viernes, 13 de abril de 2012

Mi enfermedad

Llevo más de un mes desaparecido del blog. Excusas mil. Especialmente de ubicación. En este tiempo he estado en Costa de Marfil, Marruecos, Bilbao, Burgos, Salamanca y casi en Portugal. Siempre pendiente del Atleti. Por la tele, por los mensajes del móvil, por twitter @santiriesco, por feisbuc y en el Calderón, cuando andaba por la villa y corte coincidiendo con algún día y horario imposible de esos que les ha dado por regalarnos a los de la liga bancaria sin que el dúo prescrito diga esta boca es mía. Me cago en sus muelas.

El miércoles, a las diez de la noche oiga, desafié a la lluvia, al cansancio, al desastre liguero (veníamos de perder con el Levante -domingo a las doce del mediodía-) y no pude resistirme a la argumentación de mi embarazadísima esposa: "¿Y si ganáis?" Buff. No me imagino ganar a los vikingos después de una docena de años y estar viéndolo por la tele en casa. Me corto las venas. Total, que mis hermanos me cosieron a guasás telefónicos y acabé plegándome ante el ofrecimiento de un bocata descomunal de jamón del bueno en pan estupendo con una capita de tomate aliñado con ajo al punto. Todo acompañado por unas patatas fritas de marca, de las buenas, y un donuts de chocolate como colofón. Es que merecía la pena ir sólo por estar con mi familia y por el cenorrio previo al choque. Y para el Calderón que me enfilé.

Pancartas
Como mi abono está encima del Frente Atlético, pues no pude ver hasta el día siguiente las pancartas que fueron sacando los chavales. Pero ví las que había a mi alrededor. La de los dos turcos que siguen a Arda Turan con una sábana donde se lee "Forza Atleti. Arda", la de los que están deseando salir en el "Tomate" futbolístico de "Cuatro": "Manolos, os cambiamos un minuto de tv por nuestras novias" , una genialidad gaditana sostenida por un grupo de cachondos con un trozo del quince: "Uds. tenéis a Cristiano, nosotros una tajá como un piano... pisha". Y la que más hondo me llegó, una sencilla tela blanca con grandes letras en rojo colocada en la curva de las peñas históricas del club: "Mi enfermedad".
Hoy, buceando por la red, he visto el mosaico en el que participé levantando mi cartulina roja (cuando me toca la blanca, ni se me ocurre tocarla). Y he podido leer algunos de los mensajes que los chicos del Frente Atlético fueron sacando a medida que el partido se desarrollaba. De todos ellos, me quedo (y pongo aquí) el que mejor resume la actitud del Real Madrid (y de todos los equipos que han dejado de interesarse por los títulos, el fútbol y los valores tradicionales ligados a este espectáculo).


El cáncer
Sin duda el cáncer del Atleti es la S.A.D. gestionada por dos delincuentes como Gil Marín y Enrique Cerezo. Dos tipos siniestros que han sido condenados por haberse quedado con el club al convertilo en Sociedad Anónima sin poner un chavo. Una condena que no se ejecutó (vamos, que no devolvieron un duro y se quedaron con todo) porque el delito había prescrito (mierda de Justicia. Somos un país del cuarto mundo que nos creemos potencia. Damos pena).
Desde que estos delincuentes y ladrones de guante blanco, balances tuneados, paraísos fiscales y empresas interpuestas robaron el Atleti, nuestra enfermedad, esto se ha convertido en un verdadero cáncer terminal. Por el equipo pasan cientos de jugadores, entrenadores, intermediarios, chupópteros, rapiñeros, representantes, negocietes turbios... y los resultados son lo de menos. De hecho, no hay resultados. Da igual que no ganemos al Real Madrid en el Calderón desde hace 13 años, da igual que no entremos en Champions (este año es posible que ni siquiera alcancemos la Europalí si no eliminamos al Valencia y ganamos la final en Bucarest), no importa que cada temporada desmantelemos el equipo y fichemos ocho o diez futbolistas mediocres que tapan la progresión de los canteranos (igual de mediocres, pero más baratos y de la casa). El caso es trincar comisiones, llevarse la pasta que genera una S.A.D. disfrazada de club de fútbol que se aprovecha de los sentimientos de generaciones y generaciones de rojiblancos a los que nos cuesta acabar de creernos que esto ya no es el Atleti, que esto es sólo un disfraz, una tapadera, un negociete de dos colegas que se están forrando con nuestra enfermedad. Malditos hijos de puta. Tenía que decirlo.

Dicho lo cual. A seguir padeciendo, aunque ganemos, la dictadura de los sinvergüenzas. Y mientras, los atléticos, cruzados de brazos y cantando el "Madridistas, hijos de puta". A ver si nos damos cuenta, pronto y todos, de que los hijos de puta están en el palco, no en Concha Espina.

Otro día insistiré en el asunto de la competición adulterada (el Madrid nos saca ¡40 puntos! y el segundo al tercero ¡28 puntos!).

¿Dónde está mi Atleti?

lunes, 5 de marzo de 2012

Empate agridulce


Sevilla 1 - Atleti 1

Desde que mis hermanos se han apuntado al whatsapp (guasá, para entendernos) la comunicación fluye que es un primor. El sábado le mandaba uno de estos mensajes a mi hermano mayor: "¿Te vienes a ver el partido? ¿Pedimos algo al chino?" Y él me respondía casi a toque de móvil: "Voy, pero nada de cerdos agridulces. Prefiero queso, jamoncito y vino rico". Dicho y hecho. Cuando el árbitro expulsaba a Piqué sonaba el telefonillo. Entra mi hermano en casa y marca el Sporting el empate contra diez después de que Clemente sacara dos tíos ofensivos para remontar a un Barça que se llevó los tres puntos del Calderón dejándonos, encima, con la sensación de que los nuestros lo habían hecho bien. Lo dicho, estamos locos.

El sábado pasó algo parecido. La sensación fue agridulce, como la del cerdo del chino que mi hermano rechazó por el guasá. Nada más empezar el "tonto" Salvio marcó un golazo con un espectacular remate de cabeza más propio del ausente Falcao que del topolino argentino. El pase de Gabi fue magistral, pero su salto marcando los tiempos y el giro de cabeza conectando con el balón para colocarlo lejos de Palop fue, absolutamente inesperado. Abrazos en casa y gritos que no consiguieron despertar a mi hija del sueño. Parecía una noche dulce. Y mucho más viendo las ocasiones de los nuestros que, sin Diego y sin Arda estaban presionando y llevando mucho peligro. De nuevo el topolino argentino se sacó un zurriagazo empalmando otro balón que venía de la banda que no se coló porque el portero Ballantine's estaba en su sitio. "Me cae fatal Palop". Y así llegamos al descanso con mi hermano protestando porque no tengo sintonizados los canales de HD y hasta las tetas de queso, jamón y vino.

La segunda parte venía agria y terminó incluso con la amargura de las pequeñas lesiones de Tiago y Adrián. El topolino argentino, el "tonto" Salvio, dio la de arena después de las dos de cal de la primera parte. En un contraataque que no supo gestionar dedicándose a correr sin potencia y sin soltar el balón, se lo puso fácil a un defensa sevillista (a mí me pareció falta, pero parece que se la birló limpiamente) para que le robara la bola y le enseñase cómo se ejecuta con éxito un contraataque de los de toda la vida. El balón se desplaza hacia adelante, el jugador la controla y la desplaza hacia el más adelantado en la banda y éste la pone en el corazón del área para que un compañero fusile sin contemplaciones a un Curtois que, dicho sea de paso, le echó un par de huevos intentando tapar un zambombazo a bocajarro que le podía haber costado la esterilidad permanente. Gol de los palanganas. Empate.

Luego vino el gol anulado a Manu del Moral. Pero antes de esto, la exhibición de Navas que dejó a nuestro Filipe Luis con la lengua fuera. Me gustó mucho Juanfran, again. Me hizo gracia ver a un Reyes sobreexcitado tirándose, recibiendo y muy comprometido. Mirando continuamente a la banda de Míchel, Míchel, Míchel maricón para ver si le cambiaba. También me gustó la clase en los movimientos y el cariño con el que toca el balón el larguirucho Kanouté, la fuerza de Medel ("éste si que me cae mal", le decía yo a mi hermano. "Joder, si es que te cae mal todo el Sevilla. Como a mí". Risas. Más vinito).

En fin, que lo del sábado fue agridulce por esto mismo. Porque ya son cinco partidos sin ganar. Sólo cuatro puntos de quince posibles. Y que no marcamos casi goles. Cero al Valencia, cero al Racing, uno al Sporting, uno al Barça y uno al Sevilla. Sin embargo... ya ves, a mí me gusta el equipo. Veo que saben a lo que juegan, me parece que lo dan todo en el campo y, como dice mi hermano (que de esto sabe un rato largo) "ya empieza a notarse que van jugando de memoria, que van mecanizando algunos movimientos". Y, por lo visto, eso es muy bueno.

Yo insisto. Este año, con el calendario que tenemos por delante, y si las lesiones nos respetan un poco más, creo que quedamos terceros. Aunque ahora estemos muy lejos del Valencia. A mí me gusta lo que veo.

El jueves, a las 19:00, en el Calderón contra los turcos. Habrá que inventarse alguna excusa para escaparse del curro y de casa. Se admiten ideas.

Vamos, Atleti, vamos.

lunes, 27 de febrero de 2012

¿Y Messi? Gol. Ahí


Atleti 1 - Barça 2

No se había dejado ver el argentino durante todo el partido. Aparte del gol que metió ayudándose con la mano, que le valió una tarjeta, apenas si se le había visto hacer algunos regates y, sobre todo, protestar mucho. Más de lo que nunca se había visto protestar a este genio, por las incontables faltas que recibe. Pero vamos, que estábamos todos tan felices en el Calderón sin noticias de Messi, con una segunda parte recién empatada por Falcao en un remate que justifica con otro gol los 45 millones del ala y, con un Atleti que, después de una primera parte ultra-defensiva y con las líneas apretadas en un 4-4-2 que evitara mayores desgastes de los necesarios, había salido en tromba en la segunda parte mientras los blaugranas se preguntaban si realmente los rojiblancos eran los mismos de la primera parte o les habían hecho el truco de los coreanos y habían sacado a un equipo diferente.

La falta que clavó el genio argentino no fue tal. Andaba yo preguntando a mi hermano que dónde estaba Messi y, zas, gol. "Ahí", me suelta el tío como haciéndome ver que los genios, son genios aun en sus peores días.

Y luego a todo esto se sumó el partidazo de Víctor Valdés. El portero acababa de recibir los insultos y el desprecio de Maradona. Supongo que el suegro del Kun no vio el partido, pues el titular de Guardiola se hizo dos paradones que bastarían para que no volviese a hablar del cancerbero en toda su vida. Impresionante Valdés. Mi hermano, ya digo, un conocedor del fútbol patrio con muchas horas de Calderón a sus espaldas, pegó un bocinazo al aire cuando los altavoces del estadio desgranaban las alineaciones: "¡Guardiola, cagao, saca a Pinto!" Y Guardiola, que es muy listo, sacó a Valdés. Por cierto, estuvo muy inteligente el técnico del Barcelona quitando a Alves nada más recibir una amarilla (que debió ser roja) por agresión. Ni tiempo le dio al brasileño para dar ni media patada más, ni tiempo le dio al nefasto árbitro a compensar el error al no haberle expulsado. Y hablando del árbitro. Nos cosió a tarjetas. El sábado, contra el Sevilla no estarán Falcao ni Godín. Jodido lo tenemos.

Y poco más que contar de lo de ayer. Bueno sí, que como generosos atléticos amantes de nuestro equipo y del fair play, cedimos dos abonos a dos barcelonistas de la familia que son muy buena gente y que no disfrutaron tanto del triunfo como esperaban. Se portaron muy bien. Y la previa del partido fue estupenda, con caña, copa y mucha ilusión. Habrá que repetir.

Vamos, Atleti, vamos.

lunes, 20 de febrero de 2012

Nos roban dos puntos y no pasa nada


Sporting 1 - Atleti 1

Eguren se coloca el balón con la mano. Vamos, el control es absolutamente descarado. Y lo siguiente que hace -ante el alucine de Courtois que no da crédito- es empujarla dentro para empatar. No es excusa, pero es la cruda realidad. Ayer, en el Molinón, el Atleti se dejó dos puntos porque ni árbitro, ni juez de línea, vieron una mano escandalosa que permitió al uruguayo empujarla placenteramente a la red.

A todo esto, claro está, hay que añadir el empeño de nuestros delanteros en hacer internacionales y subir la cotización de todos los cancerberos de la Liga. El otro día medio país se enteró de que Toño era el portero del Racing. Ayer, media Europa puso en el mapa futbolístico a un extraordinario portero como Juan Pablo.

Pues bien. Nos meten un gol absolutamente ilegal y nadie del club dice ni mú. Y ojo, que no pido a Simeone ni a los futbolistas que hablen del árbitro. Eso no. Pero coño, que el presidente tiene que meter un poco de presión en este asunto. Que es que luego no nos respetan en ningún lado. Que es que nos pitan ya como a un equipo menor. Y lo vengo diciendo desde hace mucho tiempo. En el Calderón los árbitros no tienen miedo a pitar en contra nuestra a la más mínima duda. Les da lo mismo. Somos un equipo fácil de arbitrar.

Tarde de paracetamol
Andaba yo todo el fin de semana echando los pulmones por la boca y con un dolor de cabeza soberano y memorable. La verdad es que no me apetecía salir de casa a pesar del sol espléndido que lucía en la capital y la falta de viento que le curtiera a uno este fino cutis que Dios le ha dado. Pero, amigos, si no hay patatas fritas y coca-cola en casa no se puede ver en condiciones un partido del Atleti por la tele a las seis de la tarde. Dicho y hecho. Me vestí, vestí a mi vástaga, y nos fuimos los dos tan pichis a comprar en el chino del barrio, justo al ladito del bar de los vikingos donde hoy anunciaban el partido del Atleti. Y cargamos de chuches, patatas fritas, cebolletas y pepinillos de vinagre, queso tierno, unas galletitas saladas y cocacola sin cafeína para que mi hija pudiera apuntarse a la orgía de las burbujas sin poner en riesgo el descanso nocturno.

Al llegar a casa, hicimos como que no veíamos la cara sin cebolletas ni pepinillos pero con mucho vinagre de mi amada esposa, y preparamos la mesa con un banquete digno de mis mejores épocas de chiquillo. Sólo faltaban los bollos de la mítica y desaparecida pastelería de mi antiguo barrio. A todo esto mi Eva que es Cristina explicaba llevándose la mano a la boca que su cara no era de disgusto por las guarrerías con las que íbamos a acompañar el partido sino porque el nuevo embarazo le produce las mismas náuseas que el viejo. Y se fue a vomitar al baño.

Yo me metí un chute de paracetamol, un sobrecito para diluir las mucosidades y arrancarlas de mis pulmones sin que se lleven ningún trozo y a poner la tele.

Twitter
Mientras veía el partido (que no fue tan intenso ni espectacular como los anteriores, pero sí tan serio y apañado como desde que llegó el Cholo) me dio tiempo a encender el Twitter y conversar un rato con rojiblancos virtuales. Entre tuit y tuit me fui echando unas risas y poniendo alguna que otra gansada. Un buen rato, sí señor. De hecho, cuando empató Eguren, no vi absolutamente nada anormal hasta que un tuitero con ojo de halcón advirtió de la escandalosa mano. No le dí importancia. De hecho era el mismo tuitero que decía que los nuestros hoy no jugaban con tanta intensidad porque no habían cobrado el último mes. Pero a los cinco o diez minutos veo que los de GolTV se sacan de la manga una repetición desde otro ángulo y se ve, descaradamente, cómo el sportinguista para el balón con la mano para dejársela muerta en el pie antes de empujarla a gol. Me faltó tiempo para retuitear al colega rojiblanco y para acabar de creerme lo de que los sinvergüenzas del duoprescrito no les han pagado la última nómina.

Mucho que contar
El partido de ayer da para analizar muchas cosas: el primer gol en contra en Liga, la lesión de Arda y su fiesta nocturna con foto incluida (me llegó por twitter también), la lesión de Diego, la resaca romana, la intensidad de la doble competición, la falta de banquillo, el fallo arbitral que nos deja sin dos puntos, el tercer empate consecutivo, la próxima visita del Barça, los horarios intempestivos en casa (jueves a las 21:00 contra Lazio y domingo a las 21:30 contra Messi sin pensar que estamos en invierno, que el campo está junto al río, que el viernes y el lunes es día de labor...). ¿Será verdad que no cobran los chavales? ¿Es cierta la rumorología en torno al futuro de Adrián fuera del Atleti? ¿Por qué no viaja el presidente con la Sociedad Anónima Deportiva? ¿Se llevó ayer algún Goya Cerezo? En fin, que hay tantas cosas de las que hablar que prefiero callarme y seguir creyendo en un equipo empeñado en que descubramos a los grandes porteros que hay en nuestra Liga.

Reflexión final: Aunque perdamos el domingo con el Barça (que vaya usted a saber según estamos y según están) si el equipo sigue luchando, peleando con intensidad y buscando el gol como desde que llegó el Cholo, pueden contar conmigo. Es más. En esta línea -si es que están cobrando- no sólo nos metemos en Champions sino que acabamos terceros. Tiempo al tiempo.

Aupa Atleti. No digo más.

viernes, 17 de febrero de 2012

Ni Toños, ni Lazios... a pesar de los delincuentes



Llevaba tiempo sin asomarme por el blog. No hay excusa. Sobre todo porque he visto los dos últimos partidos del Atleti. El del infierno sin gol y buen juego donde nuestro equipo elevó al portero del Racing a los altares. Menudo descubrimiento para Del Bosque el cancerbero de los cantabrones. Se paró todo. Y eso que el Atleti hizo un partido al más puro estilo Cholo: seriedad, concentración, compromiso, sacrificio y lo que esto conlleva: muchas oportunidades y una goleada de escándalo que el susodicho Toño acabó por frustrar robándonos dos puntos que nos pertenecían por fútbol, oportunidades y hambre de triunfo.
También vi ayer el de la Europalí contra los romanos de la Lazio. La primera parte en casa de mi hermano. Nada más decir que el Klose era como Raúl, un gladiador del fútbol que va donde otros delanteros ni piensan y que busca donde otros futbolistas ni sueñan, ¡zas! nos endiña un gol en un despeje heterodoxo del joven belga que nada tiene que ver con el trabajo que habitualmente desempeña con solvencia bajo palos. "No pasa nada, el Atleti está sublime", aseguraba mi hermano. Ya digo, un experto en esto del gozar y el sufrir en rojiblanco. Y así fue.

Venían los nuestros de rendir pleitesía al Jefe del Estado Vaticano, a Su Santidad, a Benito XVI, y claro, traían con ellos la bendición de Dios que se ha dejado notar de la mano del Cholo. Dicho y hecho. El árbitro duda ante el fuera de juego de Adrián y, ante la duda, decide (por fin!!!) no pitar una posición dudosa que acaba en gol. Y luego el propio Adri le mete un espuelazo a Diego que tira a puerta sin que la bola coja dirección... y allí está el hombre de la fe, Falcao, para rematar el segundo, la remontada, el anticipo del siguiente, el premio a un delantero que brega, lucha, confía, cree, empuja, ayuda, defiende, remata y arrastra con una sobredosis de humildad que apabulla a los contrarios.

Y sí, son los mismos futbolistas que tenía Manzano. Incluso alguno menos (no está Reyes, ni Diego Costa, ni Pulido, ni Joel). Pero este Atleti huele distinto, corre distinto, pelea distinto. Y es que no hay más que verles las caras a los jugadores cuando saltan al campo. Están a lo que están. Al partido. A cubrir el hueco que deja el compañero, a ofrecerse dando opciones de pase, a correr como perros para echar una mano en defensa, a vaciarse en el contraataque para multiplicar el peligro y la posibilidad de marcar.

Podría estar aquí escribiendo sin parar de las virtudes y defectos de este nuevo equipo que el Cholo Simeone nos ha resucitado antes de que empiece la Cuaresma. Pero creo que lo más prudente es esperar. No echar las campanas al vuelo. Seguir poniendo una vela a Dios y otra al diablo. Y seguir animando (aunque pierdan, que perderán) siempre y cuando lo dejen todo en el campo. Como el pasado fin de semana en el Sardinero.

Así, sí. Así da gusto venir a currar. Y que le pregunten a uno qué ha hecho el Atleti (curiosamente ahora me lo preguntan menos), y jugarse una mala cara de la parienta por anteponer el partido a otros menesteres familiares, y estar dispuesto a volver a pasar frío junto al río a horas intempestivas aunque al día siguiente haya que currar. Este es mi Atleti. Ahora sólo falta que metan en la cárcel a los dos delincuentes que tienen secuestrada la gestión y la propiedad de la SAD, que vuelva a ser un Club de Fútbol y que volvamos a sentirnos tan orgullosos de los triunfos deportivos como de la institución. Yo esto ya se lo he pedido a Dios, aunque los mafiosos han contrarrestado mis oraciones visitando a su director general en el Vaticano. Me temo que lo llevamos crudo.

Y sin embargo. Te quiero Atleeeeeeti, lorololo lolo, te quiero atleeeti, lorolo lo lo lo...

lunes, 6 de febrero de 2012

Sin meter


Atleti 0 - Valencia 0

Desde que llegó el Cholo, y con permiso de Caminero, al Atleti no se la meten. Ni una pelota nos han colado entre los tres palos. Nada, que no nos marcan. Ni fuera ni dentro, ni cuando salimos a las tierras hostiles del norte futbolístico, ni a orillas del río que multiplica por diez la sensación térmica de frío. Y hablando de "sensaciones". No echo nada de menos al sobrino de la Faraona, ni a su pareja de hecho, la que pagó por no jugar en nuestro equipo, la que luego se besaba el escudo cuando no estaba retozando por la hierba, la que consiguió que echaran a Manzano y ahora a Marcelino, la que tiene el récord de haber sido eliminado de la Copa del Rey con dos equipos diferentes en una misma temporada. Pero no voy a hacer leña del árbol caído (justo lo que estaba comentando, que se caía mucho el gitanito de Utrera).

Pero volvamos a lo de ayer. Que no nos meten. El "cholismo" es lo que tiene, que de una defensa que nadie se fiaba, ahora todos seamos capaces de poner la mano en el fuego. De hablar maravillas de Juanfran lo mismo que lo hacíamos de Reyes en sus mejores momentos, de olvidar que Godín ha sido una calamidad desde que llegó, de no acordarnos de la falta de fuerza de Filipe Luis, de haber descubierto en Miranda un cerrojo que no da un balón por perdido; ni rifado. Pero esto es fútbol.

Pero es que ayer, nosotros, tampoco la metimos.

Llegaba el Valencia con la mente en la Copa pero consciente de que se jugaba ante nosotros una plaza en Champions. Vamos, que los de Emery tenían claro que el "cholismo" va en serio y que, casi con toda seguridad, a final de temporada, justo antes de la final de Copa a la que aspiran, habrá que ver quién la tiene más larga, la lista de puntos, digo. Y sacarán los dos la tabla de clasificación con los goles a favor y los goles en contra y los enfrentamientos directos y... el Valencia nos ganará por centímetros. Los justos y necesarios para dejarnos fuera de la Championlí y nos tendremos que volver a conformar con la Europalí.

Es cierto que el partido de ayer fue un auténtico coñazo. Un tostón, un aburrimiento. Tanto que, sin saberlo, me perdí conscientemente la primera parte mientras disfrutaba de una peli con mi señora embarazada. Le pasé los abonos a mi primo veterinario y creo que estuvo en el campo helándose de frío después de calentarse con los colegas a copazos para esquivar las "sensaciones" heladoras a la ribera del Manzanares con el aire entrando por los huecos que no alcanzan a tapar los videomarcadores.

Acabó la peli. Mi chica se acostó y apagué la tele y el disco duro. Me puse a buscar información en mi teléfono y acabé viendo en directo la segunda parte en una pantalla de apenas ocho centímetros. Y sí, un tostón pero con una emoción de infarto. Y si no que le pregunten a mi chica el susto que se llevó cuando me levanté del sofá gritando, sin soltar el teléfono-pantalla, al ver que un tal Rami sacaba con la punta del ciruelo (el interior del muslo dijo el comentarista) un balón que remataba Falcao por segunda vez y que se hubiera colado dentro, se la hubiéramos metido, si el valencianista no estuviera tan contento, alegre y empalmado al disfrutar de un campo, de una afición, de un equipo entregado y de un entrenador que nos ha devuelto la energía sin necesidad de viagras, "Manzanillas", ni "Flores" de un día (y dos copas, ojo).

Lo dicho, que acabó el partido con mucha intensidad, con un Atleti orgulloso al que le faltó un poco de tranquilidad, suerte y puntería. Y que este es el camino. Que aunque empatemos o perdamos, aunque se juegue un domingo de invierno a las 21:30 con alerta por ola siberiana de frío a las orillas del Manzanares, aunque yo no vaya al campo porque me parezcan un esperpento y un abuso los horarios dictatoriales a los que nos sometemos como borregos... pues eso, que a uno se le olvida todo y sigue creyendo que este es el camino, que este equipo sí me representa y que Gil y Cerezo son unos delincuentes que tienen que devolver lo que han robado.

Ahora, a meterla (y a que no nos la metan).

Vamos, Atleti, vamos.

martes, 31 de enero de 2012

Un gran lunes


Osasuna 0 - Atleti 1

Por poco me lo pierdo. Ayer tuve un día complicado de grabaciones, problemas informáticos, taller con el coche, compras en farmacias homeopáticas del centro atascado y clases nocturnas de inglés. Pero qué coño, fue un día maravilloso.

A primera hora de la mañana, a eso de las siete o así, el ordenador de casa dijo que se plantaba. Que hasta aquí podíamos llegar. Que si no tenía bastante con currar en la tele como para que, además, lo hiciera desde casa. Y decidió dejarme tirado. Total, que llamé a los del mantenimiento informático que tengo contratado y me tuvieron al teléfono casi una hora. El tiempo suficiente para irme dejando al puñetero ordenador pasando un test de sistema, o algo así, que mantenía toda la pantalla en azul esperando no sé qué fallo que jamás encontró. Y me fui a grabar. Toda la mañana y parte de la tarde haciendo entrevistas y planos para una secuencia que se me quedó colgada. Lo mejor fue que vino el director del programa con el equipo y nos explicó con un ejemplo nuestro trabajo: "Nuestro programa es como una buena comida. La gente se lo mete entre pecho y espalda en media horita, pero para preparar todo hay que poner antes los planos en remojo, elegir bien a los entrevistados que conforman los ingredientes, sazonarlos con buena música, pelar los planos para que no tengan hebras, cocer a fuego lento en el avid..." Y esa lección de televisión me ha valido más que todo el disgusto por la secuencia que me faltaba.

A toda leche me piré de allí para recoger en una farmacia de homeopatía un encargo para mi niña. En Radio Marca ya hablaban de que iba convocado Pedro y que -flipa- tenía muchas cosas parecidas a Fernando Torres. En fin... por eso el malagueño tiene 20 años, el Atleti no tiene un tercer delantero y el chico sigue jugando en Segunda B, pensé para mí.

Sorteé el atasco haciendo un par de pirulas sin multa y llegué al taller donde, por fin, me pusieron la bombilla del faro que llevaba tuerto un mes, me dieron presión a las ruedas y hasta me sustituyeron los limpias que me dieron el viaje a Bilbao este fin de semana. Y todo por el módico precio de 50 euritos. Hasta me fui contento. Claro, que mientras pensaba en el Atleti, mientras calculaba cómo sacar tiempo para editar un par de noticias y un post para el blog oficial del programa, caí en la cuenta de que tenía clase de inglés. ¡Mierda! Y no podía faltar porque ya me piré el último día con la excusa de una cena de amiguetes en casa. Pues nada, el día iba lo bastante bien como para no confiar en que el Atleti pudiera ganar sin mi ayuda. Y me enfrasqué en el "How are you? Fine, thanks" mirando de reojo a los nuestros. La clase terminó al tiempo que lo hacía la primera parte.

Corrí al salón y le pregunté a mi mujer el resultado: 0-1. Creo que ha marcado Godín casi al final de la primera parte. ¿Godín? repregunté sorprendido. Me parece que sí, dijo ella sin importancia. Y justo en ese momento repetían el gol del Diego uruguayo que menos había rendido en nuestro equipo. Del nuevo mariscal del área que ahora imponía su fuerza, su actitud, su concentración y sus ganas de contribuir al trabajo de equipo rascando una bola suelta en el área como una auténtica ave rapaz. Un gol de depredador, de concentración, de estar metido en lo que hay que estar metido.

Y mientras el corazón me bombeaba a toda velocidad, traté de racionalizar y enviar mensajes desde el cerebro del tipo: "Aún faltan 45 minutos. No pienses en Champions. Ni se te ocurra hacer cálculos con lo del Valencia. El Cholo conoce muy bien a la Lazio. A los vikingos les rompemos los cuernos..." y cosas por el estilo que cada vez iban acelerando más mi corazón agitado.

Mi hija dormía. Mi mujer, esperando a nuestra nueva criatura, vomitaba. Yo no podía dejar de mirar cómo Adrián y Falcao fallaban dos goles que podían haber sentenciado el partido. Y empezó una sucesión de faltas, tarjetas, empujones, interrupciones que me pusieron más en tensión todavía. Osasuna sacaba toda la artillería y comenzaban a asediar a Courtois que se hizo dos paradones de escándalo (El Chelsea se lo lleva fijo). Que acabe ya, por Dios. Y cuatro minutos de prolongación. Final. El Cholo y yo dimos un grito contenido. Él se retiró al vestuario. Yo me fui a la cama a descansar de un gran lunes.

Vamos, Atleti, vamos.

martes, 24 de enero de 2012

Cuando lo lógico es noticia


Real Sociedad 0 - Atleti 4

Se me han ido pasando los trabajos y los días y no he sacado un rato para contar lo que me pareció lo del sábado precisamente hasta hoy, 24 de enero, San Francisco de Sales, patrono de los periodistas. Me felicito y, de paso, aprovecho para repartir un poco de estopa a los que están destrozando esta bendita profesión de contar cosas.
Y digo esto porque, para nuestra desgracia, lo que debería ser algo normal, cotidiano, lógico y nada noticiable (que el Atlético de Madrid gane a la Real Sociedad) se ha convertido en la noticia de la primera vuelta en nuestro equipo (o lo que queda de él). Y claro, si uno se pone a repasar los números y ve que no habíamos ganado ni un solo partido fuera del Calderón y que únicamente habíamos arrancado dos miserables empates... pues sí, vale, es noticia. Pero no debería de serlo, que es a lo que yo voy. Y no debería de serlo porque el Atleti tiene 9 Ligas por sólo 2 de la Real Sociedad, y tenemos 9 Copas, y una Supercopa de Europa (mejores del continente) y una Intercontinental (mejores del mundo). Esto sin contar el presupuesto que, supuestamente, manejan los mangantes de lo que antes fuera un club de fútbol. Pero así son las cosas desde 1987. Nuestro equipo se va arrastrando por los campos, perdiendo su etiqueta de Glorioso y derrochando cada vez menos coraje y menos corazón; eso sí, ahora derrochamos fichajes, compras, ventas, traspasos, cesiones, Doyen "grups", y demás zarandajas de inversores ocultos que se lo llevan a pachas con los intermediarios, representantes y demás carroñeros que viven de la cosa futbolística rojiblanca.

El partido
Pero no me quiero desviar de lo que me trae aquí cada semana (o casi). El sábado disfruté lo justo viendo a un Atleti más metido en el partido. Parecido al que pude ver la semana pasada en el Calderón frente a un Villarreal sin argumentos y en caída libre. La Real venía de una buena racha, de siete partidos sin perder. Pero el Atleti, con el Cholo, tampoco ha perdido nada. Es más, no ha encajado ni un solo gol. Crucemos los dedos. Lo del sábado, ya digo, a mí me pareció un partido de intensidad, de presión, de estar con la cabeza en el partido, y sólo en el partido. Al final, ya sabéis, cuatro cero contra una Real que se tiró a tumba abierta con el segundo del Atleti quitando dos defensas y arriesgando el todo por el todo. Y claro, el Atleti con un Koke deseando mostrar el fútbol que tiene, con un Falcao hambriento de triunfo y con Adrián como mamporrero del gol frente a una Real desarbolada en defensa... pues golazo con vaselina y golazo tras combinación de primera.

Y como los goles y el triunfo y los puntos son lo que queda en los papeles, nadie se acordará de que el Atleti hizo 24 faltas, de que nos sacaron más de media docena de tarjetas y de que el árbitro estuvo en su sitio y nos dio lo que tantas veces nos han quitado.

Supongo que el Cholo algo tendrá que ver. Los jugadores son los mismos. La disposición táctica no varía demasiado. Lo que sí ha cambiado, y en eso no hay discusión posible, es la mentalidad. El Cholo debe de ser un motivador excepcional, un psicólogo argentino de los buenos, un atlético como nosotros, un tipo que -a pesar de los Giles y Cerezos, del duo prescrito de delincuentes en el palco- conseguirá entusiasmarnos, hacernos creer en nuestros colores y olvidar la mierda de gestión y dirección a golpe de tensión, de compromiso, de presión y de goles. Siempre a favor, por supuesto.

Dicho lo cual, sólo me queda desear que nunca más vuelva a ser noticia nuestro equipo por ganar a un rival de inferior historia, inferior presupuesto e inferior garra, coraje y corazón.

Lo del próximo lunes, en Pamplona, tampoco debería ser noticia. Por cierto ¿Jugará Raúl García? Si lo hace, espero que no nos marque... el Atleti... en fin... ya se sabe.

Ole, ole, ole, Cholo Simeone / / / Gil Marín, es Urdangarín.

martes, 17 de enero de 2012

Sólo son tres puntos en casa


Atleti 3 - Villarreal 0

Hacía frío el domingo por la mañana. El sol decidió abandonarnos justo cuando el Cholo debutaba en su segunda casa (la primera es la del Racing de Avellaneda) haciéndose cargo de un equipo eliminado de la Copa del Rey, con una decimotercera posición en la tabla y sin haber ganado aún -a un partido para acabar la primera vuelta- ni un encuentro fuera de casa. Y ojo, que ya debutó en Málaga sin conseguir la victoria. Total, que el Cholo quería intensidad y verticalidad y compromiso y no sé cuántas cosas más para que la masa rojiblanca que casi llena el estadio (dicen que vinieron más de 50 peñas de fuera de Madrid) se olvidara de que en el minuto 25 había convocada una protesta masiva contra los delincuentes prescritos que han convertido nuestro equipo en una agencia de compra-venta de jugadores. Y los dirigentes que estafaron a su propia empresa, lo consiguieron. La masa se olvidó de 24 años de miserias y se centró en el lanzamiento de una falta peligrosa cuando aún estábamos con empate a cero y el Atleti mostraba algo más de actitud, tensión e intensidad que en partidos anteriores. Claro que, el Villarreal, olía a Segunda como pocos equipos de los que han pasado por aquí. Por cierto, si bajan habría que fichar a Borja Valero. Pedazo de futbolista. Un cachondo de la fila de atrás decía que lo podíamos cambiar por Gabi. "Sí, claro, y que nos dieran algo de pasta", ironizaba mi hermano. Lo dicho, que no se protestó en el 25, que el Atleti no marcó esa falta y que los delincuentes robaperas del Atleti no permutarán Borja Valero por Gabi si no se llevan una comisión o rascan pasta de algún lado.

El partido tuvo sus momentos de buen juego, para qué negarlo. El Atleti salió presionando mucho más. Y en la alineación titular estaban Adrián y Turán. El asturiano es un futbolista con mucha proyección. A mí me gusta casi todo en él excepto que no se atreve a definir. Prefiere ponerla. Es un asistente nato. Cuando el pase acaba en gol es maravilloso, pero cuando el pase no era la opción adecuada, sólo puedo encabronarme con él por no disparar y llamarle "mamporrero". En fin, mis cosas.

Otro de mis hermanos, que volvió a nacer en la M-30 después de que un gañán le tirara de la moto y recorriese 50 metros con su cuerpo arrastrándose por el asfalto con la fortuna de no ser atropellado por ningún camión y de no dar con sus huesos en un guardarraíles amputador, decía, que este hermano me llamó desde su sofá con la rodilla desguazada y el Atleti en la tele para decirme que le estaba gustando el partido, que se veía un poco más de tensión, pero que el arbitraje nos estaba favoreciendo casi tanto como la falta de ideas del Villarreal. Que el gol de Falcao había sido en fuera de juego y que el penalti con el que comenzamos la segunda parte, lo había metido el trencilla en el área. Aún así, estaba moderadamente satisfecho con lo que había visto. Y yo coincidía con él plenamente.

Mi mujer, valiente y embarazada de nuestro segundo retoño, se animó a acompañarme en esta reaparición del Cholo y la esperada resurrección de los nuestros sobre el césped. Pasó frío, como yo, pero no salimos cabizbajos y cabreados como en otras ocasiones. Los dos, y mi otro hermano, salimos comentando que si jugaran siempre así, al menos, aunque perdiéramos, no tendríamos nada que reprocharles. Quizá una queja melancólica contra ese balón que Falcao puso en las manos de un Diego López absolutamente desconocido, fallón y en un estado de forma lamentable.
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No he podido colgar antes esto porque llevo unos días de mucho ajetreo y estrés. Pero lo dejo tal cual lo escribí. Sólo añadir que el domingo, después del 3-0 y sin ninguna euforia, aunque satisfechos con el rendimiento (ya digo, sin exagerar), fuimos a tomar unas sidras y a meternos una doble ración de fabada a casa de nuestros amigos Juan y Bea, dos periodistas dedicados al mundo de los gabinetes de prensa institucionales que son más del Barça y del Sporting que del Atleti, pero que simpatizan con nuestro equipo. Y lo celebramos brindando con vino Arribes del Duero (ojo, no confundir con Ribera de Duero, éste del que hablo es infinitamente mejor y más barato). Una delicia de comida casi tan nutritiva como la conversación de sobremesa tras el queso con membrillo y el café negro negro, como a mí me gusta tras un homenaje gastronómico que remató una mañana de frío en la que sólo ganamos tres puntos ante un equipo en descenso.

Diremos algo del Cholo después de Donosti e Iruña. Si conseguimos esos seis puntos, entonces habrá razones para la esperanza (pero sin pensar que vamos a ganar la Liga -que era lo que acostumbraba nuestro equipo hasta hace 24 años- ¿recuerdan? Antes de que llegara el cáncer Gil-Cerezo).

Aún así, aupa Atleti!!!

lunes, 9 de enero de 2012

No ganamos ni en el cumpleaños de mi hija


Málaga 0 - Atleti 0

El sábado cumplía mi hija 2 años. En este corto periodo de vida, mi primogénita ha visto a su Atleti ganar la "Europalí" que se estrenaba cuando nos eliminaban de la Champions y la Supercopa de Europa dirigidos por el sobrino de "La Faraona" y sus rotaciones de castigo. En apenas dos años, mi hija ha aprendido a decir "papá" y "Atleti" de un modo absolutamente claro. En sólo dos años ya ha visto cómo se mueve el banquillo y cómo apenas queda ninguno de los futbolistas que consiguieron los dos últimos títulos de nuestro equipo.

El sábado se arremolinaban familiares y amigos en torno a la tarta con dos velitas. Mi hija no quería soplarlas. Al jaleo de la marabunta humana llenando salón, pasillo y cocina de casa, se unía que ella tenía unas decimillas de fiebre y que estaba nerviosa como su padre ante el debut de Diego Pablo Simeone, el Cholo, uno de los ídolos de la familia, un rojiblanco como nosotros. Vamos, que dijo que no y no hubo más cera que la que ardía. Y ardió la vela hasta que entre todos decidimos darla por apagada. Parecía que mi niña no quisiese que se acabase la merendola en casa para que no empezase el partido de la Rosaleda.

Pero el tiempo es inmisericorde. Cuando el Granada empataba en el Bernabéu y yo seguía con el "Cantajuegos vol. 3" puesto en la única tele de casa, el personal comenzó a desfilar sabedor de que en unos minutos mi niña se pondría el pijama y yo quedaría abducido por el partido de Málaga.

Con el estómago encogido, la niña dormida (previo chute del "Dalsy" de los milagros), mi mujer agotada en la cama y un silencio tan espeso como el que sucede a toda resaca doblemente festiva (el viernes Reyes, el sábado cumpleaños), puse la tele y me concentré en mi Atleti. Lo necesitaba.

Viendo la alineación me disgusto porque Adrián y Arda están en el banquillo. Pero me tranquiliza que el Cholo quiera jugar con Juanfran y Salvio en las bandas ayudados por Perea (no hay entrenador que prescinda de él) en su sitio -en la derecha- y Filipe Luis -a ver si espabila- por la izquierda para surtir de balones a Falcao. La línea central de la defensa con Godín y Domínguez tampoco me desagrada (contra el Villarreal no podrá jugar ninguno de los dos). El centro del campo es lo que menos me motiva. Diego, Gabi y Asunçao no acaban de convencerme. El primero porque parece que tiene mucho y no acaba de darlo, el segundo porque lo que tiene ya lo dio y el tercero porque no se puede dar lo que no se tiene. Pero bueno.

Comienza el partido y veo a un Atleti que sale con muy mala hostia. Presionan mucho y pelean cada balón. Parece que algo ha cambiado. Pasan los minutos y el Atleti sigue derrochando coraje y corazón. Muchas carreras, entradas con fuerza (hasta seis tarjetas nos llevamos), defensa al límite y pelotazo a seguir. En esto que Courtois se hace tres paradones y el Atleti pega un pelotazo al larguero. Al vestuario.

Echo una meadita, me fumo un cigarro, hurgo en las sobras de la merienda y rebaño un cachito de tortilla, me abro una cerveza y sueño con que la segunda parte será un tiki-taka, un bálsamo de fútbol rojiblanco para curar las heridas de 24 años de miserias. Comienza a rodar la pelota y el Atleti junta mucho sus dos líneas atrás. Defendemos con nueve futbolistas en dos líneas de cuatro y cinco demasiado juntas. Falcao está absolutamente incomunicado en el otro campo. Y siguen los pelotazos, la furia, la entrega. Más patadones, el balón que sube al cielo de Málaga, que sale por el segundo anfiteatro, que le pasa rozando el turbante al jeque de Marbella. Los de la Costa del Sol tampoco andan muy finos en hacer jugada. Tienen futbolistas espectaculares, pero no acaban de conectar, no acaban de encontrar su juego, su estilo. El Atleti continúa entregado a la pelea y consigue arrancar un puntito de la Rosaleda que sabe a derrota absoluta.

Simeone dice que no hay que buscar excusas, que el tiempo corre en nuestra contra. El próximo día contra el Villarreal habrá que ver qué nos ofrecen. Yo por de pronto, me sumo a la revolución contra el duoprescrito en internet (especialmente en twitter) y, para la próxima temporada, o se van los delincuentes, o conmigo que no cuenten.

Total, que me fui a la cama con el "cumpleaños feliz" que le cantamos a mi hija resonándome en la cabeza. Fui a su habitación, la arropé, le di un beso y le dije en un sururro: "Hija, hemos empatado".

Atleeeeeeeti, Atleeeeeeeti, Atleeeeeeti.

jueves, 29 de diciembre de 2011

El Cholo y yo estamos aquí


Después de más de un mes de ausencia todo sigue igual aunque ha cambiado el gobierno del país y el entrenador de mi equipo. Más de lo mismo con nuevas caras que no lo son tanto. Lo de Rajoy tiene poco comentario. El pobre tendrá que hacer lo que pueda, como el que teníamos antes. O sea, nada. Seguiremos gobernados por las grandes multinacionales y sometidos a la dictadura de los mercados financieros. Bueno, eso y el teatrillo de la Unión Europea que siempre da mucho juego para echarle la culpa a los de fuera aunque estemos dentro. Lo dicho. Más de lo mismo.

Lo del cholo Simeone sí que merece comentario. Más que nada porque este es un blog dedicado a la actualidad rojiblanca comentado por el indio que firma y paga (un abono que alimenta a la bestia, a la Sociedad Anónima Deportiva que gestionan como el puñetero culo y en beneficio propio los dos delincuentes que se lo apropiaron indebidamente -sentencia del tribunal dixit- aunque como este país es una puñetera pantomima, haya prescrito sin que devuelvan un sólo euro de los 6.000 millones de las antiguas pesetas que robaron descaradamente sin que pasara nada). Cada vez que escribo esto me pongo malo. Y no escarmiento. Diosssss que mala leche se me pone.

A lo que iba. El cholo viene para acabar la temporada y ha firmado por otra más. La pregunta es si podrán pagarle. La pregunta es si los jugadores han cobrado los últimos tres meses. La pregunta es si seguirán vendiendo y comprando jugadores para ganar dinero olvidándose de la parcela deportiva. La pregunta es si el cholo cumplirá su contrato (no ha cumplido ninguno íntegro en los cuatro equipos argentinos donde ha entrenado: Racing -dos veces-, Estudiantes -campeón-, River Plate -campeón- y San Lorenzo de Almagro). Tampoco en el Catania italiano que salvo del descenso haciendo su mejor temporada en la serie A.
Son muchas las preguntas que se me vienen a la cabeza después de tanto tiempo fuera de mi país, después de tanto tiempo sufriendo las derrotas, eliminaciones, humillaciones y desastres de mi equipo en una distancia obligada por el trabajo y -últimamente- impuesta por mi huelga de atlético irredento (al menos de cara al exterior porque hay cosas que no se pueden poner en huelga. Aunque uno quiera). Preguntas y más preguntas con la vuelta de Diego Pablo Simeone. Un futbolista que estuvo cinco temporadas con nosotros en dos periodos distintos. Que vino en 1994 procedente del Sevilla y nos ayudó a ganar el doblete. Que cuando recuperamos la categoría que jamás debimos perder volvió otros dos años a dejarse la piel y la garganta animando a sus compañeros y espoleando a una grada renovada con caras jóvenes y espíritus de segunda que no habían conocido al Glorioso Atlético de Madrid y se conformaban buscando nuevas rivalidades con equipos de segunda fila haciéndonos ver a los viejos del lugar que ya no somos lo que fuimos.

Me pregunto si el Cholo y Caminero explicarán algún día si hubo algo de verdad en aquellos rumores que hablaban de infidelidades conyugales entre compañeros de vestuario. Si realmente el Cholo se fue a Italia a ganarlo todo con el Lazio (Liga, Copa y Supercopas de Italia y Europa) y antes la UEFA con el Inter. Me pregunto si realmente servirá de algo su venida al Glorioso además de para que Gil y Cerezo consigan que los aficionados, los que pagamos nuestro abono y los medios de comunicación desvíen por fin la atención de sus tejemanejes, sus chanchullos, sus negocios mafiosos y su enriquecimiento a costa del club convertido en agencia de compra, venta y alquiler de jugadores. Y creo que no servirá para mucho más. Estoy casi seguro de que la historia se repetirá. Y que 24 años de miserias con Gil y Cerezo no son nada comparados con los 39 de dictadura franquista que vivimos en este país. Y recuerdo a los anti giles y anti cerezos (entre los que me incluyo) que el dictador murió en la cama.

Pues nada. A ver qué nos ofrece el cholo. A ver qué revolución nos trae al campo. A ver cuántos años más aguanta el duo prescrito haciéndonos la vida imposible y forrándose el riñón a costa de nuestros sueños e ilusiones.

El único consuelo es que al menos, el Cholo, saldrá del banquillo y pegará cuatro gritos a los que no se dejen la piel en el campo. Siempre y cuando cobren a fin de mes, claro, que todo tiene su trampa.

Pues eso, que feliz año nuevo. Aunque parezca el mismo y lo sea.

martes, 8 de noviembre de 2011

Un mes sin Atleti


Getafe 3 - Atleti 2

Me voy a la República Centroafricana. Estaré dos semanas grabando el trabajo de los misioneros, voluntarios y cooperantes españoles en un país desconocido del continente negro que tiene una extensión igual a la de Francia y apenas cuatro millones de habitantes. Un país que ocupa el quinto lugar por la cola en el Indice de Desarrollo Humano (IDH) y donde las conexiones a internet son una quimera. Agradecidos estaremos si en los lugares que visitamos tenemos agua y luz. Y cuando regrese, al día siguiente, me voy a Tailandia, a grabar el trabajo de otros héroes anónimos en la frontera con Myanmar y en el gran basurero de Nakon Sawan. Una semana. En total voy a estar todo un mes fuera sin ver al Atleti (o lo que queda de él).

Estoy preparando la maleta con el recuerdo de la humillación aberrante y sinsentido del domingo por la noche en el desangelado coliseo de Ángel Torres. No sé si meter -como hago habitualmente- los enseres rojiblancos (camisetas y gorras). Me dan ganas de "borrarme" y no volver a saber nada del equipo. Y pienso en un amigo que me soltaba una gran verdad cuando le contaba lo del viaje: "Cuidadito, Santi, que igual te tiras un mes sin móvil y sin internet y te das cuenta que eres más feliz". Pues eso, a ver si cuando vuelva de repente me doy cuenta que sin el Atleti soy muchísimo más feliz y dejo de llenarles los bolsillos al dúo prescrito y a su agencia de jugadores disfrazada con el escudo de lo que fue mi Atleti. Aunque me temo que no.

Uno, que se ha recorrido el mundo de izquierda a derecha y de arriba abajo, sabe que le faltará tiempo para preguntar a los niños si conocen al Atleti. Y también sé que cuando dos pitidos me alerten de un rayito de cobertura, me faltará tiempo para llamar a casa y preguntar por mi mujer, mi hija... y el Atleti. Lo sé. No tengo remedio. Lo mismo que sé que el día que juegue el Atleti contra el Levante, contra el Madrid, contra el Celtic, me pondré la rojiblanca y trabajaré por esos pueblos de Dios con ella puesta para recordar a los míos y apoyarles en la distancia. Es un rito. Un impulso irrefrenable. El mismo que me lleva a mirar las fotos de las personas que amo cada noche antes de dormir bajo la mosquitera, después de repasar las imágenes grabadas durante toda la jornada de trabajo.

Y me dolerá hasta rompérseme el corazón cuando el Atleti pierda contra el colista, contra díez, tocando y tocando sin profundidad, sin garra, sin derrochar ese coraje y corazón que se ha quedado en un himno que ninguno de los jugadores que militan en la agencia del dúo prescrito tienen intención de conocer, aprender y hacer realidad en el terreno de juego.

Y me volverá a doler cuando el Madrid vuelva a humillarnos un año más (y van tantos que casi no debería importarme). Y la prensa y el duo prescrito (que vienen a ser lo mismo) dirán que el Madrid no es rival del Atleti. Que está en otra liga, que nosotros somos un club mediocre que deberíamos darnos con un canto en los dientes por estar jugando la Europalí de los cojones. Y entonces me reconcomeré por dentro, apretaré los puños con rabia y me cagaré en Gil, en su familia, en Cerezo, en sus muertos, en lo aborregados que estamos los socios, en la morfina que nos suministran poco a poco a través de los medios de comunicación y en lo conformistas, mediocres, grises y tristes que nos hemos vuelto. Hoy no importa que nuestro Atleti empate contra el colista jugando con diez, mucho menos que el Madrid nos meta tres, cuatro o seis goles. Han conseguido que la afición asimile, disculpe y entienda lo que jamás de los jamases había pasado en lo que otrora fuera un CLUB DE FÚTBOL.

Como ya decía, supongo que no entraré para comentar ningún partido (presumo que me será imposible verlos en la selva centroafricana, entre pigmeos, minas de diamantes teñidos de sangre y campos de refugiados congoleños). Supongo que a mi regreso las cosas seguirán igual que durante los últimos 24 años. Que los delincuentes que robaron el club (o se lo apropiaron indebidamente, según la sentencia del juez) continuarán enriqueciéndose bajo el paraguas rojiblanco, que los socios continuaremos engañados en este sinsentido, que el equipo dará una de cal y tres de arena, que habrá otro entrenador o alguno que quiera venir (tarea que se antoja cada vez más complicada), que seguiremos recordando nuestro pasado y destrozando nuestro futuro sin un presente decente... Quizá el único cambio en el país cuando regrese el próximo 3 de diciembre sea que tenemos un nuevo presidente del Gobierno que hará exactamente lo mismo que el que teníamos. O sea, nada. O sea, más de lo mismo. O sea, cambiar el perro con el mismo collar.

Y, ya digo. Después del bochorno de Getafe no pasará absolutamente nada. La SAD ya ha confirmado en su puesto a Manzano (hábil manera de ponerle en el disparadero y hacerle objeto de todas las críticas para desviar la atención del verdadero cáncer atlético). Esto, a la vez, significa que tiene más papeletas para que le den la patada. Y por último, como dice el bueno de Tomi Soprano, tras el parón de la Liga, cuando el Calderón se vuelva a llenar para ver al Levante, el público no recibirá al equipo con una pitada que reviente los cristales de las cuatro torres que levantó el Madrid para sanear sus arcas. La afición no estará cantando durante 90 minutos el "diles que se vayan", el "Gil, cabrón, fuera del Calderón", el "estamos hasta los huevos de la familia Gil"... Y aunque así fuera (que no será), los periodistas y los medios no dirán ni media palabra sobre el asunto al día siguiente. Misterios insondables.

Lo dicho. Hasta la vuelta.

Un abrazo rojiblanco (de los de antes).


viernes, 4 de noviembre de 2011

El señorío del Calderón (casi vacío)


Atleti 4 (lo juro) - Udinese 0
Para mí que no había ni 10.000 personas en el Calderón ayer noche. Normal. Un jueves de noviembre, a las 21:05, contra un equipo de suplentes, junto al río, con amenaza de lluvia, después de unos partidos en los que nadie sabe a qué juega nuestro equipo... Y ojo, que entre los 10.000 estoy contando a los 1.500 italianos que no dejaron de animar a pesar del auténtico repaso que les dio el Atleti y, sobre todo, muy a pesar de la imagen absolutamente blanda, triste, aborregada, cochinera, indolente y sinvergüenza que dio su escuadra (en la que había siete suplentes, dicho sea de paso).

Y digo que el Calderón tiene señorío porque ayer, cuando todo el pescado estaba vendido con el 4-0, el Frente Atlético no tuvo mejor ocurrencia que cantar contra los aficionados italianos. Algo incomprensible por el resto del estadio (que no seríamos muchos más que los del Frente Atlético y que estábamos desperdigados por toda la grada). Fue entonces cuando el Vicente Calderón, el auténtico aficionado rojiblanco, el que lleva sufriendo 24 años de sinsabores con el dúo prescrito, el que ve cómo nuestro CLUB se ha convertido en una AGENCIA DE JUGADORES, comenzó a recriminar a los jóvenes aficionados del Frente Atlético su absurda e incoherente cantinela contra los aficionados del Udinese. Y la pitada ahogó los cánticos de nuestros ultras despistados. La reacción de los más de 1.500 aficionados italianos fue todo un ejemplo de deportividad y señorío futbolístico a la altura de la nuestra. Respondieron a nuestra recriminación al Frente Atlético con una ovación espectacular. Y la cosa no quedó ahí. El Vicente Calderón, que tiene una afición señorial (aunque los Giles y Cerezos sigan siendo nuestra cuenta pendiente) correspondió a su vez con otra ovación. Fútbol y señorío en estado puro. Sí señor.

Tomi y Jose I.
No me voy a enrollar aquí a contar lo que la gran mayoría de vosotros vísteis calentitos en casa a través de la tele. Coincidiremos en que el Udinese vino a pasearse porque tiene la clasificación casi en el bolsillo. Además, los italianos están más preocupados por el Calcio que por esta competición europea de calderilla.
Me acordé del gran Tomi Soprano (uno de los mejores blogueros rojiblancos) al que no tuve tiempo de responder cuando me comunicaba que él tampoco iría al Calderón. Lo siento, amigo Tomi, no pude refrenar mis ganas de Atleti cuando me espera un mes fuera de España sin un cántico que llevarme a la garganta, sin un quiebro que recordar durante la semana, sin ese sentimiento inexplicable e irracional que me sacude cada vez que me siento en la grada. Traicioné mi palabra. Y no sabe usted lo que me alegro.
En el descanso, con un 3-0 y ganas de ver más goles, me apreté un bocata de paleta ibérica con queso de cabra sobre un lecho de tomate y lluvia de aceite entre panes asiáticos (la pistola del chino, vaya). Y en esta ocasión tampoco pude disfrutar de la compañía y el análisis apresurado y preciso de otro de mis blogueros de cabecera, José I. Fernández (Un grande sin memoria). Y sabe Dios que anduve mirando y remirando a ver si le veía en su sector. Apenas a cincuenta metros de mi butaca. Pensé que, a lo mejor, alguien había recobrado la cordura y le habían vuelto a contratar en alguna televisión, emisora o periódico donde pueda volver a informar con imparcialidad, precisión y profesionalidad sobre el acontecer deportivo. Ojalá fuera así.

El partido
A pesar del flojo rival, el Atleti hizo su trabajo con soltura. Sobre todo porque salieron desde el principio con una actitud diferente a la del domingo contra el Zaragoza. El equipo se veía con tensión, con intensidad, con más precisión de lo habitual y, sobre todo, con muchas ganas de disfrutar. Y a Adrián se le notaba. No habían pasado 12 minutos y ya había marcado dos goles el internacional sub-21 que vino gratis y con el que el dúo prescrito pretende hacer negocio vendiéndoselo por 6 kilos al Villarreal (amén de algún chanchullete para cerrar los agujeros económicos por los Diegos uruguayos. A saber: Forlán y Godín).
Me gustó muchísimo Adrián. Un chaval que, como dice Tomi, no tiene tatuajes, ni peinados raros, ni sale en las revistas del corazón, ni baila absurdas canciones junto a artistas de moda, ni celebra los goles con aspavientos, ni busca protagonismo más allá del que le dé ser un hombre de equipo, un pasador excepcional, un segundo delantero que, si sigue progresando, puede llegar lejos. Aunque aún es muy pronto para saber esto.
Me gustó Perea (sí, lo siento, debo de ser el único). El colombiano llegó como lateral al Atleti. Aún recuerdo el partidazo que hizo con Boca Juniors en el Villa de Madrid justo antes de que lo ficháramos. Luego, de central, quitando una temporada, no ha dejado de darnos disgustos y malos ratos. Sí, también lo sé. Todos los partidos hace su "Pereada". Pero ayer (y ya van unos cuantos) hizo un gran partido subiendo la banda llenándose los tacos de cal. Lástima que no sepa ponérsela a Falcao. Pero claro, no se puede tener todo.
Me gustó mucho el otro colombiano. Falcao, el sobrino de Dios, pelea todos los balones, lucha, se entrega, no da una por perdida, derrocha coraje y corazón. Es un delantero centro nato. Muy bueno para el Atleti aunque no esté inspirado (lógico si nadie le pone balones en el área). Ayer demostró que él solo puede fabricarse un gol. Me alegré por él. Lo necesitaba.
Me gustó Arda Turán. No marcó, pero el turco es un auténtico obrero de la pelota. Todos los partidos se los pasa corriendo, ofreciéndose, pasando con criterio, subiendo, bajando, buscando a los medios centros para darles opciones de pase, poniéndosela a los delanteros o al Diego brasileño. Bien el turco.
Y así uno por uno (a excepción de un Godín desafortunado en dos lances). Todos dando lo mejor de ellos mismos ante un equipo indolente, aburrido, soso, blando... pero esto ya lo he comentado más arriba.

La prensa deportiva
Increíble. De vergüenza ajena. Penoso.
Yendo al campo escuchaba Onda Madrid en su previa. Los compañeros estaban entusiasmados porque la UEFA les dejaba entrar en el Calderón (cosa que no permite la LFP). Y hablaron muchísimo de Reyes (ayer nadie se acordó de él) y más aún de Manzano y su situación límite -eso decían ellos-. Incluso comentaron la situación de Antonio López que jugaba de titular y en unos días pasaría por el quirófano. Bien. Eso sí, ni una palabra de la gestión de Gil y Cerezo. Cero patetero. Ni una mención a las bufandas verde y oro. Ni una palabra sobre los cánticos del domingo contra el dúo prescrito (parece que sólo escucharon a los que cantaban contra Manzano). Incomprensible.
Después del partido. Ya en casa. Metido bajo el edredón para sacar el frío del río, puse Onda Cero. Más de lo mismo. Mucho Manzano, mucho hablar de que nos gusta sufrir, de que somos una afición masoquista, de que lo del Atleti es incomprensible. Otro tópico, más topicazos... y ni una sola palabra sobre la nefasta gestión de un equipo que lleva 24 años en manos de unos mafiosos que se dedican a sus labores bajo el paraguas de lo que antes era un CLUB y ahora es una AGENCIA DE JUGADORES. Lo más extraño es que era el gran Santiago Segurola el que esto decía. Y hablaba de los últimos diez años en los que el Atleti no tiene un proyecto deportivo. ¡Coño, si es que lo que prima es el proyecto económico de Gil y Cerezo! Y con el sabor agridulce de los cuatro goles europeos (el tercero sencillamente espectacular) y la complicidad de la prensa deportiva con los capos prescritos, soñé con el Club Atlético de Madrid, con la posibilidad de elegir presidente, con un equipo duradero donde no cambiemos de capitán siete veces en siete partidos, donde los niños puedan aprenderse una alineación tipo y donde los socios no seamos los que subvencionemos los turbios negocios de un par de delincuentes sobreseídos y pidamos a nuestros futbolistas que aspiren cada día a "pelear como el mejor". Pero los sueños, sueños son.

El domingo, en Getafe, a las 22:00 horas, veremos qué Atleti sale. No nos queda otra.

Atleeeeeeeeeti, Atleeeeeeeeeti, Atleeeeeeeeeeti.

miércoles, 2 de noviembre de 2011

Ni sí, ni no, ni todo lo contrario

Atleti 3 - Zaragoza 1

La verdad es que no apetece ir a ver al Atleti. De ahí que, a pesar del puente, ni ganas tuviera de ponerme aquí a contar la tediosa tarde-noche de fútbol en un Calderón repleto de peñistas entusiastas que no tienen la desgracia de sufrir el sol, el frío, la lluvia y la maldita gestión del dúo prescrito. Casi lleno en un Calderón con la hora cambiada (ya de noche), con una temperatura agradable y con escasa presencia de bufandas verde y oro para pedir, exigir, reclamar, mostrar en silencio, de forma pacífica y sin resignación, que otro Atleti es posible, que necesitamos volver a ser un Club de Fútbol y dejar ya la SAD y los negocietes de los que se sirven de la pasión irracional de tantos y tantos seguidores rojiblancos... Lo dicho, como si nada.

Saltó el Atleti al campo y aparte de la megafonía a toda leche no se oyeron pitadas, ni abucheos, ni pataletas por el vergonzoso espectáculo en San Mamés. Apenas los peñistas entusiasmados aplaudieron débilmente a un equipo que, como siempre, tenía sus sorpresas en la alineación. Ya he dicho en otras ocasiones que últimamente es más complicado acertar el once del Atleti que los catorce de la quiniela. Con el sobrino de la Faraona porque castigaba al futbolista, con el triste del traje mustio porque hace rotaciones. Bueno, no, que también castigó el domingo a Reyes por insultarle tras el cambio. Pues eso.

Empezó el Atleti sin fuerza, sin coraje, sin querer redimir su penoso paso por Bilbao, sin intención de ofrecer a los peñistas un derroche de coraje y corazón. Por cierto, no estaría de más que alguien les hiciera escuchar el himno del equipo antes de saltar al campo. O que alguno de los veteranos le explicara lo que significa estar en un club como este. Pero claro... este Atleti SAD no tiene nada que ver con el Club Atlético de Madrid. Nada.

Lo que iba diciendo. Metió el Atleti dos goles en el primer tiempo ante un Zaragoza absolutamente inoperante y apenas la grada celebró como acostumbra los tantos de su equipo. Pues bien, pues vale. Daba la impresión de que la mayoría de los socios, entre pipas y bocatas, esperaba que el Atleti volviera a cagarla para desahogar la mala leche acumulada. Pero eso está muy mal decirlo. Y nosotros, los rojiblancos, siempre queremos que ganen los nuestros (aunque no lo confesemos). El primer gol -y esto sí que es curioso- llegó después de que el campo hiciera un primer intento de pitada tímida y condescendiente. Entonces Arda colgó un balón al área y Adrián se encargó de meterla cuando Falcao le limpiaba el paso acaparando la atención de los defensas maños. Bien. Ya era hora.

El segundo fue en una jugada a balón parado. Parecía ensayada, pero quién sabe. Otra vez los tres defensas se van a por Falcao y Domínguez recoge el balón que Godín le pone de cabeza. Pues muy bien. Pues esto está finiquitado.

En la segunda parte marcó Adrián su segundo que era el tercero y con tres a cero. Ojo, tres a cero en el marcador, se oyen los primeros cánticos contra Manzano y contra Gil. En la radio, curiosamente, sólo hablaban de los cánticos contra Manzano. En el periódico del día siguiente exactamente lo mismo, sólo se mencionaban los cánticos contra el entrenador, igualmente en las webs deportivas. Pareciera que los periodistas o los medios de comunicación no tuvieran oídos para todo lo que sea la protesta del público contra la directiva y los dos ladrones sobreseídos. El duo prescrito y su oscura y larga mano de métodos mafiosos que llega hasta el infinito y más allá. No encuentro otra explicación.

Total, que salió Tiago y en esa misma jugada deja sin marca a un tipo del Zaragoza que era el único con ganas de marcar y marcó. Luego vimos otro paradón de Courtois (cedido por esta temporada y que se está comiendo todos los minutos sin que Asenjo y Joel se fogueen. Vermos qué pasa el año que viene) y listo para sentencia.

El jueves otra vez contra el Udinese en Europa League. Ya nos ganaron allí en los cinco últimos minutos con su equipo suplente. Reservando a los titulares. Pareciera que los italianos no quisieran jugar esta competición menor y centrarse así en el Calcio. Me temo que el Atleti, generoso donde los haya en Europa, volverá a ponérselo fácil. Más que nada porque no acudirá mucha gente al campo (a las 21:00 un jueves de diario, en noviembre, junto al río y sólo para Abono Total). De todos modos dará igual ir con la bufanda verde y oro (no saldrá en ningún medio) dará igual gritar contra el palco (nadie dirá nada). De modo que mejor que gane el Atleti, aunque sirva para anestesiarnos otros 24 años más.

Somos nosotros, Atleti somos nosotros.

viernes, 28 de octubre de 2011

El sueño de los justos


Athletic 3 - Atleti 0

Me dormí. Estuve todo el día de un lado para otro, con muchísima tensión por cienes y cienes de asuntos varios que convierten mi vida en un continuo ir y venir. En moto, en coche, a la carrera, conectándome en casa, en el móvil, pendiente de un correo, de un sms, de que se estropea el pc de casa, de que la compra no llega, de esa reunión que siempre se pospone, de un compañero que se rompe una mano, los visados para Centroáfrica, el permiso para Tailandia... vamos, que llegué a casa y apenas tuve tiempo de jugar con mi hija antes de darle la cena y meterla en la cuna. Y después. Después venía el momento de la cena para saltarme todas las dietas de mi endocrino. Una pizza gigantesca con abundante salsa barbacoa mientras veía cómo el Espanyol amarraba los tres puntos en casa frente al Betis. Era mi momento, el momento de ver al Atleti, la esperanza de un partido contra un equipo, el Athletic, que manteniéndose fiel a su espíritu y su idiosincrasia, ha conseguido desterrar el fútbol marrullero, especulativo, muscular y cavernícola de Caparrós para convertirse en un auténtico equipazo de clase, técnica, toque y, sobre todo, mucho mucho esfuerzo, mucha mucha intensidad, mucho mucho compromiso. Como a mí me gusta. Equipazo ayer el de Bielsa.

Claro que sólo vi la primera parte. Y de ella me quedo con Turán batallador y con un equipo que no está acertado. Con Falcao dejando de ser "maravillao" y fallando en un uno contra uno con todo a favor. Con Reyes y su cabeza queriendo jugar a más velocidad de la que le permiten sus piernas. Con Diego queriendo hacer todo sin hacer nada. Con Gabi y Asunçao buscando su sitio y sin tener apenas el balón. Con un Filipe Luis al que sólo le recuerdo un buen partido con nosotros, el del día de su debut. Con muchas ocasiones y ningún gol. Pero buen partido.

Me fumé un cigarro en el descanso para no dormirme, pero lo último que recuerdo es que llovía a cántaros y apenas era el minuto siete de la segunda parte. Llorente había salido al campo después de haberse medio lesionado al final de la primera parte y haberle dicho a Bielsa que no sacara aún a Toquero porque él es un león y, aunque es riojano, ya tiene nacionalidad bilbaína. Faltaría más, coño.

Total que cuando me desperté el partido había acabado. Eran las doce en punto de la noche y en la tele ponían repeticiones sueltas con musiquita de fondo. Y ví un gol de Llorente. "¡Joder, nos han marcado uno!" pensé antes de irme a la cama. Pero no, enseguida vi otro gol de Llorente, y era distinto al anterior. "Pero bueno, ¿cuántos nos ha metido el que no acabó de lesionarse?" pensaba mientras apagaba la tele antes de meterme en el catre. A pesar de que me caía de sueño no pude resistir la tentación y puse la radio para ver si daban el resultado antes de dormir a pierna suelta. Nada. Apenas si oí a Toquero en una entrevista que decía que el Atleti tenía un equipazo y que había sido muy difícil ganarles. "Igual hemos metido uno y al final hemos estado apretando y el árbitro nos ha robado un penalti y hemos tirado cuatro tiros al poste..." soñaba antes de conciliar el sueño.

Esta mañana me he despertado con el 3-0 en Bilbao. He leído crónicas, he visto las imágenes con los resúmenes, he buceado por los blogs de las grandes plumas rojiblancas. Y me quedo con una frase de Emilio en su "Agonía del mediapunta". Después de hablar del barro que tras la lluvia ya no se ve en los estadios como San Mamés, después de recordar los clásicos entre el Athletic y el Atleti, después de mostrar su pena y desesperación por la situación del equipo desde hace 20 años con la llegada del duoprescrito, sentencia: "Drenan los campos, pero no drenan los despachos".

Claro que tampoco hay que dejar de visitar "Las Crónicas del Tomi" donde advierte de que el domingo vendrá el Zaragoza y, como siempre desde que llegó el duoprescrito, cantaremos con las peñas como si nada hubiera pasado y diremos -otra vez, y van equis- "Manzano, vete ya" y todo ese rollo que nos despista del verdadero cáncer del Atleti. En fin.

Y hoy no hay ánimos para terminar.

lunes, 24 de octubre de 2011

El frío y la lluvia no acaban con la sequía

Udinese 2 - Atleti 0

El jueves me comí con patatas un bodrio de partido italiano en el que el frío de los Alpes dejó congeladas las pocas ideas de un equipo que comenzó como un tifón y ahora mismo es apenas una brisa marina, poco más que un céfiro maloliente. Un pedo. O sea.
Los del Udinese, con mucha defensa y un contraataque efectivo nos endosaron dos pepinos en cinco minutos. Justo al final, cuando los nuestros se daban satisfechos con el enésimo empate a cero. Es otra competición. Es Europa. Aún tenemos muchas posibilidades de pasar de ronda. Pero la imagen internacional y la mala leche que se me pone al evitar dormirme para ver un partido del Atleti... es algo inexplicable. Y todo esto un día de diario a las siete de la tarde. Que digo yo que si no tengo otra cosa más importante que hacer. Con la cantidad de libros que tengo amontonados en la mesilla, con la de papeles sin contestar que hay sobre mi mesa, con la cantidad de correos electrónicos acumulados y con una hija que acabará odiando al Atleti porque, en vez de jugar con ella, me quedo viendo cómo no juegan los jugadores. A la mierda.



Atleti 1 - Mallorca 1

El domingo amanecía en Madrid con un sol que invitaba al optimismo, a ir al fútbol, a convencer a mi chica para que viniera al Calderón y a aprovechar la tarde disfrutando de una goleada que hiciese olvidar los fantasmas, las crisis, los Manzanosveteya y todas esas gilipolleces que nos desvían del verdadero cáncer de nuestro equipo: ELDUOPRESCRITO, el negociete de los Gil y los Cerezo, el maldito negocio de compra-venta de jugadores donde el fútbol, la afición, los triunfos y la historia son meras comparsas y objetivos secundarios. Adornos necesarios. El Atleti, señores.

Parecía que el cielo iba a dejar en ridículo a los hombres y mujeres del tiempo. Los meteorólogos habían anunciado lluvias en Madrid por la tarde y, ya digo, el sol brillaba por la mañana como si estuviéramos en mitad de la primavera. Pero la cosa se torció.

Diego no contesta
A eso de las tres de la tarde el cielo se puso negro, las nubes se apretaron y cayeron las primeras gotas. Mi hermano me lanza un mensaje: "No voy al fúrgol" y yo me sumo a su moción: "Falcao y yo somos duda. Él tiene más posibilidades de jugar que yo de ir a verles". En esto Diego Ribas suelta en Twitter que está con ganas de jugar y que hay mucho ambiente alrededor del campo. Yo no me aguanto y le pregunto si merece la pena ir a verles, si hoy van a hacer algo, si realmente me asegura que lo darán todo y que no me arrepentiré de no pasar la tarde jugando con mi hija. No hay respuesta.

Decido oír llover desde casa y disfrutar de mi enana. Pongo GolTV y me martirizan los comentarios infumables, aburridos, técnicos y coñazos de mi odiado Juanma Lillo. Para llorar. A los veinte segundos ya nos habían pitado un penalti en contra porque Silvio se gira (me da igual que tenga el brazo pegado o sin pegar. Este año la normativa arbitral dice que mano es mano. Pegada o despegada) y en lugar de dejar que el balón le golpee el pecho, pues le golpea el brazo. Penalti, aunque me joda. Pero penalti. Lo lanza el que lanza todos los penaltis en el Mallorca (lleva cuatro de cuatro y sólo cuatro goles) y gol. De lujo. En el minuto dos, casi sin empezar el partido, y ya les hemos dado un gol de ventaja. Y esto contra un equipo entrenado por Caparrós, o sea, el del blues del autobús, el rey de la pérdida de tiempo, el emperador del fútbol de resultados, el magnate del cerrojazo, del no espectáculo y del "lo importante es que no nos marquen, si marcamos, pues mejor".

Nada de nada
Y como es lógico, pasó lo que tenía que pasar. El Atleti buscando sin demasiado tino. Sacando los once córners (¡once! por ninguno del Mallorca) en corto (a pesar de que tenemos a Falcao). Falcao bajando hasta nuestra área a por el balón, Falcao poniendo el balón para que remate Diego (el mundo al revés). Todos pululando a la vez. Diego ocupando los espacios donde ya hay compañeros, Turán metiéndose un palizón para nada, Filipe Luis y Silvio sin poner un balón en condiciones, el centro del campo sin saber muy bien qué hacer. Mario Suárez y Tiago jugando a lo mismo, en el mismo espacio, sin ofrecer alternativas... en serio, un coñazo en el que ni siquiera Adrián sabía muy bien a qué atenerse. Y el bueno de mi suegro, al que le gusta el fútbol como a mí la petanca, me suelta: "Esto es un poco aburrido, no hacen ninguna jugada, ¿no?" "¡Penalti! ¡Penalti descarado!" Acababan de empujar a Falcao cuando estaba en el aire y por poco le mandan contra la valla del fondo sur. Lo lanza y lo marca. 1-1, al vestuario.

En la segunda parte todo fue igual. Manzano se da cuenta que a lo mejor conviene jugar más por las bandas para ponerle algún balón a Falcao (aunque sigue ordenando que saquen los córners en corto. Flipo) y saca a Reyes y a Salvio. Nada de nada. Para colmo quita a Adrián. Y luego le da bola a Pizzi cuando faltaban diez minutos. El chico hizo lo que pudo en el desbarajuste total.

Gracias, Manzano
Al final se oían algunos cánticos por el sonido ambiente de la tele contra Manzano. Y yo, otra vez, vuelvo a recordar que sólo podemos darle las gracias. Aprovecho el blog para hacerlo oficialmente: Gracias, Manzano, por haber venido al Atleti. Gracias por haber sido el único técnico dispuesto a convertirse en el muñeco de paja del duoprescrito, gracias porque cinco entrenadores antes que tú dijeron que no al Atleti esta temporada, gracias por tu alegría, por desbordar entusiasmo, por esa comunión con la plantilla a la que motivas con tu energía, gracias por saber cuáles son los gustos de la afición, por decirles a los chicos que saquen los córners en corto (aunque sean once en un partido sin crear peligro), gracias por poner a Tiago y a Mario Suárez a tocar la bola en horizontal, a volverla a tocar, muchas gracias, Manzano, por apostar por la cantera, por Joel, por Antonio López, por Álvaro Domínguez, por Koke... a no, que ayer no jugaron. Bueno, pues eso, que muchas gracias por prestarte a seguir con esta pantomima de equipo que dos sinvergüenzas utilizan como tapadera para sus chanchullos empresariales. Y seguro que tendremos que darte las gracias porque pronto pondrás la primera piedra (que será la quinta) del nuevo estadio, y de la nueva ciudad deportiva, y de los grandes proyectos que nada tienen que ver con los triunfos deportivos y la gloria de un equipo que, quizá dentro de un par de meses, todos estemos elogiando porque POR FIN se han ACOPLADO tras una pretemporada que nos ha llevado dos meses de competición. Por lo bien que han planificado los directores deportivos, que se me olvidaba mencionarlo.

Somos nosotros, Atleti, somos nosotros...




miércoles, 19 de octubre de 2011

En frío pero muy caliente


Granada 0 - Atleti 0

Lo bueno de escribir un blog porque sí, o sea, sin tener compromisos con una empresa que te pague o con una ingente legión de lectores, es que puedes hacerlo cuando te venga en gana. De este modo se disfruta más y nadie te puede echar nada en cara. Sin embargo, uno no puede dejar de tener pendiente una cuenta consigo mismo hasta que se pone a contar cómo vivió y qué vio en el último partido del equipo de sus entretelas. Y a eso voy.

El sábado estaba en Vizcaya, en la margen izquierda de Bilbao, disfrutando de mi mujer, mi hija, los abuelos de mi niña y los hermanos de mi mujer. Comimos todos juntos y lo único que me apenaba era que no podría ver al Sestao River en su primer partido televisado por la ETB contra la Real Sociedad B (ganaron los del River 0-2, bien). Después del cafecito y de renunciar a la siesta metí a mis chicas en el coche y pusimos rumbo a la capital sin idea de ver el partido del Atleti. Más que nada porque jugaban (eso es lo que pensaba a esas horas, que iban a jugar) a las 22:00 horas y yo tenía que levantarme a las 03:00 para coger un avión con rumbo a Roma. De modo que la idea original era llegar, bañar a la enana, contarle un cuento, cenar algo ligerito con mi chica y meter horas de sueño antes de darme el madrugón para ir a Barajas. Pero el Atleti es más fuerte que yo.

Mi mujer no aguantó ni cinco minutos. Me dio un beso y se fue a leer mientras yo me apropiaba del sofá en toda su integridad, colocaba un cenicero a mano y me disponía a ver al Atleti aún a riesgo de no pegar ojo y llegar a la ciudad eterna con unas ojeras del quince y huyendo de las garras de Morfeo ante una reunión de ocho horas que venía preparando desde hacía meses.

Lo que pasó en el partido de todos es conocido.

Han pasado ya cuatro días desde aquello. Supuestamente tendría que estar todo muy frío. Es más, ahora mismo debería de estar especulando sobre las lesiones de Silvio, Salvio y Turán para enfrentarnos en la UEFA al líder del calcio, al Udinese. Pero nada de nada. O mencionar aquí la nueva publicidad del Atleti anunciando una empresa que aún no sabemos qué vende, a qué se dedica o si se confirma que es un pufo más del dúo prescrito. Tampoco. El escozor del empate y el desastre de partido atlético (que no rojiblanco, porque los granadinos hicieron con nuestros colores un partido más que meritorio) aún no me deja centrarme en futuros inmediatos. Y supongo que hasta que no arroje fuera de mí la mala leche de los 90 minutos que perdí de sueño por su culpa, no me quedaré tranquilo. Voy a ello.

Lo de Manzano y su trivote me tiene hasta los cojones. Lo de Manzano y sus experimentos con Juanfran de lateral derecho como si no tuviéramos cantera, no lo soporto. Lo de Manzano y sus gafas de colores, su cara de tristeza, su traje de comunión y sus peroratas al acabar los partidos es ya de traca. No se puede justificar un empate contra el Granada. Y no hablo sólo de presupuestos, ni de historia, ni de los 600 aficionados de nuestro equipo que pagaron un dineral por una entrada en los Cármenes, ni siquiera de los internacionales y el puto virus fifa y la madre que los parió a todos. Lo que no puede ser es que el equipo salga a jugar contra el Granada como si tuviéramos que defender el empate a cero, con un solo punta que acababa de llegar de un viaje de ida y vuelta a Bolivia (que yo me fui a Roma el domingo y el lunes cuando llegué a Madrid estaba medio muerto. Bueno, sí, es cierto que el Atleti me jodió unas horas de sueño y que la cena en el Trastévere se alargó con la grappa y todo eso). En realidad, lo que no puede ser, es que el Atleti juegue sólo con un delantero contra el Granada.

Que sí, que vale, que mucho toque (horizontal e inútil, por otra parte), pero que no podemos jugar sólo con Falcao arriba. Y mucho menos sin meterle un balón en condiciones desde el lateral. Los pocos que le llegaron fueron en vertical y, claro, Falcao remata, pero no le podemos pedir que haga como Agüero, como Forlán, que reciban, controlen, regateen, inventen y la claven (porque, entre otras cosas, siempre tenían un compañero de ataque que les facilitaba toda la maniobra anteriormente enumerada).

Lo de Reyes comienza a ser desquiciante. No sólo quiere meter siempre el gol de la jornada (por lo que falla el gol necesario para ganar un partido) sino que está todo el santo partido revolcándose en el suelo. Cuando le dan y cuando quiere hacer ver que le han dado sin que esto suceda, que es lo más habitual. Está poco fino el gitano. Pero la culpa, insisto, es de un entrenador que tiene más miedo que vergüenza y de unos futbolistas que eran absolutamente geniales en sus equipos de procedencia y que, nada más llegar al Atleti, parece que se contagian de la sinvergonzonería de sus dueños. Parece que esperan a que su trabajo prescriba mientras siguen cobrando. Parece que pueden robarnos impunemente las ilusiones y, lo que es peor, el fútbol que nos ofrecieron durante tres partidos seguidos (Sporting, Racing y Vitoria).

Creo que con esto ya es suficiente por hoy.

Lo que más rabia me da es que yo estaba absolutamente convencido de que este año teníamos mejor plantilla (lo sigo creyendo, que conste). Y también de que este año veríamos, por fin, fútbol del Atleti (no me queda otra que seguir confiando en esto). Esperemos que, como dicen los gurús de las pelotas, sea sólo una mala racha y que el Atleti encuentre su estilo y, sobre todo, el camino al gol. Porque, señores, aún no hemos marcado fuera de casa. A ver si mañana contra el Udinese me compensan desde Italia la mala leche que me llevé yo allí.

Vamos, Atleti, vamos.