domingo, 28 de febrero de 2016

El derbi del Bernabéu en el Calderón



Real Madrid 0 - Atleti 1

Era la segunda vez que me invitaban y la primera que pude ir. Los antiguos vecinos de la Mahou, sabedores de mis debilidades y preferencias, se pusieron en contacto conmigo para felicitarme por los diez años de reflexiones rojiblancas publicadas en este blog y, de paso, para invitarme al palco del Calderón a beber Mahou sin freno, a comer canapés como en una boda de las de antes y a ver con otros 300 "atléticos cinco estrellas" a nuestro equipo en pantalla gigante. Y yo, que conocí el chupito de coñac para abrigarse por dentro y calentar la grada, volví un poco a la infancia y bebí con mi hermano, con el biógrafo oficial de Godín y rojiblanco compañero de brindis victoriosos José I., con su padre y con los trescientos cinco estrellas. Nada de sin. En el palco del Calderón, donde Cerezo se pone hasta el culo mientras nosotros nos apretamos a la intemperie el bocata de salchichón envuelto en papel albal; donde "hasta los baños huelen bien" y da gusto mear, donde los ricos pueden beber alcohol a pesar de la prohibición para el resto de pringaos que acudimos a los recintos deportivos pagando nuestra entrada. Of course. Porque de todos es sabido que los pobres tenemos muy mal beber, aunque nos sobre educación y tengamos mucha más vergüenza que la mayoría de los del palco. Y porque somos del Atleti.

El partido
Llegábamos al Bernabéu un punto por delante del segundo equipo de Madrid. Lejos del estratosférico y poco valorado Barca de Luis Enrique, que lo gana casi todo y a quien sólo el Atleti del Cholo ha puesto en serias dificultades. 
Era un derbi que no apetecía, descafeinado, en horario chino y con el Atleti arrastrando varios partidos sin meter (y sin encajar, ojo), abonados al cerocerismo y dando pábulo y razones a los que se han acostumbrado a los triunfos del Cholo sin tener en cuenta el sobreesfuerzo que han conllevado, el milagro que supone ganar una Liga a los dos trasatlánticos mundiales del balompié que son la imagen del yin y el yan futbolistico a nivel planetario. Cuando se vaya el eterno Diego Pablo valoraremos más estas temporadas,  las mejores en los 113 años de historia que tiene el Atlético de Madrid.
Los de las mocitas madrileñas tenían lesionados a varios de sus futbolistas. No jugaba Pepe, ni Arbeloa, ni Marcelo, ni Bale. Y eso parecía que era buena señal, pero cuando dan la alineación uno se da cuenta de por qué están casi tan bien como nosotros jugando a nada, por mucho que los árbitros favorezcan a los grandes, por mucho que Tebas se empeñe en ponerles el calendario de cara, que también. Los del centro comercial de la esquinita tienen un plantillón. El Atleti tiene un equipazo.
Apostó el Cholo por Augusto recién salido a toda leche de una lesión que se hizo frente al Barca. Apostó el Cholo por Torres, que había reservado en Eindhoven de inicio, para amedrentar a los centrales. Ramos entró en pánico y no dejó de hacerle faltas al tiempo que fijaba su marca en el Niño demostrando que, en efecto, está acabado. En fin. De nuevo Torres demostró que su trabajo no luce pero ilumina. Los de blanco hicieron las faltas y Clos entarjetó a los de rojiblanco.
A los veinte minutos comenzó el Atleti a hacerse el dueño del campo. Su césped es mejor que el nuestro y eso a los nuestros les pone. Toque y salida. Mucha combinación para sacarla jugada. Recuperaciones largas y apoyos constantes en las coberturas defensivas por las bandas. Koke y Juanfran, Saúl y Filipe. Inmensos los uruguayos de la doble G, Godín y Giménez. Gabi y Augusto ocupando el centro del campo al que renunció el equipo del entrenador musulmán. 
Llegó el descanso, el empate a cero y el runrún en el palco. "Hemos llegado más que ellos", decía mi hermano. "Hemos llegado más que en los tres últimos partidos juntos", le recordaba yo.
Y empezó la segunda parte sin cambios en el Atleti y con nervios en los rivales de blanco. Se sucedían las ocasiones en la portería donde ya no estaba Casillas para echarle la culpa. Y llegó la jugada del gol. Robo limpio en la raya central, combinación en carrera de contragolpe maestro, atlético, Rojiblanco, al más puro estilo Luis 8 Zapatones Aragonés eterno de Hortaleza. Y antes de que Griezmann reciba de nuevo el balón en mortal cesión, me levanto y grito gol. De primeras le pega, salta Koke despistando al evangélico Keylor y explosión en el palco del Calderón. Golazo. 0-1. Se acabó. Y el Cholo volvía a ganarle la partida al entrenador de turno en el banquillo merengue. Tres temporadas seguidas ganando en la sede de la multinacional del marketing balompédico. 
Otra vez el Atleti demuestra en la Castellana quien manda en la capital, quien es el mejor equipo de Madrid. Y como pude leer en algunos tuits: en horario chino les pusimos el culo como la bandera del Japón y ahora el Madrid podrá centrarse en lo importante, que no es la Liga, ni la Copa, ni la Champions sino el concierto de Springsteen.

Eso sí Tebas ha dejado que los del norte de la ciudad tengan un día más para preparar su próximo partido de Liga. Una Liga peligrosamente preparada para el Madrid. Pero ni así.

Yo viajo el martes (Atleti-Real Sociedad) a Bolivia y no regreso hasta el 15 (Atleti-PSV). Me pierdo el Valencia-Atleti y el Atleti-Depor. Haré por verlos a 4.000 metros de altitud. Uno en la frontera con Perú y Otro en la raya con Chile. Trataré, como siempre, de contarlo en el blog.
Aúpa Atleti.

PD. A los amigos de Mahou: En el palco del Calderón había tres vikingos con una bufanda provocando a los atléticos cinco estrellas a los que invitasteis a disfrutar del derbi. No entiendo por qué vinieron ni por qué les dejásteis entrar. La cosa no fue a más porque unos rojiblancos de bien les explicaron dos cositas tras el gol de Griezmann. De nada.


jueves, 25 de febrero de 2016

Sin meter, sin encajar y sin embargo


CHAMPIONS LEAGUE 1/8 IDA

PSV 0 - Atleti 0

Sin meter

No hay que ser muy avispado para darse cuenta de que el Atleti está seco arriba. Que nos cuesta Dios y ayuda mojar. Que echamos en falta un nueve de esos que se ponían la rojiblanca y se convertían en depredadores del área. Está claro. No hay gol. Y en cada partido buscamos a Griezmann que parece estar pasando por aquella racha de falta de punto que mostró a su llegada (después de Navidades explotó y se hinchó a meter y regalar goles). Vietto sigue blandito, como queriendo y no pudiendo, como dándole sólo con la puntita, como ayer, que nada más empezar, a los tres minutos, la tuvo en sus pies jugándose la rodilla y la pierna entera ante el portero. Fue penalti. Luciano vio desde el suelo como un defensa sacaba el balón antes de que cruzase la línea. Primera ocasión. Ni pena máxima, ni gol. Y contentos porque no hubo lesión. Poco después era Koke el que se acercaba al área y trataba de colar el balón por encima del portero con una vaselina que pasó cerca del larguero. Segunda oportunidad y el Atleti volcado en campo holandés. Antes de los 20 minutos era Griezmann -por fin aparecía- el que se encontraba en un mano a mano con el portero rival. Una jugada de esas que no acostumbra a fallar. Un gol cantado. Mi hermano y yo estábamos ya casi subidos de pie en el sofá cuando el francés trata de colocarla engañando al cancerbero que saca una mano de portero de parqué. A tomar por culo. Tres ocasiones falladas que podían haber dejado finiquitado el pase a cuartos. En la segunda mitad el Atleti siguió acosando a los holandeses. El árbitro italiano anuló un gol a Godín por subirse descaradamente a la chepa de uno de los mexicanos del PSV que jugó en nuestra liga, el que va bien de cabeza, el que jugó en el Espanyol de Aguirre, Héctor. Después vino la expulsión del uruguayo de los de las bombillas y otros veinte minutos de asedio del Atleti contra los diez de la Philips. Pero nada. Ni Correa -que le metió un balonazo en la cara a un defensa cuando parecía que iba dentro-, ni Filipe, que también pegó un zambombazo que repelió en otro defensa, ni Torres que mandó dos balones a la nada, ni nada, ni nadie. Necesitamos un nueve que meta miedo, que meta a los defensas atrás y que meta goles.

Sin encajar

Tampoco hay que ser muy listo para darse cuenta de que el Atleti, a pesar de estar pasando una de las peores rachas goleadoras desde que llegara el Cholo hace cuatro años y medio, o sea, desde la época más gloriosa de nuestros 113 años de Historia, sigue en la pelea. En Liga vamos segundos sin marcar, sin nueve, sin gol. Y en Champions estamos en octavos con un cero a cero y noventa minutos por delante en nuestro estadio, con nuestra afición que -eso sí- tendrá que dar un golpe encima de la mesa para igualar o ganar a la hinchada holandesa. Los de las bombillas ayer sostuvieron a su equipo que fue todo voluntad y garra, como el primer Atleti del Cholo. Jugaron con el cuchillo entre los dientes y con el extra de energía inyectado desde la grada. Muy grandes los aficionados holandeses. Sorprendente la hinchada y muy bien organizaditos atrás los de Cocu para salir como balas al contraataque. Por algo son líderes en su Liga y llevan no sé cuantísimo tiempo sin perder en su luminoso estadio.

Sin embargo

Y por último, aunque no por ello menos importante, no hay que ser estúpido y dejarse contagiar por la tristeza, el desánimo y la mala baba interesada de los que quieren quitarse de en medio al equipo que todos tratan de esquivar en la Champions. Señores, señoras, el Atleti sigue ahí. Sin meter, cierto. Sin encajar, igual de cierto. Y sin embargo, optamos a todo. Que no nos vendan sensaciones erróneas. Que no consumamos más basura de la que podamos tolerar. Segundos en Liga, con muchas opciones de pasar a octavos en Champions y con una falta de gol que, esperemos, seamos capaces de suplir en casa con el aliento redoblado de una afición que, al parecer, se ha acomodado en los laureles de los cinco títulos conseguidos en los últimos cuatro años.

Vamos Atleti, vamos.

lunes, 22 de febrero de 2016

El partidazo de la jornada


Atleti 0 - Villarreal 0

Jugaba el segundo contra el cuarto. Jugaban los dos equipos menos goleados de la Liga de los millones, la del Banco Bilbao Vizcaya Argentaria, la Liga del duopolio, la de los trasatlánticos financieros, televisivos y planetarios de Real Madrid y Barcelona. Pero ya ven, el partidazo de la jornada, el que había elegido la televisión de pago para dar en exclusiva la jornada 25 de la Liga española era este, un Atlético de Madrid - Villarreal. En fin, algo fuera de toda lógica.

Resulta que el Atleti va segundo (por delante de los vecinos vikingos a los que visitaremos el sábado en horario chino después de haber jugado ayer por la noche y de repetir partido en Champions el miércoles en Holanda -de donde hay que regresar- mientras ellos preparan con calma el derbi en casa y en los despachos para regresar a la normalidad y quitar de en medio a los que molestan y no consumen) decía que el Atleti va segundo porque, aunque no marcamos muchos goles, sólo hemos recibido 11 en 25 jornadas. Lo cual es una auténtica barbaridad. Una absoluta exageración. Un récord. Vamos, que a los nuestros casi les basta con marcar una vez para llevarse los tres puntos. Pero es que el Villarreal es el segundo que menos ha recibido. Sólo 18 en 25 jornadas. Y le pasa lo que a los nuestros. Que si marcan uno, se llevan los tres puntos. De modo que las casas de apuestas casi ni permitían apostar al empate a cero y regalaban pisos en Torremolinos a los que apostaban por más de tres goles en el Calderón.

Resulta que el Atleti ayer jugó sin Giménez, que estaba amonestado, y sin Tiago, que sigue lesionado, y sin Carrasco, que también anda de baja por un tobillo doblado y, sobre todo, con unos delanteros a los que el gol les cuesta más de lo acostumbrado (ayer Griezmann la tuvo en la cabeza a pase medido de Juanfran y Correa intentó una floritura con una vaselina dentro del área que quizá podía haber tenido un final más efectivo). Resulta que el Villarreal alineó a Adrián, que fue uno de los nuestros y dudó tanto en una jugada postrera de los amarillos que -para nuestra fortuna- ni tiró ni pasó. Resulta que los de los azulejos también sacaron a Leo Baptistao, que sigue siendo uno de los nuestros, pero Savic y Godín le tuvieron controlado. Y resulta que un tal Bruno (pedazo de futbolista total) juega en el Villarreal aunque se le ve en la cara que de toda la vida ha sido del Atleti y está deseando que le fichemos.

El partidazo de la jornada era a las 20:30 y el Calderón estrenaba -otra vez- césped esta temporada. "El césped nuevo, de puta pena. Peor que el otro. Patapún p'arriba" se desahogaba mi hermano. Pero Resulta que Marcelino -como Emery- tiene al Cholo entre sus ídolos y se estudia los vídeos de nuestro míster. Tanto es así que el asturiano del equipo castellonense repitió el partido del guipuzcoano del equipo sevillano contra el argentino rojiblanco del equipo que manda en la capital. Un calco. Para el que viera el Atleti-Sevilla era estar metido en el día de la marmota con el Atleti-Villarreal. El mismo partido trabado. El mismo centrocampismo. La misma falta de ocasiones. El mismo complejo y variado planteamiento táctico. La misma musculatura y el mismo tedio. Al final del partido el Cholo y Koke reconocían que para el espectador no era muy vistoso, pero que esto también es fútbol. Y que era un punto contra un rival directo porque el Atleti -aunque aún queden 13 jornadas y 39 puntos- tiene como objetivo quedar tercero y llegar lo más lejos posible en Copa y Champions. Y por ahora estamos cumpliendo. Aunque todos soñemos muy fuerte y queramos seguir celebrando títulos.  Aunque se nos encienda la sangre porque echemos un falta un delantero con mala leche, que muerda, que incordie, al que los defensas respeten y teman. Que marque.

Y a mi no me interesa en que campo juguéis,
local o visitante yo te vengo a ver,
sufro contigo en cualquier división,
daría la vida por verte campeón.
Loro loló lolo lo, loró lo loló
Del Atleti soy,
y tu eres la alegría de mi corazón,
ni la muerte nos va a separar,
desde el cielo te voy animar.

lunes, 15 de febrero de 2016

Que no nos la metan


Getafe 0 - Atleti 1

Empezaron ayer Torres y el Atleti del mismo modo que acabaron contra el Eibar: marcando. Era el octavo partido de titular esta temporada, su quinto gol en Liga y el 101 con la camiseta del Atleti. Apenas se había cumplido un minuto y el gol de nuestro delantero centro fue el que nos dio los tres puntos. El pase, por cierto, medido, de Carrasco que, para nuestra desgracia, se torció el tobillo de un modo muy feo. Parece que se pierde el Villarreal, el PSV y el derbi contra los terceros.
En cuanto al partido... Tres puntos muy ricos. Seguimos segundos. A los que les gusta ver tácticas, disposiciones del equipo sobre el campo, ayudas defensivas y repliegues perfectos, una delicia. Para los amantes del Atleti que ayer -y desde que vino el Cholo- celebramos un día más de nuestro particular y cotidiano San Valentin, de lujo. Para el espectador medio y el que se ha apuntado ahora a celebrar títulos, un truño.
Lo importante este año, visto lo visto, es que no nos la metan. Y el equipo lo está consiguiendo. Somos una roca. La defensa funciona como los engranajes de un reloj de precisión. El Geta no creó ayer ni media ocasión. Oblak no tuvo que hacer ninguna parada. La defensa fue un derroche de generosidad, compañerismo y solidaridad. Puede gustar menos o más. Si eres del Atleti, te encantará. Aunque eches de menos celebrar algún gol que otro de más. Como el que desperdició Correa en el último suspiro por pasársela a un Saúl que llegaba desfondado en lugar de tirar. Hubiera sido la guinda en un partido donde se cumplió el objetivo: que no nos la metan y, si hay una ocasión, marcar. 
Una reflexión más: si en lugar de anotar Torres en el minuto 2 llega a hacerlo en el 89 tendríamos todos un especial subidón. Los puntos son los mismos, el juego no es brillante pero sí brioso. Yo lo que veo es un equipo unido que sabe a lo que juega y que pone todo en el campo para conseguir el principal objetivo esta temporada: que no nos la metan. Incluyo a los medios afines a los terceros y a los primeros. Que tampoco nos la metan. Seguimos. Molestamos. Aúpa Atleti.

jueves, 11 de febrero de 2016

Siete caras (rojiblancas) de la Transición


Juan Antonio Tirado es un atlético empedernido, un enfermo de las rayas canallas de los colchones. Pero también es compañero periodista y un gran escritor. El año del centenario (2003) participó con su soberbia pluma en uno de los muchos libros que se publicaron sobre nuestro equipo y sus cien años de historia. Probablemente el mejor. Llevaba por título "Atlético porque sí" y bajo la coordinación de su paisano José Antonio Vera -actual presidente de la Agencia EFE- escribían atléticos ilustres con fuste y poderío como Almudena Grandes, León de Aranoa, Juan Luis Cano, José Antonio Abellán, Chus Visor, José Antonio Fuster, Manolete, González Ferrari y Juan Antonio Tirado.

Hace muy poco que se ha dignado regalarnos su codiciada, preciada y preciosa prosa en un nuevo libro. Y es el tercero. En esta ocasión no habla de nombres con su innato sentido del humor como hiciera en su primera obra "Lo tuyo no tiene nombre" (1995), ni nos ofrece un análisis para aprender a escribir noticias para la radio y la televisión como ya sucediera con "Las noticias en el espejo" (2003). Su último libro aborda un tema político e histórico de candente actualidad, la Transición. Denostada por unos y mitificada por otros. Juan Antonio la documenta tirando de hemeroteca y poniendo las cosas en su sitio con un estilo de cronista que te engancha sin soltarte a lo largo de 200 páginas que el menda lerenda se ha leído de una sentada. Se titula "Siete caras de la Transición" y es una maravilla.

Tuve ocasión de hablar con él sobre el asunto para otros menesteres que pronto verán la luz. Y como ambos somos atleticoinómanos, yonkis del rojiblanquismo, pues jugamos con los siete protagonistas de su libro (no dejéis de leerlo) comparándolos con algunos de nuestros jugadores ilustres. Este fue el resultado. Así quedarían las "Siete caras ATLÉTICAS de la Transición".

1. ARIAS NAVARRO sería MANZANO. "Un tipo muy triste. Me da un poco de pena ponerlo pero es que es un hombre fundamentalmente triste".

2. JUAN CARLOS I sería VIZCAÍNO o ADELARDO. "Un motor. En el centro del campo también. No tan creativo".

3. ADOLFO SUÁREZ "es lo más grande en cuanto a fuerza. Puede ser FUTRE".

4. MANUEL FRAGA sería ARTECHE "porque es un hombre contundente, expeditivo".

5. TORCUATO FERNÁNDEZ MIRANDA "sería un mediocentro creador. Un gran creador de juego. Quizá CAMINERO".

6. SANTIAGO CARRILLO "alguien de banda izquierda. CAPÓN podría ser. Pero ya puestos voy a decir PANADERO DÍAZ, aunque repartía mucha leña".

7. ¿Y CARMEN DÍEZ DE RIVERA? "Esa sí que era GÁRATE".


sábado, 6 de febrero de 2016

Oli y Fer Torres, "los Niños" y mis niñas


Atleti 3 - Eibar 1

"Papá, por qué todos lloran?" "No lloramos, es que estamos muy contentos y, con el frío, nos sale la alegría por los ojos". 

Así andábamos todos después de cantar y celebrar uno de los goles más deseados de la temporada, el cien del Niño Torres en la victoria cien del Cholo poniéndonos a todos a cien y finiquitando los debates de todo a cien de la prensa del duopolio. Casi revienta el Calderón. Era el minuto 90 y todo había sucedido en la segunda mitad. Era el apoteosis en una tarde fría y gris en la que me llevé al Calderón a mis  niñas de 7, 6 y 3 años. 

Antes del éxtasis del 9 Torres habíamos sufrido una primera mitad que fue un auténtico despropósito. Con una defensa de circunstancias con Lucas -que es central- de lateral y estrenándose esta temporada en Liga. Con Saúl -que es centrocampista- de central. Y con Giménez haciendo de doble uruguayo y Gámez adueñándose de su banda y ofreciéndose en ataque estérilmente. Ni Gabi ni Koke pudieron hacerse con el centro del campo. Thomas y Carrasco estaban desconectados de Griezmann y Correa. Todo eran pelotazos, controles fallidos, un Eibar muy organizado y un truño insoportable que mis hijas toleraron cantando sin mucho entusiasmo, comiendo chuches a destajo y soplando la insoportable trompeta infame que te irrita los tímpanos y la paciencia.

El cero a cero del descanso acabó con algunos pitos y con merecida pitada al colegiado Borbalán, que iba de Piolín. "El señor de amarillo no se está portando bien, le vamos a tener que mandar al rincón del aburrimiento. Se ha comido un penalti a Correa y está dejando que nos agarren y nos empujen más de la cuenta", le expliqué a mi pequeña Lucía en el descanso, entre sugus azul y regaliz rojo.

El comienzo de la segunda parte fue aún peor. A los dos minutos Saúl, el centrocampista que jugaba de central, pisa mal un balón y el delantero centro catalán de los eibarreses le roba la cartera y de la deja en bandeja al que fuera canterano rojiblanco. A Borja no, que no jugó por la cláusula del miedo, a Keko que, agitando su rubia y ridícula coleta, la mete dentro sin dar ninguna opción al hombre de negro, a Oblik Oblak cada día te quiero más. 0-1 y sin opciones de remontar, visto el caos y la falta de ideas de la primera mitad. 

Pero las cosas han cambiado mucho junto al río desde que hace cuatro años se instalara en nuestra banda el Cholo Simeone y la magia de sus CHOLOCAMBIOS. Lo dicho. Salen del campo Correa y Thomas y entran Vietto y Oliver Torres. Reacción espectacular. El Niño Torres del 10 se hace con el balón, comienza a repartir con criterio y se ve a un equipo más ofensivo y con posibilidad de remontar. De pronto dos córners seguidos. Uno desde cada esquina. Los dos en nuestra portería del fondo sur. Koke la coge y la coloca con mimo. Eso ya es medio gol. El primero lo remata a la red Giménez haciendo de Godín, el segundo es el desquite de Saúl tras un poderoso salto y un cabezazo seco que le dobla las manos a Riesgo. En diez minutos el partido estaba remontado. Mis hijas saltando como locas y el delirio calentando en la banda con todo el estadio coreando su nombre y soñando con verle marcar el gol 100 ante el mismo equipo frente al que había marcado el 99. Dicho y hecho. Salió El Niño Torres, Fernando, por Carrasco ovacionado tras la efectiva remontada. Creó cuatro ocasiones el de Fuenlabrada conectando con Luciano y Oliver como si todo estuviese programado, como si el espectáculo y la emoción que iban en aumento estuviesen previamente guionizados para terminar en todo lo alto. Y llegó el gol cien de Torres. La victoria cien del Cholo. Y el Vicente Calderón con los fieles devotos -entre ellos mis tres niñas- completamente a cien.

sábado, 30 de enero de 2016

Ganar en la derrota


Barça 2 - Atleti 1

Jugar a las 16:00 no es muy de mi gusto. Lo saben mis suegros cuando salgo pitando de la comida familiar y mi hermano que se viene a ver el partido a casa sin siesta y con la idea de tomarse en el descanso un café. A mí me van más los partidos de bocata. Y en el Calderón. Para colmo hoy jugábamos contra el campeón de Liga, el campeón de Copa, el campeón de la Champions, el equipo más goleador y el segundo menos goleado (por detrás nuestra). Uno de los semifinalistas de esta edición de Copa y el que compartía liderazgo con el Atleti en lo más alto de la tabla. Nosotros, sin embargo, veniamos recién eliminados de la Copa, sin gol y con varias invenciones de la prensa rosa sobre fichajes, enfaditos, trueques y estadísticas envenenadas. Tanto que no sé para qué se desplazaron los nuestros a la ciudad Condal estando como estaba todo tan claro. 

A la basura informativa de la prensa apesebrada hay que sumar las opiniones libres y erradas de los atléticos de nuevo cuño. Esos que se han apuntado al éxito sin haber pasado por la apropiación indebida, el desmantelamiento, un par de años en el infierno y muchas miserias semanales echando cuentas con los dedos para evitar el descenso. A los que no han tenido que aguantar la condescendencia de la vikingada compadeciéndose de nuestras penas. Me refiero a los iluminados que han tenido el cuajo y los santos cojones de cuestionar al Cholo tras haber caído eliminados en Copa por un Celta poderoso que nos superó en la ida y en la vuelta. Y por criticar que felicitase al rival por habernos eliminado. Estos atléticos de la nueva ola se apuntaban a los gruñidos de los carroñeros de la desinformación y acusaban al Cholo de jugar sin delanteros. En fin. Ver para creer.

Total, que salía el Cholo frente al todopoderoso Barcelona con el "gremlin" Griezmann en punta apoyado por Carrasco, Saúl y Koke. En el centro del campo "Los Fernández" (Augusto y Gabi) y en la línea de atrás la defensa más segura de Europa y el portero menos goleado: Oblak, Juanfran, Godín, Giménez y Filipe. Casi nada.

La intensidad del comienzo fue brutal. Como contra el Celta, pero más fructífera. A los dos minutos ya habíamos sacado un córner y Saúl había intentado marcar un golazo colocando con poca potencia y mucha clase un balón en la escuadra que Bravo sacó de una estirada. Le faltó potencia al disparo lejano del canterano. Pero el Atleti seguía presionando. Y robando. Y ganando en el centro del campo a un Barça que vio como Saúl -otra vez él ilícitano- recupera un nuevo balón y gana la línea de fondo para sacar un pase mortal al que no llega (o sí, pero deja pasar) el pequeño goleador francés cayendo en los pies de Koke que, sin mucho esfuerzo, coloca en el fondo de la red. No llevábamos diez minutos y ya íbamos 0-1. Ni en el mejor y más húmedo de los sueños.

Y así estuvimos media hora jugando al toque y con rapidez. Tanto que el Atleti parecía el Barça. Poco a poco los azulgranas, motivados por los pequeños, continuos, insignificantes y repetitivos errores arbitrales se fueron creciendo al tiempo que el Atleti era empapelado de amarillo con las tarjetas del de verde, Undiano Mallenco. Nada nuevo. Esto sumado al peor partido de Giménez atrás, dio como resultado dos goles seguidos en diez minutos. Bueno, y que el Barça tiene unos jugadorazos y un equipo muy cuajado.

Giménez es joven, sí. Pero a veces juega un poco sobrado, como dando por supuestas cosas que un defensa no se puede permitir. Y que no se arreglan tirándose siempre al suelo. Ya afilo del descanso, con el resultado en contra, un lance desafortunado en el centro del campo hace que Filipe (impresionante durante toda la primera parte) suba el pie más de lo necesario, llegue tarde y le clave los tacos a Messi en la rodilla. Expulsado. Habría que ver si hubiera sido al revés lo que Undiano hubiera pitado. A vestuarios. El partido parecía que se había acabado.

En la segunda da mitad el Atleti deja fuera a Gabi y saca otro defensa barbado, como Juanfran, como Oblak. Jesus Gámez se acopla y sorprende el Atleti con Saúl y Carrasco desatados. Parecía que era el rival el que jugaba con uno menos. Estaba el Barsa tan relajado que el "gremlin" la tuvo en sus botas. Y hubiera entrado si no llega a ser por las de Bravo. Podía haber sido el empate y, en la siguiente jugada Godín llega apurado a un balón sin peligro que Suárez no tenía aún controlado. Segunda amarilla y el Atleti con nueve. Era el más difícil todavía. Tanto que el locutor suelta: "El Cholo seguro que firmaría el 2-1 y que no le metieran más", a lo que yo salto: "Este tío es gilipollas. Nosotros somos el Atleti. El Cholo va a ir a por el partido. Hasta la muerte". Dicho y hecho. Los que estaban en el campo se vaciaron. Tanto que Augusto se partió el ligamento lateral (por ahora es lo que sabemos) en una lesión muy fea. Un auténtico Tiagazo. Una mierda. Y salió Thomas que peleó con sus ocho compañeros hasta el final. Y a pesar de las tarjetas Oblak subió a rematar una falta lateral que bien podía haber valido el empate que, aunque no llegó, mereció sobradamente el equipo que ganó, aunque el marcador dijese lo contrario.
Orgullo es poco. Él Atleti en Barcelona demostró sobre el campo lo que serigrafíamos hace años en nuestras camisetas, que "ser campeón es una actitud, no una meta".
De las consecuencias negativas del partido (sancionados, lesionados y agotados) ya si eso hablamos el próximo día. Pero no valen excusas. Somos el Atleti. El único equipo del mundo capaz de ganar, incluso en la derrota.

jueves, 28 de enero de 2016

Negra noche celeste



Atleti 2 - Celta 3 
COPA 1/4 (vuelta)

Sabíamos que el 0-0 de la ida no era un buen resultado vistas nuestras dificultades este año a la hora de marcar. Aunque había muchas esperanzas por la seguridad defensiva y lo caro que vendíamos encajar. La duda estaba en qué iba a hacer el Cholo, a quién iba a alinear. Y la verdad es que hubo pocas sorpresas. Arriba Vietto con Griezmann y en el centro Carrasco y Koke con Saúl y Gabi. Atrás la línea más repetida: Juanfran, Godin. Giménez, Filipe Luis. Bajo palos el hombre de negro, Moyá. Nadie se podía imaginar el desenlace viendo el principio del partido y la intensidad del Atleti. Tres córners a favor en los cinco primeros minutos. Pero la bola no entró. Ni siquiera en un jugadón de Saúl con autopase dentro del área celeste. Nada. Y en un fallo increíble de la defensa menos goleada, en el primer córner que sacan los hombres del Celta que no jugaron en Vallecas: a la red. Gol. Tremendo jarro de agua fría en negra noche de niebla tras día triste y gris de nervios coperos. Corría el minuto 20 y estábamos eliminados. Se acabaron las opciones de la temida prórroga y la lotería de los penaltis. Había que marcar dos. Y a los nueve minutos ahí estaba Griezmann para rematar un rechace del portero tras tremendo zapatazo de Carrasco. Empate. Seguíamos fuera. Quedaba toda la segunda parte.
El Celta se fue apoderando del partido sin hacer mucho ruido. Su centro del campo marcaba el ritmo al que se jugaba. Muy ordenados atrás y peligrosos adelante. Recuperaban rápido el balón y lo movían con gusto y criterio. Terminaban la jugada y apenas se dedicaron a especular con el tiempo. Otro error de nuestra zaga, otro balón suelto y el gol de la jornada. Zurriagazo a trallón de Guidetti que entra como un obús sin que Moyá pueda hacer nada. Dudo que el rubio trotamundos de anchas espaldas vuelva a meter otro golazo semejante.
Los Cholocambios casi funcionan. Salió Correa por Carrasco y Angelito tuvo el partido en sus botas tras una jugada habilidosa en la que de planta delante de Sergio y estrella el balón en el larguero. Hubiera sido el 2-2 y dio paso al 1-3 en un despiste de la defensa cuando el Celta saca de banda y hay gente libre de marcaje. Se acabó. A falta de diez minutos Correa marcó pero no había esperanza. El Celta estaba siendo muy superior.
Era como sí se hubieran juntado el hambre con las ganas de comer. El partido nefasto del Atleti con la mejor versión del Celta. Un equipo que pierde por su negra noche y otro que gana por su noche celeste y celestial.
El segundo y último cambio del Cholo fue Oliver por Saúl. El extremeño jugó sus mejores minutos de la temporada. No hizo ni una ruleta. Le dio al equipo empaque y dinamismo. Yo hubiera quitado a Koke en lugar de a Saúl. El de Vallecas jugó ayer el peor partido que le recuerdo en mi vida. Lleva una temporada floja, pero ayer tuvo una noche especialmente aciaga. 
Y poco más que contar. Que el Celta fue mucho mejor. Que me jode mucho que nos eliminen de una competición que me gusta tanto a tan solo tres partidos de ganarla y que tenemos un serio problema delante. Nos falta un nueve con mala hostia, que muerda y desquicie a los centrales. Que abra huecos, que le eche huevos y que, sí o sí, marque.
Ahora a pensar en la Liga. En el Barça semifinalista y líder al que tenemos que doblegar. 
En cuanto a la vikingada... A quién le importa la vikingada si ellos tiran la Copa y van por detrás en Liga.
Jamaaaaaaas, Jamaaaaaaas, te dejará esta hinchada...

lunes, 25 de enero de 2016

Lo queremos todo


Atleti 0 - Sevilla 0

La hora no era de mi agrado. Tú me dirás. Un domingo con comida en casa de los suegros y tener que salir pitando con el flan de huevo en la garganta. Y sin café ni chupete ni nada de alcohol para llevar la moto sin riesgos. Que bastante Riesco tiene uno. Lo dicho, que la hora no era buena para un domingo con compromiso familiar. Aunque sea de la política. 
Total que me presento con mi otra mitad que soy yo mismo, o sea, mi parienta, en los aledaños del Calderón. Me llama mi amigo Alberto y me dice que está llegando de Salamanca, que su chica aún no ha parido y que no le da tiempo a chupito, que va directo. Y, casualidades de la vida, al cruzar en Pirámides veo a mi hermano que llega con su choper clásica, aparca, y vamos juntos hasta el campo. Riada de gente. "Y yo que pensaba que la hora era mala", le digo a mi hermano. "Horario inglés" me suelta. Y yo pienso que nos estamos agilipollando.
El partido fue un truño más. Conseguimos el objetivo del Cholo esta temporada: que no nos marquen gol. Que no es moco de pavo y nos está funcionando muy bien, dicho sea de paso. Pero claro, si enfrente tienes un equipo que viene a lo mismo. Pues apaga y vámonos. Nos quedamos en casa y no dejamos a los suegros y a las niñas por ver cómo los visitantes se dedican a perder tiempo desde el inicio y a esperar que los nuestros encuentren un resquicio, un rebote, un milagro que deje la bola dentro. Ni lo uno ni lo otro. Coñazo. Lo repito.
El Sevilla vino a lo suyo y lo hizo fenomenalmente con un equipo de gente muy alta y nombres tan impronunciables como largos. Gente desconocida que los de Nervión revalorizan. Un Monchi es lo que nos haría falta a nosotros. Nos conformaremos con Caminero.
Del partido, ya digo, nada de nada. Un Sevilla muy pegajoso y un Atleti que no sabia como meterle mano. Ni siquiera los Cholocambios que tantos puntos nos han dado funcionaron. Lo de Jackson parece que ha tocado fondo. No apareció en los quince minutos que le dio el mister. Nada. 
Hubo un larguero en cada portería y media ocasión para cada equipo. Alguno de los nuestros dijo que no nos acompañó la suerte. Yo digo que la suerte hay que buscarla. Es como pretender que te toque la lotería sin comprar algún número. Es complicado marcar si no te acercas, pasas, tiras, aprietas... Porque a mí lo que me falta es un poco de mala leche arriba. Alguien que muerda, pise, desquicie, pelee, que tenga hambre de gol y cabeza para desestabilizar a los centrales sin perder la puntería. Y ahora mismo no hay nadie. 
Lo último: La defensa es espectacular. Estamos muy arriba y muy seguros. Optamos a todo. Por un partido sin marcar no vamos a crucificar a nadie. Que es que lo queremos todo. Eso sí, el miércoles contra el Celta y su equipo descansado (jugaron con todos los suplentes en Vallecas) tendremos que salir a marcar dos goles. Los suyos valen doble. No quiero llegar a los penaltis y caer eliminado. 
Vamos Cholo. Ponnos otra Copa.

jueves, 21 de enero de 2016

De portería a portería es una guarrería


Celta 0 - Atleti 0
COPA 1/4. Ida

Cuando jugábamos en la calle y sacaba el portero atravesando el campo hasta la otra portería siempre había alguien que gritaba aquello: "De portería a portería es una guarrería". No sé si era una expresión propia del San Blas de los ochenta o si, por el contrario, era de uso común en todas las calles del país, como "no se vale tirar a trallón" o "la ley de la botella, el que la tira va a por ella" y así sucesivamente. Pero no es el caso. Otro día rescatamos frases futbolísticas de nuestra infancia en la calle. Viene a cuento este titular porque ayer, viendo al Celta y al Atleti corretear por el nefasto pasto de Balaídos no paraba de venírseme a la mente la frase en cuestión. Y es que unos y otros jugaron con nervios, con intensidad, con electricidad, dándose un auténtico palizón, corriendo kilómetros con y sin balón, llegando mucho a puerta pero sin encontrar el gol. Y hubo ocasiones. No tantas entre los tres palos (solventadas con acierto por los dos guardametas. Excelso Moyá - y muy atento Gabi sobre la línea al fallo de Augusto-) pero sí en las dos áreas. Por cierto, con penalti de Thomas no pitado en la nuestra después de córner inventado. Todo a cargo del señor Estrada, del colegio catalán. Suponemos que tendría la hora cambiada.

Los "Cholocambios" ayer no surtieron el efecto deseado. Quitó a los tres delanteros que habían salido de inicio: Jackson (al que cada vez esperamos menos y con menos fe), Griezmann (muy desacertado y pelín cansado, a mi parecer) y Carrasco (tan rápido como estéril en sus carreras, regates, pocos pases y menos disparos). Y dio salida a los dos que tenía en el banco: A Luciano Vietto que no pudo, a Angelito Correa que parece querer y no poder y a Thomas Partney que metió la mano donde no debía en un momento crítico.

Al pésimo estado del césped se sumó la lluvia para hacer el campo aún más pesado. Los futbolistas se dieron un palízón de mucho cuidado. Hay que quitarse el sombrero ante todos los que ayer jugaron. De rojiblanco y de celeste. Todos. También del vilipendiado Jackson al que, dicho sea de paso, a mí ayer me pareció verle más involucrado, muy combativo en defensa y con el gol más que gafado. Habrá que dejar de esperarle. Cuando llegue -si lo hace- lo celebraremos. Pero mientras esté en el campo y lleve la rojiblanca, hay que animarle como al resto de los nuestros.

Y dos cositas de la retransmisión. Las cámaras estaban muy lejos y muy cenitales. El sonido era penoso. Los primeros minutos estuvimos únicamente con el ambiente y nos quejamos. Pero es que cuando entró el audio con los comentarios de Rivero y su acompañante echamos en falta que alguien volviese a pisar el cable. Qué tormento. Qué ganas de que perdiera el Atleti. Qué cosa más infumable, rancia y antigua. En fin. La de todos. O casi.

Ahora tendremos que esperar al miércoles o al jueves, a la hora que nos digan (manda cojones cómo castigan esta competición) para sentenciar en el Calderón. No será nada fácil. Tendremos que estar todos empujando. Estos partidos de los aficionados hormiga hacen que luego algunos aficionados cigarra puedan ir a las finales y tal. La vida. Pero ahora, como dice el Cholo, a pensar en el Sevilla. El domingo, a la hora de la siesta. Con un acto de la organización Educación para la Paz apoyado por el Papa antes del encuentro. Habrá que estar. Otro partido para los aficionados hormiga. Otro día de fiesta porque juegan los que defienden nuestros colores. Vamos, Atleti, vamos.

domingo, 17 de enero de 2016

Un equipo muy jodido


Las Palmas 0 - Atleti 3

Esta mañana cuando he salido de casa el termómetro de la calle marcaba -2 grados en la capital. Mucho frío, aunque hacía sol. Esta tarde, a las 18:15, ya era de noche y creo que andábamos con temperaturas de nieve, pero en la tele, en Canarias, con una hora menos, no sólo hacía sol. Es que muchos aficionados y jugadores iban en manga corta. "Creo que están a 19", decía mi hermano desplegando una bandeja de donuts sobre la mesa para acompañar el café cortado con dos de sacarina. Y no sé aún si se refería a 19 grados o a 19 puntos, porque el Atleti iba líder a las 17:15 en Canarias y sigue de líder hasta el próximo fin de semana (Celta en Copa mediante).

El partido comenzó muy Oblak y terminó con doblete de Griezmann. La última vez que jugamos en el Insular Quique Setién -entrenador Pío-Pío) era jugador colchonero. "Me contrató Vicente Calderón y al año siguiente -con dos años de contrato por delante- me descontrató Jesús Gil", recordaba esta semana el eterno antigilista y malabarista cántabro en una entrevista.

Los amarillos pusieron el fútbol y el juego en la primera parte. "Para ser de las islas afortunadas estos van muy rápido" sentenciaba mi hermano. Y es que la Unión Deportiva tenía el balón y jugaba a otra velocidad. Nos ganaban en todo. Nos encerraban defendiendo en nuestra área con las dos líneas de cuatro y sacaban el balón para disparar con fuerza desde el exterior. Oblak se tuvo que emplear a fondo. Y cuando peor lo estábamos pasando llega Juanfran le pone un balón malo y pasado a Griezmann y aparece detrás Filipe que lo recoge y le zumba con la zurda metiendo un golazo. Es el sexto que mete con la camiseta del Atleti. 0-1 y empieza otro partido. 

Al final de la primera mitad ya estábamos mandando en el centro del campo con Los Fernández (Augusto y Gabi), Saul y un Koke en estado de gracia. Tanto que, en la segunda mitad, casi mete un gol olímpico y fue el artífice de las dos asistencias para que marcase el pequeño duende francés. El primero de Griezmann parecía de primeras fuera de juego, pero no lo es. El segundo del Gremlin se produjo inmediatamente después de la mejor jugada del partido. Una combinación de fantasía y precisión por parte de Las Palmas que acabó lamiendo el palo de Oblak y en el fondo de la red de Javi Varas.

0-3, con una hora menos y tres puntos más. Otra vez la portería a cero. Comenzamos la segunda vuelta fuera de casa ganando por el triple de goles que en la primera en casa. Al final del partido le preguntan a Jonatan Viera "Parece que con poco el Atleti hace mucho", a lo que el futbolista responde rotundo: "Poco parece desde fuera... Desde dentro es un equipo muy jodido". Pues eso. Jodido y jodiendo. Líderes. Aunque berreen. Aunque pataleen y pateen sin que les sancionen. Y ahora a pensar en la Copa, en Vigo, en el Celta sin Nolito, en competir partido a partido.

viernes, 15 de enero de 2016

Sin brillo, con brío

Atleti 3 - Rayo 0
COPA. 1/8 vuelta

Estaba el día llorón. Mucha lluvia a la hora de comer y parecía que iba a parar. Y paró. Mi hermano me manda mensaje borrándose de la convocatoria por lesión en la zona lumbar. A la espera de diagnóstico aún dudamos entre un frío o un inicio de cólico. Ibuprofeno, reposo y a soportar los comentarios y la realización sin apenas sonido ambiente de TVE. Yo me voy directo del trabajo al campo. Y como yo, otros treinta o treinta y cinco mil valientes. Algo más de media entrada en una noche que cada vez se hizo más fría para ver el desenlace del combate contra el Rayo. Los vecinos de abono se preocupan por la ausencia de la otra mitad de la peña, por mi hermano, y le mandan sus sinceros deseos de recuperación.

Empieza el partido y, como siempre que jugamos entre semana a estas horas, se va poblando la grada hasta bien entrada la primera parte. Los que llegaron tarde por el trabajo, o por la Mahou, no se perdieron nada. El Rayo tenía la pelota pero no pasaban del centro del campo. El Atleti esperaba sin mucho nervio. Todo tranquilo. Como si los futbolistas, los entrenadores y la grada supiéramos de antemano cómo iba a acabar la cosa. Y así fueron pasando los minutos entre el tedio, el frío, los pases insulsos y dos medias oportunidades que no llegaron a serlo de Correa y Filipe Luis. El Rayo, por su parte, tuvo una más seria que sacó con brillantez una manopla de Moyá. Suspiros, pero sin preocupaciones. Y así iban transcurriendo los minutos. A la media hora salí a mear (no acostumbro) por estirar las piernas y evitar las colas. También porque en nuestra zona solemos bromear con la cosa de que cada vez que alguien va a mear se pierde un gol. Un poco me fui pensando en escuchar el bramido del Calderón con lo mío entre las manos. Pero nada. Fue cuando faltaban cinco minutos para el bocata. En ese momento le llega un balón a Correa que, con un derechazo sublime se cuela pegando en el travesaño, muy cerca de la esquina. Golazo del uruguayo que, dicho sea de paso, anda falto de la chispa con la que comenzó la temporada. 

El bocata fue penoso. Lo compré en el bar "El Paraíso", un local que ha cambiado de dueños y que ahora lleva un venezolano. Lo pedí de tortilla de patata y me dieron un montadito de algo similar. Menos mal que mi compañero y más que amigo charro, Alberto, había descongelado un buen trozo de hornazo que insistió en compartir conmigo para que siga engordando y pasando malas noches con mi hernia de hiato. Lo consiguió. 

En la segunda parte el Rayo arreó más. A punto estuvieron los de Vallecas de darnos un disgusto. Por cierto, vinieron quince o veinte rayistas y animaron sin descanso a su equipo. Y en ocasiones, se les oía. Un ejemplo. Pero a lo que iba, que se pusieron a presionar y empezaron a llegar. El Atleti necesitaba asegurar el pase de ronda. Si nos marcaban íbamos a la prórroga. Perdonaron un par de ocasiones y el Cholo movió el banquillo. Llegó la hora de la verdad, el momento de los Cholocambios (Ricar, dixit): Correa (el del gol) deja sitio al gremlin Griezmann (dos goles en diez minutos); Jackson (dos goles en toda la temporada) deja paso Oliver (que volvió a hacer su ruleta y sigue sin darnos todo lo que tiene) y Gabi (todopoderoso capitán) entró por Kranevitter (muy preocupado por guardar la posición y mostrando detalles de su calidad). El resultado ya es por todos conocido. Demasiado castigo para el Rayo. Merecimos el pase, fuimos mejores, pero sin alardes. Respetando siempre al rival y con una defensa de hierro que nos ha llevado a una posición impresionante: primeros en Liga, en octavos de Champions y en cuartos de Copa. Alucinante. Por cierto, estamos donde estamos sin un juego brillante, sin brillo, pero que no le quepa a nadie la menor duda de que nuestro equipo, los hombres del Cholo, derrochan brío.

brío.
(Del celta *brigos 'fuerza').
1. m. pujanza. U. m. en pl. Hombre de bríos.
2. m. Espíritu, valor, resolución.
3. m. Garbo, desembarazo, gallardía, gentileza.


lunes, 11 de enero de 2016

#CholoNoTeLoPerdonaréJamás


Celta 0 - Atleti 2

Acabamos la primera vuelta como líderes (aunque Barcelona y Sporting tienen un partido menos) y superamos al Valencia en la clasificación histórica de la Liga colocándonos terceros. Todo por culpa del Cholo.

Empiezo hoy la semana y la vuelta al trabajo después de unas largas vacaciones navideñas. Ni me acordaba de la clave del ordenador. De las buenas. Un compañero me ha dejado un calendario de bolsillo del Atleti en la esquina de mi pantalla y yo me he traído la alfombrilla que me regaló mi rojiblanco amigo invisible. No se puede empezar mejor. Bueno sí, viendo los mensajes de twitter con la alegría de la parroquia. Uno de ellos me ha hecho especial gracia, el que pone título a esta no-crónica del partido de ayer bajo el diluvio universal en Balaídos.

Y es que ayer tuve la suerte de perderme el partido del Glorioso porque vinieron a casa a cenar dos amigos que son más que hermanos. Uno vive en Filipinas, otro en Perú. Nos conocemos desde hace más de 30 años y, a pesar de que ahora nos separan muchos kilómetros y un importante desfase horario, seguimos compartiendo lo bueno y lo malo. La vida.

Aún así, al ir a por más provisiones de cerveza (para dejar a las mujeres en casa y poder charlar de lo nuestro un rato) el portero del garaje -colchonero de pro- me pegó un grito desde la otra acera: "¡Santiago! ¡Santiago! ¡Que vamos ganando! ¡Acaba de marcar el francés! ¿Por qué no lo estás viendo?" Y yo, a voces, antes de entrar en los ultramarinos de mi vecino chino, le contesto: "¡Tengo visita importante. Hoy te toca animar por mí. Aúpa Atleti, Antonio!" Y el bueno de Antonio, entre desconcertado y responsable regresó a la garita del garaje a escuchar el relato de Bonilla en Onda Madrid ("Porque el Boni es el único que no es vikingo", repite siempre Antonio, una de las pocas personas que me llama Santiago y no Santi).

Tenía yo a dos celtiñas pendientes del partido. Un compañero de inquietudes y universidades salmantinas, vigués y muy celeste, pidiéndome perdón por si había pitos a Augusto "porque era el capitán y porque se nota más su ausencia que la de Nolito", explicaba Chema Martínez desde su cuenta de twitter. Y me pedía que repartiera abrazos a los amigos que tenía en casa, al filipino y al peruano, con los que también compartió cafetería y pasillos de facultad cuando éramos más jóvenes. El otro, un joven periodista especializado en las cosas de dioses y hombres, Fran Otero, se expresaba con contundencia antes del choque: "Partidazo".

Subí a casa con el pan y la segunda tanda de Mahou heladas y no me pude resistir. Puse el partido. Quedaban apenas veinte minutos y Carrasco se marcaba un jugadón de espanto. Él solo se lo guisaba y se lo comía -con un regate afortunado por el rebote- y un disparo que rebota afortunadamente en el último defensa desviando lo justo el balón para poner el 0-2 definitivo. Tres puntos. Liderato. Campeones de invierno y los amantes de la estadística recordando que no sucedía tal cosa desde el doblete del 96. Yo sigo pensando lo de la alfombrilla del ratón: Partido a partido.

Mi hermano, por wasá, sabedor de mi compromiso y de que nuestra peña -que es mi casa- estaba ocupada por gente querida, me hace crónica apresurada: "Primer tiempo: Campo rápido en banda derecha y lento en banda izquierda. Sin control. Vietto perdido. Necesitamos a Carrasco en banda y controlar el centro del campo. Griezmann y Saúl, lo mejorcito. Y Orellana en el Celta". "Segunda parte: Griezmann 1-0 minuto 3. Carrasco por Augusto. Jackson por Vietto. Diluvio en Balaídos. Menos mal que quedan 15 minutos. Jackson ha corrido, increíble. Golazo de Carrasco. Gámez por Griezmann muertito. Final. 44 puntos en la primera vuelta (dibujitos de aplausos)".

El próximo partido será el jueves. Vuelta de Copa contra el Rayo. Y mira que me gusta la Copa. Y ahí seguimos. En las tres competiciones. Sin hacer gran fútbol. Demostrando que lo importante es siempre el equipo. Y molestando. #CholoNoTeLoPerdonaréJamás.

jueves, 7 de enero de 2016

La magia del rey Cholo, otra vez

Rayo 1 - Atleti 1
COPA 1/16 (ida)

A las 22:05 en Vallecas el día de Reyes. Con un frío de los que hacen época y las entradas a doce euros. La grada casi despoblada. Yo, en casita, solo. Viéndolo en La 1 con todo el sofá para mí y la voz triste y monocorde de Juan Carlos Rivero transmitiendo un partido en el que no había intensidad, ni pasión, ni fútbol, ni nada que no fuera patadón y tente tieso. Continuos desajustes tácticos y ni modo de ver media jugada decente.

Yo, que estaba deseando ver a Kranevitter y a Augusto debutar, a Torres marcando goles, a Oliver metiendo pases de banda a banda, a Carrasco driblando y corriendo como un demonio, a Siqueira desmintiendo su falta de calidad y su descoordinación con el resto de la defensa, a Savic creciendo en el centro de la zaga junto a Giménez, a Gámez sacando córners desde la banda y a Moyá poniéndoselo difícil al Cholo... pues nada de eso. Al primer zapatazo de Nacho desde fuera del área nos clava un gol junto al palo que Moyá sólo llegó a tocar sin la suficiente fuerza en la mano como para despejar. La cosa pintaba mal. El Rayo de Jémez, con los mismos experimentos en la alineación que el Atleti del Cholo, se ponía por delante.

Hasta diez nacionalidades diferentes contamos mi hermano y yo por wasá entre los 22 futbolistas que había en el césped de Vallecas (el partido no daba para más): China, Venezuela, Uruguay, Argentina, Montenegro, España, Ghana, Angola, Portugal y Bélgica. Eso y la cantidad de fallos que acumulaba Siqueira con expresiones como "Joooooder", "Otra vez", "Menudo paquete", "Está para venderlo. Para regalarlo. Con unas camisetas". "Que se vaya al Madrid del musulmán" y demás lindezas. Torres tampoco estuvo fino. Perdió una ocasión bastante clara y al unísono mi hermano y yo wasapeamos: "torpe" y "patán". No está fino el de Fuenlabrada, aunque el colombiano que le sustituyó (once nacionalidades) tampoco estuvo mejor.

El Cholo, una vez más, ganó el partido. Del banquillo, faltando 30 minutos para el final, salieron Vietto y Saúl por Óliver (que no rascó bola) y por Augusto Fernández (sin encontrar su sitio durante todo el partido). Y de ahí vino el gol. Nada más salir se vio el cambio de ritmo y velocidad. Saúl recuperaba un balón en el centro del campo y se generaba una ocasión. El equipo se contagia y a los pocos minutos Vietto hace un jugadón que termina sacando el balón hacia atrás donde Saúl, de primeras, la enchufa colocándola al palo del portero donde el portero no pensaba que iría. Golazo. Empate. Virtualmente clasificados. A intenter meter otro. Y en ello estuvimos si no fuera porque Juan Carlos se hizo un paradón que después pegó en el poste. También el Rayo tuvo la suya en un balón casi sin peligro que acabó en el larguero ante el despiste de Moyá que pensaba, como pensábamos todos, que iría fuera.

El partido acabó y todo quedó encarrilado. Lo mejor, a mi gusto, fue el anuncio de La Quiniela que pusieron nada más acabar la primera parte y antes de comenzar la segunda. Bueno, eso y el wasapeo con mi hermano. Coincidimos en casi todo. Cuando del Atleti se trata, claro. Como decía san Agustín: "en lo esencial, unidad; en lo importante, libertad; en todo, caridad". Pues eso. Felices Reyes y a esperar la vuelta. Pero antes hay que viajar a Vigo y a Las Palmas.

domingo, 3 de enero de 2016

Ni cuatro, ni Jackson


Atleti 1 - Levante 0

Cuatro goles decían mi hermano y mi sobrino que se iban a llevar a Valencia los del Levante. La plantilla, porque no vino ni un solo aficionado a apoyarles. El fútbol moderno cada vez merece más odio. Al final marcó Thomas -al final- tras otra genialidad del Cholo combinada con el hambre del ghanés y el regalo de Reyes del portero granota que, aún no sé por qué- vestían de subrayador.

Tampoco fue la noche del colombiano como había vaticinado el menda lerenda después de ver la asistencia de gol en Vallecas y un conato de intento de querer jugar al fútbol aquí. El Cholo le puso de inicio. La noche era propicia. Tanto que hasta en dos ocasiones Griezmann optó por pasar el balón a Jackson cuando él tenía más y mejores opciones de marcar. Nada. Ni por esas. Es verdad que suyo fue el pase de pecho para que Koke -también fuera de punto- pegase un trallazo que casi desmonta la portería del fondo norte al reventar el balón contra la cruceta. Y ya. Cada vez que atacábamos, que tampoco fue exagerado, el colombiano se incrustaba entre los centrales y mostraba una actitud derrotista y desidiosa. Incapaz de desmarcarse, de crear peligro, de ofrecerse para el remate. Estuvo mejor como pasador que como rematador. Y no es eso lo que necesitamos habiendo marcado 24 goles a falta de un partido para terminar la primera vuelta. Esl sí, los comentaristas del Estudio 1 de TVE hablaban maravillas del colombiano y me hicieron creer que yo no había estado en el Calderón y que no tengo criterio. A mí me parece que se le está acabando el crédito y que, si me preguntan, le dejaría que hiciese de Baltasar en la Cabalgata y no volviese. 

El partido fue un truño así de grande. Ni juego, ni ocasiones, ni intensidad. Mucha conversación navideña con los compañeros de abono, felicitaciones por el año nuevo, bocatas con las sobras de las fiestas y hasta un roscón que pasó cerca y no pudimos catar. 

Lo mejor, el Cholo, para variar. Volvió a dar la enésima lección de fútbol con tres cambios que -para eso son- cambiaron la velocidad del equipo. Luciano sigue sin dar lo que se espera de él, Yannik Ferreira estuvo en su línea y Partey volvió a salirse. El ghanés marcó un gol él solo. Bueno, con la inestimable ayuda de Diego Mariño y la fortuna que nos había faltado durante todo el choque.

Estamos líderes, aunque el Sporting tiene un partido menos. Como dice el Cholo, con muchísimo margen de mejora y contentos por estar ahí arriba. Como para no. 

Ahora tres partidos seguidos lejos del Calderón. El último de la primera vuelta contra el Celta de mi amigo Chema Martinez y sin su Augusto Fernández; el primero de la segunda vuelta contra los Pío-Pío de mi amigo Nico Fabelo y el de Copa contra el Rayo de mi tocayo Santi Criado. Habrá que verlos en la Peña. Y siempre, siempre: Aúpa Atleti. 

"Porque siempre la afición se estremece con pasión cuando quedas entre todos campeón"

jueves, 31 de diciembre de 2015

Feliz año, cholíderes


Rayo 0 - Atleti 2

Jugábamos en Vallecas, muy cerca del Calderón. El Rayo venia de sufrir un atraco a cara descubierta en Concha Espina y yo no estaba dispuesto a dejarme atracar en las taquillas de la calle Payaso Fofó r los vecinos franjirrojos (45 euros la más barata). Me quedé en casa y, mientras mis chicas se daban un paseo y hacían algunas compras, presencié un nuevo atraco vikingo en el Cuernabéu. De vergüenza el arbitraje del doblemente González en el barrio financiero de Madrid. Ya lo dijo el Cholo a principio de temporada. La Liga está peligrosamente preparada para que la gane el Madrid, un equipo con ese presupuesto no puede permitirse ganar solo una Liga en diez años. Y ahí anda el estamento arbitral empeñado en que ganen a pesar de que los jugadores se empeñan en perder para echar al gordito de los Phoskitos. Pues eso, atraco sobre atraco.

No las tenía todas conmigo ante el Rayito. Los de Jémez son un equipo valiente y el Cholo explicó muy bien que esto es una virtud y un defecto. Había que esperar al partido para ver qué versión tocaba.

La primera parte fue un cúmulo de ocasiones perdidas. Carrasco en un par de ocasiones, Koke, Fernando Torres, Griezmann... Pero nada, si no era por falta de puntería, era la ansiedad, o las intervenciones de un portero al que, para variar, convertimos en estrella aumentando su cotización. Yoel fue el mejor de su equipo.

Perdonamos demasiado y el Rayo llegaba. Y ellos no se lo pensaban. Dos ocasiones tuvo Javi Guerra y en una de ellas Oblak nos recordó por qué somos uno de los equipos menos goleados. Pintaba mal el partido. Los de Jémez estaban haciéndose con el balón y el centro del campo. Óliver seguía desaparecido, Saúl con más intensidad que cabeza, Koke con la hemiplejia que le produce jugar en banda. Carrasco rápido pero sin peligro, Griezmann buscando el balón sin encontrarlo y Torres en su particular duelo consigo mismo, en esa absurda histeria provocada por los datos, los números, los cuentagoles que han conseguido bloquearle y bloquearnos. Todos pendientes del gol cien en un equipo que comparte liderato en Liga, está en los dieciseisavos de Champions y en los octavos de Copa, contra el Rayo otros dos partidos en semana y media. En fin... Ya lo dice el Cholo: "No consuman". Y nada, ni caso.

En la segunda mitad empieza el Cholo a mover el banquillo mucho más pronto de lo que acostumbra. Quita a Óliver que no había rascado bola, a Torres (lo que me enfada muchísimo) y a Carrasco para dar entrada a Jackson, Thomas y Correa. Y volvió a acertar el mejor entrenador de la historia rojiblanca. Thomas se inventó una jugada en el minuto 88 con una asistencia a Correa que, con la espinillera, coloca el balón en la escuadra y a mi hermano y a mí casi colgados de la lámpara. Y cuando aún no habíamos bajado del techo Jackson se saca una asistencia de fenómeno que Grizmann finaliza con vaselina de crack. Minuto 89, 2-0, 3 puntos, acaba el partido, acaba el año. Feliz 2016. Que siga la fiesta. Y como dice mi amigo Amador: "Que no mengüe".

jueves, 24 de diciembre de 2015

Feliz Navidad, cholíderes


Málaga 1 - Atleti 0

Seguimos Cholíderes. Lo de La Rosaleda no lo eh contado antes porque quería hacerlo hoy, día de Nochebuena. Además, el Cholo lo explicó maravillosamente bien: "el fútbol es sencillo, nosotros jugamos mal y ellos jugaron bien, nos ganaron justamente". Y es que no hay más. Bueno sí, que seguimos empatados en lo más alto (aunque con un partido más), que le sacamos dos puntos al tercero (con los mismos partidos) y que en esa misma jornada todos nos sentimos orgullosos de nuestros jugadores en la derrota mientras sentíamos vergüenza ajena por las goleadas de otros equipos.
El día 30 despediremos el año jugando en Vallecas contra un Rayo castigado y humillado por la Liga y los arbitrajes arbitrarios. Tenemos que jugar con honor y recuperando la confianza. Es el día para hacer un buen partido en un campo que no se nos da muy bien (lo mismo que nos pasa con el Málaga). Dicho lo cual sólo me resta desear a toda la gente de buena voluntad (o sea, todos los que leéis estas reflexiones) una feliz noche. Y no os olvidéis de brindar por lo que nos da la vida. Aúpa ATLETI y feliz Navidad.

viernes, 18 de diciembre de 2015

El Reus, 99 goles y el Rayo


COPA 1/16 (vuelta)
Atleti 1 - Reus 0 (3-1)

Me gusta la Copa. Y si fuera a un único partido ya sería lo más. Me gusta ver a equipos todopoderosos caer eliminados porque no están al fútbol sino al márketing, a la política, a los dineros, el poder y la tontería. Me gusta ver a los equipos de Primera pelear contra los de Segunda y, sobre todo, con los de la división de bronce. Esos equipos humildes que no tienen nombre en las camisetas y cuyos jugadores comparten centro de salud, bar y supermercado con los vecinos de la localidad para la que juegan. Me encanta la Copa.

Y sin embargo, por culpa de este raro trabajo de juntar letras para explicar imágenes, no pude ir ayer al Calderón. Me tuve que quedar adelantando reportajes con el fin de juntar unos días y descansar en Navidades. Para colmo de males mi hermano andaba en las mismas que yo. Total, que cuando acabé lo que tenía que hacer aún faltaban quince minutos para que echara a rodar el balón. Estaba en Prado del Rey, en Pozuelo, y tenía la moto en la puerta. Pero me había dejado los abonos en casa... en la Ciudad de los Ángeles. No llegaba ni de coña. Total, a verlo en casa. Y eso hice.

El partido me encantó. Sobre todo porque el Reus no parecía un equipo de Segunda B.  Incluso su indumentaria amarilla (que me recordó al Alcorcón, al Cádiz, a tantos equipos admirados en la Copa por su juego sin igual y su capacidad para dejar fuera a los vecinos de Concha Espina) -don Luis me perdone- me pareció genial. Nos jugaron de tú a tú, defendiendo con orden y tocando el balón. Sin dar una patada de más. Y si no es por una manopla de Moyá nos hubieran dado un disgusto y ahora estaríamos buscando cabezas de turco. La de Torres -aunque parezca increíble- casi lo fue ayer en las redes sociales. Mucho desagradecido, mucho consumidor, mucho ignorante revanchista que no soporta que por tres veces les dijese a los vecinos que no.

Llevaba Fernando Torres varios partidos jugando muy bien y aportando al equipo oxígeno en el último pase, dando opciones a sus compañeros en ataque, sumando para ganar, ganar y volver a ganar. Aunque, eso sí, sin que llegara el puto gol cien que está empezando a convertirse en un problema. Algo que es absolutamente irreal, fantasma, inexistente no sólo para él sino para todos los demás. Un dato insignificante que los medios han convertido en cuestión de Estado y que, para nuestra desgracia, por consumir, está generando ansiedad en nuestro delantero, en nuestro equipo, en la grada y en todo lo demás. Sólo digo una cosa: A la mierda el gol cien. Queremos a Fernando jugando para el equipo. Aportando, sumando. Aunque no marque nunca más.

Ayer tuvo cuatro oportunidades nuestro nueve, el capitán, el Niño de Fuenlabrada. Tres de ellas las sacó el portero rival con intervenciones meritorias. Era como si Fernando estuviese gafado, como si le hubiese mirado un tuerto, como si un conjuro le tuviese maldito ante el arco rival. Hasta ahí, nada fuera de lo normal. Ya llegará. Lo malo fue el modo de errar la cuarta oportunidad. Solo ante el portero, tras un desmarque genial, remata con un tacón antinatural. Al principio parecía que lo había hecho porque pensaba que estaba en fuera de juego -algo que tampoco lo justifica- después se vio que no, que había elegido la peor de las opciones para rematar un balón que sí o sí tenía que haber acabado dentro. Y me faltó tiempo para poner en mi twitter: "Así, no, Fernando, así no".

Por lo demás hay que destacar el juego de Thomas. Llevaba tres partidos lanzando desde fuera del área y al final tenía que entrar. Y entró. Golazo del ghanés. Parece que en cuanto aprenda a colocarse un poco mejor en el campo y coja la dinámica del grupo tendremos un medio centro de garantías. Y con gol. Un nuevo Raúl García al que el Cholo se está encargando de cuidar.

Nos acaba de tocar el Rayo. Nos vamos a hartar de jugar contra los de Vallecas estas Navidades. Primero en Liga el 30 de diciembre. Luego en Copa el 6 y el 12 de enero. Me gusta el Rayito. Me gusta Jémez. Me gusta su manera de entender el fútbol. Me gusta el barrio y me gusta que estén en Primera. Pero me gusta mucho más seguir en la Copa y ganarles en Liga para acabar el año con más puntos y mucha, mucha felicidad.

Y el domingo, a las 20:30, compitiendo con los resultados electorales, tres puntos importantes comtra el Málaga.

Vamos, Atleti, vamos.

martes, 15 de diciembre de 2015

Un domingo raro


Atleti 2 - Athletic 1

Todo muy raro. Domingo a las 18:15 de un invierno primaveral. Juega el Athletic de mi familia política y, por fin, se plantea la previa del partido como una fiesta entre dos equipos rivales y hermanos, con una historia común. Nos une Raúl García, nuestro Rulo, el capitán que tras nueve temporadas en el Atleti derrochando coraje y corazón se fue entre lágrimas al equipo del Botxo donde sigue demostrando su profesionalidad con intensidad. Entre bromas y veras comentábamos en el primer anfiteatro que había que ver lo bueno que era Raúl García y lo guarro que era el 22 de los de Bilbao. Se le echa de menos. El domingo fue una de las claves para convertir el partido en una fiesta.
También los niños de NUPA con su campaña ayudaron a generar un clima de solidaridad y buen rollo entre las dos aficiones. Las fechas son propicias y la labor de www.somosnupa.org mucho más.

"Tenemos que vernos, tengo algo para ti", me envía José I. Fernández, compañero de brindis, finales y blogs, de mucho Atleti, antes del partido. Quedamos donde siempre y me regala su trabajo sobre Godín debidamente firmado y dedicado. De esto ya escribiré otro día con más detalle. Cuando me lea la biografía del charrúa. Sólo quiero decir que la dedicatoria es tan brillante como el autor.

Estaba el día raro porque me había despertado un SMS avisándome de la muerte de una persona a la que estimaba y que me estimaba. También era del Atleti. Un infarto se lo llevó en el frontón donde jugaba con su hijo y unos amigos. 53 años. La vida partida. Y yo todo el día rumiando el dolor. Lo de menos fue el partido. Todo me recordaba a José Luis. Ya de noche, tras dejar a mi mujer en casa, cogí el coche y me fui al tanatorio para despedirme de él. Deseaba no encontrarme a nadie. Casi lo consigo. Sólo estaba Rosa, su mujer. Y los dos llorando estuvimos abrazados un buen rato sin poder pronunciar palabra. Y cuando por fin se me desata la garganta, como sin querer, salió de mi garganta una gran estupidez: "Ha ganado el Atleti, seguro que por José Luis". Y Rosa sonrió como quien se agarra a un salvavidas para no morir ahogada en sus propias lágrimas.

El partido fue raro. Como todo el día. Por la mañana estuve en la misa de la alegría, el "Gaudete" que celebramos los católicos cada tercer domingo de Adviento. Pero no usaron el color litúrgico que les prometí a mis hijas. La pequeña se me durmió en los brazos y su madre con la mayor tuvieron que salir fuera por un mensaje de teléfono inapropiado. Raro. Todo muy raro.

Jugó el Atleti extraño. Los de Bilbao nos ganaron el centro del campo. Aduriz demostró que es como nuestro Tiago, que está inspirado y enrachado. Que es como el Diego Costa que nos ayudó a ganar la Liga. Calentando a los defensas. Muy bueno. Beñat probó en cuatro ocasiones desde el borde del área sin suerte para ellos y con suerte para nosotros. Oblak triunfó en un mano a mano que estaba perdido y detuvo a lo argentino, como Leo Franco. Griezmann marcó un auténtico golazo. Mereció ganar el Athletic, menos mal que ganaron los nuestros. Estamos Cholíderes, como dice la buena de Helena Platas. Cholíderes y con la suerte del campeón. Molestando. Aunque sea todo tan raro.

miércoles, 9 de diciembre de 2015

Saúl hizo de Koke, Koke de Gabi y Gabi de Tiago


LIGA DE CAMPEONES
Benfica 1 - Atleti 2

Se echa de menos al portugués, a Tiago Mendes. Y más en un encuentro como el de ayer en el estadio Da Luz lisboeta donde el Cholo -qué listo es el Cholo, joder- quiso alojarse en el mismo hotel de la final de Champions para desafiar y desactivar todas las tonterías y farios a los que los aficionados -y algunos profesionales- somos tan dados. Bien por el Diego. Otra vez volvió a acertar. Como acertó con el puzle en el centro del campo para suplir la importantísima ausencia de Tiago -al que los prescritos del palco siguen sin renovar-. Saúl hizo de Koke, Koke de Gabi y Gabi de Tiago. Y funcionó. Al menos hasta que los lisboetas hicieron su gol. Ahí sí que echamos de menos al portugués. Mucho. Su calma, su clase, su control, su manera fina de congelar la pelota, de enfriar el partido, de cambiar la jugada con un pase a la otra banda descolocando al rival, obligando a que corran, golpeando con su juego pendular. Por cierto, el titular, y la reflexión, no es mío sino de otro sabio, de mi hermano Ricar. Ayer se acercó a casa a ver a sus sobrinas pachuchas después de un palizón de coche tras regresar del puente. Y vimos el partido hablando de fútbol. La mejor terapia para olvidarse de las urgencias, los antibióticos, las noches en vela y los llantos de las pequeñas.

Y cenamos fútbol. Porque pensábamos que iba a ser un partido bronco, en el que las águilas bengaleras especularían con el resultado como en el Calderón. Sólo necesitaban un empate para pasar primeros. Pero no. Fueron nobles los del Benfica. Jugaron de tú a tú. A cara de perro. Y claro, eso a un Atleti como el de este año, dado al toque, con una defensa endiabladamente ordenada, que funciona atrás como el engranaje de un reloj perfectamente sincronizado y engrasado... como que no. Atrás somos muy solventes, muy potentes, muy seguros, muy solidarios. Un auténtico espectáculo defensivo, que es lo menos espectacular para los que no han jugado nunca al fútbol. Ya digo, a nosotros nos encantó.

Lo de arriba ya es otro cantar. Es cierto que en la banda Filipe y Carrasco imprimen muchísima velocidad. Y que Saúl estuvo físicamente portentoso por el otro carril, con un Juanfran más discreto que otras veces, pero cumpliendo. Es verdad que nos falta la chispa arriba, la sorpresa en ataque, ese primer toque que nos deje en ventaja. Ayer por la noche, con las tortugas cenadas y las niñas dormidas,  nos preguntábamos frente a la tele, entre sorbos de café, por qué tocábamos y tocábamos queriendo meternos con el balón hasta dentro. Y zas, en toda la boca. El Atleti tiró ayer más veces desde fuera del área que en toda la temporada. Tiró Saúl, tiró Gabi, tiró Carrasco, tiró Koke, todo el centro del campo lanzó desde fuera del área con solvencia y como avisando. Y nos encantó. Porque hace que la defensa contraria tenga que emplearse más lejos del área y que se abran posibilidades de gol.

Los goles fueron golazos. El de Saúl lo fabricó Vietto. Yo hubiera tirado. Pero el pase a Saúl fue soberbio. El clásico de la muerte. Aunque el de Elche se la jugó a la primera con un contrario cerca teniendo solo a Carrasco a su izquierda. Golazo. Incontestable. El segundo, el de Vietto, vino tras una carrera impresionante del belga que ganó la línea de fondo y puso un pase duro y raso entre el portero y el central al que, por primera vez en todo el partido, nuestro joven ariete le ganó el pan. Sacó la pierna Vietto y lo clavó. Se acabó.

El Cholo sacó a Torres para demostrar que confía en él. Tuvo su ocasión el de Fuenlabrada. Salió Oliver Torres para completar con Juanfran Torres el trío de Torres. Correcto el extremeño al que tanto temían en Portugal después de la temporada pasada en el Oporto de Lopetegui donde demostró su calidad. Y en los tres minutos de descuento, después del gol a lo Ibrahimovic del griego Mitroglou -dándose la vuelta con todo su cuerpo cubriendo el balón hasta endiñarla con mucha suerte tras pegar en el palo- sacó el Cholo a Giménez, a pesar de su peinado tintado, para perder el tiempo justo y obligar al colegiado rumano a que pitara el fin del partido. A que el Atleti se clasifique primero de grupo. Y van tres años seguidos. Con el Cholo. Por primera vez en nuestra historia. Y seguimos optando a todo. Segundos en Liga y con opciones en Copa. Vamos, Atleti, vamos.

El domingo, por fin, al Calderón. Con ganas de aplaudir a Raúl García y de sumar otros tres puntos contra un equipo de los que me gustan. Por las rayas rojiblancas, por las oportunidades que dan a los de la cantera y por la cultura de fútbol que siempre les rodea. ¡Aúpa Atleti!