Qué tranquilidad. Así da gusto ir al Calderón. Por un lado la hora era perfecta, el domingo a las 17:00, como debe ser. Por otro, mi hermana vino a buscarme a casa con su coche (nos costó aparcar Dios y ayuda, pero lo logramos). Si a esto sumamos que las nubes no descargaron y que con el segundo gol del Atleti comenzó a brillar el sol... una tarde estupenda.
Caos organizativo
Supongo que el coordinador del Área Social del club será despedido después de lo de ayer. Se celebraba un día mundial de algo del corazón, pero no supe muy bien exactamente de qué. Nadie dijo nada por megafonía, al contrario, cuando daban la alineación de Osasuna y todo el estadio silbaba siguiendo el protocolo, pues van los veinte o treinta niños que lucían camiseta conmemorativa y racimo de globos con gas, y los sueltan. De penita, vamos. Un desastre.
Yo me temía lo peor. Siempre que tenemos sarao antes del partido la cosa no suele pintar bien. Pero nada más lejos de la realidad.

El zapatazo de Raúl García desde 40 metros no lo olvidaré fácilmente. Estábamos un poco atascadillos, sin la claridad de ideas que caracteriza al equipo durante los primeros compases de partido. Lo cierto es que Osasuna no llegaba, que les teníamos maniatados y controlábamos el partido, pero era un poco soso. Entonces llegó el navarro y se sacó un zurriagazo que entró como un obús a ras de tierra, recto, plano, seco, brutal, junto a a base del poste izquierdo de Ricardo. El hortera del portero rojillo, vestido como un payaso de color "subrayador de apuntes", ni la vio. Raúl no quiso celebrarlo por respeto a los colores de la casa en la que nació y creció, pero el estadio estalló como un gran petardo, lo mismo que los jugadores sobre el césped. Un golazo.
El del Kun fue diferente pero igual de espectacular. Balón largo al contraataque. Controla, se mete en el área, el portero tapando el hueco, un defensa que se le echa encima. Todo el estadio, acostumbrados a los regates de Torres, las caídas en busca de la pena máxima, la pérdida de balón, el "casi lo mete", "ha hecho lo que ha podido", "no era fácil"... pero qué va. Nada que ver con la costumbre. El Kun no se anda con tonterías. Deja que el balón siga su curso, acomoda el cuerpo y se saca un disparo con sus piernas de cañones recortados y perfora la escuadra del hortera con traje de subrayador. Brutal. Genial. Otro golazo.
Me pierdo el Barça
El viernes salgo, por motivos de trabajo, a Burkina Faso (está en África). Estaré allí 15 días. A ver si encuentro alguna televisión que dé el Barça-Atleti o tendré que tirar de móvil vía satélite para que mis hermanos me pongan al día.
Si encuentro un ordenador (difícil se me hace) trataré de escribir mis peripecias siguiendo al Atleti desde el corazón del continente olvidado.
Forza Atleti, oé.