martes, 7 de noviembre de 2017

El parón, el parado y el paredón


La victoria en el descuento frente al Dépor me pilló en Ávila. No vi el partido. Según mi "wasá" tampoco hubo mucho que ver. La prensa destacó que el Cholo quitó a Griezmann y sacó a Giménez. No dijo nada de que el hecho de haber dejado en el campo a Thomas nos dio los tres puntos. Ni que la pizarra del Mono Burgos volvió a funcionar como hacía mucho tiempo. Sólo Griezmann. Sólo crisis. Sólo el Cholo que, por cierto, nunca estará solo. Gracias, Diego Pablo.

El parón

Se ha consumido el primer tercio de la temporada y, a pesar de las malas noticias que circulan sobre el Atleti y su juego, estamos ahí arriba. Es curioso, pero los que más me hablan de lo mal que jugamos son los que apenas ven dos partidos del Atleti en toda la temporada. Pero bueno, tendrán razón. Como lo dice la prensa... Yo, que suelo ver alguno más, tengo que decir que no jugamos como antes, cierto. También creo que la base del Atleti va cumpliendo años y que la sanción del TAS (porque los del palco no hicieron bien las cosas -y aquí no se oye ni mú-) ha frenado la natural renovación del equipo. Pero el equipo está el cuarto empatado con el transatlántico incoloro a puntos. A ocho del líder e imbatido como él. Así, como suena. Seis victorias y cinco empates. Veintitrés puntos. En puestos Champions. Y hablando de competiciones europeas. Parece que ya estamos eliminados. Algunos medios (y algunos pesebreros periodistas que han visto mermados sus ingresos con la llegada del Cholo y su salida del entorno rojiblanco) confunden sus deseos con la realidad. Que sí, que hace falta un milagro para pasar de ronda. Que sí, que hay que ganar al Chelsea en Londres y a la Roma en el Metropolitano que, por ahora, es comos si jugáramos fuera (los de los pitos a los nuestros se han equivocado de campo, en serio). Que el Qarabaj tiene que puntuar. Que sí, que lo sé. Pero también sé que el Atleti es el equipo de conseguir imposibles. Estos jugadores, con el Cholo, son capaces de ganarle una Copa en su casa a la Central Lechera y una Liga en la suya a los del "prusés". Y, si me apuran, hasta de remontar en Copa al Elche en nuestro estadio aunque algunos se empeñen en que no acabemos de sentirlo como propio. Al rico silbido vikingo.
Yo solo digo que el parón nos va a venir muy rico. Que los números ahí están y que ladren los que están rabiosos, porque luego será mucho peor. Para ellos, digo.

El parado

Cuando llegó recuerdo que le llamábamos Antoñito. No estaba fino el chaval. Estuvo hasta Navidad sin rascar bola. Fallón y muy nervioso. Falto de ritmo. No cogía el sistema del Cholo y llegaba siempre un segundo tarde a todo. Chupó mucho banquillo. Era normal que le cambiaran. Y le aplaudíamos y le animábamos en el Calderón. ¡Vamos, Antoñito! Llegó el año nuevo y se hinchó a jugar al fútbol. A defender, a dar asistencias y a marcar goles. Golazos que valían puntos y clasificaciones. Así hasta fallar un penalti decisivo en la segunda final de Champions. Y nadie le reprochó nada a don Antonio, que había dejado de ser Antoñito. El problema llegó después, tras ese robo en Milán, tras ese penalti que pegó en el larguero rebotó en el césped y salió hasta fuera del área. Inolvidable. El problema es que hay jugadores que pasan por el Atleti sin que el Atleti pase por ellos. Y al gabacho le pasa esto. Que él y su entorno son muy de redes sociales, de hablar más de la cuenta, de no respetar la historia del club ni la idiosincrasia de su afición. Que hoy me quedo y hago un bailecito y mañana digo que me voy; que quiero ser como Messi y celebro los goles como Cristiano. Que ahora me enfado y no respiro. Que si seguimos así vamos a Segunda, que yo soy del Atleti pero no tanto. Un delirio.
Y es que cuando uno deja de hacer lo que sabe, que es jugar al fútbol, para preocuparse por lo que quiere, que es protagonizar anuncios. Pues como que la cosa no acaba de funcionar. Y más en un juego como el fútbol, que es muy de equipo. De modo que el parón dará para hablar del parado mejor pagado de la plantilla. Porque el Gremlin Griezmann ha dejado de ser de los nuestros, porque se mueve para no salir en la foto.

El paredón

Y lo mismo que el parón liguero dará para llenar páginas y minutos del señor de los peinados, también debería dar para que se hablara mucho y bien del muro defensivo del Atleti donde don Obli Oblak hace que cada día le queramos más. Sólo ha encajado seis tantos en once partidos de Liga. Y hemos jugado contra Barsa y Valencia, que son los más goleadores. Y contra el Sevilla y el siempre peligroso Athletic. Y contra el Villarreal que vuelve a resurgir. Que son once partidos y sólo seis goles encajados, señores. Y con un Atleti sin intensidad y con dos laterales entrados en años a los que ya no les resulta tan sencillo recuperar la posición tras subir a centrar. Un muro, una pared, un paredón. El mismo que tenía yo frente a las narices el otro día, en Ávila, cuando mi teléfono empezó a pitar anunciando el gol de Thomas en el descuento. Un muro. Una muralla. Pero de esto, ya lo veréis, no se hablará. Ni del récord de imabatibilidad del Cholo fuera de casa, ni de que los culpables de que no hayamos podido fichar hayan cambiado de escudo y de estadio sin contar con la masa social. Si acaso se hablará de que Oblak se va al equipo vecino de la capital, que se viene el derbi y, ya se sabe, estas dos semanas darán para que más de media plantilla del Atleti se vaya en enero, para que el Cholo firme por dos o tres equipos diferentes, para eliminarnos de Champions y de Copa sin esperar a milagros ni partidos de vuelta y para darnos por muertos en Liga como cuando el Girona ganó a los vikingos que, entre su hinchada (o lo que sean), sólo se oían juramentos y daban por perdida la competición. 

Lo dicho, que aúpa Atleti. Siempre.

miércoles, 1 de noviembre de 2017

El fuego del Qarabag


Atleti 1 - Qarabag 1

Hasta aquí llega el olor a quemado. La humareda es tal que corremos un serio peligro de intoxicación. Demasiado humo ha dejado el paso de los de la tierra del fuego por el Metropolitano. Un incendio que comenzó en Bakú donde tampoco pudimos pasar del empate ante un equipo, sobre el papel, infinitamente más pobre técnica, física, histórica y económicamente. "Cualquier resultado inferior al 3-0 es un fracaso" vaticinaba mi hermano en una previa con más turistas que aficionados. "Hoy es un día para ahuyentar los fantasmas", me prometía yo en un deseo de que el Qarabag fuera el punto de inflexión con el que comenzar a marcar goles, a ganar, a depender de nosotros mismos en una competición que nos ha negado el pan y la sal, en la que los nuevos atléticos se creen que podemos pedir a la carta y donde este año el equipo parece habérsele indigestado el menú del día con el que tan satisfechos habíamos quedado otras temporadas. La vida. El fuego.

Ayer me quemé. Como casi todos los que estábamos en el Metropolitano rodeados de guiris disfrutando de "la experiencia Champions". Me quemé con el planteamiento del Cholo, porque se empeñó en sacar a los mismos que contra el Villarreal como queriendo insistir en que no hay más. Me quemé porque no vi al equipo con intensidad. Me quemé porque fallamos muchas ocasiones, algunas tan claras que me daban ganas de bajar a mí a rematar. Me quemé con un arbitraje de tarjeta floja y mucha interrupción de ley de la ventaja. Me quemé porque oí silbar en mi estadio a mi equipo por supuestos aficionados que se supone van allí, como yo, a animar y apoyar a los que van de rojo y blanco. Menos mal que el Frente Atlético estuvo a la altura (no como el otro día) y se arrancó con un ¡vikingos no! ¡vikingos no! para dejar bien claro que esta es nuestra casa, que este es nuestro equipo y que nosotros estamos en las buenas y en las malas. Y ahora tocan malas. Porque el pestazo a quemado llega hasta aquí. El humo se nos mete en los ojos y no nos deja ver. Pero ojo, que aún no sabemos qué consecuencias ha tenido el fuego. Tampoco si ha habido heridos y en qué grado.

La verdad es que ahora no dependemos de nosotros mismos. La verdad es que aún no estamos matemáticamente eliminados. La verdad es que hay que ganar a la Roma en casa y al Chelsea en Londres pero que, además, hay que confiar en que los de la tierra del fuego conviertan en cenizas a ingleses o italianos, o a los dos. Y eso, es verdad, se antoja casi como un milagro. Pero nosotros, los del Atleti, somos expertos en llevarle la contraria a la razón. Somos un equipo de levantarnos una y otra y otra vez. De no tirar nunca la toalla, de no dar jamás nada por perdido. Somos de luchar y luchar y volver a luchar.

Ya habrá tiempo de buscar culpables, de pedir responsabilidades. Por de pronto estamos invictos en Liga con diez jornadas disputadas. Por de pronto hay posibilidades matemáticas y épicas de pasar de ronda en Champions. Por de pronto, también podemos ganar la Copa. Lo único cierto es que no hemos podido incorporar ningún futbolista porque alguien ha hecho mal su trabajo (y aquí nadie ha pedido cabezas), también es una verdad como un templo que nos han cambiado de estadio sin necesidad, sin haber invertido en una reforma seria del Calderón y sin preguntar. Y, por último, otra verdad irrefutable: tenemos un logo en vez de un escudo y no nos acabamos de acostumbrar. Pero no pasa nada. Y si pasa, se le saluda.

Mientras tanto, a seguir remando. A pensar en levantar la moral del grupo para competir contra un Depor que viene embalado después de golear en Canarias. Apaguemos este fuego inútil. Porque no hay más cera que la que arde. Y si alguien está con ganas de quemar en la hoguera a los culpables, lo tiene fácil. Que el próximo día vaya al Metropolitano, que encienda una pira en el descampado, y que cuando vea a Gil Marín o a Cerezo, les invite a inmolarse envolviéndose en las llamas de la purificación que hagan justicia a nuestro club, a su negocio.

En las buenas y en las malas, aúpa Atleti. Siempre.

domingo, 29 de octubre de 2017

Falta chispa









Atleti 1 - Villarreal 1

Cuando leo la alineación, siempre me gusta. Ayer con Oblak, Godín, Savic, Juanfran y Filipe en los costados, Gabi y Thomas en el quita y pon apoyados en banda por Saúl y Correa con los dos franceses arriba, la estrella que ha dejado de brillar tras deslumbrarnos y el peleón que lo da todo menos el gol. Aunque sea tan fácil como ayer en un mano a mano que recordó los dos graves errores de Vietto en Elche. Pues eso, que sobre el papel me emociono y apuesto por un 3-0 en la porra pensando más en el silencio de los tuiteros sin respeto, educación ni memoria que en la necesidad de ganar con goles para calmar a los carroñeros hambrientos de miseria rojiblanca. Que los hay. Y muchos. Sobre todo desde que llegó el Cholo y plantó cara al duopolio ganando una Liga en Barcelona y una Copa en la Castellana. Amén de una súper copa de España al Madrid, de llegar a dos finales de Champions y de competir como no se recordaba en los tiempos modernos de dictadura a dos bandas. Y eso se paga. Algunos se lo quieren cobrar antes de tiempo. Porque no hay que olvidar que los números dan la razón a un Simeone que se empeña en que veamos el vaso medio lleno. Veinte puntos en diez jornadas. Cinco empates y cinco victorias. Hemos jugado más partidos fuera de casa que nadie. Nos hemos enfrentado con los de la parte alta de la tabla. Quedan 28 partidos y en enero, por fin, se incorporan dos futbolistas para inyectar la chispa que nos falta. La alegria perdida.

Porque el Atleti tiene un muy preocupante problema de cara al gol. Necesitamos más ocasiones que nadie para marcar. Quedan lejanos los primeros tiempos del Cholo en los que metíamos la única que hacíamos y nos encerrábamos atrás para conservar la ventaja. Sobre todo contra los trasatlánticos del negocio. Ahora parece que nos ha quedado ese tic que nos sale sin querer contra los no tan grandes. Y la defensa tiene más experiencia, pero menos agilidad. Ayer nos volvieron a empatar a falta de diez minutos en un córner. Por arriba. En un balón colgado. Gran salto de Bacca que superó a Godín y su récord como extranjero con la rojiblanca.

El Atleti juega demasiado pendiente de no perder la posición. De aplicar el sistema. Es como un equipo robot. Todo lo hacen correctamente, pero falta alma, chispa, alegría. Alguien que se atreva a desafiar las pautas establecidas, a romper por velocidad, a disparar desde lejos para sorprender. Falta un líder que se eche el equipo a la espalda y contagie su entusiasmo a una plantilla que parece saltar al campo a cumplir el expediente. Y a no fallar. Porque uno de los problemas es el miedo a fallar. Y eso, en el Atleti, con una afición que sabe reconocer la entrega de los suyos aunque no marquen lo fácil, es para hacérselo mirar. 

De la huelga del Frente solo una reflexión. Si estos aficionados pagan menos por animar más y tienen ventajas en desplazamientos y entradas, espero que los delincuentes del palco tomen medidas y les recorten esos beneficios. Ni carpas, ni pancartas. Algunos tienen ahí su negocio. Y su silencio (insisto en que pagan menos por animar) perjudica al equipo. 

El martes es un día clave. El primer paso definitivo en Champions. Contra el Qarabaj, sí. Pero hay que ganar. Y lo suyo sería que fuese con alegría. Y no hay mayor alegría que la que dan los goles. 

Siempre Atleti.

jueves, 26 de octubre de 2017

Efemérides coperas en la ciudad de las palmeras


Elche 1 - Atleti 1

Mira que me gusta la Copa. Y mira que la Federación hace lo posible por cargársela. Porque ver jugar a equipos de distinta categoría da mucha categoría a los equipos, convierte el fútbol en algo más popular, estimula los sueños y es una puerta abierta para las grandes gestas. Y eso es lo que más me gusta del fútbol, las historias imposibles. Pero nada. La Copa se ha convertido en una competición incómoda para los poderosos y se prepara para que lo tengan fácil. No hay sorteo puro, no comienzan todos a la vez, no es a un único partido en casa del de inferior categoría o posición en la tabla. En fin... que sólo preocupa dónde se va a jugar la final y si se va a silbar el himno nacional. Es de traca. Aún así, yo quiero la Copa. Me gusta la Copa. No me van a quitar la ilusión por esta competición aunque la primera eliminatoria se jugase ayer y el partido de vuelta sea casi el año que viene (dentro de cinco semanas. Están gilipollas los de la Federación).

El partido
Lo del Atleti, fue un no perder. Lo del Atleti fue un dejarse llevar por las efemérides. Que si Torres igualaba a don Luis Aragonés en partidos oficiales con la rojiblanca, que si Saúl recibía una camiseta del equipo de su pueblo, que si Augusto volvía después de casi un año tras romperse la rodilla, que si debutaba el canterano Sergi en el lateral, que si volvía el albanés Keidi desde el filial, que si el Cholo contaba sus partidos en Copa por victorias, que sí, que sí, pero que no se llenó el Martínez Valero para ver a un equipo de Champions. El horario, de locos. A las 21:30 un miércoles. Y los precios por encima de los 30 euros. Más de lo mismo.

La alineación a mí me gustaba. Con los menos habituales y los dos chicos del filial. Arriba Torres y Vietto. En el centro del campo Thomas y Augusto con Keidi y Gaitán pegados a la cal. Atrás Sergi y Vrsaljco por las bandas con Giménez y Lucas de centrales. Moyá para no echar en falta a Oblak.

Y la primera parte estuvo animada. Con un Atleti que salió a por el partido y un Elche que no sabía como parar las entradas de los que vestían con la zamarra de rayas rojiblancas tachadas por unas diagonales inexplicables. En fin... lo de Nike y el Atleti es capítulo aparte. Lo cierto es que Torres tuvo una que desbarató el portero ilicitano. Y empezaron a sucederse las ocasiones hasta que, por fin, Thomas remató de cabeza dentro del área un servicio de Giménez picando el balón con tanta fuerza en el suelo que entró como un obús por la escuadra. Parecía que íbamos a resolver por lo fácil que llegábamos y porque ya habíamos abierto el marcador. Pero no. Vietto tuvo la más clara en la primera y en la segunda parte. Sendos mano a mano con el portero. Al poste una y fuera otra. Si lo hace otro que yo me sé arden las redes. Está negado el chaval. Como si le hubiera mirado un tuerto.

Gaitán jugó en su sitio y no lo hizo del todo mal. La mejor jugada fue suya. Se regateó a todo el que le salía al paso para ponerle un balón en la cabeza a Torres que remata impecable al palo más cercano encontrándose con el paradón de la noche. Estaba visto que no había manera. Nada.

La segunda parte fue otro partido. El Elche se hizo con el balón, con el campo, con el juego y con todo lo que el Atleti fue incapaz de defender. Nos partieron la cara. A Giménez, literalmente. Lucas cometió un penalti descarado en directo que no parecía tal en diferido. Empate a uno. Y Moyá sacando manos salvadoras en plan Oblak.

Los Cholocambios no funcionaron. Ni el homenajeado Saúl ni el juvenil Moyá ni nada de nada ya. El Atleti está jugando con fuego. En la Copa. En mi Copa. En esta competición preparada para los grandes que, como ayer, se permiten el lujo de jugar con reservas y juveniles en el campo del rival con la intención de resolver en el Metropolitano, dentro de cinco semanas, un partido que se supone de trámite. Y a mí me da por acordarme del Albacete, del Alcorcón, del Toledo, del Real Unión, del Novelda...









lunes, 23 de octubre de 2017

Entre lo práctico y lo plástico


Celta 0 - Atleti 1

"Primum vivere, deinde philosophari" decían los clásicos, esos a los que siempre hay que recurrir en tiempos de turbulencias y confusiones. "Primero vivir, después filosofar". O lo que es lo mismo, primero lo práctico y después lo plástico. Y en esas anda el Cholo. Sumando sin parar. A pesar de que el equipo no juega a casi nada. A pesar de que alguien no hizo bien su trabajo y eso ha impedido que podamos incorporar algún refuerzo (y no ha pasado nada, ni nadie se ha llevado las manos a la cabeza, ni se han pedido responsabilidades, ni se ha acusado al palco. Nada de nada). A pesar, ya digo, de que los medios que vivían de la mamandurria de los delincuentes y propietarios de nuestro equipo se empeñen en llenar de mierda nuestra imagen haciendo hincapié en la falta de plasticidad, de lo plástico, olvidando esta vez -oh casualidad- la contundencia de los datos, la competitividad de un Atleti práctico. A pesar de los pesares. Y los datos son claros: El Atleti no ha perdido aún ninguno de sus nueve partidos de Liga. El Atleti ha jugado ya contra Barca, Valencia, Sevilla y Athletic. El Atleti es el que más partidos ha jugado fuera de casa debido al retraso en la inauguración del Metropolitano. El Atleti del Cholo lleva casi un año sin perder fuera de casa. El Atleti es cuarto y ocupa puestos de Champions. Y eso, señores, es ser práctico. Aunque no seamos plásticos.

Lo de ayer en Vigo fue maravilloso. Una maravilla de resultado y una maravilla de árbitro que favoreció nuestros intereses escamoteándole algún penalti a favor al equipo de casa. Una maravilla de vergonzoso teatro de Lucas Hernández haciendo el vikingo y retorciéndose en el suelo como si le hubieran partido el tabique en una jugada donde sólo pude desear que se hubiera ido con su hermano a la otra acera. Yo no quiero tramposos en mi equipo. Ni cuentistas. Ni siquiera futbolistas que van de estrellas y cobran como tal pero son incapaces de rematar un balón de cabeza en boca de gol sin meterla dentro. O darse un carrerón impresionante en un contraataque para echársela atrás al compañero. O fallar un disparo dentro del área y hacer un mohín como de que hoy no le sale nada. Al menos no abrió la boca para decir que si seguimos así vamos a Segunda o cualquiera de sus gilipolleces sólo equiparables a sus estúpidas celebraciones de los goles. En fin, que llevo muy mal el comportamiento y el rendimiento de uno de nuestros mejores futbolistas, de Griezmann. Sobre todo cuando no hace lo que mejor sabe: jugar al fútbol.

Ayer, sin embargo, los dos mejores fueron Saúl y Oblak. El portero nos está malacostumbrando a hacer unos paradones de vértigo. A dejar la portería a cero. A ganar partidos bajo los palos. Lo de Saúl no es nuevo. El de Elche es el jugador que está en mejor forma y el que marca la diferencia. El resto, descontando al intermitente y pertinaz Correa, estaban para los leones. De pena. Mal en todas las líneas. Fatal en ataque y sólo regular en defensa. Menos mal que el Celta tampoco estuvo acertado y que lo poco acertado que estuvo lo desacertó Oblak con su acierto.

Del Cholo, ayer, mucho que discutir. Que sí, que es el mejor entrenador para este Atleti y que desde el palco y sus periodistas pesebreros no le están poniendo las cosas fáciles. Que sí que es un tipo práctico y que yo estoy con él a muerte. Pero los cambios de ayer... Gaitán... joder. Y quitar un centrocampista para sacar un defensa... si es que jugamos con fuego. No me gustaron nada los cambios. Pero volvió a tener razón. Tres puntos jugando a nada. Contra un Celta que venía de meterle cinco a Las Palmas y que tiene muy buena pinta.

Sólo nos queda el Cholo. Su poca plasticidad futbolística y su máxima rentabilidad competitiva. Es lo que hay. Y a mí me gusta infinitamente más que no tener ni puntos ni fútbol (Manzano). O que tener mucho fútbol y ningún punto (me estoy acordando del Rayo Vallecano de Jémez que nos gustaba a todos menos a los rayistas. Descendieron jugando al fútbol de maravilla). Y sí, en el equilibrio está la virtud, pero hasta enero hay que arar con estos bueyes. Mientras tanto, nos podemos dar con un canto en los dientes si seguimos sumando. Y otra cosita: si jugando así de mal puntuamos, no quiero ni imaginarme lo que puede pasar cuando el equipo empiece a carburar. Sea como fuere, siempre Atleti.

Ahora a pensar en el Elche. El miércoles a las 21:30 arranca la Copa en el Martínez Valero. Y mira que me gusta a mí la Copa (a pesar del formato injusto). Ojalá este año podamos ganarla otra vez, como en 2013. Vamos, Atleti, vamos.


jueves, 19 de octubre de 2017

Mecagüenlamadrequelosparió


Qarabaj 0 - Atleti 0

Pensé que nunca lo tendría que decir. No quería. Pero hay futbolistas que no cuajan en algunos equipos sin explicación posible. Es el caso de Nico Gaitán. Un futbolista con una clase excepcional que, por lo que sea, no ha funcionado en el Atleti. Por mucho que el Cholo siga creyendo en él, yo no puedo. Lo siento. Son demasiadas oportunidades desaprovechadas. Y sí, está muy feo señalar a alguien un día de luto, pero no es el caso. En ningún momento culpo a Gaitán del desastre de ayer en Bakú frente a un equipo al que debíamos de haber goleado y al que fuimos incapaces de marcar un gol. Lo de ayer, como lo de Gaitán, es otro misterio que quizá algún día podamos descifrar.

Porque ayer el Atleti no jugó un pimiento. Pero nada. Y fue desesperante ver a Gameiro fallando controles infallables, a Griezmann chutando sin fuerza, a Saúl queriendo y no pudiendo, a Carrasco con una desidia insoportable y hasta al mismo Gabi jugándose la expulsión innecesariamente. A Gaitán, ya lo he dicho, ni se le volvió a ver. Porque ayer, el Atleti, ni siquiera tras la "cholina" del descanso, ni siquiera sentando al invisible Gaitán, ni siquiera con los "cholocambios", ni con Torres, ni con Correa, ni contra diez. Nada. Ninguno. ¿Por qué?

Los juveniles le metieron 1-5 a los azeríes. Me vi el resumen y las entrevistas de después. Uno de nuestros chavales decía que se relajaron con el 0-1 y se confiaron, de ahí que les empataran. Y entonces se espabilaron y se pusieron las pilas para golear a un equipo muy ordenado pero muy inferior en calidad. Y es la única explicación que se me viene a la cabeza. Que los mayores se confiaron. Que les pasó lo que a gran parte de la afición, que daba por seguros los seis puntos contra el equipo de Azerbayán. Y claro, luego vino la decepción, el cabreo, la mala leche, el catastrofismo y el vikinguismo más vomitivo de los que quieren que dimita el Cholo y jubilar a media plantilla por un mal partido contra un equipo desconocido y ordenado pero al que deberíamos haber ganado fácil. Y no. El propio Diego Pablo Simeone dijo tras el encuentro que entendía el pesimismo del personal, pero que él creía en este grupo, que cuando renovó contrato sabía que los sinvergüenzas del palco la habían cagado y que hasta enero iba a tener que tirar con lo puesto. Aunque no se lo eche en cara. Aunque nadie pida responsabilidades. Aunque se hayan ido de rositas (otra vez) y tengan barra libre para cambiar el escudo, el estadio y lo que les venga en gana, que para eso robaron el club.

Y en esas anda el Cholo. Y yo le creo. Y confío plenamente en él y en nuestro equipo. Por varios motivos: Primero, porque si el Cholo lo dice para mí es palabra de dios. Segundo, porque estos mismos futbolistas aún no han perdido ni un solo partido en Liga y ya hemos jugado contra Sevilla, Athletic, Valencia y Barcelona. Tercero, porque aún quedan tres partidos de la liguilla de Champions y, si conseguimos los nueve puntos, tenemos muchas probabilidades de clasificarnos. Y cuarto y último, porque yo soy del Atleti siempre. En Champions, en Europa League, en Intertoto, en Copa y en Segunda. Siempre.

Ayer el disgusto fue mayúsculo. No tiene explicación. Lo cierto y verdad es que Gaitán no puede tener más oportunidades y que, cuando estemos celebrando en Kiev, ninguno nos acordaremos de esta mala noche. Aunque ayer anduviese como un zombi repitiendo como un mantra hacia fuera y para adentro: "Mecagüenlamadrequelosparió".

Atleti, me vas a matar. Dame el domingo contra el Celta querido un poco de vida. Necesitamos ganar. Y marcar.

Siempre Atleti.

domingo, 15 de octubre de 2017

Empate contra el líder



Atleti 1 - Barça 1

Llegaba el líder a estrenar el Metropolitano sin haber perdido un solo punto en sus siete partidos anteriores. Llegaba yo de dos semanas de grabación en la cara B del Cari-be y un jet-lag como el de la segunda parte del Atleti.
La previa, en el bar del barrio de mi hermano, en La Alcazaba de Almería (anuncio gratuito por sus pinchos de sandwich y almendras peladas). Una Mahou Maestra para olvidar la Presidente "vestida de novia" de República Dominicana y Santa Teresa "a la roca" en vísperas de la doctora de la Iglesia y como queriendo olvidar el desfase horario a golpe de ron. 
Me retrasé y no pude llegar a tiempo a mi cita tuitera con las dos atléticas a las que les guardo sus pulseras haitianas y rojiblancas fabricadas ex profeso para la gente buena y rojiblanca. Palabrita.
Mi hermano y un servidor acudimos al estadio con sendas banderas rojiblancas. Dentro había cientos de banderas españolas y sonora pitada (al más puro estilo vikingo) contra Piqué y su antimadridismo. Por cierto, otro partidazo del marido de Shakira. Impresionante el internacional español. Ni un insulto a los catalanes, ni un cántico ofensivo. El Frente Atlético estuvo soberbio. Tampoco hubo banderas preconstitucionales ni símbolos con ideologías totalitarias. Hasta me pareció ver alguna bandera de la Comunidad Valenciana y de la nuestra, la de Madrid. Lo dicho, un sobresaliente para los jóvenes del fondo sur que no pararon de animar sin necesidad de recurrir al insulto. Ejemplares.
La primera parte empezó con Messi vestido de azul Agüero y fallando una rápida incursión con tiro al lateral de la red. Mal presagio. Pero no. El Atleti fue a por el partido y Griezmann tuvo dos claras que sacó su portero en dos intervenciones de mérito. Y claro, los más listos de la grada echaron en cara al gabacho su falta de puntería y se acordaron de Diego Costa y de Vitolo. Ni una palabra del TAS ninde los culpables de la sanción que nos ha impedido fichar y alinear. Lo de siempre.
A los veinte minutos. Con el Atleti encendido y la grada empujando, Saúl se saca un derechazo desde fuera del área y mete el mejor gol que se ha visto en este estadio desde su inauguración. Por cierto, ayer tampoco se volvió a llenar. Insisto: nunca de llenará. Hay demasiada zona VIP.
Luego Carrasco falló la suya y Messi se reservó para la segunda mitad. 
En el descanso, bocata rico de pollo con mostaza y reparto de pulseras haitianas entre los amigos atléticos de fondo.
Las deis horas de desfase me estaban crujiendo. Y el Atleti no aguantó mucho más. En la segunda parte el Barsa se exhibió y Oblak hizo horas extras. Messi lanzó una falta al palo y el pobre Luis Suárez empató volviendo a demostrar que es tan Buen delantero como estúpido integral. Sus gestos, sin motivo, a la grada, merecen una ejemplar sanción.
Y cuando no podíamos contragolpear ni casi detener el vendaval del líder, en el descuento, Griezmann hace una falta por detrás. Falta al borde del área. Messi coge la bola. Algunos de van para evitar el inevitable atasco de salida. Mateu sonríe. Oblak embolsa y final. Suspiros y algunas preguntas. Nadie se explica la indolencia de Gaitán, el freno del Cholo al contraataque y la obsesión por conservar el resultado. La falta de puntería arriba, el exceso de regate de Carrasco, el mal partido de Koke, por qué no sacó antes a Torres o el misterio de Vrsaljco. Y sin embargo, ahí estamos, en mitad de la polvareda de los de arriba, saliendo del Metropolitano.
Ahora a asegurar contra los azeríes, que en la Champions nadie regala nada.
Y siempre, siempre, aúpa Atleti.
Me voy a la cama.