domingo, 27 de noviembre de 2016

El Atleti vuelve al hogar

 Osasuna 0 - Atleti 3

Gabi y Tiago en el centro, no me canso de repetirlo, es como volver a casa. Te hacen sentir seguro, cómodo, confiado. Si además Godín marca un gol de cabeza a pase de Koke en jugada a balón parado vestido de azul y amarillo... entonces la nostalgia del regreso al hogar se te mete dentro como el clásico anuncio del Almendro. Parece que estoy escuchando la cancioncilla viendo a Tiago cortar y pasar, cortar y pasar, cortar y pasar mientras Gabi hace las labores de escolta y repasa lo que va quedando suelto. Vuelve el Cholo a recuperar el juego aburrido, tedioso y violento. Esa mierda de equipo que tanto jode a los de la prensa pesebrera y a los rivales que ven cómo se les escapa el partido porque el Atleti no perdona un fallo.
Es lo que le ha pasado a Osasuna. Se ha encontrado con un penalti al poco de empezar y lo ha fallado Torres, Roberto Torres (los haters de Fernando se han quedado a medio tuit con el colmillo afilado). Paradón de Oblak, que aunque la caverna mediática se empeñe en desprestigiar, resulta que se ha parado el 50% de los penaltis que le han tirado en el Atleti (sin contar tandas, claro). Y si Osasuna desperdicia el error cometido por un Giménez ansioso más que tenso (ya hemos olvidado los que cometía su paisano el "Guacho" cuando llegó de Villarreal y hoy es un jugadorazo) y no es capaz de meterse en el partido cuando Mateu decide que los paradones de Oier y Unai no son penalti, pues el Atleti no perdona. Bueno, perdona si Gameiro recibe de Griezmann en el uno contra uno. O si Correa recibe de Griezmann en el uno contra uno. Pero si se monta un contragolpe de libro y es Correa el que mete un pase al hueco de toda la vida (ahora es filtrar) y Gameiro se tiene que dar un esprint de 30 metros antes de chutar cruzado a la base del palo, entonces sí que el Atleti es letal.
Vuelve el Godinazo a balón parado de Koke. Regresa el contraataque marca de la casa. Y luego a Carrasco le pasan un balón en clamoroso error defensivo de los navarros y toma del frasco. Seis goles lleva el belga. Seis goles lleva Gameiro (algunos siguen dudando). Los mismos que lleva Griezmann. Y el narrador de BeInSports suelta que el francés es la estrella sin caer en la cuenta de que es Simeone nuestra figura más destacada. Menos mal que Rubén Uría pone un poco de cordura y seriedad, de conocimientos futbolísticos y atleticos con sus acertados comentarios. Hasta sabía que la Peña Atlética Villaverde se había desplazado a Pamplona para animar a los chavales. Y a fe que se les oía. 
Vuelve el Atleti asqueroso, ese que me encanta porque gana luchando.
Vuelve el Atleti aburrido. El que mete 0-3, el que para un penalti, al que no le pitan otros dos, el que sigue vivo en Liga y ahora solo piensa en comerse al Guijuelo. Que preparen el jamón, que nosotros nos ocupamos de las copas.

Vamos, Atleti, vamos.

jueves, 24 de noviembre de 2016

La Liga de Campeones, nuestra obsesión


Atleti 2 - PSV 0

Cinco de cinco. Quince puntos. El Atleti ha ganado todo en Liga de Campeones esta temporada. Pero eso no es noticia, claro. Y el fondo sur lo cantaba a voz en grito, para quien lo quisiera escuchar: "Salta a la vista, la prensa es madridista". Luego nos enteramos que, durante la retransmisión, Petón comentaba este cántico con una de sus genialidades: "El Calderón está cantando obviedades".

Ayer el Atleti hizo un partido muy serio, muy de Champions, muy de dar alegría a nuestro corazón porque -no lo podemos remediar- esta competición se ha convertido en nuestra obsesión. Y eso que ayer apenas cantamos el "ya lo verás, a todo el mundo la vuelta vamos a dar". Pero sí.

Mi hermano causó baja por enfermedades varias de su familia política y, en su lugar, nos acompañó Miguel, un compañero de trabajo seguidor del Athletic y amante del fútbol y lo que le rodea. Previa breve por ser partido de diario y estar clasificados para la siguiente ronda. Otra vez las malditas colas que se han inventado para que se nos hinchen las pelotas y nos entren los ardientes deseeos de cambiar de estadio. En fin. Hemos estado 48 años sin hacer una cola para entrar al Calderón y ahora les ha dado por abrir menos puertas y ralentizar los absurdos e inútiles cacheos para entrar. Por cierto, ayer dos bengalas encendieron los del PSV. Cuando yo entré sólo quedaban restos del humo. No hicieron nada más en todo el partido. Vinieron como medio millar y apenas si animaron. Muy sosos los holandeses. O estaban muy fumados o se quedaron congelados a la orilla del río.

La alineación, de entrada, me gustó. Y mucho. Con vrsaljko ("versalico" para los amigos) en un lateral y Filipe (que se nos lesionó) en el otro. Giménez con su compatriota Godín (partidazo del uruguayo grande) en el centro de la zaga y, lo mejor de lo mejor, una columna vertebral donde Gabi y Tiago se hicieron los amos y señores. Lo dije en twitter y lo repito: Tiago y Gabi en el medio es como ir a comer a casa de tus padres. Sabes que vas a estar a gusto y que no habrá sorpresas. Todo rico. Y es que físicamente están como si fueran dos juveniles y tácticamente son sobresalientes. Lo de Tiago es de expediente equis. Como dice mi hermano: "Sabe hacer dos cosas, pero las hace perfectas". Nuestro portugués roba y pasa, roba y pasa, roba y pasa. Pero es que antes de robar ya tiene el pase en la cabeza. Partidazo de Tiago. Otra vez. Y en las bandas Koke y Carrasco que no están a su mejor nivel. Aún así el belga se marcó un regate que está revolucionando las redes sociales. Fantasía para adornar una noche plácida de fútbol europeo. Los dos franceses de delante, muy trabajadores. Especialmente Gameiro, que no dejó de ir a la fuente hasta que se rompió en gol. Antes falló dos ocasiones muy claras. Pero nunca se cansa. Lo da todo. Nada que reprocharle y mucho que agradecer. Griezmann marcó el segundo tras una de esas acciones de Tiago, ya sabéis, roba y pasa. Pero lo que llamó la atención es el carrerón que se metió el tío en el contraataque más peligroso de los holandeses. Se recorrió esprintando todo el campo para desbaratarla. Impresionante. Mi vecino del abono delantero, Jose -el padre de Darío- se dio la vuelta y nos miramos asombrados al tiempo que balbucíamos a dos voces: "¿Ha sido Griezmann?"

El Cholo, como viene siendo costumbre desde que tuvimos la suerte de que llegara a nuestro banquillo, recibió el agradecimiento cantado por parte de la afición.

Lo peor, la lesión de Filipe. Lo mejor, el aplastante dominio del Atleti en Europa del que, supongo, no oiremos hablar en los medios.

Y el domingo, a las 16:15, la Peña Atlética Villaverde estará presente en el Sadar para animar a los nuestros en un partido de Liga muy importante. No sólo nos jugamos tres puntos que necesitamos como el comer, sino que nos jugamos el no perder comba, el recuperar la tranquilidad, el volver a encontrarnos como equipo en la competición doméstica y el empezar a aburrir, a que nos tachen de aburridos, de violentos y de lo que quieran, pero que volvamos a ser solidarios atrás y que confiemos en el acierto de los de delante.

Atleti, yo creo en ti.

Te quiero Atleti, loroló, loló, loló, loló, Te quiero Atleti, loroló, loló, loló.



domingo, 20 de noviembre de 2016

Noche en falso

 

Atleti 0 - Ciervos 3

Falso fue el resultado de un partido que olía a empate a cero cuando el equipo de blanco resistió con solvencia los ataques iniciales del Atleti. Seguía oliendo a empate cuando el equipo de las mocitas se apoderó del centro del campo con un ataque romo y sin peligro. 
Falsa fue la falta que pitó Fernández Borbalán fuera del área  y falso el gol del futbolista que la lanzó para que rebotase hasta el fondo de la red. Falso el ambiente que había en la grada, con peleas aisladas entre aficionados de tribunas, anfiteatros y hasta en los palcos de empresa. Todo falso. Como el penalti que solo vio el ínclito Borbalán y la falta previa que únicamente él obvió. Justo cuando el Atleti parecía que empujaba para empatar, al inicio de la segunda mitad tras una primera parte falsa y escuálida, con un Atleti desarmado y un líder jugando con la racanería de un equipo cobarde y sin jugadores de clase. Y aquí, con el 2-0 marcado por el mismo que consiguió el primero de rebote, acabó todo. 

El Calderón estuvo más pendiente de lo que pasaba en la grada. El árbitro comenzó a recibir los aplausos del respetable cada vez que se equivocaba. El partido había muerto y los que nos quedamos entonamos el himno. Nadie creía en la remontada porque ni el equipo tenía cuerpo ni el árbitro lo hubiera permitido. Marcó la estrella vikinga el tercero y le faltó celebrarlo quitándose la camiseta para exhibir su cerebro. Fueron tres pero pudieron ser siete. El Madrid supo sacarnos del partido. Fernández Borbalán ayudó con su penosa forma de interpretar el reglamento. Barra libre para los de la Liga de Tebas, advertencia para los de casa cada vez que se le pedían explicaciones para intentar entender qué era lo que había pitado.
Falso fue el juego del Atleti, desconocido con tanto atacante y resentido en las ayudas en defensa. Falsos los Cholocambios de Gabi y Torres (los dos de la casa) por Gameiro y Correa para poner aún más pólvora arriba y más soledad atrás.
Cuando ellos tenían el balón y, con el marcador a favor, lo movían alegremente esperando desquiciarnos. No hubo expulsados porque Borbalán perdonó al trigoleador una roja directa tras agresión que decidió saldar con un reparto de amarillas: una para el agredido y otra para el reincidente y nunca bien sancionado agresor. 
No estuvo bien el Atleti, pero yo estuve allí y vi lo que pasó. No me van a convencer, por mucho que lo repitan, porque seguirá siendo falso, que Cristiano Ronaldo fue la estrella, o que el Real Madrid hizo un partidazo. Fueron mejores, sí. Les sonrió la fortuna aliada con un mal árbitro, también.

Y una ultima consideración. Siento mucha pena por los niños del otro equipo de Madrid, por los crías que se alegran con los triunfos (o lo que sean) de la selección mundial de ciervos y que tienen en el pobre Cristiano -el hijo bastardo, el aborto abortado, según cuenta su madre en la autobiografía recientemente publicada- a su ídolo admirado. 
Prefiero perder mil veces a ganar en una noche en falso.

viernes, 11 de noviembre de 2016

...Y en las malas


Real Sociedad 2 - Atleti 0

Queda tan lejos la última derrota del Atleti que hasta parece feo recordar el dolor que nos causaron los dos penaltis de Gabi y Correa transformados por una Real Sociedad que fue superior bajo la intensa lluvia de Anoeta. Pero uno es del Atleti en las buenas y en las malas, en la victoria y en la derrota. Y aunque me ha costado sacar un rato, tenía que escribirlo. Y dejar constancia de que en Donosti este año se lo van a pasar bien. Que Eusebio ha hecho un equipo muy majo para competir para estar en Europa el año que viene. Que el Atleti pecó exactamente de lo mismo que en la derrota anterior, a orillas del Nervión, contra el Sevilla. A saber: no meter la ocasión clara con el cero a cero. Dicho lo cual, y a pesar de los pesares y de que el equipo no estuvo fino, justo es recordar que queda muchísima Liga. Que ya hemos jugado con casi todos los de la parte de arriba. Que confío ciegamente en este equipo. Que en Champions llevamos una trayectoria inmejorable. Que siempre se puede mejorar. Que no debemos mirar a los demás sino seguir a lo nuestro. Y qué coño, que somos el Atleti. ¿Se puede pedir más?

Este fin de semana no juega el Glorioso. Es un buen momento para descansar. Pero no, resulta que el Cholo y su equipo no dejan de fabricar internacionales. Y las selecciones se nos han llevado a unos cuantos por ahí, de excursión. Crucemos los dedos para que no se lesione ninguno y para que este paréntesis sirva para apretar el acelerador la próxima semana y hacer un muy buen partido contra el líder, el otro equipo de la ciudad. Estaría muy bien recortarles tres puntos y volver a honrar nuestros colores por toda la ciudad.

"Jugadores, jugadores, hemos venido a ganar..."

miércoles, 2 de noviembre de 2016

Un puente bien aprovechado


Arrancaba el Atleti el puente de todos los santos, los difuntos, los halloweens y los holywins jugando el sábado contra el Málaga. Tercer lleno de la temporada en Liga y victoria número cien del Cholo en el estadio con más corazón de toda Europa, el Vicente Calderón donde sus 55.000 gargantas celebran esta temporada, en cada partido, las bodas de oro del templo del fútbol. Junto al río, sobre la M-30, en la ribera del Manzanares, donde se da cita el Madrid más castizo y popular del mundo.

Yannick 
Lo de Málaga nos será fácil de olvidar. Por el 4-2 con doble doblete de Gameiro (os lo dije desde el principio, se va a hinchar a marcar el francés) y Carrasco (que acaba de ser descubierto por los popes del fútbol patrio y que ya el año pasado venía regateando, corriendo y disparando desde cualquier posición). También por un árbitro al que casi se le escapa un partido de guante blanco de las manos por culpa de dos expulsiones injustas. Primero la de Savic y luego la de un malaguista al que le tocó sufrir la ley de la compensación. Muy malo el trencilla, aunque no influyera en el resultado. El Cholo, como siempre, acertó con el planteamiento. En el debe, los dos goles recibidos por una de las defensas más seguras de la Liga. Eso y que descubrimos que Oblak también es humano. Pudo haber hecho algo más en los dos goles en contra. Tres puntos para seguir a otros tres del líder. El 19 de noviembre, en el Calderón, podremos recortárselos.

A octavos
Acababa el puente el martes con el partido contra un Rostov casi desahuciado de la Champions y con problemas económicos y deportivos. Venían los rusos con una defensa esteparia y el deseo de amargarle la fase de grupos a un Atleti que cuenta, en esta edición, sus partidos por triunfos. Llevaba tres de tres. Y casi lo consiguen los del Rostov que apenas si tuvieron el apoyo de unos cientos de aficionados. El equipo no va bien y, por lo que parece, en Rusia no está la economía tan boyante como en Alemania (los del Bayern vinieron en tromba al Calderón y eran más de 4.000 intentando animar -sin éxito- a los suyos).

Don Antonio
El Atleti estuvo espeso y muy tosco durante los primeros compases. Llegaron los rusos, aunque no con excesivo peligro. Carrasco no metió una que parecía fácil. Al final Griezmann remata acrobáticamente un balón enviado en largo al área que despeja defectuosamente con un cabezazo hacia atrás un defensa ruso. Don Antonio repitió el mismo gol en el último minuto del partido -en el descuento- para romper el empate que el Rostov había puesto en el marcador casi inmediatamente después de su primer tanto. Por cierto, los rusos marcaron tras uno de los escasos errores de Godín al perder la posición. Y es que el uruguayo tiene alma de delantero centro. El partido, según mi hermano, fue de "frontón-fútbol" y el gol de los rusos "fallo de Savic porque Godín está de lateral para que suba Filipe". En cuanto a los goles, los resume en un mensaje de whatsapp: "Los defensas habilitan a Griezmann en los dos goles. La tocan y rebotea Griezmann. Parece que empieza a sonreírnos la suerte". Y no le voy a llevar la contraria a mi hermano mayor, que tiene más años que el Calderón y ha visto más Atleti que ni sé.

El líder
Lo del Cholo merece mención aparte. Ayer, después de un partido coñazo (pero con victoria y clasificación a octavos a falta de jugarse seis puntos) va el tío y dice que se ha equivocado. Que su planteamiento ha sido erróneo y que hemos ganado gracias a sus jugadores que han sabido solventar su error táctico. ¿Se puede ser más grande?

La berrea
Llego hoy al curro después de un largo puente rojiblanco. En Liga seguimos en la pelea, a tres puntos de los primeros que visitarán el Calderón el 19 de noviembre. En Champions seguimos invictos, cuatro de cuatro, y clasificados matemáticamente para octavos. Decía que llego al curro y me suelta un compañero vikingo: "Ahora no dices nada del minuto 93, ¿eh?". Qué pena, Señor. Lo que hay que aguantar. Hoy a animar a mi segundo equipo, uno polaco del que no recuerdo ni el nombre, sólo que tampoco me cae nada simpático. Y el sábado a jugar contra una Real Sociedad que esta temporada tiene un equipo sólido y solvente en el que Eusebio parece haber dado con la tecla.

Vamos, Atleti, vamos.

lunes, 24 de octubre de 2016

El Sevilla fue el Atleti


Sevilla 1 - Atleti 0 

Nada que reprochar a los nuestros. El partido se sabía que iba a ser muy igualado. Vengo diciendo desde el inicio de temporada que este Sevilla se parece cada vez más al Atleti. También había pronosticado que el partido se movería entre el cerocerismo y el uno cero, pero pensaba que la suerte nos acompañaría y que sabríamos aprovechar mejor nuestras oportunidades. Sí lo hizo el Sevilla.

Llovió para los dos. El árbitro pasó completamente desapercibido, incluso cuando le sacó la segunda amarilla a Koke después de habérsela perdonado en una jugada anterior en la que agarró de la camiseta a un rival. Hubo ocasiones en ambas porterías. Ellos tiraron un balón al palo y obligaron a Oblak a emplearse a fondo en dos oscasiones. Nosotros marramos las nuestras con un Correa que cree menos en él mismo que cualquier aficionado del Atleti. O de San Lorenzo. Aún así, seguiremos esperando lo mejor del pequeño argentino.

No estuvo el Atleti eficaz, aunque sí jugó con ese toque y esa paciencia que le exigían algunos al equipo del Cholo. El Sevilla aguantó bien la primera parte a un Atleti que atacaba con Griezmann y Gameiro (incomprensible que los sevillistas le pitaran cuando el Cholo lo cambió olvidando los tres años de gloria que les ha dado y los millones que les ha dejado. En fin, la desmemoria del despechado), con Carrasco y Correa entrando rápidos por las bandas. Aguantó el Sevilla y, en la segunda parte, el Atleti no pudo con el vendaval hispalense. Nos ganaron porque son más fuertes, porque físicamente estuvieron más poderosos y porque no había más que fijarse en la cara de Filipe Luis para ver que no podía con su alma. O ver a Godín y Savic trabajar a destajo achicando balones bajo el diluvio sevillano. Lo mismo que Gabi y Koke. Desbordados. La segunda parte nos metieron atrás y ni siquiera la salida de Torres para sorprender con un balón largo; la de Tiago para sujetar el centro del campo o la de Gaitán para encender la mecha empapada dieron resultado. Esta vez no surtieron efecto los Cholocambios.

A nuestro favor está que llevamos once jornadas y tan solo nos separan tres puntos del liderato. Que ya hemos jugado con los equipos de la parte alta de la tabla, que ahora el calendario será más benévolo. Y que este semana no hay partido en día de diario y podremos recuperar fuerzas, colocar la cabeza en su sitio para no perder la perspectiva (somos el Atleti) y recibir el sábado al Málaga en un Calderón que tiene que jugar como ayer lo hizo el Pizjuán, como lo venimos haciendo desde 1903. Vamos, Atleti, vamos.

Jamaaaaaaás, Jamaaaaaaaaás, te dejará esta hinchada, que en las buenas y en las malas, nunca deja de animaaaaaaar, Vamooooooooos, campeooooooooon...

viernes, 21 de octubre de 2016

No me quiero acostumbrar


Rostov 0 - Atleti 1

Por poco lo dejo pasar. Y no, no me quiero acostumbrar. Que el Atleti juegue Champions parece que ya es algo que nos resulta de lo más normal. Que ganemos a un equipo ruso desconocido a cinco horas de avión y miles de kilómetros de distancia, entre semana, a las nueve menos cuarto de la noche, parece que ya es algo habitual. Como si fuera fácil ser líderes en la Champions con sólo tres goles anotados en tres partidos jugados que nos han valido los nueve puntos, la imbatibilidad y el liderezgo en nuestro complicado grupo de alemanes, rusos y holandeses.

No me quiero acostumbrar, quiero seguir disfrutando de mi equipo en Europa. Aunque sea por la radio mientras baño a las niñas, les lavo la cabeza y les hago los filetes de pollo a la plancha. Aunque sea mirando de reojo el móvil y pendiente de si vibra al tiempo que les cuento un cuento y les canto el Anikuni y el himno del Metropolitano para que sigan soñando. Aunque mi mujer llegue de currar reventada y tenga que esperarme un rato para cenar después de ducharse porque aún no ha terminado en la tele la segunda parte de mi equipo en Rusia.

No me quiero acostumbrar a ganar sin darle importancia al esfuerzo que hay detrás del equipo. No quiero dejar pasar por alto el trabajo de Torres dejándose el alma en cada lance del juego y dejando el balón en franquicia a Carrasco para que el belga vuelva a marcar. No quiero dejar de destacar el silencio ensordecedor de Koke tocando el balón de lado a lado, recuperando junto a Gabi la posesión y buscando el espacio para que Correa, Griezmann, Gameiro, Torres, Carrasco o Gaitán generen esa ocasión que acabe subiendo en forma de gol al marcador.

Porque aunque los medios de comunicación de nuestro país sigan ignorándonos, somos relíderes. En Liga y en Champions. Por delante de las dos selecciones mundiales con las que nos disputamos estas dos competiciones (y la Copa). Y no me canso de repetir que ahí están los números pero, sobre todo, el juego de un equipo en el que, cada vez más, luchan como hermanos defendiendo sus colores al tiempo que derrochan coraje y corazón. Gracias Atleti por lo del miércoles. No me voy a acostumbrar. No me quiero acostumbrar.

Y el domingo a Sevilla, a seguir demostrando a los que jamás lo van a contar que somos un equipo muy grande y que nunca nos vamos a acomodar. Aúpa Atleti. Siempre.

domingo, 16 de octubre de 2016

Un día perfecto (o casi)

 
El Calderón volvió a lucir espectacular en una nueva celebración de sus 50 años. (Foto: José Tamayo)

Atleti 7 - Granada 1

Salió el sol en un Madrid que recién había estrenado el otoño. Parecía que iba a ser el último día del año para ejercer de domingueros por las sierras cercanas. Jugaba el Atleti, era el día de las peñas, yo había regresado de una semana trabajando fuera, el equipo llevaba quince días sin competir. Había ganas de sol, ganas de familia, ganas de Atleti. Decidí probar a juntar los tres factores a ver qué salía.

Hice unos cuantos bocatas, vestí a las crías con la rojiblanca ("pero con el pantalón también, papá"), quede con mi hermana y mi sobrina la pelirroja y nos fuimos al río, al Manzanares auténtico, el que han recuperado abriendo las represas y dejando que la flora y fauna autóctona regrese al sur de la ciudad, al gran parque lineal, a orillas del Vicente Calderón.

 
Con mis hijas y mi sobrina en El Manzanares, junto al estadio Vicente Calderón.

El día de las peñas ya no es lo que era. Cuando el Atleti vivía en los años a. de C. (antes de Cholo) solía ser un partido nefasto en el que nos daban para el pelo, nos untaban los morros, empatábamos o perdíamos ante un rival supuestamente asequible amargando el viaje de vuelta en el bus a los peñistas venidos de toda la Comunidad y de todo el país. En esta nueva era que comenzó hace cuatro años y medio, en los años d. de C. (después de Cholo) el día de las peñas es una alegría en la grada, en el campo y -este sábado- en el marcador.

Empezó el partido con un tifo patrocinado por esa cerveza rica de la que presumimos en Madrid y que hasta hace nada y menos se fabricaba en los aledaños del Calderón. Ahora sólo se consume. 55.000 banderas rojas y blancas agitándose en la grada coincidiendo co. La salida de los jugadores al tiempo que entonábamos el himno del Glorioso. Las crías estaban encantadas. Fiesta total.

 
El tifo visto desde el primer anfiteatro del fondo sur.

El Atleti, líder en Champions, rival del Guijuelo en Copa y Cholíder en la Liga, se enfrentaba al colista de la competición de la regularidad, el Granada, que estrenaba entrenador. A los 25 minutos, con un Atleti que parecía sufrir el virus FIFA, encajamos un golazo de película. Cuenca recibe -tras falta no pitada sobre Godín- controla con un toque y sin que el balón llegue a botar, la empalma lejos de Oblak, a la escuadra. Si lo marca uno con gomina, pelo tintado o tatuaje pintón, es un gol de portada. Pero el ex-azulgrana juega en el Granada. Y no, nadie pensó que volvíamos a tiempos pasados. El Calderón se puso en pie y animó confiado en la remontada. 

Carrasco metió el primero tras varias acometidas del Atleti. El equipo y el estadio se habían arremangado y todos dábamos lo mejor de nosotros mismos para darle la vuelta al desaguisado. Después de varios rebotes propiciados por el cazamoscas que tenían los nazaríes bajo palos, el belga zumba un zapatazo que pone el empate en el marcador y enardece a la hinchada. Después, en el límite del descanso, la fortuna de alió con nosotros y Carrasco volvía a marcar tras un disparo que rebotaba en la pierna de un defensa para alejar el balón del portero que acabaría masacrado.

No era partido de bocata. En el descanso echamos de menos a nuestros vecinos de abono. A Darío (a ver si empiezas a portarte mejor para que tu padre no te deje sin Atleti), a Fran (que esperamos se recupere pronto del todo y no haga coincidir más eventos con partidos como estos) y a Raúl y Loli que andaban por el palco, rodeados de veteranos y celebrando los 25 años De la Peña Villaverde. 

La segunda mitad fue el festival del gol. Cinco marcó el Atleti en la portería del fondo norte. Otro de Carrasco tras jugadón espectacular de Griezmann ganando la línea de fondo. Dos de Nico Gaitán que salió por Gameiro. Otro de Correa que no paró hasta que marcó y uno de Tiago que había salido para dar descanso a un Koke discretamente genial. No puedo menos que citar a Juanfran en uno de los partidos grandes del alicantino. Tremendo en banda poniendo balones. Lo de Filipe, como lo de Godín y lo de Savic, ya no es ni noticia. Lo mal que nos están acostumbrando los de ahí atrás. Pero sin duda, una vez más, el mejor fue el Cholo. 

El día, como apunta el título, fue casi perfecto. Solo faltó que marcara Torres. Bueno, que marcara Torres y que ganara el Betis. Pero no se puede tener todo.

Ahora a competir contra los de la estepa rusa, ucraniana, o de donde lejísimos sean esos chavales del Rostov que, si jugasen contra el otro equipo de Madrid, serían peligrosísimos. Pero como juegan contra el Atleti son fáciles y no deberían estar en Champions.

En cuanto a los siete goles siete del Atleti el sábado, quería dejar aquí este apunte de la Wikipedia:


  1. Los siete días de la semana.
  2. Las siete notas musicales.
  3. Los siete pecados capitales.
  4. Los siete mares.
  5. Los siete brazos del candelabro judío.
  6. Los siete sabios de Grecia.
  7. Los siete sacramentos.
  8. Las siete Maravillas del Mundo.
  9. Los siete enanos de Blancanieves
  10. Los siete samuráis
  11. Siete años en el Tibet
  12. Los siete magníficos
  13. Los siete libros de la diana
  14. Las "siete virtudes" del Bushidō
  15. Los siete dones del Espíritu Santo.
  16. Las siete partidas de Alfonso X el Sabio.
  17. Los 7 arcángeles.
  18. Las 7 vidas del gato.
  19. Las siete bellas artes.
  20. Los siete colores del arco iris
  21. Las siete esferas del Dragón
  22. Setenta veces siete.
  23. Los siete cielos del islam.
  24. Siete los dolores de María.
  25. Los 7 días de la creación.
  26. Las 7 plagas de Egipto
  27. Las 7 parejas de Noé.       
  28. Los siete al Granada, como en el 42.


jueves, 29 de septiembre de 2016

Tocando el cielo con los pies en el suelo


Atleti 1 - Bayern 0

Dice mi hermano que el Calderón de Champions no se parece al Calderón de Liga. Que se nota que viene mucho atlético de fuera con ganas de fiesta, con ganas de animar, con ímpetu renovado y sin los vicios que provoca el tener el Atleti tan cerca, tan a mano, tan de ir en metro o dando un paseo. Y creo que tiene toda la razón. Y que, además, le pasa lo mismo al equipo. Nada que ver el Atleti de Champions con el de Liga. Pero nada de nada.

La previa

Ayer la noche se presentaba tranquila. Era el primer partido en casa de esta competición que tenemos clavada como una estaca en el corazón. Nos estrenábamos después de haber conseguido los primeros tres puntos en un gran partido de estrategia y pundonor en Eindhoven, ante los holandeses del PSV. Y enfrente teníamos al todopoderoso Bayern teutón, un equipazo con más estrellas que el escudo de la Champions y que ahora entrena Ancelotti, el italiano que nos ganó la final en la prórroga de Lisboa tras empatarnos en la prolongación del descuento.

Ya les habíamos ganado el año pasado cuando el entrenador era Guardiola y Saúl se inventó uno de los mejores goles de la competición. Hasta aquí nada nuevo. A mí, ya digo, me valía con puntuar. Me valía con un empate. Mucho más después de oír a los del megaequipo bávaro declarar que a ellos también les parecía un buen resultado salir con un punto del Calderón. Esto, ya digo, pensaba hasta las 19:30 que quedé con mi hermano y con mi amigo Alberto. Ahí la cosa cambió. Y, de repente, se me metió muy dentro que íbamos a ganar 2-0. No sé si fue el ron, la cerveza o fruto del ambiente previo que se monta en torno al Vicente Calderón (cómo lo vamos a echar de menos).

Al entrar al estadio nos encontramos enfrente, en el primer y segundo anfiteatro del fondo norte, nada menos que ocho "cuadrados" (sectores) de aficionados bávaros, teutones, "comesalchichas", alemanes que deben de andar sobrados de guita y con facilidad para pedir el día libre. Os recuerdo que ayer era miércoles y el partido a las 20:45. Me cuesta entenderlo, aunque me encantaría tener su misma disponibilidad económica y horaria. 


Intentaron los muniqueses entonar algún cántico sin éxito. Cada vez que se ponían a ello les tapaba un Calderón enloquecido a una sola voz. Impresionante -otra vez- el ambiente de Champions -una vez más- en la grada de ayer -y van enecientas-. El campo no dejó de animar. Hoy he desayunado ponche con yema de huevo para recuperar la voz. Tremendo.

El partido

Hacía tiempo que no veía un Atleti igual. Es más, no recuerdo haber visto un partido tan completo al equipo como el de ayer noche. Casi todo lo hicieron bien. Casi todos jugaron a un altísimo nivel. El equipo era un engranaje perfecto en defensa y un auténtico puñal en ataque. Las ocasiones se sucedían y se veía que acabaríamos por marcar. Desde el inicio nos fijamos en Carrasco. Era el más flojo. Perdió hasta cinco balones ante nuestra desesperación: "está blandito", "no está en el partido", "parece un flan" comentábamos en la grada. "Ya sabemos quien va a marcar", bromeé con los de la Peña Villaverde. Y ¡zas! Carrascazo al canto. Aunque a decir verdad, antes de que soltase un latigazo ajustado al interior de la base del poste, todos le gritamos indicándole que pasara el balón a un Fernando Torres absolutamente solo y desmarcado. Menos mal que la bola entró. Golazo del belga que había sido el más flojo en defensa. Golazo de un futbolista que ya había avisado antes con un zurriagazo que sacó Neuer en una parada de mucho mérito -aunque la de Oblak lo fue mucho más por encontrarse el rematador mucho más cerca de la portería-. De Torres no digo nada porque no hay adjetivos suficientes para el partidazo que se marcó ayer el de Fuenlabrada. Pero es que todos estuvieron inconmesurables: Oblak, Juanfran, Savic, Godín, Filipe Luis, Saúl, Koke, Gabi, Carrasco, Griezmann y el Niño. Todos. También Gaitán, Gameiro y Thomas el rato que jugaron. Gracias, Cholo. 

En el descanso no apetecía ni cenar. Y eso que había traído chapata rellena de jamón con tomate y aceite (gourmet clásico de las noches de Champions). Estábamos empachados de fútbol del rico y nos estábamos metiendo un atracón de salchichas. Los 4.000 bávaros no sabían si cantar, beber, comer, seguir frotándose los ojos o sentarse, disfrutar y aprender. Mi miedo era saber si en la segunda parte el equipo sería capaz de mantener la concentración, la intensidad y el toque de balón. Y lo hicieron. Incluso mejor.

La segunda parte fue más de lo mismo, incluso con un Atleti más confiado, más seguro, más afilado y afinado. Ancelotti hizo cambios para proteger a los que tenían tarjeta y evitar que fueran expulsados (el árbitro no fue rígido y les perdonó la segunda amarilla a Thiago, a Müller, a Vidal y a Boateng) y pensando en fortalecer el centro del campo y tirarse un poco más al ataque. Filipe recortó en el área rival y el chileno Arturo Vidal le arrolló como un trolebús: penalti de libro. 

Griezmann lo volvió a estrellar en el larguero. Es el segundo en un partido de Champions. Esta vez no fue decisivo. Quizá el único punto negro del partido. Mi pregunta es ¿por qué coño no los tira Koke? ¿O Gaitán? ¿O Gabi? ¿No hay ningún especialista en el equipo? Me toca mucho los huevos el rollo de los protagonismos particulares, el hecho de que Gameiro declare que ha venido al Atleti para que Griezmann gane el balón de oro, o la bota de chicle o la madre que parió a Panete. Esto es un deporte de equipo. Si alguno quiere estar por encima del grupo, que cruce la acera. Lo mismo pienso de las celebraciones ridículas rodeadas de márketing y soplapolleces. Griezmann es muy bueno, un grandísimo jugador. Espero que no se 'ronaldice' más o acabaré cogiéndole el mismo repelús que al portugués. Respiro. Vuelvo a respirar. 

Un último apunte. El árbitro polaco descontó más de cinco minutos permitiendo a los alemanes rematar a puerta una última vez. Mal el colegiado alargando más de lo necesario y mal el Atleti desquiciado con el descuento y permitiendo el cabezazo final. Dicho lo cual, partidazo histórico, liderazgo, seis de seis y a pensar en el Valencia, en las pantallas gigantes, en los 50 años de Vicente Calderón y en el 'tocomocho' de la Peineta. El lunes tengo cita para elegir asiento. En fin, que no quiero dejar de disfrutar el momento que estamos viviendo, pero que tampoco quiero olvidar quienes somos y dónde estamos. No nos volvamos locos, somos el Atlético de Madrid, un equipo al que el Cholo ha devuelto la gloria que los dueños ilegítimos no le podrán robar. 

Dale, dale alegría a mi corazooooooooooón, la Liga de Campeones es mi obsesiooooooooón.


lunes, 26 de septiembre de 2016

Ganar enfadado

 
Atleti 1 - Depor 0

Con el juego del Atleti me pasa como con el vino, que no soy enólogo pero sé cuando me gusta y cuando no. Y que llevo mucho trasegado, también es verdad. Pues eso, que ayer no me gustó. Quitando los tres puntos, nada de nada.
Primero declaran el partido de alto riesgo, y pienso que sus motivos tendrán, pero estoy seguro de que esto solo sirve para darle el protagonismo y la razón a los violentos. No vino nadie de A Coruña. Al menos organizados. 
Después el horario chino de las 16:15, otra vez. Que uno no sabe si tomarse un café por la hora o una cerveza por el calor. El chupito acaba siendo la mejor opción.
Y de remate una primera parte para olvidar. Auténtico fútbol horror, fútbol error, nadismo sobre el césped. Y es que los primeros 45 minutos nosnlosnpodiamos haber ahorrado. En 20 minutos el Atleti se quedó sin Augusto Fernández (ojo al chaval que se pierde toda la temporada porque ha sido lesión gorda de rodilla) y a Giménez, que estará tres o cuatro semanas con un desgarro muscular en el muslo (desgarro o esguince?).
Los dos se lesionaron en el centro del campo, lo que da una idea del partido. 
Y antes de que acabara la infumable primera parte el árbitro, Gil Manzano (con esos dos nombres solo se podía esperar de él un atraco triste) expulsa, por fin, a un deportivista por doble amarilla. Y es que el cucaracha de Gil Manzano (en los nombres lleva el insulto) dio barra libre a los gallegos que, en vez de ir a las urnas, iban al tobillo. La madre que los parió, especialmente el 10, un Diego Costa marrullero y tocahuevos que desquició a Giménez aunque no pudo con Lucas no con Godín.
En la segunda parte, contra diez, el equipo de confió y buscó exageradamente y hasta la saciedad a Griezmann para que marcara o marcase, olvidándose de que el tiempo corría y de que aún íbamos empate a cero. Desquiciante. Como si el resto del equipo no pudiera marcar. Incluso estando en mejor posición que el francés. Y al final, marcó. Hizo su penosa celebración y el Atleti se puso a especular. A tocarla en el medio, a no querer rematar a un Depor que estaba desorientado. Y al final del partido los gallegos tuvieron el empate en una doble ocasión. En fin. 
No puedo dejar de nombrar a Lux, el portero deportivista tuvo dos intervenciones de mucho mérito. Una a trallazo de Carrasco a la escuadra que sacó con una mano firme y otra a remate de Correa cambiando la dirección del balón en sus narices que tapó volando y haciéndose gigante para impedir que entrara el balón.
Del resto me quedo con el compromiso de Gabi que salió por Augusto y estuvo entregado en defensa. Con las ganas que tiene Godín de marcar un gol y con la solvencia y seguridad de Lucas que salió por Giménez. 
El cholocambio no gustó (quitó a Carrasco y sacó a Gameiro cuando Gaitán estuvo mucho peor) pero volvió a funcionar. El Cholo movió el banquillo y el Atleti movió el marcador.
Y hasta aquí lo de ayer. Cabreado, con tres puntos, la resaca propia del mal vino que te deja pastosa la boca y revuelto el estómago, pero con la alegría de los tres puntos que da el alcohol.
Ahora a descansar para el miércoles. Contra los alemanes habrá que darle a la Mahou. Les vamos a ganar hasta en lo suyo, hasta en beber cerveza.

Ale, ale, forzar Atleti aleeeeee.

jueves, 22 de septiembre de 2016

Los 'Cholocambios', otra vez


Barça 1 - Atleti 1

Qué grandes se ven los futbolistas en mi tele nueva. Y con qué definición. Hasta la tinta de los tatuajes se distingue nítida, lo mismo que las briznas de césped en el balón y las venillas rojas en el blanco del ojo a consecuencia del sudor. Lo que no se vio en mi tele nueva fue al Atleti avasallador y poderoso que se apropió del balón, del campo y del partido en las últimas actuaciones ligueras contra el Celta (0-4) y el Sporting (5-0). Y no se vio porque el Cholo, que es más listo que todos nosotros, que vive de su trabajo -apasionadamente, eso sí-, que entrena con los muchachos y sabe quién está bien y quien regular, quién tiene el niño malo y quién se está separando, quién necesita unos minutos y quien lo va a dar todo, el Cholo, decía, sabía que enfrente estaba una de las dos selecciones mundiales del orbe balompédico y que si salía dando la cara igual se la partían. Y entonces sí que no habría quien aguantase la berrea de los cérvidos y los ramalazos blaugranas que asomaron la patita -y el colmillo- en las redes sociales durante toda la primera parte.

El Cholo, que es el mejor entrenador del mundo desde que llegó al Atleti, dispuso a los chicos en modo búnker para repeler las acometidas de una delantera de tres futbolistas que valen 300 millones. Y el sistema funcionó como un reloj de precisión suizo. Ver al Atleti defender es también una maravilla. Las ayudas, los apoyos, cómo cierran, cómo se juntan, cómo se cubren... un espectáculo táctico con unos jugadores de altísimo nivel técnico. Aunque para los forofos como yo es peligroso. Se genera un estado de nervios tal que estoy continuamente al borde del ataque al corazón. En el minuto 40 un gilicórner de los de Luis Enrique le llega en corto a Iniesta (partidazo de este tío, no sé cómo no le hemos fichado ya, coño) que pone un balón entre Gabi y Savic en la misma cabeza de Rakitic y sin posibilidad para que llegue el cada vez más impresionante Filipe Luis a impedir el remate, ni al espectacular Oblak a detener el balón. 1-0 y a la caseta.

En la segunda parte la película cambió por completo. El Cholo sorprendió. Y la suerte, en forma de lesiones de Busquets y Messi, se alió con nosotros. Todo pasó en un minuto, el que va del 59 al 60. Se retiran los dos azulgranas por lesión y Diego Pablo hace sus Cholocambios: Salen Gameiro y Saúl para que entren Correa y Torres. En el primer balón que les llega el de Fuenlabrada se inventa un pase que deja a Angelito "corazón" Correa frente a Mascherano al que deja cosiéndose los riñones mientras encara a Ter Stegen para ponerla pegadita al palo donde no llegaría ni aunque se repita la jugada cien veces. Empate y a seguir presionando arriba sin desatender la defensa. En resumen, palizón de todo el equipo que se vio reflejado en un Griezmann defiendiendo con uñas y dientes, en un Filipe descomunal, en un Godín poderoso, en un Juanfran incansable, en un Koke, en un Gabi, en un Saúl, en todos y cada uno de los que ayer salieron a competir sin miedo al otro equipo multinacional que juega en la Liga de Tebas, la del Santander, la de los millones, la que nos tiene hasta los cojones. Porque sí, es verdad que mi tele nueva se ve que lo flipas, pero a las 22:00 ya estaban las niñas durmiendo y a las 23:15 tuve que gritar en bajo el gol de Angelito. Porque acabar de ver el partido a las doce de la noche de un miércoles laborable tiene muchos huevos.

El balance es positivo. Un puntito en casa de uno de los dos monstruos es un buen botín.Ahora a centrarse en el partido del domingo. A las 16:15 otra vez. En casa. Contra el Dépor. A aguantar las estúpidas bromas sobre ríos, ahogados y demás gilipolleces de delincuentes que escudándose en el fútbol logran pasan a la posteridad. Y que no aprendemos. En fin...

Vamos, Atleti, vamos.

sábado, 17 de septiembre de 2016

Mano de Cholo

 

Atleti 5 - Sporting 0

No sé en cuantos campos de fútbol los aficionados le cantan cada partido a su entrenador. En el nuestro es lo habitual desde hace seis años, desde que el Cholo Simeone se encontrase con un equipo moribundo y lo convirtiese en lo que somos hoy, en lo que nunca debimos dejar de ser, en un equipo que derrocha coraje y corazón, en un equipo campeón.
Llevábamos toda la semana escuchando gilipolleces sobre contratos que los delincuentes del palco, los dueños de la SAD, no han querido aclarar. La prensa (o lo que sea) del duopolio y la Liga de Tebas nos han estado dando la matraca con el temita. Que si el Cholo se va, que si acorta el contrato, que si molesta mucho, que si lo que interesa es que Barsa y Madrid estén arriba y no venga este capullo a jodernos. La respuesta del Calderón, otra vez, ha sido aclamar a su entrenador. Ya digo. No sé en cuantos equipos el entrenador es el auténtico ídolo de la afición.

El partido, en horario chino, se puso de cara pronto, muy pronto. A los cuatro minutos ya íbamos 2-0. Los que se quedaron a apurar la copa del café se perdieron el primero de Griezmann tras jugada de Gameiro y el de Gameiro tras jugada de -sí, una vez más- el propio Gameiro. Por cierto, golazo. Y un alivio para él y para todos. Recibe, regatea y la clava en la escuadra desde un lateral del área por encima del portero. Ya dije que se va a hinchar. La conexión gabacha adelante nos va a dar muchas alegrías. Muy buen partido de los dos transpirenaicos.
Antes del descanso Griezmann ponía el 3-0 con un zapatazo desde fuera del área. Parece que este año no nos cuesta tanto disparar y ya no hay que intentar meterse hasta la raya para marcar. Muy buena noticia.
El Sporting no existió. La mareona estuvo escasa y poco bulliciosa. Supongo que el horario asiático no ayuda para los desplazamientos. Una pena. El Sporting y lo de cargarse el fútbol de los aficionados. A cambio la LFP y la televisión que tiene lis derechos, montaron una cámara suspendida con cables por encima del césped. Al más puro estilo norteamericano. Lástima de balonazo. Puto fútbol negocio.
En la segunda mitad el Cholo hizo sus cambios apelando a la psicologia y las emociones del aficionado. Se quedó en el vestuario Carrasco y dio salida a Augusto. Poco después, viendo que el personal se aburría, premió a Griezmann con una ovación y su cántico para dar entrada a Fernando Torres con el consiguiente delirio del personal. El Niño correspondió marcando el primer balón que tocó tras un jugadón de Filipe "Maricarmen" Luis, y pase de Correa, que había salido poco antes por un Gameiro que se dejó todo en el campo.
El Sporting seguía si dar señales de vida (aunque me gusto mucho el 17, más en la primera parte que en la segunda). 
Y cuando el partido agonizaba Gaitán hace un jugadón que acaba en un penalti de libro. Ojo porque en cuatro jornadas de Liga nos han pitado el doble de penas máximas a favor que en las 38 jornadas de la temporada pasada. Parecía que lo iba a tirar Koke, desde la grada se pedía que lo hiciese Godín para premiar el jugadón anterior en el que se había plantado en el área rival después de driblar, correr, desmarcarse y dejarle a Correa medio gol que el joven argentino no supo o no pudo marcar. Al final fue Torres el que se hizo con el balón. Gol. Cinco cero.
A ver ahora qué nos cuentan los que están deseando que el Cholo se vaya porque es muy defensivo, muy violento, no mete goles y no favorece el espectáculo.
 El miércoles visitamos el Nou Camp en el que gsnó el Alavés. Ojalá Torres, Gameiro y Griezmann vuelvan a marcar. 

Hasta la muerte, Atleti hasta la muerte...

miércoles, 14 de septiembre de 2016

Gol, tres puntos y a la Liga

PSV 0 - Atleti 1

Comenzamos ayer en Eindhoven, en el estadio de las bombillas y electrodomésticos de Philips, nuestra andadura hacia Cardiff. Y no pudimos empezar mejor. Victoria, portería a cero y tres puntos. Incluso los primeros minutos fueron un deleite y un homenaje a este deporte. Lástima que Valdano y sus circunloquios perifrásticos plagados de pleonasmos americanismos y pedanterías balompédicas me jodieran un comienzo de partido que, ya digo, fue una auténtica maravilla de los nuestros, de los rojiblancos que iban de negro con pantalón amarillo... los que iban de rojiblanco eran los holandeses que marcaron en su primer tiro a puerta después de una falta en el área que para sorpresa de todos, esta vez sí que vio el árbitro de cartón piedra que la UEFA ha puesto en las áreas. Aunque, supongo que para compensar, también vio un no penalti de Giménez en la misma área cuando se había cumplido el minuto 45 de la primera parte y Saúl ya les había endosado un gol por insistencia, remate tras remate y tras previo remate del joven uruguayo contra el cráneo de un holandés al que dejó ensangrentado cual Cristo en vísperas de la fiesta de la Exaltación de la Cruz -que es hoy-.

Andrés Guardado, el mexicano que tanto le gustaba a mi hermano cuando jugaba en el Dépor y en el Valencia, se encargó de lanzar. El esloveno maravilloso que tenemos bajo palos y al que rara vez se le ve detener una pena máxima se encargó de que recuperásemos la fe en él también en esta suerte. Y es que... oblí, Oblak, cada día te quiero más, obli, obli, Oblak, Oblak...

Nos fuimos al descanso con los deberes hechos y con una sensación muy buena. El partido no podía tener más emoción y a los jugadores no se les podía pedir más compromiso. Lo habían dado todo. O eso creía yo hasta que comenzó la segunda parte. Impresionante el equipo. El compromiso de todos con todos. Filipe Luis llegando hasta la línea de fondo, Juanfran dándolo todo, Giménez cortando balones muy complicados y comprometidos con limpieza, Godín subiendo y bajando en plan mariscal de campo. Gabi, a pesar de la tarjeta, mandando y organizando. Gaitán demostrando que el Cholo le ha enseñado a defender con uñas y dientes. Saúl y Koke en su mejor versión, como las figuras que son. Recuperando balones, ofreciéndose, ofreciéndolos, recibiendo y rematando. Muy buen partido de nuestros dos chavales. Y arriba, aunque seguimos sin puntería, haciendo todo bien Griezmann y Gameiro (el día que comiencen a entrarle, se va a hinchar. Y es la cuarta vez que lo escribo esta temporada en la que llevamos cuatro partidos).

En la segunda parte, con el derroche de coraje y corazón, y pensando también en lo larga que es la temporada y en que el sábado a los postres jugamos contra el Sporting por última vez en el Calderón, el Cholo quitó a Gaitán, a Gameiro y a Saúl para dar entrada a Tiago, Carrasco y Torres. El portugués se lesionó y tuvimos que jugar con diez los últimos minutos. No he oído ni leído nada del alcance del golpe. Cruzo los dedos. Carrasco estuvo en su línea: vertical y chisposo, pero sin precisión en el último regate, en el último pase. Y a Torres no le llegó nada decente aunque cumplió fijando a los centrales y esperando ese balón largo para correr que tanto le gusta.

Muy bien el Atleti en Champions. Gol y tres puntos. Ahora a esperar a los bávaros junto al río para seguir sumando. Pero antes, el sábado a la hora del café, recibimos a los terceros, al Sporting, a un equipo que está en Champions y que aún no ha perdido ni un partido. Y no es coña, que pinta muy bien el equipín de los del Piles, de los del culo 'muyao' de mi querido Xixón del alma.

Vamos, dale Atleti, te sigo a todas partes, yo te quiero...

lunes, 12 de septiembre de 2016

Lo de Vigo no lo vi


Hacía mucho, pero mucho mucho, que no me perdía un partido del Atleti estando en España. Ni recuerdo cuanto tiempo ni cuál sería el último. Lo cierto es que el sábado, a las 13:00 horas andaba con mi santa señora y mis hijas en Asturias, en Cangas del Narcea, en la ribera izquierda del río Naviego caminando por el "Paseo del vino" y rumbo a la sidra fresca que escanciaba sin descanso una de mis priminas vaqueiras. De modo que ni tele, ni partido, ni Liga, ni Tebas, ni la madre que lo parió. Eso sí, dejamos a mi sobrino en Madrid al tanto del partido para que nos fuese informando vía whatsapp de lo que en Balaídos acontecía.

Antes de empezar el paseo, y el partido, mi querido Chema Martínez, vigués y celtarra, me envía un mensajito por twitter con una foto de su crío y los mejores deseos para que se viera un buen partido y ganase el mejor. A ver si en la segunda vuelta le convenzo para que se baje a Madrid y vemos juntos a su Celta y a mi Atleti por última vez en el Calderón. Habrá que ir preparándolo. 

Mis hijas buscaban nutrias a orillas del río mientras yo echaba un vistazo al teléfono de vez en cuando aprovechando la sombra de avellanos, castaños y robles. Nada. Ni un mensaje. A las dos menos cuarto, cuando ya estábamos llegando, entra uno: "0-0 descanso. Fatal el Atleti". Y mi hermano responde con un emoticono de enfado.

Comienza la segunda parte y llego con mis hijas al lugar de la sidra, del cachopo, del pote de berzas, del vino de Cangas. Al paraíso gastronómico ofrecido en una mesa alargada donde nos sentamos a celebrar la gran primada asturiana. Entra otro mensaje a los ocho minutos de que arrancara la segunda parte: "Penalti escandaloso que no le han pitado a Torres. Pero escandaloso". Y casi seguido: "Gooooooool de Koke. 0-1 min 52". Mi sobrina Ana lanza en el grupo un "Ueee" seguido de dibujos de aplausos. "Segundo penalti escandaloso no pitado al Atleti. ESCANDALOSO", escribe mi sobrino a las 14:17. "Regatea Carrasco al porteros, se queda solo, le hacen la zancadilla por detrás y nada". Mi hermano -que es su padre- escribe un sentencioso: "Cabrones".

Aún nerviosos por lo justo del resultado y tratando de no perder el pulso al pote de berzas, escucho que vibra de nuevo el móvil: "Increíble lo que acaba de fallar Gameiro. Increíble. A puerta vacía y sin portero", explica nuestro particular comentarista en el grupo "ATLETI RIESCO". Y mientras me preguntan si quiero cordero o cachopo pienso en las que lleva falladas el francés y en las ganas que tengo de que meta ya un gol que no sea de penalti. Tengo el convencimiento de que se va a hinchar a marcar esta temporada. Y sin dejar de pensar en rojiblanco comienza la retahíla de goles y las miradas cómplices con el resto de la familia atlética. Primero levantando dos dedos, luego tres y al final cuatro. Así fuimos celebrando, discretamente, los dos goles de don Antonio Griezmann y el cuarto de Correa.

Ya digo que no vi el partido. Pero es que el domingo por la tarde me puse a buscarlo en internet y sólo pude ver los goles. Y es que llevo toda la mañana buceando en la red y tampoco he podido ver más allá de un par de ocasiones del Celta (la de Theo y la de Rossi) y ninguna de las dos jugadas polémicas en el área céltica. Ni el posible penalti sobre Torres ni el fallo de Gameiro y el segundo penalti no pitado. Nada. Sólo los goles. Y sin comentarios. Ni en el canal de YouTube de La Liga, ni en el Marca, ni en As, ni haciendo búsqueda seleccionada en Google. Nada de nada. Ni un resumen decente. Imagino que tendré que ir a mi tele nueva y poner a grabar todos los partidos del Atleti para poderlo ver entero y que no me vuelva a pasar esto.

Una única conclusión: Todos los goles nacen en la banda derecha. Pases desde la banda de Griezmann, Koke, Carrasco (perdón el que pasó fue Saúl -gracias Tomy-) y Juanfran para rematadores que, por fin, marcan. A ver si empiezan a funcionar también por banda izquierda. Y por el centro. 

Por de pronto mañana empezamos en Champions. Esperemos que nos acompañe el resultado en Eindhoven. El juego sigue siendo el mismo. Solidez atrás y fuego a discrección adelante. A ver si la segunda parte de Balaídos se repite durante los 90 minutos en Holanda. Estaría muy bien acabar con un 0-7. Aunque me conforme con un 0-1 y no me parezca del todo malo el empate a cero.

Aúpa Atleti. Siempre.

lunes, 29 de agosto de 2016

En frío lo de agosto


Leganés 0 - Atleti 0

Segunda jornada de la Liga del nuevo banco. Segundo partido a las 22:15 de la noche por cortesía del ínclito Tebas. Segundo enfrentamiento contra un recién ascendido. Segundo empate. Un segundo, que estamos a dos puntos del descenso. Aunque todo es tan falso y absurdo como lo queramos contar. No hay más que ver las portadas de los periódicos deportivos. La Unión Deportiva Las Palmas lidera la clasificación con dos goleadas y la atención está centrada en un Real Madrid que ha ganado por los pelos al Celta de Vigo en el Bernabéu en un partido espectacular en el que los gallegos (y los árbitros que no vieron un fuera de juego claro -y van enecientos-) dejaron escapar vivos a los vikingos. Por su parte el actual campeón de Liga y Copa, el Barça, casi sale escaldado del Nuevo San Mamés donde el Athletic hizo un gran partido en el que no obtuvo premio y perdió por la mínima. Por cierto, que el Celta, el Athletic y el Valencia ocupan las posiciones de descenso con cero puntos. El Atleti es decimosegundo con dos puntitos, imbatido y con un solo gol en contra. Todo es verdad, pero todo está descontextualizado. Faltan 36 jornadas.
Es cierto que el Atleti ha tenido unos resultados nada buenos contra dos recién ascendidos, es cierto que todos esperábamos sacar los seis primeros puntos antes del parón de selecciones y del viaje a Vigo donde no nos pondrán las cosas nada fáciles. Pero también es cierto -porque son números- que las estadísticas del equipo contra el Alavés y el Leganés son muy parecidas a las de siempre. Incluso mejores. Contra los pepineros no sólo tuvimos más el balón, es que les superamos en todo: en disparos a puerta, en saques de esquina, en faltas recibidas... en todo menos en el resultado.
Le decía esta mañana a un compañero al que se la sopla el fútbol (y que al volver de sus vacaciones, casi antes de saludarme, lo primero que me recuerda es que el Atleti ha empatado...) pues bien, le decía a este querido colega que aunque en la Liga del banco que toque lo que prima es el negocio y el espectáculo, sigue siendo de rebote un deporte y, sobre todo, un juego. Y los dos primeros partidos oficiales del Atleti esta temporada así lo atestiguan (lo de la pretemporada me lo salto, como se lo ha saltado la SAD de los delincuentes prescritos). Hemos tenido más el balón, hemos disparado a puerta más que ellos (y a los postes), hemos dado a conocer el nombre de sus porteros lanzando su candidatura a internacionales de sus respectivas selecciones, pero si el balón no entra todo lo demás da igual. El azar es una de las variables del juego. Y este inicio de temporada la suerte nos ha dado la espalda. No hay más.
Podemos analizar el partido por arriba y por abajo. Criticar el estado de forma de alguno de los jugadores que han participado. Incluso dudar del sistema del Cholo que tantos éxitos nos ha dado y de los futbolistas que ha elegido para ponerlo en práctica. Que si mucho medio centro por dentro, que si demasiada banda vacía, que si los delanteros tal o cual, que si tanto pedir a un jugador para sacarle poco... y claro, como todos entrenamos todos los días con los futbolistas y sabemos si les duele una muela, si el niño tiene cólicos o si sus padres no quieren venir a vivir a Madrid, pues le decimos a Diego Pablo lo que tiene que hacer. Además, nosotros tenemos todos el carné de entrenador y hemos visto tanto fútbol que cómo nos vamos a equivocar. Sobre todo porque de los resultados del equipo que nos paga depende nuestro futuro. En fin, que mucho rajar del entrenador y los jugadores pero que el Atleti está haciendo lo mismo desde que Dios nos perdonó la travesía en el desierto enviándonos a Diego Pablo Simeone para ganar títulos y optar a todo, para ser temidos en Europa, ganarle una Copa al otro equipo de Madrid en su casa, una Liga al otro trasatlántico del duopolio en la suya y alcanzar dos finales de Champions.
En frío, lo de agosto, se resume en que el Atleti es el más vivo ejemplo de que el fútbol no es sólo negocio. De que el fútbol sigue siendo un deporte y, sobre todo, un juego. Un juego en el que el azar -a pesar de las estadísticas, los números y las mediciones- sigue teniendo un papel importante. Tan importante que hace de este espectáculo algo único e inesperado, un desafío a la razón. Y en el caso del Atleti, mucho más si cabe. Capaces de ganar un doblete, bajar a Segunda y ganar cuatro títulos europeos. O llegar a dos finales de Champions y no llevarse el trofeo sin haber perdido -contra los mismos- en los 90 minutos reglamentarios.
Ayer le decía al bueno de Tomi (autor del blog "Forza Atleti aunque gane") que tenía que dejar reposar mi mala leche para escribir algo sin tacos. Y creo que lo he conseguido. Así evitamos que nos sancionen, que mis hijas puedan algún día leer esto sin avergonzarse y que los odiadores que no quieren ir al Ikea tengan algún argumento para seguir metiéndose con el Cholo y con nuestros jugadores olvidándose de los miserables del palco. A seguir tragando.
Aúpa Atleti. Siempre.

lunes, 22 de agosto de 2016

Mal final de inicio


Atleti 1 - Alavés 1

Por fin empezaba la temporada. Bueno, el Atleti. Y lo hacía coincidiendo con mi último día de vacaciones. Lástima que los Tebas de la Liga (ahora se llama Santander la que otrora fuera BBVA. Cambiamos de banco, todo sigue igual) no miren por los aficionados que vamos al estadio sino por los espectadores para los que somos una figuración necesaria. A las 22:15 se cascó el vikingo confeso y falangista militante que dirige la Liga de los bancos y las televisiones el primer partido de nuestro equipo. Con un par. En el Calderón le cantamos un rato el "Tebas vete ya", pero sin forzar y con la seguridad de que ni se escucharía en la retransmisión televisiva ni ninguno de los periodistas pesebreros diría ni media sobre el asunto. También hubo un minuto de silencio -como cada inicio de curso- por los atléticos que sacaron abono en el tercer anfiteatro para seguir al Glorioso eternamente. Y hasta una pancarta animando a Miguel Ángel Moyá, portero suplente lesionado, para que se recupere pronto porque el Calderón le está esperando. Un grande nuestro Moyá.

La previa fue extraña. No sabíamos si era partido de bocata, de chuches o de copas. Al final hubo un poco de todo. Como estamos en verano y hay gente de vacaciones tuvimos la suerte de contar con la presencia del misionero carabanchelero Diego Plá (ver vídeo del Atlético San Vicente de Mocomoco en Bolivia emitido en TVE o escuchar Acento Robinson con su entrevista). También vino desde Salamanca mi amigo atlético Evaristo y, desde la Costa del Azahar -pasando por Teruel y atiborrándose a jamón- mi hermano Rícar, que llegó a tiempo para la última ronda de la previa. Ya en el interior nos fallaron los de la Peña Atlética Villaverde que aún siguen de vacaciones y alguno más que sigue tostándose por las playas patrias disfrutando de la doble paternidad. Incluso hubo quien no ocupó su abono porque el lunes -igual que el menda lerenda- tenía que darse un madrugón para ir al curro. Por cierto, los Riesco estrenamos almohadillas confeccionadas por la otra suegra. Y desde las tierras patateras de Álava vinieron un buen número de aficionados del Deportivo que no pararon de animar (aunque el Calderón estuvo en su línea e hizo lo propio durante todo el encuentro).

A mí el partido me pareció un tostón. Lo explico. Atrás el equipo estuvo sólido y engrasado. El Alavés no tiró a puerta ni una sola vez en 94 minutos. Sólo lanzaron una vez a puerta. En el 95. Y metieron un golazo. El del empate tras haber encajado un gol de penalti en el 93. El Atleti estuvo muy impreciso durante todo el partido y hasta espeso y estático hasta que, a falta de diez minutos, empezaron a presionar en busca del gol. 

De inicio el Cholo sólo puso a Gameiro de los nuevos. En la segunda parte sacó a Gaitán para dar sentido a la banda derecha y profundidad en el pase. El gabacho andaluz estuvo más pendiente de no perder la posición que de meter el balón en la portería. Falló una fácil y se perdió en la disposición táctica. Los pasadores no le encontraban, no le veían y, cuando lo tenían a huevo, no le pasaban. Habrá que esperar. Como esperamos con Costa, con Griezmann... sí, y con Jackson Martínez, vale. Yo confío en el gabacho andaluz. Creo que con su paisano pueden llegar a convertirse en una delantera de leyenda. Ojalá acierte.

En cuanto al regalo argentino de Dios que dirige nuestro camino a la gloria (este año siguiendo el ejemplo de Alemania y pidiendo al aficionado que sea más exigente) sólo puedo tener buenas palabras. En el descanso dejó a Tiago en el banquillo y sacó a Fernando Torres para atacar con más descaro. Después quitaba a Carrasco para sacar a Correa y meter más pólvora arriba viendo que no éramos capaces de marcar. El Atleti lanzó 27 tiros a puerta, pegó tres veces al palo y el portero de los vascos tuvo una doble intervención de mérito cuando el gol estaba cantado. Bien el Cholo, como casi siempre (ay, Correa en Milán... qué hubiera pasado). 

Lo cierto y verdad es que con todo lo que tenía disponible arriba (Griezmann estaba sancionado) Fernando Torres se inventó un penalti (no paró de correr y trabajar durante toda la segunda parte el gran Niño Torres) que el gabacho andaluz contratado para meter goles esta temporada se encargó de transformar. Era el minuto 93. Primera de las 38 jornadas de la Liga Santander 16-17, la última en el Calderón que cumple medio siglo, contra un recién ascendido que siempre ha dado mucha guerra contra los nuestros. Parecía que todo estaba sentenciado. Pero el Atleti es pura emoción. Sacaron los vascos, hubo una falta, nadie se colocó delante del balón, la sacan a toda prisa, le llega a Manu, nadie le entra, que sí, que no, que se ha acabado, zapatazo desde fuera del área y gol. Se acabó.

El sábado, gracias a Tebas, volveremos a jugar a las 22:15. Contra otro recién ascendido, el Leganés. Se puede ir en Metro y mis vecinos de abono Fran, Jose y su hijo Darío (pepineros de pro y atléticos a rabiar) me dicen que las entradas están baratas y que molará verlo en directo. Mientras me lo pienso me acuerdo mucho de la madre de Tebas, de los bancos, de las televisiones, de esta mierda de negocio que acabará con el fútbol. Y no puedo evitar pensar que estamos viviendo el principio del fin, aunque lo de ayer será inolvidable por el final (del partido) del principio (de Liga).

Hasta la muerte, Atleti hasta la muerte, hasta la mueeeeerte, Atleti hasta la mueeeeerte

martes, 31 de mayo de 2016

La UEFA maltrata a los atléticos en Milán


He esperado unos días. Necesitaba ver las cosas con perspectiva, que se enfriara la milanesa final que acabó truncando uno de los sueños más bonitos en los que he participado con mi equipo. Y desde que llegó el Cholo, ya van unos cuantos. Gracias. Eso ya no nos lo quita nadie. El orgullo de pertenecer a la afición del Atleti y el agradecimiento a unos jugadores y un cuerpo técnico que nos están haciendo vivir los mejores años de nuestra historia. Lástima que los delincuentes del palco no acompañen.

Ya se ha dicho casi todo de la final. He repasado cada jugada mil veces en la memoria desde que Juanfran tirase al palo nuestro último penalti. No voy a repetir lo que todo el mundo vio: un gol en fuera de juego, un penalti no pitado, dos expulsiones perdonadas, un penalti fallado, unos cambios que no llegaron, una prórroga de trámite y una tanda de penaltis más cruel de lo normal. En fin. Otra vez. El Atleti. La vida.

Decía que se ha dicho casi todo de la final, pero no. Apenas se ha hablado del árbitro, apenas se ha hablado del reparto de entradas, nada se ha dicho del maltrato a los aficionados atléticos por parte de la UEFA. Y como yo no soy Cerezo ni Gil Marín, como a mí el Atleti no me reporta ingresos sino gastos, como no debo nada a nadie y soy dueño de mis euros y de mis pasiones, pues lo voy a contar.

El párking
Llegamos a Milán después de un vuelo estupendo y rápido. Apenas una hora y media de avión. Muy bien. Pero no. El aeropuerto no era el de Milán, era Malpensa. Sí, pertenece a Milán, pero está a una hora de autobús. Tal cual. Bueno, paciencia. Lo importante es que vamos bien de tiempo y que hace un sol estupendo. Llega el autobús al párking establecido por la UEFA para los autobuses del Atlético de Madrid. A7 es nuestra sección. Nos dicen que para llegar al estadio hay que andar un poco en línea recta. Es un descampado. La humedad ronda el 80 por ciento, el sol cae a plomo, 27 grados en el norte de Italia y sin comer. Casi una hora caminando. El autobús nos dejó a cinco kilómetros de San Siro. Y lo que es peor, cuando acabara el partido, había que volver hasta allí. Otra hora tras el partido. De noche, sin luz, por el descampado. No se les ocurrió poner unas lanzaderas, no. Ni pensar en los ancianos, en los niños, en los que tienen problemas para caminar tanto. De pena.

La fan zone
Llegamos a San Siro y allí no había nada. Dos puestos de perritos calientes y cerveza en vaso de plástico, no demasiado fría, a cinco euros. El agua, con gas y del tiempo. En fin, parecía que nos había mirado un tuerto. La zona es residencial y apenas hay bares, restaurantes o locales en los que poder comer de plato. Un policía nos recomienda que compremos bocadillos en una gasolinera cercana, o que nos acerquemos a un Mc Donald's que parece estar a otra tiradita. Sacamos nuestros bocatas y comemos bajo la sombra de un árbol antes de que dieran las tres de la tarde. Decidimos pillar el metro para ir al centro y tomar un café. Lo mejor del día. En la parada de Gerusalem salimos y no había camisetas de ningún tipo. Era Milán en estado puro. Un mercadillo de barrio, la gente paseando y sonrisas a nuestro paso. Me llama el biógrafo de Godín y me dice que está en la fan zone, que nos acerquemos hasta allí, que hay un ambientazo. Poco antes había llamado a mi hermano la presidenta de la Peña Atlética de Villaverde, nuestra vecina de asiento Loli, para avisarnos de que no se cabía en el centro y que sería difícil encontrarnos. Pero como somos así, nos fuimos a la fan zone. Allí había una pantalla gigante y miles de atléticos con sus banderolas y pancartas haciendo botellón en la plaza de la Estación Central. Eran las cuatro y media. A las cinco dieron un aviso por megafonía y cortaron audio y vídeo. Órdenes de la UEFA. Nos quedamos un rato. Apuramos el whisky caliente con una Coca-cola medio fría. Sin hielos. Todo parecía torcerse. La UEFA se me estaba atragantando.

La grada
Mi hermano y yo pagamos por una entrada 160 euros cada uno. No eran las más baratas -que se habían agotado- pero tampoco las más caras. El precio es una auténtica salvajada para unos aficionados que siguen a su equipo y le ven en el estadio durante todo el año, desde hace muchos años. Pero como estamos enamorados del Atleti y nos ciega la pasión, pues nada, contentísimos porque, otra vez, volvíamos a una final de Champions desembolsando una cantidad desorbitada por ver un partido de fútbol. Lo increíble del caso es que en el fondo ocupado por los 19.000 aficionados del Atlético de Madrid en San Siro también había madridistas. Me resulta difícil entender que un socio del Atleti venda sus localidades para una final de Champions -cada uno tendrá sus razones y sus necesidades- pero me resulta más increíble aún que haya gente del otro equipo de la ciudad que quiera ver el partido en la grada de la afición contraria.

El reparto de entradas de la UEFA para estos compromisos es absurdo y va contra el fútbol. En el obsoleto y vertical estadio de San Siro, con capacidad para 81.000 espectadores, el Real Madrid y el Atleti sólo pudieron vender a sus aficionados 38.000 localidades. El resto, es decir, 43.000, o sea, más de la mitad del estadio, eran para compromisos de la UEFA. ¿Esto qué significa? Pues que hay gente a la que el fútbol le importa lo mismo que a mí el ballet clásico ruso pero que tienen dinero o contactos y se te plantan en toda una final de la Champions para hacerse fotos y pasarse el partido viendo el móvil. Eso sí, con la camiseta del equipo favorito, del que más seguidores tiene en el mundo y del que se ha convertido en cómplice involuntario -o no tanto- de los desmanes de la UEFA. Conclusión: 20:000 camisetas del Atleti dejándose la voz contra 60.000 camisetas del Madrid enviando wasás y haciéndose selfies en todos los idiomas.

Los himnos
Antes del partido sale una tipa a cantar. Aún no sé con qué motivo, aunque intuyo que tendrá que ver con los patrocinadores, con la publicidad, con el dinero, con los miles de personas -forradas de pasta o con contactos en la mafia- que quieren vivir una experiencia televisiva en la que, además, dos equipos juegan al fútbol. Luego cantó el himno de la Champions otro cantante a todo volumen para que no se oyeran nuestros silbidos. Después de una coreografía con cientos de niños y telas brillantes para arriba y para abajo, pinchan el himno de los vikingos en versión ópera. Y cuando acaba y todos pensamos que van a poner el nuestro para dejarnos la voz cantando más fuerte que la megafonía, van y nos cascan una canción de La Mosca. Una versión del "Muchachos" que en la vida ha sonado en el Calderón. Nos miramos perplejos y comentamos casi al unísono: "Ahora pondrán el himno ¿no?" Pues no.

Los videomarcadores
Tiene San Siro dos videomarcadores gigantescos. Uno en cada banda (curiosamente no están en los fondos). Durante la previa dos presentadores, uno por equipo, entrevistaban a algunos aficionados y trataban de animar artificiosamente lo que ya de por sí estaba animado. En nuestro caso, bastante encabronados, aunque con los nervios propios del momento y la esperanza fresca e intacta de que este año tocaba.
Empieza el partido y cuando marca Sergio Ramos en fuera de juego todos protestamos. El videomarcador echa el gol cuatro o cinco veces. Ninguna toma es lateral. Imposible comprobar si está o no en posición antirreglamentaria. Sólo se ve el golpeo final. De traca.
A medida que se va desarrollando el encuentro van repitiendo las ocasiones de gol sin entrar en ninguna jugada polémica. La descarada mano de Sergio Ramos que todos vimos en San Siro, tampoco se repitió en los videomarcadores. Nada de nada. Y uno no dejaba de preguntarse desde la grada por qué la UEFA, tan aficionada a las televisiones, a la pasta, no incluye de una vez por todas el ojo de halcón, el árbitro con monitor y se deja de jueces de área que parecen de cartón piedra y no ven un tapón dentro del área, de jueces de línea que no ven un claro fuera de juego estando en una posición inmejorable. Y se te pone una mala leche...
En la prórroga, y para evitar no sé sabe muy bien qué, suprimieron el reloj del videomarcador. Así el árbitro tenía barra libre para alargar, acortar o hacer lo que le viniera en gana sin que los aficionados que estábamos en el estadio tuviéramos una referencia temporal. En su madre y en sus muertos.

El mejor jugador
Al acabar el partido anuncian que el mejor jugador del encuentro ha sido Sergio Ramos. Y se olvidan del partidazo de Casemiro y de Carrasco. La UEFA premia al capitán del Madrid que ha marcado un gol antirreglamentario y ha cometido una infracción dentro del área que el árbitro no ha señalado. Es una alegoría perfecta del partido. La organización galardona y señala al tramposo, al que ha burlado la ley. Es una absoluta metáfora de la impunidad y el abuso. Como premiar al maltratador y condenar a la maltratada por no haberse defendido con sus mismas malas artes. Que quede claro que el futbolista no tiene ninguna culpa en ser premiado. Es más, Sergio Ramos se ganó mi admiración y respeto con un gesto que vale más que todas las Copas de Europa: fue uno a uno saludando y consolando a sus compañeros de profesión y rivales, a los héroes del Atleti que, en nuestro fondo, lloraban desconsolados y nos pedían perdón por no haber ganado.

La desgracia que no fue
Cuando marcó el penalti el ser que hace girar el universo, mi hermano y yo pusimos rumbo al autobús. Sabíamos que nos quedaba una hora de caminata, una hora de bus y la espera en el aeropuerto con los retrasos propios de la saturación del tráfico aéreo. La masa rojiblanca empujaba de un lado diciendo que desde una torre les habían mandado a la otra. Y viceversa. La corriente humana de la otra torre venía en dirección contraria con el mismo argumento. Pensé en Heysel. Juro que me acojoné. Decidimos subir otra vez las escaleras y meternos en uno de los bares del estadio. Por cierto, no tenían agua fría ni agua sin gas. De risa. Alcanzamos otra salida y, cuando estábamos bajando dando vueltas y más vueltas a una torre sin escaleras oímos gritos desesperados. Los vigilantes de la UEFA, los del peto amarillo, impedían que los aficionados del Atleti salieran por varias puertas. Estaban generando un tapón humano que acojonaba. Nos quedamos mirando. Comenzamos a silbar y a gritar. Fueron unos minutos de mal rato. Al final la cordura se apoderó de los esbirros de la mafia y abrieron paso a una multitud desolada que sólo pensaba en llegar a casa después de la derrota más cruel jamás imaginada.

El año que viene, Cardiff
La pasión no tiene límites. El maltrato ya se nos ha olvidado. Ahora los rojiblancos sólo pensamos en en que los delincuentes del palco le hagan al Cholo un contrato vitalicio (o en que los metan en la cárcel de una santa vez, como al del Sevilla), en que la temporada que viene no vendan a los que más y mejor han rendido en esta, en que podamos seguir conociendo Europa, en que no dejemos de competir, en seguir soñando.
Me temo que después de contestar la encuesta que la UEFA me envió ayer a mi correo electrónico, no me dejarán entrar en la capital galesa.
Y mientras tanto, los mafiosos de la UEFA con la complicidad de los directivos de los equipos de fútbol, seguirán explotando el negocio olvidándose de los aficionados. Y nosotros, aunque nos quejemos, continuaremos pasando por el aro. Porque el corazón no tiene ojos, porque el amor es ciego, porque somos una presa fácil para unos tipos que han encontrado en los forofos futboleros una mina inacabable para forrarse el riñón a costa de los nuestros. Los muy hijos de puta (ya en frío).