martes, 21 de marzo de 2017

Gabi y Saúl, que no viceversa


Atleti 3 - Sevilla 1

No es lo mismo que juegue Gabi por delante de Saúl, que Saúl por delante de Gabi. Parece que sí, pero no. Es otro equipo. El capitán brilla mucho más -a pesar de su humildad dentro y fuera del campo- cuando el Cholo le encomienda las tareas creativas en ataque y la presión en defensa. Lo mismo sucede con Saúl. El ilicitano es una auténtica barredora en la recuperación de balones y un seguro apoyando a los dos centrales cuando la jugada a balón parado lo requiere. Es el cinco que tanto echamos de menos, el Tiago que no sabemos si volveremos a ver y el Augusto que pronto reaparecerá. Contra el Sevilla repetía el Cholo una alineación ya conocida, pero cambiaba la posición de nuestros dos mediocentros. Y dio resultado. Mucho y bueno.

Empezaba el partido con Vrsaljco, nuestro querido "Venancio", lesionándose en el minuto uno. Y la cosa parecía seria. Lo es. Ahora ya sabemos que la noticia buena es que no le operan y la mala que tendrá para uno o dos meses. Vamos, que se nos pierde casi lo que queda de temporada. Juanfran recuperó la titularidad que le había ganado el joven croata y volvió a recordarnos por qué le queremos tanto. Partidazo del lateral en defensa y en ataque. Lo mismo que Filipe Luis por la izquierda. Soberbio el brasileño, casi tanto como Godín mandando atrás y enmendando los desajustes de Savic que, poco a poco, se va ganando el puesto en detrimento de Giménez, aunque a mí me guste mucho más Lucas que los dos juntos.

Los primeros quince minutos fueron un recital rojiblanco. Un vendaval del Atleti que no logró marcar por muy poco. Gameiro le pegó al larguero tras una vaselina que tocó con los dedos Sergio Rico, sin duda el mejor del Sevilla. Los andaluces estaban desaparecidos con el lateral, Escudero, jugando de medio centro. Como cuando el Cholo pone a Saúl por delante de Gabi, pero mucho peor.

El sol pegaba de lo lindo en el anfiteatro del fondo sur. Acababa de aterrizar de Honduras y mis hijas me habían recibido con una fiesta sorpresa, se habían venido conmigo al Calderón y estaba con un jet-lag de tres pares de lo que gusten. El Calderón me mantenía despierto con un lleno hasta la bandera, pero el sol... el sol me estaba friendo y el Sevilla comenzaba a plantar cara al Atleti y a meterse en el partido. Con empate a cero empecé a temerme lo peor. Venían los de Sampaoli de quince días nefastos en Liga y arrastrando la eliminación en Champions contra el Leicester (no habrá más remedio que vengarles). Y el encuentro a orillas del Manzanares lo habían presentado como una final para asegurar la tercera plaza. Minuto cuarenta, saca una falta Griezmann al segundo palo, casi sin peligro, y aparece Godín más solo que un madridista en el área del Athletic. Cabezazo y gol. 1-0 y al descanso. A tomar la sombra al vomitorio y a pagar dos eurazos del ala por un botellín con un buchito de agua. Como si fuéramos chinos, o franceses, o norteamericanos. Que de todo había el domingo por mi zona del estadio.

La segunda mitad fue otro derroche de Saúl recuperando y de Gabi repartiendo. Gameiro seguía buscando el gol y fallando ocasiones fáciles (aún así lleva diez tantos en Liga, que se dice pronto). Una jugada de fútbol sala acaba con Griezmann casi en el área pequeña echándola contra el lateral de la portería. Parecía que se había Gameirizado, pero no. Otra falta. Zurdazo del francés que vino primero y golazo. Mucho tiempo sin ver algo parecido. Demasiado. Gol directo, con la izquierda, de Griezmann, tras pegar en el larguero y botar dentro de la raya, no como en Milán. Se acabó el partido. Adiós el miedo al empate.

El Cholo llama a Fernando Torres y el campo estalla cantando a su ídolo y leyenda como había cantado a su entrenador y salvador. La tarde se presentaba redonda. Sólo faltaba el gol del Niño para celebrar sus 33 años por anticipado. Y casi lo consigue. El pase le vino por la banda derecha, pero rebotó en un defensa cuando estaba absolutamente solo y Koke se encontró con el balón en el pie ante la portería vacía. El tercero. Ya nadie se acordaba de Gabi por delante de Saúl. Tres cero y yo tenía un 4-0 en la porra. Ya teníamos asegurados tres puntos que valían por cuatro. Nos poníamos a dos del Sevilla y peleábamos por la tercera plaza. Pero es que aún podíamos ver más goles. El equipo andaluz estaba muerto y el Atleti desatado.

Pero volvimos a fallar. En una oportunidad de Fernando Torres ante Sergio Rico pasamos del posible 4-0 al 3-1. Jugadón de Correa, el del Sevilla, que deja a Savic en ridículo y se fabrica un golazo. Fin del partido. Pudo ser, otra vez, como en Leverkusen, un 5-0, y acabamos con un engañoso y aseado 3-1. No podemos fallar tanto arriba. Sobre todo oportunidades tan claras como el balón que Gameiro intenta controlar dentro del área frente al portero, en lugar de rematar. O como Carrasco intentando hacer el gol de la jornada en lugar de pegar un punterazo y meter el balón con uña y todo. Pareciera que alguno temiera meter goles poco estéticos. O despeinarse y salir mal en la foto. Pero bueno. Que el Atleti llega al final de temporada creciendo, fuerte y apuntando muy alto.

Todos a casa contentos. Mucho. Uno de los mejores días del padre que recuerdo: Llegar de Honduras, que mis hijas me reciban con una fiesta sorpresa y me den sus regalos, comer con mi mujer, las niñas, mi hermano y mi sobrino, cerca del campo y disfrutar de un gran partido del Atleti con victoria sin paliativos ante un rival directo. ¿Se puede pedir más? Sí, ganar en Cardiff este año. Mientras tanto, partido a partido y a disfrutar del camino. Gracias, Atleti.

Dale, dale, alegría a mi corazón...


martes, 7 de marzo de 2017

Honduras rojiblancas

 

Atleti 3 - Valencia 0

El domingo se presentaba estresante. Tenía que despedirme de mis padres antes de mi viaje a Honduras, felicitar a mi suegra por su cumpleaños, hacer la maleta y acudir al Calderón a cantarle al Niño Torres y a animar a los nuestros contra el Valencia para seguir soñando con la tercera plaza quenos dé el pase directo a la Champions de la próxima temporada en el Wanda Panda, en el Nuevo Metropolitano.

Quedé tempranito con mis padres que viven a 40 kilómetros, en Valdetorres del Jarama. Le corté el pelo a mi octogenario progenitor (soy su peluquero particular desde hace más de 25 años) las niñas se dieron unas carreras, saludaron a los conejos, cogieron los huevos de las gallinas y ayudaron a la abuela a hacer la comida prontito porque papá y el tío Ricar tenían que animar al Atleti. Dicho y hecho.
A las tres estaba cambiando el coche por la moto y saliendo hacia el Calderón. Me dio tiempo a una previa al paso con mi hermano antes de especular con la convocatoria de Alessio Cerci. Al final el Cholo le dejó fuera y convocó al jugador del filial Juan Moreno. 

Hacia buena tarde y en la mente de todos estaba el topetazo de Bergantiños a nuestro Niño Torres, la pérdida de consciencia, Vrsaljko y Gabi resucitándole, Giménez como la Magdalena, el grito que di en casa despertando a mi mujer del prematuro sueño en el sofá. Los mensajes de wasá y unas lágrimas espontáneas que no había modo de consolar. Estaba deseando entonar el Fernando Torres loro loló lo lo sin esperar al minuto 9.  Como yo, todo el Calderón. Y arrancó el partido con el Atleti volcándose al ataque desde el inicio. Saque largo intentando repetir el gol de Coruña que nos dio un punto y el susto inolvidable que habíamos venido a conjurar. Y cuando el reloj del videomarcador iba a asomarse el minuto 9, Griezmann la enchufa y gol. 1-0 celebración y el Calderón estalla unánime: FER NAN DO TOOOOOO RRES, LORO LOLÓ LO LO FERNANDO TOOOORRES LORO LOLÓ LO LO FERNANDO TORRES, LORO LO LOLOLOOOOO

Más tranquilos con el marcador a favor nuestros jugadores se hicieron dueños del campo con un Gabi soberbio y un Koke más lento de lo habitual (nunca ha sido rápido) aunque especialmente acertado poniendonel balón a sus compañeros. Suya fue la asistencia del primer y del tercer gol. Suyo el peligro en las faltas y suyos los córners con peligro a pesar de la ausencia de Godín. El Valencia, ausente, apenas inquietó a Oblak.

En la segunda parte los Cholocambios otra vez. Gaitán y Thomas salieron por un Carrasco con exceso de intensidad y sobrado de regates y por un Saúl que me gustaría más ver detrás de Gabi que delante del capi. Roban otro balón en el centro del campo, Gaitán trata de ponerla rasa, Thomas la prolonga a trompicones y Gameiro le arrea un zapatazo que rebota en un defensa y se cuela dentro. 2-0 y se acabó el partido. Pero no. Aún faltaba el soberbio pase de Koke para que la fe de Griezmann, que nunca deja de creer, le hiciese seguir corriendo para sentenciar con el definitivo 3-0. 
El Cholo premia a Gameiro con los aplausos del cambio y da salida a Correa. Un Gameiro que va sumando, que sigue marcando, que no acaba de convencer al personal porque falla ocasiones fáciles a pesar de que no ceja en su lucha y su empeño, a pesar de no escatimar esfuerzos y dejarse la piel en el campo. Los números están ahí y no son nada malos. Las sensaciones que transmite es lo que tiene que cambiar. Y seguro que lo logrará. 

En la parcela defensiva, a pesar de estar acostumbrados a cinco años de muro extraterrestre y de haber vuelto a la tierra y a la cruda realidad, el domingo estuvieron bien atrás. Filipe y Vrsaljko llegando y pasando, recuperando la posición sin apuros. A destacar el partido de Lucas. Un tipo sobrio que hace fácil lo difícil y que ya es toda una realidad. Cuando juega cumple sobradamente. Ya tenemos central de futuro para dar el relevo al inmenso Godín.

Y sí, muy larga la crónica para lo poco que había que contar, pero es que estoy en un avión rumbo a Honduras (llevo siete horas aquí metido y aún faltan otras tres para llegar a Miami, luego dos en el tránsito y otras tres hasta San Pedro Sula). De modo que así pasó un rato y aprovecho para contaros que, como siempre, me traigo la bandera para pasear nuestros colores por las fronteras con Nicaragua y con Guatemala. Estaré en la selva con los miskitos y en Puerto Cortés con los garífunas y los ladinos. El miércoles me pondré la rojiblanca para animar y no confiarnos frente a los alemanes de las aspirinas. Veré si lo puedo ver. Ya os contaré. Y el fin de semana otra vez de rojo y blanco para animar a 10.000 kilómetros a los chicos frente al Granada. 
Llegaré el 19, día del padre, contra el Sevilla. Aún. O sé a qué hora aterrizaré. Si es antes de las 16:15. Os vemos en el Calderón. 

Aúpa Atleti, camino a Honduras, aburrido en el avión, pensando en las cosas increíbles que vivimos los que tenemos la suerte de tener rojiblanco el corazón.
 

domingo, 26 de febrero de 2017

De carambola

 
Atleti 1 - Barça 2

Domingo de carnaval. El invierno se disfraza de primavera a orillas del Manzanares. Y el horario de las 16:15 se pone el traje de las grandes tardes para recibir al Barça que nos eliminó en Copa porque, aunque nosotros pusimos el fútbol, ellos marcaron más goles.
Veníamos de Alemania, de meterle cuatro al Bayer en Leverkusen. Podrían haber sido siete. Ellos nos metieron dos con un solo tiro a puerta. El otro nos lo colamos en propia meta. Y a pesar del buen resultado, acabamos cabreados. Esta tarde, a pesar de los rebotes, las carambolas y el tocabolas de Mateu, acabamos torrados por el sol, pensando en los carnavales y aplaudiendo a nuestro equipo derrotado. Que en este tiempo lo que parece no es y lo que es no lo parece.

La sociedad anónima deportiva sacaba pecho antes del encuentro anunciando a bombo y platillo que habíamos llegado a 100.000 socios. Y los clientes que abarrotábamos el estadio (abonados, simpatizantes y peñistas con el corazón secuestrado por el sentimiento rojiblanco) respondíamos con pitos y palmas el panegirico sobre el crecimiento y la gestión de la empresa futbolística que seguimos queriendo como si fuera nuestro club. No hay más ciego que el que no quiere ver. A todo esto echa a rodar el balón y los del Frente Atlético comienzan sus 19 minutos y 03 segundos de huelga de animación en protesta por el cambio de escudo y porque, al parecer, no se han dado cuenta hasta ahora de que en 1992 nos robaron el Atleti. El resto del campo animó al equipo que jugó la primera parte acorralando al Barça en la portería del fondo norte. Sin gol. Con exceso de pase corto dentro del área. Con el uy instalado en la grada pero con una evidente y prolongada racha de pólvora mojada. Eché de menos a Torres desgastando y desbordando la lentitud de los tres centrales blaugranas. En su lugar salió Gameiro que no estuvo tan acertado. Lo de Mateu es para hacérselo mirar. Los árbitros que se convierten en estrellas solo perjudican el espectáculo. 

En la segunda parte Mateu siguió a lo suyo, a confundir a futbolistas y profesionales con su peculiar, caprichoso y arbitrario modo de aplicar el reglamento. Todos desquiciados. El Barça marcó en una carambola dentro de un barullo dentro del área que el Atleti no supo defender. Luego Godín peinó en su regreso un balón de terciopelo colocado por la mejor versión de Koke a balón parado. El empate nos sabía a poco. Todo el estadio animaba a una mientras Mateu y el saltimbanqui de Neymar se empeñaban en celebrar sobre el césped su particular carnaval. Otro error en El área de Oblak, otro rebote y segundo gol de carambola. No merecimos perder. Como poco, empatar. Al Barça no a  le puede perdonar tanto. Tienen a Messi. Y disfrazado de árbitro también tuvieron a Mateu.

Ahora a ponerse las pilas. A no perder la cabeza en Liga y a no confiarse en la vuelta de Champions. La veré en Honduras. Pero antes hay que jugar el jueves en A Coruña y el domingo (otra vez a las 16:15) contra el Valencia; y los dos están muy necesitados.

Vamos, Atleti, vamos.

domingo, 19 de febrero de 2017

Cholocambios en El Molinón

 

Sporting 1 - Atleti 4

Jugar un sábado a las 13:00 es estupendo para hacerte fuerte en el salón de casa y apoderarte, sin que sirva de precedente, del mando. Partido en pantalla grande. Entre mi Atleti del alma y mi querido Sporting al que le deseo que no baje y que logre echar a su delincuente y que siga jugando con la misma intensidad que derrochó contra los nuestros. Tendrán recompensa porque Cholo sólo hay uno y está en el Atleti. Aunque madridistas, culés y gentes contaminadas de cerebro plano y corazón escuálido deseen con todas sus fuerzas y sus rumores y sus cloacas sacarlo de nuestro lado.

Ayer el partido fue, una vez más, esencia de Cholo. Sacó Simeone de inicio un equipo ofensivo con Correa y Carrasco junto a la cal para asistir, penetrar y percutir con Torres y Griezmann arriba para atacar, rematar y marcar. Pero nada. El belga y el argentino apenas si aparecieron durante una primera parte con solvencia atrás (muy bien Lucas y siempre mejorable Savic en el eje de la zaga con un Filipe poderoso y un Vrsaljko aprendiendo a que no le ganen la espalda) y muy poca chispa adelante. A esto hay que sumar el despropósito de un línea obsesionado con inventarse fueras de juego para evitar los desmarques brutales de Torres y un árbitro berciano que consentía las entradas de los sportinguistas no ya sin tarjeta, sino que ni tan siquiera le merecían la consideración de ser sancionadas como falta. La victoria ha borrado la calamitosa actuación de González González. Al final de los primeros 45 minutos empate a cero y desesperación con el árbitro. Mal.
La segunda mitad empieza con jugada de estrategia en el saque de centro. No sé si hubo cholina pero a los 15 segundos Carrasco había marcado el 0-1 después de 45 minutos desaparecido. Apenas tres minutos después empataba el Sporting en un grave error defensivo. Y en eso llega el Cholo y decide poner cuatro en El Centro del campo. Saúl y Thomas por Carrasco y Correa a lo que suma velocidad dando entrada a Gameiro después de la paliza que se metió Torres. Y funcionó. Vaya si fincionó. El Atleti se apodera del medio del campo, del partido y del balón. Empieza a generar ocasiones y, por fin, a Gameiro se le desatasca la nariz y encuentra su olfato goleador. Tres goles de auténtico nueve en cinco minutos. Tres goles de matador, de rapidez, de precisión, de desmarque, quiebro y definición. Las tres que tiró las coló. Y el que habíamos dado por perdido, el fichaje que tanto dio al Sevilla y por el que habíamos apostado este año como hombre gol, por fin parece que regresó ayer en El Molinón. Tres goles en cinco minutos. "Nos va la marcha" escribía mi hermano en nuestro wasá rojiblanco del primer anfiteatro del Calderón. Y tanto.

Ahora a pensar en Champions. Y a seguir disfrutando de las locuras de este equipo. De los cholocambios y de las inesperadas reacciones de un Atleti desquiciado que sabe lo que quiere y es capaz de conseguirlo por lo convencional o por lo sensacional. Como contra el Celta, como contra el Sporting. Que siga la racha. Y que revisen los desfibriladores cercanos. No olviden sus psatillas. Arriba los corazones. 

Aúpa Atleti.

lunes, 13 de febrero de 2017

Una casa de locos


Atleti 3 - Celta 2

A mis hijas, de 7 y 4 años, cada vez les resulta más difícil coincidir con los dibujos animados. La mayor empieza a ver películas "de personas" y la pequeña acaba de dejar "Peppa pig" aunque sigue enganchada a la "Patrulla canina". De modo que hay que turnarse en la única televisión que hay en casa para ver un rato lo que gusta a cada uno. En este caos de series y dibujos infantiles hemos encontrado algo que nos ha enganchado a todos -y me incluyo-; se trata de la serie animada "Una casa de locos". El protagonista es un niño que vive con sus diez hermanas y tiene que sobrevivir buscando soluciones imaginativas a los problemas cotidianos que se le presentan en una casa donde siempre pasan cosas. Verdaderamente una locura. Como el Atleti ayer.

Porque desde que llegase el Cholo no es muy habitual que nos marquen en el Calderón, y mucho menos que lo hagan tan pronto como ayer el Celta.

Tampoco es habitual ver a Fernando Torres de titular, como ayer, a pesar de su increíble estado de forma y de la "fouteza" y corazón que derrocha en cada partido. Pero menos lógico es verle recibir un melón de espaldas y controlarla haciéndola botar para sacarse un remate de chilena estático consiguiendo un empate por toda la escuadra que nos hizo olvidar la lluvia y nos volvió a todos absolutamente locos.

Más acostumbrados estamos a que los árbitros -en este caso el rubio canario dos veces apellidado
Hernández- se coman penaltis como el que le hicieron ayer al gladiador de Fuenlabrada.

A lo que no acabaremos nunca de acostumbrarnos es a que nos piten un piscinazo como el de Carrasco para compensar. Y sí, a pesar de que Torres le arrancó el balón al belga de las manos para conjurar la locura del error desde los once metros, lo falló.

De psiquiátrico. Así no hay forma de ganar. Mucho menos cuando bajo la incesante lluvia del primer tiempo el indolente Carrasco se queda solo en un mano a mano sencillo y trata de meter el gol del siglo -que ya había metido antes Torres- haciéndole un caño al portero. Resultado: otra vez le pegó al muñeco. Y van... de locos.

En el descanso mi hermano y yo nos apretamos un bocadillo antológico y disparatado. La lluvia se alió con nosotros y la tortilla de patata que nos preparó mi madre nos supo tan rica que, aliñada con el recuerdo imborrable del estratosférico gol del Niño, dábamos por bien aprovechada la noche, el domingo, el fin de semana y la semana entera. A pesar de que no jugábamos a nada. A pesar de que Griezmann se estaba dejando la vida defendiendo y no hubiera aparecido en ataque. A pesar de que Savic y Lucas estuvieran contagiándose mutuamente sus errores. A pesar de que Gabi y Saúl desempeñasen tareas invertida -el que tiene que crear destruyendo y el que tiene que destruir creando-. A pesar de que Carrasco siga regateando y perdiendo el balón con ese gesto final de patada al aire como el que daban los chupones en el patio. A pesar de que Koke no esté en su mejor momento y a pesar de un Filipe desorientado y un Juanfran raro que se quedó en el vestuario porque resultó estar lesionado. A pesar de los pesares, con el bocata de la mamma y el gol del Niño, nos dábamos con el punto del descanso por más que pagados y satisfechos. Qué golazo. Qué bocata.

Pero el Atleti está loco. Como nosotros que, un domingo por la noche, en invierno, junto al río, calándonos bajo la lluvia, seguíamos cantando como auténticos orates sin camisa de fuerza.

Sobre el césped apenas pasaba nada hasta que, poco antes de marcar, el Celta avisó en un mano a mano que no supo solventar Guidetti echándonos el balón a los del primer anfiteatro del fondo sur. Antes ya habían tirado los de Berizzo una al poste. El segundo gol fue con el partido ya avanzado, en un contragolpe de libro. Nuestra defensa no estuvo a la altura. Wass se la dejó atrás a Guidetti que, esta vez sí, la lanzó ajustada al palo de Moyá sin que Savic sacara la pierna para interceptar. Hacía cinco minutos que el Cholo había quitado a Torres para sacar a Gameiro. Era el minuto 80. Perdíamos 1-2. Casi que no había esperanza. Y aún así, como estamos muy locos, seguimos cantando bajo la lluvia. Aunque no se veía mucha esperanza de remontada en la grada. Y menos después de que el Cholo hubiera quitado a Saúl, tocado, para dar entrada a un Correa que sigue igual de alocado.

Pero en un ataque en tromba y después de haber fallado otro claro mano a mano (ayer Carrasco estuvo muy por debajo de lo más bajo que le hemos llegado a ver de bajo. Sin contar el botellazo) le llega un balón rebotado cayendo desde el cielo envuelto en lluvia y el belga le mete un voleón desde fuera del área que atraviesa una amalgama de cuerpos celestes, rojos y blancos hasta sacudir el agua de lluvia que goteaba queda y parsimoniosa en la red de la portería, junto a la escuadra. Golazo. Empate. Minuto 84. ¿Y si ganamos? La locura se apodera de los aficionados empapados y ruge el Calderón.

Fue sacar el Celta de centro y ya estábamos en su portería. Correa la pone desde la derecha, Gameiro la sirve de cabeza y Griezmann dentro del área la clava en el fondo de las mallas. Ahora sí. 3-2 en el minuto 86. Y todavía hubo tiempo para que Kevin Gameiro fallase su gol cantado. Esta vez casi en la misma raya de gol. El ansia viva le llenó de balón y en vez de marcar el 4-2 le pegó con ímpetu al larguero emulando el penalti fallado por Fernando. Estamos muy idos, muy zumbados, muy alterados. Y fin.

El Celta no mereció perder. El Atleti se tiene que hacer mirar muchas cosas. Los lanzamientos de penalti, el centro del campo invertido, el terror de los centrales a hacerlo fácil, algún despeje de Moyá poco acertado - y algún saque -, lo de Griezmann matándose en defensa y agotado en ataque, los Cholocambios que -aunque no me gustaron- funcionaron, los mano a mano fallados de Carrasco, sus patadas al aire cuando se la quitan después de haber regateado y los clamorosos errores de Gameiro cuando el gol parece que ya está marcado.

Ayer llegué a casa empapado. El partido fue de locos, para locos, con un resultado loco. Ayer llegué contento y satisfecho porque aunque no lo habíamos merecido, el Atleti había ganado. Cogí la tablet y cuando iba a ver el resumen, ya metido en la cama, me saltaron los dibujos de mis hijas, "La casa de locos", los once hermanos que viven situaciones increíbles. Y se me puso una sonrisa de oreja a oreja. Como si estuviera loco, muy loco. Como el Atleti. Como todos los atléticos.


miércoles, 8 de febrero de 2017

Cuando pierde el campeón

 
Barça 1 - Atleti 1 (3-2)

"Ser campeón no es una meta, es una actitud" se podía leer en las camisetas con las que el Atleti celebraba uno de los títulos conseguido con Simeone en el banquillo. Todos somos conscientes de que el argentino nos está haciendo vivir la época más laureada de nuestros 113 años de historia (en abril serán 114). Para los de memoria frágil hay que recordar que el Cholo cogió el equipo muy cerca del descenso y recién eliminado en la Copa por un Segunda B. Desde entonces ha ganado una Europa League, una Supercopa de Europa, una Liga, una Copa, una Supercopa de España y nos ha convertido en uno de los equipos más temidos del continente. Sí, ha convertido al Atleti en lo que siempre habíamos  sido, un club campeón. Incluso perdiendo.

Las semifinales de Copa han sido el punto de inflexión esta temporada. El partido del Calderón fueron dos. Una primera parte con un Atleti desdibujado, sin alma, que vagaba por las esquinas rememorando los tiempos de plomo, aquellos encuentros grises donde nos conformábamos con una carrera de Sergi Barjuán luchando un balón o con tres pases seguidos en campo contrario. Pero en la segunda mitad, la salida de Fernando Torres desde el vestuario fue una revolución total. Marcamos uno para recortar los dos de Messi y Suárez, pero merecimos marcar más. Nos falla la puntería. Nos falta un tío con gol. Un Gameiro como el del Sánchez Pizjuán, un Griezmann más efectivo, un Carrasco menos gilipollas, un Torres con más minutos, un Correa revulsivo, un Gaitán con coraje... Y la suerte de la fea que para sí la guapa desea: Esos goles de rebote, esos goles de jugada ensayada, esos goles de penalti, desde los once metros, desde lo que se ha convertido para nuestros lanzadores, paradojas de la vida, en el punto fatídico. En un castigo mínimo para el rival. En la puta sonrisa del portero holandés que intuía el enésimo error penal. Las estadísticas son demoledoras. Más que preocupantes, alarmantes. 

Y sin embargo ayer el Atleti volvió a ser el Atleti. El equipo del Cholo. Con Fernando de inicio. Con Koke y Saúl gigantescos apoderándose del campo entero. Con Gaitán atacando y defendiendo. Con Griezmann y Torres abriendo huecos, desmarcándose, provocando penaltis no pitados o pitados pero no marcados. Con Carrasco sin puntería, sin fortuna, sin querer hacer historia, retirando su candidatura a jugador memorable y rematando su actuación (que no fue mala, aunque sí la menos intensa de todos los que jugaron) con una expulsión que igualaba fuerzas con el todopoderoso Barça. Con Godín lesionándose en la primera parte con el marcador en contra. Con Filipe y Juanfran subiendo la banda como en los buenos tiempos. Con Savic centrado y serio. Lo mismo que Lucas tras una semana muy complicada.

Y lo dieron todo. Y el Barça se quedó con nueve cuando éramos diez. Y habíamos fallado un penalti (cómo se puede fallar un penalti en estos partidos, joder!!!) y nos habían anulado un gol absolutamente legal. Y seguíamos apabullando al actual campeón de Copa, al equipo con la plantilla más cara de Europa, a la segunda selección mundial que juega en nuestra Liga, al Barça de Messi que no está y aparece para decidir, al de la soberbia de Piqué y el desdén de Luis Enrique, el equipo que jugó con el portero suplente que resultó ser mejor que el titular. Ese Barça. El que acabó, como en el Calderón, pidiendo la hora. El que todo el mundo vio pasar a la final de Copa apurado y beneficiado por el fallo inhumanos de Gil Manzano, el penalti marrado y la cantidad de ocasiones no materializadas del equipo que puso el fútbol y la emoción, del auténtico campeón. 

Lo escribí antes de una de las finales de Champions refiriéndome a la vikingada. Lo vuelvo a repetir para los de las esteladas: "La Copa es sólo un título, el premio es ser del Atleti". Porque hay derrotas tan hermosas, porque no se puede pedir más al que te da todo, porque no lo puedes entender.

sábado, 4 de febrero de 2017

Torres, otra vez

 

Fernando Torres 2 - Leganés 0

Fernando Torres es el Atleti. Llegó con la cara llena de pecas cuando estábamos en Segunda y nos devolvió la ilusión y la categoría. Cuando el "cluz" pensaba más en la cuenta de resultados que en los resultados para echar cuentas y soñar, viendo que con su salida podría beneficiar al equipo de su vida y ganar títulos en un grande, se fue a Liverpool y se convirtió en la estrella del equipo y en el traspaso más caro de la Premier. Ganó dos Eurocopas y un Mundial.Hasta una Champions. En ese tiempo el Atleti fichaba con el dinero de su venta a Forlán, Maxi y Simao. Y entrábamos por fin en Europa después de años de equipos mediocres con Torres más solo que la una. Luego vino el Cholo y empezamos a ganar títulos. Y por fin se unieron los dos para lograr el sueño aún por culminar: Ver a una leyenda viva, en activo, levantar un trofeo en el club de su vida, de su alma. Y está en camino.
Al que muchos daban por muerto parece que ahora está más vivo que el resto. El miércoles sembró la esperanza de la remontada en la grada con una segunda parte soberbia en una semifinal de Copa contra el Barcelona de Messi, Neymar y Luis Suárez. Salió desde el vestuario en la segunda mitad y cambió completamente el partido, el estado de ánimo, el resultado y la eliminatoria.
Hoy ha salido de inicio. Ha errado una que parecía fácil en el primer minuto, ha provocado el penalti que ha fallado Griezmann, lo ha rematado dentro y en la segunda parte ha marcado como antaño, levantándola ante la salida del portero. Ha presionado, ha defendido, se ha desmarcado, ha demostrado que está en forma y que es el nueve que necesita el Atleti, el nueve del Atleti, el Atleti.
Ahora que todos lo hemos visto. Y con todos no me refiero a los medios de intoxicación masiva, sino a los aficionados al fútbol y al Cholo Simeone. Digo que ahora que todos lo hemos visto nos parecerá lógico que se le dé la continuidad que el año pasado tuvo Jackson Martínez, o Correa y que este año han tenido Gameiro o Correa para que nos vuelva a sacar las castañas del fuego otra vez, como el año pasado, pese a quien le pese. Y sin abrir la boca, sin patear botellas, sin malas caras. Siempre sumando, siempre Fernando.

miércoles, 25 de enero de 2017

Hermanos rojiblancos

 
Los seis de Los50 desplazados a San Mamés.

Athletic 2 - Atleti 2

"Habéis venido de Madrid? Pues buen regreso. El partido, bonito, no? Y el empate justo" Todo dicho con el inconfundible acento de Vizcaya. Era el resumen que hacía un orondo y vasco seguidor del Athletic Club después de aplaudir a los jugadores y antes de darme la mano en un gesto espontáneo de hermandad rojiblanca y rivalidad futbolística en la grada de San Mamés.

El partido se nos puso de cara muy pronto con el tempranero gol de Koke que pareció de Griezmann. Pero el equipo sesteó durante 30 minutos pensando que enfrente estaba el Betis y haciendo como que no se daban cuenta de que jugábamos en el maravilloso estadio de San Mamés. El Athletic se percató de la situación y fue adueñándose del partido por la incomparecencia de los nuestros. Hasta tal punto que, en un ataque intrascendente, Filipe se hace daño, se queda cojeando y, cuando arranca para molestar el disparo de Lekue ya era demasiado tarde. Gol. Fin de la primera parte. Un tiro a puerta en cada portería y empate a uno. El nuestro nada más comenzar y el de ellos a punto de terminar.

La segunda parte fue todo intensidad. Comenzó el Athletic muy serio y al Atleti de le veía con posibilidades de remontar. Un fallo en la salida de balón con Godín tratando de echarse el equipo a la espalda hace que Raúl García ponga un balón en el hueco dejado por el uruguayo para que De Marcos remate rodeado de defensas que esperan a Godín como quien espera el 18. Gol. 2-1. Los leones, sin Beñat y sin Aduriz, nos acababan de remontar. El Cholo mueve rápidamente el banquillo y saca primero a Torres por un Gabi amonestado. Al poco, cambio doble,  Gaitán y Correa por un Gameiro al que se le acaba el crédito (aunque le sobra el esfuerzo) y un Carrasco que juega pensando más en su lucimiento particular que en sumar para el equipo. Parecía que los Cholocambios no iban a funcionar pero... Griezmann mete un golazo y se lo anulan por fuera de juego. En el campo pareció más que dudoso, en la repetición no. Gol legal (ay el ojo de halcón, ay el videoarbitraje) Ahí empezamos a apretar. Un crío del Atleti que había venido con su padre y se sentaba dos filas más arriba gritaba sin parar: "presionad más, que acabáis de salir". Y parece que Correa, Gaitán y Torres le escucharon. El de Fuenlabrada recupera un balón, se la pasa al francés y el zurriagazo es tan genial que los seis de Los50, a pesar de haber hecho propósito de moderación, nos levantamos como un resorte y explotamos en gol. Abrazos, celebración y los de La Txapela de Neptuno, (presentes en la zona acristalada de la afición visitante) vuelven a la carga con los cánticos otra vez: "Atleeeeeti, Atleeeeeeti, Atleeeeeti". Estos valientes no dejaron de animar a los nuestros con el consiguiente enfado y respuesta de la afición local. Eran 20 gargantas vizcaínas del Glorioso contra 45.000 del Athletic. Se les oía a los del txoko de Sarriko. Y mucho. 

Valverde se temió lo peor y nosotros deseábamos lo mejor. Hizo un cambio para perder tiempo y el partido terminó. Si llega a durar cinco minutos más nos traemos los tres puntos. Aún así, seguimos sin perder en el nuevo San Mamés, un campo espectacular con una afición ejemplar. Nos traemos un montón de amigos, una experiencia increíble compartiendo mesa y cánticos con nuestros hermanos de La Txapela en su sede (gente increíble), una previa con otros miembros de Los50 y allegados que fueron con la familia (Javi, Carlos Treviño, Rubén Amón...), el ratito de risas con los de Cuatro, los zuritos, un chuletón a la carrera y las confidencias durante el viaje, entre surtido de chistes y regalos flamencos de piel de gallina. Ser del Atleti, es lo que tiene. 

Ya tengo localizada en Jaén la Peña "Los colchoneros" en la Taberna Pepón. A ver si acabo a tiempo para ver a los nuestros contra el Eibar. Ojalá la Copa. Ojalá en el Calderón. Ganarla sería el mejor colofón.

Aúpa Atleti. Siempre.

viernes, 20 de enero de 2017

El Atleti no juega a nada y otros efectos colaterales


Atleti 3 - Eibar 0

Ayer publicaban el informe de ingresos económicos, en millones de euros, de los clubes europeos durante la pasada temporada. El Atleti ha subido dos puestos: del 15 al 13. Supongo que algo tendrá que ver el hecho de haber disputado la Champions desde que llegó el Cholo, haber llegado a dos finales, haber ganado una Europa League, una supercopa de Europa, una Copa, una supercopa de España y hasta una Liga en la competición donde juegan las dos selecciones mundiales. Estos éxitos deportivos tienen aparejados, a su vez, dos efectos colaterales que sufrimos los que llevamos el escudo por dentro, los enfermos de las rayas canallas de los colchones, los indios sin remedio.

El efecto colateral más visible es el de los medios. Molestamos, ya lo dijo el míster. Y eso se nota en cómo se refieren a nuestro equipo. Al principio éramos ultradefensivos y aburridos, después éramos muy violentos (curioso que el Atleti sea el equipo que menos faltas ha cometido en lo que llevamos de Champions y uno de los que menos en Liga), luego no sabíamos jugar bonito (que explícame tú lo que es jugar bonito o feo). Ahora es que el Atleti no juega a nada. En fin. Aún así, ahí seguimos, en la pomada.

El segundo efecto colateral viene aparejado al que acabamos de mencionar sucintamente en el párrafo anterior, a la basura a la que resulta casi imposible sustraerse a pesar de la advertencia de nuestro entrenador para que no consumamos. Este segundo efecto no es otro que las nuevas huestes de aficionados que se han apuntado al éxito rojiblanco, que buscan lo que nunca hemos sido y que pretenden hacernos creer lo que vomitan los cuatro bufones pesebreros que ladran envueltos en sus bufandas participando en espectáculos más o menos bochornosos a través de la tele o la radio. Pero es que algunos de estos payasos titulados en periodismo que escriben en webs y diarios inoculan sus absurdas teorías sobre el Atleti a los que se han apuntado ahora a venir al campo. Y se escucha cada cosa en la grada... que ahora me explico las peleas entre aficionados el día que el Madrid de Zidane nos volvió a ganar en nuestro campo.

Ayer dijeron que el Atleti volvió a jugar a nada. Y los comentaristas, y los listos de las teles y las radios, se pasaron el día hablando de la segura remontada de una de las selecciones mundiales que la víspera había caído derrotada en su casa y de la impresionante victoria de la otra selección mundial en un campo donde era imposible ganar ante un equipo todopoderoso como la Real Sociedad. Del Atleti sólo eso, que no había jugado a nada, que no dan dos pases seguidos, que el Eibar es un rival débil y sin presupuesto, que vinieron con los reservas, que están pendientes de recibir a una de las dos selecciones mundiales en Liga para pedirles las camisetas a sus ídolos y que la Copa no tenía ningún mínimo interés para ellos. Que el Atleti no podía no ganar. Para vomitar.

Lo cierto y verdad es que ayer el Cholo sacó un equipo distinto con Carrasco y Gaitán en los extremos, con Correa y Griezmann en punta. Y que cuando Gameiro entró en la segunda mitad, volvió a encontrar puerta y ya son 8 goles los que lleva el segundo francés (6 en Liga, 1 en Champions y 1 en Copa) al que algunos de los colaterales silban y algunos de los de siempre tardan en darle credibilidad. Y aún estamos a mitad de temporada. Yo confío en él. Y en Griezmann que volvió a marcar (13 lleva ya el primer francés) como Correa, que estuvo atento al rechace.
Bien el equipo. Sin alardes innecesarios y con una seriedad notable en defensa. Un partido serio y muy del Atleti. De los que no gustan a los del efecto del efecto colateral. De los imprescindibles para -partido a partido, eliminatoria a eliminatoria- poder llegar a otra final.

Y ahora a pensar en Liga, en Bilbao, en que no nos la líe Raúl García en un estadio siempre complicado, contra el equipo de nuestros orígenes. Y nuestro Atleti no estará solo. Infiltrados en la grada del nuevo San Mamés estarán los miembros de la única peña atlética de Vizcaya, 'La txapela de Neptuno' a los que la SAD no ha tenido a bien facilitarles la venta de entradas (nuestro club las rechazó bajo el pretexto de no haber tenido demanda). Y además de los 20 valientes vizcaínos del Atleti, media docena de Los50 que, a título personal, verán in situ el encuentro desafiando las distancias, la nieve y con la esperanza de regresar con tres puntos importantes para cerrar con broche de Champions la primera vuelta de una Liga aún por decidir.

Aúpa Atleti.


domingo, 15 de enero de 2017

Las llaves de la moto

 
El beticismo se despidió del Vicente Calderón con un desplazamiento masivo y una pancarta en la que recordaban las dos Copas del Rey que ganaron aquí.

Atleti 1 - Betis 0

Me pasa como al Atleti. Vivo tan confiado, tan relajado, tan me da igual lo que digan, que ayer me dejé las llaves de la moto puestas. Aparqué junto al bar de la previa, tomamos café, copa y otra copa. Y cuando nos dirigíamos al campo para brindar con la lata de cerveza en las colas artificiales que se montan en los tornos de un par de temporadas a esta parte... ¡zas! Me doy cuenta de que no tengo las llaves de la moto, que me las he dejado puestas. Carrera hacia atrás y, para mi sorpresa, en su lugar encuentro una nota escrita con muy buena letra: "tengo tus llaves. Llámame. Este es mi teléfono". Dicho y hecho. Al otro lado del móvil me cuenta que las tiene él y que va conduciendo, que me pasa con su mujer. Luego supe que se llamaban León y Eva. Y quedamos en que después del partido nos veíamos y me las devolvían. Me fui al Calderón intentando no pensar en las llaves y en lo desastroso que soy. En que un día me voy a olvidar la cabeza. En que tenía que disfrutar del partido, que ya no podía hacer más. Que la suerte estaba echada.

El partido fue lo mismo. Un Atleti que marcó muy pronto gracias a un rebote que enganchó Gaitán. Y se acabó. Estaba confiado, como si ya hubiera hecho todo lo que tenía que hacer. Disimulando los nervios sobre el césped ante un posible gol de Rubén Castro o de Ceballos o de cualquier verdiblanco que se creyera capaz de empatar y hasta de ganar al Atleti en su última visita al Vicente Calderón. Y los nervios se trasladaron a la grada. Estaba lleno pero había un ambiente raro. Quizá por los cinco últimos minutos contra Las Palmas en Copa, quizá porque algunos estaban más pendientes de la llaves de la moto, de querer ver lo que consumen, de pitar en lugar de animar, de creerse lo que nunca hemos sido, lo que no somos ni queremos ser. Y el Cholo en la banda se volvía loco gritando a los chicos y pidiendo a la grada que ejerciera de afición rojiblanca sin mucho éxito. 

Ganamos. Y van tres partidos seguidos en Liga. Nueve de nueve. Primera victoria de 2017 en el Calderón. Torres fue despedido, menos mal, con una generosa y agradecida ovación. Quizá fuera el de Fuenlabrada el menos flojo en un partido donde los futbolistas se confiaron con el tempranero gol del argentino que desafiaba el frescor del invierno junto al río con camisa de manga corta. Como si no pudieran hacer más, como si todo estuviera en manos del destino, como sin otro remedio que confiar en la victoria y los tres puntos igual que confiaba yo en que me devolvieran las llaves de la moto. Y eso fue lo que pasó. 

Los Cholocambios esta vez tuvieron menos efecto. La salida de Carrasco -por banda izquierda- nos dio más velocidad y sirvió para sacudirse el rato de agobio al que nos sometió el beticismo. Que tampoco fue excesivo. Aunque a algunos les encante magnificar todo lo mejorable olvidando quienes somos y de dónde venimos. Tuvo el belga el 2-0 que Adán impidió con una más que meritoria intervención. Por algo fue el portero de Mou... vale, sí, me he pasado.
Y a pesar de los agoreros, de los que silban, de los que se creen que somos otra cosa, a mí el partido (que más que malo fue insípido) me dejó algunas cositas buenas.  A saber: Moyá paró las dos que le llegaron. Flojas y desde lejos, por lo que la defensa estuvo correcta. Y van tres partidos de Liga sin encajar. Gaitán marcó y lleva seis goles. Gameiro, que salió por Torres, sigue intentándolo y creando oportunidades. Carrasco parece recuperado y el Cholo le dejó en la banda que le gusta.  El beticismo puso el ambiente y el buen rollo, pero a animar también les ganamos (y eso que la grada -ya digo- estaba rara). Y el club tuvo el bonito detalle de hacer que nuestros futbolistas saltarán al césped acompañados por los socios más antiguos. Y sólo por eso, por ver a mi sobrina Ana flipando con el detalle, y a más de medio estadio con un nudo en la garganta cuando lo explicaron por megáfonía, mereció la pena ir al campo. Por eso y por ver al Cholo a punto de meterse en el rectángulo a coger a alguno de los nuestros por la pechera para que no jugase con esa resignación de quien ha perdido las llaves de la moto y no sabe si se las devolverán o no. 
Y me las devolvieron (aún hay gente buena. Muchas gracias León, muchas gracias Eva). Y ganamos. Tres puntos más, aún en la primera vuelta, y seguimos en la pelea.

El jueves a las 19:15 Copa contra los señores de la SD Eibar. Luego a Bilbao, a Eibar y a Vitoria. Más nos valeponernos las  pilas e ir aprendiendo algo de euskera. Que sea un zorionak de semifinales y otros nueve puntos más. Partido a partido. Aúpa Atleti. Siempre. Incluso en tardes insípidas y sin las llaves de la moto. 

miércoles, 11 de enero de 2017

Perdemos, pasamos y debuta un albanés

El canterano albanés, Keidi Baré, debutó en la derrota y clasificación copera frente a Las Palmas.

Atleti 2 - Las Palmas 3

"La despedida más grata del Vicente Calderón. Ganarle en su casa al subcampeón de Europa no es tontería" me escribía el 'piopío' Nico Fabelo por twitter nada más acabar el partido. Antes de empezar, a media tarde, ya sabía que no iba a poder ir al campo porque mi Eva, que es Cristina, tenía que currar por la tarde y no podía encasquetarle las crías -otra vez- a los abuelos. De modo que se lo expliqué a las niñas lo mejor que pude: "¿Sabéis quien juega hoy?" "¡El Atleti!", respondieron a dúo a la pregunta repetida una y mil veces cada día de partido. "¿Viene ya mamá?" añadieron inmediatamente después pensando que me iría escopetado junto al río. Y mientras les explicaba que no, que me quedaba con ellas porque su madre saldría tarde, la mayor, que acaba de cumplir siete, me suelta: "Lo puedes ver por la tele y así te quedas con nosotras. Pero cuando nos hagamos grandes podemos ir todos al Atleti de noche". Mi María tiene estas cosas. Es muy grande.

La tarde fue complicada pero organizada. Las chicas se portaron bien. Deberes, baño y cena rápida mientras esperábamos a su madre. Empezó el partido y sonó la llave en la puerta. Las niñas me dieron un beso rápido y se fueron a la cama contándole el día a su progenitora, yo me centré en lo que pasaba en el campo al tiempo que me esforzaba por no pensar en coger la moto y salir pitando al campo cada vez que se veía la grada medio vacía. Para colmo el grupo de wasá  "Atléticos de fondo" comenzaba a arder con mensajes y fotos de nuestros compañeros de abono mostrando bocatas, chocolates y bombones... la madre que los parió a todos. Y yo a dieta. En casa. Haciendo el indio, pero bien.

No ocurrió casi nada en la primera parte. Lucas muy bien en la defensa. Juanfran algo más flojo en el extremo. Gaitán con ganas y Correa más centrado que de costumbre. Cero a cero y un Atleti muy irregular con agujeros atrás que permitieron dos ocasiones claras de los amarillos. Por cierto, Quique Setién no alineó a todos los titulares... pero el Cholo tampoco. 

La segunda mitad estuvo más animada. Sacó el Cholo a Gabi por Lucas y poco después marcó Griezmann tras una preciosa pared con Gaitán. Buen gol. Aunque fue aún mejor el del empate canario con un jugadón y zapatazo posterior de Livaja. El partido se convierte en un ir y venir de portería a portería sin pasar por el centro del campo. En estas Koke mete un patadón a seguir y el balón cae del cielo en un costado con Correa corriendo junto al defensa, ganándole la posición antes del bote y protegiendo con el cuerpo como si fuera el Kun Agüero. Lo de después fue de haber jugado mucho en la calle, entre los coches, esquivando patadas de los más burros del barrio. Le hizo un caño al portero a pierna cambiada propio de un futbolista que tiene más picardía y partidos con porterías de chaquetas que ninguno. Golazo de Corazoncito Correa. Dos uno y apenas media hora por delante. La eliminatoria estaba poco menos que resuelta. Los amarillos tenían que marcar tres goles. Parecía imposible. Y lo era. Aunque acabaran ganando. Marcaron el empate a dos en el 89 y el 2-3 en el 92. El resultado, por lo tanto, engaña mucho. Casi tanto como las crónicas y comentarios que he leído y escuchado esta mañana poniendo al Atleti en el disparadero y echando pestes contra lo mal que juega el equipo y el desastre del Cholo... en fin... cuando uno consume se arriesga a estas cosas.

Lo mejor de ayer fue, sin duda, la clasificación a cuartos. Partido a partido. Eliminatoria a eliminatoria. Ahora a esperar rival. Y a seguir disputando la Copa. Yo insisto con la etiqueta #CholoPonmeOtraCopa porque creo que pocas he disfrutado tanto como la de 2013 en el Bernabéu tras el Mirandazo. Diossssssss.

Otro detalle bonito. El Cholo sacó a Fernando Torres y el Calderón entero -y yo en mi casa- se puso en pie para aplaudirle y animarle. Ojalá vuelva a encontrarse con el gol y con la buena forma. Confío plenamente en él. Sé que cuando no pueda dar más al equipo -a su equipo, mi equipo, nuestro equipo- será el primero en quererse marchar sin que le pidamos que lo deje. Muy grande Torres. Ayer tampoco estuvo a su altura.

Y el último. Simeone le dio al canterano albanés Keidi Baré la oportunidad de debutar en el Calderón con el primer equipo. Salió por Correa con el 44 a la espalda. Íbamos ganando 2-1 y, con él en el campo, el resto de compañeros dieron por concluido el partido dejando que el joven internacional albanés sub 19 hiciera todo. Y claro, un medio centro defensivo que sale en un puesto que no es el suyo, más en punta, no puede sujetar a once profesionales con ganas de agradar a su entrenador en una de las mejores temporadas que se recuerdan de la Unión Deportiva Las Palmas. Pum, pum. Dos goles en cinco minutos. Y el joven albanés se fue contento por la clasificación, ilusionado por el debut y un poco mosca con la derrota. Como yo. 

El sábado viene el beticismo. Tres puntos en juego. A las 18:15 nos vemos en el Calderón. Con previa, por supuesto. Aúpa Atleti. Siempre.

domingo, 8 de enero de 2017

Otro fútbol es posible

 

Eibar 0 - Atleti 2

En uno de los tejadillos que cubren la grada de Ipurúa se puede leer (lo vi en inglés y en euskera, supongo que también estará en castellano) la leyenda "otro fútbol es posible".  Y viendo la primera parte del Atleti en un campo con el césped recién plantado y hielo suficiente para los cubatas de todos los espectadores del club armero, pues como que sí, que otro fútbol es posible y, si me apuran, hasta necesario. Vale, que son dos niveles distintos de discurso. Lo que el conjunto armero ha rotulado en su estadio es una declaración de intenciones como nuestro "nunca dejes de creer" y lo que sucedió en la primera parte es que el Atleti, con Griezmann y Torres arriba y con Giménez acompañando a Gabi en el centro del campo, no disparó ni una sola vez entre los tres palos de la portería rival. Ni una. Y claro, cada vez que en la tele encuadraban el "Otro fútbol es posible" a mí me daba por completar mentalmente "y necesario" pasando del milagro de una pequeña población guipuzcoana con un equipo saneado, noble y ordenado en la mejor Liga del mundo (ejem) al truño desconectado e inconexo del Atleti que no acertaba a dar dos pases seguidos con coherencia y cierto peligro. 
El árbitro fue protagonista. En el minuto 22 no expulsó a Adrián González, el hijo de Míchel, Míchel, Michel y lo que sigue, por una clarísima mano que era la segunda amarilla. Después perdonó un claro penalti en el área del Atleti a otra mano descarada de Vrsaljko y en la segunda parte concedería un gol en fuera de juego a Saúl. De pena. La primera parte fue penosa arriba aunque atrás hubo cierto orden y contención. Muy bien el Eibar.
En la segunda mitad primer Cholocambio: Juanfran por Vrsaljko. Y el gol de Saúl. 0-1. Otro Cholocambio: Gameiro por Torres y gol de Griezmann tras pared francesa de fantasía. 0-2 final. 
Mención especial a la peña rojiblanca La Txapela de Neptuno con sede en Bilbao que se desplazó hasta Eibar para animar a los nuestros. 
La posición de Giménez como medio centro a mí no me convenció, aunque entiendo que el Cholo no tiene muchas opciones más con Tiago y Augusto lesionados y Thomas en la Copa África. Cumplió el uruguayo aunque le robaron la cartera varías veces.
Y tres puntos para empezar el año en una semana donde dejó encarrilada la Copa en Canarias. Por cierto, en Eibar me parece que esta temporada aún no había ganado nadie.
Y sí, otro fútbol es posible. El de caballeros como los eibarreses que, a pesar del arbitraje, desearon por Twitter al Atleti un feliz regreso, le felicitaron por el triunfo y le emplazaron a la vuelta en el Calderón. Unos señores, como Gárate, el eibarrés del Atleti que fue un ejemplo dentro y fuera del campo. Pues eso, que claro que es posible. 


miércoles, 4 de enero de 2017

Gameiro en las Canarias

 
COPA - 1/8 de final. Ida

UD Las Palmas 0 - Atleti 2

Fue Gameiro a las Canarias a disputar con el resto del equipo el primer partido del año 2017. Y las Islas Afortunadas no son Arabia Saudí ni los Píopío celebraban un aniversario jugando una pachanga contra el subcampeón de la Champions. 
Estuvo Gameiro en la punta de ataque junto a su compatriota Griezmann, los dos cuestionados por su falta de gol aunque llevan seis chicharros cada uno en Liga. Pero la noticia era el regreso de Juanfran a su puesto natural, de interior, más arriba, en la misma banda.  Otra novedad: Giménez también jugaría unos minutos en el centro del campo en una probatura del Cholo que aprovechó las vacaciones familiares para dejar claro lo que los atléticos sabíamos: que tiene contrato y que le vamos a disfrutar y sufrir hasta que lo cumpla. Ojalá le prorrogaran hasta que él quiera. 

A mí con el Cholo me pasa como con Fernando Torres. Son tan del Atleti que cuando vean que no pueden sumar, se irán sin que tengamos que decirles nada. Siempre les estaremos agradecidos. Siempre.

Fue el regreso del Atleti más cholista. Ese que tanto nos gusta y tan buen resultado da. Volviendo a lo de Gameiro y el partido. Decía que el francés empieza a ser cuestionado por un sector de la grada que no se debe acordar del penoso arranque de la rata mexicana que en los ochenta nos dio una Copa del Rey y fue pichichi indio antes de que le salieran los cuernos y se fuera a la acera de enfrente. Parece que nadie recuerda los inicios de Diego "Costra" y las cesiones a Elche, Valladolid, Rayo... antes de que el Cholo le hiciera explotar. Parece que ni siquiera tenemos memoria sobre los inicios de Griezmann con la zamarra del Glorioso. Hasta Navidades parecía que nos habían dado gremlin por liebre. Con el año nuevo se destapó Antoñito y pasó a ser don Antonio. Pues eso, que paciencia con Kevin, nuestro Kevin Gameiro. 

Todos sabemos que los delanteros viven del gol y que el gol va en rachas. Nadie le puede reprochar al  gabacho nuevo su trabajo y su esfuerzo. Derrocha coraje y corazón pero, y esto es lo más importante, genera muchas ocasiones él solo. Vamos, que él se lo guisa y -confianza- él se lo come. Yo creo en él. Por todo lo dicho y porque el Cholo, que ha demostrado sacar lo mejor de cada jugador, también lo hace. Llegará. Y se va a hinchar. Por eso hay que animarle a tope mientras esté en el campo. Y si no cuajara... será Simeone quien decida que no hay más crédito y que no es su momento. Mientras tanto, a muerte con él.

El partido en Canarias fue el regreso del Atleti más cholista. Firme atrás (mención especial para Vrsaljko y Moyà) y letal al contragolpe. Koke marcó desde lejos tras recoger un rechace. Doble buena noticia protagonizada por el de Vallecas: Rechace y disparo. Su primer gol con la rojiblanca en Copa, para los de las estadísticas.
Griezmann marcó tras dejada de la muerte de Gameiro (que falló un mano a mano clarísimo y otra no tan descarada) con la cabeza después de magistral centro al área del croata sin vocales dispuesto a que toda Europa se aprenda su nombre.

Lo peor, que la vuelta es el martes a las 21:15 junto al río, en invierno, con todo muy encarrilado. Pero antes, el sábado 7, a las 16:15, mi hija cumplirá siete rojiblancos años viendo a nuestro Atleti por la tele jugar en Eibar para disputarle los tres primeros puntos de la Liga en el año de Cardiff, de la Copa... y de la Liga, que falta toda la segunda vuelta y algo más. Feliz y rojiblanco 2017.

#CholoPonmeOtraCopa
#QueSeaCardiff


lunes, 26 de diciembre de 2016

Mi última visita al Vicente Calderón

 
Con @nicolasfabelo (aficionado de la UD Las Palmas y firma invitada del blog)
El pasado sábado 17 de diciembre, el compañero -y, sin embargo, amigo- colchonero Santi Riesco me invitó a ver a la Unión Deportiva Las Palmas en el Vicente Calderón. Allí estuve con él y su compadre desde la adolescencia Alberto, en una tarde fría y ventosa pero muy agradable (tanto por la cálida acogida de Santi y Alberto como por el buen rollo circundante), en la que previsiblemente fue mi última visita al estadio que se levanta a orillas del Manzanares. No era la primera vez que calentaba un asiento del histórico recinto deportivo por cuyo césped han desfilado todas las estrellas del fútbol español y mundial del último medio siglo (incluidas perlas de nuestra cantera amarilla -la de Las Palmas- como Tonono, Guedes o Germán): ya estuve allí en enero de 2000 viendo a los mismos equipos (Atleti y Unión Deportiva) en un duelo de Copa del Rey saldado con victoria local por 1 a 0.

Por desgracia, se me olvidaron las gafas en el coche, así que buena parte de los lances del partido -salvo el juego disputado en las cercanías de la portería de nuestro fondo- me llegaron no tanto a través de la vista como del oído, auxiliado por mis dos anfitriones y a la sazón lazarillos. Ya Santi hizo en su blog un atinado resumen del encuentro, caracterizado por 25 minutos iniciales de dominio agobiante -aunque infructuoso- del Atleti y el resto con Las Palmas tocándola bien (la posesión global de pelota llegó a ser del 70%!) pero sin acierto en la portería contraria en parte por el buen hacer del accidentalmente titular Moya. Un soberbio zapatazo de Saúl marcó el resultado; otro anterior de Lemos, aún más espectacular por lo lejano, pudo haber inclinado el partido a nuestro favor (ya va tocando ganar de nuevo al Atleti en su casa, tras el 1-2 del lejano 21 de septiembre de 1969).

Mi visita al Calderón y la de hace unos meses al Bernabéu (para ver también a la Unión Deportiva contra el Madrid), tras tantos años sin pisar un campo, me permitieron constatar que el fútbol no es solo cosa de energúmenos, aunque estos pocos sean los que hagan más ruido. Lo cierto es que la mayor parte de la gente no va más allá de llamar "cucaracha" al árbitro, pedir mano aunque el rival toque el balón con la clavícula y protestar un fuera de banda aunque el esférico haya traspasado un metro la raya. Pero por encima del sufrimiento por el resultado y de las pullas al trencilla y a algún jugador propio empanado, prevalece el componente festivo: los ganchitos compartidos, las bromas y dichos jocosos, los comentarios estrictamente futbolísticos y también los ajenos por completo a este deporte...

De vez en cuando ascendía de las gradas la cantinela de "El escudo no se toca!". Y es que ese partido no solo era contra Las Palmas sino también contra una directiva que parece divorciada del sentir de los aficionados corrientes, que viven con extrañeza la próxima mudanza a La Peineta (tan lejos del Manzanares!) y no acaban de asimilar el grotesco nombre del nuevo estadio y, ya como guinda, el cambio del histórico símbolo. Lo curioso es que mi equipo sea más fiel al escudo rojiblanco original que la directiva del propio club colchonero: mucha gente desconoce que dentro el escudo del equipo grancanario figura uno del Atleti adaptado (con palmera y perro en vez de madroño y oso), vestigio del antiguo Atlético Club que junto al Arenas Club, el C.D. Gran Canaria, el Real Club Victoria y el Marino C.F. (el de Luis Molowny!) se unieron en 1949 para crear la Unión Deportiva Las Palmas.

En suma, una tarde agradable pese a las condiciones climáticas y la derrota de los amarillos. Por encontrarme con Santi y por reencontrarme con el fútbol a pie de estadio, el que no te ofrece moviola y huele aún a humo de tabaco y bocata de tortilla (recuerdo que en el viejo Insular, ahora convertido en parque urbano, olía a ese pescado salado y desecado que allí llamamos jarea). Por festejar nuestra humanidad, seamos amarillos, rojiblancos, merengues o blanquiazules, siempre teniendo presente la máxima de Santi: "El fútbol es lo más importante dentro de lo menos importante".

miércoles, 21 de diciembre de 2016

Fin de año en el Calderón sin bocata de jamón


Atleti 4 - Guijuelo 1

Si os queréis cargar la Copa del Rey no hace falta que puteéis al personal, lo decís y punto. Lo digo no ya por la injusticia de las eliminatorias a doble partido, ni siquiera por los enfrentamientos entre grandes y pequeños, ricos y pobres, equipos europeos y segundasbés. Eso ya sé que no tenéis intención de cambiarlo, no sea que flipemos y nos enganchemos a la competición como sucede en Inglaterra, en Francia, en países donde se respeta a todos los equipos con independencia de su tamaño, sus seguidores en redes sociales y su deuda con Hacienda o la Seguridad Social. Lo digo porque poner un partido de vuelta con un 0-6 en la ida, la víspera de invierno, a la orilla del río, un día de diario, a las nueve de la noche, contra un Segundabé en puestos de descenso... pues como que no apetece ir al campo, o llevar a los niños, o quedar para desearse unas felices fiestas y próspero año nuevo con los vecinos de abono. Vamos, que sois un poco gañanes. Los de la Federación y los del club, que os habéis contentado con regalar 10.000 invitaciones para ver si en la tele que tanto preocupa a Tebas y a los del negociete del fútbol moderno no se veía mucho plástico en las gradas (el cemento y su aluminosis no dan bien a cámara).

No pude ir
Tenía toda la intención de acudir al campo. Pensaba que sería el miércoles, víspera de la lotería y primer día de invierno. Pero no. Al finalizar el partido contra Las Palmas, cuando estábamos quedando con los vecinos de asiento para despedirnos en la Copa, como Dios manda, escuchamos que sería el martes. Error. Horror. Agenda ocupada. El martes mi mujer curraba y yo me había comprometido a llevar a mi hija al parque de bolas. Celebraba su cumple un niño de su clase, Eric, y era la primera vez que la invitaba. No podía fallar. A tomar por saco el bocata de jamón. Toda la tarde charlando con las madres de mocos, extraescolares y lactancias varias.

El partido
Llegué a casa, nos pusimos el pijama y tras cepillarnos los dientes me tiré en el sofá deseando que mi mujer llegara. Puse el fútbol, sin contemplaciones. Nada de dibujos animados después de una tarde de gritos, regalos y bolas infantiles. Mis dos hijas se solidarizaron y lo entendieron: "Papá ¿va ganando el Atleti?" Eran las 21:13 y aún no habíamos marcado. Cero a cero. Las gradas con más gente de la que yo imaginaba para tratarse de lo que se trataba. Gol de Gaitán. Gol de Juanfran. Y enseguida otro de Correa. Al final del primer tiempo Torres, de rebote, ponía el 10-0 global antes de irse al vestuario.
Llega mi mujer, me dan un beso antes de irse a la cama para que su madre les cuente el cuento; a mí me no me tocaba.
En la segunda mitad el árbitro quiere convertirse en figura y expulsa a uno del Guijuelo por hablar, por protestar. No por una entrada a media altura para hacer daño y con mala intención. Nada de nada. El Calderón se solidariza y el arbitrucho se lleva la gran pitada. De pena. Y, lógicamente, compruebo que el expulsado no se apellida Ramos. Se quedan los chacineros con diez y aún así marcan un golazo de cabeza. 4-1 final.

Esta primera eliminatoria nos deja varios detalles. Primero, que el Cholo no ha convocado a ningún chaval del Madrileño para disputar el partido. Segundo que Cerci ha debutado y, como dice mi hermano, "si sale el italiano, yo no pierdo las esperanzas de que el Cholo me llame". No, en serio, ojalá recuperemos al delantero transalpino, sobre todo pensando en el tiempo que estaremos sin poder fichar. Sería el mejor regalo para 2017. Tercero, que Juanfran ha vuelto a jugar en el medio campo, de interior, más adelantado. Y que ha marcado. Cuarto, que Torres ha enchufado y, aún mejor noticia, los rebotes le han favorecido. Quinto, que Giménez jugó medio partido en la medular y no lesionó a ningún chaval del equipo salmantino. Y sexto, que nos vamos con diez goles a favor en una eliminatoria trampa, de esas que antes, con Manzano y antecesores, nos costaba sudar tinta china, algún lesionado y hasta caer eliminados.

Dicho lo cual, todo esto no es nada comparado con la gran noticia de ayer. El 20 de diciembre de 2016, la Asociación Peña Atlética Los 50, me comunicó oficialmente que entraba a formar parte activa de la misma. De modo que aquí me tienen, feliz y contento sin necesidad de que me toque la lotería y con el mejor regalo de Reyes en estas Rojiblancas Navidades. Les deseo lo mejor y les aviso que lo del 28 o el 29 en Arabia Saudita no es para ir a visitar a los Reyes de Oriente sino para coger el oro y pasar olímpicamente del incienso y la mirra, Un abrazo y mis mejores deseos para el 2017 de Cardiff, Cerci y la Copa.

El 50 de Los 50.

domingo, 18 de diciembre de 2016

Fútbol canario, un gol y Moyá

 

Atleti 1 - Las Palmas 0

Vinieron dos mil canariones a despedirse del Calderón en el 50 aniversario del estadio (parece que no tienen mucha fe en que nos cruce la Copa). Uno de ellos fue mi compañero guanche en la cosa digital de la tele Nico Fabelo, el gran Nicolás, que antes de empezar el partido andaba investigando en las redes si en el palco estaría el pequeño Nicolás, seguidor declarado de los Pío Pío y delincuente como los de la SAD que no se presentaron para evitar los cánticos de la hinchada: "el escudo no se toca" y "Atleti somos nosotros". Pero, sobre todo, temiendo que el juego de los amarillos acabase en victoria y el estadio del que nos desalojan estallase contra el único y auténtico problema del Atleti: ellos.

El partido
Alineó el Cholo a Koke con Gabi en el medio centro apoyados por Saul y Carrasco más abiertos. Arriba los dos franceses de pólvora mojada y atrás, con un soberbio Moyá bajo palos (sacó una mano abajo que evitó el desastre sin nadie a quien poder insultar en el palco) protegido por Lucas, Godín, Savic y Vrsajlko. El croata fue el mejor del partido. A este chico le faltan minutos y unas vocales para ser leyenda rojiblanca. Pura entrega y potentes subidas por banda con pase al centro, donde nunca hubo nadie acertado.

Los primeros 25 minutos el centro del campo, y el partido, fue rojiblanco. Gameiro falló sus ocasiones, Griezmann las suyas y Saúl se sacó un remate acrobático que pegó en el palo. Otra vez. Parecía un partido que ya habíamos visto. La única buena noticia era que el equipo de Serién no había aparecido. Pero ante tanto fallo y tanto error de los de casa, los guanches se fueron haciendo grandes y se apoderaron del balón, del centro del campo (ojo a Roque Mesa) y del partido entero. Es cierto que no llegaban mucho pero aún así su central peludo, Lemos creo que se llama, se sacó un zapatazo desde su casa (unos 35 metros) que pegó en la cruceta y enmudeció el estadio. Pintaba mal la cosa.
Ya en la segunda parte, y antes de los Cholocambios, con el Atleti jugando a nada y pegando pelotazos, Saul se encuentra un rechace fuera del área y mete un golazo en la misma portería en que el central canario había hecho saltar la pintura del larguero. Uno cero. A respirar, a dar gracias y a esperar la reacción de los canarios para jugar a la contra. "El partido está para Torres", dice mi hermano. El Cholo, que debe tener un chivato en nuestro sector, saca al Niño. Pero nada. Después saldrían Gaitán (que sigue guardándose todo lo bueno que tiene dentro sólo para él) y Thomas Partney para arañar unos minutos al reloj.

El arbitraje mal, el Atleti igual. Las Palmas, un gran equipo. Tres puntos muy trabajados y un tanto injustos en un partido lleno de errores, desajustes y, sobre todo, falta de acierto de cara al gol. 

El martes a cerrar contra el Guijuelo el trámite de Copa y a esperar que el 2017 nos traiga más goles, más juego, más puntos y un regreso de Gales tan feliz como merecido. Aúpa Atleti, siempre.

martes, 13 de diciembre de 2016

Nos crecen los enanos

 

Villarreal 3 - Atleti 0

Jugar un lunes es lo menos futbolístico que existe para los que amamos el fútbol. Si el lunes es después de un puente como el de la Constitución y la Inmaculada Concepción (para los que los tuvieran) ya es el colmo de los lunes y el antifutbol, la esencia concentrada del odio al fútbol moderno. Y, sin embargo, a pesar de la niebla, el mero hecho de saber que tu equipo juega ese día, te ilumina la jornada.

Llegaba el Atleti a la capital del azulejo con necesidad y urgencia de recuperar la fe y el gol para no desengancharse de la competición de la regularidad, del termómetro de la temporada, de la realidad que va marcando el devenir de la historia cotidiana de nuestra enfermedad rojiblanca. Y salía el Cholo sin Carrasco y con Ángel Correa, sin Giménez y con Savic acompañando a Godín, con Lucas en la banda, Gabi y Tiago en mitad de la cancha y los dos franceses arriba. Koke y Juanfran también estaban en la alineación aunque costase verles en el campo.

Apretamos de inicio pero, de nuevo, no aprovechamos. Ellos se confiaron y se fueron haciendo grandes con nuestros fallos. El primero en un balón atrás de Tiago que se queda corto tras notar un zurriagazo en la rodilla. Godín no llega a tiempo y el Villarreal agradece el regalo. Gol de Trigueros y cambio de Saúl por Tiago lesionado.

El submarino amarillo cada vez se cree más que nos puede finiquitar. Se vuelcan en el área de Oblak y el esloveno, en un despeje impropio, se descoyunta el hombro y le deja el balón en ventaja a Do Santos que mete el segundo. Sale Moyá por el lesionado porterazo que acababa de errar descomunalmente poniendo un borrón que no esperábamos de tan brillante escribano. En treinta minutos dos fallos, dos goles en contra y dos lesionados. El Cholo se sienta en su banquillo por primera vez en cinco años y si ponemos un circo nos crecen los enanos.

En el descanso pienso en aquel Atleti - Villarreal de hace ocho o diez años, con Aguirre o con Abel, no lo tengo del todo claro. Nos fuimos con 0-2 al descanso y remontamos 3-2. Pero el grupo de wasá "Atléticos de fondo" con José, Alberto, mi hermano, la Peña Villaverde y Fran me lo dejan claro: "Está más cerca el 3-0 que el 2-2 anhelado". Tal cual. Mucho Atleti entre pecho y espalda. 

La segunda mitad fue todo corazón. Derroche de esfuerzo sin cabeza y un auténtico recital de errores, imprecisiones y fallos impropios de jugadores profesionales. Parecía un partido de solteros contra casados. Diego Pablo hizo rápido su único Cholocambio: Carrasco por Correa. Calidad belga en lugar de otra titularidad argentina desaprovechada. El Atleti llegaba pero seguía sin cuajar. El Villarreal, a un suspiro del final, marcó el tercero y nos mandó a reflexionar. Todos nos preguntamos qué ocurre, buscamos desesperados la razón de las últimas derrotas y, lo que es más preocupante, el porqué de tan escasa puntería (demasiados partidos sin marcar) y de tantas concesiones atrás (demasiados goles encajados ya). 

Los números cantan en Liga. Sextos a cinco puntos del tercero y a trece del primero. Faltan 21 partidos, o lo que es lo mismo, 63 puntos. No hay que mirar tan lejos, lo que funciona no se debe tocar. Hay que fijarse única y exclusivamente en el próximo encuentro. Contra Las Palmas, el sábado por la tarde. Tres puntos para sumar. Partido a partido. Todo está inventado. Volvamos al cholismo, dejémonos de circos porque no es lo nuestro y nos crecen los enanos.

Aúpa Atleti. Siempre.

viernes, 9 de diciembre de 2016

Wanda y la panda



Lo de menos es que al estadio de tu equipo le cambien el nombre por un patrocinio comercial, aunque a ti te suene a chino. Lo de menos es que te tengas que cambiar de campo sin necesidad porque al que vas desde que tienes uso de razón (y que cumple 50 años) no se le ha hecho ni una reforma seria y es carne de pelotazo ladrillar. Lo de menos es que cambien el escudo del club de tus amores sin pedir la opinión de los aficionados. Lo de menos, ya digo, es que te traten como a una puta y que, además de no abonarte el servicio, tengas que pagar tú la cama. Así estamos los del Atleti por culpa de Wanda y la panda.
La panda, para los menos duchos en rojiblanca materia, son los delincuentes del palco: Gil y Cerezo. Dos tipos condenados por robar y estafar a los socios legítimos del Club Atlético de Madrid así como por otras vilezas cometidas al amparo de la Sociedad Anónima Deportiva en la que transformaron nuestro equipo en cuanto pudieron, en 1992. Aunque ellos llegaron cinco años antes engañando con malas artes constitutivas de delito. Un juez condenó al padre de Calam, de Gil Marín, por apropiación indebida. El mismo juez condenó a Enrique Cerezo por su complicidad necesaria. El delito prescribió y no tuvieron que devolver los casi 2.000 millones de las antiguas pesetas que jamás ingresaron en las cuentas del Atlético de Madrid por quedárselo y hacer de él su cortijo. Así funciona la banda, la panda, los amigos de Wanda.
Hoy se descuelgan con el nuevo nombre para el nuevo estadio: “Wanda Metropolitano”. Y aunque sea lo de menos, sirve para despistar a los nuevos. Aprovechando el acto nos cuentan que el escudo también ha sido retocado pensando en los nuevos tiempos. Y sin cortarse un pelo proyectan un diseño para ojos rasgados con la osa mirando a Oriente, al otro lado, como ellos cuando alguien les recuerda su pasado, su presente, su ladino modo de enriquecerse con el corazón secuestrado del aficionado. Pero insisto, sólo son cortinas de humo –que no señales- para que no se hable de lo importante. De que no era necesario cambiar de estadio; de que el sueño de Gil padre era pegar el pelotazo inmobiliario; de que al principio cambiábamos el borde de la M30 por el de la M40 y el equipo ganaría pasta gansa para pagar sus deudas y fichar canela fina; de que luego era estadio por estadio; de que ahora el equipo se ha endeudado con un magnate mexicano para sufragar las obras de un campo con nombre chino que los madrileños no necesitamos.

Lo de menos, ya digo, es el cambio de nombre, de escudo y hasta de estadio. Lo de más, queridos amigos, es que los delitos prescriban, que los delincuentes sigan en el palco y que se lucren con nuestros sentimientos sin poderles denunciar por maltrato, violación y secuestro. 

miércoles, 7 de diciembre de 2016

Que sí, que el Atleti está fatal y tal


Bayern 1 - Atleti 0

No hay más que consumir mierda para que tu vida sea una ídem. O verse dos partidos del Atleti al año para sentar cátedra sobre el juego de los del Cholo. Esto, por sabido, no deja de ser cargante... pero lo que más llama la atención es que los propios seguidores del Glorioso, los que se ven todos los partidos, los que conocen su historia, defienden sus valores y son conscientes de dónde estamos y por qué (aunque sería más exacto decir "por quién") se contagien del virus fatalista, tremebundo y apocalíptico que, de tanto repetir, acaba por calar en las filas de los nuestros: "el Cholo tiene los días contados". En fin... el propio argentino dijo ayer que sí, que lo que vosotros queráis, que se va a ir a entrenar al Inter y al Lazio y al Sevilla y a lo que os apetezca, pero que ahora, aunque os joda un rato, está en el Atleti haciendo partidos asquerosos y perdiendo y eso. O lo que es lo mismo, que estamos clasificados primeros de grupo en la Champions, que quedan dos tercios de Liga y nos separan nueve puntos del primero habiendo jugado con todos los de la parte alta de la tabla y que en Copa seguimos vivos con una goleada a un Segunda B de esos que nos eliminaba antes de que llegara este tipo que sueña con irse del Atleti aunque no lo diga. En fin, santa paciencia. Y que sí, que el Atleti está fatal y tal.

En 113 años de historia atlética los cinco últimos, con el Cholo, han sido los mejores. Nunca hemos ganado tantos títulos en menos tiempo ni hemos llegado tan lejos en la máxima competición continental: Una Europa League (Bucarest), una supercopa de Europa (al Chelsea que lo ganaba todo), una Copa (al Madrid en el Bernabéu), una Liga (al Barsa en el Nou Camp), una supercopa de España (otra vez al Madrid), y dos finales de Champions que no perdimos, que nos tuvieron que ganar con una prórroga y con unos penaltis. Pero sí, que sí, que el Atleti está fatal y tal.

Alarmistas de mierda

El partido de ayer en Múnich fue algo así como celebrar tu cumpleaños el día de Reyes. No das valor a los regalos. Te confundes. Y no sabes si tienes que estar contento porque han venido los Magos o porque te cantan el cumpleaños feliz. Y te da por sentir que has perdido un día de celebración, o que si no coincidieran tendrías más regalos. Y de tanto quejarte y llorar por las esquinas, se te pasa el día y ni Reyes ni cumple. Que es lo que les pasa a los atléticos sin memoria. Y a los que comen mierda. Me explico: Ayer jugábamos contra el Bayern de Múnich, repito Bayern de Múnich, en su campo, en Champions, con la clasificación asegurada, con el primer puesto asegurado. Así, como suena. Y lo puedes volver a leer. Temporada 2016-2017. Máxima competición europea. Clasificados automáticamente. Primeros de grupo pase lo que pase. Y contra el Bayern de Múnich. Esto, queridos amigos, ni en el mejor de nuestros sueños habría ocurrido antes de que llegara Diego Pablo "el Cholo" Simeone. Así os lo digo. Y sí, el partido fue un truño. Pero es que hay que ganar cinco de cinco para poder permitirte el lujo de jugar con unos cuantos de los menos habituales (Lucas -tremendo partidazo del francés-, Vrsaljco, Savic, Gaitán, Saúl, Thomas, Correa...) y, aún así, mantener a raya al tremendo equipazo teutón. Al final el partido se decidió por un gol imparable de libre directo. Y que sí, que el Atleti está fatal y tal.

Ahora a esperar rival en octavos. A no consumir porquerías y a animar a los nuestros. Que no se nos meta dentro el virus de los nuevos ricos. Disfrutemos cada partido como si fuera el último. Pero insisto, que sí, que el Atleti está fatal y tal.

Dale, dale alegría a mi corazón...

domingo, 4 de diciembre de 2016

Así no; y gracias

 

En Badajoz todo era clásico. Dos de mis compañeros vikingos querían verlo. Mala suerte, a esa hora había que trabajar. Grabábamos en una lavandería industrial con 60 trabajadores. Solo había una mujer del Atleti, Cristina. Nos hicimos una foto y echamos unas risas a costa de la vikingada porque nosotros jugábamos a las nueve menos cuarto y si podíamos ver el partido. Y lo vimos. El partido, digo, porque fútbol apenas hubo.
Demasiado homenaje al sobrino de la Faraona al que ahora recordamos con cariño por aquellos dos títulos europeos del 2010 y la final de Copa que perdimos cantando. Ya digo, demasiado premio para el entrenador rival al que hacemos sentirse como en casa. Pero los del Atleti somos así, exagerados para todo. Y no es excusa.
El Espanyol, más rojiblanco que nunca, con Leo Baptistao arriba, Jurado controlando la bola y Reyes en la recámara se posicionó muy bien atrás para esperar su ocasión. Tuvo dos. Oblak dejó la portería a cero con sendos paradones de auténtico porterazo.
El Atleti se atascó. No había modo de entrar. Koke y Carrasco no están en su mejor momento. Gabi y Tiago, viejos conocidos de Sánchez Flowers, estuvieron maniatados todo el partido. Arriba los franceses no rascaban una. Y atrás, con Giménez, ganamos en ilusión y en ímpetu lo que perdemos en precisión y salud mental. No sé si merece la pena.
Hubo Cholocambios. Y no funcionaron. O no del todo. Salieron Correa, Gaitán y Saúl para que el Atleti acabase de encerrar a los pericos en su área. Los Díez últimos minutos fueron un chaparrón de ocasiones rojiblancas. Algunas muy claras. Pero el mejor arriba fue Godín, para que nos hagamos una idea. No fue el día de Griezmann, ni de Gameiro. Y a medida que llegaba el final, con cuatro minutos de descuento, echaba de menos más y más a Fernando Torres que estaba sentado en el palco pero, sobre todo, echaba de menos ese cabezazo de Raul García que nos daba el gol, los tres puntos y la excusa perfecta para olvidar partidos con tantos desajustes y tan poco fútbol.