miércoles, 8 de febrero de 2017

Cuando pierde el campeón

 
Barça 1 - Atleti 1 (3-2)

"Ser campeón no es una meta, es una actitud" se podía leer en las camisetas con las que el Atleti celebraba uno de los títulos conseguido con Simeone en el banquillo. Todos somos conscientes de que el argentino nos está haciendo vivir la época más laureada de nuestros 113 años de historia (en abril serán 114). Para los de memoria frágil hay que recordar que el Cholo cogió el equipo muy cerca del descenso y recién eliminado en la Copa por un Segunda B. Desde entonces ha ganado una Europa League, una Supercopa de Europa, una Liga, una Copa, una Supercopa de España y nos ha convertido en uno de los equipos más temidos del continente. Sí, ha convertido al Atleti en lo que siempre habíamos  sido, un club campeón. Incluso perdiendo.

Las semifinales de Copa han sido el punto de inflexión esta temporada. El partido del Calderón fueron dos. Una primera parte con un Atleti desdibujado, sin alma, que vagaba por las esquinas rememorando los tiempos de plomo, aquellos encuentros grises donde nos conformábamos con una carrera de Sergi Barjuán luchando un balón o con tres pases seguidos en campo contrario. Pero en la segunda mitad, la salida de Fernando Torres desde el vestuario fue una revolución total. Marcamos uno para recortar los dos de Messi y Suárez, pero merecimos marcar más. Nos falla la puntería. Nos falta un tío con gol. Un Gameiro como el del Sánchez Pizjuán, un Griezmann más efectivo, un Carrasco menos gilipollas, un Torres con más minutos, un Correa revulsivo, un Gaitán con coraje... Y la suerte de la fea que para sí la guapa desea: Esos goles de rebote, esos goles de jugada ensayada, esos goles de penalti, desde los once metros, desde lo que se ha convertido para nuestros lanzadores, paradojas de la vida, en el punto fatídico. En un castigo mínimo para el rival. En la puta sonrisa del portero holandés que intuía el enésimo error penal. Las estadísticas son demoledoras. Más que preocupantes, alarmantes. 

Y sin embargo ayer el Atleti volvió a ser el Atleti. El equipo del Cholo. Con Fernando de inicio. Con Koke y Saúl gigantescos apoderándose del campo entero. Con Gaitán atacando y defendiendo. Con Griezmann y Torres abriendo huecos, desmarcándose, provocando penaltis no pitados o pitados pero no marcados. Con Carrasco sin puntería, sin fortuna, sin querer hacer historia, retirando su candidatura a jugador memorable y rematando su actuación (que no fue mala, aunque sí la menos intensa de todos los que jugaron) con una expulsión que igualaba fuerzas con el todopoderoso Barça. Con Godín lesionándose en la primera parte con el marcador en contra. Con Filipe y Juanfran subiendo la banda como en los buenos tiempos. Con Savic centrado y serio. Lo mismo que Lucas tras una semana muy complicada.

Y lo dieron todo. Y el Barça se quedó con nueve cuando éramos diez. Y habíamos fallado un penalti (cómo se puede fallar un penalti en estos partidos, joder!!!) y nos habían anulado un gol absolutamente legal. Y seguíamos apabullando al actual campeón de Copa, al equipo con la plantilla más cara de Europa, a la segunda selección mundial que juega en nuestra Liga, al Barça de Messi que no está y aparece para decidir, al de la soberbia de Piqué y el desdén de Luis Enrique, el equipo que jugó con el portero suplente que resultó ser mejor que el titular. Ese Barça. El que acabó, como en el Calderón, pidiendo la hora. El que todo el mundo vio pasar a la final de Copa apurado y beneficiado por el fallo inhumanos de Gil Manzano, el penalti marrado y la cantidad de ocasiones no materializadas del equipo que puso el fútbol y la emoción, del auténtico campeón. 

Lo escribí antes de una de las finales de Champions refiriéndome a la vikingada. Lo vuelvo a repetir para los de las esteladas: "La Copa es sólo un título, el premio es ser del Atleti". Porque hay derrotas tan hermosas, porque no se puede pedir más al que te da todo, porque no lo puedes entender.

1 comentario:

Dami Fernández dijo...

"La Copa es sólo un título, el premio es ser del Atleti" Con esa frase espantaré a todo gilipollas oportunista que me pregunte por qué soy del Atleti a partir de ahora. Gracias