
jueves, 31 de diciembre de 2015
Feliz año, cholíderes

jueves, 24 de diciembre de 2015
Feliz Navidad, cholíderes
viernes, 18 de diciembre de 2015
El Reus, 99 goles y el Rayo
COPA 1/16 (vuelta)
Atleti 1 - Reus 0 (3-1)
Me gusta la Copa. Y si fuera a un único partido ya sería lo más. Me gusta ver a equipos todopoderosos caer eliminados porque no están al fútbol sino al márketing, a la política, a los dineros, el poder y la tontería. Me gusta ver a los equipos de Primera pelear contra los de Segunda y, sobre todo, con los de la división de bronce. Esos equipos humildes que no tienen nombre en las camisetas y cuyos jugadores comparten centro de salud, bar y supermercado con los vecinos de la localidad para la que juegan. Me encanta la Copa.
Y sin embargo, por culpa de este raro trabajo de juntar letras para explicar imágenes, no pude ir ayer al Calderón. Me tuve que quedar adelantando reportajes con el fin de juntar unos días y descansar en Navidades. Para colmo de males mi hermano andaba en las mismas que yo. Total, que cuando acabé lo que tenía que hacer aún faltaban quince minutos para que echara a rodar el balón. Estaba en Prado del Rey, en Pozuelo, y tenía la moto en la puerta. Pero me había dejado los abonos en casa... en la Ciudad de los Ángeles. No llegaba ni de coña. Total, a verlo en casa. Y eso hice.
El partido me encantó. Sobre todo porque el Reus no parecía un equipo de Segunda B. Incluso su indumentaria amarilla (que me recordó al Alcorcón, al Cádiz, a tantos equipos admirados en la Copa por su juego sin igual y su capacidad para dejar fuera a los vecinos de Concha Espina) -don Luis me perdone- me pareció genial. Nos jugaron de tú a tú, defendiendo con orden y tocando el balón. Sin dar una patada de más. Y si no es por una manopla de Moyá nos hubieran dado un disgusto y ahora estaríamos buscando cabezas de turco. La de Torres -aunque parezca increíble- casi lo fue ayer en las redes sociales. Mucho desagradecido, mucho consumidor, mucho ignorante revanchista que no soporta que por tres veces les dijese a los vecinos que no.
Llevaba Fernando Torres varios partidos jugando muy bien y aportando al equipo oxígeno en el último pase, dando opciones a sus compañeros en ataque, sumando para ganar, ganar y volver a ganar. Aunque, eso sí, sin que llegara el puto gol cien que está empezando a convertirse en un problema. Algo que es absolutamente irreal, fantasma, inexistente no sólo para él sino para todos los demás. Un dato insignificante que los medios han convertido en cuestión de Estado y que, para nuestra desgracia, por consumir, está generando ansiedad en nuestro delantero, en nuestro equipo, en la grada y en todo lo demás. Sólo digo una cosa: A la mierda el gol cien. Queremos a Fernando jugando para el equipo. Aportando, sumando. Aunque no marque nunca más.
Ayer tuvo cuatro oportunidades nuestro nueve, el capitán, el Niño de Fuenlabrada. Tres de ellas las sacó el portero rival con intervenciones meritorias. Era como si Fernando estuviese gafado, como si le hubiese mirado un tuerto, como si un conjuro le tuviese maldito ante el arco rival. Hasta ahí, nada fuera de lo normal. Ya llegará. Lo malo fue el modo de errar la cuarta oportunidad. Solo ante el portero, tras un desmarque genial, remata con un tacón antinatural. Al principio parecía que lo había hecho porque pensaba que estaba en fuera de juego -algo que tampoco lo justifica- después se vio que no, que había elegido la peor de las opciones para rematar un balón que sí o sí tenía que haber acabado dentro. Y me faltó tiempo para poner en mi twitter: "Así, no, Fernando, así no".
Por lo demás hay que destacar el juego de Thomas. Llevaba tres partidos lanzando desde fuera del área y al final tenía que entrar. Y entró. Golazo del ghanés. Parece que en cuanto aprenda a colocarse un poco mejor en el campo y coja la dinámica del grupo tendremos un medio centro de garantías. Y con gol. Un nuevo Raúl García al que el Cholo se está encargando de cuidar.
Nos acaba de tocar el Rayo. Nos vamos a hartar de jugar contra los de Vallecas estas Navidades. Primero en Liga el 30 de diciembre. Luego en Copa el 6 y el 12 de enero. Me gusta el Rayito. Me gusta Jémez. Me gusta su manera de entender el fútbol. Me gusta el barrio y me gusta que estén en Primera. Pero me gusta mucho más seguir en la Copa y ganarles en Liga para acabar el año con más puntos y mucha, mucha felicidad.
Y el domingo, a las 20:30, compitiendo con los resultados electorales, tres puntos importantes comtra el Málaga.
Vamos, Atleti, vamos.
martes, 15 de diciembre de 2015
Un domingo raro
Atleti 2 - Athletic 1
Todo muy raro. Domingo a las 18:15 de un invierno primaveral. Juega el Athletic de mi familia política y, por fin, se plantea la previa del partido como una fiesta entre dos equipos rivales y hermanos, con una historia común. Nos une Raúl García, nuestro Rulo, el capitán que tras nueve temporadas en el Atleti derrochando coraje y corazón se fue entre lágrimas al equipo del Botxo donde sigue demostrando su profesionalidad con intensidad. Entre bromas y veras comentábamos en el primer anfiteatro que había que ver lo bueno que era Raúl García y lo guarro que era el 22 de los de Bilbao. Se le echa de menos. El domingo fue una de las claves para convertir el partido en una fiesta.
También los niños de NUPA con su campaña ayudaron a generar un clima de solidaridad y buen rollo entre las dos aficiones. Las fechas son propicias y la labor de www.somosnupa.org mucho más.
"Tenemos que vernos, tengo algo para ti", me envía José I. Fernández, compañero de brindis, finales y blogs, de mucho Atleti, antes del partido. Quedamos donde siempre y me regala su trabajo sobre Godín debidamente firmado y dedicado. De esto ya escribiré otro día con más detalle. Cuando me lea la biografía del charrúa. Sólo quiero decir que la dedicatoria es tan brillante como el autor.
Estaba el día raro porque me había despertado un SMS avisándome de la muerte de una persona a la que estimaba y que me estimaba. También era del Atleti. Un infarto se lo llevó en el frontón donde jugaba con su hijo y unos amigos. 53 años. La vida partida. Y yo todo el día rumiando el dolor. Lo de menos fue el partido. Todo me recordaba a José Luis. Ya de noche, tras dejar a mi mujer en casa, cogí el coche y me fui al tanatorio para despedirme de él. Deseaba no encontrarme a nadie. Casi lo consigo. Sólo estaba Rosa, su mujer. Y los dos llorando estuvimos abrazados un buen rato sin poder pronunciar palabra. Y cuando por fin se me desata la garganta, como sin querer, salió de mi garganta una gran estupidez: "Ha ganado el Atleti, seguro que por José Luis". Y Rosa sonrió como quien se agarra a un salvavidas para no morir ahogada en sus propias lágrimas.
El partido fue raro. Como todo el día. Por la mañana estuve en la misa de la alegría, el "Gaudete" que celebramos los católicos cada tercer domingo de Adviento. Pero no usaron el color litúrgico que les prometí a mis hijas. La pequeña se me durmió en los brazos y su madre con la mayor tuvieron que salir fuera por un mensaje de teléfono inapropiado. Raro. Todo muy raro.
Jugó el Atleti extraño. Los de Bilbao nos ganaron el centro del campo. Aduriz demostró que es como nuestro Tiago, que está inspirado y enrachado. Que es como el Diego Costa que nos ayudó a ganar la Liga. Calentando a los defensas. Muy bueno. Beñat probó en cuatro ocasiones desde el borde del área sin suerte para ellos y con suerte para nosotros. Oblak triunfó en un mano a mano que estaba perdido y detuvo a lo argentino, como Leo Franco. Griezmann marcó un auténtico golazo. Mereció ganar el Athletic, menos mal que ganaron los nuestros. Estamos Cholíderes, como dice la buena de Helena Platas. Cholíderes y con la suerte del campeón. Molestando. Aunque sea todo tan raro.
miércoles, 9 de diciembre de 2015
Saúl hizo de Koke, Koke de Gabi y Gabi de Tiago
LIGA DE CAMPEONES
Benfica 1 - Atleti 2
Se echa de menos al portugués, a Tiago Mendes. Y más en un encuentro como el de ayer en el estadio Da Luz lisboeta donde el Cholo -qué listo es el Cholo, joder- quiso alojarse en el mismo hotel de la final de Champions para desafiar y desactivar todas las tonterías y farios a los que los aficionados -y algunos profesionales- somos tan dados. Bien por el Diego. Otra vez volvió a acertar. Como acertó con el puzle en el centro del campo para suplir la importantísima ausencia de Tiago -al que los prescritos del palco siguen sin renovar-. Saúl hizo de Koke, Koke de Gabi y Gabi de Tiago. Y funcionó. Al menos hasta que los lisboetas hicieron su gol. Ahí sí que echamos de menos al portugués. Mucho. Su calma, su clase, su control, su manera fina de congelar la pelota, de enfriar el partido, de cambiar la jugada con un pase a la otra banda descolocando al rival, obligando a que corran, golpeando con su juego pendular. Por cierto, el titular, y la reflexión, no es mío sino de otro sabio, de mi hermano Ricar. Ayer se acercó a casa a ver a sus sobrinas pachuchas después de un palizón de coche tras regresar del puente. Y vimos el partido hablando de fútbol. La mejor terapia para olvidarse de las urgencias, los antibióticos, las noches en vela y los llantos de las pequeñas.
Y cenamos fútbol. Porque pensábamos que iba a ser un partido bronco, en el que las águilas bengaleras especularían con el resultado como en el Calderón. Sólo necesitaban un empate para pasar primeros. Pero no. Fueron nobles los del Benfica. Jugaron de tú a tú. A cara de perro. Y claro, eso a un Atleti como el de este año, dado al toque, con una defensa endiabladamente ordenada, que funciona atrás como el engranaje de un reloj perfectamente sincronizado y engrasado... como que no. Atrás somos muy solventes, muy potentes, muy seguros, muy solidarios. Un auténtico espectáculo defensivo, que es lo menos espectacular para los que no han jugado nunca al fútbol. Ya digo, a nosotros nos encantó.
Lo de arriba ya es otro cantar. Es cierto que en la banda Filipe y Carrasco imprimen muchísima velocidad. Y que Saúl estuvo físicamente portentoso por el otro carril, con un Juanfran más discreto que otras veces, pero cumpliendo. Es verdad que nos falta la chispa arriba, la sorpresa en ataque, ese primer toque que nos deje en ventaja. Ayer por la noche, con las tortugas cenadas y las niñas dormidas, nos preguntábamos frente a la tele, entre sorbos de café, por qué tocábamos y tocábamos queriendo meternos con el balón hasta dentro. Y zas, en toda la boca. El Atleti tiró ayer más veces desde fuera del área que en toda la temporada. Tiró Saúl, tiró Gabi, tiró Carrasco, tiró Koke, todo el centro del campo lanzó desde fuera del área con solvencia y como avisando. Y nos encantó. Porque hace que la defensa contraria tenga que emplearse más lejos del área y que se abran posibilidades de gol.
Los goles fueron golazos. El de Saúl lo fabricó Vietto. Yo hubiera tirado. Pero el pase a Saúl fue soberbio. El clásico de la muerte. Aunque el de Elche se la jugó a la primera con un contrario cerca teniendo solo a Carrasco a su izquierda. Golazo. Incontestable. El segundo, el de Vietto, vino tras una carrera impresionante del belga que ganó la línea de fondo y puso un pase duro y raso entre el portero y el central al que, por primera vez en todo el partido, nuestro joven ariete le ganó el pan. Sacó la pierna Vietto y lo clavó. Se acabó.
El Cholo sacó a Torres para demostrar que confía en él. Tuvo su ocasión el de Fuenlabrada. Salió Oliver Torres para completar con Juanfran Torres el trío de Torres. Correcto el extremeño al que tanto temían en Portugal después de la temporada pasada en el Oporto de Lopetegui donde demostró su calidad. Y en los tres minutos de descuento, después del gol a lo Ibrahimovic del griego Mitroglou -dándose la vuelta con todo su cuerpo cubriendo el balón hasta endiñarla con mucha suerte tras pegar en el palo- sacó el Cholo a Giménez, a pesar de su peinado tintado, para perder el tiempo justo y obligar al colegiado rumano a que pitara el fin del partido. A que el Atleti se clasifique primero de grupo. Y van tres años seguidos. Con el Cholo. Por primera vez en nuestra historia. Y seguimos optando a todo. Segundos en Liga y con opciones en Copa. Vamos, Atleti, vamos.
El domingo, por fin, al Calderón. Con ganas de aplaudir a Raúl García y de sumar otros tres puntos contra un equipo de los que me gustan. Por las rayas rojiblancas, por las oportunidades que dan a los de la cantera y por la cultura de fútbol que siempre les rodea. ¡Aúpa Atleti!
martes, 8 de diciembre de 2015
El espíritu de Tiago

miércoles, 2 de diciembre de 2015
Mis vecinos son vikingos
COPA DEL REY
Reus 1 - Atleti 2
Mira que me gusta a mí la Copa. Y eso que estoy en contra de jugar a doble partido. Yo soy más de hacer la competición a la inglesa. Que los grandes se la jueguen a una carta en el campo del equipo de inferior categoría. Y si no, a sorteo, pero a un solo partido. Es el único modo de ver fútbol de verdad, en estado puro, sin la parafernalia de la absurda Liga del Banco Bilbao Vizcaya Argentaria que se dedica a dar premios individuales en un deporte puramente colectivo. De pena.
Decía que me mola un huevo la Copa a pesar del formato que beneficia a los grandes. En el caso de ayer, a nuestro Atleti que se enfrentaba a un muy digno y ordenado Reus. Y me encanta porque se puede disfrutar del fútbol sin tanta gomina, sin peinados rebuscados, sin nombres en las camisetas -por cierto, como en el rugby, donde lo importante es el equipo- con una grada en la que apenas caben 5.000 personas y desde la que los aficionados pueden interactuar con los jugadores, escuchar el sonido de la bota golpeando el balón, oler el césped recién regado y los gritos del portero. Hasta ver los gestos y las miradas del delantero que se quiere zafar en una jugada de estrategia sin necesidad de prismáticos o primeros planos de la tele. Me encantan estos enfrentamientos.
Pues bien, ayer enchufo la tele y me sorprendo que lo den en La 1 de TVE. Me engancho enseguida y me encantan la alineación que saca el Cholo con mucho canterano, con los que menos minutos juegan y con tres chavales del filial en el banquillo. Sí señor. Como el Reus, líder del grupo III de Segunda B, donde la mayoría de los futbolistas son menores de 23.
Estaba el partido espeso, con mucho ímpetu de la "avellana mecánica" y un Atleti bisoño que se ve sorprendido ante la ilusión de los de la tierra del vermú. La calidad de los nuestros contrarrestaba el entusiasmo de los de la categoría de bronce. Pero pasó lo que tenía que pasar. Un fallo de Saúl en el centro del campo seguido por otro de Lucas en la zaga dejó solo ante Moyá a un delantero que se llevó todos los rebotes y que la puso donde nuestro portero menos se podía imaginar. Gol. 1-0, estamos fuera aunque haya partido de vuelta. Las ocho y media. Reunión de vecinos. Me cago en la mierda.
Pues eso, que me fui a la puñetera reunión y me perdí el partido. Ni qué decir tiene que el presidente, como la mayoría de mi querida comunidad, son vikingos. Y militantes. Cuando llegó la hora de votar, levanté la mano al grito de "Musho Cai, oé". Cuando llegué a casa vi en la tablet que habíamos remontado. Goles de Vietto (parece fuera de juego) y de Saúl (redimiéndose del fallo que provocó el de ellos).
Me he quedado con muchas ganas de ver a los de Segunda B en el Calderón. No nos lo van a poner nada fácil. Habrá que ir a animar a los nuestros. Como dice el Cholo "la eliminatoria está muy apretada". Y necesitamos pasar holgados.
martes, 1 de diciembre de 2015
Tiago, lágrimas rojiblancas
Atleti 1 - Espanyol 0
Lo de menos fue el partido. Que marcase Griezmann a los tres minutos y que volviésemos a generar muchas ocasiones sin meterlas, que Oblak volviese a ser un espectador, que nos llevásemos los tres puntos y que el equipo esté segundo en Liga a pesar de que nos cuesta marcar. Eso no le importa a ningún atlético de verdad. Lo que nos ha partido el alma, el corazón y media vida ha sido la tibia de nuestro Tiago. Fue verlo y sentir que algo serio había pasado. La jugada parecía intrascendente hasta que el portento portugués levantó el brazo antes de caer al suelo. Él lo supo en el mismo momento. Como el Calderón. Como los que lo tuvimos que ver por televisión. Y ya nada importaba. Ni siquiera el buen debut de Thomas. Todos pendientes de alguna información. El club, por una vez, comunicó vía twitter que la cosa parecía seria y que le trasladaban de urgencias para hacerle unas pruebas. Lo que todos temíamos acabó pasando. Rotura de tibia. Mínimo cuatro meses. Una mierda muy grande.
Y casi sin quererlo me acordé de la final de Copa frente al Sevilla en el Nou Camp. En el desplazamiento masivo a Barcelona. En la fiesta rojiblanca que vivimos en la grada. En cómo volvimos a demostrar que somos los campeones, aunque no ganásemos el trofeo. En cómo nos quedamos cantando, en cómo animamos sin descanso. En las lágrimas de Tiago... lágrimas de auténtico rojiblanco. Y es que, como les digo continuamente a mis hijas, "sólo se llora por lo importante, no por tonterías". Por eso Tiago el domingo no derramó ni una lágrima a pesar de la grave lesión. Ya está operado. Ya ha dicho que le falta un día menos para volver. Ya están los compañeros apoyando. Ya estamos los aficionados empujando. Ya debería estar la directiva renovando su contrato. Es más, debería de estar renovado automáticamente porque, aunque en mayo cumplirá 35 años, Tiago es uno de los nuestros. Se lo merece y estaba dando un rendimiento altísimo tanto dentro como fuera del campo. Porque Tiago sabe que sólo hay que llorar por lo importante, y sentirse parte de la familia atlética lo es. Y mucho.
jueves, 26 de noviembre de 2015
Baño turco
Atleti 2 - Galatasaray 0
Ya estamos entre los 16 mejores equipos de Europa, que no es cualquier cosa. Y eso sin contar con que vamos los segundos en la Liga de dos (molestando a tope) y con que la eliminatoria de Copa ante el Reus es bastante asequible (aunque los tarraconenses hayan aprovechado el encuentro para hacer un vídeo simpático y original avisándonos de que ellos son líderes -del grupo 3 de Segunda B, eso sí).
Ayer el partido de Champions era muy importante para nosotros. Necesitábamos un punto. Un empate. Perder nos metía en un lío muy pero que muy serio. Nadie quería ni oír hablar de ello. Venían los turcos sin cabeza. Acababan de cargarse al entrenador y en el banquillo ejercía el de porteros aunque el que daba las órdenes era el segundo, una vieja gloria del equipo de Estambul. Un lío de cojones, vaya. Y en esas condiciones uno no sabe si el rival será más fácil o todo lo contrario. Yo no las tenía todas conmigo. Aunque saber que nos arbitraba el italiano Nicola Rizzoli me tranquilizó un poco. Con este tío ganamos la primera Europa League, eliminamos al Chelsea con aquel legendario 1-3 y siempre había sido justo con nosotros. Ayer lo volvió a ser. Ni una pega al árbitro. Sí, ya sé que está mal hablar de ellos, pero es que en este caso es para bien. Ni se notó su presencia. A ver si nos lo vuelven a poner en la final de Milán.
De la grada no diré nada porque me tuve que quedar en casa. Una sobrecarga muscular o distensión o esguince (que no desgarro) me dejó tumbado con relajante muscular, antiinflamatorios y calor local. Ayudó el tempranero gol de don Antonio tras pase soberbio, medido y limpio del Gran Capitán, Gabriel Fernández, que ayer estuvo inconmensurable, haciendo grande a sus compañeros y abarcando todo el campo con Tiago. Dos gigantes en el centro del campo. Uno robando y otro regalando. Ya digo, que se me relajaron los músculos con el cabezazo del gabacho que, por fin, tiene un corte de pelo aceptable. Justo lo contrario que Fernando Torres. Salió nuestro hombre con un rape extraño. Pelo largo y lacio por arriba y cuero cabelludo a la vista por abajo. Un sindiós. Así es imposible marcar, Niño. Aunque también tengo que decir en su favor que hizo un gran partido. Y que aunque no marque nunca el puto gol 100, el tanto que tanto anhelamos, si juega como lo hizo ayer, yo le pondría todos los días de titular. Partidazo del de Fuenlabrada. Abriendo huecos, llevándose a los defensas, controlando y pasando, dando asistencias. Un fenómeno de los buenos. Sólo le falto el gol. Y a punto estuvo. Muy bien Torres. Derrochando coraje y corazón. Nadie se acordó del colombiano (al que también necesitamos).
El equipo jugó soberbio. El segundo gol de don Antonio fue casi entero del Gran Capitán. Impresionantes los dos caños de Gabriel Fernández, nuestro Gabi, dentro del área rival con pase letal de los que sólo hay que empujar. Brutal. Decía que estuvieron todos a gran altura pero quiero hacer alguna mención especial (amén de Griezmann rematando, Gabi y Tiago apoderándose del balón y marcando el ritmo del juego, y Torres en su mejor versión). Gámez. Lo del lateral fue una exhibición. Físicamente estuvo portentoso, pero es que en defensa no tuvo ni un fallo y en ataque fue un auténtico estilete. Su banda, con Koke más lento, pero saliendo del bache anímico (contra el beticismo el gol le espoleó) fue un auténtico monólogo. Aunque la de Filipe -incansable- y Carrasco -eléctrico- tampoco se quedó atrás. De Godín y Giménez está todo dicho. Ayer estuvieron como siempre: imperiales. Oblak apenas si tuvo que intervenir. En resumen: baño turco.
Y este sábado, a las 18:15, contra los pericos del Espanyol. Que siga la fiesta. Solo nos falta un poco más de gol.
"Dale, dale, alegría a mi corazóooooooooon..."
martes, 24 de noviembre de 2015
Puntos sin puntería
Betis 0 - Atleti 1
Marcó Koke al poco de empezar tras un duro disparo de Fernando Torres que el portero del beticismo rechazó como pudo y Jorge Resurrección remató quitándose de encima muchos fantasmas y dejando claro desde el principio que este partido lo íbamos a ganar.
Venía yo encabronado de pasar frío en Las Llanas viendo la inoperancia ofensiva del River contra el Socuéllamos. Escuchando a los futbolistas darse voces, desesperándome con un arbitraje de la categoría de bronce y pasando más frío que un indio en Invernalia. Total, que después del partido del Sestao me fui a tomar algo con la cuadrilla de mi mujer y con la intranquilidad de la hora (porque faltaba hora y media para el Atleti) y el txirimiri que caía como si no hubiera mañana. Mi hermano y mi sobrino me llaman desde la sede social de la peña, o sea, mi casa, y me dicen que las tortugas se han puesto en huelga de hambre, que no encuentran las servilletas de papel y que donde coño tengo el teléfono del Telepizza. Les digo que no se apuren por las tortugas, que las servilletas están en la parte de arriba del segundo armario de la cocina y que mejor que llamen al Tres Fuegos, que es como el telepizza árabe de mi barrio y lo bordan a precios tirados. Dicho y hecho.
Haciéndome el longui y un poco como sin querer queriendo me fui largando de la reunión de euskolegas de mi chica y arrimándome a casa de mi cuñada donde tenía la tablet con la contraseña lista para ver el partido por internet. Llegué y me despojé del abrigo calado, los zapatos encharcados, los calcetines empapados, los bajos del pantalón chorreando y me puse cómodo al tiempo que encendía el iPad y veía como Koke remataba en una repetición al fondo de las mallas. El partido había empezado y yo lo cogía con el 0-1 y un dolor de cabeza que no se lo saltaba un gitano. Todo ello producido por la ingente cantidad de alubias, piparras y sacramentos que me metí entre pecho y espalda en un restaurante más que recomendable en La Arboleda vizcaína. Hay que repetir, pero con doble de Omeoprazol y con vino, sin tener que conducir.
El partido lo vi en pijama, en la cama, con poco wifi y entre imágenes congeladas. Aún así no pude dejar de disfrutar de un Atleti poderoso y mandón. Que pudo meter tres antes del descanso. Ocho o diez al final del partido. Y que, a pesar de crear tantísimas ocasiones, sólo fue capaz de meter la de Koke. Me desesperé un poco con Griezmann, sí. Sobre todo cuando tiró al poste con todo a favor y más aún cuando decidió disparar sin ángulo teniendo a dos compañeros solos en boca de gol. Pero bueno. Me entristecí bastante cuando el Cholo retiró a Fernando Torres en el minuto 60 sin que pudiera marcar el gol 100 donde marcó el gol 1. Pero la verdad es que el Niño no tenía nada más que dar después de haberse vaciado. Me gustó el poderío de Tiago que, como el vino, sigue mejorando a medida que envejece. Impresionante recital del portugués. Muy bien las bandas. Gámez volvió a demostrar que vale mucho. Llegó en silencio y cada día que juega hace olvidar al presunto titular. Y eso me encanta. El belga Carrasco estuvo rápido y relampagueante. Oblak seguro y casi sin trabajo. Todo muy bien menos el resultado. Tres puntos sin puntería. A ver si los de delante empiezan a afinar el tiro. Este miércoles, a las bajo cero y junto al río, tienen una nueva oportunidad para hacernos olvidar la falta de gol. Contra los turcos de Arda Turán. A ver si les metemos unos cuantos para calentarnos con los saltos, los abrazos y los cánticos que provoca cada diana en el Vicente Calderón.
Vamos, Atleti, vamos.
lunes, 9 de noviembre de 2015
Tres tristes puntos
Era el día de las peñas. Había ambiente de fiesta en el Calderón. También muchos seguidores del Sporting que animaron antes, durante y después del partido a sus chavales. Bien rollo y tres puntos en juego. Aunque no somos de su Liga ayer casi se llevan un punto. Pero el fútbol es así de injusto. Marcó Griezmann en el 93, después de otro truño de partido. Un coñazo soberano en el que el Atleti no propuso nada y el Sporting se encontró con Oblak y sus dos manoplas salvadoras en sendas jugadas de los guajes de Mareo que, con un guardameta normal, hubieran acabado en gol.
El Atleti, nada de nada. Ayer el equipo estuvo lento y pesado. Con Juanfran y Filipe subiendo tarde y mal, recuperando con sobreesfuerzo, pasando cuando la tenían que colgar y viceversa. Savic asustado buscando a un Godín obsesionado por sumarse al ataque ante la inoperancia de Jackson. Koke desaparecido y Carrasco muy solo caracoleando sin rumbo fijo mientras Gabi y Tiago ralentizaban el ya de por sí lento y deslavazado, casi inexistente, juego rojiblanco. Griezmann desacertado y sin la suerte de los rebotes que le viene acompañando. El estadio cada vez más encabronado. El blanco de las iras, aunque el juego general era nefasto, fue el colombiano Martinez al que se le acaba el crédito a pasos agigantados. Dice mi hermano que sí en mes y medio no ha espabilado "le dejamos que haga de Baltasar en la Cabalgata y le mandamos a su casa con un lazo". Y yo pienso lo mismo.
Dos misterios
El primero es el caso Koke. Qué le pasa al bueno de Jorge Resurrección? Es nuestro jugador clave, el sólo es un 25% de este equipo. Está fuera, ido, a otra cosa, desorientado.
El segundo es el tercer cambio de Simeone. No es la primera vez que sorprende quitando a un futbolista que lo intenta (Carrasco) dejando en el campo a otro que no siquiera disimula su falta de compromiso (Martínez). Yo creo que le quiso ahorrar al colombiano Chachachá o Chucuchú la gran pitada universal.
Y le volvió a salir bien al Cholo -no debe ser casualidad porque lleva cuatro años igual-. Godín prolonga un balón agónico en el 92 y Griezmann, por fin, llega y la toca para meter un gol agónico que no borra la mala imagen, que no nos hace olvidar el truño de partido, pero que vale tres puntos y nos coloca, jugando como el culo, a nada, en la pomada.
A mi no me gusta ganar así contra once chavales de un equipo humilde recién ascendido. Mola ganarle así a los todopoderosos vikingos y culés, al Bayern o al Chelsea. Me han parecido tres tristes puntos.
Espero que el parón liguero sirva para recuperar la pizarra, para engrasar el centro del campo, volver a meter velocidad en las bandas y, sobre todo, para que los de arriba, se pongan las pilas y empiecen a meterla y a poner un poco de rabia.
Vamos, Atleti, vamos
miércoles, 4 de noviembre de 2015
Siesta entre largueros
Astana 0 - Atleti 0
Madrugué ayer más de la cuenta para entrar pronto al trabajo. La idea era hacer todo lo que tocaba y salir antes de lo normal. Quería ver al Atleti en casa. Sabía que el partido sería complicado. Los kazajos jugaban con todo, en casa, y con la Liga de su país -que tanto les preocupaba cuando vinieron sin seis titulares y con los chicos del juvenil al Calderón- ya encarrilada. Se suponía que los 30.000 aficionados que gritaban como kazajos descontrolados cada vez que los suyos ganaban un metro iban a ver todo un espectáculo. Era de suponer que los asiáticos, o europeos del norte, o del continente que quieran ser los habitantes de la capital de Kazajistán, iban a disfrutar de su equipo en la máxima competición de Europa. Y vaya si lo hicieron.
Conseguí cerrar todos los asuntos del martes en tiempo récord. No tuve tiempo de trastear en internet ni de contestar mensajes al teléfono. Cumplí con mi horario y, sin descuidar el trabajo, pude irme a casa con el tiempo suficiente para comprar una barra de pan en el chino y llenarla de cosas que encontré por la nevera. Encendí la tele y me dispuse a ver un partido de Champions un martes, a las cuatro de la tarde, en el salón de casa, comiendo un bocata de salchichón o algo así. No pintaba bien.
El enviado especial de BeInSports estaba con guantes en el interior de un estadio cubierto y con un césped artificial que el Cholo dijo no serviría de excusa. Al parecer fuera del coliseo la temperatura rondaba los -20 ºC. En el interior, con la calefacción bajo el césped y la cubierta cerrada, decían que se estaba muy bien. Unos +10 ºC. Perfectos para jugar al fútbol.
Y empezó el partido. El bocata casi se me atraganta cuando vi que los kazajos nos jugaban de tú a tú. Sin nada que perder. Al ataque. Intercambio de golpes. Creando ocasiones y generando una cierta inquietud y desconcierto en los nuestros. Me sorprendió que nos sorprendieran cuando estábamos avisados de que nos sorprenderían. Un lío.
Toda la primera parte intentándolo sin demasiada claridad. Teníamos el balón, pero no el control total. Parecía que la pelota iba más rápido de lo normal, que botaba más alto de lo acostumbrado. Y no había manera. Torres tuvo una que no logró embocar por poco. Y cuando la primera parte terminaba Koke lanza una falta desde un lateral y el balón pega en el larguero. A vestuarios. Empezaron los anuncios y doblé. Me dormí. Me quedé cuajado. No sé si fue el salchichón o la falta de tensión. Lo cierto es que no volví a abrir el ojo hasta que escuché las llaves en la puerta y mis niñas vinieron sorprendidas a darme un beso. Después de explicarles que había salido antes para ver al Atleti y constatar que el marcador de la esquina superior izquierda de la pantalla seguía cero a cero me encuentro a Carrasco lanzando un pelotazo que también pega en el larguero.
Poco más pude ver. Bueno sí, una ocasión final del mismo jugador belga que no fue capaz de enganchar, justo antes de que pitaran el final, en lo que hubiera sido un gol muy importante para no perder el liderato de grupo. Empate. Un punto. El equipo correcto pero gris. Le faltó alegría y un poco de suerte. No valen las hipótesis a posteriori. El Cholo lo dijo antes: "este es un partido muy importante, son tres puntos fundamentales". Y nos dejamos dos. Como en Riazor.
Ahora el Benfica tiene 9, nosotros 7 y el Galatasaray 4. Dependemos de nosotros mismos. Contra los turcos en casa se me hace asequible. Lo de los lusos en Lisboa será harina de otro costal. Veremos si somos capaces de pasar primeros de grupo. Dicho lo cual, este está siendo nuestro pecado, ir más allá del partido a partido. Querer hacer planes a medio plazo. Con lo bien que nos iba latido a latido.
El domingo viene mi querido Sporting. Aunque me dé pena, les tenemos que ganar. Y con solvencia.
Vamos, dale, Atleti. Te sigo a todas partes, yo te quiero. Vamos a dar la vuelta a todo el mundo...
sábado, 31 de octubre de 2015
Un punto más o dos puntos menos

lunes, 26 de octubre de 2015
Demasiado Atleti para tan poco Valencia
Atleti 2 - Valencia 1
Ambientazo
Golazo
Había marcado Martínez en un doble fallo sublime de la zaga y se había venido arriba el colombiano y, con él, todo el Calderón. El Valencia seguía colocado pero sin peligro. Y a los pocos minutos sucedió. La jugada del partido. Un golazo. Recoge la bola el belga Yannick, o Ferreira, o Carrasco o como quiera que le llamen los locutores y que para nosotros es "el chaval nuevo ese que corre tanto". A lo que iba, coge la bola el tío y empieza a correr con ella en los pies regateando en un eslalon de fuera hacia dentro evitando rivales. Se perfila y, en vez de pasarla a cualquiera de los dos compañeros que le dan opciones de último pase, va el tío y suelta un zapatazo desde fuera de la media luna del área que pasa como un misil raso junto al interior del poste. Go - la - zo. De lo mejor que hemos visto esta temporada. Y no contra el Astaná sino contra un equipo de verdad. Locura en la grada. Los más jóvenes (y los chés) pensaban que todo estaba finiquitado. Los que somos del Atleti sabemos que hasta que no pite el fulano de Gil Manzano puede pasar de todo. Y casi pasa.
Mucho Atleti
El de ayer fue el mejor partido de lo que llevamos de temporada. Lo dijo el Cholo y lo dijimos todos los que salíamos del Calderón con un sabor agridulce. Contentos por la victoria y la entrega del equipo, pero con un punto de insatisfacción por no haber logrado un resultado más contundente. Un 3-0 hubiera sido más justo si nos atenemos a lo que se vio en el campo. El equipo más intenso y creando ocasiones que no podemos desperdiciar. El portero del Valencia recibió dos pero hizo tres paradones de mérito.
Poco Valencia
Nada o casi nada propusieron los de Nuno en el Calderón. Se dejaron -otra vez- a Negredo en Valencia y a dos de sus titulares en el banquillo. Los valencianistas estaban más pendientes de no perder el balón y de no equivocarse en el marcaje, en el control, en el pase, en la carrera, que pasó lo que tenía que pasar. Cuando un equipo se preocupa más de no restar que de sumar, el resultado, por lo general no le suele ser favorable. Y es que no trenzaron una sola jugada en todo el partido. De hecho, el único tiro entre los tres palos de Oblak fue el penalti que marcaron con veinte minutos aún por delante para remontar. Pero ni así.
Y, a pesar del triunfo merecido y de la grandísima primera parte del Atleti, un punto de preocupación. Los cambios del Cholo en lugar de mejorar el equipo, lo empeoraron. O esa fue nuestra sensación. Quitó a Carrasco y con él se acabó la velocidad. Quitó a Martínez y con él se acabó la oportunidad. Quitó a Griezmann y con él se acabó la posibilidad de sacar petroleo de un balón desahuciado o de poner una bola en franquicia para que la empuje un compañero. Oliver Torres, Fernando Torres y Correa apenas si participaron y no aportaron casi nada. Dicho lo cual, ahora y siempre, lo que diga el Cholo.
Y hasta aquí lo de ayer en el primer anfiteatro del fondo sur. La próxima será contra el Depor en Riazor y luego viene nuestro querido Sporting desde el Piles hasta el Manzanares. Partido a partido.
Aúpa Atleti. Siempre.
jueves, 22 de octubre de 2015
Cuatro goles, tres copas, dos bocatas y un libro. Cero kazajos
Atleti 4 - Astana 0
Yo había dicho que les metíamos seis. Por la mañana los juveniles de la cosa "uefera" de la Youth League les habían cascado siete a los chavales de Kazajistán. Y no solo porque los chicos se hubieran metido 6.838 para venir desde Astaná hasta Madrid, sino porque el nivel de los kazajos (que para el fútbol son europeos y para Europa son asiáticos) no da para más.
Tres copas
Habíamos quedado en el bar donde últimamente celebramos que hay partido. Mi hermano fue contundente: "menos de cuatro es un fracaso". Y claro, yo le recordé que eso pasa ahora, con el Cholo. Que hasta hace muy poquito estos equipos nos la liaban. Que la memoria rojiblanca es muy frágil. Y empezamos un debate sesudo mientras pedíamos un licor de hierbas y dos cubatas. Conclusión: Que nos hemos ganado el respeto en Europa y que ahora los equipos vienen con más miedo. Que el fútbol es un cincuenta por ciento emociones. Y que aunque vistieran como el Alcorcón tenían pocas posibilidades de hacer nada. Sobre todo porque sólo habían traído a 15 profesionales reservando a seis titulares en la oriental y asiática -europea para lo del balompié- Kazajistán porque se están jugando la liga en su país y están segundos, a cinco puntos del primero, con un partido menos. Y además, que nosotros no vestimos de blanco ni somos "los vecinos de la otra acera" (don Emilio Muñoz dixit).
Ni un kazajo. O casi.
Llegamos al campo y frente a nosotros, en la grada visitante no hay ni pichi. Ni el tato. Nien. Nadie de nadie. "Al menos hoy no tirarán bengalas" pensamos todos mientras echamos en falta el ambiente colorido y ruidoso de las aficiones europeas que le ponen salsa a estos partidos de Liga de Champiñones. Luego, con el partido ya empezado, vimos algunas banderas azules de Kazajistán mezcladas en la grada con los nuestros. Todo muy simpático. Especialmente después del minuto 22 de la primera parte, cuando Saúl Ñíguez abrió la lata con un tacón que demuestra su frescura y juventud. Está llamado a ser el medio centro del Atleti. Seguro que en un par de años echaremos de menos las simpáticas jugadas de este chico cuando sea un futbolista maduro que sólo juegue a lo seguro. No se puede tender todo.
Profecías
Y así aburriéndonos y echando de menos a los kazajos marcó Jackson "pastelito" Martínez su primer gol en el Calderón y en competición europea. Bueno, él y un defensa que desvió el balón para que se colase dentro. Respondimos como merecía la ocasión. Y el colombiano se animó. Después de meter se le notó con ganas de seguir mojando. Pero sin exagerar. A ritmo caribeño. Esperamos mucho más de él. Seguro que nos lo dará. Y alguno recordó cómo el bueno de Antoñito "el gremlin" Griezmann no rascó bola hasta después de navidades. Pues eso, que a ver si el rey Baltasar le trae un poco de alegría para nuestro corazón (la liga de campeones es mi obsesión).
Dos bocatas
El bocata fue maravilloso. Mi hermano se tiró el pingüi y me mandó antes un wasá diciéndome que me lo llevaba él. Una delicia de pan de barra rica con tres pisos de embutido en el que se combinaban adecuadamente lomo, queso y jamón york. Todo ello rematado con una onza de chocolate relleno de menta. "¿Cómo cojones rellenarán el chocolate?" se preguntaba mi hermano mientras todo el anfiteatro pensaba en tremenda cuestión.
Un libro
Desbebimos las copas de hierbas y los cubatas y comentamos el tema de la biografía autorizada de Godín que antes del partido nos mostró su autor, nuestro amigo y compañero de previas Jose I. Fernández. Resulta que ha salido antes de verano la edición uruguaya y que la española se ha retrasado varias veces. Luego nos habló de los líos con la editorial, de la diversidad de pareceres con el asunto de las portadas... al final le propuso a los camareros que cuando saliera la edición en España (a primeros de noviembre si no se vuelve a retrasar) que lo colocaran entre el whisky y el ron por si había alguien interesado en meterse un chute de literatura futbolística con coraje, corazón y cabeza.
Cuatro goles
La segunda parte fue otro truño. Como la primera. Y es que los kazajos vinieron a cumplir el expediente y el Atleti no quería gastar más gasolina de la necesaria para poder acelerar el domingo contra el Valencia. De hecho el Cholo reservó a Koke, a Filipe y a Giménez. Dejó en el vestuario a Tiago para darle minutos a Oliver (golazo del Torres más pequeño. El tercero) y dio descanso a Jackson y Griezmann para ver si Correa y Torres, el de Fuenlabrada, redondeaban el partido. Lo hizo Correa con la ayuda de otro kazajo que no tenía el día. Cuatro cero.
Dos errores que pudieron ser el seis a cero que yo predije: En la primera parte Jackson "pastelito" Martínez remató de cabeza a bocajarro y el portero del Astaná sacó una manopla que impidió el gol. En la segunda Fernando el no tan Niño Torres recibió un balón magistral de Correa que le dejó solo mano a mano -de las que nunca falla- con el portero kazajo que también sacó otra manopla.
Y ahora a por el Valencia. Será un partidazo. Será en Liga. Será un domingo por la noche. Deseando.
Aúpa Atleti. Siempre.
domingo, 18 de octubre de 2015
Griezzman: si no fuera por los pelos...

lunes, 5 de octubre de 2015
Empate con Casaldáliga
jueves, 1 de octubre de 2015
Jodido en Joao Pessoa
lunes, 28 de septiembre de 2015
Contra el submarino, en un avión
miércoles, 23 de septiembre de 2015
Tres puntos de diario antes de Brasil
Atleti 2 - Getafe 0
Nosotros éramos cinco. Como siempre. Aunque no los mismos. Mi hermano Ricar y yo (núcleo duro de la peña), Alberto León (nada que ver con Pedro el vikingo de Getafe), mi amigo Manolo (atlético de Futre -muy de Futre-) y Pilar (la tía política de Alberto, colchonera de pro y galena de las buenas). Esta vez no hubo previa porque todos veníamos casi directos de nuestros trabajos. Eso sí, con unos bocatas que no se los saltaba un gitano.
La alineación del Cholo ya barruntaba una tarde arriesgada. Podía salir bien, podía salir mal, o podía pasar lo que pasó. Que jugaron mal y salió bien porque el Geta no quiso jugar o jugó a estar, a colocarse, a no perder el sitio, a esperar el fallo, el rebote, el balón parado. Algo que, por suerte, no pasó. Salía el Diego Pablo con Savic en el centro de la zaga, con el amigo de mi hermano, Siqueira, en una banda. Saúl con Gabi en el centro del campo y Carrasco por un costado. Arriba Torres y Griezmann, que marcó al principio y al final.
Primera parte
A los tres minutos el francés se encuentra con el balón, solo, en el área, y marca. Sin más. Como el que enciende la luz o se toma un botellín. Sin esfuerzo. Uno cero y la parroquia que aún no ha llegado y se acomoda en sus butacas. Medio estadio se perdió el primero. Después mucho descontrol. Un Getafe preocupado por no perder su sitio en el campo. Un Atleti con mucho toque y poca profundidad. Impreciso. Con Godín no fiándose de Savic. Con Savic que solo toca con la derecha. Con Siqueira fallón e impreciso y cortando el avance de la pelota -y del contrario si pillaba cerca-. Con Oliver nervioso perdiendo algunos balones innecesariamente. Carrasco con una arrancada lenta y una zancada rápida. Saúl muy participativo. Gabi, en silencio, currando como un jabato y Torres y Griezmann esperando el balón que no llegaba. Juanfran haciendo kilómetros como un campeón. Un truño.
Segunda parte
El Cholo adivina los deseos del pueblo y deja a Carrasco en el banco. Sale de arranque Ángel Corazoncito Correa. Eléctrico. El mejor. Cambia el decorado del partido y, aunque el resto continúa contagiado del trote getafense, el joven canchero de corazón recauchutado cada vez que la toca nos pone en pie. Sin duda de lo poco que mereció la pena. Luego entraron Jackson Martínez y Tiago por Fernando y Oliver (Torres los dos). El colombiano sigue sin cuajar. Ayer se le vio con un poco más de espíritu. Poco más. Menos era casi imposible. Tuvo un par de ocasiones pero no las supo materializar. Ni de cabeza, ni en contragolpe, ni en jugada. Habrá que esperar. Lo de Tiago es digno de estudio. Cada día juega mejor. Y la seguridad que da a sus compañeros cuando está en el campo hace que esa paz se traslade a la grada. Muy grande Tiago. Puso criterio y controló el ritmo del partido desde que salió. Oliver no tuvo el día.
Destino Brasil
El sábado me voy a Brasil. No podré ver al Glorioso contra el Villarreal. El Benfica me pilla en el sertao, en la caatinga, el semiárido brasileiro. Y lo peor de todo. Me pierdo el partido contra los ciervos. Estaré en el Mato Grosso, con los indios Xavante, muy cerca de Sao Felix de Araguaia. Imagino que no habrá televisión. No importa. La temporada pasada me pilló en el norte de Benín, no había televisión. Les metimos tremendo cuatro cero.
Camisetas Atleti
Y no puedo dejar de agradecer a Juanma y a los de CamisetasAtleti.com su detalle solidario. Sabían que iba a grabar en Recife con los niños de la calle y me han dado una tremenda bolsa con camisetas y gorras con motivos rojiblancos para que les regalemos a los chavales. Prometo fotos. Ya lo contaremos aquí o en nuestra página de Facebook.
Siempre Atleti.
domingo, 20 de septiembre de 2015
Torres tiene correa para rato

miércoles, 16 de septiembre de 2015
Los turcos se ponen en pie
Galatasaray 0 - Atleti 2
domingo, 13 de septiembre de 2015
Doble ronda y cola para mear
lunes, 31 de agosto de 2015
Gracias, "Chistorra", y mucha suerte
Sevilla 0 - Atleti 3
Quería hablar del gran resultado que consiguió ayer el equipo en el remozado estadio del Sevilla, pero la noticia del fichaje de Raúl García por el Athletic me ha dejado sin palabras. Nosotros, en nuestra zona del Calderón, le apodábamos cariñosamente "Chistorra". En mi familia teníamos una cierta predilección por el pamplonés, un cariño especial, una confianza ciega desde que llegó de la mano del mexicano Javier Aguirre para meternos otra vez en Europa.
Quería hablar de la espectacular primera parte del equipo con un "Gremlin" Griezmann absolutamente desatado que nos regaló un espectáculo futbolístico estratosférico durante los primeros veinte minutos. Pero se va Raúl "Chistorra" García, el capitán, el que honró derrochando coraje y corazón el ocho de Luis Aragonés batiendo el récord de partidos jugados con la rojiblanca en competiciones europeas.
Quería hablar de cómo Gámez cada vez que sale cumple con creces. De cómo el año pasado jugó poco pero muy bien y de cómo ayer cerró atrás y subió con criterio sumando igual o más que un Juanfran sobreexcitado por la marcha de su amigo y compañero. Como Koke, que declaró sentirse hermano de Raúl "Chistorra" García al que dedicó -junto a todo el equipo- un primer gol tras jugada de experiencia y tesón, con pase desde el suelo del pequeño demonio francés tras haber sufrido una falta que empezó fuera del área y le derribó dentro. Ver a todo el equipo señalando al navarro y sacando ocho dedos para dejar claro que se lo dedicaban a él, hizo que valiese mucho más el gol. Un gol que el Atleti había merecido por ocasiones, por intensidad y por calidad. En la primera mitad superamos a los palanganas sobradamente. Ellos tuvieron que recurrir a las faltas para detener el juego. Y se llenaron de amarillas. Aunque a nosotros Godín se nos puso una al desplazar el balón innecesariamente.
Quería hablar de cómo en la segunda parte resistimos con una defensa muy cerrada -aunque para mí, demasiado encerrada- jugándonoslo todo al contraataque. Y de cómo los sevillistas (con unos futbolistas impresionantes que van a dar mucha guerra este año) nos tenían contra las cuerdas achicando balones y haciendo que Oblak y los uruguayos trabajasen horas extras y se ganaran el salario pegándose con Llorente y toda la delantera nervionense, pero la noticia de que el bueno de Rulo se pira a Bilbao me ha dejado tocado. Un jugador que jamás ha protestado. Un profesional que ha estado nueve años con nosotros, ocho temporadas, que ha marcado 45 goles, que ha jugado más de 300 partidos oficiales, que se ha partido la cara con tirios y troyanos para defender sus colores luchando como un hermano derrochando coraje y corazón... pues eso, que uno se había hecho ilusiones porque le teníamos renovado hasta el 2018 y, de pronto, se nos va. Y este sí que es uno de los nuestros.
Quería, ya digo, hablar de cómo ayer en mi casa mi hermano, mi sobrino y yo dábamos voces con los goles de Koke, de Gabi y de Jackson. De cómo nos gustó el debut de Carrasco al que se empeñaban en llamar Ferreiro, de cómo Fernando Torres estuvo a punto de marcar en dos ocasiones, de cómo Oliver demostró que tiene mucha clase pero que no puede perder balones comprometidos y de cómo Gabi y Tiago son dos pedazo de futbolistas que, como el buen vino, mejoran con los años... pero lo de Raúl García, nuestro "Chistorra", nos dejó un poco aplanados.
Desde este rincón le queremos agradecer todo lo que ha hecho por nuestro equipo, que es el suyo. Le deseamos todo lo mejor en el club de nuestros hermanos mayores, de donde nacimos nosotros. Y ojalá que sea muy feliz con su mujer y su hija cerca de su Pamplona natal, de su gente. Como bien ha dicho el Cholo, "cuando uno ha dado todo profesionalmente, merece que se le apoye al tomar una decisión vital". Pues eso: Gracias, "Chistorra", y mucha suerte.