domingo, mayo 13, 2012

Yo estuve en Bucarest

Creo que ya se ha dicho todo sobre el último título (y van 24) que ha ganado el Atleti el miércoles pasado en Bucarest. Si no has leído una crónica decente y sin contaminar, te recomiendo que te pases por el blog de mi compañero y amigo José I. Fernández (http://ungrandesinmemoria.blogspot.com.es/2012/05/y-la-copa-la-levanto-falcao.html) para hacerte una idea. Juntos vivimos este día inolvidable y no es cuestión de repetirse. Además, él ha colgado un vídeo con el tercer y definitivo gol de la final grabado desde la grada donde puedes vernos celebrar el título cantando el campeones, campeones. Inolvidable. Gracias, Jose.

El motivo de este blog no es otro que despedirme de la temporada (aunque hoy nos queda jugar en Villarreal con la oreja puesta en Málaga y apoyando al mismo tiempo a mis dos equipos del alma, el Atleti y el Sporting, para conseguir entrar en Champions).

Mañana parto para Brasil. Voy a Marajó, una isla del tamaño de Bélgica en la desembocadura del Amazonas. Allí hay un grupo de hombres que se visten por los pies y que están dedicando su vida a mejorar la de aquellas gentes. Entre ellos un obispo español amenazado de muerte por denunciar con nombres y apellidos a los tipos que manejan las mafias dedicadas al tráfico de mujeres, de niñas y niños, para su explotación sexual en Europa. Increíble, pero cierto.

Voy con mis compañeros de TVE a grabar y contar aquella realidad. Tendremos que soportar altas temperaturas y una humedad cercana al 95%, nubes de mosquitos, murciélagos que te contagian la rabia, pasaremos muchas horas en barco, en canoa, en lancha... pero vamos convencidos de que nuestro trabajo servirá para algo. Sabedores de que haremos llegar su mensaje, su voz, su lucha a cientos de miles de españoles que verán el reportaje.

Me llevaré, como siempre, mi camisa y mi gorra del Atleti. Este año con la alegría de haber ganado la Europa League, con ganas de que nazca mi segunda hija, Lucía (cuando nació María, en 2010, también ganamos el mismo título. No sé qué será si en un futuro vienen gemelos. ¿La Champions?), y con el sabor amargo de que los dueños de la SAD volverán a desmantelar el equipo para seguir haciendo negocio a costa de nuestras ilusiones.

Y hasta aquí este post. Lo dicho, sólo quería despedirme y compartir un poco de la alegría que me traje de Bucarest. Un fuerte abrazo y Aúpa Atleti. SIEMPRE.

jueves, mayo 03, 2012

No me quiero enterar




Ayer mi hermano me mandó un "wasá" para decirme que ya estaba en el Calderón. El partido, la verdad, después del desastre en el Villamarín donde no supimos ganar... pues como que me daba una pereza infinita. Y más a las seis de la tarde de un miércoles que parecía domingo. Pero me armé de valor, me subí a la moto, y allí que me presenté para ver..., bueno, allí que me presenté.
Dos alegrías antes de comenzar el... lo de ayer.
En primer lugar, uno de mis veteranos vecinos de abono me da la enhorabuena porque conseguí entradas para Bucarest. Y yo, sorprendido, le pregunto que cómo lo sabe. "Te sigo en twitter, tío. Por cierto, a ver si actualizas el blog, que hace un huevo que no escribes". Y yo, entre alucinado y avergonzado, le pregunto su nombre de guerra en la red y me suelta: @javier_ruben02. Pues nada, a seguirle. Un alegrón encontrarme con él también en el mundo virtual.
Y en segundo lugar, mi colega bloguero Jose I. Fernández (Un grande sin memoria) se acerca hasta mi asiento en el primer anfiteatro del fondo sur y me confirma lo que ya me había adelantado por teléfono: "Ya tengo la entrada y el billete. Seremos compañeros de viaje para la final de Bucarest". Intercambiamos algunas informaciones y quedamos en vernos el próximo miércoles en el aeropuerto sin caer en la cuenta de que el sábado por la noche es el último partido de la temporada en el Vicente Calderón. Frente al Málaga. Y eso que todavía la Real Sociedad no nos había empatado en el minuto 90 después del quinto córner consecutivo propiciado por un Atleti metido bajo los palos del cedido "Timo" Courtois. Vaya desde aquí mi irónico y sincero agradecimiento al Chelsea por dejar que le fogueemos el portero un año más. Y mi más profundo desprecio a los dos sinvergüenzas que siguen viviendo a costa de nuestros sentimientos y nuestra historia forrándose el riñón mientras a nosotros se nos parte el corazón. A ver si el jeque del Málaga se encapricha el sábado con nuestro club.Y lo compra. Y les endiña a los dos del palco medio metro de tranca equina por el orto. Y ya puestos, que el miércoles ganemos otra vez la Europalí esa con la que nos anestesian para que no caigamos en la cuenta de que llevamos 16 años sin ganar (ni disputar) una Liga, 12 años sin ganar al Madrid, otros 16 sin ganar una Copa, y con sólo 4 participaciones en Champions en los últimos 12 años, desde que recuperamos la categoría que el duo prescrito y el difunto dueño de Imperioso nos hicieron perder por sus trapicheos políticos y empresariales. Quién lo iba a decir. El Atleti dos años en Segunda, el Atleti sin aspirar a la Liga, sin opciones siquiera para participar en la Champions...
Ayer, viendo el 0-3 del Madrid en San Mamés, me descubrí alegrándome porque ganaban a un rival directo. Y lo mismo me pasó antes cuando el Barça destrozaba al Málaga. Yo. Contento porque el Madrid y el Barça ganaban. Porque nos favorecía en una clasificación liguera ruinosa donde no sólo tenemos casi imposible entrar en la primera competición europea sino que aún habrá que ver si participamos de la Europalí esa que tanto nos disgusta y que sirve para lamer nuestras heridas.
Y hasta aquí la entrada de hoy, que me empieza a hervir la sangre y no quiero amargarme más de la cuenta antes de comerme las cuatro horas de vuelo a Bucarest (y otras cuatro de vuelta) para ver un partido del que sigo creyendo es mi equipo. No me quiero enterar.

Vamos, Atleti, vamos.

viernes, abril 27, 2012

María (2010) y Lucía (2012). Nacer y ganar


El año 2010 empezó con lo mejor que me había pasado en mi vida. Nació mi hija María. Mitad madrileña, mitad bilbaína, pero del Atleti desde el momento de su concepción y con carné de socia desde que nació. A María le cantaba yo el himno del Atleti las madrugadas de cólicos y dolores de oídos. Cuando sólo tenía tres meses, nuestro equipo ganó la primera edición de la UEFA Europa League en Hamburgo contra el Fulham inglés. En aquella ocasión no pude viajar. Vimos todos juntos el partido en casa de su madrina, también atlética y socia como nosotros. Y con sus tíos, y con sus primos. Todos del Atleti. Y lo celebramos con muchos cánticos y abrazos. Nos hicimos fotos. Lloramos de alegría. Y hasta María mejoró y pudimos ir a Barcelona a disputar la final de la Copa del Rey que se llevó el Sevilla y ganamos nosotros. Y hasta nos convertimos, este mismo año en que nació mi primera hija, en Supercampeones de Europa al ganar al Inter de Milán con un 2-0 rotundo en el estadio monegasco. 

Ahora, en 2012, María está esperando el nacimiento de su hermana Lucía. Vendrá dentro de tres meses. Después de que nuestro Atleti, su Atleti, juegue otra vez la final de la UEFA Europa League frente al equipo de sus tíos y primos de Bilbao, el Athletic, el hermano mayor de nuestro Atleti. Será en Bucarest, la capital de Rumanía, el próximo 9 de mayo. Unos días antes de que yo tenga que partir hacia el Amazonas brasileño. Con la suerte de que el viaje trasatlántico, previsto en principio para el 6 de mayo, se retrasó por causas externas hasta el 14. Ahora sólo falta que nos lleguen las entradas. Después, la fiesta rojiblanca. El éxtasis del fútbol. El triunfo de la vida, del Atleti, de mis hijas.

Platini y los malandrines mafiosos de la cosa ejecutiva y burocrática del negocio futbolístico sólo han dado 8.980 entradas a nuestro equipo. Y 1.350 son para los empleados de la SAD y los compromisos de los delincuentes que nos robaron el club hace casi 25 años. Otras 950 serán para las peñas y, el resto, o sea, 6.680, para repartir entre los más de 40.000 socios.
Mi hermana tiene un abono total con un número inferior al 11.000. Y yo tengo otro abono total. El lunes, 30 de abril, estaré como un clavo en las taquillas del fondo norte con un fajo de euros para comprar las entradas y pillar un vuelo a la final más rojiblanca de nuestra historia.

lunes, abril 16, 2012

Partido por teléfono


Rayo 0 - Atleti 1

Ayer jugaba el Atleti en Madrid, en el barrio de Vallecas, en ese campo con un muro en uno de sus fondos que le da un aire absolutamente periférico, obrero y muy de fútbol auténtico. Vamos, aquí al lado. Y nos vendían el partido como un derbi de titanes que se jugaban la posibilidad de entrar en Europa. Hasta de Champions hablaban algunos... en fin. Lo cierto es que el Rayito y el Atleti (o lo que sea la Sociedad Anónima a la que seguimos como si fuera nuestro equipo de toda la vida) tenían la posibilidad de asegurarse la categoría una temporada más. Y eso fue lo que se vio. Dos equipos muy duros que no pegaban tres pases seguidos, con unas defensas férreas y muy poca llegada.

La verdad es que el menda lerenda no tenía demasiado interés en verlo, pero como uno es así de cernícalo, jugueteando con el móvil busqué en internet como sin querer y acabé conectando con Vallecas en directo. Curioso, muy curioso, ver un partido que se está jugando al lado de mi barrio por teléfono retransmitido por dos mexicanos vía satélite a través de internet. Y me dio por pensar lo paradójica que es la vida. Para ver un partido que se juega en mi ciudad me tengo que conectar por internet con un país mexicano al que envían las imágenes desde Vallecas para que ellos me las reenvíen a mi teléfono en Villaverde. Vamos, que las imágenes llegaban después de atravesar el Atlántico en viaje de ida y vuelta. Y se veía fenomenal. Y se oía muy bien. En el teléfono, lo juro. Impresionante.

Y me enganché al partido justo cuando Curtois sacaba con la manopla un cabezazo a bocajarro de Tamudo que se colaba cerca de la escuadra. Paradón del belga cedido por los ingleses que el duoprescrito malvenderá a algún fondo de inversión catarí para que acabe en Concha Espina o algo. Poco más pude ver. Y ya digo que la conexión era buenísima y las imágenes y el sonido llegaban con nitidez. Pero es que no hubo mucho más a excepción de un remate de cabeza que Mario Suárez, sólo en el área pequeña, estrelló en Cobeño. El resto, pelotazos, más pelotazos, rebotes, más rebotes, a duras penas tres pases hilados en el centro del campo y más interrupciones.

En la segunda parte, y tras disfrutar de una sesión mexicana de anuncios televisivos, me entró el sopor. Bajé el volúmen del móvil y subí el de Buenafuente en su estreno televisivo. Así veía el partido y oía en la tele grande los diálogos de uno de los humoristas más críticos y excelsos en el arte de la televisión. No pasaba nada en el teléfono, cada vez se me iba más la atención a la televisión. Hasta que una jugada rapidísima con un patadón raso hacia Falcao en la línea divisoria y su amago en carrera hasta hacerse con la pelota justo a tiempo para regatear al pobre Cobeño (menuda salida) sirvió para meter el único gol del partido, para llevarnos los tres puntos, para que el Tigre volviese a rugir, para rentabilizar los 45 millones con el gol número 22 en Liga (el resto del equipo ha marcado los otros 22), para subir la cotización del colombiano que tiene los días contados en nuestra SAD (como Adrián, como Diego, como Arda, como...). Y ahí se acabó todo.

Seguí viendo el móvil mientras pensaba en el viaje que tenían que hacer las imágenes, en las paradojas de este mundo globalizado y ultracomunicado, en la alegría increíble que me había proporcionado ganar a un recién ascendido por 0-1, en como cambian los tiempos y, sobre todo, en los periodistas deportivos que al día siguiente hablarían del intento de tapón que Sandoval le hizo a Diego para evitar el contraataque en un saque de banda y que, otra vez, como siempre, no se hablaría nada del desmantelamiento económico y deportivo del tercer club de España por títulos, por masa social y por ingresos televisivos que este año, como los diez posteriores al ascenso de Segunda División (increíble que bajáramos...) volverá a estar lejos del tercer puesto que le corresponde por presupuesto. Aunque a Gil Marín le premien como mejor gestor deportivo... que tiene huevos la cosa.

No me amargo más. Tres puntos que suman 45. Ya estamos salvados. Ahora habrá que jugarse la temporada a una sola carta, a la Europalí. Y este jueves es el primero de los tres partidos que realmente hay que ganar. Será contra el Valencia, a las 21:05 (joder, qué horarios, es para matarlos), el jueves que viene, la vuelta en Mestalla y, si el Atleti quiere salvar la temporada, la final de Bucarest contra el Athletic vasco o el Sporting portugués. El resto, las cuentas de la lechera, hablar de puestos, clasificaciones, puntos, matemáticas y cábalas varias para entrar en Champions (hay que tener jeta) y en Europalí (no está nada fácil la cosa) son milongas. Las mismas que hablar de fichajes para la próxima temporada. Ya sabemos que saldrán diez jugadores y entrarán otra docena. Es la función de nuestro equipo, servir como agencia de compra-venta de profesionales. El resto, lo de ganar títulos, no es rentable para los bolsillos de los ladrones que tenemos en el palco.

En fin, Atleti, para lo que hemos quedado.

viernes, abril 13, 2012

Mi enfermedad

Llevo más de un mes desaparecido del blog. Excusas mil. Especialmente de ubicación. En este tiempo he estado en Costa de Marfil, Marruecos, Bilbao, Burgos, Salamanca y casi en Portugal. Siempre pendiente del Atleti. Por la tele, por los mensajes del móvil, por twitter @santiriesco, por feisbuc y en el Calderón, cuando andaba por la villa y corte coincidiendo con algún día y horario imposible de esos que les ha dado por regalarnos a los de la liga bancaria sin que el dúo prescrito diga esta boca es mía. Me cago en sus muelas.

El miércoles, a las diez de la noche oiga, desafié a la lluvia, al cansancio, al desastre liguero (veníamos de perder con el Levante -domingo a las doce del mediodía-) y no pude resistirme a la argumentación de mi embarazadísima esposa: "¿Y si ganáis?" Buff. No me imagino ganar a los vikingos después de una docena de años y estar viéndolo por la tele en casa. Me corto las venas. Total, que mis hermanos me cosieron a guasás telefónicos y acabé plegándome ante el ofrecimiento de un bocata descomunal de jamón del bueno en pan estupendo con una capita de tomate aliñado con ajo al punto. Todo acompañado por unas patatas fritas de marca, de las buenas, y un donuts de chocolate como colofón. Es que merecía la pena ir sólo por estar con mi familia y por el cenorrio previo al choque. Y para el Calderón que me enfilé.

Pancartas
Como mi abono está encima del Frente Atlético, pues no pude ver hasta el día siguiente las pancartas que fueron sacando los chavales. Pero ví las que había a mi alrededor. La de los dos turcos que siguen a Arda Turan con una sábana donde se lee "Forza Atleti. Arda", la de los que están deseando salir en el "Tomate" futbolístico de "Cuatro": "Manolos, os cambiamos un minuto de tv por nuestras novias" , una genialidad gaditana sostenida por un grupo de cachondos con un trozo del quince: "Uds. tenéis a Cristiano, nosotros una tajá como un piano... pisha". Y la que más hondo me llegó, una sencilla tela blanca con grandes letras en rojo colocada en la curva de las peñas históricas del club: "Mi enfermedad".
Hoy, buceando por la red, he visto el mosaico en el que participé levantando mi cartulina roja (cuando me toca la blanca, ni se me ocurre tocarla). Y he podido leer algunos de los mensajes que los chicos del Frente Atlético fueron sacando a medida que el partido se desarrollaba. De todos ellos, me quedo (y pongo aquí) el que mejor resume la actitud del Real Madrid (y de todos los equipos que han dejado de interesarse por los títulos, el fútbol y los valores tradicionales ligados a este espectáculo).


El cáncer
Sin duda el cáncer del Atleti es la S.A.D. gestionada por dos delincuentes como Gil Marín y Enrique Cerezo. Dos tipos siniestros que han sido condenados por haberse quedado con el club al convertilo en Sociedad Anónima sin poner un chavo. Una condena que no se ejecutó (vamos, que no devolvieron un duro y se quedaron con todo) porque el delito había prescrito (mierda de Justicia. Somos un país del cuarto mundo que nos creemos potencia. Damos pena).
Desde que estos delincuentes y ladrones de guante blanco, balances tuneados, paraísos fiscales y empresas interpuestas robaron el Atleti, nuestra enfermedad, esto se ha convertido en un verdadero cáncer terminal. Por el equipo pasan cientos de jugadores, entrenadores, intermediarios, chupópteros, rapiñeros, representantes, negocietes turbios... y los resultados son lo de menos. De hecho, no hay resultados. Da igual que no ganemos al Real Madrid en el Calderón desde hace 13 años, da igual que no entremos en Champions (este año es posible que ni siquiera alcancemos la Europalí si no eliminamos al Valencia y ganamos la final en Bucarest), no importa que cada temporada desmantelemos el equipo y fichemos ocho o diez futbolistas mediocres que tapan la progresión de los canteranos (igual de mediocres, pero más baratos y de la casa). El caso es trincar comisiones, llevarse la pasta que genera una S.A.D. disfrazada de club de fútbol que se aprovecha de los sentimientos de generaciones y generaciones de rojiblancos a los que nos cuesta acabar de creernos que esto ya no es el Atleti, que esto es sólo un disfraz, una tapadera, un negociete de dos colegas que se están forrando con nuestra enfermedad. Malditos hijos de puta. Tenía que decirlo.

Dicho lo cual. A seguir padeciendo, aunque ganemos, la dictadura de los sinvergüenzas. Y mientras, los atléticos, cruzados de brazos y cantando el "Madridistas, hijos de puta". A ver si nos damos cuenta, pronto y todos, de que los hijos de puta están en el palco, no en Concha Espina.

Otro día insistiré en el asunto de la competición adulterada (el Madrid nos saca ¡40 puntos! y el segundo al tercero ¡28 puntos!).

¿Dónde está mi Atleti?

lunes, marzo 05, 2012

Empate agridulce


Sevilla 1 - Atleti 1

Desde que mis hermanos se han apuntado al whatsapp (guasá, para entendernos) la comunicación fluye que es un primor. El sábado le mandaba uno de estos mensajes a mi hermano mayor: "¿Te vienes a ver el partido? ¿Pedimos algo al chino?" Y él me respondía casi a toque de móvil: "Voy, pero nada de cerdos agridulces. Prefiero queso, jamoncito y vino rico". Dicho y hecho. Cuando el árbitro expulsaba a Piqué sonaba el telefonillo. Entra mi hermano en casa y marca el Sporting el empate contra diez después de que Clemente sacara dos tíos ofensivos para remontar a un Barça que se llevó los tres puntos del Calderón dejándonos, encima, con la sensación de que los nuestros lo habían hecho bien. Lo dicho, estamos locos.

El sábado pasó algo parecido. La sensación fue agridulce, como la del cerdo del chino que mi hermano rechazó por el guasá. Nada más empezar el "tonto" Salvio marcó un golazo con un espectacular remate de cabeza más propio del ausente Falcao que del topolino argentino. El pase de Gabi fue magistral, pero su salto marcando los tiempos y el giro de cabeza conectando con el balón para colocarlo lejos de Palop fue, absolutamente inesperado. Abrazos en casa y gritos que no consiguieron despertar a mi hija del sueño. Parecía una noche dulce. Y mucho más viendo las ocasiones de los nuestros que, sin Diego y sin Arda estaban presionando y llevando mucho peligro. De nuevo el topolino argentino se sacó un zurriagazo empalmando otro balón que venía de la banda que no se coló porque el portero Ballantine's estaba en su sitio. "Me cae fatal Palop". Y así llegamos al descanso con mi hermano protestando porque no tengo sintonizados los canales de HD y hasta las tetas de queso, jamón y vino.

La segunda parte venía agria y terminó incluso con la amargura de las pequeñas lesiones de Tiago y Adrián. El topolino argentino, el "tonto" Salvio, dio la de arena después de las dos de cal de la primera parte. En un contraataque que no supo gestionar dedicándose a correr sin potencia y sin soltar el balón, se lo puso fácil a un defensa sevillista (a mí me pareció falta, pero parece que se la birló limpiamente) para que le robara la bola y le enseñase cómo se ejecuta con éxito un contraataque de los de toda la vida. El balón se desplaza hacia adelante, el jugador la controla y la desplaza hacia el más adelantado en la banda y éste la pone en el corazón del área para que un compañero fusile sin contemplaciones a un Curtois que, dicho sea de paso, le echó un par de huevos intentando tapar un zambombazo a bocajarro que le podía haber costado la esterilidad permanente. Gol de los palanganas. Empate.

Luego vino el gol anulado a Manu del Moral. Pero antes de esto, la exhibición de Navas que dejó a nuestro Filipe Luis con la lengua fuera. Me gustó mucho Juanfran, again. Me hizo gracia ver a un Reyes sobreexcitado tirándose, recibiendo y muy comprometido. Mirando continuamente a la banda de Míchel, Míchel, Míchel maricón para ver si le cambiaba. También me gustó la clase en los movimientos y el cariño con el que toca el balón el larguirucho Kanouté, la fuerza de Medel ("éste si que me cae mal", le decía yo a mi hermano. "Joder, si es que te cae mal todo el Sevilla. Como a mí". Risas. Más vinito).

En fin, que lo del sábado fue agridulce por esto mismo. Porque ya son cinco partidos sin ganar. Sólo cuatro puntos de quince posibles. Y que no marcamos casi goles. Cero al Valencia, cero al Racing, uno al Sporting, uno al Barça y uno al Sevilla. Sin embargo... ya ves, a mí me gusta el equipo. Veo que saben a lo que juegan, me parece que lo dan todo en el campo y, como dice mi hermano (que de esto sabe un rato largo) "ya empieza a notarse que van jugando de memoria, que van mecanizando algunos movimientos". Y, por lo visto, eso es muy bueno.

Yo insisto. Este año, con el calendario que tenemos por delante, y si las lesiones nos respetan un poco más, creo que quedamos terceros. Aunque ahora estemos muy lejos del Valencia. A mí me gusta lo que veo.

El jueves, a las 19:00, en el Calderón contra los turcos. Habrá que inventarse alguna excusa para escaparse del curro y de casa. Se admiten ideas.

Vamos, Atleti, vamos.

lunes, febrero 27, 2012

¿Y Messi? Gol. Ahí


Atleti 1 - Barça 2

No se había dejado ver el argentino durante todo el partido. Aparte del gol que metió ayudándose con la mano, que le valió una tarjeta, apenas si se le había visto hacer algunos regates y, sobre todo, protestar mucho. Más de lo que nunca se había visto protestar a este genio, por las incontables faltas que recibe. Pero vamos, que estábamos todos tan felices en el Calderón sin noticias de Messi, con una segunda parte recién empatada por Falcao en un remate que justifica con otro gol los 45 millones del ala y, con un Atleti que, después de una primera parte ultra-defensiva y con las líneas apretadas en un 4-4-2 que evitara mayores desgastes de los necesarios, había salido en tromba en la segunda parte mientras los blaugranas se preguntaban si realmente los rojiblancos eran los mismos de la primera parte o les habían hecho el truco de los coreanos y habían sacado a un equipo diferente.

La falta que clavó el genio argentino no fue tal. Andaba yo preguntando a mi hermano que dónde estaba Messi y, zas, gol. "Ahí", me suelta el tío como haciéndome ver que los genios, son genios aun en sus peores días.

Y luego a todo esto se sumó el partidazo de Víctor Valdés. El portero acababa de recibir los insultos y el desprecio de Maradona. Supongo que el suegro del Kun no vio el partido, pues el titular de Guardiola se hizo dos paradones que bastarían para que no volviese a hablar del cancerbero en toda su vida. Impresionante Valdés. Mi hermano, ya digo, un conocedor del fútbol patrio con muchas horas de Calderón a sus espaldas, pegó un bocinazo al aire cuando los altavoces del estadio desgranaban las alineaciones: "¡Guardiola, cagao, saca a Pinto!" Y Guardiola, que es muy listo, sacó a Valdés. Por cierto, estuvo muy inteligente el técnico del Barcelona quitando a Alves nada más recibir una amarilla (que debió ser roja) por agresión. Ni tiempo le dio al brasileño para dar ni media patada más, ni tiempo le dio al nefasto árbitro a compensar el error al no haberle expulsado. Y hablando del árbitro. Nos cosió a tarjetas. El sábado, contra el Sevilla no estarán Falcao ni Godín. Jodido lo tenemos.

Y poco más que contar de lo de ayer. Bueno sí, que como generosos atléticos amantes de nuestro equipo y del fair play, cedimos dos abonos a dos barcelonistas de la familia que son muy buena gente y que no disfrutaron tanto del triunfo como esperaban. Se portaron muy bien. Y la previa del partido fue estupenda, con caña, copa y mucha ilusión. Habrá que repetir.

Vamos, Atleti, vamos.