viernes, 23 de febrero de 2018

Hambre de ti, Atleti

A pesar de que la iluminación del Metropolitano favorece al equipo visitante ocultando el colorido y la fuerza de los aficionados del Atleti, los cánticos no se han podido silenciar. 
(FOTO de RUBÉN DE LA FUENTE en La Vida en Rojiblanco)


Tres semanas sin ir al Metropolitano. Tres semanas sin vivir el Atleti en directo rodeado de mi familia rojiblanca. De Albertito que vino con el primo de su mujer, de Loli y su gorro ruso contra el frío de la estepa en Las Musas, de Jose llegando in extremis y preocupado por si habíamos cantado ya a Torres y al Cholo, de mi hermano que se olvidó el chocolate para invitar a todos en el descanso, de los chavales de atrás que se saben todas las canciones y no paran de animar, de mi vecino David y su hijo Asier que también son vecinos de abono, de los de la Peña Villaverde y su autobús repleto de buena gente, de Fran que no pudo venir porque tiene a su padre fastidiado, de Darío que cumplía partido de sanción porque el suyo -su padre- le había castigado. Tres semanas entre Guatemala y El Salvador echando de menos los gritos del fenómeno que anima con el inalámbrico a que los que animan animen para que nos animemos. Y ayer, otra vez, lo consiguieron. El Frente Atlético hizo botar a "los de arriba". Y también botamos "los del medio", los que estamos encima de ellos y debajo de los palcos del canapé y las teles con repetición. Ayer volví a cantar el himno con la bufanda en alto, a botar para espantar el frío con la excusa de no ser vikingo, a comentar el gol cantado de Gameiro y a cantar el gol que la prensa no ha comentado del mismo francés. A fijarme en el debut del chaval Sergi en el lateral izquierdo, de repetir una vez más lo de "qué bueno que es Oblak". Ayer pude disfrutar de Koke manejando el partido en la primera parte con Gabi haciendo de escudero. Y volví a sentir una descarga eléctrica con cada regate de Correa. Ayer, como cada vez que vivo un partido de los míos, sentí el orgullo de saltar con Giménez para pelear cada balón, de acompañar a Juanfran subiendo la banda con la ilusión de un juvenil, de empujar para que Vitolo entre más en juego y le pille el truco a este Atleti de rutinas y defensa inexpugnable. 

Tres semanas sin vivir el Atleti son muchas semanas. Aunque me enfunde la zamarra del Glorioso cada día de partido, aunque llame a mi hermano desde una aldea quekchí para saber qué hemos hecho contra el Atlhetic, aunque en El Salvador no se salgan de la dichosa dictadura dicotómica de las dos selecciones mundiales a las que desafía el uncerismo práctico de nuestro dios argentino. Aunque me las vea y me las desee para regalarle una gorra con el escudo verdadero de nuestro equipo a alguien que merezca la pena, que sea normal, que no esté contaminado por las multinacionales del márketing balompédico. En este viaje he visto cereales con el escudo de los vecinos incoloros, autobuses urbanos decorados con los que van delante de nosotros y con los que están a siete puntos de nuestro culo. Relojes, paraguas, mochilas, material escolar, bolsas de papas fritas... un disparate. Tan es así que uno siempre piensa haber tocado techo con el sentimiento de rechazo al otro equipo de la capital. Pero no.

Tenía muchas ganas de ir al estadio. A pesar de que la eliminatoria estaba casi resuelta, a pesar de que el Copenhague no es un equipo atractivo (por mucho que se vista de azul Chelsea), a pesar del intenso frío, de la mala hora, de las polémicas inventadas por la prensa madridista -salta a la vista- para desestabilizar a la plantilla y dividir a la afición. A pesar de que cada vez hay más gente que se va antes del pitido final. A pesar de que los ladrones del palco quieren vender a Carrasco para tapar sus agujeros en China. Tenía hambre de Atleti. Por eso ayer cantamos bien fuerte, con el Frente, lo de "El fútbol no nos gusta, el Atleti sí". Casi tan fuerte como el "Ole, ole, ole, Cholo Simeone" y el "Fer-nan-do Tooooorres, loro lo lo, lolo". 

Ayer volví a disfrutar del fútbol en directo. Porque nosotros no vamos a VER al Atleti, nosotros vamos a VIVIR el Atleti. 

Atleeeeeeeeti, Atleeeeeeeeti, Atleeeeeeeti.

1 comentario:

Camisetas de futbol dijo...

Este es un juego muy emocionante.