sábado, 23 de septiembre de 2017

Hernández y Fernández



Atleti 2 - Sevilla 0

Hernández y Fernández, Lucas y Gabriel. Dos canteranos. Uno recién llegado con 21 años, otro de salida con 34. Central y medio centro. Dos colosos en la recuperación y generosos en la distribución. Siempre atentos para ayudar al compañero, dos pulmones, columna vertebral. Partidazo ayer de los dos frente al Sevilla. 

El hijo del francés Hernández estuvo soberbio junto a Savic sin que nadie echara en falta al imperial Godín. El gran Gabitán Fernández se metió una carrera memorable para recuperar un balón en un contraataque sevillista sin tocar al delantero para evitar la expulsión. Tenía tarjeta. Impresionante. Casi me rompo las manos de aplaudir. Brutales los dos.

El partido, en horario inusual, porque a las 13:00 uno no sabe si desayunar, comer o hacer una mierda de esas de "brunch" que ni chicha ni limoná. Yo, por si acaso, me apreté un desayuno como Dios manda en casa y, como tengo familia junto al Metropolitano, me invité a comer después del vermú tras acabar el partido. Muy bien. Todo riquísimo.

La asistencia, muy buena, aunque con tanto palco VIP no creo que se llene nunca de aficionados. Quizá este miércoles, en Champions contra el Chelsea, se pete de espectadores. Pero no de aficionados.

Hoy el speaker se contuvo y volvió a sonar la grada. Muy bien el frente y mucho mejor cuando se oía cantar a todo el estadio. Como dicen mis hijas, "el nuevo Calderón" va tomando cuerpo. Nos vamos poco a poco ahormando.

El Sevilla, de negro, (odio eterno al fútbol moderno) plantó cara la primera mitad. Savic casi marca en propia meta. Pegó en el palo. Y es que han cambiado muchas cosas en el Atleti. El estadio, el escudo y esos balones que en tiempos pretéritos entraban y nos ponían el partido cuesta arriba. Pero no entró y el Atleti tuvo la suya, casi de seguido, con un zapatazo de Filipe Luis que casi revienta la cruceta. Una por otra. Empate a todo. Y Luciano Vietto, de titular, con muchas ganas y poco cuerpo, como un juvenil sin confianza, como si tuviera miedo a ser mejor que el resto. Se ve que lleva el fútbol dentro y que el Cholo se lo quiere sacar. Seguiremos esperando. Hoy perdió una nueva oportunidad.

Lo de Oblak es un escándalo que no podemos dejar de destacar. Como dice mi hermano, el día que sonría la va a acabar de liar. Impresionante nuestro portero. Y hoy no iba de blanco (espero que, al menos en casa, nunca más se vuelva a decolorar).

En la segunda parte el Atleti, jugando contra el fondo sur (tres goles en dos partidos en la misma portería), se encontró con el primero tras un regalo de "Chonchi" y la astucia, rapidez y eficacia de Carrasco. El belga, cuando no hay que pasar la bola, es un crack. Gol y celebración con los aficionados subiéndose a la grada. Amarilla. No entiendo el reglamento.
El segundo gol se inicia con una jugada donde el gremlin Antuán se la pasa a Filipe y este, en vez de disparar, se la cede al francés, con el portero tapándole la portería para acabar colándosela entre las piernas. Dos cero. Y casi seguido un penalti a tres metros del árbitro que este no quiso pitar. Ignoramos el motivo. Suponemos que le pareció un 3-0 demasiado castigo.

Y luego los cambios. Entraron Correa, Thomas y Gameiro. Yo quería que marcase el francés. No pudo ser. Correa no estuvo muy fino y Thomas sigue creciendo. 

Diego Costa estuvo en la grada y la nota más graciosa la pusieron los del Frente Atlético (seguidos por todo el estadio) cantándole a Berizzo el "saca a Vitolo, Berizzo, saca a Vitolo" cuando se disponía a hacer un cambio.

El Sevilla tiene un equipazo. Bien plantados en el campo y con futbolistas de mucho nivel. El de hoy es un triunfo muy importante. En el Pizjuán vamos a tener que sudar tinta. 

Y ahora a pensar en el Chelsea. El miércoles. En el mayor atasco que los madrileños vayan a recordar. Va a ser histórico. Yo calculo que hasta el final de la primera parte no se va a llenar. 

Y aúpa Atleti. Que este año sí que sí.

jueves, 21 de septiembre de 2017

Que Griezmann nos asista


Athletic 1 - Atleti 2

Cuando se te estropea el plan pero todo sale bien, a pesar de los Estradas Fernández de la vida. Mi miércoles, el Atleti. Tal cual.

Porque ayer mi amante, esposa y bilbaína compañera se alargó en sus tareas laborales y no pudo hacerme el relevo, como estaba previsto, con nuestras dos criaturas rojiblancas. Porque ayer salió el Atleti con Giménez y Gaitán por la derecha, Thomas y Saúl mandando en el centro del campo y un Correa que volvió a la titularidad junto a un Griezmann al que se le da bien San Mamés. El Cholo nos volvía a sorprender demostrando que en este equipo todos son titulares, que los planes pueden cambiar pero que, al final, el Atleti es el mismo. O mejor.

Después de los deberes y el parque nos subimos a casa, nos aseamos y nos pusimos cómodos para ver un poco los dibujos en nuestra única tele mientras esperábamos la llegada de mi costilla vizcaína. Puse el partido en el móvil y los del grupo de whatsapp "Atléticos de fondo" no paraban de comentar. Como siempre. El equipo no carburaba y, justo cuando empiezan las críticas a Gaitán, el argentino se inventa una jugada por la izquierda con un balón envenenado que el porterazo del Athletic roza lo justo con la yema de los guantes para que pegue estrepitosamente en el poste. Casi.

Me llama mi señora para comentarme que se alarga la reunión, que si me puedo encargar de las cenas. Pongo la radio en la cocina y empiezo a batir los huevos de las tortillas cuando el árbitro se inventa un penalti (luego lo vi en el resumen. Literal. Se lo inventa). Y Oblak vuelve a parárselo. Desde Milán parece que le ha dado al impresionante muro por ahí. Misterios misteriosos. Como el crecimiento de su pelo y la herida que se hizo en el codo sin que Estrada Fernández la volviese a liar. Porque el árbitro, a pesar de la victoria, fue sibilinamente perjudicial para nuestros intereses. Se inventó este penalti en contra, no pitó uno clarísimo a Griezmann (que se quedó protestando en lugar de seguir con la jugada al ver que no lo pitaba. En su descargo -en el del francés- también hay que decir que le habían anulado un gol legal y no dijo esta boca es mía). Descanso. 

Siento a las niñas en la mesa de la terraza y les planto las tortillas francesas en homenaje a un Griezmann que parece enchufado (por fin). Pongo la radio en el móvil y antes de que se lleven el primer trozo a la boca, gol. Golazo. Griezmann sirve un pase de fantasía a Koke que, de primeras, la deja atrás para que Ángel Corazoncito Correa marque su tercer gol en cinco partidos. Este año sí. El cuervo de San Lorenzo empieza a volar alto en el Atleti, a cumplir el pedido del Cholo, a convertirse en el delantero que es y que estábamos esperando. Y don Antuán... madre mía de mi vida y de mi corazón: El pase fantástico. 

Comienza la segunda parte y mensaje de la madre de mis criaturas. Que la cosa está complicada, que las acueste porque no llega al cuento. Dicho y hecho. Empieza la segunda mitad y les doy el jarabe de la tos, nos cepillamos los dientes y le curo a la mayor una heridita que le ha salido en la boca. Otra vez los dibujos y yo con el partido en el móvil. Gol. El gabacho de los pelos absurdos y las celebraciones infames, el tipo que va y viene, el crack que dejó de hacer lo que mejor sabe para especular sobre su futuro, lo vuelve a hacer. Pase impresionante para Carrasco que controla de forma magistral y la coloca pegada a la base del palo. Dos cero, hasta luego.

Pero no. Somos el Atleti. Se acaban los dibujos de las niñas. Les doy dos opciones: ir a la cama sin cuento o quedarse conmigo a ver el partido. Como era de esperar nos quedamos los tres en el sofá. Le explico a Lucía que hoy los nuestros son los de azul y rosa, que los de rojo y blanco son los de Bilbao, de los que nacimos nosotros. Y que esos son el equipo de los primos del Norte, que hay que animar a los de azul. María dice que ella va con el Atleti, "por supuesto". Y se quedan dormidas antes de que Ziganda saque a un chaval por banda izquierda, un tal Córdoba, que no deja de meter balones peligrosos al área. Al final, en el descuento, recorta distancias uno de los nuestros, Raúl García, después de que el árbitro anulase un gol en fuera de juego (esta vez sí, acertadamente) a un Iñaki Williams lejos de su mejor versión. 2-1. Final. Las niñas dormidas en el sofá.

Me las llevo en brazos a la cama y me pongo a ver las repeticiones. Llega mi Eva que es Cristina y mientras me cuenta sus complicadas reuniones tengo de fondo a la vikingada. Nada ha salido como había planeado y, sin embargo, ha sido mejor de lo esperado. El Atleti se mete arriba con tres puntos. Oblak vuelve a demostrar que es un porterazo. Griezmann ha dado dos asistencias de escándalo. Correa se confirma. Carrasco cuando no regatea suma y Giménez es como Saúl, un todocampista que cumple de sobra le pongas donde le pongas. Gol del Betis. En el 93. A ver quien se duerme con esta sonrisa que se me ha puesto ahora.

Aúpa Atleti.

domingo, 17 de septiembre de 2017

Los ritmos del Metropolitano



Atleti 1 - Málaga 0
Inauguración del Metropolitano 

Por fin nos juntábamos con la familia atlética. Muchos meses a golpe de whatsapp deseando que llegara este momento tras la triste y emotiva despedida de nuestro Vicente Calderón. Cuarta jornada contra un Málaga cerísimo (cero puntos y cero goles) dirigido por un madridista de la Ciudad de los Ángeles (Villaverde) y donde juegan su hijo Adrián y Borja Bastón, canterano del Atleti y vecino del mismo barrio que Míchel, Michel, Michel... (no pudimos contenernos. Y no es homofobia, es tradición e historia. Que le pregunten a Valderrama si no).

Cambio de ritmos y de rutinas. De espacios y tiempos. Era el día de la inauguración del nuevo templo atlético, del Metropolitano que ya sustituye al Vicente Calderón. El partido, uno de los 18 que jugaremos esta Liga en casa, contra un equipo que ni fu ni fa. Horario de bocata. Pero con los nervios, todos bien pronto en los alrededores de la antigua Peineta para inspeccionar, localizar, marcar el territorio y, los más impacientes, a hacer cola para entrar.

La SAD montó atracciones para niños y mayores en la inmensa explanada encementada que rodea el Metropolitano (me niego a usar el Wanda de esta panda). Colas interminables para los baños químicos. Colas considerables para las atracciones infantiles. Colas insoportables para los tickets de las copas y las cervezas que se dispensaban en furgonetas muy hipsters y "modelnas" con nombre anglosajón (food trucks) en sustitución de los bares tradicionales inexistentes en los alrededores. Porque el Metropolitano es acojonante, pero está en un descampado. Hay terreno suficiente para sembrar trigo, cebada, marihuana o lo que quiera que le den al nuevo Indi para tener esos ojos tan espídicos. Nuevos ritmos, nuevas costumbres, nuevos tiempos y odio eterno al fútbol moderno. Que sí, pero que no. 

Nosotros logramos escabullirnos porque conocemos bien Las Musas y Canillejas. Fuimos primero de bares, y después a las "fudtrac". Rodeamos el Metropolitano y vimos a Manuel Briñas esperando en la entrada del túnel de los autobuses de las dos plantillas. A Capón con una joven guiándole por entre las atracciones infantiles. Saludamos a algunos miembros de la Peña Los50 implicados en poner ritmo de "rocanrol" en los alrededores del nuevo estadio. Hicimos fotos a la bandera con el logotipo enderezado y a la placa de Arteche después de comprobar que la del traidor mexicano era la que más expectación y residuos concentraba a partes iguales.

Nos encantó el gran aparcamiento para los autobuses de las Peñas rojiblancas junto al Metropolitano. Nos extrañó que no hubiera ni una escalera mecánica para subir a lo alto de la zona de la antigua Peineta. Ni a ninguna de las otras gradas. Tampoco vimos ascensores. Cosa rara en el siglo XXI. Demasiada escalera para mi gusto.

Ya dentro del estadio todos nos quedamos maravillados. Nosotros seguimos en el fondo sur, encima del Frente Atlético. Entramos en cota cero. Cero escaleras. Ni lluvia, ni sol. Baños de sobra y limpios. Asientos amplios y pasillos anchos. Nos han dejado el viento. Y seguro que encontramos pronto algo de lo que quejarnos como los nuevos ricos cuando pasan de un piso de 90 metros sin garaje a un ático con piscina y pádel en urbanización con vigilante privado. El wifi de Wanda ancha, muy bien, pero con la contraseña "madridistashijosdeputa" tampoco funcionaba.

En el asiento abatible e ignífugo una bandera conmemorativa de tela. De tela!!! Nos la llevamos a casa después de agitarla sin descanso al tiempo que aprendíamos, a golpe de golpes, a bajar el asiento del culo para sentarnos después de habernos levantado. Uy!!

Y comenzó el sarao de la inauguración. El campo no se llenó. Y nunca se llenará. Hay demasiadas zonas VIP para un equipo con una afición tan popular (y peculiar). Los huecos que vacíos correspondían a estas zonas de guiris y adinerados, de gente cool y guapa que la SAD quiere traer al Metropolitano que llama. Wanda para llenarse el bolsillo y seguir forrándose el riñón vendiendo una experiencia en la que los aficionados y abonados formamos parte de su espectáculo. Nos convertimos en figuración con nuestros cánticos y danzas para alimentar su negocio con nuestra pasión. Otros ritmos, los mismos timos.

El ritmo de la inauguración fue trepidante. Y como dice Jose, hermano de fondo y padre de Darío, mezclaron churras con merinas, minutos de silencio en recuerdo al fallecido socio número uno con la ovación de agradecimiento al rey colchonero, El Preparado, el sexto. La patrulla Águila pintó la bandera en el cielo redondo del nuevo campo y, aunque somos más de la Patrulla Canina, aplaudimos a los paracaidistas que salían del campo con la bandera de España al tiempo que Gárate, Torres y Hugo hacían el saque de honor y el de la megafonia avisaba que después del partido nos quedásemos justo antes (o a la vez) que su voz era atropellada por el himno del Calderón a un volúmen ensordecedor. Y mira que gritamos. Porque durante toda la previa el Frente y el público del Metropolitano alzó fuerte la voz. Fallaron los ritmos. Abarcar mucho en poco tiempo. Las prisas. Los miedos. Hacer las cosas sin consultar y no dejar espacios ninsilencios no sea que los atléticos se puedan manifestar. La dictadura de la modernidad, de los delincuentes del palco, de los ilegítimos propietarios que cambian escudo, campo y lo que haga falta a fin de engrosar sus ingresos. Y todo sin preguntar.

El partido fue lo de menos. El Atleti salió a no perder. A marcar en el segundo tiempo en la portería del
fondo sur. Los futbolistas estaban más pendientes de la grada que del balón. De si los videomarcadores dejaban otra vez de funcionar que de su par. De si se escuchaban los cánticos en todo el estadio que de presionar. El Atleti tuvo el balón, estuvo en el campo del Málaga, pero no creó peligro. Sólo Correa se mostró con ganas. La defensa, muy sobria y segura ante un equipo inofensivo como el Málaga paralizado ayer ante los fuegos artificiales del estreno del Nuevo Metropolitano. Oblak tuvo dos intervenciones de mérito. Un mano a mano con Borja en la primera parte que sacó con unos reflejos  prodigiosos y un lanzamiento por arriba en la segunda mitad que tocó lo justo y necesario para evitar el empate.

El gol lo marcó un desaparecido Griezmann adelantándose a la defensa tras una jugada eléctrica de Angel Corazoncito Correa. Justo cuando Torres estaba en la banda sin la sudadera para entrar por el gabacho. Desconocido, ausente y más centrado en su Twitter y sus anuncios que en hacer lo que mejor sabe: jugar como Dios al fútbol.

Tres puntos. Estadio estrenado en Liga. Me encanta el Metropolitano. Lástima que con estos dueños los aficionados seamos mera figuración a la que seguir exprimiendo. No queda más que resignarse, que coger el ritmo, que adaptarse a los nuevos tiempos. Es lo que tiene estar enamorado del Atleti, que. Onlo pueden entender, que no se puede explicar.

"Muchaaaaachos, hoy viajamos juntos otra veeeeez..."

Aúpa Atleti. Siempre. 


martes, 12 de septiembre de 2017

Convencer sin vencer



Roma 0 - Atleti 0

Salía el Cholo en Roma con una alineación pasando olímpicamente de los que creen saberlo todo. Con Savic y Godín flanqueados por un Juanfran bravisimo en defensa y un Filipe Luis inmenso en todas las facetas. Volvía el Gabitán Fernández a la medular canterana y poderosa con Koke, Saúl y Thomas. Arriba el regreso de un desaparecido y mediático Griezmann y la sorprendente apuesta por Luciano Vietto. 

A los dos minutos Saúl lanzaba el balón al poste y comenzaba el recital del Atleti en su renovado intento por conseguir el trofeo continental que nos falta. Luego fallarían sus ocasiones Vietto, Griezmann y Koke. Oblak haría un paradón y, en el descanso, nadie se explicaba cómo aún el Atleti no la había sabido meter. Cómo no había querido entrar.

Correa, Carrasco y Gaitán sustituyeron a Gabi, Vietto y Griezmann para fallar sus ocasiones. Saúl volvería a tirar al palo en el 90 para terminar como empezamos, con un increíble "Uy!" Y la sensación de que cuando el balón comience a entrar, golearemos.

Muy bien el Atleti en todo menos en el gol que nos impidió vencer después de convencer. Hicimos internacional al portero brasileño del conjunto romano y fallamos ocasiones que un equipo de élite no puede perdonar. Impresionante Filipe Luis en su lateral, poderoso Thomas, incansable Saúl y todo coraje, pulmón y corazón el Gabitán Fernández. Por poner pegas me quejaría de la falta de contundencia y mala leche de Vietto, la desaparición de Griezmann en constante fuera de juego y el exceso de egoísmo de Carrasco en un juego de equipo. De Gaitán, horchata para todos.

Al acabar el partido el Cholo explicó que para acabar con la falta de gol la solución es seguir insistiendo. Y me volvió a conquistar. Una vez más. Y no sé cuántas van. A Correa la entrevistadora le pregunta lo mismo, lo de que falta el gol, y Angelito le suelta que no, que llevamos siete goles en cuatro partidos. Que aún no hemos perdido. Y no le falta razón al pequeño cuervo de corazón atlético. 

Y ahora sí, con el punto romano en el casillero europeo, a empezar a pensar en el reencuentro de afición y equipo en el nuevo estadio, en el Metropolitano. Aunque no esté acabado. Ya estoy nervioso. Si juegan como hoy lo estrenaremos metiéndole al Málaga unos cuantos.

Aúpa Atleti. Siempre.

domingo, 10 de septiembre de 2017

Cuando tu réplica te replica



Valencia 0 - Atleti 0

El Valencia de Marcelino es una réplica del Atleti del Cholo. Una copia. Y el asturiano no tiene problema  n reconocerlo. Sineone es para el un referente. Por su parte, nuestro salvador argentino -mito y leyenda en activo- sabía que los valencianistas copiaban su filosofía del esfuerzo y que el partido iba a ser complicado. Lo fue. Y mucho.

Tercer partido fuera de casa puntuando. De nueve puntos posibles, cinco en el casillero. El de Valencia especialmente trabajado. Era como si el Atleti jugase contra sí mismo. De amarillo. Otra vez sin las rayas rojiblancas que parecen no gustar a los dueños de la SAD y a Nike. El merchandising. El fútbol moderno que va asfixiando el fútbol que amamos.

El partido fue un duelo contra sí mismo. Un Atleti intenso contra un Valencia intenso. Un Atleti con poderoso centro del campo contra un Valencia con el centro del campo poderoso. Los nuestros sin puntería, ellos igual. Las estadísticas casi simétricas en posesión, faltas y ocasiones. En kilómetros recorridos y gotas de sudor recogidas por metro cúbico en Mestalla. El Valencia de Marcelino fue una fotocopia del Atleti del Cholo. Un calco. La única diferencia es que nosotros sabemos cuál es el original, y que lleva seis años funcionando. Veremos si la copia le sirve al Valencia y cuanto les dura.

Y el sábado. A estrenar estadio. Que será uno de los mejores del mundo. Para compensar tenemos la peor directiva de Europa. Que digo yo si eso no desgrava en Hacienda o nos debería dar algún punto de ventaja en la Liga.

Aúpa Atleti. Siempre.

domingo, 27 de agosto de 2017

Cholocambios de inicio



UD Las Palmas 1 - Atleti 5

Antes del parón por la cosa de la FIFA había que ganar. Los tres puntos eran tan necesarios como el comer. Y el rival era propicio (los últimos enfrentamientos de Liga contra los Pio-Pio se habían saldado con sendas pintadas de cara. En paquetes de cinco). No jugaba nuestro fichaje no inscrito, Vitolo, aunque a mí me hubiera gustado verle. Y mi amigo Nico, canarión de pro, me enviaba un mensaje alertándome sobre las cualidades del joven Fabio que debutaba en las filas amarillas. Yo, por mi parte, le avisaba de que no perdiera detalle a Thomas. Y de que el Cholo había sacado un once repleto de chavales donde sólo dos futbolistas superaban los 24 años. Era una alineación arriesgada que anticipaba los milagrosos Cholocambios al mismo inicio, como una urgencia para evitar sobresaltos y no empezar la temporada con el lastre de dos empates contra equipos teóricamente asequibles como nos sucediera la pasada temporada. 

Alineaba el entrenador de las 199 victorias a Oblak con Vrsaljco y Lucas en los laterales y los uruguayos Giménez y Godín abrochando la defensa. En el medio, cantera y fortaleza con Saúl y Thomas ayudados en banda por el vallecano Koke y el belga indepndiente y siempre sorprendente, Carrasco. Arriba dos crios argentinos, Luciano Vietto el resucitado y Angelito de mi vida Correa. Revolución total. Mucha chavaleria y zis-zas. Correa y Carrasco en dos minutos y antes de que el reloj marcase el cinco, ya se habían inventado su jugada con regate dentro del área y balón a las mallas. Así, sin tiempo a más. Dejando claro que el Cholo tenía razón y que los Cholocambios funcionan incluso de inicio. Se estaba gestando la victoria 200 de Diego Pablo Simeone al frente del mejor equipo de nuestra historia. Y sin refuerzos. Con los chicos. Aunque también es cierto que enfrente había un equipo aún sin hacer y dejando hacer en exceso al contrario. Este año parece que no lo van a tener tan fácil los canarios.

Con el 2-0 el Atleti se dedicó a tener el balón hasta el descanso. En la reanudación recortaron los amarillos de cabeza. Otra vez. Y llevamos tres goles por arriba en dos partidos. Preocupante. Menos mal que Koke, con su parsimonia, su culo gordo y un exceso de clase que no le cabe en el cuerpo se marca el primero de sus dos golazos. Por la misma escuadra. A los dos minutos, como hieran Correa y Carrasco al principio, vuelve a meter otro tanto con una media chilena que recordaba la de Saúl en el Calderón en el 4-0 a los vikingos. Golazo. No saldrá en la tele porque no lo marcó Griezmann. Merece la pena que lo busquéis en internet. Y los tres anteriores. Y el quinto de Thomas con una clase impropia de su músculo, desde fuera del área, colocando el balón lejos del alcance del guardameta contrario. Todo lo contrario que Oblak. El mejor portero del mundo se volvió a parar otro penalti (el penalti nuestro de cada día). Lo hizo en Girona, lo hizo en Gran Canaria y todos nos preguntamos por qué cojones no se paró uno en Milán. 

Conclusión: el Cholo dio una lección a la legión de entrenadores amargados y atléticos avikingados que pueblan las barras de los bares de las redes sociales. El cuñadismo fracasó. Lucas cada vez me gusta más adelante y atrás. Thomas confirma que cuando no da la de arena todo es cal. Carrasco sigue igual. Vietto tiende a resucitar para frenar su pase al Calcio y Correa, ay, Angelito de mi vida. Correa tiene que seguir como en estos dos partidos. Rompiendo, desmarcándose, regateando, diaparando y defendiendo. Sorprendiendo a los que no confiaban en él y demostrando que es el crack que vino al Atleti para robarnos el corazón.

Aúpa Atleti. Siempre.

domingo, 20 de agosto de 2017

A cabezazos



Girona 2 - Atleti 2

Primera jornada de Liga. Teníamos que jugar en casa pero el Calderón ya no se usa y el Metropolitano está sin acabar. Los gestores piden iniciar el campeonato fuera (hasta la cuarta jornada no estrenamos el estadio que no necesitábamos). Jugamos en Montilivi, contra un Girona recién ascendido que ha puesto gradas supletorias como las de las plazas de toros portátiles que recorren en estas fechas veraniegas media España. 50 euros por sentarse en el abismo a ver el debut de los catalanes en Primera y el primer partido de los que quedaron terceros (campeones de la Liga de los normales) y que, debido a los gestores, no podrán incorporar ningún nuevo jugador hasta enero. Tampoco en el Madrileño, recién ascendido a Segunda B.
Venía el Atleti invicto de una pretemporada extraña con viaje de ida y vuelta a las alturas mexicanas, otro relámpago a Brighton, dos partidos seguidos contra los equipos del sur de la Comunidad y el triunfo en la Audi Cup de Alemania contra italianos e ingleses. El Girona acababa de ganar al City de Guardiola. 
La alineación tenía una defensa de compromiso con Juanfran y Lucas en las bandas y Savic con Giménez en el centro. Gabi, Saúl, Koke y Carrasco parecían asegurar una línea central que surtiría de balones a Griezmann y Torres. Pero nada de nada. En tres minutos, mediada la primera parte, Stuani -sin máscara- remataba lejos de Oblak al fondo de la red en  una jugada repetida. 0-2 y sin anestesia. Montilivi coreaba con olés a los suyos y el Atleti parecía alargar el minuto de silencio por las victimas del yihadismo en la rambla de Barcelona hasta el infinito. Recital de los catalanes que, dicho sea de paso, parecían el Atleti por su indumentaria rojiblanca, su presión y su intensidad. Los nuestros, de amarillo y calzon azul oscuro casi negro, eran un fantasma deshilachado vagando por el césped. La sombra de Manzano se cernió sobre la defensa. Era una tómbola. Juanfran, en un escandaloso y calamitoso estado físico, perdía todas las carreras y todos los balones disputados en su banda. Savic y Giménez muy despistados. Solo un voluntarioso Lucas ponía pundonor entre los de amarillo. 
Acabó el repaso de los recién ascendidos a los que estrenan escudo y aún no tienen estadio. Irreconocible el Atleti. Con dos cabezazos en la red necesitábamos Cholina y Cholocambios.
La segunda parte empezó igual que acabó la primera. Error de la zaga en pase envenenado a Oblak y apuros para sacarla. El esloveno todavía tuvo que emplearse a fondo en un par de ocasiones para evitar el 3-0. Lo mismo que el árbitro que, tras comerse un penalti a Griezmann (que lo busca, lo provoca y exagera la caída) expulsa al francés por gilipollas (nada nuevo) y bocazas (lleva un veranito...) y evita dejar al Atleti con nueve en un contragolpe gerundés donde Saúl (con amarilla) derriba al delantero rojiblanco ante la indulgencia compensatoria del "refrí". Cholocambios.
Correa entra cuando falta media hora y el Atleti está con diez jugadores, dos goles en contra y un Girona entonado pero con los primeros síntomas de agotamiento. Empieza la anarquia futbolistica. El pequeño cuervo de corazón atlético se inventa una jugada de barrio y se va solo de cuatro contrarios en el centro del campo hasta plantarse con un zapatazo en el borde del área. Iraizoz no se lo espera. Golazo. Hay esperanza. Sigue la anarquia. A Lucas le dan un cabezazo y parece que, definitivamente acabaremos con nueve. Se levanta. Se marea. Continúa. Nos volcamos al ataque y en un balón colgado al área surge Giménez con su histeria y cabezazo para empatar. Quedaban unos minutos para la remontada, para otro cabezazo. Y así fue. El cabezazo, no la remontada. Este se lo llevó Gaitán. Vietto fue el tercer Cholocambio y tuvo una que no se puede fallar, como Gaitán, como Carrasco. De la chilena de Griezmann no digo nada porque no entró. Torres tocó más balones defendiendo que atacando. 
El Girona, muy bien. El Atleti, mal. 
El año pasado empezamos así y acabamos terceros en Liga, eliminados por el campeón de Champions en semifinales y eliminados por el campeón de Copa en semifinales también. Y hasta empatamos el segundo partido contra otro recién ascendido. De modo que a calmarse, a confiar, y a no dejar de creer. Que somos el Atleti y sabemos de dónde venimos. 
Como dice mi hermano, "la buena noticia es que solo podemos mejorar", y yo estoy de acuerdo.

Aúpa Atleti. Siempre.