Atleti 6 - Marbella 0
El horario no era muy bueno para mí, aunque he de reconocer que es la mejor hora para un día laborable de invierno. Si nos lo ponen a las 22:00, aunque hubiera podido, fijo que no voy. Pero la vida es así. Y aunque yo soy de los que aman la Copa y disfrutan de este torneo más que de ningún otro, me fue imposible acudir al Calderón (con ganas -y muchas- me quedé), sobre todo cuando al poner la radio del coche -una vez terminada la reunión- oigo que vamos 4-0 en la primera parte. Ya digo, a punto estuve de presentarme allí a ver los otros dos goles de Maxi, los tiros al poste, los penaltis no pitados, los primeros minutos de Camacho, el rodaje de Domínguez y los 50.000 asientos vacíos que motivaron al Atleti mucho más que el llenazo contra los de la otra acera. Por cierto, eliminados ante otro 2ªB. Nosotros, al nuestro, le metimos 8-0, ellos perdieron 1-4. Cada vez entiendo menos de esto.
Al llegar a casa me tomé un café en el bar del barrio donde televisaban al Atleti en la tele pequeña y dejaban la grande para el desastre vikingo. Me subí a mi sofá. Estuve zappeando hasta que en la TV3 de los catalanes encontré el único programa deportivo con información subtitulada cada vez que metían un gol. Me enchufé los cascos de la radio y veía imágenes absurdas. Al final del partido, los de La Sexta me pusieron un mega-resumen con la cagada de Pablo en el minuto 1. Nos llegan a meter ese (no entiendo cómo lo pudo fallar el delantero malagueño) y se nos hubieran complicado mucho las cosas. Somos así.
Luego vinieron los goles, con rebotes que favorecen al Atleti, con un Sinama que ¡por fin! metió un golito recogiendo el balonazo que Jurado hizo rebotar en los dos postes. Con Maxi como en sus mejores tiempos y sin necesidad de Forlán ni el Kun (esto es lo mejor) para meterle un set a un equipo de 2ªB.
Me encanta la Copa, sí. Lo vengo diciendo desde que tengo conciencia de blog. Me encanta porque los pequeños pueden tener su momento de gloria, porque hacen que este espectáculo mire a sus orígenes, a las raíces, al deporte. Y me enamora cuando un equipo humilde, con un presupuesto equivalente al sueldo anual del jugador peor pagado de la plantilla de enfrente, es capaz de eliminarles ante un estadio repleto dedicado a pitar a los suyos. Sí. Viva la Copa, coño.
Ahora a descansar estos diez días para coger fuerzas, ánimo, moral... para que Asenjo entrene las salidas, para que Pablo y Perea ensayen las cesiones y aprendan a no regatear en el borde del área, para que los córners de Simao lleguen más allá del primer palo, para que Raúl García ensaye algún tiro desde fuera del área que vaya entre los tres palos... vamos, que no van a tener tiempo para aburrirse.
Luego tenemos que comernos al Depor en Coruña, al Espanyol en el Calderón y al Xerez en Chapín. Si no salimos pronto de ahí abajo, después nos costará salir muchísimo más.
Vamos, Atleti, vamos.










