero es que algunos de estos payasos titulados en periodismo que escriben en webs y diarios inoculan sus absurdas teorías sobre el Atleti a los que se han apuntado ahora a venir al campo. Y se escucha cada cosa en la grada... que ahora me explico las peleas entre aficionados el día que el Madrid de Zidane nos volvió a ganar en nuestro campo.
Ayer dijeron que el Atleti volvió a jugar a nada. Y los comentaristas, y los listos de las teles y las radios, se pasaron el día hablando de la segura remontada de una de las selecciones mundiales que la víspera había caído derrotada en su casa y de la impresionante victoria de la otra selección mundial en un campo donde era imposible ganar ante un equipo todopoderoso como la Real Sociedad. Del Atleti sólo eso, que no había jugado a nada, que no dan dos pases seguidos, que el Eibar es un rival débil y sin presupuesto, que vinieron con los reservas, que están pendientes de recibir a una de las dos selecciones mundiales en Liga para pedirles las camisetas a sus ídolos y que la Copa no tenía ningún mínimo interés para ellos. Que el Atleti no podía no ganar. Para vomitar.
Lo cierto y verdad es que ayer el Cholo sacó un equipo distinto con Carrasco y Gaitán en los extremos, con Correa y Griezmann en punta. Y que cuando Gameiro entró en la segunda mitad, volvió a encontrar puerta y ya son 8 goles los que lleva el segundo francés (6 en Liga, 1 en Champions y 1 en Copa) al que algunos de los colaterales silban y algunos de los de siempre tardan en darle credibilidad. Y aún estamos a mitad de temporada. Yo confío en él. Y en Griezmann que volvió a marcar (13 lleva ya el primer francés) como Correa, que estuvo atento al rechace.
Bien el equipo. Sin alardes innecesarios y con una seriedad notable en defensa. Un partido serio y muy del Atleti. De los que no gustan a los del efecto del efecto colateral. De los imprescindibles para -partido a partido, eliminatoria a eliminatoria- poder llegar a otra final.
Y ahora a pensar en Liga, en Bilbao, en que no nos la líe Raúl García en un estadio siempre complicado, contra el equipo de nuestros orígenes. Y nuestro Atleti no estará solo. Infiltrados en la grada del nuevo San Mamés estarán los miembros de la única peña atlética de Vizcaya, 'La txapela de Neptuno' a los que la SAD no ha tenido a bien facilitarles la venta de entradas (nuestro club las rechazó bajo el pretexto de no haber tenido demanda). Y además de los 20 valientes vizcaínos del Atleti, media docena de Los50 que, a título personal, verán in situ el encuentro desafiando las distancias, la nieve y con la esperanza de regresar con tres puntos importantes para cerrar con broche de Champions la primera vuelta de una Liga aún por decidir.
Aúpa Atleti.
domingo, 8 de enero de 2017
Otro fútbol es posible
Eibar 0 - Atleti 2
En uno de los tejadillos que cubren la grada de Ipurúa se puede leer (lo vi en inglés y en euskera, supongo que también estará en castellano) la leyenda "otro fútbol es posible". Y viendo la primera parte del Atleti en un campo con el césped recién plantado y hielo suficiente para los cubatas de todos los espectadores del club armero, pues como que sí, que otro fútbol es posible y, si me apuran, hasta necesario. Vale, que son dos niveles distintos de discurso. Lo que el conjunto armero ha rotulado en su estadio es una declaración de intenciones como nuestro "nunca dejes de creer" y lo que sucedió en la primera parte es que el Atleti, con Griezmann y Torres arriba y con Giménez acompañando a Gabi en el centro del campo, no disparó ni una sola vez entre los tres palos de la portería rival. Ni una. Y claro, cada vez que en la tele encuadraban el "Otro fútbol es posible" a mí me daba por completar mentalmente "y necesario" pasando del milagro de una pequeña población guipuzcoana con un equipo saneado, noble y ordenado en la mejor Liga del mundo (ejem) al truño desconectado e inconexo del Atleti que no acertaba a dar dos pases seguidos con coherencia y cierto peligro.
El árbitro fue protagonista. En el minuto 22 no expulsó a Adrián González, el hijo de Míchel, Míchel, Michel y lo que sigue, por una clarísima mano que era la segunda amarilla. Después perdonó un claro penalti en el área del Atleti a otra mano descarada de Vrsaljko y en la segunda parte concedería un gol en fuera de juego a Saúl. De pena. La primera parte fue penosa arriba aunque atrás hubo cierto orden y contención. Muy bien el Eibar.
En la segunda mitad primer Cholocambio: Juanfran por Vrsaljko. Y el gol de Saúl. 0-1. Otro Cholocambio: Gameiro por Torres y gol de Griezmann tras pared francesa de fantasía. 0-2 final.
Mención especial a la peña rojiblanca La Txapela de Neptuno con sede en Bilbao que se desplazó hasta Eibar para animar a los nuestros.
La posición de Giménez como medio centro a mí no me convenció, aunque entiendo que el Cholo no tiene muchas opciones más con Tiago y Augusto lesionados y Thomas en la Copa África. Cumplió el uruguayo aunque le robaron la cartera varías veces.
Y tres puntos para empezar el año en una semana donde dejó encarrilada la Copa en Canarias. Por cierto, en Eibar me parece que esta temporada aún no había ganado nadie.
Y sí, otro fútbol es posible. El de caballeros como los eibarreses que, a pesar del arbitraje, desearon por Twitter al Atleti un feliz regreso, le felicitaron por el triunfo y le emplazaron a la vuelta en el Calderón. Unos señores, como Gárate, el eibarrés del Atleti que fue un ejemplo dentro y fuera del campo. Pues eso, que claro que es posible.
miércoles, 4 de enero de 2017
Gameiro en las Canarias
COPA - 1/8 de final. Ida
UD Las Palmas 0 - Atleti 2
Fue Gameiro a las Canarias a disputar con el resto del equipo el primer partido del año 2017. Y las Islas Afortunadas no son Arabia Saudí ni los Píopío celebraban un aniversario jugando una pachanga contra el subcampeón de la Champions.
Estuvo Gameiro en la punta de ataque junto a su compatriota Griezmann, los dos cuestionados por su falta de gol aunque llevan seis chicharros cada uno en Liga. Pero la noticia era el regreso de Juanfran a su puesto natural, de interior, más arriba, en la misma banda. Otra novedad: Giménez también jugaría unos minutos en el centro del campo en una probatura del Cholo que aprovechó las vacaciones familiares para dejar claro lo que los atléticos sabíamos: que tiene contrato y que le vamos a disfrutar y sufrir hasta que lo cumpla. Ojalá le prorrogaran hasta que él quiera.
A mí con el Cholo me pasa como con Fernando Torres. Son tan del Atleti que cuando vean que no pueden sumar, se irán sin que tengamos que decirles nada. Siempre les estaremos agradecidos. Siempre.
Fue el regreso del Atleti más cholista. Ese que tanto nos gusta y tan buen resultado da. Volviendo a lo de Gameiro y el partido. Decía que el francés empieza a ser cuestionado por un sector de la grada que no se debe acordar del penoso arranque de la rata mexicana que en los ochenta nos dio una Copa del Rey y fue pichichi indio antes de que le salieran los cuernos y se fuera a la acera de enfrente. Parece que nadie recuerda los inicios de Diego "Costra" y las cesiones a Elche, Valladolid, Rayo... antes de que el Cholo le hiciera explotar. Parece que ni siquiera tenemos memoria sobre los inicios de Griezmann con la zamarra del Glorioso. Hasta Navidades parecía que nos habían dado gremlin por liebre. Con el año nuevo se destapó Antoñito y pasó a ser don Antonio. Pues eso, que paciencia con Kevin, nuestro Kevin Gameiro.
Todos sabemos que los delanteros viven del gol y que el gol va en rachas. Nadie le puede reprochar al gabacho nuevo su trabajo y su esfuerzo. Derrocha coraje y corazón pero, y esto es lo más importante, genera muchas ocasiones él solo. Vamos, que él se lo guisa y -confianza- él se lo come. Yo creo en él. Por todo lo dicho y porque el Cholo, que ha demostrado sacar lo mejor de cada jugador, también lo hace. Llegará. Y se va a hinchar. Por eso hay que animarle a tope mientras esté en el campo. Y si no cuajara... será Simeone quien decida que no hay más crédito y que no es su momento. Mientras tanto, a muerte con él.
El partido en Canarias fue el regreso del Atleti más cholista. Firme atrás (mención especial para Vrsaljko y Moyà) y letal al contragolpe. Koke marcó desde lejos tras recoger un rechace. Doble buena noticia protagonizada por el de Vallecas: Rechace y disparo. Su primer gol con la rojiblanca en Copa, para los de las estadísticas.
Griezmann marcó tras dejada de la muerte de Gameiro (que falló un mano a mano clarísimo y otra no tan descarada) con la cabeza después de magistral centro al área del croata sin vocales dispuesto a que toda Europa se aprenda su nombre.
Lo peor, que la vuelta es el martes a las 21:15 junto al río, en invierno, con todo muy encarrilado. Pero antes, el sábado 7, a las 16:15, mi hija cumplirá siete rojiblancos años viendo a nuestro Atleti por la tele jugar en Eibar para disputarle los tres primeros puntos de la Liga en el año de Cardiff, de la Copa... y de la Liga, que falta toda la segunda vuelta y algo más. Feliz y rojiblanco 2017.
#CholoPonmeOtraCopa
#QueSeaCardiff
miércoles, 2 de noviembre de 2016
Un puente bien aprovechado
Arrancaba el Atleti el puente de todos los santos, los difuntos, los halloweens y los holywins jugando el sábado contra el Málaga. Tercer lleno de la temporada en Liga y victoria número cien del Cholo en el estadio con más corazón de toda Europa, el Vicente Calderón donde sus 55.000 gargantas celebran esta temporada, en cada partido, las bodas de oro del templo del fútbol. Junto al río, sobre la M-30, en la ribera del Manzanares, donde se da cita el Madrid más castizo y popular del mundo.
Yannick
Lo de Málaga nos será fácil de olvidar. Por el 4-2 con doble doblete de Gameiro (os lo dije desde el principio, se va a hinchar a marcar el francés) y Carrasco (que acaba de ser descubierto por los popes del fútbol patrio y que ya el año pasado venía regateando, corriendo y disparando desde cualquier posición). También por un árbitro al que casi se le escapa un partido de guante blanco de las manos por culpa de dos expulsiones injustas. Primero la de Savic y luego la de un malaguista al que le tocó sufrir la ley de la compensación. Muy malo el trencilla, aunque no influyera en el resultado. El Cholo, como siempre, acertó con el planteamiento. En el debe, los dos goles recibidos por una de las defensas más seguras de la Liga. Eso y que descubrimos que Oblak también es humano. Pudo haber hecho algo más en los dos goles en contra. Tres puntos para seguir a otros tres del líder. El 19 de noviembre, en el Calderón, podremos recortárselos.
A octavos
Acababa el puente el martes con el partido contra un Rostov casi desahuciado de la Champions y con problemas económicos y deportivos. Venían los rusos con una defensa esteparia y el deseo de amargarle la fase de grupos a un Atleti que cuenta, en esta edición, sus partidos por triunfos. Llevaba tres de tres. Y casi lo consiguen los del Rostov que apenas si tuvieron el apoyo de unos cientos de aficionados. El equipo no va bien y, por lo que parece, en Rusia no está la economía tan boyante como en Alemania (los del Bayern vinieron en tromba al Calderón y eran más de 4.000 intentando animar -sin éxito- a los suyos).
Don Antonio
El Atleti estuvo espeso y muy tosco durante los primeros compases. Llegaron los rusos, aunque no con excesivo peligro. Carrasco no metió una que parecía fácil. Al final Griezmann remata acrobáticamente un balón enviado en largo al área que despeja defectuosamente con un cabezazo hacia atrás un defensa ruso. Don Antonio repitió el mismo gol en el último minuto del partido -en el descuento- para romper el empate que el Rostov había puesto en el marcador casi inmediatamente después de su primer tanto. Por cierto, los rusos marcaron tras uno de los escasos errores de Godín al perder la posición. Y es que el uruguayo tiene alma de delantero centro. El partido, según mi hermano, fue de "frontón-fútbol" y el gol de los rusos "fallo de Savic porque Godín está de lateral para que suba Filipe". En cuanto a los goles, los resume en un mensaje de whatsapp: "Los defensas habilitan a Griezmann en los dos goles. La tocan y rebotea Griezmann. Parece que empieza a sonreírnos la suerte". Y no le voy a llevar la contraria a mi hermano mayor, que tiene más años que el Calderón y ha visto más Atleti que ni sé.
El líder
Lo del Cholo merece mención aparte. Ayer, después de un partido coñazo (pero con victoria y clasificación a octavos a falta de jugarse seis puntos) va el tío y dice que se ha equivocado. Que su planteamiento ha sido erróneo y que hemos ganado gracias a sus jugadores que han sabido solventar su error táctico. ¿Se puede ser más grande?
La berrea
Llego hoy al curro después de un largo puente rojiblanco. En Liga seguimos en la pelea, a tres puntos de los primeros que visitarán el Calderón el 19 de noviembre. En Champions seguimos invictos, cuatro de cuatro, y clasificados matemáticamente para octavos. Decía que llego al curro y me suelta un compañero vikingo: "Ahora no dices nada del minuto 93, ¿eh?". Qué pena, Señor. Lo que hay que aguantar. Hoy a animar a mi segundo equipo, uno polaco del que no recuerdo ni el nombre, sólo que tampoco me cae nada simpático. Y el sábado a jugar contra una Real Sociedad que esta temporada tiene un equipo sólido y solvente en el que Eusebio parece haber dado con la tecla.
Vamos, Atleti, vamos.
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