miércoles, 25 de enero de 2017

Hermanos rojiblancos

 
Los seis de Los50 desplazados a San Mamés.

Athletic 2 - Atleti 2

"Habéis venido de Madrid? Pues buen regreso. El partido, bonito, no? Y el empate justo" Todo dicho con el inconfundible acento de Vizcaya. Era el resumen que hacía un orondo y vasco seguidor del Athletic Club después de aplaudir a los jugadores y antes de darme la mano en un gesto espontáneo de hermandad rojiblanca y rivalidad futbolística en la grada de San Mamés.

El partido se nos puso de cara muy pronto con el tempranero gol de Koke que pareció de Griezmann. Pero el equipo sesteó durante 30 minutos pensando que enfrente estaba el Betis y haciendo como que no se daban cuenta de que jugábamos en el maravilloso estadio de San Mamés. El Athletic se percató de la situación y fue adueñándose del partido por la incomparecencia de los nuestros. Hasta tal punto que, en un ataque intrascendente, Filipe se hace daño, se queda cojeando y, cuando arranca para molestar el disparo de Lekue ya era demasiado tarde. Gol. Fin de la primera parte. Un tiro a puerta en cada portería y empate a uno. El nuestro nada más comenzar y el de ellos a punto de terminar.

La segunda parte fue todo intensidad. Comenzó el Athletic muy serio y al Atleti de le veía con posibilidades de remontar. Un fallo en la salida de balón con Godín tratando de echarse el equipo a la espalda hace que Raúl García ponga un balón en el hueco dejado por el uruguayo para que De Marcos remate rodeado de defensas que esperan a Godín como quien espera el 18. Gol. 2-1. Los leones, sin Beñat y sin Aduriz, nos acababan de remontar. El Cholo mueve rápidamente el banquillo y saca primero a Torres por un Gabi amonestado. Al poco, cambio doble,  Gaitán y Correa por un Gameiro al que se le acaba el crédito (aunque le sobra el esfuerzo) y un Carrasco que juega pensando más en su lucimiento particular que en sumar para el equipo. Parecía que los Cholocambios no iban a funcionar pero... Griezmann mete un golazo y se lo anulan por fuera de juego. En el campo pareció más que dudoso, en la repetición no. Gol legal (ay el ojo de halcón, ay el videoarbitraje) Ahí empezamos a apretar. Un crío del Atleti que había venido con su padre y se sentaba dos filas más arriba gritaba sin parar: "presionad más, que acabáis de salir". Y parece que Correa, Gaitán y Torres le escucharon. El de Fuenlabrada recupera un balón, se la pasa al francés y el zurriagazo es tan genial que los seis de Los50, a pesar de haber hecho propósito de moderación, nos levantamos como un resorte y explotamos en gol. Abrazos, celebración y los de La Txapela de Neptuno, (presentes en la zona acristalada de la afición visitante) vuelven a la carga con los cánticos otra vez: "Atleeeeeti, Atleeeeeeti, Atleeeeeti". Estos valientes no dejaron de animar a los nuestros con el consiguiente enfado y respuesta de la afición local. Eran 20 gargantas vizcaínas del Glorioso contra 45.000 del Athletic. Se les oía a los del txoko de Sarriko. Y mucho. 

Valverde se temió lo peor y nosotros deseábamos lo mejor. Hizo un cambio para perder tiempo y el partido terminó. Si llega a durar cinco minutos más nos traemos los tres puntos. Aún así, seguimos sin perder en el nuevo San Mamés, un campo espectacular con una afición ejemplar. Nos traemos un montón de amigos, una experiencia increíble compartiendo mesa y cánticos con nuestros hermanos de La Txapela en su sede (gente increíble), una previa con otros miembros de Los50 y allegados que fueron con la familia (Javi, Carlos Treviño, Rubén Amón...), el ratito de risas con los de Cuatro, los zuritos, un chuletón a la carrera y las confidencias durante el viaje, entre surtido de chistes y regalos flamencos de piel de gallina. Ser del Atleti, es lo que tiene. 

Ya tengo localizada en Jaén la Peña "Los colchoneros" en la Taberna Pepón. A ver si acabo a tiempo para ver a los nuestros contra el Eibar. Ojalá la Copa. Ojalá en el Calderón. Ganarla sería el mejor colofón.

Aúpa Atleti. Siempre.

viernes, 20 de enero de 2017

El Atleti no juega a nada y otros efectos colaterales


Atleti 3 - Eibar 0

Ayer publicaban el informe de ingresos económicos, en millones de euros, de los clubes europeos durante la pasada temporada. El Atleti ha subido dos puestos: del 15 al 13. Supongo que algo tendrá que ver el hecho de haber disputado la Champions desde que llegó el Cholo, haber llegado a dos finales, haber ganado una Europa League, una supercopa de Europa, una Copa, una supercopa de España y hasta una Liga en la competición donde juegan las dos selecciones mundiales. Estos éxitos deportivos tienen aparejados, a su vez, dos efectos colaterales que sufrimos los que llevamos el escudo por dentro, los enfermos de las rayas canallas de los colchones, los indios sin remedio.

El efecto colateral más visible es el de los medios. Molestamos, ya lo dijo el míster. Y eso se nota en cómo se refieren a nuestro equipo. Al principio éramos ultradefensivos y aburridos, después éramos muy violentos (curioso que el Atleti sea el equipo que menos faltas ha cometido en lo que llevamos de Champions y uno de los que menos en Liga), luego no sabíamos jugar bonito (que explícame tú lo que es jugar bonito o feo). Ahora es que el Atleti no juega a nada. En fin. Aún así, ahí seguimos, en la pomada.

El segundo efecto colateral viene aparejado al que acabamos de mencionar sucintamente en el párrafo anterior, a la basura a la que resulta casi imposible sustraerse a pesar de la advertencia de nuestro entrenador para que no consumamos. Este segundo efecto no es otro que las nuevas huestes de aficionados que se han apuntado al éxito rojiblanco, que buscan lo que nunca hemos sido y que pretenden hacernos creer lo que vomitan los cuatro bufones pesebreros que ladran envueltos en sus bufandas participando en espectáculos más o menos bochornosos a través de la tele o la radio. Pero es que algunos de estos payasos titulados en periodismo que escriben en webs y diarios inoculan sus absurdas teorías sobre el Atleti a los que se han apuntado ahora a venir al campo. Y se escucha cada cosa en la grada... que ahora me explico las peleas entre aficionados el día que el Madrid de Zidane nos volvió a ganar en nuestro campo.

Ayer dijeron que el Atleti volvió a jugar a nada. Y los comentaristas, y los listos de las teles y las radios, se pasaron el día hablando de la segura remontada de una de las selecciones mundiales que la víspera había caído derrotada en su casa y de la impresionante victoria de la otra selección mundial en un campo donde era imposible ganar ante un equipo todopoderoso como la Real Sociedad. Del Atleti sólo eso, que no había jugado a nada, que no dan dos pases seguidos, que el Eibar es un rival débil y sin presupuesto, que vinieron con los reservas, que están pendientes de recibir a una de las dos selecciones mundiales en Liga para pedirles las camisetas a sus ídolos y que la Copa no tenía ningún mínimo interés para ellos. Que el Atleti no podía no ganar. Para vomitar.

Lo cierto y verdad es que ayer el Cholo sacó un equipo distinto con Carrasco y Gaitán en los extremos, con Correa y Griezmann en punta. Y que cuando Gameiro entró en la segunda mitad, volvió a encontrar puerta y ya son 8 goles los que lleva el segundo francés (6 en Liga, 1 en Champions y 1 en Copa) al que algunos de los colaterales silban y algunos de los de siempre tardan en darle credibilidad. Y aún estamos a mitad de temporada. Yo confío en él. Y en Griezmann que volvió a marcar (13 lleva ya el primer francés) como Correa, que estuvo atento al rechace.
Bien el equipo. Sin alardes innecesarios y con una seriedad notable en defensa. Un partido serio y muy del Atleti. De los que no gustan a los del efecto del efecto colateral. De los imprescindibles para -partido a partido, eliminatoria a eliminatoria- poder llegar a otra final.

Y ahora a pensar en Liga, en Bilbao, en que no nos la líe Raúl García en un estadio siempre complicado, contra el equipo de nuestros orígenes. Y nuestro Atleti no estará solo. Infiltrados en la grada del nuevo San Mamés estarán los miembros de la única peña atlética de Vizcaya, 'La txapela de Neptuno' a los que la SAD no ha tenido a bien facilitarles la venta de entradas (nuestro club las rechazó bajo el pretexto de no haber tenido demanda). Y además de los 20 valientes vizcaínos del Atleti, media docena de Los50 que, a título personal, verán in situ el encuentro desafiando las distancias, la nieve y con la esperanza de regresar con tres puntos importantes para cerrar con broche de Champions la primera vuelta de una Liga aún por decidir.

Aúpa Atleti.


domingo, 15 de enero de 2017

Las llaves de la moto

 
El beticismo se despidió del Vicente Calderón con un desplazamiento masivo y una pancarta en la que recordaban las dos Copas del Rey que ganaron aquí.

Atleti 1 - Betis 0

Me pasa como al Atleti. Vivo tan confiado, tan relajado, tan me da igual lo que digan, que ayer me dejé las llaves de la moto puestas. Aparqué junto al bar de la previa, tomamos café, copa y otra copa. Y cuando nos dirigíamos al campo para brindar con la lata de cerveza en las colas artificiales que se montan en los tornos de un par de temporadas a esta parte... ¡zas! Me doy cuenta de que no tengo las llaves de la moto, que me las he dejado puestas. Carrera hacia atrás y, para mi sorpresa, en su lugar encuentro una nota escrita con muy buena letra: "tengo tus llaves. Llámame. Este es mi teléfono". Dicho y hecho. Al otro lado del móvil me cuenta que las tiene él y que va conduciendo, que me pasa con su mujer. Luego supe que se llamaban León y Eva. Y quedamos en que después del partido nos veíamos y me las devolvían. Me fui al Calderón intentando no pensar en las llaves y en lo desastroso que soy. En que un día me voy a olvidar la cabeza. En que tenía que disfrutar del partido, que ya no podía hacer más. Que la suerte estaba echada.

El partido fue lo mismo. Un Atleti que marcó muy pronto gracias a un rebote que enganchó Gaitán. Y se acabó. Estaba confiado, como si ya hubiera hecho todo lo que tenía que hacer. Disimulando los nervios sobre el césped ante un posible gol de Rubén Castro o de Ceballos o de cualquier verdiblanco que se creyera capaz de empatar y hasta de ganar al Atleti en su última visita al Vicente Calderón. Y los nervios se trasladaron a la grada. Estaba lleno pero había un ambiente raro. Quizá por los cinco últimos minutos contra Las Palmas en Copa, quizá porque algunos estaban más pendientes de la llaves de la moto, de querer ver lo que consumen, de pitar en lugar de animar, de creerse lo que nunca hemos sido, lo que no somos ni queremos ser. Y el Cholo en la banda se volvía loco gritando a los chicos y pidiendo a la grada que ejerciera de afición rojiblanca sin mucho éxito. 

Ganamos. Y van tres partidos seguidos en Liga. Nueve de nueve. Primera victoria de 2017 en el Calderón. Torres fue despedido, menos mal, con una generosa y agradecida ovación. Quizá fuera el de Fuenlabrada el menos flojo en un partido donde los futbolistas se confiaron con el tempranero gol del argentino que desafiaba el frescor del invierno junto al río con camisa de manga corta. Como si no pudieran hacer más, como si todo estuviera en manos del destino, como sin otro remedio que confiar en la victoria y los tres puntos igual que confiaba yo en que me devolvieran las llaves de la moto. Y eso fue lo que pasó. 

Los Cholocambios esta vez tuvieron menos efecto. La salida de Carrasco -por banda izquierda- nos dio más velocidad y sirvió para sacudirse el rato de agobio al que nos sometió el beticismo. Que tampoco fue excesivo. Aunque a algunos les encante magnificar todo lo mejorable olvidando quienes somos y de dónde venimos. Tuvo el belga el 2-0 que Adán impidió con una más que meritoria intervención. Por algo fue el portero de Mou... vale, sí, me he pasado.
Y a pesar de los agoreros, de los que silban, de los que se creen que somos otra cosa, a mí el partido (que más que malo fue insípido) me dejó algunas cositas buenas.  A saber: Moyá paró las dos que le llegaron. Flojas y desde lejos, por lo que la defensa estuvo correcta. Y van tres partidos de Liga sin encajar. Gaitán marcó y lleva seis goles. Gameiro, que salió por Torres, sigue intentándolo y creando oportunidades. Carrasco parece recuperado y el Cholo le dejó en la banda que le gusta.  El beticismo puso el ambiente y el buen rollo, pero a animar también les ganamos (y eso que la grada -ya digo- estaba rara). Y el club tuvo el bonito detalle de hacer que nuestros futbolistas saltarán al césped acompañados por los socios más antiguos. Y sólo por eso, por ver a mi sobrina Ana flipando con el detalle, y a más de medio estadio con un nudo en la garganta cuando lo explicaron por megáfonía, mereció la pena ir al campo. Por eso y por ver al Cholo a punto de meterse en el rectángulo a coger a alguno de los nuestros por la pechera para que no jugase con esa resignación de quien ha perdido las llaves de la moto y no sabe si se las devolverán o no. 
Y me las devolvieron (aún hay gente buena. Muchas gracias León, muchas gracias Eva). Y ganamos. Tres puntos más, aún en la primera vuelta, y seguimos en la pelea.

El jueves a las 19:15 Copa contra los señores de la SD Eibar. Luego a Bilbao, a Eibar y a Vitoria. Más nos valeponernos las  pilas e ir aprendiendo algo de euskera. Que sea un zorionak de semifinales y otros nueve puntos más. Partido a partido. Aúpa Atleti. Siempre. Incluso en tardes insípidas y sin las llaves de la moto. 

miércoles, 11 de enero de 2017

Perdemos, pasamos y debuta un albanés

El canterano albanés, Keidi Baré, debutó en la derrota y clasificación copera frente a Las Palmas.

Atleti 2 - Las Palmas 3

"La despedida más grata del Vicente Calderón. Ganarle en su casa al subcampeón de Europa no es tontería" me escribía el 'piopío' Nico Fabelo por twitter nada más acabar el partido. Antes de empezar, a media tarde, ya sabía que no iba a poder ir al campo porque mi Eva, que es Cristina, tenía que currar por la tarde y no podía encasquetarle las crías -otra vez- a los abuelos. De modo que se lo expliqué a las niñas lo mejor que pude: "¿Sabéis quien juega hoy?" "¡El Atleti!", respondieron a dúo a la pregunta repetida una y mil veces cada día de partido. "¿Viene ya mamá?" añadieron inmediatamente después pensando que me iría escopetado junto al río. Y mientras les explicaba que no, que me quedaba con ellas porque su madre saldría tarde, la mayor, que acaba de cumplir siete, me suelta: "Lo puedes ver por la tele y así te quedas con nosotras. Pero cuando nos hagamos grandes podemos ir todos al Atleti de noche". Mi María tiene estas cosas. Es muy grande.

La tarde fue complicada pero organizada. Las chicas se portaron bien. Deberes, baño y cena rápida mientras esperábamos a su madre. Empezó el partido y sonó la llave en la puerta. Las niñas me dieron un beso rápido y se fueron a la cama contándole el día a su progenitora, yo me centré en lo que pasaba en el campo al tiempo que me esforzaba por no pensar en coger la moto y salir pitando al campo cada vez que se veía la grada medio vacía. Para colmo el grupo de wasá  "Atléticos de fondo" comenzaba a arder con mensajes y fotos de nuestros compañeros de abono mostrando bocatas, chocolates y bombones... la madre que los parió a todos. Y yo a dieta. En casa. Haciendo el indio, pero bien.

No ocurrió casi nada en la primera parte. Lucas muy bien en la defensa. Juanfran algo más flojo en el extremo. Gaitán con ganas y Correa más centrado que de costumbre. Cero a cero y un Atleti muy irregular con agujeros atrás que permitieron dos ocasiones claras de los amarillos. Por cierto, Quique Setién no alineó a todos los titulares... pero el Cholo tampoco. 

La segunda mitad estuvo más animada. Sacó el Cholo a Gabi por Lucas y poco después marcó Griezmann tras una preciosa pared con Gaitán. Buen gol. Aunque fue aún mejor el del empate canario con un jugadón y zapatazo posterior de Livaja. El partido se convierte en un ir y venir de portería a portería sin pasar por el centro del campo. En estas Koke mete un patadón a seguir y el balón cae del cielo en un costado con Correa corriendo junto al defensa, ganándole la posición antes del bote y protegiendo con el cuerpo como si fuera el Kun Agüero. Lo de después fue de haber jugado mucho en la calle, entre los coches, esquivando patadas de los más burros del barrio. Le hizo un caño al portero a pierna cambiada propio de un futbolista que tiene más picardía y partidos con porterías de chaquetas que ninguno. Golazo de Corazoncito Correa. Dos uno y apenas media hora por delante. La eliminatoria estaba poco menos que resuelta. Los amarillos tenían que marcar tres goles. Parecía imposible. Y lo era. Aunque acabaran ganando. Marcaron el empate a dos en el 89 y el 2-3 en el 92. El resultado, por lo tanto, engaña mucho. Casi tanto como las crónicas y comentarios que he leído y escuchado esta mañana poniendo al Atleti en el disparadero y echando pestes contra lo mal que juega el equipo y el desastre del Cholo... en fin... cuando uno consume se arriesga a estas cosas.

Lo mejor de ayer fue, sin duda, la clasificación a cuartos. Partido a partido. Eliminatoria a eliminatoria. Ahora a esperar rival. Y a seguir disputando la Copa. Yo insisto con la etiqueta #CholoPonmeOtraCopa porque creo que pocas he disfrutado tanto como la de 2013 en el Bernabéu tras el Mirandazo. Diossssssss.

Otro detalle bonito. El Cholo sacó a Fernando Torres y el Calderón entero -y yo en mi casa- se puso en pie para aplaudirle y animarle. Ojalá vuelva a encontrarse con el gol y con la buena forma. Confío plenamente en él. Sé que cuando no pueda dar más al equipo -a su equipo, mi equipo, nuestro equipo- será el primero en quererse marchar sin que le pidamos que lo deje. Muy grande Torres. Ayer tampoco estuvo a su altura.

Y el último. Simeone le dio al canterano albanés Keidi Baré la oportunidad de debutar en el Calderón con el primer equipo. Salió por Correa con el 44 a la espalda. Íbamos ganando 2-1 y, con él en el campo, el resto de compañeros dieron por concluido el partido dejando que el joven internacional albanés sub 19 hiciera todo. Y claro, un medio centro defensivo que sale en un puesto que no es el suyo, más en punta, no puede sujetar a once profesionales con ganas de agradar a su entrenador en una de las mejores temporadas que se recuerdan de la Unión Deportiva Las Palmas. Pum, pum. Dos goles en cinco minutos. Y el joven albanés se fue contento por la clasificación, ilusionado por el debut y un poco mosca con la derrota. Como yo. 

El sábado viene el beticismo. Tres puntos en juego. A las 18:15 nos vemos en el Calderón. Con previa, por supuesto. Aúpa Atleti. Siempre.

domingo, 8 de enero de 2017

Otro fútbol es posible

 

Eibar 0 - Atleti 2

En uno de los tejadillos que cubren la grada de Ipurúa se puede leer (lo vi en inglés y en euskera, supongo que también estará en castellano) la leyenda "otro fútbol es posible".  Y viendo la primera parte del Atleti en un campo con el césped recién plantado y hielo suficiente para los cubatas de todos los espectadores del club armero, pues como que sí, que otro fútbol es posible y, si me apuran, hasta necesario. Vale, que son dos niveles distintos de discurso. Lo que el conjunto armero ha rotulado en su estadio es una declaración de intenciones como nuestro "nunca dejes de creer" y lo que sucedió en la primera parte es que el Atleti, con Griezmann y Torres arriba y con Giménez acompañando a Gabi en el centro del campo, no disparó ni una sola vez entre los tres palos de la portería rival. Ni una. Y claro, cada vez que en la tele encuadraban el "Otro fútbol es posible" a mí me daba por completar mentalmente "y necesario" pasando del milagro de una pequeña población guipuzcoana con un equipo saneado, noble y ordenado en la mejor Liga del mundo (ejem) al truño desconectado e inconexo del Atleti que no acertaba a dar dos pases seguidos con coherencia y cierto peligro. 
El árbitro fue protagonista. En el minuto 22 no expulsó a Adrián González, el hijo de Míchel, Míchel, Michel y lo que sigue, por una clarísima mano que era la segunda amarilla. Después perdonó un claro penalti en el área del Atleti a otra mano descarada de Vrsaljko y en la segunda parte concedería un gol en fuera de juego a Saúl. De pena. La primera parte fue penosa arriba aunque atrás hubo cierto orden y contención. Muy bien el Eibar.
En la segunda mitad primer Cholocambio: Juanfran por Vrsaljko. Y el gol de Saúl. 0-1. Otro Cholocambio: Gameiro por Torres y gol de Griezmann tras pared francesa de fantasía. 0-2 final. 
Mención especial a la peña rojiblanca La Txapela de Neptuno con sede en Bilbao que se desplazó hasta Eibar para animar a los nuestros. 
La posición de Giménez como medio centro a mí no me convenció, aunque entiendo que el Cholo no tiene muchas opciones más con Tiago y Augusto lesionados y Thomas en la Copa África. Cumplió el uruguayo aunque le robaron la cartera varías veces.
Y tres puntos para empezar el año en una semana donde dejó encarrilada la Copa en Canarias. Por cierto, en Eibar me parece que esta temporada aún no había ganado nadie.
Y sí, otro fútbol es posible. El de caballeros como los eibarreses que, a pesar del arbitraje, desearon por Twitter al Atleti un feliz regreso, le felicitaron por el triunfo y le emplazaron a la vuelta en el Calderón. Unos señores, como Gárate, el eibarrés del Atleti que fue un ejemplo dentro y fuera del campo. Pues eso, que claro que es posible. 


miércoles, 4 de enero de 2017

Gameiro en las Canarias

 
COPA - 1/8 de final. Ida

UD Las Palmas 0 - Atleti 2

Fue Gameiro a las Canarias a disputar con el resto del equipo el primer partido del año 2017. Y las Islas Afortunadas no son Arabia Saudí ni los Píopío celebraban un aniversario jugando una pachanga contra el subcampeón de la Champions. 
Estuvo Gameiro en la punta de ataque junto a su compatriota Griezmann, los dos cuestionados por su falta de gol aunque llevan seis chicharros cada uno en Liga. Pero la noticia era el regreso de Juanfran a su puesto natural, de interior, más arriba, en la misma banda.  Otra novedad: Giménez también jugaría unos minutos en el centro del campo en una probatura del Cholo que aprovechó las vacaciones familiares para dejar claro lo que los atléticos sabíamos: que tiene contrato y que le vamos a disfrutar y sufrir hasta que lo cumpla. Ojalá le prorrogaran hasta que él quiera. 

A mí con el Cholo me pasa como con Fernando Torres. Son tan del Atleti que cuando vean que no pueden sumar, se irán sin que tengamos que decirles nada. Siempre les estaremos agradecidos. Siempre.

Fue el regreso del Atleti más cholista. Ese que tanto nos gusta y tan buen resultado da. Volviendo a lo de Gameiro y el partido. Decía que el francés empieza a ser cuestionado por un sector de la grada que no se debe acordar del penoso arranque de la rata mexicana que en los ochenta nos dio una Copa del Rey y fue pichichi indio antes de que le salieran los cuernos y se fuera a la acera de enfrente. Parece que nadie recuerda los inicios de Diego "Costra" y las cesiones a Elche, Valladolid, Rayo... antes de que el Cholo le hiciera explotar. Parece que ni siquiera tenemos memoria sobre los inicios de Griezmann con la zamarra del Glorioso. Hasta Navidades parecía que nos habían dado gremlin por liebre. Con el año nuevo se destapó Antoñito y pasó a ser don Antonio. Pues eso, que paciencia con Kevin, nuestro Kevin Gameiro. 

Todos sabemos que los delanteros viven del gol y que el gol va en rachas. Nadie le puede reprochar al  gabacho nuevo su trabajo y su esfuerzo. Derrocha coraje y corazón pero, y esto es lo más importante, genera muchas ocasiones él solo. Vamos, que él se lo guisa y -confianza- él se lo come. Yo creo en él. Por todo lo dicho y porque el Cholo, que ha demostrado sacar lo mejor de cada jugador, también lo hace. Llegará. Y se va a hinchar. Por eso hay que animarle a tope mientras esté en el campo. Y si no cuajara... será Simeone quien decida que no hay más crédito y que no es su momento. Mientras tanto, a muerte con él.

El partido en Canarias fue el regreso del Atleti más cholista. Firme atrás (mención especial para Vrsaljko y Moyà) y letal al contragolpe. Koke marcó desde lejos tras recoger un rechace. Doble buena noticia protagonizada por el de Vallecas: Rechace y disparo. Su primer gol con la rojiblanca en Copa, para los de las estadísticas.
Griezmann marcó tras dejada de la muerte de Gameiro (que falló un mano a mano clarísimo y otra no tan descarada) con la cabeza después de magistral centro al área del croata sin vocales dispuesto a que toda Europa se aprenda su nombre.

Lo peor, que la vuelta es el martes a las 21:15 junto al río, en invierno, con todo muy encarrilado. Pero antes, el sábado 7, a las 16:15, mi hija cumplirá siete rojiblancos años viendo a nuestro Atleti por la tele jugar en Eibar para disputarle los tres primeros puntos de la Liga en el año de Cardiff, de la Copa... y de la Liga, que falta toda la segunda vuelta y algo más. Feliz y rojiblanco 2017.

#CholoPonmeOtraCopa
#QueSeaCardiff


lunes, 26 de diciembre de 2016

Mi última visita al Vicente Calderón

 
Con @nicolasfabelo (aficionado de la UD Las Palmas y firma invitada del blog)
El pasado sábado 17 de diciembre, el compañero -y, sin embargo, amigo- colchonero Santi Riesco me invitó a ver a la Unión Deportiva Las Palmas en el Vicente Calderón. Allí estuve con él y su compadre desde la adolescencia Alberto, en una tarde fría y ventosa pero muy agradable (tanto por la cálida acogida de Santi y Alberto como por el buen rollo circundante), en la que previsiblemente fue mi última visita al estadio que se levanta a orillas del Manzanares. No era la primera vez que calentaba un asiento del histórico recinto deportivo por cuyo césped han desfilado todas las estrellas del fútbol español y mundial del último medio siglo (incluidas perlas de nuestra cantera amarilla -la de Las Palmas- como Tonono, Guedes o Germán): ya estuve allí en enero de 2000 viendo a los mismos equipos (Atleti y Unión Deportiva) en un duelo de Copa del Rey saldado con victoria local por 1 a 0.

Por desgracia, se me olvidaron las gafas en el coche, así que buena parte de los lances del partido -salvo el juego disputado en las cercanías de la portería de nuestro fondo- me llegaron no tanto a través de la vista como del oído, auxiliado por mis dos anfitriones y a la sazón lazarillos. Ya Santi hizo en su blog un atinado resumen del encuentro, caracterizado por 25 minutos iniciales de dominio agobiante -aunque infructuoso- del Atleti y el resto con Las Palmas tocándola bien (la posesión global de pelota llegó a ser del 70%!) pero sin acierto en la portería contraria en parte por el buen hacer del accidentalmente titular Moya. Un soberbio zapatazo de Saúl marcó el resultado; otro anterior de Lemos, aún más espectacular por lo lejano, pudo haber inclinado el partido a nuestro favor (ya va tocando ganar de nuevo al Atleti en su casa, tras el 1-2 del lejano 21 de septiembre de 1969).

Mi visita al Calderón y la de hace unos meses al Bernabéu (para ver también a la Unión Deportiva contra el Madrid), tras tantos años sin pisar un campo, me permitieron constatar que el fútbol no es solo cosa de energúmenos, aunque estos pocos sean los que hagan más ruido. Lo cierto es que la mayor parte de la gente no va más allá de llamar "cucaracha" al árbitro, pedir mano aunque el rival toque el balón con la clavícula y protestar un fuera de banda aunque el esférico haya traspasado un metro la raya. Pero por encima del sufrimiento por el resultado y de las pullas al trencilla y a algún jugador propio empanado, prevalece el componente festivo: los ganchitos compartidos, las bromas y dichos jocosos, los comentarios estrictamente futbolísticos y también los ajenos por completo a este deporte...

De vez en cuando ascendía de las gradas la cantinela de "El escudo no se toca!". Y es que ese partido no solo era contra Las Palmas sino también contra una directiva que parece divorciada del sentir de los aficionados corrientes, que viven con extrañeza la próxima mudanza a La Peineta (tan lejos del Manzanares!) y no acaban de asimilar el grotesco nombre del nuevo estadio y, ya como guinda, el cambio del histórico símbolo. Lo curioso es que mi equipo sea más fiel al escudo rojiblanco original que la directiva del propio club colchonero: mucha gente desconoce que dentro el escudo del equipo grancanario figura uno del Atleti adaptado (con palmera y perro en vez de madroño y oso), vestigio del antiguo Atlético Club que junto al Arenas Club, el C.D. Gran Canaria, el Real Club Victoria y el Marino C.F. (el de Luis Molowny!) se unieron en 1949 para crear la Unión Deportiva Las Palmas.

En suma, una tarde agradable pese a las condiciones climáticas y la derrota de los amarillos. Por encontrarme con Santi y por reencontrarme con el fútbol a pie de estadio, el que no te ofrece moviola y huele aún a humo de tabaco y bocata de tortilla (recuerdo que en el viejo Insular, ahora convertido en parque urbano, olía a ese pescado salado y desecado que allí llamamos jarea). Por festejar nuestra humanidad, seamos amarillos, rojiblancos, merengues o blanquiazules, siempre teniendo presente la máxima de Santi: "El fútbol es lo más importante dentro de lo menos importante".

miércoles, 21 de diciembre de 2016

Fin de año en el Calderón sin bocata de jamón


Atleti 4 - Guijuelo 1

Si os queréis cargar la Copa del Rey no hace falta que puteéis al personal, lo decís y punto. Lo digo no ya por la injusticia de las eliminatorias a doble partido, ni siquiera por los enfrentamientos entre grandes y pequeños, ricos y pobres, equipos europeos y segundasbés. Eso ya sé que no tenéis intención de cambiarlo, no sea que flipemos y nos enganchemos a la competición como sucede en Inglaterra, en Francia, en países donde se respeta a todos los equipos con independencia de su tamaño, sus seguidores en redes sociales y su deuda con Hacienda o la Seguridad Social. Lo digo porque poner un partido de vuelta con un 0-6 en la ida, la víspera de invierno, a la orilla del río, un día de diario, a las nueve de la noche, contra un Segundabé en puestos de descenso... pues como que no apetece ir al campo, o llevar a los niños, o quedar para desearse unas felices fiestas y próspero año nuevo con los vecinos de abono. Vamos, que sois un poco gañanes. Los de la Federación y los del club, que os habéis contentado con regalar 10.000 invitaciones para ver si en la tele que tanto preocupa a Tebas y a los del negociete del fútbol moderno no se veía mucho plástico en las gradas (el cemento y su aluminosis no dan bien a cámara).

No pude ir
Tenía toda la intención de acudir al campo. Pensaba que sería el miércoles, víspera de la lotería y primer día de invierno. Pero no. Al finalizar el partido contra Las Palmas, cuando estábamos quedando con los vecinos de asiento para despedirnos en la Copa, como Dios manda, escuchamos que sería el martes. Error. Horror. Agenda ocupada. El martes mi mujer curraba y yo me había comprometido a llevar a mi hija al parque de bolas. Celebraba su cumple un niño de su clase, Eric, y era la primera vez que la invitaba. No podía fallar. A tomar por saco el bocata de jamón. Toda la tarde charlando con las madres de mocos, extraescolares y lactancias varias.

El partido
Llegué a casa, nos pusimos el pijama y tras cepillarnos los dientes me tiré en el sofá deseando que mi mujer llegara. Puse el fútbol, sin contemplaciones. Nada de dibujos animados después de una tarde de gritos, regalos y bolas infantiles. Mis dos hijas se solidarizaron y lo entendieron: "Papá ¿va ganando el Atleti?" Eran las 21:13 y aún no habíamos marcado. Cero a cero. Las gradas con más gente de la que yo imaginaba para tratarse de lo que se trataba. Gol de Gaitán. Gol de Juanfran. Y enseguida otro de Correa. Al final del primer tiempo Torres, de rebote, ponía el 10-0 global antes de irse al vestuario.
Llega mi mujer, me dan un beso antes de irse a la cama para que su madre les cuente el cuento; a mí me no me tocaba.
En la segunda mitad el árbitro quiere convertirse en figura y expulsa a uno del Guijuelo por hablar, por protestar. No por una entrada a media altura para hacer daño y con mala intención. Nada de nada. El Calderón se solidariza y el arbitrucho se lleva la gran pitada. De pena. Y, lógicamente, compruebo que el expulsado no se apellida Ramos. Se quedan los chacineros con diez y aún así marcan un golazo de cabeza. 4-1 final.

Esta primera eliminatoria nos deja varios detalles. Primero, que el Cholo no ha convocado a ningún chaval del Madrileño para disputar el partido. Segundo que Cerci ha debutado y, como dice mi hermano, "si sale el italiano, yo no pierdo las esperanzas de que el Cholo me llame". No, en serio, ojalá recuperemos al delantero transalpino, sobre todo pensando en el tiempo que estaremos sin poder fichar. Sería el mejor regalo para 2017. Tercero, que Juanfran ha vuelto a jugar en el medio campo, de interior, más adelantado. Y que ha marcado. Cuarto, que Torres ha enchufado y, aún mejor noticia, los rebotes le han favorecido. Quinto, que Giménez jugó medio partido en la medular y no lesionó a ningún chaval del equipo salmantino. Y sexto, que nos vamos con diez goles a favor en una eliminatoria trampa, de esas que antes, con Manzano y antecesores, nos costaba sudar tinta china, algún lesionado y hasta caer eliminados.

Dicho lo cual, todo esto no es nada comparado con la gran noticia de ayer. El 20 de diciembre de 2016, la Asociación Peña Atlética Los 50, me comunicó oficialmente que entraba a formar parte activa de la misma. De modo que aquí me tienen, feliz y contento sin necesidad de que me toque la lotería y con el mejor regalo de Reyes en estas Rojiblancas Navidades. Les deseo lo mejor y les aviso que lo del 28 o el 29 en Arabia Saudita no es para ir a visitar a los Reyes de Oriente sino para coger el oro y pasar olímpicamente del incienso y la mirra, Un abrazo y mis mejores deseos para el 2017 de Cardiff, Cerci y la Copa.

El 50 de Los 50.

domingo, 18 de diciembre de 2016

Fútbol canario, un gol y Moyá

 

Atleti 1 - Las Palmas 0

Vinieron dos mil canariones a despedirse del Calderón en el 50 aniversario del estadio (parece que no tienen mucha fe en que nos cruce la Copa). Uno de ellos fue mi compañero guanche en la cosa digital de la tele Nico Fabelo, el gran Nicolás, que antes de empezar el partido andaba investigando en las redes si en el palco estaría el pequeño Nicolás, seguidor declarado de los Pío Pío y delincuente como los de la SAD que no se presentaron para evitar los cánticos de la hinchada: "el escudo no se toca" y "Atleti somos nosotros". Pero, sobre todo, temiendo que el juego de los amarillos acabase en victoria y el estadio del que nos desalojan estallase contra el único y auténtico problema del Atleti: ellos.

El partido
Alineó el Cholo a Koke con Gabi en el medio centro apoyados por Saul y Carrasco más abiertos. Arriba los dos franceses de pólvora mojada y atrás, con un soberbio Moyá bajo palos (sacó una mano abajo que evitó el desastre sin nadie a quien poder insultar en el palco) protegido por Lucas, Godín, Savic y Vrsajlko. El croata fue el mejor del partido. A este chico le faltan minutos y unas vocales para ser leyenda rojiblanca. Pura entrega y potentes subidas por banda con pase al centro, donde nunca hubo nadie acertado.

Los primeros 25 minutos el centro del campo, y el partido, fue rojiblanco. Gameiro falló sus ocasiones, Griezmann las suyas y Saúl se sacó un remate acrobático que pegó en el palo. Otra vez. Parecía un partido que ya habíamos visto. La única buena noticia era que el equipo de Serién no había aparecido. Pero ante tanto fallo y tanto error de los de casa, los guanches se fueron haciendo grandes y se apoderaron del balón, del centro del campo (ojo a Roque Mesa) y del partido entero. Es cierto que no llegaban mucho pero aún así su central peludo, Lemos creo que se llama, se sacó un zapatazo desde su casa (unos 35 metros) que pegó en la cruceta y enmudeció el estadio. Pintaba mal la cosa.
Ya en la segunda parte, y antes de los Cholocambios, con el Atleti jugando a nada y pegando pelotazos, Saul se encuentra un rechace fuera del área y mete un golazo en la misma portería en que el central canario había hecho saltar la pintura del larguero. Uno cero. A respirar, a dar gracias y a esperar la reacción de los canarios para jugar a la contra. "El partido está para Torres", dice mi hermano. El Cholo, que debe tener un chivato en nuestro sector, saca al Niño. Pero nada. Después saldrían Gaitán (que sigue guardándose todo lo bueno que tiene dentro sólo para él) y Thomas Partney para arañar unos minutos al reloj.

El arbitraje mal, el Atleti igual. Las Palmas, un gran equipo. Tres puntos muy trabajados y un tanto injustos en un partido lleno de errores, desajustes y, sobre todo, falta de acierto de cara al gol. 

El martes a cerrar contra el Guijuelo el trámite de Copa y a esperar que el 2017 nos traiga más goles, más juego, más puntos y un regreso de Gales tan feliz como merecido. Aúpa Atleti, siempre.

martes, 13 de diciembre de 2016

Nos crecen los enanos

 

Villarreal 3 - Atleti 0

Jugar un lunes es lo menos futbolístico que existe para los que amamos el fútbol. Si el lunes es después de un puente como el de la Constitución y la Inmaculada Concepción (para los que los tuvieran) ya es el colmo de los lunes y el antifutbol, la esencia concentrada del odio al fútbol moderno. Y, sin embargo, a pesar de la niebla, el mero hecho de saber que tu equipo juega ese día, te ilumina la jornada.

Llegaba el Atleti a la capital del azulejo con necesidad y urgencia de recuperar la fe y el gol para no desengancharse de la competición de la regularidad, del termómetro de la temporada, de la realidad que va marcando el devenir de la historia cotidiana de nuestra enfermedad rojiblanca. Y salía el Cholo sin Carrasco y con Ángel Correa, sin Giménez y con Savic acompañando a Godín, con Lucas en la banda, Gabi y Tiago en mitad de la cancha y los dos franceses arriba. Koke y Juanfran también estaban en la alineación aunque costase verles en el campo.

Apretamos de inicio pero, de nuevo, no aprovechamos. Ellos se confiaron y se fueron haciendo grandes con nuestros fallos. El primero en un balón atrás de Tiago que se queda corto tras notar un zurriagazo en la rodilla. Godín no llega a tiempo y el Villarreal agradece el regalo. Gol de Trigueros y cambio de Saúl por Tiago lesionado.

El submarino amarillo cada vez se cree más que nos puede finiquitar. Se vuelcan en el área de Oblak y el esloveno, en un despeje impropio, se descoyunta el hombro y le deja el balón en ventaja a Do Santos que mete el segundo. Sale Moyá por el lesionado porterazo que acababa de errar descomunalmente poniendo un borrón que no esperábamos de tan brillante escribano. En treinta minutos dos fallos, dos goles en contra y dos lesionados. El Cholo se sienta en su banquillo por primera vez en cinco años y si ponemos un circo nos crecen los enanos.

En el descanso pienso en aquel Atleti - Villarreal de hace ocho o diez años, con Aguirre o con Abel, no lo tengo del todo claro. Nos fuimos con 0-2 al descanso y remontamos 3-2. Pero el grupo de wasá "Atléticos de fondo" con José, Alberto, mi hermano, la Peña Villaverde y Fran me lo dejan claro: "Está más cerca el 3-0 que el 2-2 anhelado". Tal cual. Mucho Atleti entre pecho y espalda. 

La segunda mitad fue todo corazón. Derroche de esfuerzo sin cabeza y un auténtico recital de errores, imprecisiones y fallos impropios de jugadores profesionales. Parecía un partido de solteros contra casados. Diego Pablo hizo rápido su único Cholocambio: Carrasco por Correa. Calidad belga en lugar de otra titularidad argentina desaprovechada. El Atleti llegaba pero seguía sin cuajar. El Villarreal, a un suspiro del final, marcó el tercero y nos mandó a reflexionar. Todos nos preguntamos qué ocurre, buscamos desesperados la razón de las últimas derrotas y, lo que es más preocupante, el porqué de tan escasa puntería (demasiados partidos sin marcar) y de tantas concesiones atrás (demasiados goles encajados ya). 

Los números cantan en Liga. Sextos a cinco puntos del tercero y a trece del primero. Faltan 21 partidos, o lo que es lo mismo, 63 puntos. No hay que mirar tan lejos, lo que funciona no se debe tocar. Hay que fijarse única y exclusivamente en el próximo encuentro. Contra Las Palmas, el sábado por la tarde. Tres puntos para sumar. Partido a partido. Todo está inventado. Volvamos al cholismo, dejémonos de circos porque no es lo nuestro y nos crecen los enanos.

Aúpa Atleti. Siempre.

viernes, 9 de diciembre de 2016

Wanda y la panda



Lo de menos es que al estadio de tu equipo le cambien el nombre por un patrocinio comercial, aunque a ti te suene a chino. Lo de menos es que te tengas que cambiar de campo sin necesidad porque al que vas desde que tienes uso de razón (y que cumple 50 años) no se le ha hecho ni una reforma seria y es carne de pelotazo ladrillar. Lo de menos es que cambien el escudo del club de tus amores sin pedir la opinión de los aficionados. Lo de menos, ya digo, es que te traten como a una puta y que, además de no abonarte el servicio, tengas que pagar tú la cama. Así estamos los del Atleti por culpa de Wanda y la panda.
La panda, para los menos duchos en rojiblanca materia, son los delincuentes del palco: Gil y Cerezo. Dos tipos condenados por robar y estafar a los socios legítimos del Club Atlético de Madrid así como por otras vilezas cometidas al amparo de la Sociedad Anónima Deportiva en la que transformaron nuestro equipo en cuanto pudieron, en 1992. Aunque ellos llegaron cinco años antes engañando con malas artes constitutivas de delito. Un juez condenó al padre de Calam, de Gil Marín, por apropiación indebida. El mismo juez condenó a Enrique Cerezo por su complicidad necesaria. El delito prescribió y no tuvieron que devolver los casi 2.000 millones de las antiguas pesetas que jamás ingresaron en las cuentas del Atlético de Madrid por quedárselo y hacer de él su cortijo. Así funciona la banda, la panda, los amigos de Wanda.
Hoy se descuelgan con el nuevo nombre para el nuevo estadio: “Wanda Metropolitano”. Y aunque sea lo de menos, sirve para despistar a los nuevos. Aprovechando el acto nos cuentan que el escudo también ha sido retocado pensando en los nuevos tiempos. Y sin cortarse un pelo proyectan un diseño para ojos rasgados con la osa mirando a Oriente, al otro lado, como ellos cuando alguien les recuerda su pasado, su presente, su ladino modo de enriquecerse con el corazón secuestrado del aficionado. Pero insisto, sólo son cortinas de humo –que no señales- para que no se hable de lo importante. De que no era necesario cambiar de estadio; de que el sueño de Gil padre era pegar el pelotazo inmobiliario; de que al principio cambiábamos el borde de la M30 por el de la M40 y el equipo ganaría pasta gansa para pagar sus deudas y fichar canela fina; de que luego era estadio por estadio; de que ahora el equipo se ha endeudado con un magnate mexicano para sufragar las obras de un campo con nombre chino que los madrileños no necesitamos.

Lo de menos, ya digo, es el cambio de nombre, de escudo y hasta de estadio. Lo de más, queridos amigos, es que los delitos prescriban, que los delincuentes sigan en el palco y que se lucren con nuestros sentimientos sin poderles denunciar por maltrato, violación y secuestro. 

miércoles, 7 de diciembre de 2016

Que sí, que el Atleti está fatal y tal


Bayern 1 - Atleti 0

No hay más que consumir mierda para que tu vida sea una ídem. O verse dos partidos del Atleti al año para sentar cátedra sobre el juego de los del Cholo. Esto, por sabido, no deja de ser cargante... pero lo que más llama la atención es que los propios seguidores del Glorioso, los que se ven todos los partidos, los que conocen su historia, defienden sus valores y son conscientes de dónde estamos y por qué (aunque sería más exacto decir "por quién") se contagien del virus fatalista, tremebundo y apocalíptico que, de tanto repetir, acaba por calar en las filas de los nuestros: "el Cholo tiene los días contados". En fin... el propio argentino dijo ayer que sí, que lo que vosotros queráis, que se va a ir a entrenar al Inter y al Lazio y al Sevilla y a lo que os apetezca, pero que ahora, aunque os joda un rato, está en el Atleti haciendo partidos asquerosos y perdiendo y eso. O lo que es lo mismo, que estamos clasificados primeros de grupo en la Champions, que quedan dos tercios de Liga y nos separan nueve puntos del primero habiendo jugado con todos los de la parte alta de la tabla y que en Copa seguimos vivos con una goleada a un Segunda B de esos que nos eliminaba antes de que llegara este tipo que sueña con irse del Atleti aunque no lo diga. En fin, santa paciencia. Y que sí, que el Atleti está fatal y tal.

En 113 años de historia atlética los cinco últimos, con el Cholo, han sido los mejores. Nunca hemos ganado tantos títulos en menos tiempo ni hemos llegado tan lejos en la máxima competición continental: Una Europa League (Bucarest), una supercopa de Europa (al Chelsea que lo ganaba todo), una Copa (al Madrid en el Bernabéu), una Liga (al Barsa en el Nou Camp), una supercopa de España (otra vez al Madrid), y dos finales de Champions que no perdimos, que nos tuvieron que ganar con una prórroga y con unos penaltis. Pero sí, que sí, que el Atleti está fatal y tal.

Alarmistas de mierda

El partido de ayer en Múnich fue algo así como celebrar tu cumpleaños el día de Reyes. No das valor a los regalos. Te confundes. Y no sabes si tienes que estar contento porque han venido los Magos o porque te cantan el cumpleaños feliz. Y te da por sentir que has perdido un día de celebración, o que si no coincidieran tendrías más regalos. Y de tanto quejarte y llorar por las esquinas, se te pasa el día y ni Reyes ni cumple. Que es lo que les pasa a los atléticos sin memoria. Y a los que comen mierda. Me explico: Ayer jugábamos contra el Bayern de Múnich, repito Bayern de Múnich, en su campo, en Champions, con la clasificación asegurada, con el primer puesto asegurado. Así, como suena. Y lo puedes volver a leer. Temporada 2016-2017. Máxima competición europea. Clasificados automáticamente. Primeros de grupo pase lo que pase. Y contra el Bayern de Múnich. Esto, queridos amigos, ni en el mejor de nuestros sueños habría ocurrido antes de que llegara Diego Pablo "el Cholo" Simeone. Así os lo digo. Y sí, el partido fue un truño. Pero es que hay que ganar cinco de cinco para poder permitirte el lujo de jugar con unos cuantos de los menos habituales (Lucas -tremendo partidazo del francés-, Vrsaljco, Savic, Gaitán, Saúl, Thomas, Correa...) y, aún así, mantener a raya al tremendo equipazo teutón. Al final el partido se decidió por un gol imparable de libre directo. Y que sí, que el Atleti está fatal y tal.

Ahora a esperar rival en octavos. A no consumir porquerías y a animar a los nuestros. Que no se nos meta dentro el virus de los nuevos ricos. Disfrutemos cada partido como si fuera el último. Pero insisto, que sí, que el Atleti está fatal y tal.

Dale, dale alegría a mi corazón...

domingo, 4 de diciembre de 2016

Así no; y gracias

 

En Badajoz todo era clásico. Dos de mis compañeros vikingos querían verlo. Mala suerte, a esa hora había que trabajar. Grabábamos en una lavandería industrial con 60 trabajadores. Solo había una mujer del Atleti, Cristina. Nos hicimos una foto y echamos unas risas a costa de la vikingada porque nosotros jugábamos a las nueve menos cuarto y si podíamos ver el partido. Y lo vimos. El partido, digo, porque fútbol apenas hubo.
Demasiado homenaje al sobrino de la Faraona al que ahora recordamos con cariño por aquellos dos títulos europeos del 2010 y la final de Copa que perdimos cantando. Ya digo, demasiado premio para el entrenador rival al que hacemos sentirse como en casa. Pero los del Atleti somos así, exagerados para todo. Y no es excusa.
El Espanyol, más rojiblanco que nunca, con Leo Baptistao arriba, Jurado controlando la bola y Reyes en la recámara se posicionó muy bien atrás para esperar su ocasión. Tuvo dos. Oblak dejó la portería a cero con sendos paradones de auténtico porterazo.
El Atleti se atascó. No había modo de entrar. Koke y Carrasco no están en su mejor momento. Gabi y Tiago, viejos conocidos de Sánchez Flowers, estuvieron maniatados todo el partido. Arriba los franceses no rascaban una. Y atrás, con Giménez, ganamos en ilusión y en ímpetu lo que perdemos en precisión y salud mental. No sé si merece la pena.
Hubo Cholocambios. Y no funcionaron. O no del todo. Salieron Correa, Gaitán y Saúl para que el Atleti acabase de encerrar a los pericos en su área. Los Díez últimos minutos fueron un chaparrón de ocasiones rojiblancas. Algunas muy claras. Pero el mejor arriba fue Godín, para que nos hagamos una idea. No fue el día de Griezmann, ni de Gameiro. Y a medida que llegaba el final, con cuatro minutos de descuento, echaba de menos más y más a Fernando Torres que estaba sentado en el palco pero, sobre todo, echaba de menos ese cabezazo de Raul García que nos daba el gol, los tres puntos y la excusa perfecta para olvidar partidos con tantos desajustes y tan poco fútbol.

domingo, 27 de noviembre de 2016

El Atleti vuelve al hogar

 Osasuna 0 - Atleti 3

Gabi y Tiago en el centro, no me canso de repetirlo, es como volver a casa. Te hacen sentir seguro, cómodo, confiado. Si además Godín marca un gol de cabeza a pase de Koke en jugada a balón parado vestido de azul y amarillo... entonces la nostalgia del regreso al hogar se te mete dentro como el clásico anuncio del Almendro. Parece que estoy escuchando la cancioncilla viendo a Tiago cortar y pasar, cortar y pasar, cortar y pasar mientras Gabi hace las labores de escolta y repasa lo que va quedando suelto. Vuelve el Cholo a recuperar el juego aburrido, tedioso y violento. Esa mierda de equipo que tanto jode a los de la prensa pesebrera y a los rivales que ven cómo se les escapa el partido porque el Atleti no perdona un fallo.
Es lo que le ha pasado a Osasuna. Se ha encontrado con un penalti al poco de empezar y lo ha fallado Torres, Roberto Torres (los haters de Fernando se han quedado a medio tuit con el colmillo afilado). Paradón de Oblak, que aunque la caverna mediática se empeñe en desprestigiar, resulta que se ha parado el 50% de los penaltis que le han tirado en el Atleti (sin contar tandas, claro). Y si Osasuna desperdicia el error cometido por un Giménez ansioso más que tenso (ya hemos olvidado los que cometía su paisano el "Guacho" cuando llegó de Villarreal y hoy es un jugadorazo) y no es capaz de meterse en el partido cuando Mateu decide que los paradones de Oier y Unai no son penalti, pues el Atleti no perdona. Bueno, perdona si Gameiro recibe de Griezmann en el uno contra uno. O si Correa recibe de Griezmann en el uno contra uno. Pero si se monta un contragolpe de libro y es Correa el que mete un pase al hueco de toda la vida (ahora es filtrar) y Gameiro se tiene que dar un esprint de 30 metros antes de chutar cruzado a la base del palo, entonces sí que el Atleti es letal.
Vuelve el Godinazo a balón parado de Koke. Regresa el contraataque marca de la casa. Y luego a Carrasco le pasan un balón en clamoroso error defensivo de los navarros y toma del frasco. Seis goles lleva el belga. Seis goles lleva Gameiro (algunos siguen dudando). Los mismos que lleva Griezmann. Y el narrador de BeInSports suelta que el francés es la estrella sin caer en la cuenta de que es Simeone nuestra figura más destacada. Menos mal que Rubén Uría pone un poco de cordura y seriedad, de conocimientos futbolísticos y atleticos con sus acertados comentarios. Hasta sabía que la Peña Atlética Villaverde se había desplazado a Pamplona para animar a los chavales. Y a fe que se les oía. 
Vuelve el Atleti asqueroso, ese que me encanta porque gana luchando.
Vuelve el Atleti aburrido. El que mete 0-3, el que para un penalti, al que no le pitan otros dos, el que sigue vivo en Liga y ahora solo piensa en comerse al Guijuelo. Que preparen el jamón, que nosotros nos ocupamos de las copas.

Vamos, Atleti, vamos.

jueves, 24 de noviembre de 2016

La Liga de Campeones, nuestra obsesión


Atleti 2 - PSV 0

Cinco de cinco. Quince puntos. El Atleti ha ganado todo en Liga de Campeones esta temporada. Pero eso no es noticia, claro. Y el fondo sur lo cantaba a voz en grito, para quien lo quisiera escuchar: "Salta a la vista, la prensa es madridista". Luego nos enteramos que, durante la retransmisión, Petón comentaba este cántico con una de sus genialidades: "El Calderón está cantando obviedades".

Ayer el Atleti hizo un partido muy serio, muy de Champions, muy de dar alegría a nuestro corazón porque -no lo podemos remediar- esta competición se ha convertido en nuestra obsesión. Y eso que ayer apenas cantamos el "ya lo verás, a todo el mundo la vuelta vamos a dar". Pero sí.

Mi hermano causó baja por enfermedades varias de su familia política y, en su lugar, nos acompañó Miguel, un compañero de trabajo seguidor del Athletic y amante del fútbol y lo que le rodea. Previa breve por ser partido de diario y estar clasificados para la siguiente ronda. Otra vez las malditas colas que se han inventado para que se nos hinchen las pelotas y nos entren los ardientes deseeos de cambiar de estadio. En fin. Hemos estado 48 años sin hacer una cola para entrar al Calderón y ahora les ha dado por abrir menos puertas y ralentizar los absurdos e inútiles cacheos para entrar. Por cierto, ayer dos bengalas encendieron los del PSV. Cuando yo entré sólo quedaban restos del humo. No hicieron nada más en todo el partido. Vinieron como medio millar y apenas si animaron. Muy sosos los holandeses. O estaban muy fumados o se quedaron congelados a la orilla del río.

La alineación, de entrada, me gustó. Y mucho. Con vrsaljko ("versalico" para los amigos) en un lateral y Filipe (que se nos lesionó) en el otro. Giménez con su compatriota Godín (partidazo del uruguayo grande) en el centro de la zaga y, lo mejor de lo mejor, una columna vertebral donde Gabi y Tiago se hicieron los amos y señores. Lo dije en twitter y lo repito: Tiago y Gabi en el medio es como ir a comer a casa de tus padres. Sabes que vas a estar a gusto y que no habrá sorpresas. Todo rico. Y es que físicamente están como si fueran dos juveniles y tácticamente son sobresalientes. Lo de Tiago es de expediente equis. Como dice mi hermano: "Sabe hacer dos cosas, pero las hace perfectas". Nuestro portugués roba y pasa, roba y pasa, roba y pasa. Pero es que antes de robar ya tiene el pase en la cabeza. Partidazo de Tiago. Otra vez. Y en las bandas Koke y Carrasco que no están a su mejor nivel. Aún así el belga se marcó un regate que está revolucionando las redes sociales. Fantasía para adornar una noche plácida de fútbol europeo. Los dos franceses de delante, muy trabajadores. Especialmente Gameiro, que no dejó de ir a la fuente hasta que se rompió en gol. Antes falló dos ocasiones muy claras. Pero nunca se cansa. Lo da todo. Nada que reprocharle y mucho que agradecer. Griezmann marcó el segundo tras una de esas acciones de Tiago, ya sabéis, roba y pasa. Pero lo que llamó la atención es el carrerón que se metió el tío en el contraataque más peligroso de los holandeses. Se recorrió esprintando todo el campo para desbaratarla. Impresionante. Mi vecino del abono delantero, Jose -el padre de Darío- se dio la vuelta y nos miramos asombrados al tiempo que balbucíamos a dos voces: "¿Ha sido Griezmann?"

El Cholo, como viene siendo costumbre desde que tuvimos la suerte de que llegara a nuestro banquillo, recibió el agradecimiento cantado por parte de la afición.

Lo peor, la lesión de Filipe. Lo mejor, el aplastante dominio del Atleti en Europa del que, supongo, no oiremos hablar en los medios.

Y el domingo, a las 16:15, la Peña Atlética Villaverde estará presente en el Sadar para animar a los nuestros en un partido de Liga muy importante. No sólo nos jugamos tres puntos que necesitamos como el comer, sino que nos jugamos el no perder comba, el recuperar la tranquilidad, el volver a encontrarnos como equipo en la competición doméstica y el empezar a aburrir, a que nos tachen de aburridos, de violentos y de lo que quieran, pero que volvamos a ser solidarios atrás y que confiemos en el acierto de los de delante.

Atleti, yo creo en ti.

Te quiero Atleti, loroló, loló, loló, loló, Te quiero Atleti, loroló, loló, loló.



domingo, 20 de noviembre de 2016

Noche en falso

 

Atleti 0 - Ciervos 3

Falso fue el resultado de un partido que olía a empate a cero cuando el equipo de blanco resistió con solvencia los ataques iniciales del Atleti. Seguía oliendo a empate cuando el equipo de las mocitas se apoderó del centro del campo con un ataque romo y sin peligro. 
Falsa fue la falta que pitó Fernández Borbalán fuera del área  y falso el gol del futbolista que la lanzó para que rebotase hasta el fondo de la red. Falso el ambiente que había en la grada, con peleas aisladas entre aficionados de tribunas, anfiteatros y hasta en los palcos de empresa. Todo falso. Como el penalti que solo vio el ínclito Borbalán y la falta previa que únicamente él obvió. Justo cuando el Atleti parecía que empujaba para empatar, al inicio de la segunda mitad tras una primera parte falsa y escuálida, con un Atleti desarmado y un líder jugando con la racanería de un equipo cobarde y sin jugadores de clase. Y aquí, con el 2-0 marcado por el mismo que consiguió el primero de rebote, acabó todo. 

El Calderón estuvo más pendiente de lo que pasaba en la grada. El árbitro comenzó a recibir los aplausos del respetable cada vez que se equivocaba. El partido había muerto y los que nos quedamos entonamos el himno. Nadie creía en la remontada porque ni el equipo tenía cuerpo ni el árbitro lo hubiera permitido. Marcó la estrella vikinga el tercero y le faltó celebrarlo quitándose la camiseta para exhibir su cerebro. Fueron tres pero pudieron ser siete. El Madrid supo sacarnos del partido. Fernández Borbalán ayudó con su penosa forma de interpretar el reglamento. Barra libre para los de la Liga de Tebas, advertencia para los de casa cada vez que se le pedían explicaciones para intentar entender qué era lo que había pitado.
Falso fue el juego del Atleti, desconocido con tanto atacante y resentido en las ayudas en defensa. Falsos los Cholocambios de Gabi y Torres (los dos de la casa) por Gameiro y Correa para poner aún más pólvora arriba y más soledad atrás.
Cuando ellos tenían el balón y, con el marcador a favor, lo movían alegremente esperando desquiciarnos. No hubo expulsados porque Borbalán perdonó al trigoleador una roja directa tras agresión que decidió saldar con un reparto de amarillas: una para el agredido y otra para el reincidente y nunca bien sancionado agresor. 
No estuvo bien el Atleti, pero yo estuve allí y vi lo que pasó. No me van a convencer, por mucho que lo repitan, porque seguirá siendo falso, que Cristiano Ronaldo fue la estrella, o que el Real Madrid hizo un partidazo. Fueron mejores, sí. Les sonrió la fortuna aliada con un mal árbitro, también.

Y una ultima consideración. Siento mucha pena por los niños del otro equipo de Madrid, por los crías que se alegran con los triunfos (o lo que sean) de la selección mundial de ciervos y que tienen en el pobre Cristiano -el hijo bastardo, el aborto abortado, según cuenta su madre en la autobiografía recientemente publicada- a su ídolo admirado. 
Prefiero perder mil veces a ganar en una noche en falso.

viernes, 11 de noviembre de 2016

...Y en las malas


Real Sociedad 2 - Atleti 0

Queda tan lejos la última derrota del Atleti que hasta parece feo recordar el dolor que nos causaron los dos penaltis de Gabi y Correa transformados por una Real Sociedad que fue superior bajo la intensa lluvia de Anoeta. Pero uno es del Atleti en las buenas y en las malas, en la victoria y en la derrota. Y aunque me ha costado sacar un rato, tenía que escribirlo. Y dejar constancia de que en Donosti este año se lo van a pasar bien. Que Eusebio ha hecho un equipo muy majo para competir para estar en Europa el año que viene. Que el Atleti pecó exactamente de lo mismo que en la derrota anterior, a orillas del Nervión, contra el Sevilla. A saber: no meter la ocasión clara con el cero a cero. Dicho lo cual, y a pesar de los pesares y de que el equipo no estuvo fino, justo es recordar que queda muchísima Liga. Que ya hemos jugado con casi todos los de la parte de arriba. Que confío ciegamente en este equipo. Que en Champions llevamos una trayectoria inmejorable. Que siempre se puede mejorar. Que no debemos mirar a los demás sino seguir a lo nuestro. Y qué coño, que somos el Atleti. ¿Se puede pedir más?

Este fin de semana no juega el Glorioso. Es un buen momento para descansar. Pero no, resulta que el Cholo y su equipo no dejan de fabricar internacionales. Y las selecciones se nos han llevado a unos cuantos por ahí, de excursión. Crucemos los dedos para que no se lesione ninguno y para que este paréntesis sirva para apretar el acelerador la próxima semana y hacer un muy buen partido contra el líder, el otro equipo de la ciudad. Estaría muy bien recortarles tres puntos y volver a honrar nuestros colores por toda la ciudad.

"Jugadores, jugadores, hemos venido a ganar..."

miércoles, 2 de noviembre de 2016

Un puente bien aprovechado


Arrancaba el Atleti el puente de todos los santos, los difuntos, los halloweens y los holywins jugando el sábado contra el Málaga. Tercer lleno de la temporada en Liga y victoria número cien del Cholo en el estadio con más corazón de toda Europa, el Vicente Calderón donde sus 55.000 gargantas celebran esta temporada, en cada partido, las bodas de oro del templo del fútbol. Junto al río, sobre la M-30, en la ribera del Manzanares, donde se da cita el Madrid más castizo y popular del mundo.

Yannick 
Lo de Málaga nos será fácil de olvidar. Por el 4-2 con doble doblete de Gameiro (os lo dije desde el principio, se va a hinchar a marcar el francés) y Carrasco (que acaba de ser descubierto por los popes del fútbol patrio y que ya el año pasado venía regateando, corriendo y disparando desde cualquier posición). También por un árbitro al que casi se le escapa un partido de guante blanco de las manos por culpa de dos expulsiones injustas. Primero la de Savic y luego la de un malaguista al que le tocó sufrir la ley de la compensación. Muy malo el trencilla, aunque no influyera en el resultado. El Cholo, como siempre, acertó con el planteamiento. En el debe, los dos goles recibidos por una de las defensas más seguras de la Liga. Eso y que descubrimos que Oblak también es humano. Pudo haber hecho algo más en los dos goles en contra. Tres puntos para seguir a otros tres del líder. El 19 de noviembre, en el Calderón, podremos recortárselos.

A octavos
Acababa el puente el martes con el partido contra un Rostov casi desahuciado de la Champions y con problemas económicos y deportivos. Venían los rusos con una defensa esteparia y el deseo de amargarle la fase de grupos a un Atleti que cuenta, en esta edición, sus partidos por triunfos. Llevaba tres de tres. Y casi lo consiguen los del Rostov que apenas si tuvieron el apoyo de unos cientos de aficionados. El equipo no va bien y, por lo que parece, en Rusia no está la economía tan boyante como en Alemania (los del Bayern vinieron en tromba al Calderón y eran más de 4.000 intentando animar -sin éxito- a los suyos).

Don Antonio
El Atleti estuvo espeso y muy tosco durante los primeros compases. Llegaron los rusos, aunque no con excesivo peligro. Carrasco no metió una que parecía fácil. Al final Griezmann remata acrobáticamente un balón enviado en largo al área que despeja defectuosamente con un cabezazo hacia atrás un defensa ruso. Don Antonio repitió el mismo gol en el último minuto del partido -en el descuento- para romper el empate que el Rostov había puesto en el marcador casi inmediatamente después de su primer tanto. Por cierto, los rusos marcaron tras uno de los escasos errores de Godín al perder la posición. Y es que el uruguayo tiene alma de delantero centro. El partido, según mi hermano, fue de "frontón-fútbol" y el gol de los rusos "fallo de Savic porque Godín está de lateral para que suba Filipe". En cuanto a los goles, los resume en un mensaje de whatsapp: "Los defensas habilitan a Griezmann en los dos goles. La tocan y rebotea Griezmann. Parece que empieza a sonreírnos la suerte". Y no le voy a llevar la contraria a mi hermano mayor, que tiene más años que el Calderón y ha visto más Atleti que ni sé.

El líder
Lo del Cholo merece mención aparte. Ayer, después de un partido coñazo (pero con victoria y clasificación a octavos a falta de jugarse seis puntos) va el tío y dice que se ha equivocado. Que su planteamiento ha sido erróneo y que hemos ganado gracias a sus jugadores que han sabido solventar su error táctico. ¿Se puede ser más grande?

La berrea
Llego hoy al curro después de un largo puente rojiblanco. En Liga seguimos en la pelea, a tres puntos de los primeros que visitarán el Calderón el 19 de noviembre. En Champions seguimos invictos, cuatro de cuatro, y clasificados matemáticamente para octavos. Decía que llego al curro y me suelta un compañero vikingo: "Ahora no dices nada del minuto 93, ¿eh?". Qué pena, Señor. Lo que hay que aguantar. Hoy a animar a mi segundo equipo, uno polaco del que no recuerdo ni el nombre, sólo que tampoco me cae nada simpático. Y el sábado a jugar contra una Real Sociedad que esta temporada tiene un equipo sólido y solvente en el que Eusebio parece haber dado con la tecla.

Vamos, Atleti, vamos.

lunes, 24 de octubre de 2016

El Sevilla fue el Atleti


Sevilla 1 - Atleti 0 

Nada que reprochar a los nuestros. El partido se sabía que iba a ser muy igualado. Vengo diciendo desde el inicio de temporada que este Sevilla se parece cada vez más al Atleti. También había pronosticado que el partido se movería entre el cerocerismo y el uno cero, pero pensaba que la suerte nos acompañaría y que sabríamos aprovechar mejor nuestras oportunidades. Sí lo hizo el Sevilla.

Llovió para los dos. El árbitro pasó completamente desapercibido, incluso cuando le sacó la segunda amarilla a Koke después de habérsela perdonado en una jugada anterior en la que agarró de la camiseta a un rival. Hubo ocasiones en ambas porterías. Ellos tiraron un balón al palo y obligaron a Oblak a emplearse a fondo en dos oscasiones. Nosotros marramos las nuestras con un Correa que cree menos en él mismo que cualquier aficionado del Atleti. O de San Lorenzo. Aún así, seguiremos esperando lo mejor del pequeño argentino.

No estuvo el Atleti eficaz, aunque sí jugó con ese toque y esa paciencia que le exigían algunos al equipo del Cholo. El Sevilla aguantó bien la primera parte a un Atleti que atacaba con Griezmann y Gameiro (incomprensible que los sevillistas le pitaran cuando el Cholo lo cambió olvidando los tres años de gloria que les ha dado y los millones que les ha dejado. En fin, la desmemoria del despechado), con Carrasco y Correa entrando rápidos por las bandas. Aguantó el Sevilla y, en la segunda parte, el Atleti no pudo con el vendaval hispalense. Nos ganaron porque son más fuertes, porque físicamente estuvieron más poderosos y porque no había más que fijarse en la cara de Filipe Luis para ver que no podía con su alma. O ver a Godín y Savic trabajar a destajo achicando balones bajo el diluvio sevillano. Lo mismo que Gabi y Koke. Desbordados. La segunda parte nos metieron atrás y ni siquiera la salida de Torres para sorprender con un balón largo; la de Tiago para sujetar el centro del campo o la de Gaitán para encender la mecha empapada dieron resultado. Esta vez no surtieron efecto los Cholocambios.

A nuestro favor está que llevamos once jornadas y tan solo nos separan tres puntos del liderato. Que ya hemos jugado con los equipos de la parte alta de la tabla, que ahora el calendario será más benévolo. Y que este semana no hay partido en día de diario y podremos recuperar fuerzas, colocar la cabeza en su sitio para no perder la perspectiva (somos el Atleti) y recibir el sábado al Málaga en un Calderón que tiene que jugar como ayer lo hizo el Pizjuán, como lo venimos haciendo desde 1903. Vamos, Atleti, vamos.

Jamaaaaaaás, Jamaaaaaaaaás, te dejará esta hinchada, que en las buenas y en las malas, nunca deja de animaaaaaaar, Vamooooooooos, campeooooooooon...

viernes, 21 de octubre de 2016

No me quiero acostumbrar


Rostov 0 - Atleti 1

Por poco lo dejo pasar. Y no, no me quiero acostumbrar. Que el Atleti juegue Champions parece que ya es algo que nos resulta de lo más normal. Que ganemos a un equipo ruso desconocido a cinco horas de avión y miles de kilómetros de distancia, entre semana, a las nueve menos cuarto de la noche, parece que ya es algo habitual. Como si fuera fácil ser líderes en la Champions con sólo tres goles anotados en tres partidos jugados que nos han valido los nueve puntos, la imbatibilidad y el liderezgo en nuestro complicado grupo de alemanes, rusos y holandeses.

No me quiero acostumbrar, quiero seguir disfrutando de mi equipo en Europa. Aunque sea por la radio mientras baño a las niñas, les lavo la cabeza y les hago los filetes de pollo a la plancha. Aunque sea mirando de reojo el móvil y pendiente de si vibra al tiempo que les cuento un cuento y les canto el Anikuni y el himno del Metropolitano para que sigan soñando. Aunque mi mujer llegue de currar reventada y tenga que esperarme un rato para cenar después de ducharse porque aún no ha terminado en la tele la segunda parte de mi equipo en Rusia.

No me quiero acostumbrar a ganar sin darle importancia al esfuerzo que hay detrás del equipo. No quiero dejar pasar por alto el trabajo de Torres dejándose el alma en cada lance del juego y dejando el balón en franquicia a Carrasco para que el belga vuelva a marcar. No quiero dejar de destacar el silencio ensordecedor de Koke tocando el balón de lado a lado, recuperando junto a Gabi la posesión y buscando el espacio para que Correa, Griezmann, Gameiro, Torres, Carrasco o Gaitán generen esa ocasión que acabe subiendo en forma de gol al marcador.

Porque aunque los medios de comunicación de nuestro país sigan ignorándonos, somos relíderes. En Liga y en Champions. Por delante de las dos selecciones mundiales con las que nos disputamos estas dos competiciones (y la Copa). Y no me canso de repetir que ahí están los números pero, sobre todo, el juego de un equipo en el que, cada vez más, luchan como hermanos defendiendo sus colores al tiempo que derrochan coraje y corazón. Gracias Atleti por lo del miércoles. No me voy a acostumbrar. No me quiero acostumbrar.

Y el domingo a Sevilla, a seguir demostrando a los que jamás lo van a contar que somos un equipo muy grande y que nunca nos vamos a acomodar. Aúpa Atleti. Siempre.