lunes, 12 de septiembre de 2016

Lo de Vigo no lo vi


Hacía mucho, pero mucho mucho, que no me perdía un partido del Atleti estando en España. Ni recuerdo cuanto tiempo ni cuál sería el último. Lo cierto es que el sábado, a las 13:00 horas andaba con mi santa señora y mis hijas en Asturias, en Cangas del Narcea, en la ribera izquierda del río Naviego caminando por el "Paseo del vino" y rumbo a la sidra fresca que escanciaba sin descanso una de mis priminas vaqueiras. De modo que ni tele, ni partido, ni Liga, ni Tebas, ni la madre que lo parió. Eso sí, dejamos a mi sobrino en Madrid al tanto del partido para que nos fuese informando vía whatsapp de lo que en Balaídos acontecía.

Antes de empezar el paseo, y el partido, mi querido Chema Martínez, vigués y celtarra, me envía un mensajito por twitter con una foto de su crío y los mejores deseos para que se viera un buen partido y ganase el mejor. A ver si en la segunda vuelta le convenzo para que se baje a Madrid y vemos juntos a su Celta y a mi Atleti por última vez en el Calderón. Habrá que ir preparándolo. 

Mis hijas buscaban nutrias a orillas del río mientras yo echaba un vistazo al teléfono de vez en cuando aprovechando la sombra de avellanos, castaños y robles. Nada. Ni un mensaje. A las dos menos cuarto, cuando ya estábamos llegando, entra uno: "0-0 descanso. Fatal el Atleti". Y mi hermano responde con un emoticono de enfado.

Comienza la segunda parte y llego con mis hijas al lugar de la sidra, del cachopo, del pote de berzas, del vino de Cangas. Al paraíso gastronómico ofrecido en una mesa alargada donde nos sentamos a celebrar la gran primada asturiana. Entra otro mensaje a los ocho minutos de que arrancara la segunda parte: "Penalti escandaloso que no le han pitado a Torres. Pero escandaloso". Y casi seguido: "Gooooooool de Koke. 0-1 min 52". Mi sobrina Ana lanza en el grupo un "Ueee" seguido de dibujos de aplausos. "Segundo penalti escandaloso no pitado al Atleti. ESCANDALOSO", escribe mi sobrino a las 14:17. "Regatea Carrasco al porteros, se queda solo, le hacen la zancadilla por detrás y nada". Mi hermano -que es su padre- escribe un sentencioso: "Cabrones".

Aún nerviosos por lo justo del resultado y tratando de no perder el pulso al pote de berzas, escucho que vibra de nuevo el móvil: "Increíble lo que acaba de fallar Gameiro. Increíble. A puerta vacía y sin portero", explica nuestro particular comentarista en el grupo "ATLETI RIESCO". Y mientras me preguntan si quiero cordero o cachopo pienso en las que lleva falladas el francés y en las ganas que tengo de que meta ya un gol que no sea de penalti. Tengo el convencimiento de que se va a hinchar a marcar esta temporada. Y sin dejar de pensar en rojiblanco comienza la retahíla de goles y las miradas cómplices con el resto de la familia atlética. Primero levantando dos dedos, luego tres y al final cuatro. Así fuimos celebrando, discretamente, los dos goles de don Antonio Griezmann y el cuarto de Correa.

Ya digo que no vi el partido. Pero es que el domingo por la tarde me puse a buscarlo en internet y sólo pude ver los goles. Y es que llevo toda la mañana buceando en la red y tampoco he podido ver más allá de un par de ocasiones del Celta (la de Theo y la de Rossi) y ninguna de las dos jugadas polémicas en el área céltica. Ni el posible penalti sobre Torres ni el fallo de Gameiro y el segundo penalti no pitado. Nada. Sólo los goles. Y sin comentarios. Ni en el canal de YouTube de La Liga, ni en el Marca, ni en As, ni haciendo búsqueda seleccionada en Google. Nada de nada. Ni un resumen decente. Imagino que tendré que ir a mi tele nueva y poner a grabar todos los partidos del Atleti para poderlo ver entero y que no me vuelva a pasar esto.

Una única conclusión: Todos los goles nacen en la banda derecha. Pases desde la banda de Griezmann, Koke, Carrasco (perdón el que pasó fue Saúl -gracias Tomy-) y Juanfran para rematadores que, por fin, marcan. A ver si empiezan a funcionar también por banda izquierda. Y por el centro. 

Por de pronto mañana empezamos en Champions. Esperemos que nos acompañe el resultado en Eindhoven. El juego sigue siendo el mismo. Solidez atrás y fuego a discrección adelante. A ver si la segunda parte de Balaídos se repite durante los 90 minutos en Holanda. Estaría muy bien acabar con un 0-7. Aunque me conforme con un 0-1 y no me parezca del todo malo el empate a cero.

Aúpa Atleti. Siempre.

lunes, 29 de agosto de 2016

En frío lo de agosto


Leganés 0 - Atleti 0

Segunda jornada de la Liga del nuevo banco. Segundo partido a las 22:15 de la noche por cortesía del ínclito Tebas. Segundo enfrentamiento contra un recién ascendido. Segundo empate. Un segundo, que estamos a dos puntos del descenso. Aunque todo es tan falso y absurdo como lo queramos contar. No hay más que ver las portadas de los periódicos deportivos. La Unión Deportiva Las Palmas lidera la clasificación con dos goleadas y la atención está centrada en un Real Madrid que ha ganado por los pelos al Celta de Vigo en el Bernabéu en un partido espectacular en el que los gallegos (y los árbitros que no vieron un fuera de juego claro -y van enecientos-) dejaron escapar vivos a los vikingos. Por su parte el actual campeón de Liga y Copa, el Barça, casi sale escaldado del Nuevo San Mamés donde el Athletic hizo un gran partido en el que no obtuvo premio y perdió por la mínima. Por cierto, que el Celta, el Athletic y el Valencia ocupan las posiciones de descenso con cero puntos. El Atleti es decimosegundo con dos puntitos, imbatido y con un solo gol en contra. Todo es verdad, pero todo está descontextualizado. Faltan 36 jornadas.
Es cierto que el Atleti ha tenido unos resultados nada buenos contra dos recién ascendidos, es cierto que todos esperábamos sacar los seis primeros puntos antes del parón de selecciones y del viaje a Vigo donde no nos pondrán las cosas nada fáciles. Pero también es cierto -porque son números- que las estadísticas del equipo contra el Alavés y el Leganés son muy parecidas a las de siempre. Incluso mejores. Contra los pepineros no sólo tuvimos más el balón, es que les superamos en todo: en disparos a puerta, en saques de esquina, en faltas recibidas... en todo menos en el resultado.
Le decía esta mañana a un compañero al que se la sopla el fútbol (y que al volver de sus vacaciones, casi antes de saludarme, lo primero que me recuerda es que el Atleti ha empatado...) pues bien, le decía a este querido colega que aunque en la Liga del banco que toque lo que prima es el negocio y el espectáculo, sigue siendo de rebote un deporte y, sobre todo, un juego. Y los dos primeros partidos oficiales del Atleti esta temporada así lo atestiguan (lo de la pretemporada me lo salto, como se lo ha saltado la SAD de los delincuentes prescritos). Hemos tenido más el balón, hemos disparado a puerta más que ellos (y a los postes), hemos dado a conocer el nombre de sus porteros lanzando su candidatura a internacionales de sus respectivas selecciones, pero si el balón no entra todo lo demás da igual. El azar es una de las variables del juego. Y este inicio de temporada la suerte nos ha dado la espalda. No hay más.
Podemos analizar el partido por arriba y por abajo. Criticar el estado de forma de alguno de los jugadores que han participado. Incluso dudar del sistema del Cholo que tantos éxitos nos ha dado y de los futbolistas que ha elegido para ponerlo en práctica. Que si mucho medio centro por dentro, que si demasiada banda vacía, que si los delanteros tal o cual, que si tanto pedir a un jugador para sacarle poco... y claro, como todos entrenamos todos los días con los futbolistas y sabemos si les duele una muela, si el niño tiene cólicos o si sus padres no quieren venir a vivir a Madrid, pues le decimos a Diego Pablo lo que tiene que hacer. Además, nosotros tenemos todos el carné de entrenador y hemos visto tanto fútbol que cómo nos vamos a equivocar. Sobre todo porque de los resultados del equipo que nos paga depende nuestro futuro. En fin, que mucho rajar del entrenador y los jugadores pero que el Atleti está haciendo lo mismo desde que Dios nos perdonó la travesía en el desierto enviándonos a Diego Pablo Simeone para ganar títulos y optar a todo, para ser temidos en Europa, ganarle una Copa al otro equipo de Madrid en su casa, una Liga al otro trasatlántico del duopolio en la suya y alcanzar dos finales de Champions.
En frío, lo de agosto, se resume en que el Atleti es el más vivo ejemplo de que el fútbol no es sólo negocio. De que el fútbol sigue siendo un deporte y, sobre todo, un juego. Un juego en el que el azar -a pesar de las estadísticas, los números y las mediciones- sigue teniendo un papel importante. Tan importante que hace de este espectáculo algo único e inesperado, un desafío a la razón. Y en el caso del Atleti, mucho más si cabe. Capaces de ganar un doblete, bajar a Segunda y ganar cuatro títulos europeos. O llegar a dos finales de Champions y no llevarse el trofeo sin haber perdido -contra los mismos- en los 90 minutos reglamentarios.
Ayer le decía al bueno de Tomi (autor del blog "Forza Atleti aunque gane") que tenía que dejar reposar mi mala leche para escribir algo sin tacos. Y creo que lo he conseguido. Así evitamos que nos sancionen, que mis hijas puedan algún día leer esto sin avergonzarse y que los odiadores que no quieren ir al Ikea tengan algún argumento para seguir metiéndose con el Cholo y con nuestros jugadores olvidándose de los miserables del palco. A seguir tragando.
Aúpa Atleti. Siempre.

lunes, 22 de agosto de 2016

Mal final de inicio


Atleti 1 - Alavés 1

Por fin empezaba la temporada. Bueno, el Atleti. Y lo hacía coincidiendo con mi último día de vacaciones. Lástima que los Tebas de la Liga (ahora se llama Santander la que otrora fuera BBVA. Cambiamos de banco, todo sigue igual) no miren por los aficionados que vamos al estadio sino por los espectadores para los que somos una figuración necesaria. A las 22:15 se cascó el vikingo confeso y falangista militante que dirige la Liga de los bancos y las televisiones el primer partido de nuestro equipo. Con un par. En el Calderón le cantamos un rato el "Tebas vete ya", pero sin forzar y con la seguridad de que ni se escucharía en la retransmisión televisiva ni ninguno de los periodistas pesebreros diría ni media sobre el asunto. También hubo un minuto de silencio -como cada inicio de curso- por los atléticos que sacaron abono en el tercer anfiteatro para seguir al Glorioso eternamente. Y hasta una pancarta animando a Miguel Ángel Moyá, portero suplente lesionado, para que se recupere pronto porque el Calderón le está esperando. Un grande nuestro Moyá.

La previa fue extraña. No sabíamos si era partido de bocata, de chuches o de copas. Al final hubo un poco de todo. Como estamos en verano y hay gente de vacaciones tuvimos la suerte de contar con la presencia del misionero carabanchelero Diego Plá (ver vídeo del Atlético San Vicente de Mocomoco en Bolivia emitido en TVE o escuchar Acento Robinson con su entrevista). También vino desde Salamanca mi amigo atlético Evaristo y, desde la Costa del Azahar -pasando por Teruel y atiborrándose a jamón- mi hermano Rícar, que llegó a tiempo para la última ronda de la previa. Ya en el interior nos fallaron los de la Peña Atlética Villaverde que aún siguen de vacaciones y alguno más que sigue tostándose por las playas patrias disfrutando de la doble paternidad. Incluso hubo quien no ocupó su abono porque el lunes -igual que el menda lerenda- tenía que darse un madrugón para ir al curro. Por cierto, los Riesco estrenamos almohadillas confeccionadas por la otra suegra. Y desde las tierras patateras de Álava vinieron un buen número de aficionados del Deportivo que no pararon de animar (aunque el Calderón estuvo en su línea e hizo lo propio durante todo el encuentro).

A mí el partido me pareció un tostón. Lo explico. Atrás el equipo estuvo sólido y engrasado. El Alavés no tiró a puerta ni una sola vez en 94 minutos. Sólo lanzaron una vez a puerta. En el 95. Y metieron un golazo. El del empate tras haber encajado un gol de penalti en el 93. El Atleti estuvo muy impreciso durante todo el partido y hasta espeso y estático hasta que, a falta de diez minutos, empezaron a presionar en busca del gol. 

De inicio el Cholo sólo puso a Gameiro de los nuevos. En la segunda parte sacó a Gaitán para dar sentido a la banda derecha y profundidad en el pase. El gabacho andaluz estuvo más pendiente de no perder la posición que de meter el balón en la portería. Falló una fácil y se perdió en la disposición táctica. Los pasadores no le encontraban, no le veían y, cuando lo tenían a huevo, no le pasaban. Habrá que esperar. Como esperamos con Costa, con Griezmann... sí, y con Jackson Martínez, vale. Yo confío en el gabacho andaluz. Creo que con su paisano pueden llegar a convertirse en una delantera de leyenda. Ojalá acierte.

En cuanto al regalo argentino de Dios que dirige nuestro camino a la gloria (este año siguiendo el ejemplo de Alemania y pidiendo al aficionado que sea más exigente) sólo puedo tener buenas palabras. En el descanso dejó a Tiago en el banquillo y sacó a Fernando Torres para atacar con más descaro. Después quitaba a Carrasco para sacar a Correa y meter más pólvora arriba viendo que no éramos capaces de marcar. El Atleti lanzó 27 tiros a puerta, pegó tres veces al palo y el portero de los vascos tuvo una doble intervención de mérito cuando el gol estaba cantado. Bien el Cholo, como casi siempre (ay, Correa en Milán... qué hubiera pasado). 

Lo cierto y verdad es que con todo lo que tenía disponible arriba (Griezmann estaba sancionado) Fernando Torres se inventó un penalti (no paró de correr y trabajar durante toda la segunda parte el gran Niño Torres) que el gabacho andaluz contratado para meter goles esta temporada se encargó de transformar. Era el minuto 93. Primera de las 38 jornadas de la Liga Santander 16-17, la última en el Calderón que cumple medio siglo, contra un recién ascendido que siempre ha dado mucha guerra contra los nuestros. Parecía que todo estaba sentenciado. Pero el Atleti es pura emoción. Sacaron los vascos, hubo una falta, nadie se colocó delante del balón, la sacan a toda prisa, le llega a Manu, nadie le entra, que sí, que no, que se ha acabado, zapatazo desde fuera del área y gol. Se acabó.

El sábado, gracias a Tebas, volveremos a jugar a las 22:15. Contra otro recién ascendido, el Leganés. Se puede ir en Metro y mis vecinos de abono Fran, Jose y su hijo Darío (pepineros de pro y atléticos a rabiar) me dicen que las entradas están baratas y que molará verlo en directo. Mientras me lo pienso me acuerdo mucho de la madre de Tebas, de los bancos, de las televisiones, de esta mierda de negocio que acabará con el fútbol. Y no puedo evitar pensar que estamos viviendo el principio del fin, aunque lo de ayer será inolvidable por el final (del partido) del principio (de Liga).

Hasta la muerte, Atleti hasta la muerte, hasta la mueeeeerte, Atleti hasta la mueeeeerte

martes, 31 de mayo de 2016

La UEFA maltrata a los atléticos en Milán


He esperado unos días. Necesitaba ver las cosas con perspectiva, que se enfriara la milanesa final que acabó truncando uno de los sueños más bonitos en los que he participado con mi equipo. Y desde que llegó el Cholo, ya van unos cuantos. Gracias. Eso ya no nos lo quita nadie. El orgullo de pertenecer a la afición del Atleti y el agradecimiento a unos jugadores y un cuerpo técnico que nos están haciendo vivir los mejores años de nuestra historia. Lástima que los delincuentes del palco no acompañen.

Ya se ha dicho casi todo de la final. He repasado cada jugada mil veces en la memoria desde que Juanfran tirase al palo nuestro último penalti. No voy a repetir lo que todo el mundo vio: un gol en fuera de juego, un penalti no pitado, dos expulsiones perdonadas, un penalti fallado, unos cambios que no llegaron, una prórroga de trámite y una tanda de penaltis más cruel de lo normal. En fin. Otra vez. El Atleti. La vida.

Decía que se ha dicho casi todo de la final, pero no. Apenas se ha hablado del árbitro, apenas se ha hablado del reparto de entradas, nada se ha dicho del maltrato a los aficionados atléticos por parte de la UEFA. Y como yo no soy Cerezo ni Gil Marín, como a mí el Atleti no me reporta ingresos sino gastos, como no debo nada a nadie y soy dueño de mis euros y de mis pasiones, pues lo voy a contar.

El párking
Llegamos a Milán después de un vuelo estupendo y rápido. Apenas una hora y media de avión. Muy bien. Pero no. El aeropuerto no era el de Milán, era Malpensa. Sí, pertenece a Milán, pero está a una hora de autobús. Tal cual. Bueno, paciencia. Lo importante es que vamos bien de tiempo y que hace un sol estupendo. Llega el autobús al párking establecido por la UEFA para los autobuses del Atlético de Madrid. A7 es nuestra sección. Nos dicen que para llegar al estadio hay que andar un poco en línea recta. Es un descampado. La humedad ronda el 80 por ciento, el sol cae a plomo, 27 grados en el norte de Italia y sin comer. Casi una hora caminando. El autobús nos dejó a cinco kilómetros de San Siro. Y lo que es peor, cuando acabara el partido, había que volver hasta allí. Otra hora tras el partido. De noche, sin luz, por el descampado. No se les ocurrió poner unas lanzaderas, no. Ni pensar en los ancianos, en los niños, en los que tienen problemas para caminar tanto. De pena.

La fan zone
Llegamos a San Siro y allí no había nada. Dos puestos de perritos calientes y cerveza en vaso de plástico, no demasiado fría, a cinco euros. El agua, con gas y del tiempo. En fin, parecía que nos había mirado un tuerto. La zona es residencial y apenas hay bares, restaurantes o locales en los que poder comer de plato. Un policía nos recomienda que compremos bocadillos en una gasolinera cercana, o que nos acerquemos a un Mc Donald's que parece estar a otra tiradita. Sacamos nuestros bocatas y comemos bajo la sombra de un árbol antes de que dieran las tres de la tarde. Decidimos pillar el metro para ir al centro y tomar un café. Lo mejor del día. En la parada de Gerusalem salimos y no había camisetas de ningún tipo. Era Milán en estado puro. Un mercadillo de barrio, la gente paseando y sonrisas a nuestro paso. Me llama el biógrafo de Godín y me dice que está en la fan zone, que nos acerquemos hasta allí, que hay un ambientazo. Poco antes había llamado a mi hermano la presidenta de la Peña Atlética de Villaverde, nuestra vecina de asiento Loli, para avisarnos de que no se cabía en el centro y que sería difícil encontrarnos. Pero como somos así, nos fuimos a la fan zone. Allí había una pantalla gigante y miles de atléticos con sus banderolas y pancartas haciendo botellón en la plaza de la Estación Central. Eran las cuatro y media. A las cinco dieron un aviso por megafonía y cortaron audio y vídeo. Órdenes de la UEFA. Nos quedamos un rato. Apuramos el whisky caliente con una Coca-cola medio fría. Sin hielos. Todo parecía torcerse. La UEFA se me estaba atragantando.

La grada
Mi hermano y yo pagamos por una entrada 160 euros cada uno. No eran las más baratas -que se habían agotado- pero tampoco las más caras. El precio es una auténtica salvajada para unos aficionados que siguen a su equipo y le ven en el estadio durante todo el año, desde hace muchos años. Pero como estamos enamorados del Atleti y nos ciega la pasión, pues nada, contentísimos porque, otra vez, volvíamos a una final de Champions desembolsando una cantidad desorbitada por ver un partido de fútbol. Lo increíble del caso es que en el fondo ocupado por los 19.000 aficionados del Atlético de Madrid en San Siro también había madridistas. Me resulta difícil entender que un socio del Atleti venda sus localidades para una final de Champions -cada uno tendrá sus razones y sus necesidades- pero me resulta más increíble aún que haya gente del otro equipo de la ciudad que quiera ver el partido en la grada de la afición contraria.

El reparto de entradas de la UEFA para estos compromisos es absurdo y va contra el fútbol. En el obsoleto y vertical estadio de San Siro, con capacidad para 81.000 espectadores, el Real Madrid y el Atleti sólo pudieron vender a sus aficionados 38.000 localidades. El resto, es decir, 43.000, o sea, más de la mitad del estadio, eran para compromisos de la UEFA. ¿Esto qué significa? Pues que hay gente a la que el fútbol le importa lo mismo que a mí el ballet clásico ruso pero que tienen dinero o contactos y se te plantan en toda una final de la Champions para hacerse fotos y pasarse el partido viendo el móvil. Eso sí, con la camiseta del equipo favorito, del que más seguidores tiene en el mundo y del que se ha convertido en cómplice involuntario -o no tanto- de los desmanes de la UEFA. Conclusión: 20:000 camisetas del Atleti dejándose la voz contra 60.000 camisetas del Madrid enviando wasás y haciéndose selfies en todos los idiomas.

Los himnos
Antes del partido sale una tipa a cantar. Aún no sé con qué motivo, aunque intuyo que tendrá que ver con los patrocinadores, con la publicidad, con el dinero, con los miles de personas -forradas de pasta o con contactos en la mafia- que quieren vivir una experiencia televisiva en la que, además, dos equipos juegan al fútbol. Luego cantó el himno de la Champions otro cantante a todo volumen para que no se oyeran nuestros silbidos. Después de una coreografía con cientos de niños y telas brillantes para arriba y para abajo, pinchan el himno de los vikingos en versión ópera. Y cuando acaba y todos pensamos que van a poner el nuestro para dejarnos la voz cantando más fuerte que la megafonía, van y nos cascan una canción de La Mosca. Una versión del "Muchachos" que en la vida ha sonado en el Calderón. Nos miramos perplejos y comentamos casi al unísono: "Ahora pondrán el himno ¿no?" Pues no.

Los videomarcadores
Tiene San Siro dos videomarcadores gigantescos. Uno en cada banda (curiosamente no están en los fondos). Durante la previa dos presentadores, uno por equipo, entrevistaban a algunos aficionados y trataban de animar artificiosamente lo que ya de por sí estaba animado. En nuestro caso, bastante encabronados, aunque con los nervios propios del momento y la esperanza fresca e intacta de que este año tocaba.
Empieza el partido y cuando marca Sergio Ramos en fuera de juego todos protestamos. El videomarcador echa el gol cuatro o cinco veces. Ninguna toma es lateral. Imposible comprobar si está o no en posición antirreglamentaria. Sólo se ve el golpeo final. De traca.
A medida que se va desarrollando el encuentro van repitiendo las ocasiones de gol sin entrar en ninguna jugada polémica. La descarada mano de Sergio Ramos que todos vimos en San Siro, tampoco se repitió en los videomarcadores. Nada de nada. Y uno no dejaba de preguntarse desde la grada por qué la UEFA, tan aficionada a las televisiones, a la pasta, no incluye de una vez por todas el ojo de halcón, el árbitro con monitor y se deja de jueces de área que parecen de cartón piedra y no ven un tapón dentro del área, de jueces de línea que no ven un claro fuera de juego estando en una posición inmejorable. Y se te pone una mala leche...
En la prórroga, y para evitar no sé sabe muy bien qué, suprimieron el reloj del videomarcador. Así el árbitro tenía barra libre para alargar, acortar o hacer lo que le viniera en gana sin que los aficionados que estábamos en el estadio tuviéramos una referencia temporal. En su madre y en sus muertos.

El mejor jugador
Al acabar el partido anuncian que el mejor jugador del encuentro ha sido Sergio Ramos. Y se olvidan del partidazo de Casemiro y de Carrasco. La UEFA premia al capitán del Madrid que ha marcado un gol antirreglamentario y ha cometido una infracción dentro del área que el árbitro no ha señalado. Es una alegoría perfecta del partido. La organización galardona y señala al tramposo, al que ha burlado la ley. Es una absoluta metáfora de la impunidad y el abuso. Como premiar al maltratador y condenar a la maltratada por no haberse defendido con sus mismas malas artes. Que quede claro que el futbolista no tiene ninguna culpa en ser premiado. Es más, Sergio Ramos se ganó mi admiración y respeto con un gesto que vale más que todas las Copas de Europa: fue uno a uno saludando y consolando a sus compañeros de profesión y rivales, a los héroes del Atleti que, en nuestro fondo, lloraban desconsolados y nos pedían perdón por no haber ganado.

La desgracia que no fue
Cuando marcó el penalti el ser que hace girar el universo, mi hermano y yo pusimos rumbo al autobús. Sabíamos que nos quedaba una hora de caminata, una hora de bus y la espera en el aeropuerto con los retrasos propios de la saturación del tráfico aéreo. La masa rojiblanca empujaba de un lado diciendo que desde una torre les habían mandado a la otra. Y viceversa. La corriente humana de la otra torre venía en dirección contraria con el mismo argumento. Pensé en Heysel. Juro que me acojoné. Decidimos subir otra vez las escaleras y meternos en uno de los bares del estadio. Por cierto, no tenían agua fría ni agua sin gas. De risa. Alcanzamos otra salida y, cuando estábamos bajando dando vueltas y más vueltas a una torre sin escaleras oímos gritos desesperados. Los vigilantes de la UEFA, los del peto amarillo, impedían que los aficionados del Atleti salieran por varias puertas. Estaban generando un tapón humano que acojonaba. Nos quedamos mirando. Comenzamos a silbar y a gritar. Fueron unos minutos de mal rato. Al final la cordura se apoderó de los esbirros de la mafia y abrieron paso a una multitud desolada que sólo pensaba en llegar a casa después de la derrota más cruel jamás imaginada.

El año que viene, Cardiff
La pasión no tiene límites. El maltrato ya se nos ha olvidado. Ahora los rojiblancos sólo pensamos en en que los delincuentes del palco le hagan al Cholo un contrato vitalicio (o en que los metan en la cárcel de una santa vez, como al del Sevilla), en que la temporada que viene no vendan a los que más y mejor han rendido en esta, en que podamos seguir conociendo Europa, en que no dejemos de competir, en seguir soñando.
Me temo que después de contestar la encuesta que la UEFA me envió ayer a mi correo electrónico, no me dejarán entrar en la capital galesa.
Y mientras tanto, los mafiosos de la UEFA con la complicidad de los directivos de los equipos de fútbol, seguirán explotando el negocio olvidándose de los aficionados. Y nosotros, aunque nos quejemos, continuaremos pasando por el aro. Porque el corazón no tiene ojos, porque el amor es ciego, porque somos una presa fácil para unos tipos que han encontrado en los forofos futboleros una mina inacabable para forrarse el riñón a costa de los nuestros. Los muy hijos de puta (ya en frío).


domingo, 1 de mayo de 2016

Resaca y tres puntos

 

Atleti 1 - Rayo 0

Nada era lo que parecía. Pero coló. El campo estaba lleno aunque no éramos los de siempre. Mucho niño, mucha gente con ganas de disfrutar del sol y el buen tiempo, hasta yo mismo me llevé a un grupo de padres amigos en vísperas del día de las madres. Éramos tres indios, un vikingo del Rayo y un tocayo del Barça que nunca había estado en nuestro estadio. Como en los chistes de antes. 
El Cholo estaba en la grada y el Mono -en el césped- hacía de Cholo, con traje negro y todo. Parecía pero no. Los once del Atleti iban de rojo y blanco, salían para defender el Choliderato, pero siete no eran habituales. Parecían los que habían eliminado al Barca en Champions, los que habían ganado al Bayern el martes, pero no. 
Y el Rayo, y Jémez, no se dieron cuenta a tiempo. Terminó la primera parte entre bostezos de cerocerismo y con preocupación entre los pocos habituales de la grada. Parecía que los de Vallecas nos iban a apartar de la Liga, pero no. 
El Cholo deja en la caseta a Gabi y saca desde el vestuario a Koke para iniciar la segunda mitad. A los Diez minutos y viendo que todo sigue igual, Cholocambio al canto: Torres y Griezmann por Vietto y Oliver. Dicho y hecho. Balón largo de Koke para Torres que arrastra a los centrales obligándoles a un rechace suelto que Griezmann se encarga de rematar al fondo de la red. Gol. Tres puntos. Se acabó.
Y el tocayo del Barça, que estaba encantado en su primera visita al Calderón, en el día del cumpleaños de su santa, va y graba sin pensarlo los únicos 30 segundos de alegría en una tarde de poco fútbol y mucha Liga. Una tarde en que nada era lo que parecía. Una tarde de resaca con la cabeza puesta en Múnich. Una tarde soleada de primavera, de esas en las que, aunque no lo parezca, se ganan tres puntos que pueden valer una Liga. 
Iré preparado a la selva amazónica para celebrarla como indio entre los indios. Espero volver con la Liga ganada y la entrada para la final de Milán ya sacada. 
Si el wifi llega a la Amazonia peruana podré contaros cómo me perdí en un avión el partido contra el Bayern en el Salchicha Arena, y como me desesperé buscando una televisión en la selva para seguir lo de Levante y el final de Liga contra el Celta en el Calderón. 
Ojalá pueda verlo y vivirlo todo. Aunque sea a tanta distancia. Entonces la celebración será apoteósica y digna de una colosal resaca. 

jueves, 28 de abril de 2016

El Atleti por dentro

Atleti 1 - Bayern 0

Me pedí el día libre. Me conozco y sabía que no podría concentrarme en nada que no fuera el partido. Mi mujer se había ido temprano a una reunión y me tocaba levantar a las crías. A las ocho subo la persiana de la habitación y les doy un beso de buenos días. "¿A que no sabéis quien juega hoy?" "¡El Atleti!" me contestan muy contentas las dos. Y es que siempre seguimos el mismo ritual cada día de partido. "Hoy quiero llevar la camiseta", me dice María, la mayor, que tiene seis años. "Que el otro día me lo prometiste y se te olvidó", me echa en cara porque no sabe que a su madre no le hace demasiada gracia hacer apología rojiblanca entre sus compañeros y amigos de mayoría vikinga e incolora. "No te preocupes que no se me olvida", le digo yo mientras ayudo a vestirse a Lucía, de tres años, que se apunta al carro de la camiseta con su lengua de trapo: "Yo también papá, con el Atleti por dentro", me dice para explicarme que se la ponga debajo del baby. Y tengo que morderme el labio y mandar una orden urgente al cerebro para evitar que los lacrimales comiencen a fabricar agua con sal que delate mi satisfacción y mi emoción. Me contengo y preparo el desayuno.
Entre sorbo y sorbo de leche sigue el interrogatorio: "¿Hoy es un partido importante?" "Ayer me dijo Jose, mi amigo el del Madrid, que ellos han ganado a unos que eran muy buenos". Y les explico despacio que hoy el Atleti juega contra unos alemanes que nos ganaron cuando yo era como ellas. Y que no hagan caso a Jose, que se inventa todo. Que ayer los de su equipo no pudieron meterle un gol a unos ingleses que son muy malos. Y que nosotros somos del Atleti siempre: perdamos, empatemos o ganemos. Siempre. Y Lucía, la pequeña, me pide a gritos: "¡Cántanos la canción nueva, papá, la de 'contigo la final'". Le digo que en la mesa no se grita y le pido a su hermana mayor que la cante conmigo, porque como es una esponja ya se la ha aprendido del tirón: "Los años han pasado... el Frente sigue igual... honrando tus colores... por toda la ciudad... No importa lo que pase... no nos separarán... Atleti yo te amo... contigo hasta el final... Alé, alé, alé..." y levantamos los tres la mano como si agitáramos la bufanda. "Venga, chicas, que hay que lavarse los dientes y se nos echa la hora encima".

Preparamos la fruta para el recreo y se ponen la camiseta del Atleti por debajo del baby y de la chaqueta. María lleva el 7 de Griezmann en la espalda. Lucía el 6 de Koke. Son camisetas piratas. Las compré el año pasado en un mercadillo al norte de Benín, en Toko-Toko. Cada una, con su pantalón, me costó 1,5 euros al cambio. A punto estuve de llevarme el tenderete completo. 

Llegamos al cole y después de darme un beso en la puerta, María me pregunta si las voy a ir a buscar. "Claro, hija. Vengo a por vosotras y así me dais un abrazo como si hubiéramos marcado un gol. Que el partido es de noche y no lo vais a poder ver. Así, con el abrazo del gol y soñando que vamos a ganar, seguro que los alemanes no tienen nada que hacer". Y María, que es lista como una ardilla, me suelta: "Claro, papá, porque cuando tú eras como nosotras nos ganaron y hoy nos toca a nosotros ganar". Y me deja con la boca abierta, sin posibilidad de lanzar a tiempo la orden para contener las lágrimas al hemisferio cerebral pertinente. Y las dos entran corriendo al cole mientras algunas madres se me quedan mirando con cara de preocupación viendo a un tipo sonriendo, con lágrimas en los ojos y vestido del Atleti en la puerta del cole del barrio, a las nueve de la mañana, un miércoles de abril, mirando a sus dos hijas con la rojiblanca asomando bajo la chaqueta, por el cuello del baby. Con el Atleti por dentro.

lunes, 25 de abril de 2016

Un indio entre aymaras

Escuela de fútbol Atlético San Vicente (Mocomoco, Bolivia)


“He visto que alguno de los nuevos ha traído una camiseta blanca, de otro equipo de Madrid. Nosotros somos del Atleti, de modo que habrá que pintarle unas rayas rojas a esa polera si la quieren traer otro día”, explicaba el misionero paúl Diego Pla el primer día de la Escuela de Fútbol en Mocomoco, cerca del Titicaca, a 3.500 metros de altitud, en Bolivia. Estaba en medio de un gran círculo formado por 70 chicos y chicas de entre 8 y 18 años. Rodeado de vacas y montañas. En plenos Andes. No sabía que los cuatro tipos del equipo de TVE, los de “Pueblo de Dios”, le escuchábamos a lo lejos mientras trincábamos la cámara en el trípode.

En mis tres lustros dando botes por el mundo y grabando gente buena en condiciones malas jamás me había encontrado un misionero tan colchonero como el padre Diego. Y eso que estuve en República Centroafricana con otro ilustre rojiblanco como Juan José Aguirre, obispo de Bangassou. Por cierto, de origen cordobés como el carabanchelero director de esta escuela de fútbol que encarna, con altura y en la altura, los valores tradicionales de nuestro equipo.

Cuando uno llega a Mocomoco después de seis horas de carretera desde La Paz dando botes y tumbos entre curvas y baches; cuando uno escucha al misionero contar sus proyectos y programas relacionados con la educación, la nutrición y la salud entre la comunidad aymara, lo que menos se imagina es que pueda haber aquí una escuela de fútbol. Por eso cuando nos dijo que una tarde teníamos que grabar a los chavales entrenando casi no le dimos importancia. Vamos que si nos lo saltábamos, no iba a alterar en nada los contenidos de los reportajes para nuestro programa.

Era un viernes por la tarde. Llegamos hasta la cancha guiados por su compañero, el neoyorkino padre Aidan. El campo de fútbol se suponía que era lo que había entre las dos porterías. En medio, los chavales con sus petos de colores haciendo corro, unos conos apilados y la red con balones. Cuando vi al misionero y sus ayudantes vestidos del Atleti, casi me da algo. Cuando escuché las palabras de Diego explicando a los chicos por qué eran el Atlético san Vicente, se me hizo un nudo en la garganta. Cuando tuve que entrevistar por primera vez en mi vida a un misionero vestido con las rayas del Glorioso y hablando de su experiencia con los más pobres, ya no pude contener las lágrimas.

Fueron dos horas de grabación con los chicos de Mocomoco. Dos horas que hemos alargado todo lo posible hasta emitir algo más de siete minutos. Una pena porque no somos un programa deportivo sino social y religioso. Y cuando acabó el entreno, el padre Diego nos presentó a algunos de los héroes del Atlético san Vicente. A Cristian Jumpiri, de once años. Hijo de madre soltera con tantas dioptrías como años en cada ojo. A Moisés y Elías Cayata, mellizos de nueve años que tienen hiperactividad sin diagnosticar porque de tan evidente es innecesario. Y a Vladimir, de nueve años. Huérfano de madre y lazarillo de su padre ciego. Un chaval que camina cuatro horas desde su pueblo para ir y venir cada viernes desde su pueblo a la escuela de fútbol para entrenar intensamente durante dos horas. Y claro, aunque a uno le ha tocado ver casi de todo, el corazón rojiblanco se acelera. Me prometí a mí mismo que no dejaría de creer en ellos, que haría lo posible por contarlo, por animar a otros indios a estar muy cerca de esta escuela aymara. Del Atlético san Vicente, en Mocomoco, cerca del Titicaca.

Con el padre Diego, en la escuela de fútbol más pobre del mundo, 
a 3.500 metros de altura, en Mocomoco, Bolivia.




domingo, 24 de abril de 2016

Con sol en el Calderón


Atleti 1 - Málaga 0

La primavera siempre me recuerda el ejemplo de conjunción distributiva que me aprendieron en EGB: "Ora llueve, ora sale el sol". Y eso fue lo que pasó el sábado en el Calderón. 
Llovía a cántaros en la previa. En Vallecas, en Villaverde y en Arganzuela. En la calle Fofó los de Paco Jémez le metían dos a los de Concha Espina en 15 minutos. Yo daba un bote con grito en el coche asustando a mi Eva, que es Cristina, al tiempo que recobraba la razón: "Remontan, es demasiado pronto". Y mientras buscaba aparcamiento en los alrededores del Paseo de Yeseías seguían cayendo chuzos de punta.

Café con mi hermano y mi sufrida parienta. El Madrid reduce, la lluvia continúa. "Habrá que comprar unos ponchos de agua". Dicho y hecho. En el chino nos cobran 0'80 euros por unos plásticos parecidos a esos que se usan para conservar los alimentos. De lo que se pone en el queso para que no se reseque. "Esperemos que pare", pienso ante la posibilidad de verme cual embutido forrado con Glad en el primer anfiteatro del fondo sur. Empatan los vikingos. Deja de llover. Nos vamos al Calderón sin importarnos que remonten los terceros.

El partido muy tenso y trabado. Afición y jugadores esforzándonos en no pensar en los bávaros de Pep para centrarnos en los de la Costa del Sol que han venido junto al Río pensando en llevarse una propina de los trasatlánticos del marketing, las camisetas y las tres repelentes consonantes. Los de la BBC y la MSN siguen sin respetar al ATM. Luce el sol en el Calderón. Torres y Griezmann acechan por delante, Lucas y Giménez (con cresta infame) cierran atrás. Filipe y Juanfran en las bandas con Saul y Carrasco por delante de ellos. En el medio Koke y Gabi haciéndose los dueños. Oblak volviendo a dejar la portería a cero. Y van 22 jornadas de 35. Pero eso no vende.

Empate a cero en la primera mitad donde el que más ha destacado ha sido Mateu Lahoz, un colegiado al que le gusta figurar. Habla por de más con los futbolistas y aplica su propio reglamento. El entrenador del Málaga lanzó un balón al campo que obligó a interrumpir el partido y no fue expulsado. Diez minutos después un recogepelotas del Atleti hizo lo propio y, aunque esta vez no paró el juego, expulsó a Simeone. En la prensa, como siempre, sólo se habló de lo tramposo y mala persona que es el Cholo. Para variar. "Ladran, luego cabalgamos". Por cierto, que a pesar de ser 23 de abril, no se leyó un minuto del Quijote antes de empezar los partidos en todos los campos.

En la segunda mitad. Los Cholocambios. Correa y Augusto salieron por Carrasco y Griezmann. Cambio total del equipo. Al poco, golazo de Ángel "Corazoncito" Correa. Hace un eslalon en horizontal al borde del área grande y suelta un zapatazo que se cuela cerca del palo, abajo. 1-0 y a seguir apretando.
Augusto, augusto. Soberano. Con un solo toque da un pase que rompe al contrario y cambia absolutamente el sentido de la jugada dando una opción mejorada a la pelota. Y van ya unos cuantos días demostrando que lo suyo ha sido un acierto pleno.

De Torres solo puedo decir que derrochó, un día más, coraje y corazón. Que presionó y recibió un penalti no señalado (nada extraño viendo que en 35 jornadas nos han pitado solo dos a favor). 

Y con los tres puntos y el liderato provisional (lastima de Sporting, de Abelardo y de arbitraje en Barcelona) que duró apenas unos minutos nos pusimos irremediablemente a  pensar en lo del miércoles frente al Bayern. Por nuestros mayores. Por nosotros. Por vosotros. Con Arteche, con Luis, con todo el tercer anfiteatro volcado. Pero esa es otra historia. La de la Liga, en la que según el Cholo (yo le creo) dependemos de nosotros, aún no ha terminado. Nos quedan en casa el Rayo y el Celta, fuera un Levante desahuciado. A mí me pillará en la selva amazónica. Pero estaré atento y cerca del que puede ser nuestro undécimo campeonato.

viernes, 22 de abril de 2016

De cabeza, en cabeza, con cabeza


Athletic 0 - Atleti 1

DE CABEZA. Así marcó Fernando José Torres Sanz en su estreno con el Atleti en el nuevo San Mamés. Un remate de libro. Al más puro estilo del fútbol de toda la vida. Marcando los tiempos, saltando con fuerza y atacando el balón en el aire con un giro de cuello que lo martillea hasta colocarlo lejos del alcance de Iraizoz, cerca del palo. Un clásico. Golazo de otro clásico. Y van más de cien con la rojiblanca, con el 35, con el 19, con el 9. Y marcando en cinco partidos seguidos. Menos mal que estaba acabado. Gracias, Niño.

EN CABEZA. Y tres puntos. Que han valido los mismos que los que consiguió el Barcelona ganando 0-8 ante un Dépor que no sólo perdió el partido sino que, con los tres puntos, también regaló la dignidad de un plantel profesional de fútbol en la Primera división española. Y alguno todavía se acabó haciendo fotos con los blaugranas... de traca. Lo cierto es que el Atleti ahí sigue, en cabeza, empatados a puntos con los primeros, compartiendo liderato -aunque en segundo lugar por culpa de la diferencia de goles-. Molestando.

CON CABEZA. Eso es lo que pide el Cholo cada vez que se señala las sienes con los dos dedos índice. Con cabeza. Porque nos quedan aún cuatro partidos de Liga (tres en casa), porque "dependemos de nosotros mismos", insiste el míster; porque ya hemos batido el registro de puntos de la temporada pasada y aún quedan 12 por jugarse. Porque nuestro Dios argentino no sólo sabe motivar a jugadores y afición dentro del campo, sino que contagia su sabiduría y pasión más allá de las canchas. Porque los triunfos llegan con esfuerzo, con pulmón, con corazón y... con cabeza.

Y ahora a por el Málaga. Tres puntos necesarios. Los andaluces no se juegan nada y eso es lo más peligroso que le puede pasar a un equipo, que salga sin presión y a divertirse. Nosotros a lo nuestro. A sumar de tres en tres. A que no nos pase como en el 2014 que, por culpa del Málaga y el Levante (contra el que nos enfrentamos en Valencia la penúltima jornada) ganamos la Liga in extremis y llegamos fundidos a la final de Champions.

Vamos Atleti, vamos. Vamos, Atleti, alé.

lunes, 18 de abril de 2016

Cholíderes en Liga, Cholofinalistas en Champions


Atleti 3 - Granada 0

La realidad supera la ficción. Eso lo sabe cualquiera que se dedique al oficio de contar la vida o de vivirla para que la cuenten. Y los que se dedican al asunto, en ocasiones, tienen que dulcificar la realidad para hacerla creíble. Omitir ciertos asuntos escabrosos, pasar de lado por temas alucinantes y cerrar los ojos a esos aspectos que harían increíble la realidad. Todo esto pensando en la gente que no es del Atleti, ofocors. Porque a los del Atleti lo posible, no nos interesa. Lo previsible ya está hecho; y en el peor de los casos, lo harán otros sin rayas rojas y blancas en su camiseta. A los que seguimos al Glorioso nos van los retos complicados, lo imposible, esa realidad que, como en la vida, supera a la ficción. Tener una final de Copa de Europa en el bolsillo y que un alemán de nombre impronunciable meta un zapatazo desde su casa justo antes del final para meter el único gol de su vida y forzar un partido de desempate. Tener una Liga en la mano y que un árbitro se empeñe en que el Zaragoza tiene que ganarte en tu casa para arrebatártela delante de tus propias narices. Jugar cuatro finales de Copa contra el todopoderoso equipo de las mocitas en su propio estadio y ganárselas. Incluso en la prórroga. Ir toda una Liga por delante y no rematarla contra el Levante, ni contra el Málaga, y disputársela al transatlántico polaco en su estadio y conseguir llevártela con otro cabezazo después de ver cómo se lesionan en la primera parte los dos jugadores decisivos del equipo. O como este año, estar a nueve puntos del líder de la Liga del Banco Bilbao Vizcaya Argentaria y que nos toque también enfrentarnos a ellos en la eliminatoria europea de cuartos. Y eliminarles en Champions y seguir con el mazo dando y al Cholo rogando hasta ponernos a un solo punto tras los pinchazos de los campeones de todo (Copa, Liga y Champions) con otros 15 aún por disputar. Y como lo escrito, escrito está, en este mismo blog ya avisamos de esta posibilidad. Ahora nadie se acuerda, pero algunos incluso hasta se volvieron locos pidiendo la cabeza del Cholo... perdónales porque no saben lo que hacen, porque son nuevos en esto del Atleti, porque aún no han vivido momentos increíbles de realidad rojiblanca que dejarían en ridículo cualquier ficción.

Ayer, en el Calderón, se celebraba el día del niño con resaca europea de clasificación. Sol, una tarde apacible y los gestores infames que se apropiaron indebidamente el club que me dejan sin invitación para mis hijas (socias abonadas infantiles que, este año, tienen que avisar con antelación para poder acceder al estadio. La socia abonada benjamín puede acceder, como siempre, sin necesidad de gestiones previas). Me encabrono. Me encasquillo. Me quedo en casa. Me voy al parque y no me llevo ni el teléfono. Al subir a casa pongo la tele y leo los mensajes de mi hermano. 3-0. Primera parte de siesta porque Koke marcó pronto y el Granada no consiguió empatar porque remató al palo. Al empezar la segunda mitad, Cholocambio: Entra Augusto y revoluciona el partido. Koke le mete otro balón vienés a Torres que vuelve a repetir el mismo gol que no nos cansamos de ver este año. Luego Correa derrocha coraje y corazoncito para poner el tercero. Pero hubo muchas y variadas ocasiones en la segunda parte. Se llevó el Granada tres que pudieron ser seis. El Atleti salvó la primera parte en un partido que antes, no hace tanto, solíamos empatar o perder. Y veo a Siqueira marcar en el Nou Camp. Falta mucho. 0-1. Remontarán. Pero no. Y vuelve a marcar el Valencia y ahora ya la cosa parece que se pone mejor. Que somos Cholíderes. Aunque el Barça reduzca distancias y gracias a que Piqué falla un gol que metería hasta yo con los zapatos de los domingos. Y se me pasa el cabreo. Y me arrepiento de no haber ido al Calderón, de haber dejado a mi hermano Ricar solo, de no haber convencido a las niñas a tiempo para pasar un rato en la grada cantándole a nuestro equipo, a nuestro Niño, al Cholo de mis entretelas.

Ahí estamos. Molestamos. Aunque la prensa sólo hable del punto que separa a los del equipo incoloro de los blaugranas. Somos Cholíderes. Y para demostrarlo, he puesto la imagen del Teletexto con el que mi querida Helena Platas (Heletexto) ilustra su muro cada vez que esto sucede. Y no hace tanto, que en 2014, cuando ganamos nuestra décima Liga, lo meneamos bastante.

jueves, 14 de abril de 2016

Sigue la cuenta atrás


CHAMPIONS 1/4 (vuelta)
Atleti 2 - Barcelona 0 (3-2 global)

La previa fue larga, como la semana que empezó con el pitido final del infausto Brych. En esa larga cuenta atrás ganamos al Espanyol en Barcelona recortando puntos con el primero en Liga y optando a una competición en la que tampoco hemos dejado de creer. Sin embargo el partido de la semana era la eliminatoria de vuelta con el Barça de Luis Enrique, de Messi, de Luis Suárez y de Neymar. Una constelación de estrellas con seguidores en todo el planeta que tendrían que venir a nuestro estadio, al Vicente Calderón, para enfrentarse con el equipo más serio, compacto y comprometido que se recuerda a orillas del río. 

Durante toda la semana el lema "Nunca dejes de creer" se convirtió en un mantra repetido en fotos, carteles, pancartas, luminosos de farmacias y hasta tiques de compra en supermercados de Madrid, de toda la comunidad de Madrid, de atléticos patrios y de atléticos por el mundo. El ambiente estaba muy caldeado. La fe se desbordaba y no había puentes para tantas pancartas. En las redes sociales las etiquetas "Nunca dejes de creer" y "Juntos hacia la victoria" enseguida comenzaron a destacar. Tanta era la euforia entre los rojiblancos que el día anterior al partido, a la llegada del Atleti a su hotel de concentración, hasta 400 aficionados se concentraron para animar al equipo y transmitirles la fuerza de la fe de toda una hinchada hambrienta de Champions. "Dale, dale alegría a mi corazón. La Liga de Campeones es mi obsesión".

Y la previa fue larga. Muy larga. Había quedado a las 18:30 con mi hermano, pero no me cabía la ropa en el cuerpo (y no por lo gordo -que también- sino por los nervios). Le llamo y le digo que yo me voy ya. Quedo con mi amigo Alberto. Nos tomamos la primera y casi ni hablamos con la histeria. Luego llegó el padre de José I. Fernández. Lo mismo. No sabíamos qué iba a pasar. El disgusto que nos habían dado los alemanes el día anterior dejando escapar vivo al equipo de las mocitas también tenía algo que ver. Llega mi hermano. Llega Jose I. Fernández y nos dice que Godín está convencido de que vamos a pasar. Hacemos el brindis de la victoria (con un 90% de efectividad y sabiendo que ya funcionó contra los mismos en el mismo lugar y en la misma competición). Mi hermano dice que vamos a ganar 3-1, que lo ha soñado. Lleva toda la semana con la cantinela, me tiene loco. Alberto, después de la copa y las primeras cervezas dice que 3-0. Yo insisto en que con 1-0 me conformo y que no creo que se dé otro resultado. José I. Fernández va más allá: "2-0 con goles de Griezmann y Godín". Y el tío casi lo clava. El resultado lo acertó. Los goleadores, casi. Godín, aunque no marcó, salió marcado. Un codazo infame del violento Luis Suárez le dejaron el ojo a la virulé.

Entramos pronto al estadio. Serían las 20:00 y, para nuestra sorpresa, había muchísima gente en las gradas. Faltaban tres cuartos de hora y el campo estaba cantando y animando. Un auténtico espectáculo. Mi hermano, que se las sabe todas y es observador como pocos, me dice: "Se nota que el público de Champions varía con relación al de Liga. Viene gente de todas partes que no pueden ver habitualmente al Atleti y vienen deseando dejarse la vida y la garganta". Y así es. De hecho nosotros tenemos cuatro abonos de Liga y sólo dos de Champions. Total, que a nuestro lado había un grupito de asturianos de Pola de Siero y dos parejas de jóvenes de Olmedo (Valladolid) amén de otro puñado de alemanes procedentes de Wolfsburgo que el día anterior estuvieron aburriéndose en el estadio de las mocitas. A uno de ellos, con la camiseta verde con la que la cagaron, le grité en mi inglés de Villaverde señalando el ambiente: "The same that Bernabéu". Y el teutón se rió, señaló su bufanda del Atleti (ay, Señor, Señor) y contestó algo así como "Here much better. Here much better. Here much better". Tres veces, como para que quedara bien claro. Como los tres goles que se comieron los suyos y sus centrales de plastilina teniendo la eliminatoria de cara. En fin. Me reí, le hice el gesto internacional del auto-stop y, aunque estoy seguro de que no entendía nada, se pasó el resto del partido saltando, botando y agitando su bufanda.

Del partido poco que contar. Creo que todo el mundo lo vio. Un Atleti imperial. Un Barça maniatado. A destacar el marcaje individual de Juanfran a Neymar. Lo dejó sequito. Y luego, tras el golazo (GO LA ZO) del equipo que Griezmann se encargó de anotar el Cholo puso en punta a Carrasco para meter velocidad. Retrasó un pelo la posición de Griezmann y el equipo se parapetó bien atrás sin meterse dentro del área. Saliendo con el balón controlado. Sin regalar. Cortando todo. Tapando todo. Brutal trabajo de Gabriel Fernández y Augusto Fernández (Los Fernández) en la oscuridad. Bien Oblak. Muy bien -como siempre- Godín y un joven Lucas que, como dice el más joven de nuestra grada, el pequeño Darío (12 años): "Yo creo que Lucas se está ganando la titularidad". Y yo también lo creo.

Y luego vino el penalti sin expulsión del del Barça. Que digo yo que si un tío es el último defensor y la corta con la mano hay que expulsarle. El árbitro italiano no lo creyó así. Grizmann gol. Otra vez. 2-0. Estábamos muy dentro de las semifinales. Pero somos el Atleti. Y claro, no podía ser todo tan "fácil". Algo iba a pasar. Y pasó. Pero sin pasar del todo. Esta vez tuvimos la suerte que nos suele esquivar (la muy hija de puta). Gabi hizo una mano de escándalo en los minutos del descuento. Faltaban 50 segundos para el final. A mí me pareció que estaba fuera. Luego en la repetición se ve que él está fuera pero la mano está dentro. El árbitro, por suerte, vio lo mismo que yo. Por fin se hacía justicia y no nos volvían a quitar lo que ya nos habían quitado en el partido de ida. Aún así, falta al borde del área con el descuento cumplido. Puede lanzar cualquier jugador del Barça que, por si alguien no lo recuerda, tiene a Messi. Y a Suárez. Y a Neymar. Cuando el balón salió fuera el Calderón volvió a explotar. Lo mismo que con los dos goles del Atleti. Lo mismo que con el pitido final. Lo mismo que diez minutos después de terminar, cuando nadie abandó su sitio y, sin dejar de cantar, salieron los jugadores, como los "toreros" del Ramiro, para celebrar con todos nosotros que ellos tampoco han dejado de creer y que juntos vamos hacia la victoria. Partido a partido. Minuto a minuto. 

El viernes sortean rival en semifinales. "Que nos toque otra vez el Barcelona", decía uno de la Peña Villaverde cuando yo pedía el equipo del "Kunsito" y el Bayern en una hipotética final. "Que pase el siguiente", sentenciaba mi hermano. Y todo el estadio, tras el "Orgullosos de nuestros jugadores" comenzó a corear a pleno pulmón el nombre de Fernando Torres como soñando en voz alta con esa imagen del Niño en Milán levantando la Copa que nos debe la historia.

domingo, 10 de abril de 2016

EN Barcelona y AL Barcelona



Espanyol 1 - Atleti 3

Ahora estamos a tres, pero cuando marcó Diop de cabeza y puso el 1-0 yo estaba viendo el partido por la radio y regresando de Santander a Bilbao por la A-8. Y nos podíamos ir a nueve si ganaba el Barca. "La espalda de Juanfran..." Me mandaba mi hermano por wasá y me leía mi mujer desde el grupo de RIESCO ATLETI. "Dile que estoy de morros porque no me habéis dejado verlo". Y seguí con la radio, atento a la lluvia y a los mensajes del teléfono tratando de no despertar a las niñas cada vez que fallábamos y marcábamos. Porque marcamos. Tres goles desde Santander a Sestao. Lo dicho, para habernos matado.

En la radio no dejaban de alabar el estado de forma de Fernando Torres que acababa de marcar un golazo de volea tras controlar con el pecho otro pase de Koke resucitado. Gran noticia para los oyentes que los seguidores del Atleti llevábamos tiempo disfrutando. El de Fuenlabrada está ahora mismo en el mejor momento desde que llegó hace ya un par de Navidades (y parece que fue ayer). Lo mismo que Koke. El de Vallecas, a pesar de que no está cuajando su mejor temporada hizo ayer un gol a pase de Torres y dio el pase de los otros dos (el de Torres y el de precepto de un Griezmann que recién estrenaba paternidad) covirtiéndose en el máximo asistente de la Liga de los millones con 12. Y eso en la que, como digo, no estaba siendo su mejor temporada. 

Había avisado yo en mi cuenta de Twitter (@AtletiBlogIndio) a los que aún me soportan que antes de recibir al Barcelona teníamos que ir a Barcelona. Y que aunque para ganar la Liga haría falta un milagro, deberíamos puntuar porque los imposibles son nuestra especialidad. Dicho y hecho. El Atleti se trae los tres puntos de Barcelona y el Barcelona se regresa sin nada de Donosti. Una pena que los chicos de la Real, además de ganar el partido, no hubieran dejado algún lesionado. No sé, a Messi por ejemplo. 

Ahora estamos a tres, que son cuatro por la diferencia de goles. El "no" ya lo tenemos. Pero, ¿y si sí?

Y hasta aquí la no crónica del partido que vi por la radio entre Santander y Bilbao. Lo del miercoles espero contarlo el jueves, de resaca, y con una sonrisa de oreja a oreja. Sea como fuere. Siempre Atleti. Orgulloso del equipo.

Vamoooooooos


viernes, 8 de abril de 2016

Los 50, y uno


“La verdadera felicidad consiste en hacer felices a los demás”, no es palabra de Dios, ni lo dijo Luis Aragonés, pero que sí, que a mí me sucede todo el rato. Sin ir más lejos en Bolivia. Andaba ahí, en el altiplano, desafiando el soroche y la falta de oxígeno para grabar a un tipo que había encontrado su lugar en el mundo. Un lugar, por cierto, nada amable, dicho sea de paso. El sitio se llama Mocomoco y está cerca del Titicaca. Para que os vayáis haciendo una idea. Pues eso, que andaba ahí donde la pobreza no sabe del pan nuestro de cada día, los niños sufren desnutrición, a los caminos les llaman carreteras y las escuelas se conocen como “unidades educativas” por aquello de la analogía del lenguaje y el juego epistemológico, supongo. De pena. Pues bien, el fulano al que estaba grabando es un misionero de Carabanchel que se llama Diego y está más contento que ni sé. Pero lo mejor de todo es que ha montado una escuela de fútbol donde 70 chicos y chicas aprenden los valores más importantes de la vida: compromiso, esfuerzo, solidaridad, honestidad, respeto… y también a jugar al fútbol. Ya digo, a mí no me llegaba el oxígeno al cerebro y casi se me para el corazón cuando veo que visten como el Atleti, de rojo y blanco. “Es que somos el Atlético San Vicente”, me suelta el padre Diego que acaba de convertirse, así, de repente, en mi superhéroe. “El Atlético por el Atleti y San Vicente porque yo soy misionero de San Vicente de Paúl”. De pronto el proyecto de comedores populares, el de sanidad en las comunidades aisladas y el reparto de material escolar acabó de ensamblarse en mi cabeza. “Somos del Atleti porque estamos olvidados por todos, no contamos para nadie, pero seguimos muy vivos, lo damos todo y creemos en nosotros mismos”. Juro que es la primera vez que he entrevistado a un misionero vistiendo la camiseta del Glorioso. También la primera que lloro haciendo una entrevista. Me vuelvo a Madrid con un único pensamiento. Buscarles ayuda.
“Lo importante no es la meta, lo importante es el camino”, en esta ocasión la frase bien podía ser uno de esos mantras que Pepe Pasques le susurra al Cholo antes de que pasen al acervo rojiblanco. Viene al caso la sentencia porque me prometí a mí mismo que sería feliz haciendo felices a los chicos de Mocomoco. Ni corto ni perezoso me puse en contacto con la reserva espiritual del Atlético de Madrid, con la Peña Los 50. Nada más y nada menos. Y lo mejor de todo, me respondieron. Pero no sólo eso sino que me invitaron a contarles lo del Atlético San Vicente y sus penurias económicas. La imposibilidad de competir con regularidad por vivir a seis horas de La Paz y cómo habían quedado cuartos en el campeonato nacional. A pesar de la precariedad.
Los 50 me demostraron que luchar como hermanos no es sólo una frase de nuestro himno. Y que lo suyo es mucho más que “mantener enhiesto y puro el espíritu y la solera” de un club que sienten como pocos. Porque este medio centenar de artistas rojiblancos pertenecientes al mundo de la cultura, la empresa y la comunicación son, además, un ejemplo de compromiso con los que sienten la misma pasión, con los que, como ellos, sin ser dueños de nada ni de nadie, son del Atleti, con todo lo que eso implica. Nada más. Y nada menos.

Me hice fotos con el premio Ondas 2015, con mi novelista favorita, con uno de los mejores periodistas deportivos del orbe planetario y con la jefa de prensa más guapa, rockera y rojiblanca que ha dado el universo mundial. Me trataron como si fuera uno de ellos y presenté mi candidatura para completar los 50 en caso de necesidad. “Estás en el banquillo y calentando”, me dijeron entre risas y veras al tiempo que me hacían sentir como cuando ganamos la última Liga. Y aunque estábamos a 600 metros noté que me faltaba el oxígeno y el corazón latía tan fuerte como si estuviera en Mocomoco, viendo entrenar a los chicos y chicas del Atlético San Vicente, cantando con el padre Diego en el altiplano: “…defendiendo sus colores, con un juego noble y sano…”

miércoles, 6 de abril de 2016

La leche, las leches, mecagüen


CHAMPIONS. 1/4 final (ida)
Barça 2 - Atleti 1

Día de nervios ante una eliminatoria contra uno de los dos equipos españoles que no queríamos en cuartos de final. Y es que llevamos tres años seguidos jugando en Champions contra los vikingos y los culés en esta fase de la competición podrida de los mafiosos que sueñan con la puñetera liga europea de los equipos franquicia. Día de mucho trabajo y de presión añadida por parte de los jefes. Día de comida planificada con dos buenos amigos y colegas a los que hacía años que no veía y con los que había que arreglar Salamanca, Vitoria, Valladolid, Madrid... y el maldito negocio del fútbol moderno. Día sin mi mujer que tenía trabajo en Badajoz. Día con las niñas, con el móvil incendiado, con el ordenador encendido, con el partido de ida en el Camp Nou quemándome por dentro, con demasiados nervios. El primero contra el segundo. El dinero contra la pasión. Nada nuevo.

Dejo el ordenador encendido, pongo el móvil en silencio, les coloco la tableta con los dibujos animados a las crías por si el partido no es de su agrado, les preparo un picoteo rápido para que cenen  antes de que el árbitro alemán acierte por primera y casi única vez pitando el inicio del duelo. Y el Atleti sale valiente, al ataque, con Torres y Griezmann arriba apoyados por un inmenso y eléctrico Carrasco. Con la medular canterana que da solidez al equipo: Koke, Gabi, Saúl. Con Filipe y Juanfran custodiando los flancos y en el centro de la zaga el regreso de la experiencia y el poderío de Godín junto al futuro y la juventud de Lucas. Oblak, de gris, bajo los palos. El Atleti jugaba de azul y el Barça de amarillo. Decisión de la UEFA que, como bien dijo Torres, se preocupa más del márketing y el merchandising que de los árbitros. De traca la actuación de los de cartón-piedra que han puesto en las áreas. De juzgado de guardia lo del miserable alemán que favoreció descaradamente al equipo grande. Grande en presupuesto, me refiero. Nada menos que 8 amarillas y 1 roja sacó este bandolero al Atleti mientras que al Barça sólo le mostró 3. Eso sí, los catalanes cometieron 19 faltas por las 16 del Atleti. Los números cantan. Pero no sólo eso. Es que Luis Suárez cometió dos agresiones de roja directa que ni siquiera fueron sancionadas como falta. En una de ellas el de cartón-piedra avisó al colegiado alemán para que le mostrase la amarilla. De risa.

El partido, como siempre que juega el Atleti del Cholo, fue tremendo. Había tensión, pero respeto. En el minuto 25 las niñas me dicen que tienen sueño y que quieren un vaso de leche calentita. Me levanto, voy a la cocina, abro la nevera, saco el cartón de leche, la pongo en los dos vasos y cuando la meto en el microondas, antes de ponerlo un minuto, oigo que cantan un gol en la tele. Voy para allá corriendo y tras ver en pantalla la cara triste de un culé miro a mis hijas y veo en la esquinita del televisor 0-1. Abrazo a mis hijas. Se me saltan las lágrimas. Ha marcado Torres. Y veo en la repetición el enorme pase de Koke y la definición de primeras, bajo las piernas, tras un desmarque típico del nueve, y Fernando Torres, ídolo en activo, besando nuestro escudo, su escudo, el escudo de nuestro equipo. La puta leche.

Les traigo corriendo el vaso a las niñas y cuando aún no se habían tomado la mitad, en el minuto 29, le sacan a Torres una amarilla. Merecida. Fue acabar el vaso de leche, en el 35, y expulsar a nuestro ariete por segunda tarjeta en una entrada de falta clara. Si fuera de amarillo, no le echan. Eso fijo. Y así fue. Luego vinieron las entradas de Alves y de Busquets. Iguales que las del Niño o más fuertes. El señor Félix Brych decidió hacerse el sueco. El muy alemán. "Lo del árbitro no tiene nombre", me escribía mi amigo Alberto por wasá. "¿Hijoputismo?" le contestaba yo con las niñas a punto de dormirse en el sofá. Con diez aguantamos el 0-1 hasta el descanso. Mi hermano me mandaba un mensaje: "Lo que daría por ver al Cholo y a los chicos por un agujerito en el vestuario". Ya te digo.

En estas que me llevo a toda leche a las niñas al baño para que se cepillen los dientes y suena la puerta de casa. Llega mi mujer de su trabajo en Badajoz. Se me abre el horizonte para ver una segunda parte tranquilo. Sin más interrupciones. Hoy el cuento y la canción corre a cargo de mi parienta. Me apalanco en el sofá y veo en mi teléfono decenas de mensajes. Trato de relajarme y no encuentro acomodo. En la segunda parte el Barça comienza su asedio. De locura. El Atleti achicando como puede y los catalanes (que el sábado contra el Madrid iban trotando) comienzan a jugar a un ritmo endiablado. Después de la agresión de Suárez no amonestada, el uruguayo nos hincó el diente con un balón rebotado. Gol. Empate. No es mal resultado.

El Barça sigue asediándonos espoleados por su público y con la complicidad del alemán designado por la UEFA. Siguen cayendo las tarjetas amarillas para el Atleti y el Barça creando oportunidades. El Cholo comienza su festival de cambios para frenar el ímpetu de los de Lucho. Augusto por Carrasco. Muy bien para contener y frenar. Se consigue. Se para el partido. Thomas por Griezmann. Para meter músculo y disparo lejano. Correa por Saúl para jugárnosla a un chispazo callejero que no llegó a pesar de los cinco minutos de descuento que dio el tal Brych. A todo esto, Luis Suárez había vuelto a marcar. Esta vez de un inmenso cabezazo desde dentro del área. Debería de haber sido expulsado por sus dos agresiones a Filipe Luis y a Juanfran Torres. Al final, una amarilla y dos goles.

Final en Barcelona. 2-1. No es mal resultado visto lo visto. Antes del partido lo hubiéramos firmado. Aunque era mejor el 1-1 y hubiera sido más justo el 0-1 cuando aún jugabamos once contra once.

Puse un mensaje en twitter: "#AtletiYoCreo #EnElCalderónPasamos Por mucho que se empeñe la UEFA con sus árbitros de cartón piedra. #OrgullosoDelAtleti".

El fin de semana hay partido de Liga en Barcelona, contra los filiales de la central lechera. Yo sacaría a los menos habituales. Yo me centraría en el partido del miércoles, en la vuelta contra los culés. El miércoles en el Calderón vamos a poner la eliminatoria del revés. El miércoles seremos más. Ni los árbitros nos van a poder echar.

Voy a animarte hasta reventar...

domingo, 3 de abril de 2016

A las cuatro... y cinco


Atleti 5 - Betis 1

Los chinos lo están flipando con el Atleti. La Liga de los millones, a pesar de que se enfrentaban los transatlánticos del marketing, el Real Emirates y el Fútbol Club Qatar, prefirieron que los chinos disfrutasen eguein del Glorioso en horario Premier. A las cuatro de la tarde, con el café en la boca y apurando el chupito en la puerta. Puto Tebas. Acertó el caudillo de la Liga del Banco Bilbao Vizcaya Argentaria. Nada menos que cinco pepinos les cayeron a los animosos, simpáticos, numerosos y siempre bienvenidos hermanos del beticismo. Los suyos, sobre el césped, dejaron bien claro que no era su Liga. Apenas inquietaron a Oblak que solo tuvo que intervenir dos veces. La primera con una doble parada imposible, a bocajarro, haciendo creer en los milagros a los más escépticos del lugar y dejando claro que cuando va de negro es el mejor portero del universo mundial. La otra, un grave error que acabo en gol y que la grada perdonó en el acto coreando el cada vez más asentado "Oblik, Oblak, cada día te quiero más". Un diez el 13 a pesar del único gol bético propiciado por su error. Era el 3-1.

Pero el partido no fue tan fácil como refleja el marcador. El Atleti estuvo asediando al Betis desde el principio, sí, pero el gol no llegaba. Había ocasiones y parecía que el vikingo Adán nos iba a amargar la tarde haciendo de su portería un marco inexpugnable. Luego se vería que no, que aunque hizo hasta siete paradas meritorias, logramos meterle cinco (uno de ellos por su culpa, por su culpa, por su grandísima culpa). Amén de un remate al larguero de Koke y un tiro al poste de Thomas.

Fue Fernando Torres, delantero titular y el mejor de la primera parte, el que abrió el camino de la victoria con un gol que ya habíamos visto en Viena. El pase de Koke en profundidad, el Niño metiendo el cuerpo para ganar la posición y esa cucharita que levanta lo justo el balón para entrar con suavidad hasta dormir en la red. 1-0. Llevábamos media hora de partido. Nadie se acordaba de los dos baby centrales con los que había salido el Cholo, Nacho y Lucas, con Augusto Fernández por delante en funciones propias de profe de guarderia. Impecables los tres. El debutante, el hijo de Hernández y el ex celtiña. El otro Fernandez, el gran capitán, se hizo con el centro del campo ayudado por Koke y Saúl en una oda a la cantera que, eso también, dejaba las bandas íntegramente para Filipe Luis y Juanfran en una tarde memorable de ambos. El brasileño con exceso de sobe de bola y el alicantino marcando el tercer gol al inicio de la segunda mitad en una jugada combinada espectacular.

Los cambios del Cholo, sin que sirva de precedente, fueron clásicos. Delantero por delantero (Correa -que marcó por medio de Griezmann- sustituyó a un Torres inspirado y poderoso), Centrocampista por centrocampista (Thomas reapareció tras su lesión con un zurriagazo al palo y un gol regalo de Griezmann que ya había anotado dos. Salió por Saúl). Y argentino por argentino (Kranevitter por Augusto).

Los chinos, flipando con el Atleti en horario Premier, y el resto del mundo futbolístico (cérvidos y polacos de un modo especial) tratando de entender por qué 30.000 rojiblancos seguían cantando en la grada 15 minutos después de haber acabado el partido. Intentando vislumbrar por qué los jugadores salían del vestuario para saludar. Alucinando porque la afición, sus jugadores y el cuerpo técnico se han conjurado para pasar la eliminatoria de Champions contra los que no comparecieron en el clásico. Contra los que los chinos no pudieron ver. Contra los que hace dos años, cuando llegamos a la final, ya cayeron en el Calderón eliminados.

Dale, dale, alegría a mi corazón...

sábado, 19 de marzo de 2016

Somos Premium, China disfruta


Sporting 2 - Atleti 1

La alegría del caudillo Tebas y de los chinos sortudos que pueden ver al Glorioso en horario Premium contrasta con las escasas fuerzas con las que llegaron los muchachos a la segunda parte en el Molinón. Si a esto le sumamos la lesión del tercer central del Atleti (Giménez se suma a las bajas de Godín y de Savic) y la imposibilidad de sacar otro jugador por haber realizado los tres cambios... Pues eso, que los chinos abrieron los ojos como platos -con peligro de desgarro en sus oblicuos párpados- cuando vieron a un equipo de chavales que luchan por evitar el descenso remontar al segundo clasificado de la Liga de los millones y cuartofinalista molesto de la Champions manipuladamente sorteada.
En el Atleti no se ha quejado ni el gestor del año ni el presi no preso. El dúo prescrito que se apropió indebidamente el cluz ni siquiera ha dejado publicar en la web oficial de la SAD las palabras certeras, afiladas y rotundas de Simeone: "Somos Premium. Estamos contentos porque nos ven en China" en clara alusión al infame maltrato horario que sufre el Atleti de parte de la Liga de los millones gestionada por el caudillo Tebas con la complicidad silenciosa de los trincadores del Manzanares, de la Peineta y de todo lo que suponga lucro personal a disfrazado de rojiblanco.
El partido tuvo una parte para cada equipo. En la primera el Atleti contuvo bien al Sporting aunque no creó ocasiones claras. Mención especial merece Vietto cuya temporada está pasando sin pena ni gloria. Hoy cada vez que le llegaba el balón la jugada se diluía en él. Retardaba, moría, se ahogaba, perdía la pelota. Cero peligro. Ni pase, ni carrera, ni desborde, ni disparo, ni ideas, ni nervio, ni espíritu. Restando más que sumando. A años luz del Vietto que nos enamoró en el Villarreal. Sólo Griezmann logró poner a los nuestros por delante con la ejecución magistral, limpia y ajustada de una falta al borde del área que puso en la misma escuadra. Golazo de zurdo.
La segunda mitad fue un recital asturiano. Ni la salida de Los Torres (Juanfran y Fernando. Lo de Oliver sin convocar sigue siendo un misterio) sirvió para frenar el ímpetu de los guajes de Mareo con el paraguayo Sanabria rompiendo la defensa y todos los del "culo muyao" entrando con fuerza y acumulando tarjetas pero esquivando expulsiones. Primero un tiro al pro que Oblak no ve porque le da el sol en la cara. Después Sanabria la clava porque Kranevitter la toca lo justo para que Oblak tenga excusa. Otra vez necesitaba la gorra del Mono Burgos para ver una pelota que, además de ir como un misil, no vio por donde se la tiraban. Y así siguieron los sportinguistas acumulando ocasiones hasta la lesión de Giménez y el clamoroso fallo de Carlos Castro que estrella el balón al larguero con la portería vacía. Mucha suerte para el Atleti. La que no tuvo en el sorteo de Champions.
El central quiere seguir jugando a pesar de estar seriamente lesionado. El doctor Villalón desaconseja su entrada. El Cholo ya ha hecho los tres cambios. Seguimos con diez y sin centrales solventes. Kranevitter se pone junto a Lucas y cuando faltan un pr de minutos repiten la misma jugada. Esta vez Castro está atento y mete fácil la asistencia de Jony aprovechando la inexperiencia de la defensa circunstancial. 2-1 y se acabó. Los chinos no entienden nada. Los 1.200 aficionados rojiblancos que no han dejado de animar a los nuestros cantan "Es de Primera, Soorting es de Primera". A los chinos no les caben los ojos en la cara. Y aunque no hay excusa y Simeone (grande siempre nuestro Cholo) felicita al rival por el partido, cuando le preguntan por el cansancio y la lesión de Giménez contesta muy atlético: "Contento porque somos Premium, nos alegra que nos vean en China". Y los socios del Atleti caemos en la cuenta (otra vez) de que nos han vuelto a estafar los de siempre, de que nos han engañado vilmente, de que los chinos somos nosotros y de que el Cholo también lo sabe. Que nadie nos defiende y que la Liga, como en Francia, ya no interesa a nadie. Sin contar a los chinos, claro.

Jamás, jamás, te dejará esta hinchada...



miércoles, 16 de marzo de 2016

Otra noche histórica


1/8 (vuelta)

Atleti 0 - PSV 0 (8-7 en los penaltis)

Recién aterrizado de un largo viaje desde Bolivia (El Alto - Santa Cruz. Santa Cruz - Madrid). Con cinco horas más y 3.500 metros menos en mi cuerpo, fui del aeropuerto a la ducha, de la ducha al come de las niñas y del cole de las niñas al parque. Apenas una hora después estaba encima de la moto rumbo a la previa con mi hermano Ricardo, el mayor, y mi amigo Alberto, el pequeño. Nos pusimos al día de nacimientos de Sergios, gripes musculares y altiplanos tomando unas Mahous antes del gran partido. Los dos apostaban por un 3-0 o un 3-1. Yo me conformaba con 1-0. Al final la cosa fue épica. 8-7 en los penaltis.

La cola para entrar al campo parecía que no se acababa nunca. No entiendo por qué ahora tenemos que esperar tanto para entrar. Se trata de un fenómeno nuevo que apenas tiene un par de temporadas. Alguien sabe por qué ahora hay que hacer cola si toda la vida de Dios hemos entrado sin sufrir estos avatares? Y justo antes de entrar me encuentro a Juan Esteban @JuanesPremier y me presento: "Eres Juan Esteban? Soy Santi Riesco, el de "Haciendo el indio", y acabo de llegar de Bolivia". A lo que me responde abrazándome y deseándome lo mejor, como si nos conociéramos de toda la vida, como si nuestra común pasión nos convirtiese automáticamente en mucho más que hermanos.
Una vez dentro había que dar salida a los litros de cerveza de la previa. Y otra fila infinita. He aquí la prueba: 


Total, que nos perdimos el tifo y llegamos como os clásicos, justo cuando sacaban de centro. Eso sí, el campo a reventar y mucho guiri entre los nuestros. Los del PSV vinieron en masa y ocuparon el doble de espacio que en otras ocasiones. Misterio.
A nuestro lado se sentaron un padre calvo y grande con sus dos hijos rubicundos y veinteañeros. Cuando me vieron fotografiarme con la bandera de Bolivia me preguntaron (en inglés) si era boliviano. Y les contrsté (en mi inglés de Mahou) que era de Madrid, del Atlético de Madrid. Y que llevaba muchos años sentándome en este lugar. Andábamos todo entretenidos con nuestra charla cuando Griezmann tuvo el partido en sus botas. Le llega un balón en ventaja que, en un mano a mano con el portero holandés, es incapaz de clavar la bola en el fondo de las mallas. Sin duda la ocasión del partido. Y me falta tiempo para decirle a los vecinos de abono (Raúl y su suegra Loli, el amigo de Villaverde, Darío y su padre el del Samur...) que vamos a echar en falta no haber marcado, que ahí estaba el partido. Y así fue.

Durante la primera parte los holandeses parecía que jugaban en casa. Fueron a por el partido. Menos mal que desde la grada no dejamos de cantar para que no se nos subieran a las barbas. Y en la afición que no dejó nunca de creer estuvo la otra clave. Cerocerismo al descanso y yo echando de menos a Fernando Torres. El partido estaba para él. Un delantero temido en Europa y con hambre de títulos en rojiblanco. 

El Cholo interpreta el sentimiento de la grada y al poco de iniciarse la segunda mitad pone sale El Niño a calentar. El PSV se cierra atrás y calca la disposición táctica de Sevilla y Villarreal. Cinco tíos atrás y la línea de cuatro bien pegadita, con un solo hombre en punta. A defender el empate a cero. Y el Atleti que no tiene por donde entrar. Sale Torres por Augusto, al poco Kraneviter por Carrasco y antes de que Correa nos pudiese dar la opción de perforar la defensa con su habilidad callejera se lesiona Godín y sale Lucas Hernández en su lugar. A rezar. Y tanto. Los holandeses hacen una jugada y tiran al palo. Casi se nos cae el mundo encima. Volvemos a recuperar el control pero apenas hay jugadas. Ellos atrás. Nosotros peleando sin descanso. No hay modo de entrar. Ahora tenemos el balón, pero nos falta chispa, disparo y resolución. Después de 90 minutos de cerocerismo en Eindhoven cumplimos otros 90 de lo mismo a orillas del río. Y treinta mas sin marcar en la prórroga. Todo quedaba a la suerte de los penaltis. Y nadie fallaba. Los cinco del PSV dentro, los cinco del Atleti, también. Al fallo. Los dos metemos el sexto. Los dos metemos el séptimo. "Al final va a tener que tirar el Cholo para decidir". Y lanzan el octavo al larguero y el Valderon se vuelve abajo, a pesar de que Juanfran aún no había certificado nuestro pase a cuartos. Cuando marcó el octavo explotó el estadio. Y ahí estuvimos celebrándolo a pleno pulmón con los jugadores sobre el campo. Cantando el himno, agradecidos y orgullosos.

Salíamos por el paseo de Melancólicos (deberían pensar en cambiar el nombre por Paseo de los Eufóricos) cuando escucho a mi espalda una voz que le va contando a su amigo en voz alta "menos mal que ha venido Santi Riesco de Bolivia para animar, si no no pasamos. Me vuelvo y me saluda Francisco Prieto, amigo y hermano de las redes sociales. Nos abrazamos y nos deseamos lo mejor. Mi hermano, Alberto y yo comentamos lo acalambradas que tenemos las piernas y nos emplazamos para seguir adelante en Champions. Pero antes hay que ir a Gijón el sábado a las 16:00.los de la Liga siempre pensando en el descanso de los guerreros del Cholo. En fin. 


AÚPA ATLETI

domingo, 13 de marzo de 2016

Música celestial y relax volcánico

MÚSICA CELESTIAL Y RELAX VOLCÁNICO

Valencia 1 - Atleti 3

La falta de conexión en los Andes bolivianos me confundió. Eso y las cinco horas de desfase horario con el Calderón. El carabanchelero y colchonero misionero de Mocomoco, Diego Pla, me "ancló" a los datos de su "celular" para echar un ojo a la aplicación oficial de la sociedad anónima deportiva de nuestro querido Atleti. Y ponía que el partido en Mestalla era a las 15:30. Me pareció una hora infecta y apestosa. Extraña, como todas las que este año nos regala la Liga y su vikingo, mafioso y pro-chino presidente Tebas. Eché cuentas y, al salir de misa, llamé a mi hermano calculando que estaría en el Calderón y en el descanso. Me atiende una voz griposa y febril que asegura ser mi hermano mayor. "Estoy muriéndome, en la cama, alternando ibuprofeno y paracetamol. Pero el partido es esta tarde a las ocho y media, y es en Mestalla, no en el Calderón". Le deseo que se recupere y no le digo nada pero los dos pensamos en lo importantes que son los tres puntos para seguir segundos sin gol, con el Cholo estudiando ofertas para irse y el equipo jugando fatal y tal y tal.
Tocaba grabar con el grupo folclórico andino venido de una comunidad a dos horas de distancia, los "Sicuris de Camiraya". Les pedí un huaynito, pero nada. Se arrancaron con sus tambores, sus zampoñas y el pututu (un cuerno de vaca con un indescriptible sonido). No sonaban mal. Les pedí una foto y saqué mi bandera rojiblanca. Posamos y seguimos grabando. Les llevamos al mercado, a la plaza, a los jardines y cuando ya estaban animados (aquí los músicos son hidráulicos. Si no hay líquido, no tocan) me regalan un huayno andino que me traslada  a mi época peruana. De lujo.
Comemos y, como es domingo y estamos doblados, el rojiblanco misionero salido de Cotorruelo, nos lleva a unas aguas termales a los pies de un volcán. Una piscina espectacular si no fuera por los mosquitos y los isangos que nos empujan a la pileta. El agua está a 30 grados y el paraje es alucinante. Uno de los jóvenes de la parroquia conecta su móvil y me grita: "Santi, Valencia uno, Atleti dos. Minuto 82. Cherishev para el Valencia, Saúl y Torres para el Atleti". Y en el agua me pongo a cantar. Les doy un concierto gratis con todo el repertorio del Calderón. Empiezo por el himno, luego el "muchachos", el del Metropolitano, y uno a uno repaso con cánticos la plantilla actual con algunas coplas de históricos como Futre, López, Aguilera y, por supuesto, Cholo, Luis y Torres.
Saliendo del agua me rocío con "Relec extraforte" y el equipo misionero saca las cervezas y pone en marcha la parrilla. Le pido al padre Diego que mire internet por si las moscas, que con nuestro Atleti nunca se sabe hasta qué el cucaracha pita el final. Se enchufa y "Toma, toma y toma. 1-3 al final". Y aprovechamos para ver el resto de resultados y hasta los goles en la aplicación de la Liga BBVA que no funciona en España y que sí permite ver los vídeos a los pies de un volcán. En Bolivia. Junto al misionero más atlético que jamás me he encontrado grabando por esos pueblos de Dios.
El sábado, a las 15:30, hora boliviana, me pillará el partido a 4.000 metros de altura, en Pisiga, en la frontera con Chile. A ver si mi hermano se ha recuperado y le llamó para que me cuente el ambiente del Calderón. No hay que fiarse del Depor. Son tres puntos igual de importantes y un empujón para la vuelta de Champions, para mí regreso a España, para mi vuelta al campo con más mono de Atleti que jet-lag. Para ganar a los holandeses y pasar de ronda rumbo a Milán.

jueves, 3 de marzo de 2016

Desde el cielo te voy a animar


Atleti 3 - Real Sociedad 0

El martes a las 21:00 jugaba el Atleti en el Calderón y yo embarcaba con Boliviana de Aviación rumbo a La Paz. El despegue estaba previsto para las 21:30. A esa hora mi hermano por wasá y distintas aplicaciones móviles me indicaban que el Atleti iba ganando 1-0 con un gol en propia meta de la Real. El sobrecargo indica por megáfonía que apaguemos los dispositivos móviles y nos abrochemos los cinturones. Llamo al aeromozo y le pregunto si existe algún modo de que se entere del resultado en el Calderón para comunicármelo. Me dice que será un gusto, que no me preocupe. Al poco regres y me dice que Saúl ha marcado el segundo y que parece que Godín se ha lesionado. Ya estamos en el aire. Y aunque el avión va "petado", estoy inexplicablemente contento. Intento dormir después de una cena infernal en bandeja. Lo de siempre. El aeromozo dice que faltan 20 minutos h que está todo el pescado vendido. Le recuerdo que el Atleti es capaz de lo mejor y de lo peor. Apagan las luces. Creo que ponen una peli. Me duermo. 
Al llegar a Cochabamba leo un mensaje de mi hermano: 3-0 y de penalti. Por fin. 
Me subo a otro avión. Llego a La Paz. Hago esta foto. Me subo a un coche. Ocho horas de paliza bordeando el Titicaca. Ya he llegado a MocoMoco. Estoy rodeado de aymaras. No hay wifi. Un misionero norteamericano de padres irlandeses me ha dejado que le robe un rato de datos para escribir estas líneas. Estoy a 3.500 metros de altura. Sorteando el soroche. Con calma. Animando al Atleti. Esperando a saber qué pasa en Mestalla. Vamoooooos.